Capítulo 1: Remordimiento.
Su vista estaba fija en el cielo nocturno, aún no terminaba su patrullaje de esa noche y lo único que quería era que no acabará ya aunque le costaba admitir que no quería volver al frío de su hogar. Se sentó en la azotea de uno de los tantos rascacielos mientras su autoproclamado amigo que lo miraba desde la distancia, ya entendió lo que nuevamente le pasaba por la mente del rubio.
—¿Qué pasa Blasty?
Consultó pero no hubo una sola respuesta, más solo lo vio levantarse de dónde estaba para crear unas explosiones y salir de allí evitando responder a la pregunta de Kirishima que tuvo que caminar de regreso hacia las escaleras.
Era medianoche cuando por fin llegó a la agencia, ya con el fin de su patrullaje, paso directo sin decirle nada a nadie, desde que había vuelto a Japón hace dos años nadie se dignaba a preguntarle nada ya que solo recibían un gruñido de su parte, excepto sus amigos que sabían cómo soportarlo.
Siguió caminándo hasta los vestidos y al abrir su locker donde guardaba sus cosas, vio la foto de cierto omega, que le hizo recordar aquellas palabras que hasta el presente le hacen arrepentirse de haberlas dicho «Es solo sexo, no seas idiota.» El dolor en su pecho fue tan profundo que cayó de rodillas, golpeó el locker un par de veces e intentó levantarse a cuestas, debía de seguir y no dejarse caer aún cuando le costará una eternidad.
Rápido se dió una ducha, cambio para ir a su oficina, ya en ella buscar algo que hacer necesita distraerse solo que era imposible. Kirishima junto a Sero llegaron allí viendo como apoyaba su cabeza en el escritorio mirando otra foto que había de él.
—No te hagas el dolido ahora, si sabes bien que todo fue tú culpa— hablo Sero sin miedo para caminar hasta las sillas frente a dónde estaba Bakugō—, supéralo
—No es fácil decirlo cuando no te pasa a tí— ataco para verlo—, pero no es fácil cuando tú lo lobo te obliga a recordar que dejaste y heriste a la única persona que amas por ser un idiota.
—Y por ser un idiota, ahora estás así— está vez Eijiro quien tomo el valor—, Midobro te amo, te lo demostró cada maldito día, siempre estaba a tu lado, siempre preocupado y tú ¿qué hiciste? Ah verdad, lo rechazabas, lo humillaste, lo heriste con tus palabras, hasta que cometiste la peor de las estupideces, al decirle aquello justo en...
El cenizo se levantó de golpe y fue donde el pelirrojo tomándolo del cuello e interrumpiendolo —No te atrevas— amenazó, pero este se zafó del agarré y lo empujó
—Me atrevo, porque muchas veces lo ví llorar por tu culpa, lo ví derrumbarse en los brazos de sus amigos y más aún intentar
—Basta, Kiri— grito Denki quien llegaba al lugar después de sentir las feromonas de los dos alfas en disputa—, es suficiente y tú Bakugō si no eres feliz, es tú culpa y de nadie más— aclaró y entró a la oficina— ya es suficiente, han pasado quince años desde que rechazaste hablar con él por última vez y ahora vienes a sentirte dolido por no saber dónde está o porque no quiere verte, no me hagas reír—, las palabras del omega le molestaron, pero—, Midoriya trato de vivir después de eso, intentó no caer después de tu rechazo y con mucho esfuerzo salió adelante
—Tú sabes dónde está maldito Pikachu y no me lo has dicho— gritó yendo hacia él, solo que este negó esto lo pudiera encontrar para enmendar su error y ver si podría darle una oportunidad.
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Su cuerpo pesaba más que cualquier otro día a regañadientes se levantó para ir a darse una ducha, solo que nunca pensó que alguien llegará a su departamento antes de ir a asearse, al abrir la puerta se encontró con quién menos quería ver. El rostro preocupado de este lo hizo desviar la mirada, pero lo dejó pasar, al estar dentro el pelirrojo vio como unas botellas de alcohol estaban regadas por la alfombra, suspiro y fue hasta el lugar donde estaban
—Aizawa llamó a la agencia, preguntaba por tí— mencionó para comenzar a recoger las botellas mientras Bakugō lo miraba—, hay una vacante para ser maestro y piensa que tú serías el m
—No, simplemente desapareció el día en que tú tomaste esa misión, nadie sabe en dónde está o si está vivo, aunque viéndote aquí frente a nosotros aún lo está
Dijo recordando, cuando el peliverde le confesó que él y Bakugō eran destinados.
El alfa cenizo volvió a su escritorio tomó sus cosas y salió del lugar más molesto de lo que estaba y no era con sus amigos, sino con el mismo.
Las calles solitarias eran su peor tortura desde que volvió y su mente peor aún ya que con cada pasó que daba un recuerdo del omega se plantaba en ella, sin siquiera pensarlo llegó al que era el hogar de este, se quedó quieto viendolo desde la acera el lugar el cual mantenía las luces apagadas, sabía bien por su madre que la madre del omega ya no vivía allí, pero tenía la ilusión de encontrarl y que pudieran hablar. Tomó valor y fue hacia el lugar a paso lento sintiendo su corazón latir más rápido con cada pasó, al estar frente a la puerta la miró durante varios minutos hasta que escuchó la puerta adjunta abrirse viendo a la mujer que siempre fue vecina de los Midoriya.
—Yo…, lo siento me iré
—Hace años que no te veía Katsuki, pero ¿qué haces aquí a estas horas?
El alfa miró la puerta nuevamente y dirigió su vista a la mujer para terminar suspirando
—Solo quería asegurarme de que era verdad que ellos ya no viven aquí
La mujer vio como los hombros de este bajaban y que ese aroma a tristeza emanaba de él, movió su cabeza y se adentro nuevamente a su casa para salir con las llaves de aquel lugar —ven hijo—, mencionó para invitarlo a entrar al departamento y al encender las luces lo entendió todo.
—Inko me dejó las llaves antes de irse por si su hijo volvía— comentó y lo guío al interior donde estaba solo el sofá que la mujer ocupaba—, sabes ella siempre espero a que llegara Izuku, cada noche lo esperaba hasta la madrugada sentada en el sofá, pero él no volvió, por ahí supe que se fue al extranjero para seguir su carrera de héroe, pero la verdad es que se fue para olvidar a un amor no correspondido.
Aquellas últimas palabras hicieron que su corazón volviera a doler, –mientras su lobo estaba molesto consigo mismo y con su maldita inmadurez– trato de mostrar su mejor sonrisa a la mujer para despedirse e irse ya no quería saber más, pero algo lo detuvo y antes de marcharse pido permiso y fue a la que era la habitación del oji esmeralda.
Al estar allí ya no había nada, ni siquiera ese rastro pasajero de su aroma a menta dulce que tanto lo tranquilizaba, solo había un par de cajas con polvo encima, lo que llamó su atención. Sin miedo fue a ella y abrió la primera viendo al interior las fotos de él e Izuku, obsequios pequeños que le hizo de niño y cuando eran amigos y que él había olvidado, la cerró y abrió la siguiente en ella había ropa; ropa de él que alguna vez le pasó al omega para que tuviera su aroma, su lobo gruño molestó al sentir que su omega rechazó sus regalos, solo que ya no podía hacer nada por ello, dejo las prendas a un lado y allí mismo encontró otra foto, una foto de ellos tomados de la mano, y en donde el omega sonreía mientras que el miraba a otro lado, recordaba esa foto ya que se la tomo Hanta de un momento a otro. La tomó y apegó a su pecho dejando caer unas lágrimas al ver lo malo que fue con el omega en ese entonces y en cómo le mentía al mundo y a él mismo.
¿Se arrepentía de todo? Sí, de haberlo lastimado cuando el omega estaba justo en su celo con esas palabras, cuando en realidad él quería decir otras, pero el miedo a qué lo juzgarán fue más grande que el amor que sentía por él. Salió de la habitación llevándose solo la foto de ellos, agradeciendo a la mujer y se fue está vez a su hogar.
La noche seguía avanzando y con ella los recuerdos de aquellas noches seguían rondando su mente. Su teléfono vibraba en la mesa de centro, pero no quería hablar con nadie solo quería buscar a su omega, pero ¿En dónde lo buscaba? No tenía idea. Solo esperaba que en algún momento lo pudiera encontrar para enmendar su error.
***
La mañana llegó sin mucha gracia para él, su cuerpo pesaba más que cualquier otro día a regañadientes se levantó para ir a darse una ducha, solo que nunca pensó que alguien llegará a su departamento antes de ir a asearse, al abrir la puerta se encontró con quién menos quería ver. El rostro preocupado de este lo hizo desviar la mirada pero lo dejó pasar, al estar dentro el pelirrojo vio como unas botellas de alcohol estaban regadas por la alfombra, suspiro y fue hasta el lugar donde estaban
—Aizawa llamó a la agencia, preguntaba por tí— mencionó para comenzar a recoger las botellas mientras Bakugō lo miraba—, hay una vacante para ser maestro y piensa que tú serías el mejor en ese puesto
—No me interesa
—Blasty, te hará bien además puedes ir a ver la prueba de ingreso y después decidir— mencionó con algo de emoción—, también
—Si a esto venías es mejor que te vayas— lo interrumpió molesto, algo que entendió el alfa pelirrojo, pero
—Hay un aspirante interesante y por lo que me dijo posee un don bastante peculiar y es parecido al de él
Aquello llamó su atención, miró nuevamente a Kirishima quien sonrió mostrando su dentadura.
—Lo pensaré, ahora vete que quiero estar solo.
Dicho eso, este camino hacia la puerta deteniéndose un poco para ver a su amigo que miraba por el gran ventanal
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Las semanas pasaban rápido y en la agencia del héroe Dynamight, todo seguía como siempre, solo que había un aire distinto. Bakugō se había mantenido sereno, algo bastante inusual para ser él y sus amigos lo notaron, Mina fue la primera en darse cuenta de ellos, pero no era capaz de decirle nada, ya que no quería arruinar la paz.
Los días seguían pasando y con ello la prueba teórica para entrar a la UA y posterior prueba física una semana después, estaban a la vuelta de la esquina, incluyendo a ellos los nervios de sus amigos que verían a sus hijos participar de ella.
Katsuki veía como Denki animaba a su cachorro a estudiar, además de ver a Kirishima entrenarlo en su tiempo libre; Sero era otro en lo mismo. Y él solo los veía sintiendo envidia.
El tan esperado día llegó, y Bakugō tomó la decisión de ir a ver la prueba antes de aceptar la propuesta que le hicieron.
Al llegar a la UA, un aire de melancolía lo recorrió, y todos los recuerdos guardados en esas paredes lo volvieron a golpear. Los periodistas que estaban fuera de ella lo vieron e intentaron hacerles preguntas a la distancia para llamar su atención, pero todas fueron ignoradas.
Recorrió los pasillos de manera lenta hasta llegar a la oficina del director, tocó la puerta la cual se abrió y vio a Nezu y Aizawa, solo que no espero verlo a él allí lo que llamó su atención.
—Es bueno verte Bakugō, eso significa que aceptarás la propuesta— consultó Nezu bebiendo su té.
Este chasqueó su lengua y dirigió su mirada al alfa esquelético que le sonreía.
—No lo sé, solo vine y yá
Respondió, pero había algo más y lo sabía su instinto le decía que debía de estar allí, y su lobo se lo confirmaba.
Estuvieron hablando un poco acerca de los aspirantes que habían pasado ya la prueba teórica y esperaban a la hora para la próxima.
Los cuatro al final emprendieron caminó hacia el centro de simulación de desastres y accidentes, dónde se llevaría a cabo la prueba.
Al llegar a la sala de vigilancia habían varios héroes que eran maestros, además de dos que él conocía bastante bien
—Oh, pero si son Shoto y Endeavor— comentó Nezu para ir con ellos y entablar una conversación dejando a los tres allí.
Aizawa, junto a Bakugō y el otro alfa los miraban, pero había algo allí que al cenizo le molestaba entonces lo escuchó —Mi nieto está participando de la prueba—, solo esa oración hizo que el lobo de Katsuki gruñera en su interior al escuchar al hombre de gran tamaño.
—Joven Bakugō cálmate— la voz de All Might, lo hizo darse cuenta de lo que hacía.
—Lo intentaré— contestó, pero
—No esperaba verte aquí Bakugō— habló de manera serena el menor de los Todoroki acercándose sin malas intenciones.
—Maldito y ¿tú qué haces aquí?— preguntó con rabia contenida, viendo como los ojos de Todoroki brillaban
—Estoy aquí para ver a mi hijo
Esa respuesta había sido un golpe directo y sin contacto, y fue más doloroso al saber que el mitad y mitad tenía algo que él añoraba. Desvió su rostro pero justo cuando iba a ir con los demás su olfato captó algo proveniente del bicolor, un leve aroma suave que lo tranquilizaba, entonces lo recordó era el aroma de su omega el que llevaba impregnado Shoto. Se acercó a él de manera rápida y lo tomó de su chaqueta
—Tú— rigió para afirmar más su agarre—, porque llevas el aroma de mi omega.
Aquella confesión resonó en la sala, Enji quiso interferir pero Aizawa fue más rápido y ocupando su don los separó. Bakugō estaba molestó, pero Shoto se mantenía tranquilo como siempre, entonces lo miró de manera desafiante intentando zafarse de las vendas de Aizawa.
—La prueba está por comenzar— mencionó Nezu para sentarse y ver por las pantallas a los aspirantes.
En cambio Aizawa se acercó a Bakugō molestó por su actitud —No hagas nada de lo que te arrepientas después— advirtió y con eso dicho dejó de usar su don para ir con los demás dejándolo solo cerca de la puerta.
Los minutos pasaban y los aspirantes peleaban con los robots demostrando su entrenamiento y dones los cuales fueron halagados por la mayoría.
En cambio Katsuki no dejaba de ver a Shoto que miraba la pantalla al ver a los nuevos estudiantes y conversar con los héroes allí, desvío su mirada para ver el momento exacto en que Endeavor llenó su pecho de aire y esa sonrisa de superioridad al ver cómo la cámaras del dron mostraba un joven en la pantalla.
El lobo de Katsuki rasguñaba en su interior como si quisiera decirle algo entonces vio la pantalla, que veía endeavor, viendo a un chico de cabello verde rebelde con una mecha de color claro, ojos filosos y esas pecas.
El aire a su alrededor se volvió escaso a tal punto que le costaba respirar, su corazón latía más rápido que de costumbre y su lobo aullaba y se removía con emoción en su interior reclamando a ese muchacho como suyo.
All Might, que estaba cerca de él le tocó el hombro llamando su atención, y le hizo una seña para salir de allí, pero —Mi Yoshio lo está haciendo bien— escuchó a Shoto y su lobo tomó el control de su cuerpo yendo de lleno hacia el alfa bicolor, pero antes de hacer algo Aizawa lo volvió a inmovilizar con sus vendas y lo sacó de allí, solo que este se removía molestó —Déjenme ese maldito, me lo quitó ese es mi cac…— y no pudo decir más ya que Aizawa le inyectó un sedante potente en la nuca para dejarlo inconsciente, ya que tenía la sospecha de que algo así podría pasar al tener a dos de sus tres ex-alumnos problemas allí.
***
La tarde había caído y la prueba física ya había terminado y para su mala suerte no logró ver nuevamente a Shoto y a ese niño que su lobo reclamaba como suyo al tan solo verlo.
Maldecía mientras estaba sentado en la camilla de la enfermería de la UA, por no controlarse.
La puerta del lugar sonó dejando ver a Toshinori quien se acercó a él, y como en los años en que era estudiante se sentó en la silla al lado de la cama
—Joven Bakugō ¿Que realmente sentías por el joven Midoriya?
La pregunta fue un balde de agua fría, sus manos comenzaron a sudar más de lo necesario y pequeñas chispas comenzaban a verse, las secó con las sábanas y fijó su vista estaba en ellas para evitar tener contacto con el alfa rubio.
—En ese entonces yo…, yo no lo sabía que lo quería
Respondió, no había hablado con nadie de sus sentimientos hacia el omega peliverde y sus amigos, pues ellos lo descubrieron por ser unos entrometidos.
—Quiero que entiendas algo, lo que dejaste en el pasado ya no lo puedes recuperar y solo queda afrontar lo que viene— mencionó All Might.
—Si yo hubiera sido
—El hubiera no existe, joven Bakugō— sentenció Toshinori para ver cómo el alfa cenizo tensaba su mandíbula de la rabia por haberlo interrumpido—, ahora solo te queda mirar hacia delante y seguir siendo el héroe que eres, nada más
Mencionó y se levantó para ir hacia la puerta, pero
—Tú sabías en dónde estaba Deku y no me lo dijiste cuando te pregunté— mencionó Bakugō para verlo con rabia contenida
—Sí— afirmó Toshinori sin bajar la mirada—, pero no era mi deber decirte donde estaba, después de todo, él me pidió que no le dijera a nadie y tú estabas incluido.
Y con eso dicho Toshinori salió del lugar dejándolo nuevamente solo.
El cenizo en cambio se recostó en la camilla apoyando su antebrazo en sus ojos, dejando caer unas lágrimas.








