Mi Extraña Creación by rodrigo at Inkitt
Customize readability
Aa

Mi extraña creación

All Rights Reserved ©

Summary

Historia de un reencarnado en otro mundo donde existe una comunidad reencarnados humanos pero de distintas realidades cada uno de ellos tiene características diferentes ya que sus mundos son paralelos pero no tienen relación unos con otros por consiguiente sus conocimientos y vivencias son muy diferentes además es un mundo donde todo es mucho más grande de lo normal tanto las personas como los animales existen dos grandes tribus los cuatro y los seis orejas que han estado siempre en una disputa entre ellos....

Genre
Fantasy
Author
rodrigo
Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capitulo la llegada


Rod Champ, ya no sabía cuánto tiempo llevaba subiendo aquella escalera.

Las piernas le dolían, el aire cambiaba con cada tramo que ascendía -más denso, más extraño, cargado de un olor que no supo identificar- y en algún punto había dejado de contar los escalones. Pero cada vez que pensaba en detenerse, algo tiraba de él hacia arriba. Curiosidad, tal vez. O simplemente la certeza de que no había vuelta atrás.

-Solo uno más -se repitió, aunque llevaba diciéndose lo mismo desde hacía rato-. Y luego otro. Y otro.

Cuando finalmente llegó a lo alto, se detuvo en seco.

Un mundo imposible

El paisaje que se extendía ante él no pertenecía a ningún lugar que Rod pudiera reconocer. El cielo tenía un tono que no era del todo azul, y hacia el horizonte se alzaban formaciones vegetales tan altas que parecían rascacielos hechos de tallo y hoja.

-Esto no puede ser real -murmuró, aunque nadie lo escuchaba.

Bajó la vista hacia sus propios pies y se quedó paralizado. Algo se movía en el suelo, decenas de formas diminutas desplazándose en todas direcciones.

-Hormigas -pensó en voz alta, dando un paso atrás por instinto-. Son solo hormigas.

Pero al agacharse para mirar mejor, comprendió que estaba equivocado. No eran hormigas. Ni insectos de ningún tipo. Eran bacterias. Formas de vida que, en su mundo, solo existían bajo un microscopio, y que aquí se desplazaban frente a él, visibles a simple vista, como si el tamaño de las cosas hubiera perdido todo sentido.

-De acuerdo -dijo Rod, incorporándose lentamente-. Definitivamente no estoy en casa.

El camino

Caminó durante horas. El sol -si es que aquello era el sol- se movía lento sobre su cabeza, y el paisaje cambiaba constantemente: bosques de proporciones absurdas, criaturas que se detenían a observarlo con la misma curiosidad con la que él las observaba a ellas.

En un punto del camino se cruzó con un grupo de figuras altas, de piel curtida y varias orejas asomando entre el cabello. Uno de ellos tenía tres ojos, y lo miró con una expresión que Rod no supo interpretar del todo: ¿sorpresa?, ¿desconfianza?

Ninguno le habló. Rod tampoco se atrevió a acercarse. Simplemente siguió caminando, cada vez más consciente de que, en aquel mundo, era él quien estaba fuera de lugar.

-Tres ojos -murmuró para sí mismo, varios minutos después de haberlos dejado atrás-. Genial. Cuatro orejas, tres ojos. ¿Qué sigue, seis brazos?

Nadie respondió, por supuesto. Pero decirlo en voz alta ayudaba, de alguna manera, a que todo aquello se sintiera un poco menos abrumador.

La aldea

Cuando el cansancio ya empezaba a pesarle más que la curiosidad, Rod divisó algo que reconoció al instante: una empalizada de madera, tosca pero claramente construida por manos humanas.

Se acercó con cautela, y antes de que pudiera decidir si llamar o esperar, un hombre armado con una lanza improvisada apareció tras la puerta.

-¿Quién eres? -preguntó el hombre, con más curiosidad que hostilidad-. ¿De dónde vienes?

-Sinceramente -respondió Rod, todavía sin aliento-, no tengo ni idea. Subí una escalera. Y ahora estoy aquí.

El hombre lo observó un momento más, y algo en su expresión pareció suavizarse.

-Otro más -dijo, casi para sí mismo-. Entra. Hablaremos adentro.

La aldea era pequeña, apenas un puñado de casas de madera dispuestas alrededor de un espacio común, pero después de horas caminando solo entre gigantes y bacterias del tamaño de un puño, a Rod le pareció el lugar más acogedor que había visto en su vida.

Historias alrededor del fuego

Aquella noche, sentado junto al fuego con un plato de comida caliente entre las manos, Rod escuchó las historias de quienes ya llevaban tiempo viviendo allí.

-Todos llegamos igual -le explicó una mujer mayor, señalando el fuego con un gesto cansado-. Subiendo esa escalera. Nadie sabe bien por qué, ni de dónde viene.

-¿Todos ustedes son humanos? -preguntó Rod-. ¿De la Tierra?

-De distintos mundos, en realidad -respondió otro de los presentes, un hombre con una cicatriz que le cruzaba la ceja-. Pero sí, todos humanos. Y todos aprendimos a sobrevivir aquí, entre los Cuatro Orejas y los Seis Orejas.

-¿Son enemigos? -preguntó Rod, con cierta cautela.

-Enemigos entre sí, sobre todo -dijo la mujer-. Nosotros solo intentamos no quedar atrapados en el medio. Aunque hay quienes todavía nos persiguen a los humanos. Facciones que no confían en nosotros. Otras que sí.

Rod escuchó en silencio, absorbiendo cada palabra. Conflictos entre pueblos, alianzas frágiles, humanos llegados de mundos distintos intentando encontrar un lugar en aquel caos. Era demasiada información para asimilar en una sola noche, pero por alguna razón, escuchar que no era el único que había subido aquella escalera lo tranquilizaba más de lo que esperaba.

Una frase junto al fuego

Más tarde, cuando ya casi todos se habían retirado a descansar, alguien lo condujo a una pequeña habitación de madera. Una cama sencilla, una manta gruesa, y el sonido distante del fuego todavía crepitando afuera.

Rod se recostó y miró el techo, repasando mentalmente todo lo que había visto ese día: la escalera interminable, las bacterias gigantes, los Cuatro Orejas de tres ojos, la aldea, el fuego, las historias.

Justo antes de quedarse dormido, recordó algo que había escuchado esa noche, dicho casi al pasar por uno de los aldeanos mayores:

-Si has llegado aquí, significa que ahora eres uno de nosotros.

Rod no entendía todavía qué significaba exactamente aquello. Pero mientras el sueño finalmente lo vencía, tuvo la certeza de que estaba a punto de descubrirlo.

Chapters
1. Capitulo la llegada
Let rodrigo know what you thought about this chapter!
Love this

0

Love this

Funny

0

Funny

Spicy

0

Spicy

Suspenseful

0

Suspenseful

Emotional

0

Emotional

Profound

0

Profound

Heartwarming

0

Heartwarming

Shocking

0

Shocking

Good Writing

0

Good Writing

Compelling Plot

0

Compelling Plot

Great Character

0

Great Character

Strong Dialog

0

Strong Dialog

Further Recommendations

Wolf's Mate

Victoria: Hi,I analyzed your work, and I think it has a very unique and engaging storytelling style. The way you present your ideas and emotions really stands out. By the way are you currently working on any other stories or writing projects?

Read Now
Die verschmähte Mate

Angela Dahmen: Nicht ganz logisch. Sie studiert Medizin und kennt sich mit der alten Kräuterkunde aus und schluckt trotzdem die Tabletten ohne zu wissen was drin ist.

Read Now
No scent

HL: Le style de rédaction

Read Now
My Blacksmith Savior

MoonlightN🌕: I absolutely love Sully. He's such a mature, patient, and understanding character—a complete green forest. 💚I love Sorsha too. She's strong, resilient, and easy to admire. They're a perfect match, and watching their relationship grow with patience, trust, and love was beautiful.The way their bond d...

Read Now
Silver's Second Chance

natstarr: Druid? That’s so interesting. Love these little surprises you give

Read Now
The Luna Trials

Valérie: Impossible de m'arrêter de lire

Read Now
Before we burn : falling for the enemy

Shriya: A warm and sweet love story. Happy endings are my fav.

Read Now
Bloodlines

Diana: Would recomend a good read, I like it's not to long

Read Now
Luna auf der Flucht

Uschi: Gute Story, guter Spannungsbogen

Read Now