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젖병⠀⠀﮾ ﮽⠀⠀𝗍𝖺𝖾𝗀𝗈𝗈

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Summary

𝗷𝗲𝗼𝗻𝗴𝗴𝘂𝗸⠀es un otaku que oculta su timidez tras cosplays, colecciones y un anónimo perfil naranja online. entonces conoce a⠀𝘁𝗮𝗲𝗵𝘆𝘂𝗻𝗴,⠀el atractivo vendedor de un stand que tiene la figura de "cyberpunk" que tanto busca.⠀⠀one shot nsfw⠀|⠀alt. universe.⠀⠀v!top ༝ koo!bottom.⠀⠀feminización,⠀estereotipos de género,⠀+18,⠀androginia,⠀kooñito⠀age gap,⠀debut koo,⠀relaciones sexuales,⠀boypussy,⠀sexo irreal & sin protección,⠀degradación,⠀roleplay.⠀⠀original story.⠀⠀si no es de tu agrado te invito⠀ 𝗮𝗺𝗮𝗯𝗹𝗲𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲⠀a⠀ 𝗿𝗲𝘁𝗶𝗿𝗮𝗿𝘁𝗲.⠀⠀abstenerse de⠀𝗥𝗘𝗣𝗢𝗥𝗧𝗔𝗥⠀la historia.⠀⠀2O26⠀©⠀koolourr / namjincidio.

Genre
Erotica
Author
l๑͏tth
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

⠀♡ྀ.⠀⠀⠀섹스⠀;⠀𝗎𝗇𝗂𝑞𝗎𝖾

경고.ᐟ.ᐟ⠀⠀contenido vulgar & sexual,⠀Vtop x Koottom,⠀slight dirty talk,⠀feminización,⠀kooñito,⠀sexo irreal / sin protección,⠀degradación,⠀more in bio.



⊹⠀︵֔⏜۠͡︵⠀⠀ও⠀⠀︵۠͡⏜֔︵⠀⊹









⠀⠀⠀⠀Jeon Jeongguk era un universo de secretos encerrado en la habitación de un departamento en Seúl y cajas de cartón bajo la cama. Si alguien en su antigua secundaria de Busan le hubiera preguntado cuáles eran sus pasatiempos, él habría bajado sus enormes y redondos ojos oscuros, apretado los tirantes de su mochila y murmurado algo sobre videojuegos antes de huir. Nunca lo admitiría en voz alta, ni siquiera a los pocos chicos con los que a veces compartía el almuerzo; sabía perfectamente cómo funcionaba el mundo: la burla era un depredador y él —con sus gustos particulares— el blanco fácil.

⠀⠀⠀⠀Era el vivo retrato del adolescente marginado: un otaku.

⠀⠀⠀⠀Pero no uno casual que veía las series de moda cuando se volvían tendencia en internet. No.

⠀⠀⠀⠀Su mundo estaba construido por estanterías repletas de tomos de manga cuidadosamente forrados en plástico, carpetas inmensas que resguardaban colecciones de cartas de Pokémon que valían más que la matrícula de su instituto, peluches de edición limitada traídos desde Akihabara, y montañas de DVD’s de temporadas que ya nadie consumía en formato físico. Su habitación era un santuario complementado con cojines temáticos, figuras a escala y una biblioteca de videojuegos que los chicos populares juraban odiar, pero que seguramente jugaban a escondidas bajo las sábanas, iluminados solo por el resplandor de la pantalla.

⠀⠀⠀⠀Sin embargo, dentro de ese mar de gustos, existía un secreto aún más profundo, uno que le aceleraba el pulso en una mezcla de terror y pura euforia: Jeongguk no solo amaba el anime, amaba convertirse en él. Y de manera más específica, amaba deslizarse en la piel de los personajes femeninos.

⠀⠀⠀⠀Por supuesto que no era una decisión nacida del capricho. En realidad, se debía a que la naturaleza le había otorgado una genética particular: rasgos increíblemente suaves, pestañas largas, grandes ojos de cervatillo, una complexión delgada y —sobre todo— una anatomía íntima que desafiaba lo convencional.

⠀⠀⠀⠀Esa preciosa y delicada dualidad, un secreto guardado entre sus muslos rellenitos, lo hacía sentir conectado con la feminidad etérea que tanto admiraba en las pantallas. Había algo mágico en ponerse una falda plisada, ajustar unas mallas sobre sus muslos y colocarse una peluca de colores vibrantes; al mirarse al espejo, y no ver al chico tímido de Busan, sino a una representación absoluta de poder y belleza que sentía que diariamente no poseía.

⠀⠀⠀⠀Por eso, cuando compraba disfraces a domicilio —usando a escondidas la tarjeta de crédito de su hermano mayor, quien jamás sospechaba que entre los paquetes de figuras venían faldas y medias de red—, Jeongguk sentía que respiraba de verdad. Se encerraba a solas, interceptando los paquetes para esconder la seda, los listones y la lencería antes de que su hyung apareciera por la puerta de su dormitorio pidiéndole prestado una de sus historietas.

⠀⠀⠀⠀«Está bonito...», pensó el pelinegro.

⠀⠀⠀⠀Fue solo cuando consiguió su ansiada independencia y se mudó a la capital, Seúl, que sus pulmones parecieron llenarse de aire de verdad. Era consciente que en la inmensidad de la capital, las comunidades de chicos “raros” como él eran enormes, bulliciosas y, sobre todo, menos prejuiciosas. Aun así, el miedo estaba incrustado en sus huesos.

⠀⠀⠀⠀En las convenciones y ferias a las que empezó a asistir, nunca se atrevió a cruzar la línea, siempre se caracterizaba de personajes masculinos. Lo hacía bien, cuidando cada detalle de tal manera que a menudo recibía elogios de otros adolescentes como él; le decían que era adorable, que sus props eran muy realistas y le pedían fotos.

⠀⠀⠀⠀Jeongguk sonreía, agradeciendo con reverencias tímidas y —si le caían bien— compartía sus ID de Overwatch o Party Animals para jugar en línea, pero jamás daba su número. Su vida privada aún era suya para cuidar.

⠀⠀⠀⠀Hasta que un día, en un festival de verano mientras llevaba un elaborado traje de un personaje robusto, un chico se le acercó —mirándolo de arriba abajo— y, con una sonrisa ladeada, le dijo: «Eres demasiado tierno para hacer de un tipo rudo. Apostaría lo que sea a que con esa carita un cosplay de chica te quedaría mil veces mejor. ¡Serías la fantasía de todos aquí!»

⠀⠀⠀⠀Las palabras resonaron en su cabeza durante semanas.La fantasía de todos. No sonaba a un insulto; al contrario, le provocó un calor inusual en el estómago, la sensación de ser deseado por aquello que más le avergonzaba. Ggukkie ya lo hacía en la soledad de su cuarto, pero el simple hecho de que alguien más lo imaginara y lo validara... lo empujó al borde.

⠀⠀⠀⠀Esa misma noche, de regreso a su departamento y con el corazón latiéndole en la garganta, Jeon tomó la decisión que cambiaría su vida aburrida. Si su hermano se enteraba, probablemente lo asesinaría por pura conmoción; si sus amigos de internet lo descubrían, la vergüenza online lo sepultaría. Pero la adrenalina fue más fuerte. Gguk abrió su laptop y, guiado por la emoción del anonimato, entró a una de esas plataformas oscuras y tentadoras que un chico “inocente” como él no debía conocer.

⠀⠀⠀⠀Así nació “Shygukwaii”.

⠀⠀⠀⠀Al principio no tenía idea de lo que hacía; sus primeros videos —los cuales jamás tuvo el valor de subir— lo mostraban rígido y nervioso, casi disgustado consigo mismo. Sin embargo, Jeongguk era aplicado: estudió los ángulos, la iluminación, la forma de moverse y los movimientos de otras creadoras hasta encontrar su propia esencia. Poco a poco, el nerviosismo se transformó en un ritmo propio, y luego, en un gusto genuino. Encontrándose, disfrutando ser él.

⠀⠀⠀⠀Por seguridad, nunca mostró su rostro completo; una máscara que combinaba con el personaje de turno cuidaba su identidad, dejando que la cámara siempre enfocara desde su torso hacia abajo. El impacto fue un estallido ensordecedor. En cuestión de meses su perfil explotó y las notificaciones llovían a cántaros: halagos devotos, súplicas desesperadas por contacto, obscenidades gráficas sobre lo que le harían si lo tuvieran enfrente. Al final de cada video sentía el ardor de sus mejillas bajo la máscara.

⠀⠀⠀⠀Gracias a la particularidad de su anatomía íntima y a esa dulce androginia —un sexo rosado e hinchado entre las piernas—, la audiencia asumió de inmediato queShygukwaiiera una chica. Jeongguk no los corrigió. Se embriagó de la atención, transformando aquel salto de fe en una liberación catártica donde, al fin, era el adolescente deseable que siempre soñó. Sin miedo a las burlas, al rechazo.

⠀⠀⠀⠀Unos meses después de su ascenso a la fama anónima, la obsesión de Gguk tenía un nuevo nombre:Cyberpunk:Edgerunners. La estética de neón, la tragedia y los personajes lo consumían por completo.

⠀⠀⠀⠀Fue en una feria otaku masiva —un mar de gente sudorosa y stands atiborrados de mercancía— donde el destino decidió jugar sus cartas. Jeongguk caminaba desde temprano, enfundado en su chaqueta amarilla y su cabello peinado hacia atrás. Era David Martinez. Su nueva obsesión. La prenda le quedaba enorme, tragándose sus manos y resaltando lo pequeño que era en realidad, pero se sentía increíble. A lo largo de su travesía sus ojos iban escaneando las repisas de los vendedores, hasta que sus ojos se clavaron en un stand. Allí, en el estante trasero de uno particularmente ordenado, estaba la figura coleccionable de edición limitada de Lucy y David, la misma que estaba agotada en todo el mundo.

⠀⠀⠀⠀Jeon jadeó, acercándose al mostrador con una emoción tan pura que parecía un niño en la mañana de Navidad. Detrás del mostrador, un chico de cabello oscuro ligeramente desordenado, con sonrisa rectangular y mirada profunda atendía a un cliente. Cuando se giró hacia él, Ggukkie sintió un pequeño vuelco en el estómago; aquel vendedor era inusualmente bonito para estar metido todo el día vendiendo figuras de anime.

⠀⠀⠀⠀— ¿Cuánto... cuánto cuesta esa? —preguntó el pálido. Su voz, teñida de una inocencia y urgencia genuinas, no encajaba con su atuendo de mercenario callejero—. Jo-joven...

⠀⠀⠀⠀El dueño del stand parpadeó sorprendido antes de soltar una risa suave y profunda—. ¿Cuál, disculpa?

⠀⠀⠀⠀— La de Cyberpunk. Por favor. —suplicó Jeongguk, apoyando las manos en el borde de la mesa, casi de puntillas—. ¿Podría... podría solo tocar la caja? ¿Verla de cerca? Sé que probablemente no me alcance, pero... la he buscado por meses.

⠀⠀⠀⠀— Ah... Vaya, tienes buen ojo —dijo el chico.

⠀⠀⠀⠀La expresión de Jeongguk era tan transparente, tan desesperadamente adorable, que el joven habría podido triplicarle el precio en ese mismo instante y el menor —solo por la urgencia de conseguirlo— habría pagado. Sin embargo, en lugar de eso, el moreno se dio la vuelta, bajó la pesada caja con cuidado y la puso sobre la mesa. Ggukkie prácticamente acarició el cartón, murmurando sobre las especificaciones de la figura y lo difícil que era conseguirla online porque la página oficial se había quedado sin stock en minutos. El de tez canela lo escuchó con una sonrisa paciente, apoyando los codos en el mostrador intentando seguirle la corriente.

⠀⠀⠀⠀Hablaron durante casi cuarenta minutos. El dueño del stand se llamaba Kim Taehyung. Jeongguk descubrió que, aunque Taehyung no era un otaku empedernido como él, pero sentía un respeto y cariño especial por esa cultura. Le confesó —bajando un poco la voz como si le contara un secreto— que estar en esas ferias lo hacía sentir bien, permitiéndole soltar su lado “inmaduro” sin temor a que sus compañeros de la universidad lo tacharan de infantil.

⠀⠀⠀⠀— A veces siento que soy demasiado viejo para estar aquí, discutiendo sobre ediciones limitadas... O cartas Pokémon...

⠀⠀⠀⠀Jeongguk sintió un clic en el pecho, una conexión instantánea. Olvidando por un segundo su timidez habitual frente a extraños, lo miró con empatía.

⠀⠀⠀⠀— Yo te entiendo, hyung —dijo suavemente, usando el honorífico con naturalidad mientras sus deditos aún rozaban la caja—. Al principio yo también me sentía mal, como si fuera un rarito. Pero... estar aquí, ver a todos siendo igual de extraños, lo hace divertido, ¿no cree? Es como si el mundo de afuera no importara.

⠀⠀⠀⠀Taehyung lo miró, realmente lo hizo por un largo segundo, sintiendo que algo encajaba. Su sonrisa se ablandó por completo; hubo algo tremendamente entrañable en ese chico vestido de pandillero y de mirada dulce que lo conmovió. Le hizo un descuento tan ridículo que Jeongguk casi llora ahí mismo de la emoción, e incluso le permitió pasar detrás del mostrador para tomarle una foto frente a un cartel de la serie.

⠀⠀⠀⠀Ggukkie estaba agradecido.

⠀⠀⠀⠀— Considéralo un trato especial para un David muy convincente —guiñó Taehyung.

⠀⠀⠀⠀Sin embargo, el pequeño pelinegro no quería cargar con la enorme caja toda la tarde.

⠀⠀⠀⠀— Hyung... —murmuró, retorciendo los dedos de su guante—. ¿Crees... crees que podrías hacerme un favor enorme? ¿Podrías llevármela a mi casa? Te lo pagaré extra.

⠀⠀⠀⠀El de piel canela parpadeó, sorprendido por la confianza repentina. Lo pensó un segundo—. ¿A tu casa? Cierro el stand en unas horas para guardar la mercancía. Podría pasar de camino... te la llevo sin problema.

⠀⠀⠀⠀Así fue como, por primera vez en su vida, Jeon Jeongguk rompió todas sus reglas de seguridad, anotando su dirección real y su número a Taehyung en un post-it. Para él, era un gesto inocente nacido de la pura necesidad de proteger su preciada figura.

⠀⠀⠀⠀Esa misma noche, su teléfono vibró. Era Taehyung.

⠀⠀⠀⠀Ggukkie chilló contra su almohada, él era impaciente y saber que debía esperar más tiempo para tener su coleccionable en su escritorio lo desesperaba.

⠀⠀⠀⠀Faltaban tres días para el viernes.

⊹⠀︵֔⏜۠͡︵⠀⠀ও⠀⠀︵۠͡⏜֔︵⠀⊹

⠀⠀⠀⠀El viernes por la mañana, el sol apenas calentaba las calles de Seúl y la luz pálida se filtraba por las persianas del departamento de Jeongguk. A pesar de saber que Taehyung llegaría, el pelinegro tenía un compromiso ineludible. El jueves de la semana pasada había dejado un comentario fijado en su último video: He descubierto una serie, creo que el viernes podrán disfrutarla conmigo. Ese mensaje había roto su propio récord, acumulando casi trece mil “me gusta” en pocas horas.

⠀⠀⠀⠀Frente al espejo, Jeongguk se miró de cuerpo entero, la emoción lo invadió. Esta vez no era David. En su segundo armario —oculto bajo capas de suéteres aburridos— descansaba su verdadero y mayor tesoro de la serie: el traje completo de Lucy. Era una réplica exacta con el maillot negro escotado, la chaqueta corta de tonos pastel, las mallas y la pequeña falda asimétrica. Se había maquillado con esmero; no iba a mostrar la cara, pero verse hermoso era parte de su rutina. Con un poco de brillo en los párpados, rubor en las mejillas y los labios teñidos de color cereza e hidratados hasta verse pecaminosamente jugosos. Se sentía precioso, demasiado femenino.

⠀⠀⠀⠀Con el corazón acelerándose, se levantó temprano para preparar la habitación, correr las cortinas y encender el aro de luz. Se desvistió frente al espejo sintiendo ese familiar cosquilleo en el vientre. Rápidamente se puso el maillot negro de corte alto —que dejaba poco a la imaginación—, las panties de red oscuras que abrazaban sus muslos y la característica chaqueta para no sentirse tan desprotegido. Finalmente, se acomodó la peluca platinada con degradado pastel. Era perfecto.

⠀⠀⠀⠀Acomodó la cámara en el trípode bajo, apuntando hacia la pequeña colcha blanca con estampado de conejitos que usaba en el suelo, rodeada de sus cojines preferidos que creaban un contraste sugerente con lo que estaba a punto de hacer. A un lado, su bandeja con sus objetos de silicona —cada uno un poco más grueso que el anterior— esperaba su turno; su cuerpo se había ido acostumbrando a ellos, aprendiendo a recibir y dominarlos sin problema.

⠀⠀⠀⠀Estaba a punto de presionar el botón de grabar cuando un pensamiento audaz cruzó su mente: transmitir en vivo. Nunca lo había hecho; siempre grababa, editaba, cortaba los momentos donde se sentía torpe. Pero hoy... hoy se veía demasiado bonito, se sentía precioso y su audiencia merecía verlo en tiempo real.

⠀⠀⠀⠀Sentirlo allí mismo.

⠀⠀⠀⠀Con el corazón latiéndole en la garganta, configuró el software a toda prisa. Nunca lo había hecho. En cuanto presionó el botón e inició el directo, el contador de espectadores subió como la espuma: cien, quinientos, tres mil, ¡tres mil en un par de minutos! El chat se convirtió en una cascada veloz de mayúsculas y emoticonos:

⠀⠀⠀⠀¡DIOS MÍO, LUCY! Por fin, nuestra chica en vivo. Qué bella. Mírenle esas piernas...

⠀⠀⠀⠀Jeongguk tragó saliva, sintiendo sus mejillas arder y se sentó frente a la cámara con las piernas cruzadas delicadamente, a una distancia donde el encuadre cortara justo por debajo de su nariz. Llevaba una mascarilla negra por precaución, pero la peluca platinada de Lucy enmarcaba su rostro a la perfección. Tomó aire antes de hablar.

⠀⠀⠀⠀— Hola... —murmuró, forzando su voz hacia un tono más agudo, suave y cantado para disimular su timbre natural, masculino. Ese hilillo de voz tímido que volvió locos a los espectadores, y aunque temía que si hablaba normal iban a insultarlo por su particularidad, el chat reaccionó con pura adoración hacia su “chica”—. M-me alegra que estén aquí...

⠀⠀⠀⠀Lentamente, con los nervios a flor de piel, Ggukkie comenzó. Sus deditos temblaron al recordar que miles de ojos reales lo devoraban en directo mientras descendían por sus muslos, hasta la suave hendidura femenina. La falda se levantó, revelando la humedad natural que ya lo adornaba. Empezó acariciando su propia piel, estimulando su zona sensible, y no pudo retener su suspiro frente al micrófono. Entonces, miró de reojo su segundo teléfono para leer el chat: le pedían que metiera un dedo más, le rogaban que usara el objeto plateado.

⠀⠀⠀⠀Solo introdujo dos dedos en su estrecho y rosado abismo, soltando un jadeo bajito y real. La lubricación de su cuerpo facilitó el deslizamiento. Jeon entraba y salía, moviendo sus caderas en un ritmo lento e hipnótico, con sus piernas ligeramente separadas.

⠀⠀⠀⠀— Son muy exigentes hoy... mhh... —susurró, interactuando con ellos.

⠀⠀⠀⠀Sin embargo, en el rincón más profundo de su mente nublada, los elogios del chat se desvanecían y eran reemplazados por una imagen. No un nick anónimo, ni una donación online, sino en el chico de la feria: Taehyung, su sonrisa rectangular, sus manos grandes y la forma en que lo había mirado, haciéndolo sentir especial.

⠀⠀⠀⠀— Hyung... mnh, hyung... —gimió el pálido, perdiendo por un instante el control de su personaje. Aceleró el movimiento de su manito y cambió sus dedos por uno de los juguetes auxiliares, sintiendo cómo lo llenaba por completo. Bombeando directo contra su punto más sensible—. Ah...

⠀⠀⠀⠀Estaba al borde, con la respiración entrecortada y el placer nublándole los sentidos, cuando un sonido seco y brutal rompió la burbuja.

⠀⠀⠀⠀¡BAM! ¡BAM! ¡BAM!

⠀⠀⠀⠀Tres golpes fuertes en la puerta principal de su departamento destrozaron la atmósfera. Jeongguk se congeló; su corazón dio un vuelco tan violento que casi sobresalta. El juguete se resbaló de su mano, cayendo sobre la colcha.

⠀⠀⠀⠀— ¡Mierda! —chilló con su voz real, gruesa y aterrada.

⠀⠀⠀⠀Miró la hora en la pantalla. Las 11:30 am. Se había perdido por completo en la transmisión. De inmediato, el teléfono se encendió con varios mensajes en KakaoTalk:

⠀⠀⠀⠀Debajo de los mensajes, siete llamadas perdidas. El pánico se apoderó de él. Tiró una patada desesperada hacia el trípode, inclinando la cámara hacia el suelo para que solo se viera la alfombra, y gateó hacia el micrófono.

⠀⠀⠀⠀— Y-yo... perdón, regreso rápido, espérenme... —tartamudeó con su vocecita aguda antes de mutear el audio de golpe, pero olvidando cerrar el programa de transmisión.

⠀⠀⠀⠀— ¡Jeongguk! ¡Abre, que tengo prisa! —la voz del moreno, profunda y resonante, atravesó la madera de la puerta.

⠀⠀⠀⠀Corrió al recibidor, tropezando con sus propios pies debido al temblor que existía en sus piernas por el orgasmo interrumpido, el cual descendía por sus muslos . Su corazón latía con tal magnitud que amenazaba con romperle las costillas. No tenía nada arreglado, ni siquiera la carpeta de las malditas cartas Pokémon.

⠀⠀⠀⠀¡Y para colmo estaba vestido como una prostituta de cyberpunk!

⠀⠀⠀⠀«Por favor, por favor, por favor», rezaba el pálido, rogando no haber dejado ningún consolador, lubricante o prenda comprometedora a la vista en la sala.

⠀⠀⠀⠀— ¿Jeongguk? —la voz de Taehyung resonó amortiguada—. Sé que estás ahí, escucho tus pasos.

⠀⠀⠀⠀Ggukkie llegó a la entrada, retirando el seguro con sus manitos temblorosas. Abrió la puerta apenas unos centímetros, asomando su enorme y asustado ojito mientras mantenía el cuerpo oculto detrás de la madera.

⠀⠀⠀⠀— Hy-hyung... hola. —dijo en un susurro con la respiración agitada.

⠀⠀⠀⠀Taehyung estaba allí, sudando ligeramente por el esfuerzo de sostener la inmensa caja de la figura con ambos brazos. Llevaba una camiseta sencilla que se pegaba a su pecho. Su expresión, antes amistosa, ahora yacía teñida de fastidio.

⠀⠀⠀⠀— Hola. Ábreme del todo, Gguk, esta cosa pesa toneladas. No va a entrar por esa rendija.

⠀⠀⠀⠀— Y-yo... dame un momento, hyung. Necesito ir al baño. —miente miserablemente, pegando su cuerpo a la puerta para evitar que la abriera, pero Taehyung empujó con el pie.

⠀⠀⠀⠀El mayor suspiró, dejando caer la caja al suelo del pasillo con un golpe sordo—. Jeongguk, quedamos a esta hora. Tengo que viajar a Daegu por motivos familiares, necesito dejar esto y salir corriendo. Además, traje mi carpeta de cartas, como acordamos. No tengo tiempo, déjame pasar.

⠀⠀⠀⠀¡Las cartas! Dios, ¿dónde había puesto su bendita carpeta de Pokémon? Su mente era un cortocircuito constante: estaba medio desnudo y vestido de mujer, con un orgasmo atorado en el bajo vientre, miles de personas esperándolo en vivo desde su cuarto y el chico que le atraía al otro lado de la puerta, perdiendo la paciencia.

⠀⠀⠀⠀— ¡No, espera! ¡No te rías! —soltó Ggukkie en un gritito de desesperación.

⠀⠀⠀⠀Taehyung frunció el ceño—. ¿De qué diablos me voy a reír? Abre la maldita puer...

⠀⠀⠀⠀Sintiéndose acorralado, sabiendo que no podía ganar el forcejeo contra la puerta, Jeongguk cerró los ojos con fuerza y retrocedió, abriendo la misma de par en par.

⠀⠀⠀⠀Las palabras murieron en la garganta de Taehyung. Entró con la caja, resoplando, pero cuando levantó la vista, se quedó congelado. Sus ojos escanearon al chico frente a él: desde la peluca con tonos pastel hasta las mallas, pasando por la figura esbelta, las caderas acentuadas —que no sabía que poseía— y el rostro adornado hermosamente por maquillaje. La caja de cartón casi se le resbala de las manos.

⠀⠀⠀⠀El silencio duró tres segundos que se sintieron como tres horas. Ggukkie temblaba abrazándose a sí mismo, con las mejillas ardiendo en un rojo potente bajo la peluca. Quería que la tierra se lo tragara.

⠀⠀⠀⠀Taehyung parpadeó y, contra todo pronóstico, soltó una risa genuina, grave y algo incrédula.

⠀⠀⠀⠀— Vaya... —murmuró, recorriendo a Jeon con una mirada que hizo que el menor quisiera esconderse bajo mil almohadas—. No está nada mal. De hecho, te queda mejor que el de David. Te ves... bien.

⠀⠀⠀⠀Jeongguk abrió los ojos, sorprendido. No había asco ni juicio en la mirada de Taehyung, solo una apreciación divertida. Sin embargo, la urgencia de la situación lo golpeó de nuevo: su transmisión seguía viva en la otra habitación.

⠀⠀⠀⠀— G-gracias, hyung. Puedes dejar la caja ahí. Yo... yo te doy las cartas otro día... ve a Daegu, ¿sí? —intentó sonar casual.

⠀⠀⠀⠀Pero el castaño ignoró el comentario. Empujó la caja hacia la pequeña sala, cerró la puerta tras de sí con el pie y, como si estuviera en su propia casa, sacó su carpeta de cartas de su mochila dejándose caer en el sofá.

⠀⠀⠀⠀— Ven, siéntate un segundo,Lucy—bromea Taehyung, palmeando el cojín a su lado—. Déjame ver qué tienes para intercambiar. Me duele la espalda, merezco cinco minutos de descanso... ¿De casualidad no tendrás el Charizard que busco?

⠀⠀⠀⠀— Hyung, no... no puedo. Tienes que irte —pidió, retrocediendo hacia el pasillo con su ansiedad disparándose. Su mente le gritaba que la cámara seguía transmitiendo la colchita de su cuarto y que la gente se iba a dar cuenta de algo—. Otro día, por favor. Vete.

⠀⠀⠀⠀— ¿Ah?

⠀⠀⠀⠀— No sé dónde está mi carpeta, está todo desordenado. Otro día, ¿sí? Por favor, vete. —insistió desesperado.

⠀⠀⠀⠀La sonrisa del moreno se borró. Se acomodó en el sofá, frunciendo el ceño; la actitud esquiva y repentina empezaba a fastidiarlo de verdad.

⠀⠀⠀⠀— ¿Es una broma? Manejé cuarenta minutos y subí esta caja de doce kilos por cuatro pisos sin ascensor porque tú me lo pediste. Prometimos este día para hacer el intercambio porque aseguraste tener cartas listas. ¿Y ahora me echas así de tu casa? ¿Andas jugando conmigo?

⠀⠀⠀⠀— ¡No es eso! Es que... está todo desordenado, yo estoy... —Jeongguk no sabía qué inventar.

⠀⠀⠀⠀Taehyung se puso de pie, su expresión oscureciéndose ligeramente. Estaba ofendido. Él no era un repartidor; había hecho el favor por pura simpatía, para acercarse al chico tierno que conoció en la feria, y ahora sentía que se estaban burlando de él.

⠀⠀⠀⠀— Sabes qué, olvídalo. Eres un maleducado, Jeongguk —soltó con tono cortante, haciendo que Ggukkie encogiera los hombros, sintiéndose diminuto—. Si no querías cambiar las cartas, no habrías mentido para que viniera hasta acá como tu chico de los recados.

⠀⠀⠀⠀— No, no es eso...

⠀⠀⠀⠀— Mira, armaré la maldita figura donde me digas para asegurarme de que no esté rota y me largo a Daegu. ¿Dónde está tu cuarto?

⠀⠀⠀⠀— ¡N-no hyung! ¡Déjala aquí! —pidió preso del pánico al ver que el moreno miraba hacia el pasillo.

⠀⠀⠀⠀— ¿Allá cierto? Bien.

⠀⠀⠀⠀Ignorando al pelinegro, agarró la caja por las asas laterales y caminó hacia la única puerta entreabierta al final del pasillo. Sin embargo, Jeon no podía dejarlo entrar a su espacio. No estando en vivo para miles de desconocidos.

⠀⠀⠀⠀— No, no, ¡hyung, detente! —exclama corriendo para interponerse entre Taehyung y la puerta, empujando con sus manitas el pecho ancho del mayor—. ¡No puedes entrar ahí! ¡Está sucio!

⠀⠀⠀⠀Taehyung, ya francamente irritado, lo miró desde arriba.

⠀⠀⠀⠀— ¿Por qué haces todo tan jodidamente complicado? No tiene nada de malo que te vistas así, Jeongguk, ya te lo dije. Nadie te va a juzgar por esto, pero sí si decides actuar como un loco. Solo quiero dejar esto y largarme. Quítate. —espetó.

⠀⠀⠀⠀Con un movimiento firme pero no violento, el moreno lo hizo a un lado y empujó la puerta con el hombro. Entró y el mundo pareció detenerse. Bajó lentamente la caja al suelo, quedando quieto mientras procesaba la escena frente a sus ojos: un trípode con el teléfono apuntando hacia abajo, una tableta conectada donde un chat corría a toda velocidad, curiosos juguetes humedecidos sobre una toalla, el frasco de lubricante a medio abrir y una colcha de conejitos con una mancha sospechosamente húmeda en el centro.

⠀⠀⠀⠀Taehyung giró la cabeza lentamente, intentando leer la pantalla de la tablet, recepcionando algunos mensajes:¿A dónde se fue? Quiero ver su culito de nuevo. Lucy, regresa, estaba a punto de correrme.

⠀⠀⠀⠀El silencio esta vez fue ensordecedor. Sus ojos —oscuros e ilegibles— bajaron hacia Jeongguk, quien estaba encogido junto al marco de la puerta, cubriendo inútilmente la pequeña falda y la entrepierna de su body con ambas manos mientras lágrimas de humillación picaban en sus ojitos. Lo había perdido todo; su secreto más oscuro, revelado de la peor manera.

⠀⠀⠀⠀— Haces videos... —dijo Taehyung. Fue una afirmación simple, sin inflexión.

⠀⠀⠀⠀Ggukkie sollozó, negando con la cabeza, incapaz de articular palabra—. H-hyung... lo siento. Y-yo...

⠀⠀⠀⠀El moreno dio un paso hacia él, luego otro, hasta ponerse de cuclillas obligándolo a mirarlo. Miró de reojo la pantalla y la cuenta de espectadores: doce mil personas. Entendió la situación en una fracción de segundo; el maquillaje, el apuro, el terror. Comprendió por qué el chico estaba tan desesperado por echarlo. Se levantó, acorralándolo lentamente contra el marco de la puerta.

⠀⠀⠀⠀— Maldita... y descarada —masculló él, pero el tono no era de asco. Era oscuro, rasposo, cargado de una indignación que se transformaba en algo mucho más peligroso. El resentimiento por el trato que había recibido se mezcló con la visión hipersexual de Jeongguk frente a él—. Me haces cruzar media ciudad, cargar esa caja, me dices que no tienes tiempo para darme mis cartas, que me vaya... ¿pero tenías tiempo para esto? ¿Para abrirle las piernas a un montón de perdedores anónimos en internet?

⠀⠀⠀⠀Ggukkie cerró los ojos con fuerza, dejando que las lágrimas resbalaran por sus mejillas maquilladas.

⠀⠀⠀⠀— L-lo siento... hyung, lo siento, apagaré la cámara, yo...

⠀⠀⠀⠀Taehyung no le dio tiempo de responder. Su mano grande y firme se cerró alrededor de la muñeca ajena sin lastimar, pero sí con la fuerza suficiente para hacerlo trastabillar hasta caer de rodillas sobre su colcha de conejitos, justo al lado de la cámara tirada. No la apagó; en su lugar, paseó la mirada por la habitación hasta que vio algo que lo hizo sonreír de lado: el pequeño escritorio. Allí, sobre la silla estaba la chaqueta neón que el pálido había usado el día que se conocieron.

⠀⠀⠀⠀La chaqueta de David.

⠀⠀⠀⠀Sonrió de lado, soltando a Jeongguk por un segundo. Caminó hacia la silla y tomó la prenda. Se quitó su propia sudadera y, sin decir una palabra, se puso la chaqueta amarilla. Le quedaba apretada en los hombros y las mangas le subían un poco por el largo de sus brazos, evidenciando la diferencia física entre ambos, acentuando su complexión más ancha.

⠀⠀⠀⠀Jeongguk arrodillado en el suelo, lo miró desde abajo con el aliento cortado—. Hy-hyung... perdón... —sollozó—. Buscaré tu carpeta ahora mismo, lo juro. Solo... déjame apagar...

⠀⠀⠀⠀Taehyung se paró frente a él, pisando suavemente los dedos de Jeongguk contra la colcha, inmovilizándolo.

⠀⠀⠀⠀— No, no, no. Ya no me importan las cartas, Jeongguk. Ese era el trato original para tu descuento y, si no las tienes... vamos a tener que renegociar la deuda de otra manera.

⠀⠀⠀⠀Él entendió exactamente lo que sugería y su estómago dio un vuelco. Su cuerpo, aún sensible por la sesión interrumpida, reaccionó instantáneamente al tono del moreno.

⠀⠀⠀⠀— Hyung... l-la cámara... no toques la cámara, por favor. N--no sé qué hacer si me ven la cara... —suplicó, apretando una mano con fuerza.

⠀⠀⠀⠀Su hyung sonrió, agachándose frente a él rozando su espalda con su aliento caliente chocando contra la oreja del menor—. Tranquila, estarás a salvo conmigo. Yo me encargo.

⠀⠀⠀⠀Antes de que Jeon pudiera procesarlo, Taehyung lo tomó por la cintura y lo jaló hacia atrás, aplastando el coñito del pálido contra su propia entrepierna, donde un bulto considerable y duro ya marcaba la tela del pantalón. Ggukkie soltó un grito ahogado, embriagado por el peso. Con un movimiento calculado, el mayor enderezó el trípode; no enfocó los rostros, pero subió la toma lo suficiente para que se viera la espalda de Lucy siendo apretada por detrás. Todo en primer plano.

⠀⠀⠀⠀Jeongguk se cubrió la boca, apenado a morir, soltando gemiditos temblorosos; nunca había estado con nadie, mucho menos frente a doce mil personas. Taehyung se inclinó hacia el micrófono y su voz, profunda y autoritaria, resonó en la transmisión. Y, seguramente, en los auriculares de aquellas personas.

⠀⠀⠀⠀— Perdonen por la demora —dijo, acariciando el muslo de Jeon mientras hablaba con la audiencia—.Lucyfue una chica muy mala. Prometió entregarme un encargo importante, pero parece que estaba demasiado ocupada jugando solita. Así que... David tuvo que venir a cobrarle en persona.

⠀⠀⠀⠀No perdió el tiempo. Enredó sus largos dedos en la raíz de la peluca platinada y tiró con firmeza, obligando a Jeongguk a arquear la espalda y echar la cabeza hacia atrás, exponiendo la piel pálida del cosplay asimétrico ante la cámara. La otra mano, sirvió para deslizar era de su propio pantalón, enganchó los dedos en el borde de la falda y la levantó de un tirón.

⠀⠀⠀⠀— Mira a la cámara,Lucy. —exigió el castaño. impaciente ante la quietud del otro mientras comenzaba a frotarse contra él.

⠀⠀⠀⠀— N-no... no, hyung, por favor, m-mi cara no... —lloriqueó.

⠀⠀⠀⠀El moreno le dio un tirón más fuerte al cabello falso—. Dije que mires. No te preocupes, apuesto a que la mitad de estos pajeros ya te han visto en las convenciones... Nunca te pierdes ni una, ¿verdad? —Ggukkie no subo qué balbucear—. Visitando los stands prefiriendo ir vestida de hombre, solo porque eres una cobarde que no quiere admitir lo zorra que es.

⠀⠀⠀⠀La humillación de ser expuesto así, de que Taehyung usara la información que le había confiado, fue el detonante definitivo. La longitud ajena presionando contra sus labios de su coño empapaban el algodón del body. El castaño le arrancó la peluca de un tirón, dejando caer el cabello negro y sudoroso de sobre la frente perlada.

⠀⠀⠀⠀El chat enloqueció por completo; no veían su rostro debido al ángulo, pero la revelación del cabello oscuro, la espalda delicada y la dinámica de castigo los tomó por sorpresa.

⠀⠀⠀⠀— Para... por favor, hyung, para... —rogó Jeongguk, retorciéndose.

⠀⠀⠀⠀— ¿Que pare? —inquiso desde arriba, desabrochando su propio pantalón con una mano experta. No hubo preparativos amables. Ggukkie estaba empapado por su propia sesión previa—. No creo que quieras que pare,Lucy.

⠀⠀⠀⠀— Hyung...

⠀⠀⠀⠀— Miren esto... —murmuró Taehyung, mientras acariciaba la abertura húmeda—. Miren lo mojada que está, esperando a que David arregle su desastre.

⠀⠀⠀⠀— Hyung, ah... para... d-dámelo... —suplicó el de piel nívea, sintiendo la gruesa cabeza del miembro ajeno frotarse contra él; la diferencia de tamaño era intimidante y jodidamente excitante.

⠀⠀⠀⠀— ¿Qué te dé qué? ¿La cámara? Por favor, ¿por qué debería darte algo, si no me diste tus cartas,Lucy? —dice vacilante.

⠀⠀⠀⠀Entonces, levantó una mano estrellándola con fuerza contra el glúteo derecho de Jeongguk. El sonido del azote resonó en la habitación, seguido por un grito agudo suyo, que esta vez no tuvo que fingir la voz. El dolor picante floreció en su piel, mezclándose con el placer abrumador.

⠀⠀⠀⠀— Lo pagarás ahora.

⠀⠀⠀⠀Sentenció él, sujétandolo por las caderas con una avidez salvaje para hundirse de un solo empuje en la estrecha y caliente cavidad. Jeongguk gritó de forma escandalosa, sintiéndose lleno, estirado hasta el límite; Taehyung era grande, muchísimo más grande que los juguetes de hacía un momento. El mayor no le dio tiempo a acostumbrarse, comenzó a embestir con movimientos duros y firmes, casi castigadores. Cada golpe hacía que el cuerpo menudo de Jeon se sacudiera violentamente, perdiéndose bajo su peso mientras se arrastraba por la colcha de conejitos.

⠀⠀⠀⠀La cámara perdía el enfoque por segundos, capturando destellos de piel sudorosa, la tela amarilla de la chaqueta de David y las marcas rojas en la piel pálida de Lucy. A los pocos minutos, el aire ya olía a sexo y sudor. El castaño detuvo el ritmo, jadeando ruidosamente, y le tomó por las muñecas para inmovilizarlas sobre su espalda, a plena vista del lente.

⠀⠀⠀⠀— ¡Ah! ¡Hyung! ¡Mhm... ah, hy-hyung! —gemía el pelinegro con la mente fragmentada. Estaba siendo follado frente a miles de personas por el chico que le gustaba, castigado por su propio descuido y por la estúpida figura de colección que tanto anheló comprar.

⠀⠀⠀⠀La intensidad de los movimientos era tal que el trípode temblaba. Taehyung tomó el teléfono y se reclinó, colocándolo en un ángulo contrapicado. Al hacerlo, reveló por primera vez el rostro de Jeongguk: yacía con la mejilla aplastada sobre la colcha de conejitos, su boca abierta salivando ligeramente y sus enormes ojitos dilatados. Su cuerpo entero sufría pequeños temblores, sollozando ante la interrupción del ritmo, experimentando una mezcla de alivio y sumisión al desplomarse.

⠀⠀⠀⠀El castaño —sudando profusamente— alcanzó a leer un comentario resaltado en rojo en la pantalla:Mierda, esto es mil veces mejor. ¡David la está destruyendo!

⠀⠀⠀⠀Acercó su rostro perlado a la cámara, logrando un enfoque cercano de sus caras jadeantes. Miró directamente al lente de la misma con una sonrisa ladeada y salvaje.

⠀⠀⠀⠀— ¿Qué les parece esta transmisión, idiotas? —pregunta a la audiencia, antes de clavar la mirada de nuevo en Jeongguk—. ¿Qué título le ponemos a esto?

⠀⠀⠀⠀Sin esperar las respuestas de los seguidores, Taehyung volvió a enterrarse en el pálido con una fuerza errática, desesperada. El ritmo siendo frenético, haciendo que Jeon gimiera lastimeramente.

⠀⠀⠀⠀— Hy-hyung... por favor... me voy a correr... ¡a-ah! —gritó él, su cuerpito tensándose hasta derramar parte de su gush bajo la tela de la falda, apretando al moreno en su interior con una fuerza demoledora.

⠀⠀⠀⠀Este gruñó como un animal.

⠀⠀⠀⠀— Mierda.

⠀⠀⠀⠀Jeongguk no aguantó más, terminando por vaciarse por completo sobre su colcha, convulsionando de placer. Un segundo después, con embestidas finales hundidas hasta el fondo, Taehyung hizo lo mismo en su interior, haciéndolo suspirar y derretirse sobre el suelo.

⠀⠀⠀⠀El silencio volvió al dormitorio, interrumpido solo por las respiraciones agitadas de ambos y el zumbido de la cámara que seguía registrando el caos. El moreno se quedó allí —respirando erráticamente— mientras el pecho de la chaqueta subía y bajaba. No miró a la cámara, no se despidió, ni mostró cómo el semen resbalaba o cómo Jeon se sacudía.

⠀⠀⠀⠀Estiró la mano para tomar el teléfono con brusquedad, presionando el botón de apagado y arrojándolo sobre una pila de peluches al otro lado de la habitación. Se dejó caer suavemente sobre el cuerpo empapado en fluidos de Jeongguk. Apartó un mechón oscuro de su frente antes de depositar un casto beso en sus labios; uno lento, profundo y asombrosamente tierno en contraste con la brutalidad de los minutos anteriores.

⠀⠀⠀⠀Ggukkie responde con torpeza, acariciando las hebras castañas con una de sus manitos. Cuando se separaron por falta de aire, Taehyung le acarició la mejilla, borrando con el pulgar el rubor corrido y las lágrimas.

⠀⠀⠀⠀—Ya está todo saldado, Jeon —murmura, volviendo a ser el chico amable y comprensivo de la convención—. No hay necesidad de buscar las cartas. Pagaste con creces.

⠀⠀⠀⠀Jeongguk sonrió débilmente, sintiendo un calor reconfortante en su pecho que rivalizaba con el ardor entre sus piernas, en medio de su colchita favorita machada de él. El moreno se acomodó a su lado, atrayéndolo para sentir su calor.

⠀⠀⠀⠀— Aunque... debo aclarar una cosa —dijo de repente, trazando círculos en la cintura ajena—. Esta podría ser tu nueva forma de llevarte cosas de mi stand.

⠀⠀⠀⠀Los inmensos ojitos del pelinegro se abrieron como platos, encendiéndose con una chispa de travesura. Se mordió el labio inferior, acomodándose mejor contra el calor de su hyung.

⠀⠀⠀⠀— Eso suena como un descuento muy exclusivo, Tae... —murmura, jugando con el cierre de la chaqueta neón que el castaño aún llevaba puesta—. Pero... ¿y si quiero el resto de las figuras de la colección? ¿Puedes darme las demás piezas, por favor? Realmente las quiero conmigo.

⠀⠀⠀⠀Taehyung soltó una carcajada ronca, echando la cabeza hacia atrás; negó con la cabeza divertido por el descaro, pero asintió lentamente.

⠀⠀⠀⠀— ¿Las demás piezas? Ggukkie, estamos hablando de seis ediciones diferentes. Son enormes.

⠀⠀⠀⠀Jeon le sostuvo la mirada, sus mejillas sonrojadas se inflaron ante ello.

⠀⠀⠀⠀— ¿Y eso qué? Ya lo sabía, hyung —susurró, deslizando una mano hacia la entrepierna de Taehyung, sintiendo cómo volvía a despertar bajo su toque—. Puedo soportarte sin problemas... solo no me grites, por favor.

⠀⠀⠀⠀— No lo haré, Ggukkie —respondío antes de darle un piquito—. Pero ahora necesitas tomar una ducha e ir a la cama. Llamaré a mi hermana, no puedo dejarte aquí así.

⠀⠀⠀⠀Jeongguk escondió el rostro debajo de la mandíbula del moreno, haciendo un puchero lleno de vergüenza—. Lamento estropear tu viaje. Si quieres... si quieres podemos compensarlo viendo Pokemón después de que me duche, tengo todas las temporadas en mi repisa.

⠀⠀⠀⠀Los ojos de Taehyung brillaron casi de inmediato.

⠀⠀⠀⠀— Bueno, ahora tengo otro motivo para quedarme.











⠀⠀⠀⠀Cuenta la leyenda que si buscan: "Lucy forgot David’s letters; he came to punish her!" saldrá la miniatura del Jungkook y Taehyung. Es joda, solo es mi chiste rancio. :/

⠀⠀⠀⠀A lo que iba, amo que JK haya puesto en IG que pueden acusarlo de todo menos de no ser otaku. Gracias a eso cree este oneshot. 🚬

⠀⠀⠀⠀Btw, creo que soy la primera en subir un oneshot así, ¿no? Ni idea. + Otra cosa que NO especifiqué en la narración —capaz me tiraban la historia— es que ambos tienen edad debut, aunque Tae ocupa el age de Jin debut. (Piedad por favor, no me funen). 🥀

⠀⠀⠀⠀Adjunto imagen para la proyectada del body difference / appearance:

⠀⠀⠀⠀No se olviden de dejar su estrellita y comentarios. ¡Gracias por leer!

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