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결혼 첫날밤⠀⠀﮾ ﮽⠀⠀𝗇𝖺͜͡𝗆𝗃𝗂𝗇

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Summary

𝘀𝗲𝗼𝗸𝗷𝗶𝗻⠀celebra su noche de bodas teniendo sexo con el mejor amigo de su esposo:⠀𝗸𝗶𝗺 𝗻𝗮𝗺𝗷𝗼𝗼𝗻.⠀⠀one shot nsfw⠀|⠀alt. universe.⠀⠀nam!top ༝ jin!bottom.⠀⠀feminización,⠀estereotipos de género,⠀romance,⠀infidelidad,⠀boypussy,⠀smut,⠀sexo irreal / sin protección.⠀⠀original story.⠀⠀si no es de tu agrado te invito⠀ 𝗮𝗺𝗮𝗯𝗹𝗲𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲⠀a⠀ 𝗿𝗲𝘁𝗶𝗿𝗮𝗿𝘁𝗲.⠀⠀abstenerse de⠀𝗥𝗘𝗣𝗢𝗥𝗧𝗔𝗥⠀la historia.⠀⠀2O26⠀©⠀namjincidio.

Genre
Erotica
Author
l๑͏tth
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

⠀♡ྀ.⠀⠀𝗎𝗇𝗂𝑞𝗎𝖾

경고.ᐟ.ᐟ⠀⠀contenido vulgar & sexual explícito,⠀Namjoon!top x Jin!bottom,⠀sexo sin protección/irreal,⠀feminización,⠀boypussy,⠀infidelidad,⠀more in bio.



⋅.˳˳.⋅ॱ˙ ˙ॱ⋅.˳⠀⠀❤︎⠀⠀˳˳.⋅ॱ˙ ˙ॱ⋅.˳˳.⋅









⠀⠀⠀⠀El salón de recepciones estaba bañado en una luz cálida, casi dorada, que hacía que las copas de cristal destellaran como pequeñas estrellas esparcidas por las mesas. Seokjin apretó el ramo de flores silvestres entre sus manos, sintiendo el tacto aterciopelado de los pétalos contra sus guantes de encaje blanco. Había soñado con este día desde que tenía memoria: el día en que su vida daría un giro definitivo, anclándose para siempre a la persona que su corazón había elegido amar hasta que el tiempo borrara sus existencias.

⠀⠀⠀⠀Con la mente flotando entre copas de champaña y sonrisas, los recuerdos lo arrastraron de vuelta a la facultad de artes. El olor a cera para pisos, al estudio de danza lo transportaron directamente a Jung Hoseok. Siempre estaba allí, encerrado en la sala tres, moviéndose al ritmo de cualquier cosa que sonara en los altavoces. A veces era hip-hop, a veces un estilo libre desordenado, o simplemente una rutina de cardio que —por pura terquedad del moreno— terminaba pareciendo una coreografía.

⠀⠀⠀⠀El rubio se había quedado prendado de él casi al instante. Era imposible no hacerlo: Hoseok era magnético, poseedor de una belleza afilada y una risa que rebotaba en las paredes e instalaba en el pecho de quien la escuchara.

⠀⠀⠀⠀La primera vez que hablaron, Jin sintió que su cerebro se desconectaba por completo. El moreno había salido del salón secándose el sudor con una toalla y él apenas pudo articular un par de monosílabos torpes. Se sintió como un idiota, pero la sonrisa de Hoseok no vaciló.

⠀⠀⠀⠀«Ah, descuida. Creo que tú siempre te quedas mirando a través de la puerta, ¿no?», le había dicho con una naturalidad pasmosa.

⠀⠀⠀⠀Seokjin quiso que la tierra se lo tragara.

⠀⠀⠀⠀«¡Lo lamento, si quieres dejo de hacerlo!», respondió, con las mejillas ardiendo en un rojo furioso.

⠀⠀⠀⠀Pero el pelinegro solo se rió más fuerte. Le dijo que no le incomodaba en absoluto y que la próxima vez, en lugar de mirar de lejos, tocara la puerta para dejarlo pasar. Y así lo hizo. Pasaron de compartir botellas de agua en el suelo del estudio a compartir cenas, luego secretos y, finalmente, el sofá de sus departamentos. Su relación se construyó sobre maratones de series de supervivencia, donde pasaban horas acurrucados bajo una manta, bromeando por quién moriría primero en un apocalipsis.

⠀⠀⠀⠀Hoseok siempre le decía —pellizcándole la cintura— que Seokjin era tan miedoso que terminaría abrazando a un zombie pensando que era un humano resfriado.

⠀⠀⠀⠀El matrimonio parecía el paso lógico, aunque la propuesta había sido un desastre hermoso. Jung había planeado una cena elegante, pero sus nervios lo traicionaron tanto que —cinco horas antes— mientras Seokjin estaba en pijama doblando ropa, soltó el anillo junto con una confesión atropellada. Jin había llorado. Lloró de esa manera fea y descontrolada, sin saber cómo contener tanta felicidad, mientras el moreno lo levantaba por la cintura para darle vueltas en el aire, jurándole que era el ser humano más hermoso y etéreo que jamás pisó la Tierra.

⠀⠀⠀⠀Pero ahora, en el presente, la burbuja de nostalgia se rompió suavemente.

⠀⠀⠀⠀Jimin y Jeongguk le habían organizado una despedida de soltero salvaje la noche anterior y el cansancio empezaba a pesarle en los párpados; aún así, se mantenía radiante. La fiesta no era un derroche de riqueza, sino una celebración elegante, mediana y de gusto exquisito que demostraba que el rubio no necesitaba desembolsar millones para crear un ambiente de belleza abrumadora.

⠀⠀⠀⠀Seokjin llevaba un traje blanco inmaculado, diseñado a medida, con un saco que se ceñía a su cintura y caía con delicadeza, acentuando su figura de una manera que desafiaba las normas convencionales, abrazando esa naturalidad que tantos solían envidiar.

⠀⠀⠀⠀Un toque repentino en su hombro lo hizo dar un pequeño salto.

⠀⠀⠀⠀— ¡Ah! ¡Jeongguk, por Dios, no hagas eso! —lo regañó, llevándose una mano al pecho, apretando el ramo.

⠀⠀⠀⠀El pelirrosa estaba parado a su lado, justo al borde de la pista principal, mirándolo con esa inocencia calculada que siempre usaba a su favor.

⠀⠀⠀⠀— Perdón, hyung. Solo quería preguntar... ¿cuánto quieres por el ramo? —murmuró Jeongguk, estirando una mano para acariciar distraídamente los pétalos blancos de las flores.

⠀⠀⠀⠀Seokjin suspiró, dejando caer los hombros; era la octava vez en dos horas que se lo preguntaba.

⠀⠀⠀⠀— ¿Por qué sigues insistiendo con el ramo, Googie? —inquiere, mirándolo con una mezcla de cariño y exasperación.

⠀⠀⠀⠀— Porque Tete y yo nos queremos casar... —admitió el menor. Sus grandes ojitos oscuros brillaban con una ilusión tan pura que a Seokjin se le ablandó el corazón.

⠀⠀⠀⠀Aún así, ladeó la cabeza, adoptando su tono de hermano mayor.

⠀⠀⠀⠀— Así no funciona esto, peque. Es cuestión de suerte, lo sabes. Además, si Taehyung quiere casarse contigo, no tiene que esperar a que atrapes unas flores. Podría pedírtelo directamente, así como Hoseok lo hizo conmigo. No necesita excusas.

⠀⠀⠀⠀Jeongguk hizo un puchero pronunciado, arrugando la naricita, y comenzó a balancearse sobre sus talones sin apartarse del lado de su hyung. No era una presencia molesta; al contrario, Jin sabía que el chico lo adoraba. Además, toda esta boda también tenía un sabor a despedida, ya que Hoseok y él planeaban mudarse a China para iniciar su vida conyugal, lejos de Seúl, lejos de sus amigos.

⠀⠀⠀⠀Seokjin le dedicó una sonrisa nostálgica a la mesa donde estaban sus amigos de la facultad, levantando la mano para saludarlos a lo lejos. Cuando se giró de nuevo, sintió un tirón suave en la manga de su saco.

⠀⠀⠀⠀— Hyung... —balbuceó Jeongguk, su tono repentinamente serio.

⠀⠀⠀⠀— ¿Ahora qué, Googie? —respondió, alzando una ceja perfecta.

⠀⠀⠀⠀— Mira allá.

⠀⠀⠀⠀El pelirrosa señaló discretamente hacia la entrada principal del salón. Jin siguió la línea de su dedo y sintió que el aire abandonaba sus pulmones sus ojos se abrieron ligeramente. ¿En serio ese tipo tenía el descaro de aparecer aquí?

⠀⠀⠀⠀— ¿Hyung, estás bien? —preguntó el más bajito, notando cómo la postura Seokjin se tensaba de inmediato.

⠀⠀⠀⠀— Un momento, Jeongguk. Iré a hablar con... él. —dijo, su voz de repente fría y contenida.

⠀⠀⠀⠀Se soltó del agarre del chico y caminó con paso decidido pero sigiloso hacia la entrada. No iba a armar un escándalo; era su día especial, su noche perfecta, o al menos lo estaba siendo hasta que esa presencia oscura y maligna cruzó el umbral.

⠀⠀⠀⠀Kim Namjoon.

⠀⠀⠀⠀El mejor amigo de Hoseok. El fantasma que había rondado su relación desde el principio.

⠀⠀⠀⠀Namjoon y su esposo eran inseparables desde la infancia, casi hermanos. Sin embargo, desde que él entró en la ecuación, Namjoon se había convertido en una sombra escurridiza: nunca iba a las cenas, cancelaba en el último minuto alegando tráfico o exceso de trabajo y las pocas veces que coincidían, apenas cruzaban miradas. Pero la verdadera hostilidad, la razón por la que Seokjin sentía bilis en la garganta al verlo, había nacido apenas dos semanas atrás.

⠀⠀⠀⠀El rubio estaba en la misma habitación cuando Hoseok llamó a Namjoon para hablar de los últimos detalles de la boda. La llamada estaba en altavoz y la voz profunda de Namjoon había llenado el cuarto con una frase que se le tatuó en la mente:

⠀⠀⠀⠀«Cuando me llamas para decirme que estás emocionado de casarte, me recuerda esa charla que tuvimos donde dijiste que Seokjin solo sería alguien más que me pasarías después, cuando te cansaras de follarlo».

⠀⠀⠀⠀Hoseok había reaccionado de inmediato —pálido y sudoroso— cortando a su dongsaeng*, jurando que ese comentario asqueroso había sido años atrás, cuando recién se conocían y no era nada serio. Pero Namjoon no se detuvo antes de colgar, burlándose y diciendo que Jin seguro lo tenía domado. La ilusión se agrietó esa noche, y tuvieron que enmendarlo con promesas llorosas, una ronda de sexo compensatorio y sus típicas películas apocalípticas para borrar el mal sabor de boca.

⠀⠀⠀⠀Nada de eso ayudó como esperaron.

⠀⠀⠀⠀Y ahora, el cinismo hecho persona estaba parado en la entrada de su boda, vestido con un traje negro impecable que lo hacía ver masivo e intimidante, con esa postura recta y mirada que siempre parecía estar calculando el valor de todo a su alrededor.

⠀⠀⠀⠀— Buenas noches, Kim. —dijo Seokjin, apareciendo por un costado con la voz cortante.

⠀⠀⠀⠀El moreno apenas se inmutó. Giró el rostro lentamente, enderezó un poco más la espalda y lo miró de arriba abajo antes de hacer una reverencia demasiado educada.

⠀⠀⠀⠀— Jung Seokjin. Buenas noches. —respondió, su voz grave vibrando en el pecho del rubio.

⠀⠀⠀⠀El uso del apellido de casado hizo que al mayor se le revolviera el estómago.

⠀⠀⠀⠀— No sabía que vendría. —atajó Jin, manteniendo la barbilla en alto y forzando un tono diplomático.

⠀⠀⠀⠀— Solo vengo a dejar un presente para ambos. Son un matrimonio ahora; les deseo lo mejor —dijo él, con un formalismo que sonaba a burla velada—. ¿Dónde está Hoseok?

⠀⠀⠀⠀Seokjin miró a su alrededor, buscando a su esposo—. Ocupado. Salió con Jackson hace unos minutos a traer unas bebidas...

⠀⠀⠀⠀Namjoon no cambió de expresión.

⠀⠀⠀⠀— ¿Jackson Wang? —pregunta.

⠀⠀⠀⠀El rubio sintió un nudo frío formarse en su estómago.

⠀⠀⠀⠀— ¿Por qué la sorpresa? —Namjoon lo miró fijamente, esos ojos oscuros y pesados clavándose en los suyos. Jin sintió un calor incómodo recorrerle la nuca—. Fueron por unas bebidas, Namjoon-ssi. ¿No escuchó?

⠀⠀⠀⠀— Sí entendí. Solo me sorprende que haya ido con Jackson. ¿No se supone que aquí hay servicio de barra libre?

⠀⠀⠀⠀Touché.

⠀⠀⠀⠀Pensó Seokjin. Hoseok le había pedido permiso hacia minutos para ir a una licorería cercana con Jackson, excusándose con que querían un whisky específico que el bar del local no tenía. Había sonado ridículo en su momento, pero el rubio no quiso ser el esposo controlador en su propia fiesta.

⠀⠀⠀⠀— Seokjin. —la voz del moreno lo sacó de sus pensamientos.

⠀⠀⠀⠀— Dime.

⠀⠀⠀⠀— ¿Dónde puedo dejar esto? —Namjoon levantó el brazo, mostrando una bolsa elegante y oscura de la que asomaba una caja finamente envuelta.

⠀⠀⠀⠀— ¿Es para...?

⠀⠀⠀⠀— Para ti y Hoseok, Jung Seokjin. La invitación especificaba que no podíamos ingresar sin un presente; compré este. Espero que sea de su agrado.

⠀⠀⠀⠀El silencio que siguió fue denso. Se miraron a los ojos mientras la hostilidad vibraba en el aire, casi palpable. El rubio sentía una electricidad extraña y un calor molesto en la zona inferior del vientre bajo el escrutinio de esa mirada pesada.

⠀⠀⠀⠀— Sí, claro. Los regalos ya fueron llevados a otra habitación, pero supongo que puedo hacer una excepción y guiarte. —murmuró por fin.

⠀⠀⠀⠀Namjoon no dijo nada; solo asintió levemente y comenzó a seguirlo.

⠀⠀⠀⠀Caminaron bordeando las mesas, manteniéndose alejados del centro de atención; aún así, el aura etérea de Seokjin atraía miradas. Estaban a punto de llegar al pasillo que daba a los salones privados cuando un grito eufórico los detuvo.

⠀⠀⠀⠀— ¡Los estuve buscando por todas partes! —chilló Yena, la mejor amiga de la infancia de Seokjin, apareciendo de la nada con una copa de champaña a medio terminar.

⠀⠀⠀⠀Llevaba un vestido esmeralda y una sonrisa deslumbrante, y antes de que el rubio pudiera advertirle, se abalanzó sobre él—. ¡Seokjinnie, mi amor, espero que disfrutes mucho de esta etapa! ¡Te lo mereces tanto, hyung! —exclama ella, separándose y aplaudiendo emocionada. Luego miró hacia Namjoon con los ojos muy abiertos—. Y tienes un esposo guapísimo. No me sorprende que se hayan casado tan rápido.

⠀⠀⠀⠀— Yena, espera... —intentó interrumpir Jin, sintiendo que la sangre le abandonaba el rostro.

⠀⠀⠀⠀— ¡No, no! Déjame hablar. Sin duda se ven preciosos juntos —la castaña hizo una reverencia profunda hacia el moreno—. Prométeme que cuidarás bien a mi hyung, Jung. Si haces que me llame llorando otra vez, juro por Dios que iré hasta China para matarte con mis propias manos.

⠀⠀⠀⠀— Yena. —balbucea, con las manos temblorosas.

⠀⠀⠀⠀Esto era un desastre.

⠀⠀⠀⠀— ¿Entendido, Jung? —insistie la fémina, mirando al pelinegro directo a los ojos, desafiante pero juguetona.

⠀⠀⠀⠀— Lo prometo.

⠀⠀⠀⠀— ¡Él no es mi esposo!

⠀⠀⠀⠀Uno respondió con una firmeza espeluznante, mientras que el otro gritó desesperado. Ambos al unísono. Yena parpadeó ladeando la cabeza, con la confusión arrugando su entreceja.

⠀⠀⠀⠀— ¿Ya están pe...? —no pudo terminar la frase.

⠀⠀⠀⠀Seokjin —llevado por una mezcla de pánico, humillación y pura rabia— agarró la muñeca ajena con una fuerza que no sabía que tenía. Sus dedos se clavaron en la tela del traje oscuro y, sin decir una palabra más, tiró de él. Caminó a zancadas largas por el pasillo, arrastrando al imponente hombre detrás de sí.

⠀⠀⠀⠀Cuando llegó a la puerta de madera maciza, la abrió de un empujón y entró a la habitación tenuemente iluminada, repleta de montañas de regalos envueltas en papeles plateados y blancos. Metió al moreno de un último tirón y cerró de un portazo que retumbó en las paredes. Se giró hacia él, respirando agitadamente, con los ojos inyectados en ira.

⠀⠀⠀⠀— ¡¿Qué cojones te pasa, Namjoon?! —gritó. Su voz rebotó en la habitación insonorizada, dejando la música de la fiesta afuera como un zumbido sordo.

⠀⠀⠀⠀El moreno se quedó quieto, acomodándose el puño de la camisa con una lentitud exasperante. No se pronunció.

⠀⠀⠀⠀— ¡Respóndeme, puta madre! ¡¿Quién te crees que eres?! —volvió a gritar Jin, dando un paso al frente, invadiendo el espacio personal ajeno.

⠀⠀⠀⠀— Solo respondí lo que tu amiga me pidió, no...

⠀⠀⠀⠀— ¡Tú no eres Hoseok! ¡No tenías que responderle nada, no tenías que seguirle el juego! —Seokjin estaba perdiendo el control. Con frustración, lanzó el hermoso ramo de flores hacia la mesa de mármol; los pétalos se esparcieron lastimosamente entre los presentes—. ¡¿Te parece gracioso venir aquí a fingir ser mi esposo?!

⠀⠀⠀⠀— Seokjin, te estás exaltando por nada. —murmura, con un tono plano que solo alimentó el fuego del pálido.

⠀⠀⠀⠀— ¡Pues claro que me exalto! ¡Estás siendo un irrespetuoso con mi esposo! —gritó, remarcando las últimas palabras como si fueran un escudo—. ¡¿Crees que soy un idiota?! ¡Ni siquiera entiendo por qué demonios Hoseok decidió invitarte al final!

⠀⠀⠀⠀Namjoon lo observó por un largo segundo, suspiró y caminó hacia la mesa. Dejó la bolsa de regalo sobre una pequeña pila de cajas con una delicadeza que contrastaba con la tensión del momento.

⠀⠀⠀⠀— Es de cristal. No seas histérico y lo lances...

⠀⠀⠀⠀— ¡Cállate y respóndeme primero! —exigió el rubio, sintiendo las lágrimas de rabia picándole en los ojos—. ¡¿Por qué fingiste ser él?!

⠀⠀⠀⠀— Fue una bro...

⠀⠀⠀⠀¡Plas!

⠀⠀⠀⠀El sonido de la bofetada resonó agudo en el cuarto, girando la cabeza de Namjoon producto del impacto. El silencio cayó pesadamente sobre ellos mientras la mano del rubio temblaba en el aire, ardiendo.

⠀⠀⠀⠀— ¡No es una broma para mí, Namjoon! —exclamó con la voz rota, al borde del llanto—. ¡Ya arruinaste mi boda desde semanas antes de que comenzara! ¡¿Acaso crees que olvidé cuando le dijiste a mi esposo por teléfono que yo solamente era su juguete, algo que te pasaría cuando se aburriera?!

⠀⠀⠀⠀El menor inhaló profusamente, llevando una mano a su mejilla enrojecida, pero no lo interrumpió; lo dejó vaciarse.

⠀⠀⠀⠀— ¡Y ahora apareces aquí! —continuó Jin, dejando que las lágrimas finalmente se derramaran por sus mejillas—. Con tu maldita actitud prepotente y con un regalo que, por puros modales y por respeto a mi marido, no te voy a tirar a la cara.

⠀⠀⠀⠀— Seokjin, basta.

⠀⠀⠀⠀— ¡No, Namjoon, no basta! ¡No puedes aparecer aquí fingiendo ser respetuoso conmigo después de haber dicho semejante basura! ¡Después de haber intentado denigrarme! ¡No puedes venir a plantar inseguridades en mi relación en la noche que apenas empieza mi matrimonio! —el mayor se rompió, dejando escapar un sollozo ahogado mientras se abrazaba a sí mismo, sintiéndose repentinamente muy pequeño en su inmaculado traje blanco.

⠀⠀⠀⠀El moreno bajó la cabeza. Fue la primera vez en toda la noche que la máscara de superioridad pareció resquebrajarse.

⠀⠀⠀⠀— Vaya... —susurra con su voz ronca y carente de cualquier tono de burla—. ¿Tan malo ha sido Hoseok?

⠀⠀⠀⠀Seokjin se congeló. Su llanto se cortó en seco. No supo qué contestar.

⠀⠀⠀⠀— ¿Eres consciente de que eso de los tragos fue solo una excusa barata para salirse del local con Jackson, no? —continuó el pelinegro, levantando la mirada. Sus ojos ahora no tenían ironía, sino una intensidad sombría, casi destructiva.

⠀⠀⠀⠀Jin abrió la boca, pero las palabras murieron en su garganta mientras que el nudo en su estómago se apretaba hasta doler.

⠀⠀⠀⠀— Quieres saber la verdad, ¿cierto? —preguntó, dando un paso lento hacia él.

⠀⠀⠀⠀— N-no... —retrocede el pálido, chocando contra la dura madera de la mesa de mármol.

⠀⠀⠀⠀— ¿Por qué te casaste entonces?

⠀⠀⠀⠀— Namjoon, detente. —dijo Jin con firmeza, aunque manteniendo la mirada clavada en el suelo. Estaba conteniendo un pánico ciego, una verdad que en el fondo de su intuición siempre había temido pero que se había negado a aceptar.

⠀⠀⠀⠀— Te ha estado engañando todo este tiempo, Seokjin —soltó Namjoon. Las palabras cayeron como piedras sobre el cristal—. Jackson Wang vive en China. La estúpida excusa de la mudanza conyugal no es para empezar una vida contigo, es para verlo a él todo el tiempo. Llevan más de tres años juntos a escondidas.

⠀⠀⠀⠀El mundo de Seokjin se detuvo. Tres años. Antes del compromiso, durante las noches de películas, durante las declaraciones de amor y la maldita cena donde le entregó el anillo.

⠀⠀⠀⠀— Nuestro noviazgo fue perfecto... Hoseok nunca... —balbuceó Jin, sintiendo que le faltaba el aire.

⠀⠀⠀⠀— Vine aquí para que supieras eso; no me interesa tu boda ni tu noviazgo de mentira, Seokjin —lo detuvo el moreno, acortando la distancia de un solo paso hasta acorralarlo. El cuerpo masivo de Namjoon bloqueó cualquier vía de escape, atrapándolo contra el borde de la mesa y la pared—. Y para colmo, Hoseok ni siquiera es bueno en el sexo.

⠀⠀⠀⠀La declaración lo hizo estremecerse. El rubio cerró los ojos con fuerza, humillado, porque por primera vez Namjoon tenía razón en algo íntimo: Hoseok era cariñoso, sí, pero en la cama era torpe, predecible y casi clínico.

⠀⠀⠀⠀Nunca había chispa, nunca había fuego real.

⠀⠀⠀⠀— Habría arruinado tu noche de bodas —murmuró este, volviendo su voz un ronroneo peligroso—. Ni siquiera va a llegar a tiempo para el pastel. Se largó a follar con Wang en el asiento trasero de su auto.

⠀⠀⠀⠀Jin alzó sus manos temblorosas y las apoyó en el pecho firme del moreno, intentando empujarlo débilmente, pero la calidez que emanaba de Namjoon lo confundía. Estaba roto, destrozado en su propia fiesta de bodas, y el único ancla que tenía enfrente era el hombre que más odiaba.

⠀⠀⠀⠀— N-no... no es tu problema que él sea malo en... en eso. —susurró él, quebrando su voz en un sollozo.

⠀⠀⠀⠀El moreno acortó el milímetro que los separaba, chocando su aliento caliente contra el lóbulo de su oreja.

⠀⠀⠀⠀— Alguien como él no merece profanar un cuerpo como el tuyo —dijo, su tono ahora espeso, cargado de un deseo oscuro y posesivo—. Toca mi bolsillo izquierdo, del pantalón.

⠀⠀⠀⠀Seokjin, con la mente nublada por la traición, el alcohol y una excitación inapropiada e irracional que empezaba a arderle en las venas, obedeció. Deslizó su mano por el muslo firme del moreno, tanteando la tela del traje hasta encontrar el pliegue del bolsillo. Metió dos dedos, rozando la superficie de algo liso y frío.

⠀⠀⠀⠀— Sácalo, Jin. Mira lo que es. —ordenó Namjoon suavemente.

⠀⠀⠀⠀El rubio tiró del objeto, lo atrapó en la palma de su mano llevándolo hasta la altura de ambos pechos. Abrió los dedos lentamente bajo la luz amarillenta y tenue de la habitación.

⠀⠀⠀⠀— Namjoon... —bisbisea Seokjin al fijarse en el pequeño sobre cuadrado de aluminio.

⠀⠀⠀⠀Un condón.

⠀⠀⠀⠀— Eso es lo que él compra, ¿cierto? Siempre se cuida; siempre es “protector” —murmuró el pelinegro, rozando sus labios directamente contra el lóbulo de la oreja del recién casado, enviándole un escalofrío por toda la columna—. Eres su maldito esposo y te trata como si fueras frágil. Como si fueras a romperte.

⠀⠀⠀⠀Las manos grandes y cálidas del pelinegro se posaron en su cintura, apretando con firmeza para anclarlo. Jin dejó caer el sobre de aluminio al suelo; el sonido metálico apenas se escuchó. Luego, Namjoon comenzó a besar la curva de su cuello, justo debajo de la mandíbula, succionando la piel sensible para marcar territorio.

⠀⠀⠀⠀— Namjoon... qué haces...

⠀⠀⠀⠀— No mereces nada de lo que te está haciendo ese imbécil. —sentenció él, con su voz vibrando sobre su piel.

⠀⠀⠀⠀De un movimiento ágil y sin esfuerzo aparente, el menor lo tomó por la cintura y lo alzó. Seokjin jadeó por la sorpresa y —por instinto— envolvió sus piernas alrededor de las caderas de Namjoon mientras afianzaba sus brazos sobre esos hombros anchos. Estaba flotando, sostenido únicamente por la fuerza bruta del contrario.

⠀⠀⠀⠀— ¿Quieres que siga hablando de él? —preguntó él, mirándolo desde abajo, con ojos oscuros y depredadores.

⠀⠀⠀⠀— No... —Jin dejó caer su frente contra la del moreno, cerrando los ojos—. No hablemos de ese imbécil, por favor...

⠀⠀⠀⠀Namjoon suspiró directamente sobre los labios abultados de Jin. Acomodó sus manos largas y fuertes bajo los muslos del rubio para asegurar el agarre y giró el cuerpo. Dio un par de pasos hacia la mesa de mármol; sin ninguna delicadeza, barrió con el brazo un montón de obsequios, haciéndolos caer al suelo alfombrado. Acostó a Seokjin sobre la superficie fría, posicionándose justo entre sus piernas semiabiertas.

⠀⠀⠀⠀— Siempre han tenido sexo protegidos, ¿cierto? —volvió a preguntar acariciando la cara interna de los muslos ajenos sobre la tela del pantalón.

⠀⠀⠀⠀— S-sí... Namjoon-ssi... —jadeó él, tomando el rostro del moreno entre sus manos.

⠀⠀⠀⠀Sus pulgares acariciaron los pómulos marcados, desesperado por el contacto, por borrar la humillación de la traición con aquel fuego nuevo.

⠀⠀⠀⠀— ¿Quieres que use eso que tiraste?

⠀⠀⠀⠀Jin lo miró. Las lágrimas aún brillaban en sus pestañas, pero en sus ojos ahora había una necesidad salvaje, una sumisión profunda que solo estaba dispuesto a entregarle al hombre correcto. Negó con la cabeza lentamente y separó las piernas aún más de manera voluntaria, ofreciéndose por completo.

⠀⠀⠀⠀— Perfecto, cielo... —sonrió Namjoon. Fue una sonrisa ladeada, depredadora, llena de promesas sucias. El pelinegro empujó su pelvis, vistiendo aún el traje negro, presionándose directamente contra la entrada cubierta de Seokjin.

⠀⠀⠀⠀La fricción le arrancó un gemido agudo.

⠀⠀⠀⠀— Veamos qué sucede nueve meses después de esto... —susurró con una crudeza que hizo que a Jin le temblaran las rodillas.

⠀⠀⠀⠀El rubio no pudo esperar más; jaló el rostro de Namjoon por las solapas del saco y estrelló sus labios contra los de él en un beso hambriento, fiero y lleno de desesperación. Kim abrió la boca del rubio con facilidad e introdujo su lengua casi de inmediato, explorando la cavidad con autoridad, saboreando la champaña y las lágrimas saladas. Seokjin gimió dentro del beso, sintiendo que las piernas le fallarían si no estuviera apoyado en la superficie; sus manos descendían erráticamente, desabrochando con torpeza los botones de la camisa blanca para sentir la piel caliente de su pecho.

⠀⠀⠀⠀Namjoon tampoco perdió el tiempo. Sus manos bajaron a la cintura del pantalón blanco del novio y, con un par de tirones expertos, desabrochó el cinturón, bajando el cierre con un sonido metálico.

⠀⠀⠀⠀— Un momento. —dijo, separándose del beso mientras ambos jadeando por la falta del aire.

⠀⠀⠀⠀Tomó las rodillas del rubio y las empujó hacia el pecho de este, dejándolo expuesto. Jaló la tela del pantalón de una sola pierna, dejando que la bota blanca cayera al suelo y la otra extremidad quedara atrapada entre la ropa desordenada.

⠀⠀⠀⠀La luz amarilla de la habitación iluminó el secreto mejor guardado de Seokjin. Debajo del traje, llevaba una lencería de encaje blanco perla, delicada y exquisita, diseñada específicamente para acunar su coñito. La tela fina, que cubría sus suaves labios rosados y el pequeño monte de venus, estaba completamente humedecida, volviéndose translúcida por la excitación que lo había consumido.

⠀⠀⠀⠀El moreno soltó un gruñido ronco al verlo. Sus ojos recorrieron la humedad brillante, la forma perfecta y viva que se adivinaba a través del encaje.

⠀⠀⠀⠀— ¿Estabas esperando abrirte así para él? —preguntó Namjoon, pasando el pulgar justo por el medio de la tela empapada.

⠀⠀⠀⠀Seokjin se mordió el labio inferior, retorciéndose ante el contacto eléctrico.

⠀⠀⠀⠀— Sí, Namjoon-ssi... —confiesa, sintiéndose sucio, sumiso y terriblemente excitado.

⠀⠀⠀⠀— Me alegra tanto haberte salvado de esa mediocridad. —alegó con una sonrisa arrogante.

⠀⠀⠀⠀Se puso de pie por un segundo, batallando brevemente con su propio cinturón y el cierre de su pantalón. Al bajarlo, expuso su hombría dura, gruesa y palpitante, lista para reclamar lo que siempre supo que debía ser suyo.

⠀⠀⠀⠀— Veamos qué tanto de mí entra en ti. —murmuró, volviendo a acercarse.

⠀⠀⠀⠀Jin alzó la cabeza, echando el cuello hacia atrás y estiró una mano temblorosa tratando de tocarlo, de guiarlo. El moreno volvió a acomodarse entre sus piernas, pero en lugar de entrar de inmediato, comenzó a frotar su miembro directamente por encima de la lencería mojada. Arriba y abajo, esparciendo los fluidos resbaladizos del rubio por el encaje, creando una fricción y viscosidad insoportable.

⠀⠀⠀⠀La tela se volvió completamente transparente por la estimulación y Seokjin empezó a lloriquear, balanceando las caderas hacia arriba, suplicando por más fricción en su clítoris y su entrada dilatada.

⠀⠀⠀⠀Cuando Namjoon juzgó que Jin estaba al borde de la locura, enganchó un dedo en el borde lateral de la lencería, jalándola hacia un lado de un tirón, dejando aquel agujerito rosado y palpitante completamente expuesto a su disposición.

⠀⠀⠀⠀Sin previo aviso, sin preparación, se hundió en él de un solo y brutal golpe.

⠀⠀⠀⠀— ¡Namjoon! —gritó el rubio, abriendo los ojos de par en par.

⠀⠀⠀⠀El dolor inicial fue ahogado rápidamente por una ola expansiva de placer absoluto y plenitud que lo dejó sin aliento. Sus uñas se clavaron en la tela negra del saco del pelinegro, apretando con fuerza.

⠀⠀⠀⠀— Mierda... Namjoon... es tan grande... —balbuceó, sintiendo cómo este lo llenaba hasta lugares donde Hoseok jamás había soñado con llegar.

⠀⠀⠀⠀Namjoon ignoró sus quejas y, de inmediato, comenzó a moverse. No hubo ritmo lento de adaptación; inició con embestidas duras, rítmicas y profundas que hicieron temblar la pesada mesa de mármol. Una de sus manos se aferró a la cadera estrecha de Jin, dejándole marcas moradas de las que luego se sentiría orgulloso, mientras que la otra mano tomó el muslo derecho del rubio, alzándolo y flexionándolo hasta obligar a que la parte trasera de su rodilla descansara sobre su hombro.

⠀⠀⠀⠀El impacto de cada empuje era sonoro, piel contra piel, resonando húmedo y obsceno en la sala de regalos.

⠀⠀⠀⠀— Lamento mucho haberte hecho esperar tanto tiempo, bebé. —gruñó el moreno, inclinándose para morder el cuello de Seokjin, succionando fuerte hasta dejar una marca oscura.

⠀⠀⠀⠀— N-no pares... por favor, no te detengas. —gimoteó.

⠀⠀⠀⠀De sus labios escapaban ruiditos preciosos, gemidos agudos y rotos que chocaban contra el oído de Namjoon, volviéndolo loco.

⠀⠀⠀⠀— ¿Quieres que te llene, Jin? —preguntó este, la frase fluyendo natural de su boca mientras aumentaba la velocidad—. No soy un puto cobarde como él, cielo. Si te embarazo ahora mismo, me haría cargo de ese niño sin dudarlo...

⠀⠀⠀⠀Con cada palabra, las embestidas eran más profundas. Namjoon tomó la pierna izquierda de Jin y la subió a su otro hombro, dejándolo completamente abierto, expuesto a merced de su cadera castigadora.

⠀⠀⠀⠀— Me haría cargo... y luego te llenaría de muchos más, uno tras otro, para que jamás te atrevas a dejar mi lado. —sentenció el moreno, gruñendo como un animal satisfecho.

⠀⠀⠀⠀— ¡Ah! Namjoon... —suspiró Seokjin, sintiendo un cosquilleo intenso y casi doloroso acumulándose en su bajo vientre. Su sexo se apretó alrededor del grosor del moreno con espasmos involuntarios.

⠀⠀⠀⠀En medio del frenesí, el rubio sintió que su cabeza resbalaba por el mármol, a punto de golpearse con una de las pesadas cajas apiladas detrás de él. Intentó sujetarse del borde, pero la superficie era demasiado lisa y su propio sudor complicaba la intención de mantenerse firme. Namjoon lo notó; deslizó sus brazos por debajo de la espalda de Jin y lo jaló contra su pecho, apretándolo con fuerza sin detener el ritmo de sus embistes.

⠀⠀⠀⠀Los ruidos impropios de ambos se hicieron más fuertes: chasquidos húmedos, quejidos roncos, suspiros ahogados y el crujir de la ropa fina restregándose. Seokjin sentía, por primera vez, que disfrutaba de un acto íntimo de forma real, carnal y devastadora. En el fondo de su mente nublada, recordó cómo con Hoseok todo —a pesar de las palabras de cariño— se sentía ensayado y vacío, desprovisto de esta adrenalina pura que le quemaba las venas.

⠀⠀⠀⠀A diferencia de ahora. Se encontraba delirando.

⠀⠀⠀⠀La fricción, el calor, la posesividad del pelinegro lo tenían al borde del abismo. Su visión comenzó a fallar, y la luz amarilla del foco del techo se distorsionó, estallando en pequeñas chispas titilantes y estrellas detrás de sus párpados cerrados.

⠀⠀⠀⠀Namjoon también perdía el control. Sus movimientos se volvieron erráticos, empujando su cuerpo con una rapidez desesperada, buscando el final. Su respiración pesada chocaba contra la piel húmeda de Jin, y su voz —antes autoritaria— ahora flaqueaba, como si finalmente sucumbiera al sueño de estar en el lugar correcto. Con la persona que siempre había amado en secreto.

⠀⠀⠀⠀Las embestidas constantes en el coñito sensible de Seokjin, combinadas con la presión abrumadora en su interior, lo llevó al límite.

⠀⠀⠀⠀— Voy... voy a correrme, Nam... —sollozó el rubio, incapaz de retenerlo más.

⠀⠀⠀⠀— Hazlo... córrete para mí... llénate de mí. —exigió Namjoon con un gruñido animal.

⠀⠀⠀⠀Entonces, Jin sintió cómo la base del miembro ajeno se tensaba dentro de él, bloqueando su entrada.

⠀⠀⠀⠀— ¡Mierda...! —gimió el moreno desde lo más profundo de su garganta.

⠀⠀⠀⠀Su cuerpo se tensó como un arco y descargó todo dentro del rubio con pulsaciones calientes y pesadas. Seokjin echó la cabeza hacia atrás, separando los labios, pero el placer fue tan abrumador que fue incapaz de emitir un sonido. Su cuerpo se sacudió en espasmos violentos y se corrió al mismo tiempo, ensuciando sus propios muslos y el saco impecable de Namjoon con su gush acuoso y blanquecino.

⠀⠀⠀⠀Se quedaron así, unidos, temblando. Namjoon dejó caer la cabeza, agotado, recargándola en el pecho agitado de Seokjin mientras escuchaba sus latidos desbocados.

⠀⠀⠀⠀— Jin... —susurró el pelinegro, intentando recuperar el aliento. Sus grandes manos acariciando el cabello húmedo del pálido.

⠀⠀⠀⠀— ¿Mhm...? —murmuró él, con los ojos a medio cerrar en un trance post-coital pesado.

⠀⠀⠀⠀— Kim Seokjin.

⠀⠀⠀⠀— ¿S-sí...?

⠀⠀⠀⠀— Escapemos de acá.

⠀⠀⠀⠀La frase salió sin pensarlo, enredándose en el aire pesado de la habitación pero cargada de una certeza inamovible. Seokjin parpadeó lentamente, sin saber si estaba anonadado por los fuertes espasmos que aún le recorrían el vientre o porque realmente estaba maravillado con el cuerpo, la protección y la devoción que Namjoon acababa de demostrarle.

⠀⠀⠀⠀Pero la respuesta era obvia. No había nada esperándolo afuera salvo una mentira de tres años, mientras que ahí, en los brazos de ese hombre, estaba la única verdad que necesitaba.

⠀⠀⠀⠀Asintió débilmente. Sus manos subieron hasta sujetarse de la corbata deshecha del moreno y —con un esfuerzo perezoso— logró enderezarse para abrazarlo por el cuello, escondiendo el rostro en la curvatura del hombro ajeno.

⠀⠀⠀⠀— Ugh... sí... vámonos. —respondió Jin, con voz ronca y ronroneante.

⠀⠀⠀⠀— Tomaremos un poco de aire, arreglaremos nuestra ropa, limpiaremos este desastre y saldremos por la puerta de servicio —indicó el moreno, volviendo a su tono volviendo a ser protector mientras le besaba suavemente la sien húmeda—. Yo te cuidaré a partir de ahora. ¿Entendido?

⠀⠀⠀⠀—Tú mandas, yeobo*... —susurró Seokjin, utilizando aquel término para reclamarlo como suyo.

⠀⠀⠀⠀Namjoon sonrió contra su piell, apretando el agarre en su cintura.

⠀⠀⠀⠀— Sí, dangshin*.

⠀⠀⠀⠀Jin cerró los ojos, sintiendo el líquido espeso llenar su interior, y por primera vez en toda la noche, supo que su boda había valido la pena por completo.














⠀⠀⠀⠀Namjoon es este oneshot lo sentí tan “Héroe o villano”. (ᵕ • ᴗ •)

⠀⠀⠀⠀Para esta idea me inspiré mucho en la boda que donde Jin fue maestro de ceremonia, pido perdón si la proyectada de recién casado dio cringe, no soy buena en eso.

⠀⠀⠀⠀Anyways. No se olviden de dejar su estrellita y comentarios, me hacen el día. ¡Gracias por leer!


⠀⠀⠀𝗶.⠀Dongsaeng (동생): Se traduce como “hermano menor”. Es un término neutro en cuanto al género que utilizan tanto hombres como mujeres para referirse a un hermano menor, una hermana menor o cualquier persona menor que ellos en una relación informal o cercana.

⠀⠀⠀𝗶𝗶.⠀Yeobo (여보): Término coreano cariñoso que se reserva para marido y mujer, lo que marca su vínculo matrimonial. El significado literal es «mira aquí», solo se usa entre esposos para mostrar intimidad y familiaridad.

⠀⠀⠀𝗶𝗶𝗶.⠀Dangshin (당신): Significa “tú“, pero depende del contexto, puede significar un afectuoso “cariño” entre parejas, un “tú” formal en la literatura o un “tú” agresivo durante una discusión acalorada. + Las parejas casadas suelen usar esta expresión para referirse a “cariño” o “mi amor”.


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Good Writing

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Great Character

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Strong Dialog

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