Capítulo Único
[ ⚠️ Advertencia de contenido: ]
Este capítulo contiene contenido explícito de naturaleza sexual entre dos mujeres. ★Incluye lenguaje sugerente, descripciones gráficas de encuentros íntimos y situaciones cargadas.
--> No recomendado para menores de edad o lectores sensibles.
Léase bajo su propio riesgo… y con auriculares puestos (*^-゜)v.
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Título: Peppers
Capítulo único ★(versión 1. Más explícita - Lemon )
El camerino estaba en completo silencio, apenas roto por el zumbido del aire acondicionado. Afuera, los gritos de los fans aún vibraban contra las paredes, pero adentro, sólo quedaban dos respiraciones: pesadas, temblorosas.
Zoey se dejó caer en el sofá de cuero negro, el maquillaje corrido en la comisura de sus ojos, la camiseta pegada al cuerpo por el sudor del show. Se veía agotada, no solo físicamente—también emocionalmente.
Había sido una semana dura: entrevistas filtradas, rumores de separación, ensayos interminables, consejos de Celine para proteger más que nunca a la Honmoon, una Rumi más perfeccionista y un Bobby más controlador que nunca.
Mira, por su parte, estaba de pie, aún con el micrófono colgando de su cuello, sin moverse. Observaba a Zoey en silencio, como si su mera existencia le doliera.
—No puedo más… —Susurró Zoey, sin mirarla.— Todo esto... Por fin me agotó. Ya no quiero seguir...
Mira se acercó, se arrodilló frente a ella y le tomó las manos.
—Tú eres todo lo que este grupo tiene —Dijo con voz grave—. Todo lo que yo tengo.
Zoey levantó la mirada, sus ojos oscuros ardiendo en vulnerabilidad. Se inclinó hacia Mira, apoyando su frente en la suya. El contacto fue como una chispa. Un silencio lleno de algo más: rabia, dolor... deseo.
—Mira… —Susurró, y su voz tembló. Pero Mira no contestó. Solo la besó.
No fue un beso suave. Fue urgente. Fue hambre. Fue “te necesito para no romperme. Te necesito para no caer”. Zoey respondió de inmediato, agarrando a Mira por el cuello, atrayéndola con desesperación.
Sus cuerpos, aún calientes del escenario, se entrelazaron sin resistencia, como si sus nervios solo se calmaran al encontrarse.
Mira la recostó con cuidado sobre el sofá, desabrochando su chaqueta con manos temblorosas. Sus labios bajaron por el cuello de Zoey, como buscando consuelo en su piel, pero con cada beso, también dejaba algo de fuego.
—¿Entonces... así se desestresan los idols, eh? —Bromeó Zoey, con una risa baja que se cortó con un suspiro.
—Así lo hago yo —Respondió Mira, y esta vez su voz tenía un filo oscuro, posesivo.
Las luces del camerino se reflejaban en los espejos, multiplicando las sombras de sus cuerpos entrelazados. Mira deslizó sus manos por debajo de la camiseta de Zoey, empujándola hacia arriba hasta quitarla del todo.
De inmediato, sus labios atraparon uno de sus pechos, saboreando, mordiendo suave, mientras la otra mano acariciaba con urgencia entre sus piernas, sobre la tela húmeda.
Zoey se retorció, arqueando la espalda, presionando su centro contra la mano de Mira. Los gemidos comenzaron a salir, primero bajos, luego cada vez más profundos. Mira bajó la ropa interior de Zoey con lentitud, dejando que sus dedos se deslicen por su piel, bajando hasta su intimidad.
Cuando su lengua reemplazó sus dedos, Zoey ahogó un grito, llevándose la mano a la boca mientras la otra se aferraba al cojín. Mira la comió despacio, con hambre, con devoción, cada movimiento exacto, profundo, mojado. Y cuando la sintió temblar, aceleró el ritmo, sin piedad, lamiendo su clítoris con firmeza, hundiendo los dedos al mismo tiempo. Zoey se quebró contra su boca, derramándose por completo.
Pero no pararon. Zoey, aún jadeante, se incorporó, empujó a Mira contra el sofá y se subió sobre ella. Deslizó su lengua por su cuello, bajando entre sus pechos, lamiendo y mordiendo hasta hacerla temblar. Con una mano, bajó su falda, y con la otra guió sus dedos entre sus piernas.
—Enséñame esas notas altas que tanto te rehúsas a hacer...—Susurró.
Mira jadeó al sentir los dedos de Zoey adentrándose en ella, con movimientos lentos al principio y luego rápidos, acompañados de besos entre las piernas. Zoey la miraba con deseo salvaje, observando cómo se arqueaba, cómo se mordía los labios intentando no gritar para que no las encontraran, cómo se perdía en el placer.
Se amaron sin pausas, con el sofá crujiendo bajo ellas, con la piel marcada, con el deseo convertido en una necesidad animal. Todo era sudor, saliva, gemidos y suspiros mezclados.
Pero entonces, Zoey se arrodilló entre las piernas de Mira, la sostuvo con fuerza por las caderas y se inclinó completamente sobre su centro, hundiendo la lengua con tanta precisión que Mira gritó su nombre.
La devoró sin descanso, con la lengua trazando círculos húmedos y rápidos, mientras sus dedos volvían a entrar, esta vez con ritmo más agresivo. Mira se agarraba a su cabello con fuerza, temblando entera.
—Zoey… Zoey… Zoey… —Repetía como una oración rota, hasta que el clímax la atravesó como una descarga eléctrica, haciéndola arquearse, mojarse completamente.
Y cuando pensaron que no podían más, se abrazaron, ambas sudadas, los labios aún brillando, el cuerpo temblando, pero aún conectadas por algo más profundo.
Zoey se acercó a su oído, susurrando con voz rota.
—Hagamos de esto algunas pequeñas sesiones... ¿Qué te parece?...
Mira no contestó. Solo la besó de nuevo, con una sonrisa suave, destruida, enamorada.








