Prólogo
El planeta donde habitamos se llama 𝘓𝘶𝘰𝘹, así lo conocemos ahora, antes tuvo otro nombre, pero ese ya no tiene tanta relevancia, después de todo, cuando un hecho cambia el rumbo de la historia, incluso los nombres pueden quedar sepultados en el olvido.
Hubo un tiempo en el que el cielo solo albergaba una Luna, solo una. Y luego fueron dos.
Nadie vió el momento exacto en que sucedió y nadie dejó un registro capaz de explicar cómo un cuerpo celeste pudo dividirse sin provocar la destrucción del mundo. Porque siendo un evento de tal magnitud debería haber arrasado con todo, sin embargo, el planeta sobrevivió.
La superficie no se quebró, los mares no ardieron ni se desbordaron, las montañas permanecieron de pie y la vida continuó.
Al menos... en apariencia.
Los historiadores sostienen que poco tiempo después, una enfermedad silenciosa comenzó a extenderse como una plaga que condenaba a la esterilidad tanto a hombres como a mujeres, empujando a la humanidad hacia una extinción inevitable; las soluciones fueron crueles, desesperadas, necesarias, según algunos.
Aun así, no bastaron.
Las consecuencias no quedaron escritas en la tierra, sino en la carne y los cuerpos hicieron lo impensable, la biología rompió sus propias reglas: surgieron ciclos sexuales jamás registrados, embarazos considerados imposibles, antinaturales y transformaciones que la ciencia de aquella época fue incapaz de explicar.
Desde entonces, la humanidad dejó de ser la misma. Los cuerpos comenzaron a adaptarse, no por elección, sino por el instinto más antiguo de todos: sobrevivir.
El primer embarazo masculino no fue celebrado, fue observado, aislado y temido, siendo juzgado como una anomalía y la primera mujer con un órgano masculino funcional tampoco fue comprendida, fue señalada como una aberración. Sin embargo, para otros, fue el primer paso hacia una nueva especie.
Los primeros subgéneros nacieron bajo la luz de las Nuevas Lunas, y su llegada no trajo esperanza, sino pánico.
Porque cada nacimiento confirmaba lo inevitable: el mundo antiguo estaba muriendo.
Aquellas dos Lunas fueron bautizadas como 𝘔𝘢𝘥𝘳𝘦𝘴 𝘓𝘶𝘯𝘢𝘴 y no eran iguales en nada, a la que una vez conocieron y nunca más volvieron a ver en el negro firmamento, no eran blancas, ni plateadas. Sus colores cambiaban constantemente.
Y, con ellos, también reaccionaban los cuerpos: el Celo, el Rut y el Resex.
Como una sentencia biológica, aprendieron a medir el cielo con temor, porque sabían que, cuando cierto color dominaba la noche, el control se podría perder.
Muchos lo llamaron milagro, sin embargo, para otros fue un castigo.
El miedo se volvió norma, no obstante, también lo hizo la aceptación, porque cuando el fin es seguro, incluso lo monstruoso puede parecer salvación. Hay quienes dicen que todo comenzó con la enfermedad y otros, que la enfermedad fue solo una consecuencia y que el verdadero origen siempre estuvo sobre nuestras cabezas.
Lo más curioso es que los animales jamás experimentaron aquellos cambios, solo nosotros. Aunque algunos desarrollaron rasgos que recordaban inquietantemente a las bestias.
Entonces... ¿Qué fue lo que realmente evolucionó?
Existe una teoría aún más antigua.
Los textos de los primeros adoradores de las Madres Lunas hablan de plegarias pronunciadas en noches de desesperación, hablan de una humanidad que pidió una oportunidad para amar sin ninguna restricción y por eso, todo cambio: Alfa, Beta y Omega.
En 1576, algunos registros encontrados en tierras áridas reavivaron esa creencia con demasiadas coincidencias y verdades incómodas.
Creas o no, todos sienten algo al mirar las Madres Lunas y especialmente durante los ciclos.
La ciencia continúa avanzando y la medicina nunca había estado tan cerca de comprender nuestros cuerpos, sin embargo, hay preguntas que siguen sin respuesta. ¿Por qué aparecieron las Madres Lunas? ¿Qué ocurrió realmente en aquel entonces? Tal vez nunca lo sepamos... o tal vez alguien se aseguró de que jamás lo descubriéramos.
Solo hay una certeza.
Las Madres Lunas jamás aparecieron por accidente y nada que haya nacido bajo su luz lo fue tampoco...








