Capítulo I: El nuevo Jinchuriki
En las afueras de Konoha se encuentran tres personas. Un muchacho rubio de hermosos ojos azules, tez morena, de diecisiete años. Varias lágrimas adornan su rostro, resbalan con gracia por sus mejillas marcadas con unos singulares bigotes de zorro.
A su lado un apuesto muchacho pelinegro de ojos ónix, tez pálida, de dieciocho años. La preocupación inunda su ser, teme por la vida de la muchacha que se encuentra en sus brazos, su largo cabello le llega hasta su cintura, es de un inusual color rosa, ojos de un llamativo color verde jade, tez clara como de muñeca de porcelana, cuenta con diecisiete años, la pobre jovencita se encuentra muy débil, casi al punto de perder la vida si no actúan rápido.
La razón de su debilidad es causada por un jutsu que realizó para atrapar a un extraño y codiciado Biju, el cual solamente se puede encerrar en un corazón puro, cosa que ella hizo para que su villa, su hogar no corriera el más mínimo peligro.
— ¡Sakura-chan, te pondrás bien! ¿Pero por qué demonios lo hiciste? No era tu obligación hacerlo —le reclama entre llanto un descontrolado rubio, no quiere perder a su hermana, a otro compañero de equipo, de su familia.
—No te preocupes Naruto, estoy bien —trata de tranquilizarlo la señorita de ojos verdes, casi sin aliento y con voz ronca.
—Eso no es verdad. Sí pudieras ver cómo te encuentras, no dirías eso —los ojos del pelinegro asoman lágrimas que no quiere dejar salir—. A penas estoy comenzando a saber que siento por ti y ya te quieres alejar de mí tan pronto —aporta el pelinegro con pesar, por fin se le escapan unas lágrimas, están caen hasta el rostro de la pelirosa.
—Recuerden que los ninjas no pueden mostrar sus sentimientos. Además... —les dice ella con una dulce sonrisa, hace una pausa y respira trabajosamente—. No me va a pasar nada, soy fuerte, ¿o no? —los tranquiliza ella con humor.
Sabe que no puede engañarlos, aunque no sean médicos conocen la situación, realmente su estado es malo, ella lo sabe perfectamente, no debe perder más tiempo; comienza a utilizar aquel mismo jutsu que uso en aquella ocasión, cuando se enfrentó al pelirrojo de Akatsuki junto con Chiyo-sama, aquel que se llamaba Akazuna no Sasori. Ese conocido jutsu médico que usan los ninjas especializados en el campo de la medicina y que todos los ninja médico deben dominar, aquel que cura las heridas desde dentro, el conocimiento de ese jutsu puede definir la victoria o la derrota, la vida o la muerte en una batalla.
Así que comienza a curarse ella sin ayuda de nadie, pero le cuesta mucho trabajo, se siente agotada, sin fuerzas y con mucho dolor, solo su tenacidad es lo que la mantiene despierta y con vida.
Frente a los jóvenes ninja aparecen otras dos personas, dos hombres mayores. Él primero es un peli-gris, alto, de tez clara, un solo ojo café visible, una máscara tapa su ojo izquierdo y todo de nariz para abajo, mejor conocido como portador del Sharingan, el famoso y aclamado ninja copia; Hatake Kakashi.
El segundo masculino es de cabello café, ojos del mismo color, un poco más bajo en estatura que el anterior, es portador del famoso y exclusivo jutsu de madera, el cual perteneció al primer maestro Hokage.
— ¿Que le sucedió a Sakura? —pregunta con preocupación el peligris.
—Encerró al Biju en su corazón, uso la técnica que le enseño Tsunade-sama —le contesta con enojo reprimido él artista por la anterior acción de la chica.
— ¡Sí, esa vieja le dejo toda la responsabilidad; la cual ella debía cargar, ¡no Sakura-chan! —se queja él rubio con mucho enojo y con un poco de rencor que lo está comenzando a cegar.
—No digas eso Naruto, por favor, yo sabía lo que pasaría, ella me lo advirtió, yo soy la única culpable en todo caso. Además, voy a estar bien, no te preocupes, solo son rasguños —trata de razonar la chica con él empleando la dulzura; una linda característica de ella y que todos sus amigos valoran.
—De todas formas, debemos llevarte cuanto antes al hospital —aporta el capitán Yamato a su vez.
Sai carga a Sakura entre sus brazos con cuidado, los cuatro ninjas proceden a saltar rápidamente por los árboles, con rumbo fijo al hospital de la villa oculta entre las hojas; Konoha.
Llegan al hospital lo más rápido que pueden, debido a que la fémina del grupo, anqué no lo parece, se encuentra gravemente herida, su estado es el de una moribunda, es posible que la muerte quiera reclamarla como suya de una vez por todas.
Tsunade Senju, la quinta maestro Hokage y nieta del primer maestro Hokage hace acto de presencia en la sala de cirugía, su alumna la necesita con urgencia, este procedimiento debe ser realizado por un experto para curar las heridas que le causo y está causando el Biju a su cuerpo, esta no será solamente una cirugía de sanación y recuperación, también será de adaptación, necesitan que la pelirosa y la biju se acoplen para no causar aún más daño.
El Biju es una antaña princesa con rasgos de gato, muy poderosa y diestra en armas, ninjutsu, genjutsu, taijutsu y todo lo que tenga que ver con el arte ninja, además cuenta con una personalidad muy peligrosa, tanto para ella misma como para los que la rodean, y más para aquellos que la encierran en su corazón, con su ayuda; el corazón más puro se vuelve negro marchito.
Después de tres largas horas de espera, la quinta maestro Hokage logra salvar la vida de su preciada alumna, arrebatándola de las fieras garras de la muerte, trasladan a la pelirosa a su nueva habitación.
Hasta el día siguiente es cuando por fin logra despertar la joven mujer, regresando así a la vida por completo, ya fuera del peligro inminente. Es la una con cincuenta minutos de la tarde cuando la pelirosa recobra el conocimiento después de aquella complicada cirugía. La rubia de ojos miel y líder de la aldea ingresa en la habitación de su alumna con previo aviso de su parte.
— ¿Cómo te sientes Sakura? —le pregunta su maestra con preocupación en la voz, pues en la cirugía no la vio muy bien, además sabe bastante bien que se le avecinan muchas complicaciones a la joven.
—Mucho mejor, gracias shishou —le sonríe la de cabellos rosas con alegría, pero cambia su expresión, necesita saber algo con urgencia—. ¿Qué es exactamente lo que soy ahora Tsunade-sama? Dígamelo por favor —le pregunta con suplica, con miedo y preocupación palpable en la voz, ya tiene estructurada una idea en su cabeza.
—Se puede decir que… —hace una pausa, lo que está a punto de decirle a su alumna es una verdad dolorosa, por fin podrá sentir en carne propia lo que siente su rubio compañero—. Como Naruto, una Jinchuriki. Pero tú Biju es especial; mucho más fuerte que el mismo Kyubi —hace una pausa para poder proceder—. La Biju es una princesa, así que puede decirse que ahora eres un tipo de princesa también, y una con mucho poder debo de agregar. Sin embargo… —hace otra pausa para ver la cara de su alumna, ella se encuentra sorprendida por la información recién dada, tiene mucho que procesar, pero decide agregar—. Este Biju se supone que había desaparecido hace tiempo, aunque dijo que algún día volvería por un corazón puro, y al parecer por fin lo cumplió —le comenta la quinta con tristeza que sabe esconder bien—. En fin, te entrego esto —le dice y entrega una katana, la funda es de color rosa y flores negras, la empuñadura es color rosa con una luna menguante de color negro como decoración.
— ¿Una katana? —pregunta incrédula—. No sé usarla, no me especializo en esa arma —pregunta y responde en forma de reclamo.
—Tú no, pero el Biju princesa sí —le responde la mayor con obviedad.
—Sí usted lo dice —le contesta ella a su vez aún con incredulidad, no está convencida de que realmente el monstruo que lleva dentro sepa manejar una katana, ni tampoco cree que sea tan poderoso.
—Hay más —la saca de sus pensamientos su maestra.
Le acerca un vestuario conformado por un pantalón negro, ajustado a las piernas y la cadera, a la altura de las pantorrillas el color cambia a rosa, una blusa rosa manga larga ajustada a las muñecas, un par de guantes; el derecho rosa e izquierdo negro, un par de botines negros y una gabardina larga color negro.
— ¡Vaya! Está muy bonita la ropa —dice sincera y con gran sorpresa la de ojos verdes.
—Qué importa si esta bonita o no —menciona apenada la quinta, debido a que es un regalo de su parte para su alumna, tanto la ropa como la katana.
Se siente en demasía mal por lo ocurrido, y en muchas formas se siente responsable, le duele profundamente que una de sus hijas tenga que pasar por desgracias como esa, no sabe sí podrá perdonarse por ello, dicen que dar regalos muchas veces ayuda un poco a aliviar la mente y corazón, espera poder tener tregua en algún momento.
—Tiene razón —contesta la aludida casi inaudible, se adentra de nuevo en sus pensamientos.
Tsunade hace una mueca cargada de tristeza y reflexión, las cosas van muy mal hasta ahora, y según el pronóstico; estas pueden empeorar, pide a los cielos que no sea así, está segura de no soportar algo más, al menos no por ese día, quiere descanso mental, emocional y físico.
Un sonido proveniente de la puerta saca a ambas mujeres de sus pensamientos, voltean hacía ella mecánicamente, esta se abre por completo y deja a su vista a un trio de chicas de diecisiete años; una rubia, otra peliazul, y una más castaña.
— ¡Hola frente de marquesina! —la saluda escandalosamente la rubia; amiga y rival de la pelirosa.
—Hola Ino-cerda —le devuelve el saludo con alegría a su mejor amiga.
—Ho-hola Sakura-san. ¿Cómo te sientes? —la saluda y pregunta la tímida chica de ojos perla.
—Muy bien, a decir verdad, gracias por preguntar Hinata-chan —le responde la nueva Jinchuriki con una sonrisa sincera, aprecia su preocupación.
—Supimos lo que te paso y quisimos venir a verte lo más pronto posible —aporta la chica de chunguitos—. ¡Oh, qué bonita ropa! ¿De quién es? —quiso saber la de ojos chocolate, debido a que le llamo la atención y le gustó mucho esa extraña pero bonita ropa.
— ¡Mía! —grita Sakura feliz y en broma.
— ¡¿Qué?! ¡No es justo! —preguntan y reclaman la rubia y la castaña.
Tres de las chicas ríen con alegría y amenidad, la cuarta chica deja escapar una pequeña risa, sin duda se la pasan muy bien entre ellas, a pesar de ser de diferentes equipos, pudieron entablar una buena amistad, seguramente por la necesidad de estar con otras féminas, no es fácil estar en un equipo conformado en su mayoría de hombres, y eso es algo que saben perfectamente las cuatro.
Tsunade decide retirarse y dejar a las jóvenes con su borlote, es algo que necesita su pupila, distraer su mente le vendrá de maravilla.
Después de un buen rato entre pláticas, risas, reclamos y buenos deseos; las amigas de la ninja médico se retiran de su estancia, dejan a Sakura sola para que pueda descansar, después de todo va a ser un proceso largo de recuperación, y es por esto que no bastaron ni quince minutos para que la bella joven se quedara profundamente dormida.
En otro lugar, más específicamente en la sala de reuniones de los altos mandos, se encuentran la quinta maestro Hokage Tsunade Senju, todos los Jounnin y los ancianos consejeros de la villa.
— ¿Sabes lo complicado qué es esto? —le pregunta demandante una voz—. Ella ya no puede estar aquí, sería un peligro aún mayor, es aún más grande que el zorro de nueve colas, esa princesa nos tiene odio, mucho odio por no entregarle a la chica que quería en el pasado —le recuerda y reclama la anciana consejera: Koharu Utatane.
—Ya sabes que nos referimos a ti Tsunade-hime —menciona para aquellos que no lo sabían, eso fue de parte del amable consejero: Homura Mitokado.
—Sí, ¿y qué quieren que haga? —pregunta la autoridad máxima con enojo—. Ya saben que ella es muy especial e importante para mí, y no soy la única en esa postura, hay muchos aquí que la estiman mucho, incluso para la aldea es muy importante, pero eso es algo que ya saben ustedes perfectamente —dice la quinta Hokage con dolor, pero demostrando solamente coraje de su parte.
Ya sabe de ante mano lo que planean sus vejestorios consejeros, lo mismo quisieron hacer con Naruto y no lo lograron, era lógico que quisieran hacer lo mismo con su alumna, pero no se los va a permitir, la chica merece su libertad al igual que el rubio de ojos azules, si pudo ayudar al primero, bien puede hacer lo mismo con su subordinada.
—Así es, y deben recordar que Sakura es muy fuerte, no por nada es alumna de la quinta y también mía. Estoy seguro de que puede manejarlo bien —aporta el aclamado ninja copia.
—Sí, es verdad, pero eso no cambia el hecho de que ella es un nuevo Jinchuriki, no podemos permitir que se sepa esto, sobre todo no podemos permitir que Akatsuki se entere, tener un Jinchuriki es algo, pero dos y en plena libertad es algo que se sale de nuestras manos, al menos a uno debemos tenerlo controlado y de la aldea —reclama la anciana Koharu.
—Y es un Jinchuriki más peligroso a comparación del que ya teníamos —aporta a su vez Homura.
La rubia, el peligris y algunos otros fruncen el ceño; claramente molestos, esos dos ancianos siempre van tomados de la mano en todas las decisiones, es raro que no estén de acuerdo en algo, parecen más un buen matrimonio que compañeros de consejería.
—Así que, sí Akatsuki se llega a enterar de que la joven Haruno es un Jinchuriki vendrán por ella sin dudarlo, y más si se enteran qué Biju es el que porta, no es uno cualquiera. Este asunto ya no solamente concierne a Naruto Uzumaki —termina con sus reclamos la anciana Koharu.
Es claro que los consejeros temen por la seguridad y estabilidad de Konoha, pero ambos chicos no son solamente Jinchuriki, también son ninjas, les conviene más tenerlos en sus filas, en el frente de batalla en vez de encerrados bajo llave como adornos, esto último no les beneficiara en nada, es cierto que es un peligro que anden libres, pero es igual o más peligroso tenerlos encerrados en la aldea, en donde hay civiles por todas partes, es preferible que Akatsuki ataque su jardín en vez de que lo haga dentro de su casa.
—Hay que meditarlo más a fondo, por el momento Sakura permanecerá dentro de la aldea, al menos en lo que se recupera, ya después discutiremos lo que pasará con su libertad —ante la mención de la última palabra varios exhalaron involuntariamente, todos se ponen en los zapatos de la joven, no es justo lo que planean hacerle—. De momento yo me encargo de todo. ¡Retírense! —les ordena a todos la princesa de las babosas, su enojo es palpable, pero su desesperación también lo es, es una injusticia lo que quieren hacer con su discípula, ella es una ninja médico que debe poder salir para ejercer su vocación.
Todos desalojan lentamente de la sala de reuniones, sólo quedan dentro de la oficina Kakashi y Tsunade.
— ¿Está segura de lo que hace? —le pregunta el dueño de la jauría de perros ninja con serenidad, característica típica de él, pero demuestra su seriedad ante su líder, el asunto lo requiere.
—Sí —le contesta con decisión y sin inmutarse la quinta maestro Hokage.
—Bueno, entonces supongo que no debo preocuparme —menciona él con desinterés aparente, pero la realidad es otra.
—Pero mantenla vigilada, no quiero que sepa la amenaza que es para la villa y mucho menos que se entere que Akatsuki va a comenzar a buscarla si se enteran de lo que hizo —le ordena la Hokage con pesar.
—Bien, sólo recuerde que sí le enseña y sí ella se lo propone, puede vencer a toda la organización Akatsuki con ayuda de Naruto —le recuerda él ninja copia con seriedad, dejando de lado completamente su habitual serenidad.
—Lo tendré en cuenta —le dice ella para dar por terminada la reunión.
El hombre asiente y desaparece en un sonoro y monótono puff, deja sola en su despacho a la máxima autoridad, la cual ya no puede lidiar con sus pensamientos, se queda pensativa e inmersa en todas las posibles soluciones, necesita irse por la más viable y la que afecte menos a aquella que es como su hija.
Continuara…
Palabras: 2,814 (7 páginas de Word)
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