Mientras Dormías by Santelll at Inkitt
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Mientras dormías

Summary

Hay confesiones que solo hacemos cuando creemos que nadie puede escucharlas. Ranma ha dejado escapar su más grande secreto. Akane lleva años esperando ser correspondida, pero quizá solo hace falta despertar para descubrir que el amor siempre estuvo exactamente donde debía estar.

Genre
Romance
Author
Santelll
Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
13+

Hola, amor...

Mientras dormías

Hola, amor…

Día 1: Lo que no decimos

A veces, cuando le ordenaban ir por él en la mañana, ella se tomaba unos segundos antes de decir el nombre de su prometido, solo para contemplarlo y, en esos momentos, se permitía imaginar todo de otra forma.

Ranma—llamó débilmente, arrodillándose a su lado, sin intención real de que despertara. Sabía que hacía falta mucho más ruido para lograrlo.

Mientras contabilizaba sus pestañas oscuras, pensaba en su presente si es que nunca se hubieran conocido. Una vida donde todo fuese como antes, sin él. Pero esa idea se le antojaba vacía, gris y sin sentido.

A menudo era algo más lo que poblaba su imaginación. Una vida junto a él, pero realmente a su lado, como una pareja normal. Bueno, tan normal como la situación personal de su prometido les permitiera, pero al menos sin tantas mujeres entrometiéndose entre ellos. Sin tanta oposición. Sin tanto alrededor.

En eso era lo que más le gustaba pensar, aunque parecía más utópico, porque, sencillamente, su relación no avanzaba, puede que por culpa de Ranma, que no ponía limites a sus otras mil prometidas, puede que porque ella no bajaba del todo sus defensas.

No, es que el muy idiota era débil con las mujeres.

Ranma—volvió a llamarlo, esta vez inclinándose para tocar levemente su hombro, apenas con un dedo, pues se hacía tarde para ir al colegio.

Él abrió los ojos, pesadamente, más dormido que despierto y pareció distinguirla entre la bruma del sueño. Su prometido le sonrió ampliamente y sin poder evitarlo, sus labios también esbozaron una tímida sonrisa.

Hola, amor…—dijo con voz ronca y profunda.

Cada vello en el cuerpo de Akane se erizó al escucharlo y un escalofrío la recorrió por completo desde la coronilla hasta la punta de los pies. Peor aún, antes de que pudiera verificar que ya estaba consciente, Ranma alargó una mano y le acarició la mejilla con tanta delicadeza que su corazón empezó a martillarle el pecho sin control.

Nunca habían compartido tales muestras de afecto, aunque siempre las anheló en silencio. Las soñó estando despierta. Las deseó sentir en la piel.

Eres tan hermosa

La voz masculina la congeló en su sitio. La sonrisa desapareció lentamente de sus rostros, e incapaz de huir al contacto, sintió como la mano del muchacho se colaba entre las hebras cortas de su cabello, serpenteando hasta su nuca, para atraerla suavemente hacia él.

El reclamo se ahogó en su garganta y sus propias manos se negaron a obedecer.

Miró los labios masculinos al comprender sus intenciones tan notoriamente expuestas.

Ranma iba a besarla y, era un hecho, ella iba a permitírselo. Sin embargo, no estaba segura de que estuviera despierto, todavía parecía somnoliento.

Quién sabe con quién estaría fantaseando ese idiota pervertido mientras dormía…

Llegaremos tarde a clases—la voz le había salido, al fin, demasiado aguda y urgente, casi un chillido, pero no soportaría que la besara por error otra vez.

Ranma pareció despertar al escucharla, pues sus parpados se abrieron tanto como les era posible, con los iris azulados amenazando con salir de la cavidad ocular.

—¡¿Akane?!—dijo alarmado

Su mano cálida la liberó al instante y la palidez se apoderó del rostro de su prometido, que de un salto estaba ya tan lejos como podía de ella.

Sí, soy yo. Lamento decepcionarte.

.

.

.

El camino hasta el instituto Furinkan se le hizo una tortura. Se preguntaba si Akane no podía sentir su mirada en ella insistentemente.

No.

Seguro que se había molestado con él por hablarle así

¡Ni siquiera estaba seguro de lo que había dicho, por Buda, pero estaba demasiado avergonzado para preguntar!

Oh, y además se atrevió a tocarla, Santo Dios, que Kamisama le ayudara ¡porque incluso intentó besarla!

Tragó con esfuerzo al recordar la sensación tan agradable que experimentó en ese instante en que su sueño se confundió con la realidad.

Estando despierto, él siempre se controlaba, pero en cuanto el sopor lo vencía, su mente se llenaba de ella, de sueños con ella, de Akane siendo linda y receptiva con él. Sin embargo, al despertar solo le quedaba la sensación amarga de no tenerla a su lado, no como en sus descansos.

Y el ciclo se repetía noche tras noche, cada día.

¡Mierda, mierda, mierda!

Por eso, precisamente por eso, no distinguió entre sus quimeras y la realidad del amanecer. Escuchó su voz llamarlo dulcemente, la vio como en un espejismo a su lado y asumió que era otro sueño así que dijo algo ¿qué? No lo recordaba o su cerebro le estaba bloqueando la memoria, pero seguro estaba de que era algo vergonzoso.

Quiso tocarla, porque en sus sueños ella nunca lo rechazaba y, como era de esperarse, esta Akane que sentía lo mismo que él, la Akane de sus fantasías, se dejó acariciar a su antojo.

¿Cuantas veces había tenido ya ese mismo sueño?

¿Cómo no se dio cuenta de que esta vez era real?

¿Cómo, por todos los cielos, no distinguió algo, aun sintiendo la tibieza de su piel?

—Hola, amor…Eres tan hermosa—el recuerdo nítido de su propia voz le provocó un estremecimiento en todo el cuerpo.

Akane, esa que no lo abandonaba nunca en su plano onírico, cedió ante su muda solicitud por un beso, dejándose llevar más cerca de sus labios sin oponer resistencia.

Tan cerca que pudo sentir su aliento. Tan jodidamente cerca de besarla como nunca antes.

Llegaremos tarde a clases

La voz de Akane sonó como una alarma de incendios en su cabeza. Su Akane de ensueños jamás diría eso.

Mierda…

No estaba soñando…

Era, ella era, real.

Akane?!

Casi gritó como un crio y se alejó ágilmente en un segundo, había que ver lo idiota que era.

Sí, soy yo. Lamento decepcionarte.

Ella nunca había tenido tanta razón, y, al mismo tiempo, estado tan equivocada en algo como ahora. Él estaba decepcionado, pero no porque fuese ella, era porque había perdido la oportunidad de besarla.

Sacudió la cabeza, desesperado. No, ella no merecía un beso así y él no quería ser tan ruin para robarlo sin estar del todo consiente. No de nuevo, aunque lo deseara más que a nada en el universo.

Miró desde lo alto de la alambrada a la chica que caminaba unos pasos delante de él.

Akane debía estar realmente furiosa, porque salió de la habitación echa un trueno y ni una mirada le había dado durante el desayuno.

¡Maldita fuera su mala suerte!

Ni podía defenderse o alegar algo porque si abría la boca para decir una de sus estupideces, tendría que olvidarse de cualquier posibilidad de arreglarlo luego.

—Ran-chan, espérame! —la voz de Ukyo le avisó que ya no seguirían solos hasta el colegio.

.

.

.

Esa tarde, después de clases, la siguió hasta el dojo, con la firme convicción de aclarar las cosas.

Oye, Akane—habló desde el umbral, en un intento por obtener su atención

Qué pasa? —respondió, aun agitada por el entrenamiento

Ranma carraspeó y miró al techo, evitando mirarle.

Se sentía tan estúpido, de todos modos, ¿por qué tenía que disculparse? Sus sueños, eran solo eso y no tenía que pedir disculpas por soñar con…

¡Por un carajo!

No importaba cuantas veces lo practicara en su mente, no había por dónde empezar.

Pues, es sobre, bueno, esta mañana.

Listo, ese era un inicio razonable. Las cosas siempre eran mejor entendidas cuando se abarcaban desde su origen.

Ah—respondió ella, acomodando las pesas en su sitio—Olvídalo, no importa.

Una gruesa gota de sudor le resbaló por la frente. Él llevaba el día entero devanándose los sesos pensando en ello y Akane lo resolvía todo con tres palabras.

Bien, quizás realmente no importaba, aunque…

Lo intentó de nuevo.

Yo solo, quería disculparme por…

Los hombros de Akane, que estaba de espaldas a él, se tensaron al escucharlo.

¿Por qué demonios era tan difícil hacer alusión a ese casi beso matutino?

Mierda, de solo recordarlo se le subían los colores al rostro.

Con la timidez haciendo mella en sus ánimos, Ranma se balanceó infantilmente en su sitio, aprovechando que ella no lo miraba, y jugueteó tontamente con sus dedos.

Déjalo, ya sé que estabas dormido—insistió ella

No! Bueno, sí, pero… más bien, es que—balbuceó con timidez—No pienses que yo, es decir, en realidad, yo no…

Akane giró sobre los talones en medio de sus divagaciones y sus pies retrocedieron dos pasos por instinto.

Ranma—su voz era tan baja como un susurro y él tragó con esfuerzo mientras ella miraba el suelo del dojo—Esta bien, no importa.

Para él, Akane siempre se veía bonita, pero, cuando entrenaba, no podía quitarle los ojos de encima y si, además, se comportaba tan linda con él...

Por Buda, cómo le gustaba esa chica. Quizás era mejor que él también mirara al piso un momento y evitar una tontería.

Sé que no era yo—la voz de Akane sonó estrangulada—La persona con la que soñabas.

Espera ¿qué?

¿Cómo que no era ella?

Pero, ¿qué locura era esa?

Ranma levantó la mirada en menos de un parpadeo.

Desde luego, quiso negarlo de inmediato, sin embargo, precisamente en el momento en que él abrió la boca, ella lo miró con sus enormes ojos castaños y las palabras se escabulleron de sus labios como un suspiro.

No tienes que disculparte porque no sea yo la mujer de tus sueños—finalizó ella—Está bien, lo entiendo.

Pero ella no lo entendía, no lo entendía en absoluto.

Cuando estés listo, puedes dejar de soñar y empezar una vida a su lado. Te apoyaré, lo sabes.

Akane amagó una sonrisa que no llegó nunca a sus ojos, luego, pasó a su lado arrastrando los pasos, pero, para cuando él reaccionó ya se encontraba solo en el dojo.

Parpadeó confundido, porque Akane era la única con la que él soñaba y deseaba compartir toda su vida.

.

.

Ranma volvió a girar sobre sí mismo. Era tarde y aun no lograba dormir. Para su mala suerte no era fin de semana y tendría escuela, aunque era obvio que no podría conciliar el sueño.

Suspiró agotado de darle vueltas y vueltas mentalmente a ese día. Se perdió en los recuerdos durante un buen rato, hasta que desde el pasillo escuchó pasos ligeros y una puerta cerrarse muy suavemente.

Sabía que no era su prometida porque sus pasos eran siempre acompañados de alguna mal entonada melodía. Tampoco era Nabiki, ella siempre iba maquinando algo, rayando el cuaderno de cobros o usando la calculadora. Las pisadas del tío Soun eran muy pesadas y su padre estaba echado, roncando en forma de panda, a su lado. No entendía cómo podía gustarle ser una bola de pelos.

Debía ser Kasumi, si quisiera hubiera sido un ninja increíble, se movía con tal sigilo por la casa que nunca la veías venir cuando ya la tenías en la espalda.

Akane…

La imagen del rostro de su prometida siendo acariciado por él, sus labios apenas a unos centímetros de alcanzar los suyos, la sensación de felicidad, de plenitud que le brindaba aquel instante, insistían en meterse en su mente como si no hubiera tenido suficiente de ello en el día.

Se cubrió la cara con ambas manos y restregó fuertemente. Luego se giró para dormir e incluso se cubrió la cabeza con la almohada para amortiguar los ronquidos de su padre, pero nada funcionó.

Su mente traidora lo llevaba de regresó siempre a las mismas escenas, repitiéndose como un bucle sin final.

¡Qué pesadilla! Su realidad era tan horrible que Akane ni siquiera le había dado tiempo de explicarle lo de esa mañana y había concluido, erróneamente, que no era ella a quien había intentado besar estando medio dormido.

Joder, que lo mataran, de una vez. Era mejor que vivir en ese infierno de ambigüedad y confusiones.

Miró en penumbras el reloj colgado en la habitación de invitados que su padre y él ocupaban desde que llegaron a Nerima.

Eran plena madrugada. Movió los dedos de ambas manos rítmicamente sobre su diafragma. Se giró sobre la derecha y luego a la izquierda para convencerse de no hacer nada.

No funcionó, al final, se levantó con cuidado de no despertar a su entrometido padre y contempló la noche estrellada desde la ventana.

Sus pies descalzos se movieron sin pedir permiso y de un salto subió al techo para ir a la habitación de Akane. Se descolgó cabeza abajo y notó que la ventana seguía abierta a esa hora.

Qué descuidada es y solo por dejar entrar a ese maldito cerdo—regañó a la nada, pero igual se coló dentro, arropado por el silencio nocturno.

La encontró tranquilamente dormida en su cama. Sonrió, era raro verla tan serena, siempre estaba defendiéndose dormida con puños y patadas. Se preguntó qué tipo de sueños tenía ella y si alguna vez él había sido parte de ellos.

Desde luego, tú duerme como oso, mientras yo me muero de ansiedad, Akane—rezongó sentándose en el piso, con la espalda pegada a la cama de la chica—Se te hace muy fácil dormir, en cambio yo—reprochó infantilmente.

La mano de su prometida descansaba junto a su rostro y Ranma se arriesgó a tomar, al menos, su meñique con el suyo mientras le hablaba.

Llevo años viviendo en tu casa—empezó a decir en voz baja y una sonrisa débil le llegó a los labios—Te mentiría si dijera que no he tenido sueños como el de esta mañana desde entonces.

Ranma hizo una pausa, imaginando lo que ella le diría si estuviera despierta, pero sus sueños no solían ser pervertidos. De verdad que no.

No pienses mal. Ni siquiera tengo idea de lo que sigue después de un beso, así que, búrlate, pero mis sueños contigo suelen ser de cosas que no me atrevo y quiero hacer cuando estoy despierto, como decirte algo lindo, besarte o tomarte de la mano.

Eso último ya lo había logrado hacer un par de veces, al menos desde lo de Ryugenzawa, pero solía soñarlo mucho antes de eso.

Akane, tú, has estado…tú has estado en mis sueños desde que nos conocimos, ¿lo recuerdas?

Él a menudo viajaba en sus sueños a ese día. El día en que sus caminos se cruzaron por primera vez. Disfrutaba mucho volver a ver la sonrisa amistosa de Akane al invitarlo a entrenar en el dojo.

Fuiste muy amable cuando pensabas que también era una chica. Lamento no haber dicho la verdad en ese instante. Nos habríamos evitado luego todo el drama del baño.

No podía mentirse, la escena del baño podía haberse evitado, pero, para ser totalmente sincero, la hubiera extrañado en sus sueños.

Aun así, no cambiaría nada de ese día, Akane.

Él no era un pervertido, pero seguía siendo un hombre joven y el cuerpo desnudo de Akane era, bueno, muy agradable de recrear en sus horas de descanso, aun si solo se limitaba a admirarlo una y otra vez.

Sintió a su prometida inhalar profundamente. Ranma guardó silencio y volteó a mirarla, pero solo el ulular de un búho en el exterior se dejó escuchar. La chica seguía profundamente dormida.

Sé que, bueno yo, no soy exactamente el mejor prometido que podrías tener—reanudó su monologo poco después—Pero, ya sabes yo, nunca te he fallado, ni en sueños…ya sé que no me crees porque siempre pasa algo que me hace parecer un infiel, pero, en verdad que…

Los ojos aun cerrados de su durmiente prometida lo hicieron detener sus apuradas declaraciones.

Me gustas, Akane—declaró con solemnidad—Me gustas mucho, nunca me sentí así antes de conocerte, yo...

Obviamente no hubo respuesta, pero fue alentador poder decirlo en voz alta, aunque ella no lo escuchara.

Acarició suavemente con el pulgar los otros dedos de la chica, secretamente deseando despertarla.

Luego de un momento del pecador contacto, sonrío ante su estúpida idea. Si ella se despertaba, él saldría volando por la ventana, ya fuera por acto reflejo o porque ella lo lanzara con el mazo.

Era mejor hablarle mientras estaba dormida.

No es solo que me gustes, Akane. Te amo—habló quedamente—En verdad, te amo. Desde el primer día y eso solo ha ido en aumento, me temo.

Se sentía bien decirlo por primera vez en años, a pesar de lo patético que era solo tener el valor para hacerlo porque ella estaba dormida.

Él era uno de aquellos a los que el tal cupido había flechado a primera vista. Y agradecía inmensamente haber caído justo por Akane.

Pero, sabes que no puedo admitirlo, yo solo, es que yo—divagó un poco más antes de pronunciarlo—No quiero estar contigo siendo medio hombre.

Él era consciente de que lo suyo no tenía remedio, nunca dejaría de ser un maldito de Jusenkyo, pero deseaba, con todas sus fuerzas, aferrarse a la idea de que un día encontraría una cura y podría estar a su lado como un hombre normal.

Aunque, a veces, me pregunto si recuerdo cómo era ser yo antes de ser este tipo raro que conoces—una risa triste se ahogó en su garganta.

Ranma miró un segundo sus manos unidas antes de atreverse a liberar el agarre.

En fin, quería disculparme contigo por, intentar besarte en la mañana. No, más bien por soñar que lo hacía…no, eso no, mira, lo de hoy ha sido una ida de olla, creía que estaba soñando, por eso iba a besarte…Digo… Es mi derecho soñar contigo ¿no crees? Es decir, no te hago ningún mal ¿verdad? Te juro que nunca hice algo distinto a lo de esta mañana…Mis sueños son inofensivos, créeme.

Y era verdad, él ignoraba voluntariamente todo respecto al romance o la intimidad de pareja. No quería saber porque, si lo hacía, entonces también desearía tener eso con ella y ya bastante tortura era desear sus besos y su contacto sin poder tenerlo nunca.

Rayos, Akane ¿Cómo terminaste comprometida conmigo? —cuestionó apoyando la frente en sus manos unidas.

Si ella quisiera podría tener a un hombre normal a su lado, como ese tal Shinnosuke y aunque él odiaba la idea, no tendría fuerzas para retenerla.

¿Por qué sigues atrapada en este compromiso? ¿Me quieres? —esas eran las dudas que más le angustiaban— ¿Vas a casarte conmigo solo porque tu padre te obliga? O ¿En verdad esperas que sea yo quien rompa nuestro compromiso? Si es así, estás loca. Deberías saber que nunca lo haré…llámame egoísta, pero no lo haré, nunca voy a soltar tu mano, Akane.

A pesar de que a menudo era asediado por Shampoo, Ukyo y Kodachi, él siempre supo que era ella a quien amaba. Sin embargo, la idea de casarse por mandato patriarcal se le antojaba injusto.

Él la quería por esposa, eso era un hecho, pero si ella solo accedía obligada, ¿cómo y en qué situación lo dejaba a él?

Tendrían que compartir el lecho eventualmente, pero ¿solo para engendrar un hijo? Nunca tendría sus besos o su amor, serían como sus propios padres, casados y con un hijo en común, aunque a Nodoka no podía importarle menos con Genma y al idiota de su padre le interesaba tanto estar casado que huyó con él desde su tierna infancia con la excusa de entrenar.

Esa idea le torturaba, incluso más que el no poder ser normal.

Una vez soñé—empezó a contarle en susurros mientras se enderezaba para mirarla dormir—que volvía en el tiempo al día en que caí en las pozas de Jusenkyo. Cuando las veía, corría en dirección contraria tan rápido como podía. Incluso me dolían las piernas, Akane—sonrío al recordar su sueño y aquel fatídico día.

¿Cómo sería entonces su vida? ¿habría alguna diferencia en su relación? Al menos no tendrían que lidiar con Shampoo.

Corría y corría. Entonces estaba aquí en el patio de tu casa, contigo bajo la lluvia. Y yo era normal. Y tú, me amabas y…—se detuvo mortificado—Es un sueño estúpido ¿no? En fin—dijo levantándose lentamente.

Pronto amanecería y Akane solía despertar temprano para ir a trotar, era mejor marcharse.

Puede que solo sea un hombre realmente egoísta—se dijo a sí mismo— A pesar de todo, no quiero dejar de ser tu prometido, aunque, me gustaría mucho más… ser tu novio.

Sí, no tenía sentido lo que decía, pero es que si estaban comprometidos era solo por decisión de sus padres. A él le encantaría ser su novio, claro está, con intenciones de casarse porque la idea de perderla lo enloquecía de celos y lo hacía sentir miserable.

Pero tal noviazgo era solo un desvarío suyo. Nunca tendrían tal normalidad.

Lamento haber arruinado tu día ayer, Akane… Pero, ni soy un pervertido ni he soñado nunca con otra mujer, yo solo…te amo a ti, lo siento, pero es la verdad. Quiero decir, es solo un sueño, sé que no es real así que ¿no puedo soñar contigo? ¿No puedes solo dejarme soñar contigo?!! —reprochó elevando la voz ligeramente.

El ceño de su prometida se arrugó como un reflejo. Las manos de Ranma cubrieron sus propios labios al instante y sus ojos se abrieron, horrorizados de haber sido sorprendido en medio arrebato de sinceridad.

Antes de que lo atrapara en su discurso, Ranma huyó ágilmente por la ventana y volvió a su habitación como un rayo.

¿La desperté? ¿Me escuchó?—se cuestionó aterrado— No, no creo.

Miró a la puerta por varios minutos esperando la entrada de la chica de cabello corto, pero nada sucedió.

Después se metió bajó las mantas y se cubrió hasta la cabeza. Cerró los ojos y deseó no haber dicho algo tonto porque ni siquiera recordaba con claridad qué tanto dijo estando en la habitación de su prometida.

¿Qué estaba mal con él? Siempre confundía lo que había dicho y lo que había pensado cuando se trataba de Akane.

Notas de la autora que por primera vez escribió con suficiente tiempo para publicar sin tardar 9 meses en culminar su Rankaneweek: ay no, pero qué verguenza, V:

¡¡Holis, lindas personitas de internet, les saluda Santell, su tímida autora que no sabe si merece que la lean, pero les agradece con el corazón que lo hagan!!

Me pasaron cosas muy raras con mi cuenta, como que por alguna razón mi foto de perfil cambió por el logo de la wattpad, el nombre era algo de soporte y no podía publicar o editar nada, pero logré recuperarla a tiempo para la RanKane week ¡wiiii! XD.

El punto es que este fic fue escrito en su totalidad, debo decir que se me hizo muy fácil imaginarlo y escribirlo, así que tan pronto como me puse a ello, fluyó de mis neuronas, a través de mis dedos, al archivo de Word y así es como llega a ti que me lees.

Quiero contarte que al menos a mí me ha dejado satisfecha, con una sensación bonita al terminarlo (pero puede que sea porque yo lo escribí XD) y ahora que lo comparto contigo, espero que también sea de tu agrado, querida personita que le das una oportunidad a este escrito.

Esta es una historia ligera que no pretende mucho más que darle amor y contenido a mi pareja favorita desde hace casi tres décadas cof, cof ¡Jesús¡ ¿cuántos años es que tengo ya? Ay, mi rodilla cof, cof, es broma, no me duele la rodilla (todavía).

Entonces, disfruten porque habrá muchísimo contenido bello, chulo y precioso en la semana más hermosa del año, la #RankaneWeek2026 de la página de Facebook #MundoFanficsInuyashaYRanma que siempre me invitan a participar de sus dinámicas y debo decir dos cosas, primero: gracias mil por invitarme y segundo: que me encanta cómo eligen la semana para desarrollar porque en mi cabeza se hace una asociación rápidamente de lo que quiero plasmar.

Pues eso, besitos de quien les quiere y les agradece sinceramente desde un rinconcito del mundo por tenerme presente, ¡muak!

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