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Placer.
Es una sensación agradable de disfrute y satisfacción. Está asociado a la liberación de neurotransmisores como la dopamina y la oxitocina. Puede ser mental o físico, este último asociado asociado al sexo, ese acto carnal que involucra respuestas físicas y emocionales, variando enormemente entre individuos, y no se limita al orgasmo o la penetración, siendo una parte fundamental de la salud sexual y el bienestar, que se puede explorar a través del tacto, la comunicación y la conexión con uno mismo o con la pareja.
Eso es lo que Jungkook había leído en internet una tranquila mañana de lunes, mientras permanecía hundido en el gastado sofá del pequeño departamento que compartía. Aún tenía el recuerdo fresco de haber despedido a su novio con un beso intenso, uno que como casi todas las mañanas, de su parte, había sentido forzado al notar esa leve incomodidad apretándole el pecho.
"Forzado."
Esa palabra flotó en su mente con un peso incómodo, como si encapsulara aquello que intentaba entender. Sin embargo, decidió apartar ese pensamiento y enfocarse de nuevo en una frase en particular del texto, una línea extensa que trajo un ligero alivio.
“No se limita al orgasmo o la penetración, siendo una parte fundamental de la salud sexual y el bienestar, que se puede explorar a través del tacto, la comunicación y la conexión con uno mismo o con la pareja.”
Tal vez esa sea su respuesta. No debía porque búscale los tres pies al gato ¿No?
Alivio momentáneo.
Porque, más tarde esa misma noche, cuando el conflicto interno volvió a emerger en la comodidad de su cama, con su novio entre sus piernas, embistiendo con rapidez y respiración pesada, todo ese consuelo teórico se desmoronó. Justo en el momento exacto en que sintió cómo su pareja se abandonaba al placer y alcanzaba un orgasmo unilateral, Jungkook se sintió patético.
Patético por investigar, patético por gemir cuando no sentía absolutamente nada, patético por fingir un orgasmo silencioso.
Observó cómo su novio se acomodaba a su lado, respirando profundo mientras se recuperaba, una sonrisa satisfecha dibujada en los labios. Aquella imagen lo golpeó con fuerza, hundiéndolo aún más en esa sensación persistente de insatisfacción. Como tantas otras veces, no dijo nada. Ignoró la incomodidad y la frustración que lo abrumaban y se permitió ser envuelto por esos brazos que parecían ofrecer consuelo.
"¿Sería así siempre?", fue el único pensamiento que dejó rondar en su mente, hasta caer dormido.








