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Galeria de Otoño

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Summary

❝ Hay personas que llegan tarde al amor... y otras que llegan a tiempo para verlo irse ❞ La distancia es una asfixia. Algunos se agotan, otros esperan pacientes a que el corazón no sufra una sobredosis de felicidad. Unidos por palabras, Aki y Jong descubrirán que no es una competencia en la que necesariamente necesitan ganar. Es un terreno, en desigualdad de condiciones, que les da demasiadas opciones para aprender a amar. Mundo Omegaverse por Popymki.

Genre
Romance
Author
Popymki
Status
Complete
Chapters
20
Rating
n/a
Age Rating
16+

Silhouette

Los murmullos no cesan de mezclarse con el elegante “tac, tac” de los zapatos contra el suelo.

Entre los estudiantes y jurados, hay quienes evalúan las presentaciones con sonrisas afiladas, otros se detienen para admirar el contenido, y él, un hombre de cabello castaño y expresión endurecida, permanece frente a un cuadro que parece respirar por sí mismo.

Es una obra enorme, la pieza central de seis más pequeñas, como si fuera la luz de un decrépito camino.

Es absurdo refutar el talento fotográfico, pero realmente varía según los sentimientos... los suyos, para ser exactos. En el arte que le revuelve el pecho, aplaude los giros majestuosos congelados en el tiempo y las hebras rubias acariciadas por el viento.

Es la libertad hecha cuerpo.

Es un hombre que ama expresarse con una agilidad que lo hace ver fuera de este mundo, y agita las orejas porque, ante sus ojos... es un ser perfecto.

Sin embargo, el cuadro central es la causa por la que hunde las manos en los bolsillos, resguardándose de la intimidad de su cercanía.

No es simpleza, es belleza.

Sin esbozar una sonrisa y sin necesidad de girar el rostro, la serenidad de sus hombros y la forma de su sombra revelan un gesto que irradia seguridad. Como si quien capturó aquel instante... supiese verlo de verdad.

—Eligió bien — escucha a su lado, lo justo para encontrar a un pelinegro de brazos cruzados — La grandeza responde a quien está detrás de la cámara, no a lo que aparece en ella.

Bufa ante los ojos ajenos que simulan ser cuchillas, a punto de arruinar la fotografía.

—Olvidas que la magia del lente... es la presencia — replica, regresando la vista al cuadro que lo mantiene prisionero.

La delicadeza de aquella postura, la vida escondida detrás de una quietud casi imposible, hace que apriete los molares, porque con cada detalle recuerda que alguien llegó primero... Alguien más que él ha conseguido capturar lo que lleva años contemplando en silencio.

Entonces, los celos surgen como espinas, carcomiéndolo como un animal hambriento.

—Lo defiendes... aún sabiendo que no tendrás oportunidad — la frase le cae como agua helada.

Primero, frunce el ceño, confundido por la familiaridad de quien intuye conocerlo.Luego, suspira, abrumado por la necesidad de apartarse antes de terminar ahogándose por dentro.

—Con permiso — dice, dispuesto a dar una vuelta y regresar, pues desea despedirse del sol que brilla a pesar de los inviernos.

—Jong — y su cola se mueve mientras los minutos se hacen eternos — Lo sé.

La música clásica acompaña ese veneno.

—¿Sabes qué? — gruñe, lento.

—Se oye hasta en los baños — atrapado en el enigma, observa una vez más el cuadro a quien le jura amor eterno, incluso si es considerado algo pasajero — Sinceramente, ¿esta obra no es prueba de que sea cierto? Él captura sus movimientos... como si estuviese enamorado de ellos.

—Es talento — sale de su boca de manera inconsciente.

Uno que él no posee y que hiere sus sentimientos.

—Es su musa. ¿No te da celos?

Sus dedos se cierran en un puño que rápidamente se desvanece; todavía no quiere caer en la desesperación.

—Que tengas buen día.

Sin embargo, al intentar marcharse, una mano lo atrapa con descaro, ignorando los límites de su espacio personal. Entonces, gira sobre sus pies, mirando fijamente al félido que agita las orejas al obtener su atención.

—Fue casualidad, y entre tanta casualidad, me percaté de tu interés — no cede, aunque levanta la ceja ante la ocurrencia — Te gusta cómo baila, cómo enseña, cómo habla... — de pronto, un escalofrío desciende por su columna vertebral — Tu admiración no es más que una excusa para tu obsesión. Una que ha escalado a mayores, para serte sincero.

—Parece que eres demasiado consciente de mi vida — se burla, aunque su voz le sale más tensa de lo esperado.

—No es mi culpa que hayas formado un alboroto en el laboratorio — a la pantera no parece importarle enredarse con la soga de la perdición— Todo el campus hablando, y... Lástima, nunca se supo de los involucrados.

—¿A qué juegas?

—Se dice que el profesor An acaba de contraer matrimonio... o está en ello — en su rostro se refleja el desprecio de aquella confesión — Es una pena que tú no seas el afortunado de compartir sangre y sudor con el profesor.

No fue un sonido. Fue una sensación mucho más miserable que el dolor.

—No estoy interesado en rumores — responde, tratando de protegerse de la llaga en su corazón.

Intuye a lo que se refiere, pues no puede negar lo que los demás también ven. El hecho de trabajar juntos alimenta la pregunta que se repite una y otra vez: ¿si no era solo amistad?

Por tercera vez, se deleita con el cuadro, que le deja un sabor amargo... Son esos rumores, esas estúpidas cuestiones que lo hacen dudar hasta el punto de no tolerar un posible rechazo. Se siente solo... muy desahuciado si resulta verdad que nunca tuvo oportunidad.

—El problema es que... ¿no te gustaría saber quién se-

—Estás aquí porque quieres algo de mí — el demente le sonríe, rompiendo su compostura — Vamos, dilo.

De pronto, el ambiente se vuelve espeso, especialmente cuando el omega se atreve a rozar sus mejillas con los fríos dedos.

—Un trato — lo piensa en silencio, frunciendo los labios — Puedes perseguir lo que deseas, pero no confundas mi condición con debilidad. Así que... ¿cuento contigo sí o no?

Con rapidez atrapa el trazo descendente hacia su mentón. Sabe perfectamente porqué esa mirada está llena de devoción.

—No hay razón para confiar en ti — retrocede, anticipando el final de lo que nunca debió ser una conversación.

—Una pista — su oreja se agita mientras el índice señala al autor de la fotografía — El licenciado Kyung también es alfa.

La grieta se abrió.

No iba a permitirlo. Debía intervenir... todavía había tiempo, y la palabra “separación” le parece la más perfecta solución.

—¿Desde cuándo? — menciona, mientras sostiene el brazo de la pantera que lo mira como si siempre hubiese esperado exactamente esa pregunta.

—Será mejor hablar en un lugar más... privado, ¿no lo crees? — asiente, mientras unos dedos ajenos se deshacen de su inesperado agarre — Búscame en el tópico que están remodelando. A las tres.

—Sin demoras.

Oye la suela ajena avanzar con cautela, pero en un breve segundo, Jong sonríe apenas cuando se detienen los pasos de manera despreocupada.

—Soy Aki, por cierto — ese apellido resuena desde un rincón que... no recuerda — Gusto en conocerte, Jong.

Pero cuando vuelve la vista, Aki ya ha desaparecido entre la multitud, dejándolo con la cruel certeza de que algunos amores comienzan igual que las catástrofes: son inevitables.

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Great Character

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Strong Dialog

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