Capitulo 1 - The book of friends
Fandom: Haikyu
Cuando esa mañana Akaashi Keiji recibió la llamada de un oficial supo que algo estaba mal, no es normal que apenas despertar recibir este tipo de llamada, pero a diferencia de otras personas Keiji era totalmente diferente.
Tomo una de sus maletas que tiene guardada al final del closet y empieza a acomodar la ropa que llevara a la región de Kanto un lugar que hace años abandono. Una vez teniendo todo listo y con la cartera en su bolsillo sale cerrando la puerta de su apartamento lugar al que no sabe si volverá.
Subió al taxi, pidió lo llevaran a la estación donde tomara un tren que lo acercara a su destino, paga y baja del auto, compra el ticket y espera tranquilamente. Aborda una vez llega y dejando la maleta aun lado de su asiento toma su celular, conecta los auriculares y empieza a escuchar un poco de música, se acomoda y decide dormir mientras llega a su destino.
El revisor del tren llega a su lugar y amablemente lo mueve para despertarlo, Akaashi despierta por los movimientos y ve a la persona a su lado.
—Ticket, por favor
Keiji lo busca en su chamarra, cuando lo encuentra se lo da, el hombre lo revisa y después de perforarlo se lo devuelve, el pelinegro lo toma para guardarlo y volver a dormir.
Siente el tren detenerse señal de que ya ha llegado, se estira cual gato y tomando sus cosas decide bajar, una vez sus pies tocan el piso de la estación, empieza a caminar por los oscuros pasillos del lugar.
Se detiene al escuchar un leve chapoteo, pero al voltear no ve nada solo personas pasar a su lado. Retoma el camino y al salir del lugar nota la oscuridad, lleva su vista al frente donde le espera un auto al cual se dirige.
—¿Carga con algo más? —pregunta la mujer.
—Solo esto —mueve su mano mostrando la maleta.
La mujer asiente y abre la cajuela para que la deje en el lugar. Suben al auto y la mujer empieza a manejar, Akaashi en silencio observa el camino poco transitado, se alejan un poco de la región de Kanto para poder dirigirse a su destino.
Se encontraron con una desviación la cual haría que su destino estuviera más lejos por unas horas.
—Tomaremos el siguiente camino —dijo ella —. ¿Recuerdas lo que hay que hacer?
—Si, no se preocupe —susurro.
—Bien...
Puso en marcha el auto, la calle por la que estaban pasando no estaba muy bien, sin embargo, para poder cruzar debe ser lento.
Afianzo el volante desenado poder salir del lugar lo más pronto posible, la mujer encendió las luces lo más alto posible ya que el camino estaba muy oscuro, en cierto punto las luces empezaron a parpadear. Ignoraran ese hecho, mantuvieron la vista al frente y siguieron con su camino.
A lo lejos empezaron a ver las luces de una casa, por fin habían llegado a su destino. Akaashi bajo del auto seguido de la mujer.
—Gracias por traerme Dorothy —La chica sonrió y asintió.
—Es un placer Keiji —una vez bajaron la maleta cerraron la cajuela —, será mejor que me vaya antes de que sea más tarde.
Se despidieron con un movimiento de mano y el pelinegro la vio alejarse por otro camino muy diferente por el que pasaron. Akaashi volteo a ver la casa y se dirigió a la puerta para tocar la puerta y esperar que fuera abierta.
—Querido que bueno que ya estás aquí, me alegro que llegaras sin problema alguno —dijo la señora —, pero pasa —se hizo a un lado.
—Si, sin problema solo nos desviamos un poco —dijo entrando al lugar, mientras se colocaba la protección en sus zapatos para poder entrar a la casa—. Señora Chiyo...
—Mañana hablamos querido, debes estar cansado.
Keiji asiente y se dirige a su habitación donde tantas veces se ha quedado a dormir cuando iba a ese lugar.
—Cierra la puerta querido —dijo la señora pasando a su lado y caminando a su propia habitación.
—Lo hare.
Entra al cuarto, cierra la puerta con seguro y después de encender el foco camina hacia la cama y deja la maleta al lado. Toma asiento mientras, aprovecha para quitarse los zapatos. Empieza a escuchar ruidos fuera de la habitación los cuales ignora al estar ya acostumbrado.
Toma su maleta y empieza a buscar ropa para dormir más cómodo. Se desviste, dobla la ropa y empieza y vestirse. Se estaba colocando la camisa que le quedaba un poco grande cuando tocaron su puerta, estaba por abrir cuando se escucha la voz de la señora Chiyo.
—Querido recuerda no molestar a los huéspedes.
Escucho un gruñido y un "está bien" en voz baja. Se regaño mentalmente y volvió a su cama para dormir. A la mañana siguiente salió de la habitación y se dirigió a buscar a la señora Chiyo. Al encontrarla se sentó a su lado, ella sonrió y le ofreció un poco de té. El acepto y empezó a observar el lugar que tenía años no visitaba.
—Me alegra tenerte aquí, a tu abuelo le hubiera gustado verte antes de partir.
—Nunca supe que estaba enfermo —menciono.
—No lo estaba, simplemente ayer ya no despertó —dice con una leve sonrisa.
—¿Cómo lo hace? —recibió una mirada de la mujer y decidí explicarse —, ¿Cómo le hace para ser tan fuerte después de tanto?
Ella guardo silencio varios minutos, sin quitar su vista del frente decidí responder.
—Siempre lo hemos sido, no importa que pase.
Keiji la miro y bebió de su té.
—Anoche tocaron a mi puerta, cosa que hace muchos años no pasaba —dijo sin dejar de mirarla —, desde que era niño, de hecho.
—¿Hablo?
—Usted hablo.
—Entiendo, ¿dijo algo?
—Solo murmuro.
Ella asintió, termino de beber su té y llevo su vista al pelinegro.
—Tu abuelo dejo algo para ti, dijo que lo usaras de manera correcta y que ya sabias que era —ella se puso de pie —, sígueme.
Akaashi dejo la taza en la mesita y al ponerse de pie empieza a seguirla. Camina por varios pasillos, la casa a la vista de los demás es solo una casa pequeña si la vez de fuera. Llegan a una habitación, la señora Chiyo saca la llave de uno de sus bolsillos y abre la puerta. Entran al lugar.
—Puedes entrar querido.
Keiji asiente y entra. Avanza por la habitación viendo lo que había en el lugar, varias fotos de no más de un par de meses se encuentran colocadas en la pared al lado de la ventana. Pasea su vista por las fotos y solo reconoce a la señora Chiyo al lado de su abuelo y Dorothy.
—Aquí esta —la mujer le ofrece una caja —, toma tu tiempo —abandona la habitación cerrando la puerta tras de ella una vez el pelinegro toma la caja.
Keiji la deja en la cama y se sienta al lado, acaricia sus ranuras y procede a abrirla. Quita la tapa, la deja de lado y ve su interior. Saca uno de los objetos y reconoce la cadena que le regalo a su abuelo cuando entro a la universidad, sigue viendo el interior de la caja sin despegar la vista de ella.
Al fondo encuentra un libro que él reconoce, duda en tomarlo, pero al final lo hace. Pasa sus dedos por la cubierta "El libro de los amigos" se alcanza a leer y antes de que proceda abrir una hoja cae de su interior. La agarra, la desdobla y procede a leerla.
"Querido nieto,
Si estas leyendo esto es muy probable que ya no me encuentre en este mundo, te dejo mis posesiones más preciadas ya que como yo, tú las valoras también. Recuerda que antes de abrir el libro debes aceptar la responsabilidad que con el venga, ten mucho cuidado ya que, al no estar ya, muchos vendrán por él y no solo me refiero a las personas.
Reitero, ten mucho cuidado y sobre todo no lo dejes en manos de nadie más.
Con amor tu abuelo favorito"
Akaashi doblo la nota, la guardo en la caja, tomo aire y procedió a abrir el libro. En él se encontró las instrucciones donde su abuelo detalla lo que debe hacer cuando quiere agregar un nuevo nombre.
Pasa las páginas lentamente dedicándose a leer los grabados que se encuentran alrededor del texto. Keiji suspira, cierra el libro y limpia sus ojos ya que ha empezado a llorar. Cuando se calma vuelve a abrir el libro, necesita entender cómo funciona ya que decide cuidar de el cómo le dijo su abuelo.
Escucha algo caerse del closet el cual se encentra cerrado, deja el libro de lado y abre la puerta, en el suelo se encuentra con una caja volcada, se agacha a levantarse y al tomarla unas cartas caen de ella.
Las empieza a guardar de nuevo en su interior, cuando levanta la ultima la puerta de la habitación es tocada, deja la caja en el interior del closet, se levanta y camina dirigiéndose a la puerta. Estaba por abrir cuando el libro que había dejado en la cama cayo.
Volteo por reflejo, fue a levantarlo ignorando los fuertes golpes que estaban dando, tomo el libro y decidió seguir leyendo. Paso a la tercera hoja y noto como había nombres extraños colocados en él.
Empieza a murmurar los nombres sin decirlos en voz alta ya que sabe lo que pasara. Lo vuelve a cerrar y al levantar la vista frente a él se encuentra un chico de cabello blanco. Se queda en silencio mirando al chico de ojos dorados. No habla ya que la voz se le ha ido.
—¿Te encuentras bien? —escucha al chico hablar.
Keiji asiente sin moverse.
—Qué bueno, hum —hace un sonidito—. ¿Sabes que paso con Keishi? —pregunta con un poco de pena.
—Él ya no está —juega con sus dedos sobre el libro.
—¿Ese es...? —pregunta el chico de cabello blanco.
—Si —contesta—. ¿Vienes por él?
—No.
—¿Entonces?
El chico sonrió y señalo el libro. Keiji llevo su vista a sus manos y lo volvió a abrir.
—Página 7 —dice el chico, Keiji busco la página que menciona el chico, al encontrarla pasa sus dedos por los nombres que ahí vienen—. Párrafo 7 —Keiji se dirige a él.
—¿Bokuto? —pregunta viendo al chico.
—Si, mi nombre —se balanceo en sus pies con sus manos en la espalda.
—¿Qué haces aquí? —pregunto—, deberías irte.
—No pudo mientras mi nombre se encuentre escrito en ese libro, pero no pongas esa cara no me molesta, me gusta, pero si ahora Keishi no está, ¿Tú nos cuidaras? —el chico ladeo su cabeza sin dejar de sonreír.
—Si, yo los cuidare por él, pero ¿Qué haces aquí si no te he llamado?
—Lo siento por eso, Keishi siempre menciono que era muy rebelde y me dejaba salir cuando yo quisiera —murmuro poniéndose triste de repente.
Keiji suspiro y asintió, se puso de pie, camino a la puerta.
—No puedes salir aun, ya sabes que eso se encuentra fuera, caminando por los pasillos. Keishi nunca pudo registrarlo ya que no habla mucho —revuelve su cabello con su mano derecha—. ¿Te molesta si me quedo a tu lado? Es que te pareces mucho a Keishi y me agrada tu presencia.
Akaashi miro al chico en silencio, asintió.
—Salgamos —dijo caminando a la puerta y abriéndola, aunque Bokuto le decía que no lo hiciera.
Ambos caminaron por el pasillo buscando salir de la casa, el chico de ojos dorados camino tras de él, su sonrisa no se perdió en ningún momento.
—¿Sabes cómo funciona?
—Si, mi abuelo me enseño hace tiempo.
—Ahora tiene más nombres.
—Lo note, antes solo eran dos páginas.
—Lo sé, yo llegue apenas hace menos de un año.
—¿No te molesta?
—No, es entretenido ya que no estoy solo —ladea su cabeza—. ¿A ti no te da miedo?
Akaashi lo piensa un momento antes de responder.
—Estoy acostumbrado, desde niño me pasaron estas cosas, pero en ese entonces mi abuelo dijo que eran amigos imaginarios.
—Lo somos.
—No del todo.
Bokuto guarda silencio y avanza unos pasos más que Keiji. Se gira sobre sus pies dando la espalda en ese momento a la ventana que da luz al pasillo, sus ojos brillan más conforme la poca luz que deja pasar con su cuerpo los ilumina.
—No todos son buenos —el peliblanco sonrió y empezó a correr alejándose del chico. Keiji avanzó los pocos pasos y miro por el pasillo por donde se fue Bokuto, pero ya no estaba.
Decidió buscarlo por la casa tratando de no perderse. La señora Chiyo lo ve y solo le sonríe, ella sabe lo que pasa. Akaashi sigue con su búsqueda hasta encontrar una habitación lo más alejada de las habitaciones que en minutos antes estaba.
Su curiosidad fue más mande conforme se acercaba. Miro el letrero en la puerta y el Nombre de Bokuto se hizo presente. Toca, pero nadie contesta, vuelve a tocar y esta vez la puerta se abrió.
—Akaaashi, ¿Cómo me encontraste? —pregunta el chico —, ve a tu habitación, no es bueno andar merodeando tan tarde.
—No es tarde.
—Si, ya casi es media noche.
Keiji frunció el ceño y busco una ventana para ver, pero no había ninguna, mira su celular notando que la media noche había llegado.
—No es bueno que estes tan tarde fuera de tu habitación, te llevare —menciona el chico.
—No te preocupes puedo volver solo.
—No, no puedes eso ya está por los pasillos.
—¿Cómo puedes saberlo? —pregunto Keiji viendo a los lados.
—Pasa, ya no es seguro estar fuera. Eso no puede entrar aquí ya que es mi lugar.
Keiji avanzo por el lugar viendo por la ventana y dándose cuenta que efectivamente ya estaba oscuro. Giro a ver a Bokuto quien aún está al lado de la puerta y lo mira con una curiosa sonrisa.
—¿Me harás daño? —pregunta Keiji manteniendo distancia y regañándose mentalmente.
—No, ya te dije que me agradas, ¿Por qué te haría daño? —el chico se acercó lentamente sus manos estaban tras su espalda y la sonrisa no se borraba.
—Eres raro.
—Dime algo que no me hayan dicho ya —la suave risa de Bokuto lleno la habitación.
Estaba por decir algo, pero los fuertes golpes en la puerta empezaron a escucharse de repente.
—Te encontró, pero no te hará daño si estás aquí, no puede entrar —Bokuto avanzo al escritorio el cual se encontraba cercas de la puerta, se sentó en la silla la cual era giratoria y se balanceó en ella.
—¿Qué es?
—Es eso —menciono el chico viendo la puerta—, no me agrada.
Keiji llevo su vista a la puerta y avanzo a ella. Bokuto se puso de pie y se atravesó en su camino.
—No debes salir, ¡Te hará daño! —nota la molestia en su voz.
—Estoy en esta casa por el velorio de mi abuelo, recibiendo lo que me ha heredado, no puedo encerrarme en las habitaciones porque hay algo por los pasillos que quiere hacerme daño, algo que mi abuelo dejo libre y por el que no pudo hacer nada, así que quítate.
Bokuto lo dudo, pero no pudo hacer nada, el ahora dueño del libro tenía poder sobre todos ellos, se mordió el labio y se quitó dándole el paso que el pelinegro tanto deseaba. Akaashi agradeció molesto y abrió la puerta, se asomó al pasillo, pero no había nada.
—No me sigas —dijo el pelinegro, cerró la puerta tras de sí, dejando a Bokuto con la palabra en la boca. Avanzo por el pasillo notando que cada vez estaba más oscuro y la vista se dificultaba conforme entraba a la oscuridad.
Escuchó un ruido tras de él, molesto se dio la vuelta pensando que Bokuto lo había desobedecido y lo estaba siguiendo, pero lo que vio estaba completamente alejado de ser un ser humano, o en su defecto algo con forma humana.
Akaashi vio a eso sonreír, dio unos pasos atrás tratando de alejarse lentamente para que no lo ataque por algún movimiento brusco.
—A...ka...a...shi... —eso murmuro entrecortado su nombre.
Keiji mojo sus labios y sin dejar de ver a lo que sea que esta frente a él, da vuelta y empieza a correr dirigiéndose a su habitación. Akaashi corre tan rápido como sus piernas se lo permiten. Escucha los ruidos de risas y rugidos a su espalda, pero ni loco voltea.
En ese momento está corriendo por su vida, gira en una sección que recuerda lo llevara a su habitación, pero por ningún lado la encuentra. Sigue corriendo ya que lo escucha más cercas de él y puede sentir su frio aliento.
Cuando ve la puerta de su habitación y está por alcanzarla esta vuelve a desaparecer alejándolo de su lugar seguro. Sigue corriendo, su respiración se vuelve agitada y eso está más cercas de él.
—¿QUÉ QUIERES? —grita entrecortado—, déjame en paz.
Se escucha un golpe y voltea por puro instinto, se detiene al observar que Bokuto estaba deteniendo a esa cosa.
—¡Keiji, vete! —menciona el peliblanco haciendo esfuerzo para detener esa cosa.
—¿Sabes qué es?, ¿Cómo se llama?
—Nadie lo sabe, tu abuelo lo trajo una noche sin querer.
Keiji dio pasos atrás, dio vuelta y avanzo a buscar su habitación, la encontró y al entrar cerró la puerta con seguro. Un objeto curioso sobre su cama le llamo la atención y avanzo a donde se encontraba. Maldijo en su mente al ver el libro abierto en la página número ocho la cual un nombre medio escrito se puede leer, recuerda haberlo dejado en la habitación de su abuelo.
—Sho... —murmura al ver que esta borrado al final y se da cuenta que tal vez su abuelo descubrió el nombre, pero nunca pudo escribirlo.
Toma el libro en sus manos y avanza por su habitación, maldijo varias veces en su mente... recordó las cartas que su abuelo tenía en el closet de su habitación y la idea de que tal vez oculten algo de información le llega a la mente.
Cuando avanza a la puerta para salir y dirigirse a la habitación de su abuelo, se detiene abruptamente al escuchar los golpes en la puerta, su piel se eriza cuando rasguños empiezan a escucharse también.
Su respiración vuelve a agitarse y sin darse cuenta cae al suelo, antes de cerrar por completo sus ojos la puerta se abre y la cosa amorfa entra en la habitación y se acerca a él. La inconciencia le llega, la oscuridad lo está absorbiendo, empieza a sentir como es tomado por uno de sus pies y es arrastrado.
Cuando abre los ojos se encuentra colgado de cabeza mientras esta enredado en una red, esta desorientado ya que la sangre se le está yendo a la cabeza. Parpadea para poder adaptarse a la oscuridad que lo está rodeando, el chirrido de una puerta siendo abierta se dejó escuchar.
Trata de no moverse para no alertar a lo que sea eso se dé cuenta de que ya está despierto. Muerde su labio para que no escuche el tiritar de sus dientes al chocar por el miedo que está sintiendo.
Escucha una risa cercas de él, lleva su vista lentamente a donde está el sonido, eso está a su lado mostrando los dientes.
—A...Ka...a...shi... —dijo en murmullo.
—¿Qué eres? —pregunta tratando de hacer tiempo y que alguien o lo que sea lo salve.
—No, no, no... —dice eso mientras se aleja.
Keiji trata de darle una forma o algo a lo que está viendo. Siente sus manos ponerse heladas al estar privadas de movimiento. Murmura con miedo maldiciones. Ve como eso se está volviendo acercas a él, empieza a sentir como su sangre se hela. Cierra sus ojos esperando lo peor, no tiene a nadie que lo ayude y no quiere poner en peligro a la señora Chiyo.
Abre sus ojos de manera abrupta cuando un recuerdo llega a su mente, ¿Quién era la señora Chiyo? ¿Qué hace en casa de su abuelo?, nunca la había visto... entonces porque la saludo como si la conociera desde siempre, ¿Por qué hablo con ella?, su mente se siente mareada, esta confundida, ya no sabe que pensar, ¿Por qué piensa eso? No lo sabe y quizás nunca lo sabrá si no sale de ahí.
Cierra de nuevo sus ojos cuando tiene a eso sobre él, su aliento pútrido llego a sus fosas nasales obligándolo a arrugar el ceño. Su corazón empezó a latir rápido y eso paso su garra por su pecho el cual acaba de notar no tiene ropa, siente la garra raspar su piel y arrancarla.
El dolor se extiende por su ser, se mueve, pero resulto peor ya que con su garra libre lo tomo del cuello y marco su cuerpo como si algo estuviera escribiendo. Pensó que era su fin cuando la puerta se abrió de repente. Por ella entro Bokuto quien no tenía un brazo y estaba sangrando, en su única mano llevaba un objeto puntiagudo con lo cual se acercó a eso y lo golpeo, una y otra vez hasta que eso empezó a chillar erizando de nuevo su piel.
Bokuto respiraba agitado, limpio su rostro manchándolo de sangre, miro a Keiji y se acercó a soltarlo, cuando lo bajo, lo ayudo para salir del lugar.
—Debes irte.
—¿Qué es? —pregunta, su pecho aun sangra.
—Nadie lo sabe —Bokuto dice viendo atrás cuidando que eso no los esté siguiendo—, es peligroso que permanezcas aquí.
—Bokuto, ¿Sabes quién es la señora Chiyo?
—¿Quién?
—La señora Chiyo, la mujer que vive aquí.
—Akaaashi, aquí no vive nadie más que yo después de que tu abuelo se fue y no olvidemos a eso, eso también está aquí.
—Pero ella ha estado hablando conmigo —dice alejándose de Bokuto mirándolo como si estuviera loco y no conociera la mujer, bajo la vista y empezó a murmurar cosas inentendibles.
—Akaaashi, aquí no vive nadie, tu abuelo se fue un día y cuando volvió eso vino con él, no hay nadie más o yo me hubiera dado cuenta, no sé de qué me estás hablando.
—Mi abuelo murió —menciona Keiji con lágrimas en los ojos.
—Eso me has dicho, pero el después de volver y traer a eso, volvió a salir para buscar una solución, pero ya no volvió. No sabemos de él, estamos preocupados, me niego a creer que haya muerto, él estaba bien —dijo Bokuto alterado.
—¿QUÉ MIERDA ESTA SUCEDIENDO? —Akaashi agarro su cabello mientras daba vueltas en el pasillo frente a una de las ventanas—. ¿Por qué no amanece?
—Estamos en la oscuridad, tu entraste y no podrás salir —dijo con pena el peliblanco—, quiero ayudarte ya que me agradaste y no me tuviste miedo cuando me viste.
—Necesitamos el libro.
—Es correcto, lo necesitas para salir de aquí —Bokuto sonrió levemente.
—¿Qué pasara si no lo obtengo? —dijo llevando su vista a la ventana y viendo una sombra amorfa.
—Todo acabara —guarda silencio—, para todos.
Akaashi no despega la vista de la silueta en la ventana la cual alza la mano y señala a Bokuto, la ve hacer unas señas, pero no entiende nada.
—Vamos te llevare a donde está el libro —empezó a caminar.
—Por ahí no está mi habitación.
—No, no lo está, eso lo movió a un lugar diferente, quiere hacerse con él, pero no puede mientras tú estes vivo, eso nos quiere a todos —mira el cabello de Bokuto ondear al caminar, se regaña mentalmente porque, aunque sea uno de los amigos se le hacía muy lindo, escucho un ruido a su espalda, estaba por voltear, pero la voz de Bokuto se lo impidió—, no voltees o eso nos alcanzara.
La escasa luz que alumbraba el camino se estaba acabando, Keiji se estaba regañando ya que si nunca hubiera contestado esa llamada él no estuviera en esa situación. Detuvo su andar cuando vio por el rabillo del ojo la misma sombra de hace un momento.
Volvió a su andar cuando una risa llego a sus oídos, avanzo más rápido pidiendo a Bokuto correr o hacer algo. El peliblanco abrió una puerta y Keiji entro a la habitación seguido del chico, en medio de la habitación estaba el libro abierto en la página ocho donde de nuevo las palabras Sho... estaban escritas.
—¿Alguna vez escuchaste el nombre de Sho...? —pregunto a Bokuto.
El chico guardo silencio y lo miro curioso.
—Lo he leído en alguna ocasión... —murmuro.
—¿Dónde? —pregunta desesperado.
—Tu abuelo...
—Maldición —dice Keiji molesto, se sienta en la cama deja el libro a su lado y cubre su rostro con sus manos, el estrés estaba apoderándose de él.
—Ya tienes el libro, debes irte —dice Bokuto.
—Si, pero antes como te ayudo —señala su cuerpo.
—No te preocupes por mí, ya no estoy en este mundo, solo debo ir a descansar y estaré como nuevo.
—Por mi culpa estas así.
—No importa, vete antes de que eso llegue aquí, aléjate de este lugar.
—Iras conmigo.
—Iré a todo lugar a donde lleves el libro —sonrió levemente—, me gusto hablar contigo, pero no así —se señaló.
—Lo sé, ayúdame a llegar a la puerta de salida.
El peliblanco asintió, se acercó a Keiji y sin decir nada coloco su única mano en la mejilla del chico haciendo que se sonroje, Akaashi no sabía si quedarse o alejarse de lo que sintió, su mano era cálida y no le molestaba la sensación.
Bokuto se acercó a él como si fuera a besarlo, Keiji por instinto cierra los ojos esperando lo que sea.
—Despierta... —dijo la voz de Bokuto golpeándolo con su aliento.
Keiji abrió los ojos de pronto y noto que estaba en su habitación, desorientado miro alrededor, en eso sonó el celular y al contestar un oficial menciono.
—Su abuelo ha fallecido, favor diríjase a reclamar su cuerpo y por ningún motivo vaya a su casa por la calle que Dorothy tomara.
Akaashi colgó la llamada estaba poniéndose blanco y dejo el celular de lado ya que eran las mismas palabras que le habían dicho anteriormente por las cuales se fue a la región de Kanto y las que había ignorado.
Se puso de pie y estaba por dirigirse al closet a sacar su maleta para guardar algo de ropa, cuando se dio cuenta de que está haciendo exactamente lo mismo que hizo en su "sueño" o lo que sea que haya sido.
Solo que esta vez todo sería diferente. Se dio la vuelta y nota un objeto sobre su escritorio, se acerca lentamente y se da cuenta que es el libro que su abuelo le dejo, está por tomarlo cuando un susurro se escucha a su espalda.
—A...ka...a...shi... te encontré...
Se da la vuelta y eso está parado tras de él mientras adopta una forma humana.
—Hola querido...
Keiji ve imágenes llegar a su cabeza, su cuerpo está cayendo a la inconciencia mientras siente como lo toman de su pierna, lo arrastran mientras escucha a eso reír llenado el lugar con su escalofriante carcajada y las palabras de su abuelo llegan a su mente "algún día este libro será tuyo y aléjate de Chiyo" como fue tan tonto para olvidar todo aquello que su abuelo le enseño cuando era menor.
Fin de la primer parte








