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락토필리아⠀⠀﮾ ﮽⠀⠀𝗇𝖺͜͡𝗆𝗃𝗂𝗇

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Summary

tras una semana agotadora,⠀𝗻𝗮𝗺𝗷𝗼𝗼𝗻⠀y⠀𝘀𝗲𝗼𝗸𝗷𝗶𝗻⠀deciden dedicarse una noche exclusivamente a ellos.⠀⠀one shot nsfw⠀|⠀au omegaverse.⠀⠀nam!top ༝ jin!bottom.⠀⠀feminización,⠀estereotipos de género,⠀romance,⠀roleplay,⠀boypussy & boytits,⠀smut,⠀sexo irreal / sin protección,⠀lactofilia.⠀⠀original story.⠀⠀si no es de tu agrado te invito⠀ 𝗮𝗺𝗮𝗯𝗹𝗲𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲⠀a⠀ 𝗿𝗲𝘁𝗶𝗿𝗮𝗿𝘁𝗲.⠀⠀abstenerse de⠀𝗥𝗘𝗣𝗢𝗥𝗧𝗔𝗥⠀la historia.⠀⠀2O26⠀©⠀namjincidio.

Genre
Erotica
Author
l๑͏tth
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

⠀♡ྀ.⠀⠀⠀섹스⠀;⠀𝗎𝗇𝗂𝑞𝗎𝖾

경고.ᐟ.ᐟ⠀⠀contenido vulgar & sexual explícito,⠀Namjoon!alpha x Jin!omega,⠀sexo sin protección/irreal,⠀feminización,⠀boypussy/boytits,⠀lactofilia,⠀fluff to smut,⠀Seokjin vaquita,morein bio.



⋅.˳˳.⋅ॱ˙ ˙ॱ⋅.˳⠀⠀❤︎⠀⠀˳˳.⋅ॱ˙ ˙ॱ⋅.˳˳.⋅









⠀⠀⠀⠀Dentro del ascensor el silencio era pesado, asfixiante a un grado inevitable, sin embargo, para ajetreado Kim Namjoon, significaba el primer respiro real en casi dieciséis horas. Apoyó la nuca contra el espejo frío de la cabina y cerró los ojos, dejando escapar un suspiro tembloroso entre sus labios resecos. Cielos, estaba tan exhausto que sentía el cuerpo como un bloque de concreto.

⠀⠀⠀⠀La jornada en la compañía había sido un infierno de exigencias, luces fluorescentes y voces superpuestas; horas debatiendo estrategias de marketing, analizando curvas de ventas discográficas y diseñando estéticas de comebacks que los directivos exigían para “ayer”. Su mente —habitualmente brillante y ágil— parecía un fusible quemado, chisporroteando en la oscuridad del tedio mental.

⠀⠀⠀⠀Sus colegas lo habían mirado con una mezcla de lástima y preocupación sincera cuando —a las once y media de la noche— Namjoon apenas pudo articular monosílabos al intentar despedirse de alguien.

⠀⠀⠀⠀«Mierda, Nam, vete de aquí ya», dijo Chanyeol, su compañero de oficina, al notar cómo se le balanceaba la cabeza. «Tu esposo te va a matar, pareces ebrio...»

⠀⠀⠀⠀No supo cómo, pero prácticamente sintió su cuerpo ser empujado hacia el ascensor de la compañía, con todos advirtiéndole que si no se iba a casa en ese instante terminaría durmiendo sobre los teclados de producción o en un hotel barato. Todos tenían razón, pero estaba la posibilidad de no serlo. La verdadera fuerza que aún movía sus piernas no era el cansancio ni la necesidad nacida de su autoexigencia; era el imán invisible —cálido y vital— que tiraba de su pecho desde su departamento. Su hogar. Su santuario.

⠀⠀⠀⠀El ascensor anunció su llegada con un suave ding. Namjoon arrastró los pies por el pasillo alfombrado hasta la puerta de su edificio B-7.

⠀⠀⠀⠀— Vaya día de mierda... —gruñe en voz baja, frotándose el puente de la nariz. Se detuvo un momento frente al panel digital. No quería entrar cargando con esa energía densa y gris de la oficina ni que el mal aire contaminara el refugio que había construido con tanto amor; mucho menos quería bajarle el ánimo a su precioso Seokjin. Su esposo, su omega, estaba atravesando una etapa inmensamente vulnerable, hermosa, pero frágil, fruto del amor mutuo cultivado por años.

⠀⠀⠀⠀— Seokjin... —musitó, como si el nombre fuera un tranquilizante que le vibraba paz. Inhaló profundamente, soltando el estrés corporativo, antes de teclear el código de seguridad.

⠀⠀⠀⠀La puerta se abrió con un clic suave. Al instante, la cruda realidad corporativa del mundo pareció desvanecerse de sí. La entrada yacía sumida en un silencio denso pero pacífico, cargado de una paz angelical. La iluminación era escasa en la entrada, apenas bañaba por la luz cálida de la sala que transmitía una sensación nostálgica y profundamente hogareña. Con cuidado de no hacer ruido, Namjoon se quitó el saco y lo colgó, para luego descalzarse. Al acomodar sus zapatos en su lugar habitual, su mirada se suavizó al ver los zapatos de Seokjin justo al lado, inmóviles desde hacía casi seis meses pero impecables pero impecables, ya que él mismo se encargaba de limpiarlos cada dos días.

⠀⠀⠀⠀Una sonrisa torpe, genuina y cansada, curvó los labios del moreno. Ahí estaba la respuesta a su agotamiento; por esto valía la pena entumecer la espalda trabajando diariamente. Todo lo hacía por su Jin, por el futuro que estaban forjando y por la pequeña familia que respiraba bajo ese techo en el corazón de Seúl. Avanzó por el corredor y —al cruzar hacia la sala— el aroma lo envolvió como un abrazo: incienso de lirios entrelazado con la dulzura natural de su omega. Su Seokjin siempre se encargaba de mantener el espacio perfecto, recordándole que —sin necesidad de ocupar palabras— que allí estaba a salvo.

⠀⠀⠀⠀Gira la cabeza hacia la barra de la cocina. La luz de la campana extractora estaba encendida y, sobre la barra de mármol, resaltaban varias bolsas transparentes del tamaño de su mano. La mayoría estaban llenas de un líquido blanquecino y espeso, a excepción de tres que aparentemente yacían olvidadas a medio proceso, abandonadas junto al extractor doble eléctrico.

⠀⠀⠀⠀— Ah... —Namjoon hizo un pequeño mohín, acercándose a la barra con una sonrisa boba e instintiva. Era la evidencia física del esfuerzo diario de su esposo. Con sumo cuidado, apoyando el antebrazo para que las bolsitas no se resbalaran, tomó las que ya estaban llenas y selladas, dio un sólo paso hacia el refrigerador.

⠀⠀⠀⠀Abrió la puerta doble. El exterior de la misma estaba decorado con imanes de astronautas, alpacas de felpa y un calendario repleto de apuntes con la caligrafía redonda que evidencia que ese espacio le pertenecía a aquel pequeño intruso. Su interior era un mundo completamente distinto: el lado derecho guardaba la comida habitual, mientras que el izquierdo estaba dedicado exclusivamente a filas de bolsas de cuatro onzas perfectamente apiladas. Era oro líquido. Namjoon acomodó los nuevos paquetes en la penúltima repisa; al notar que ninguno tenía fecha escrita con marcador negro, los separó un poco para no confundir la rotación. Cerró la nevera con cuidado, tomó una servilleta y limpió la barra para luego cerrar el extractor sin moverlo de su lugar.

⠀⠀⠀⠀Su espalda se enderezó “mágicamente”, guiada por un aroma mucho más particular, primario y fuerte que el incienso de lirios. Inquieto como si fuera un cachorro, el rubio giró rápido antes de dirigirse al pasillo. El olor era suave, una embriagadora esencia a leche tibia, miel silvestre, piel suave... y a su omega. Cuando llegó al umbral de su dormitorio, se detuvo, apoyando el hombro en el marco de la puerta entreabierta; su corazón dio un vuelco doloroso de puro amor.

⠀⠀⠀⠀Allí estaba Seokjin, recostado en la inmensa cama matrimonial con la espalda apoyada en los cojines de la cabecera y cubierto con una sábana blanca hasta la cintura. La luz de la pequeña lámpara con forma de estrella —situada cerca de una repisa— apenas delineaba su figura, pero era suficiente para saber que era él. El castaño no parecía notarlo, y Namjoon no lo culpaba; él tampoco prestaría atención a nada si tuviera a ese rayito de luna contra su pecho. Allí, acunado en los brazos de su omega, estaba su pequeño y precioso primogénito, Kim Woonhak. Su cachorrito. El universo entero de ambos contenido en una mantita de astronautas.

⠀⠀⠀⠀Woonhak tenía apenas cuatro semanas de vida; era una pequeña bolita de calor, aroma lechoso y respiraciones suaves. Seokjin estaba completamente concentrado en él. Llevaba puesta su habitual camisa de seda nocturna —la cual yacía completamente desabotonada— exponiendo su busto, sus pezones hinchados y su vientre aún suave por el postparto, sin un gramo de vergüenza aparente. Aquella era la imagen más pura de devoción que Namjoon había visto jamás.

⠀⠀⠀⠀— Ya está, aegi*... —musitó el omega con una voz que era puro terciopelo, liberando más de sus feromonas mientras acomodaba la cabecita del bebé, quien estaba profundamente dormido y pegado al calor materno, con la boquita ligeramente abierta.

⠀⠀⠀⠀Las adorables orejitas de vaquita de Jin, el rasgo híbrido que cautivó a Namjoon desde el comienzo, estaban relajadas y apuntando hacia abajo entre sus cabellos castaños, evidenciando su propio agotamiento.

⠀⠀⠀⠀— Buenas noches... —murmura el moreno. Su voz fue un ronroneo bajo, apenas audible para no romper la burbuja del cuarto, ni la paz del bebé.

⠀⠀⠀⠀Seokjin alzó la vista lentamente. Sus grandes ojos oscuros lucían cansados, rodeados por una sombra tenue que delataba las batallas silenciosas con sus emociones, las hormonas y el agotamiento a lo largo del día. Al ver a su alpha, sus orejitas se alzaron un milímetro y una chispa de alivio cruzó su mirada. Namjoon caminó despacio hacia la cama, se inclinó apoyando una mano en el colchón para no cargar su peso y besó con devoción la frente contraria, sintiéndola ligeramente húmeda por el sudor.

⠀⠀⠀⠀Luego bajó a sus labios, robándole un beso casto y salado que sabía a consuelo, para finalmente depositar un ligerísimo beso en la cabecita de Woonhak, sobre el gorrito de algodón que cubría las motas de cabello rubiecito.

⠀⠀⠀⠀No hicieron falta palabras. El omega —con movimientos expertos— deslizó sus brazos y le cedió el bebé. El pequeño Woonhak frunció la boquita en sueños, removiéndose inquieto por la pérdida repentina del calor y olor a leche del pecho materno; sin embargo, en cuanto sintió los brazos fuertes junto al olor a madera de sándalo de su padre, volvió a suspirar y hundió la carita contra su pecho. Namjoon lo meció unos segundos, balanceándose sobre sus propios talones con un ritmo instintivo y paternal hasta asegurarse de que su cachorro estuviera en la fase profunda del sueño.

⠀⠀⠀⠀— Eso es, dormilón... —musitó el alpha, sintiendo al pequeño rendido plenamente entre sus brazos con su calorcito traspasando la colchita.

⠀⠀⠀⠀Caminó los pocos pasos que los separaban de la cuna y, con la delicadeza de quien aprende a cambiar su naturaleza una vez convertido en padre, acurrucó a Woonhak entre las cobijas suaves de encender el parlante de ruido blanco en el nivel más bajo.

⠀⠀⠀⠀Cuando se giró de regreso, Seokjin seguía en la misma posición, con la camisa de seda abierta y cayendo por sus hombros, protegiendo parte del físico por el cuál aún se sentía extraño. Namjoon notó cómo su esposo levantaba una mano temblorosa para frotarse el centro del busto con una mueca de dolor contenido, respirando de forma pesada y superficial sin llamarlo. Indeseoso de “incomodar” a su alpha por una actividad que —para ese punto— Namjoon conocía como primaria en el cambio físico y hormonal de su esposo.

⠀⠀⠀⠀— ¿Traigo el extractor, yeobo*? —preguntó en un susurro, preocupado al notar la piel de sus pechos tensa e hinchada.

⠀⠀⠀⠀Sin embargo, el castaño negó lentamente con la cabeza; sus orejitas se aplanaron contra su cabello y sus mejillas se tiñeron de carmesí.

⠀⠀⠀⠀— Ven, Nammie... —respondió en un balbuceo, su voz sonaba ronca y vulnerable. Separó un poco las piernas bajo las sábanas y palmeó el colchón, justo al lado de su rodilla izquierda—. Te necesito... por favor.

⠀⠀⠀⠀El corazón del alpha latió con fuerza y una sonrisa suave —cargada de un fervor absoluto— apareció en su rostro. Se acercó a la cama, despojándose mentalmente el traje de ejecutivo para asumir el único rol que importaba: el de esposo y compañero devoto. Subió al colchón gateando, pasando entre las piernas separadas de Jin hasta apoyar el peso de sus manos a la altura de la cintura ajena.

⠀⠀⠀⠀Namjoon se inclina hacia adelante, acercando su rostro y atrapó aquellos labios pomposos y llenitos en un beso que empezó como algo corto, con esa ternura que solo comprenden los padres primerizos que aprenden a lidiar con una nueva vida.

⠀⠀⠀⠀— Jin... —jadeó el moreno, separándose apenas un milímetro antes de volver a buscarlo en un beso profundo, equivalente de un cariño infinito, cansancio mutuo y comprensión—. Eres tan bueno...

⠀⠀⠀⠀Al separarse, se miraron a los ojos, exhaustos pero ansiosos por sentir su calor. Son conscientes de lo que representaban para el otro: uno luchaba afuera para darles comodidad, mientras el otro sostenía el mundo interno para mantener la paz y vida del hogar. Sin embargo, en ese momento, la brasa que los conecta no pensaba en las responsabilidades; solo latía para recordarles lo que verdaderamente eran más allá de ser padres: una pareja joven con deseos y necesidades.

⠀⠀⠀⠀— Te extrañé mucho... —murmuró Seokjin, viendo el pequeño hilillo de saliva que unía sus bocas. Suspiró contra los labios húmedos de su alpha, esbozando una sonrisa torpe que no llegó a sus ojos—. Hakkie... despertó hace unos minutos. Estuve en la cocina sacándome leche y... y él lloró. Tuve que regresar corriendo y dejé todo ahí porque cuando creí que...

⠀⠀⠀⠀La vaquita bajó la mirada, incapaz de terminar la frase, abrumado por esa sensación de no hacer las cosas a la perfección que lo atormentaba desde el parto.

⠀⠀⠀⠀— Tranquilo, dangshin*, no pasa nada. —consoló Namjoon con una suavidad extrema, notando de inmediato cómo las orejitas bovinas de su esposo se mecían apenadas, mostrando su frustración.

⠀⠀⠀⠀El moreno bajó un poco más, su rostro acomodado a la altura de la clavícula de Jin, y comenzó a repartir una serie de besos cálidos por todo su cuello blanquecino. Empezó justo sobre la glándula odorífera, aspirando profundo el aroma a leche y miel para calmarlo, y trazó un camino de besos hasta la cicatriz del lado derecho que —desde hacía años— sellaba su vínculo permanente.

⠀⠀⠀⠀— Guardé las bolsas que estaban llenas —continuó el alpha, su voz vibrando contra la piel de ajena transmitiendo cosquillas—. Las puse debajo de las demás en la nevera. No tenían fecha, pero no te preocupes por eso; mañana las escribimos juntos.

⠀⠀⠀⠀— Ol-olvidé ponerlas, lo siento tanto... —musita Jin, echando la cabeza hacia atrás ante las caricias de su esposo, frunciendo el ceño por el conflicto entre el placer de los besos y el dolor vigente en su pecho.

⠀⠀⠀⠀— ¿Pasa algo, bonita? —preguntó el rubio. Detuvo sus besos, ladeando su cabeza para luego acurrucarla cómodamente en el hueco del hombro de su omega, mirándolo desde abajo con unos ojos de cachorro. Para él, cada cambio en el cuerpo de Seokjin era un regalo hermoso.

⠀⠀⠀⠀El omega asintió despacio, tragando saliva—. Yo... —lo miró directamente, con un brillo acuoso en los ojos.

⠀⠀⠀⠀— ¿Mhm? —emitió dejando otro beso, esta vez en la base de la garganta.

⠀⠀⠀⠀— A-aún están llenas, Joon... —confesó Jin en un susurro tembloroso, llevando sus manos hacia sus propios pechos y rozando la piel tensa— Duelen un poco...

⠀⠀⠀⠀Sus mejillas se tiñeron de un rubor intenso y carmesí. A pesar de la mínima iluminación de la lámpara de estrella cerca a la cuna de Woonhak, Namjoon lo notó perfectamente. Al escuchar esas palabras, sus ojos se abrieron de inmediato y un brillo oscuro —cazador y particular— cruzó por sus pupilas. No se apartó del cuello de su esposo, pero su respiración se volvió microscópicamente más rápida, más territorial.

⠀⠀⠀⠀Casi la voz cargada de un ruego ronco que no intentó ocultar, el rubio sonrió—. ¿Puedo chuparlos?

⠀⠀⠀⠀Seokjin se mordió el labio inferior. Sabía —en el fondo de su corazón, aunque a veces la inseguridad lo nublara— que su esposo se lo pedía por una manía personal, una fascinación que no podía reprimir más que por una simple voluntad médica de ayudarlo a descongestionar sus pechos. Desde antes del nacimiento de su cachorro, el alpha mostraba ese deseo de estar conectado a él, y la vaquita no se molestó en negárselo.

⠀⠀⠀⠀No obstante, en ese momento realmente necesitaba a su esposo drenando toda la leche que había acumulado, aliviando la tensión con su gran boca y anchas manos.

⠀⠀⠀⠀El híbrido —efímeramente— recordó el día anterior. Woonhak había estado irascible, casi no había lactado y él se estresó a niveles insospechados; lo que derivó en una sobreproducción que retuvo la leche. Cosa que no le hubiese molestado si su naturaleza híbrida no produjera una cantidad alta a diario, había pasado las últimas seis horas del martes intentando drenarse sin éxito con la fría máquina de plástico.

⠀⠀⠀⠀— Jinnie... —murmuró Namjoon al no obtener respuesta, sacándolo del trance. El moreno tenía la cabeza alzada, mirándolo directamente, rozando sus narices rozaron con cariño mientras sus feromonas de madera y leche dulce se mezclaban creando una esencia embriagadora—. Escribiste cuarenta y tres bolsas en el calendario. ¿Ayer usaste todo eso tú solo?

⠀⠀⠀⠀Seokjin asintió débilmente. Rendido, alzó su mano izquierda y la llevó hacia la nuca de su esposo, enredando sus dedos largos en el cabello desordenado de su alpha. Namjoon cerró los ojos un instante, disfrutando de la caricia y sonrió anchamente antes de bajar la mirada hacia la camisa abierta, donde el pecho de su omega —pleno y femenino— yacía marcado por finas venas debido a la congestión.

⠀⠀⠀⠀— ¿Pue...? —Namjoon no pudo terminar de pedir permiso esta vez.

⠀⠀⠀⠀Con un movimiento sorprendentemente rápido, guiado por una mezcla de desesperación por alivio y deseo, Seokjin se arqueó para ofrecerle uno de sus pechos. El rubio no dudó; flexionando los brazos para estabilizarse sobre el colchón, envolvió con sus labios la aureola hinchada. Al sentir la carne caliente comenzó a succionar con un ritmo constante, ávido y profundo.

⠀⠀⠀⠀El castaño dejó caer la cabeza hacia un costado en las almohadas, cerrando los ojos con fuerza mientras un gemido ahogado escapaba de sus labios. De forma inconsciente, elevó más el pecho contra el rostro de su esposo, anhelando que el alpha tomara aún más de la zona inflamada y que se llevara todo el dolor. Namjoon entendió el lenguaje corporal; siendo obediente, separó aún más los labios para tomar una porción considerable de la carne suave y rojiza de su omega.

⠀⠀⠀⠀— A-ah... —gimió Jin, demasiado bajo.

⠀⠀⠀⠀Namjoon chupaba fuertemente, con una técnica que fue mejorando con el pasar de los años, sin usar los dientes en lo absoluto. En su lugar, su lengua se movía en círculos hábiles y cálidos alrededor del botoncito sobresaliente e hipersensible del pecho de Jin, ordeñándolo con una suavidad sofocante. El alivio para el pálido fue tan instantáneo que vino acompañado de un choque eléctrico de placer. Enredó ambas manos en el cabello de su alpha, tirando de las hebras para mantenerlo contra sí.

⠀⠀⠀⠀— Ahí, Namjoonie...

⠀⠀⠀⠀Antes de que sus mentes lograran procesar que eran lo que hacían en aquel momento cargado de una intimidad sofocante y lleno de deseo acumulado por el contacto piel con piel, Seokjin fue consciente de su postura: completamente recostado en el colchón con las piernas abiertas y la camisa de seda arrugada, exponiendo su torso y sus pechos hinchados, donde aún se veían pequeñas marcas amarillentas causadas por la boquita de su bebé.

⠀⠀⠀⠀Y allí estaba su esposo, un hombre imponente, reduciéndose a un cansado y hambriento alpha a los pies de su cuerpo, succionando la leche de sus pechos con una desesperación irracional.

⠀⠀⠀⠀Namjoon tragaba el líquido cada vez más rápido. El sonido húmedo de la succión llenaba la habitación, acompañado por sutiles gruñidos de satisfacción que vibraban en su garganta cada vez que un chorro abundante del flujo dulce golpeaba su paladar. La dolorosa presión en el pecho de Jin comenzó a ceder, reemplazada por un calor espeso que se acumulaba mucho más abajo, en la zona inferior del vientre.

⠀⠀⠀⠀Finalmente, cuando Namjoon sintió que el pecho derecho estaba suave y maleable otra vez, se apartó con un suspiro pesado. Al alejar el rostro, la vaquita abrió los ojos, empañados por la bruma de la excitación; quedó sin aliento. Los labios gruesos de su esposo brillaban por la humedad, las gotas blanquecinas y espesas de leche manchaban sus comisuras carnosas, resbalando por su barbilla hasta caer sobre el abdomen pálido de Jin.

⠀⠀⠀⠀Era una visión absolutamente pecaminosa y hermosa.

⠀⠀⠀⠀— Buen chico... —jadeó Seokjin. La vergüenza había desaparecido, consumida por el fuego en sus venas. Arqueó la espalda para acercarse más, y bajó las manos hacia la camisa de trabajo de su esposo. Sus dedos temblaban, desabrochando torpemente los botones, uno por uno—. Eres un alphita muy hambriento...

⠀⠀⠀⠀— Ven acá. —ordena el moreno con voz ronca destilando, dominancia y necesidad. Se movió rápidamente, subiendo por la cama hasta acomodarse de forma firme entre las piernas abiertas de Jin.

⠀⠀⠀⠀Sin dudarlo, sus manos bajaron hasta el centro del short de pijama de seda. Agarró la tela de la entrepierna y, con un movimiento inmediato, la corrió hacia un lado. El cuerpo del castaño tembló al tener su sexo expuesto y, la visión aceleró el pulso de Namjoon; los pliegues del omega estaban perfectamente hinchados por la excitación y brillantes por sus fluidos.

⠀⠀⠀⠀— Jin... —musita en una plegaria. Rozó la entrada con dos dedos para ir estimulándolo, impregnándose de la lubricación de su pareja—. Hay que ser silenciosos...

⠀⠀⠀⠀El toque directo en su coño —tras tantos meses de abstinencia— fue como un fósforo dentro de una fosa con gasolina. Seokjin reaccionó con un respingo, levantando un poco la cabeza, volviéndose súbitamente más consciente de la realidad.

⠀⠀⠀⠀— ¡No, no! —siseó en un susurro alterado, sujetando la muñeca de su alpha para detener sus dedos. Su rostro ardió de un nuevo tipo de vergüenza—. ¿C-cómo quieres hacer esto con... con nuestro bebé presente? —el moreno lo ignoró, introduciendo tres falanges de forma juguetona antes de retirarlos—. ¡Namjoon, no...!

⠀⠀⠀⠀Namjoon besó el dorso de la mano que lo sujetaba y la apartó con delicadeza, volviendo a trazar caricias perezosas pero enloquecedoras sobre los pliegues húmedos del híbrido.

⠀⠀⠀⠀— Cielo, es un bebé muy pequeño —alegó con su sonrisa tranquilizadora, frotando su pulgar contra el clítoris sensible de Jin para arrancarle un jadeo involuntario—. No va a recordarlo. Y tampoco es que nos esté mirando... está en su quinto sueño.

⠀⠀⠀⠀El rubio señaló la cuna con un movimiento de cabeza, ubicada a varios metros de distancia de la cama conyugal. El parlante emitía su constante ruido blanco, envolviendo al bebé acústicamente; la pequeña lámpara solo iluminaba la pared, y las cobijas formaban un nido que limitaba por completo cualquier visión desde el interior de la cuna. Woonhak estaba con la pancita llena y envuelto en el aroma de sus padres como para perturbarse por los planes ajenos; la posibilidad de que despertara era una entre millones.

⠀⠀⠀⠀— Pero... pero mi cuerpo... —balbuceó la vaquita, sintiéndose repentinamente asqueado; olvidándose por un instante de su bebé. Intentó cubrir su rostro. Se sentía gordo, deforme, lleno de leche y con estigmas del parto, atrapado en un cuerpo que le parecía ajeno.

⠀⠀⠀⠀No quería que su esposo lo viera así.

⠀⠀⠀⠀«Oh cielo», pensó Namjoon mirándolo con ternura desde lo alto y, dispuesto a borrar sus dudas, lo besó con desesperación. Sostuvo el rostro de Seokjin entre sus manos firmes, acariciando las mejillas enrojecidas con sus pulgares.

⠀⠀⠀⠀— Mírame —le pidió, y Jin abrió los ojos—. No es tu culpa sentir vergüenza; tu cuerpo ha sufrido cambios inmensos. Has creado vida, cielo. Pero escúchame bien: yo me enamoré de ti. De Kim Seokjin —aclaró, guiñando con torpeza—, de tu alma y de tu esencia, no de una forma específica de tu cuerpo. Para mí, eres lo más hermoso que existe, especialmente ahora.

⠀⠀⠀⠀Las palabras fueron un bálsamo sobre las heridas invisibles del omega. Mientras hablaba, el alpha se despojó finalmente de la camisa de trabajo, —cayendo al suelo sin importarle— y llevó las manos al cinturón, desabrochó el cierre para liberar su falo que ya palpitaba duro y ansioso con urgencia.

⠀⠀⠀⠀Jin, con los ojos cristalizados por la emoción y el deseo, llevó una mano hacia su entrepierna. Con movimientos rápidos y torpes, comenzó a tocarse, deslizando un par de dedos dentro de su entrada, presuroso por lubricar y dilatar el área, preparándose aliviar el vacío antes de recibir a su esposo. Estaba tan nervioso; hacía diez meses que no compartían esa intimidad y temía no ser el mismo, o que la leche arruinara el momento.

⠀⠀⠀⠀Todos sus temores se esfumaron cuando Namjoon se posicionó sobre él. El moreno acomodó su peso sobre sus rodillas y alineó su erección caliente contra la entrada viscosa del canal vaginal, rozando los dedos que aún permanecían allí. La imagen le hizo apretar la mandíbula para contener un gruñido. Apartó la mano del castaño, dando un tirón un poco más fuerte a la tela del short, despejando el camino.

⠀⠀⠀⠀Fue entonces cuando se percataron de un detalle inesperado: no había preservativos a la mano, menos ganas de buscarlos. Woonhak seguía dormidito en su cuna, siendo su único bebé; desviaron las miradas, si la vida les regalaba otro cachorro en el futuro, bienvenido sería a la familia.

⠀⠀⠀⠀Esa noche no les importaba prevenir el verdadero riesgo.

⠀⠀⠀⠀— Abre un poco más las piernas, mi vida... —susurró Namjoon con el raciocinio esfumándose, enfocando la vista en la unión de sus cuerpos.

⠀⠀⠀⠀Jin obedeció de inmediato, el instinto sumiso y devoto hacia su alpha se apoderó de él. Elevó las piernas de forma lenta y tímida, deslizando las pantorrillas sobre los brazos fuertes de su esposo hasta anclar los tobillos a la altura de sus hombros, quedando completamente expuesto y vulnerable.

⠀⠀⠀⠀— Rápido... —rogó Seokjin, cerrando los ojos con fuerza, aferrándose las sábanas desde los costados.

⠀⠀⠀⠀El rubio no necesitó que se lo dijeran dos veces. Apoyó una mano junto a la cintura de Jin y empujó las caderas hacia adelante. Se hundió de forma cuidadosa, probando la estrechez interior de aquel coñito, y continuó en un solo movimiento fluido hasta que su base chocó contra el cérvix de Jin. Ambos soltaron gemidos simultáneos y ahogados; el híbrido llevó ambas manos a la boca para no gritar, mientras Namjoon echaba la cabeza hacia atrás —apretando los ojos— sintiendo como la carne cálida y pulsante de su omega lo engullía por completo.

⠀⠀⠀⠀Era una sensación indescriptible, reconfortante y explosiva. Después de casi diez meses de abstinencia obligatoria por el embarazo, el postparto y el cuidado del bebé, sentirse así de unidos —encajando con una perfección casi dolorosa— era como volver a respirar. Namjoon se quedó quieto unos segundos, dejando que Jin se adaptara al grosor intruso. Cuando sintió que la respiración de su esposo se nivelaba, comenzó a moverse.

⠀⠀⠀⠀Primero lo hizo de forma agónicamente lenta, retirándose casi todo su miembro para volver a hundirse en embestidas pesadas y calculadas. Respetaba que el cuerpo de su omega estaba volviendo a acostumbrarse a la fricción, dilatación y a la cercanía carnal extrema. Sin embargo, a pesar del cansancio con el que había llegado a casa, ahora mismo, estar tan dentro de su pareja dio una inyección de pura energía vital. Una necesidad imperiosa —probablemente animal— de brindarle a Seokjin un placer que no solo saciara la sobriedad, sino que también lo compensara físicamente por el monumental esfuerzo que hacía a diario en casa.

⠀⠀⠀⠀— N-nam... —gimió la vaquita, mientras sus orejitas se agitaron con frenesí.

⠀⠀⠀⠀Los movimientos del alpha se volvieron más profundos, terriblemente rítmicos. Namjoon se sorprendió aún más al notar la manera en que su miembro deslizaba dentro de esa cavidad estrecha con total naturalidad, recordando los viejos tiempos, cuando solía hacer eso en cada rincón del departamento, antes de que el vientre de Jin creciera. El sonido húmedo de sus cuerpos chocando comenzó a llenar el cuarto, un ritmo mojado y obsceno, lubricado por el abundante gush nacido de la excitación del omega. Mientras se movía, embistiendo con confianza, Namjoon notó un movimiento extraño: Jin, con el rostro rojo y los ojos cerrados, había cruzado uno de sus brazos sobre su propio pecho, presionándolo fuertemente contra sí mismo.

⠀⠀⠀⠀El rubio sonrió sus ojos oscureciéndose con conocimiento y libídine.

⠀⠀⠀⠀Supo de inmediato el motivo: el placer intenso, la excitación misma y las hormonas liberadas por el orgasmo que se avecinaba estaban provocando el reflejo de eyección. Seokjin estaba liberando más líquido, no podía retener la leche por más que lo anhelara; sus pechos goteaban, manchando su piel y las sábanas, siendo solo la presión de su brazo lo que evitaba que saliera a chorros.

⠀⠀⠀⠀— Seokjin... —jadea, sin detener el vaivén de sus caderas.

⠀⠀⠀⠀Namjoon se inclinó hacia adelante. Mantuvo una de sus manos aferrada a la curva de la cadera ajena, apretando con posesividad, estabilizando el cuerpo pálido para que no se resbalara por el colchón ante la fuerza de las penetraciones. Su otra mano subió directamente hasta el pecho del omega, apartando el brazo con el que intentaba cubrirse. Envolvió el contorno hinchado y comenzó a masajearlo firmemente; no pasó ni un segundo cuando sintió el líquido caliente —dulce y espeso— derramarse imparable sobre su mano, empapando sus dedos.

⠀⠀⠀⠀— Voy a hacerlo. —dijo sin esperar respuesta.

⠀⠀⠀⠀Abrió la boca, atrapando el pezón izquierdo —el cual no había sido drenado— y comenzó a chupar con una intensidad posesiva y voraz. El impacto de las dos estimulaciones simultáneas, la fricción brutal baja de las embestidas y la succión demandante de su leche, hizo cortocircuito en el cerebro de Seokjin.

⠀⠀⠀⠀— ¡Joon... ah, Joonie! —gimió la vaquita en voz alta, perdiendo la batalla por mantenerse en silencio con una voz rota por el placer.

⠀⠀⠀⠀Lleno de torpeza, comenzó a golpear con los tobillos unos golpes en la espalda pegajosa de su esposo en sincronía golpear recibía sin descanso. Sin embargo, al abrir medianamente los ojos y ver la escena, las palabras murieron antes de planearlas: su alpha —director del equipo discográfico y padre de su dulce Hakkie— chupaba con una dedicación inimaginada su pecho mientras lo poseía con esa fiereza.

⠀⠀⠀⠀El corazón de Jin se derritió por completo, un orgasmo visual lo atravesó.

⠀⠀⠀⠀— Dios Nammie, sigue... sigue así —jadeó, sin intentar cubrirse o callarse, atinando a llevar las manos hacia la cabeza de su esposo, acariciando y tirando de las hebras rubias de su cabello empujándolo para que tomara más de él—. A-ahí... justo ahí, Nammie... ¡ah-ahí!... —volvió a gemir, arqueando la espalda, entregándole todo.

⠀⠀⠀⠀— Mierda... joder Seokjin, esto es tan malditamente bueno... —gruñe en respuesta contra la piel blanda.

⠀⠀⠀⠀Las embestidas se volvieron frenéticas. Namjoon tragaba de golpe una gran cantidad de leche que manaba a borbotones, y el sonido grueso del líquido pasando por su garganta se mezclaba en la habitación con los gemidos, el choque de caderas y el ruido blanco del parlante de Woonhak. A los pocos minutos, la tensión se volvió insoportable; el alpha aceleró con golpes dolorosos e intensos olvidando por completo el intento de “guardar silencio”, sumergidos en la bruma del placer primario.

⠀⠀⠀⠀Seokjin fue el primero en romperse. Lanzó un gemido largo y agudo, apretando los muslos sobre los hombros de su esposo y se corrió con fuerza, su cuerpo entero temblaba como una hoja mientras sus paredes se contraían espasmódicamente alrededor del miembro de Namjoon, mojándolo en su gush. Esa presión —tan estrecha y espástica— fue el detonante para el alpha, quien gruñó desde el fondo de su pecho clavando sus caderas hacia adelante en una última embestida profunda, vaciándose de lleno en el interior de su omega.

⠀⠀⠀⠀— Maldición... —dice eyaculando las espesas tiras blancas.

⠀⠀⠀⠀Se quedaron así por unos largos y preciosos minutos. Namjoon dejó caer todo su peso sobre Jin, escondiendo el rostro en su cuello tratando de recuperar el aliento. Sus pechos subían y bajaban al unísono, pegados por el sudor, la leche y satisfacción. El dormitorio volvió a quedar en silencio, salvo por sus respiraciones entrecortadas y el sonido lejano del pequeño Woonhak roncando a salvo.

⠀⠀⠀⠀Lentamente, con los músculos cansados por el esfuerzo, el moreno se apoyó en los codos y se retiró del interior de su esposo. Un sonido húmedo, junto al ligero escalofrío de Seokjin marcaron la separación. Namjoon miró hacia abajo, viendo el “pequeño desastre” que acababan de hacer: una mezcla brillante de sus propios fluidos manchaba la entrada rojiza de su omega. Con un cuidado infinito, tomó los bordes del short de seda y acomodó la prenda, cubriendo la zona para que Jin no sintiera frío... y para que tampoco se escapara nada.

⠀⠀⠀⠀Luego —en lugar de acostarse a su lado— se dejó caer otra vez hacia adelante, buscando refugio, y apoyó la cabeza sobre el busto de Seokjin; los pechos ajenos ahora libres de tensiones se sentían como dos cómodas almohadas calentitas. El rubio frotó la mejilla contra aquella piel pegajosa, soltando un suspiro profundo al cerrar los ojos.

⠀⠀⠀⠀El estrés del trabajo de la mañana parecía pertenecer a otra vida.

⠀⠀⠀⠀— Jinnie... —murmura, con la voz ronca por los gemidos pero increíblemente suave, arrastrando las sílabas como un alpha consentido.

⠀⠀⠀⠀Seokjin sonrió, sintiendo que sus párpados pesaban toneladas. Respondió con un ruidito grueso y gutural, dejando que su mano acariciáse el cabello nucal de su esposo.

⠀⠀⠀⠀— Tengo sed... —se quejó Namjoon, lamiendo sus labios y saboreando el resto del empalagoso rastro lácteo que quedaba en ellos.

⠀⠀⠀⠀La vaquita soltó una pequeña risa nasal que hizo vibrar el pecho donde descansaba la cabeza ajena. Sus dedos continuaron el masaje en su cuero cabelludo.

⠀⠀⠀⠀— Eres un maldito glotón, Kim Namjoon...

⠀⠀⠀⠀Él sonrió contra la piel desnuda, aceptando el apodo, el regaño lleno de amor. Hizo un puchero con los labios, alzando su barbilla y apoyándola justo en el centro de los bonitos montículos de Seokjin, clavando sus ojos oscuros, ahora tiernos y manipuladores, en los contrarios.

⠀⠀⠀⠀— ¿Puedes darme más leche tibia, hyung? Solo un poco... —rogó, parpadeando despacio.

⠀⠀⠀⠀Jin lo miró con fingida severidad, aunque la adoración rasgaba cada una de sus facciones cansadas. Conocía muy bien esa costumbre de Namjoon; sabía que su alfa encontraba en esa leche un vínculo profundo y un calmante natural.

⠀⠀⠀⠀— Mañana cuando despiertes, Namu... —responde en un tono arrullador, sin una sola pizca de malicia. Le dio un toquecito en la nariz con el índice, castigándolo juguetonamente—. Ahora duérmete y déjame dormir. Te advierto: si tu cachorro llega a llorar en los próximos segundos, o en cualquier momento de la madrugada, tú te encargarás de mecerlo, cambiarlo y calmarlo hasta que sean, mínimo, las diez de la mañana.

⠀⠀⠀⠀Namjoon soltó una carcajada baja y ahogada que resonó en el pecho de Jin. Era un trato justo.

⠀⠀⠀⠀— Está bien, hecho. —aceptó complacido. Se inclinó para darle un último beso casto en la barbilla antes de acomodarse contra él, abrazándolo por la cintura.

⠀⠀⠀⠀— Y para que sepas... —murmura Seokjin, cerrando los ojos y dejándose vencer por el sueño—. Tres termos llenos, con miel y canela extra para el trabajo mañana, yeobo*. Te los ganaste...

⠀⠀⠀⠀— Woonhak ha de tenerme envidia.











⠀⠀⠀⠀Oooooooh sexo enfrente del niño. Ok no, pobrecito mi Woonhak, qué culpa tenía que sus papás no sepan controlarse, ahí le darán a Minjeong como hermanita. 🤍

⠀⠀⠀⠀Primera vez que trato de escribir algo relacionado con boytits así que no supe como maquinar una buena narración al respecto; estoy aprendiendo. (Narrativa cringe). + Primera vez que pongo una filia como trama principal para un oneshot. #SOS.

⠀⠀⠀⠀Este oneshot se lo dedico al contenido Namjin de la final, manifestando que Nam va a meterle triplete a Jin después de salir del estadio. ԅ(‾⌣‾ԅ)

⠀⠀⠀⠀No se olviden de dejar su reacción y comentarios, me hacen el día. ¡Gracias por leer!


⠀⠀⠀𝗶.⠀Aegi (애기): En la cultura coreana, significa «bebé» y se utiliza para referirse a los niños pequeños, los animales recién nacidos o como término cariñoso para referirse a un ser querido, similar a «bebé» o «cariño». A menudo se pronuncia con un sonido «a» más suave que el estándar «Agi» (아기), lo que lo hace sonar más bonito y coloquial, especialmente en relaciones o dialectos como el de Busan.

⠀⠀⠀𝗶𝗶.⠀Yeobo (여보): Término coreano cariñoso que se reserva para marido y mujer, lo que marca su vínculo matrimonial. El significado literal es «mira aquí», solo se usa entre esposos para mostrar intimidad y familiaridad.

⠀⠀⠀𝗶𝗶𝗶.⠀Dangshin (당신): Significa “tú“, pero depende del contexto, puede significar un afectuoso “cariño” entre parejas, un “tú” formal en la literatura o un “tú” agresivo durante una discusión acalorada. + Las parejas casadassuelen usar esta expresión para referirse a “cariño” o “mi amor”.

all rights reserved ©namjincidio,2026

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