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entretenimiento familiar <<KOOKMIN X TAEGI>>

Summary

Después de que su papá les quitara la televisión, Jimin y Taehyung son los encargados de entretener a los hombres de la casa. NEW! ONE SHOT —BOYPUSSY X BOYTITS KOOKMIN & TAEGI. NAMJOON VOYEUR. — JIMIN BOTTOM (BOYPUSSY), TAEHYUNG BOTTOM (BOYPUSSY) | YOONGI, JUNGKOOK & TOP —CONTENIDO SEXUAL ALTO‼️ ! no recomiendo q se realicen ninguna d las conductas q se mostrarán aquí, se recomienda discreción. estas en todo tu derecho de que no te guste el boypussy asi que si esto no es de tu agrado t puedes retirar, SIN REPORTAR PORQUE HACER ESTO LLEVA MUCHÍSIMO TIEMPO, gracias.!! —CERIII

Genre
Erotica
Author
drippy
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Chapter

Nota: esta historia contiene tematica adulta explicita, relaciones y dinamicas familiares no convencionales. Es pura ficción y entretenimiento.


El espacio donde antes estaba la television era ahora solo un hueco vacio en el mueble de la sala, un rectángulo en la pared con cables colgando que ya no servían para nada.

Namjoon, el papá, había llevado la televisión a la basura esa misma mañana, un acto sin consultar a nadie.

Esa noche después de la cena, llamó a todos a la sala.

El ambiente estaba cargado.

Jimin, su hijito pelirubio, se sentó en el sofa pequeño, junto a su hermanito Taehyung, que era castaño. Los dos miraban el espacio vacio con confusión.

Frente a ellos, en el sofa grande, se sentaron los hombres: Namjoon en el centro, con una expresion serena y satisfecha.

A su derecha, Jungkook, el hermano menor, fuerte y de mirada intensa que no se separaba de Jimin.

A su izquierda, Yoongi, el hermano mayor, mas tranquilo en apariencia, pero con la atención completamente puesta en Taehyung.

Namjoon tomo la palabra. Su voz era calma, pero no dejaba lugar a dudas.

—He tomado una decisión para nuestra familia. —comenzó, mirando a cada uno de sus hijos. —La televisión era una perdida de tiempo. Mostraba historias falsas, gente falsa, entretenimiento barato. Nos separaba, nos hacia sentarnos en silencio, mirando una pantalla, en lugar de mirarnos los unos a los otros.

Hizo una pausa, dejando que sus palabras se asentaran.

Jimin se ajustó inconscientemente el dobladillo de su falda corta.

—En esta casa, —continuo Namjoon. —tenemos todo el entretenimiento que necesitamos. Tenemos belleza, tenemos juventud, tenemos amor familiar. ¿Para que queremos ver actrices en una pantalla cuando tenemos a mis propios hijitos, que son más hermosos que cualquier estrella de cine?

Taehyung bajo la mirada, sus mejillas se tiñeron de un ligero rubor.

Jungkook no pudo evitar una sonrisa pequeña.

Yoongi asintió lentamente, como si siempre hubiera esperado esta conclusion.

—A partir de ahora. —anuncio Namjoon, su voz tomando un tono mas firme —, nuestras noches familiares seran diferentes. Jimin y Taehyung, ustedes son el espectáculo; su trabajo es entretener a su familia, a su padre y a sus hermanos. Nos daran algo mucho mejor que cualquier programa de televisión, algo real, algo nuestro.

Jimin miro a su hermanito; la confusión en sus ojos se mezclaba con algo más, una chispa de entendimiento.

Ellos ya tenian relaciones especiales con sus hermanos.

Jimin con Jungkook.

Taehyung con Yoongi.

Eso no era un secreto.

Pero esto era ponerlo en escena, delante de su padre.

—¿Que… que quieres que hagamos, papá? — preguntó Jimin, su voz un poco temblorosa.

Namjoon sonrió, amplia y genuina.

— Quiero que nos muestren lo hermosos que son, que bailen para nosotros, que se muevan, que nos hagan sentir orgullosos de tenerlos en nuestra familia. Quiero un show solo para nosotros, sus hombres.

Jungkook se inclino hacia adelante, sus codos apoyados en sus rodillas.

—Es una buena idea. —dijo, su voz mas grave de lo normal. —Siempre te he dicho, Jimin, que deberías bailar más para mi.

Yoongi agregó, mirando a Taehyung directamente.

—Taehyung tiene un cuerpo que es una obra de arte, seria un crimen no compartirlo con la familia.

Taehyung trago saliva, parecia más nervioso que Jimin. Pero asintió, casi imperceptiblemente.

—Esta bien. —dijo Jimin, tomando la mano de su hermanito y apretándola. —Si eso es lo que la familia quiere… lo haremos.

—Excelente. —dijo Namjoon, relajándose contra el respaldo del sofá. —Pueden empezar ahora. Tomen todo el tiempo que necesiten para prepararse, nosotros esperaremos.

Los dos hermanito se levantaron del sofa y caminaron hacia el pasillo que llevaba a sus habitaciones.

La habitación de Jimin y Taehyung era compartida con dos camas individuales, pero casi siempre una estaba vacía.

Jimin pasaba las noches con Jungkook.

Taehyung con Yoongi.

Pero su ropa, sus cosas, estaban ahí.

Tan pronto como la puerta se cerró, Taehyung dejó escapar el aire que parecia contener.

—Esto es una locura, Jimin —susurró, aunque no habia nadie más para escuchar. —¿Bailar para ellos? ¿Delante de papá? Sabemos que no se refiere a un ballet.

Jimin ya estaba frente al armario hojeando la ropa colgada, su expresion era más determinada.

—Lo sabemos y ellos lo saben, no es tan diferente, Tae. Ya estamos con ellos, Jungkook y yo, tu y Yoongi. Esto solo es… hacerlo más abierto, más familiar.

—¡Es nuestro padre! —dijo Taehyung, sentándose en el borde de su cama.

—Y el nos quiere —respondio Jimin, sacando un vestido corto de seda roja. —Nos quiere tanto que no quiere perder el tiempo con tonterias, quiere lo mejor para sus hijos, y él cree que lo mejor somos nosotros. Para ellos. Para todos.

Jimin volteó hacia su hermano, sosteniendo el vestido.

—Mira, Tae. Nos aman. Jungkook me ama y yo lo amo. Yoongi te adora; y papá nos adora a los dos. Esto es solo otra forma de estar juntos, de ser una familia unida sin secretos.

Taehyung miró a su hermano, la seguridad de Jimin era contagiosa, siempre lo había sido.

Respiró hondo: —¿Qué me pongo?

Jimin sonrió

—Algo que haga que Yoongi no pueda apartar la vista de ti y que a papá le guste ver.

Taehyung se levantó y se acercó al armario. Después de un momento, saco un conjunto: una falda de cuero negra muy corta y un top de encaje negro que dejaba muy poco a la imaginación.

—¿Esto?

—Perfecto. —dijo Jimin. —Ahora, ayudame con el cierre.

Cuando los dos hermanitos regresaron a la sala, la atmósfera habia cambiado.

Los tres hombres estaban en la misma posición, pero la expectación en el aire era palpable, densa.

Jimin habia elegido el vestido rojo, era ajustado, corto, y brillaba bajo la luz de la lampara de la sala. Su cabello rubio caia en ondas sobre sus hombros desnudos.

Taehyung llevaba la falda de cuero y el top de encaje, sus piernas largas parecian interminables. Su cabello castaño estaba suelto.

Namjoon los miro de arriba abajo, su expresión era de profundo orgullo.

—Maravillosos. —dijo, su voz llena de calidez. —Absolutamente maravillosos, mis preciosos hijitos.

Jungkook no dijo nada, solo miraba a Jimin como si fuera la única persona en la habitación.

Yoongi hizo un gesto con la cabeza, aprobando la eleccion de Taehyung.

—La música. —dijo Namjoon, señalando hacia un pequeño equipo de sonido que siempre habia estado ahí, pero que rara vez usaban. —Jimin, pon algo que les guste a ustedes.

Jimin se acerco al equipo, con dedos que temblaban levemente buscó en su teléfono y conectó la música. Un ritmo lento y sensual llenó la sala, era solo un ritmo, un bajo profundo, un susurro de bateria.

Volteó hacia los hombres e hizo contacto visual con Jungkook, empezó a moverse.

No era un baile complicado, era lento, deliberado, su cuerpo se ondulaba al compas de la música. Sus manos se deslizaban por sus curvas, acentuándolas; por su cuello, por sus caderas, por sus muslos. El vestido rojo se pegaba a su cuerpo con cada movimiento.

Taehyung, después de un momento de vacilación, se unió. Su estilo era diferente, menos fluido pero igual de efectivo, sus movimientos hacian que la falda de cuero subiera y bajara mostrando un poco de sus muslos, sus manos jugaban con el borde de su top de encaje.

Los tres hombres los observaban en completo silencio, no habia sonido excepto la musica y el suave roce de la tela.

Namjoon tenia una sonrisa tranquila y satisfecha.

Jungkook se habia recostado contra el sofa, pero su postura estaba tensa, sus ojos fijos en cada centimetro de piel que Jimin mostraba.

Yoongi se habia inclinado hacia adelante, sus ojos seguian a Taehyung como un iman.

Jimin se acerco a ellos. Bailo primero frente a su padre, haciendo un movimiento lento que hizo que el vestido se deslizara por su cuerpo. Namjoon asintió, su mirada era apreciativa, pero no lasciva. Era el orgullo de un propietario.

Luego, Jimin se movio hacia Jungkook; se paró frente a el tan cerca que sus rodillas casi rozaban. Continuo bailando, mirándolo directamente a los ojos.

Jungkook levanto una mano lentamente y coloco la punta de sus dedos en la cadera de Jimin, sintiendo el movimiento a traves de la seda. Jimin sonrió, un gesto pequeño y privado solo para él.

Mientras tanto, Taehyung se había acercado a Yoongi, su baile se volvió más íntimo, más personal. Se inclino hacia Yoongi, su cabello castaño creando una cortina alrededor de sus rostros por un momento.

Yoongi le susurró algo al oido que hizo que una sonrisa timida apareciera en los labios de Taehyung.

El show continuo asi por diez, quince minutos. Los hermanitos intercambiaban lugares, bailaban juntos por un momento.

El vestido rojo de seda brillaba bajo la luz, pegadito al cuerpo de Jimin mientras se movia, su respiración era un poco más rápida ahora, no solo por el baile, sino por la atencion, por los ojos de los tres hombres clavados en él.

Jimin bailo frente a Jungkook otra vez. Esta vez, el le puso las dos manos en la cintura, deteniendolo suavemente. La música seguía sonando, pero el movimiento de Jimin se hizo más lento, más concentrado en el lugar donde las manos de su hermano lo tocaban.

— Eres tan hermoso — dijo Jungkook, su voz era un gruñido bajo, solo para él. —Todo esto es para mi, ¿verdad?

— Para ti — susurro Jimin, moviendo las caderas contra sus manos. —y para papá, y para Yoongi.

Al otro lado de la mesa baja, Taehyung estaba sentado ahora en las piernas de Yoongi, ya no bailaba de pie. Su falda de cuero negro estaba subida mucho mas arriba de sus muslos. El brazo de Yoongi rodeaba su cintura, su otra mano acariciaba su piel desnuda entre el top y la falda; Taehyung tenia los brazos alrededor del cuello de Yoongi, moviéndose levemente al ritmo de la musica, frotándose contra el.

Namjoon observaba todo desde su lugar en el sofa grande, su expresión era de felicidad completa, de satisfacción.

Miraba a sus hijitos, luego a sus hijos mayores, y luego otra vez a los menores.

— Asi — dijo Namjoon, su voz llenando la habitación. —Asi es como debe ser una familia unida, sin secretos ni verguenza.

Jimin se giro lentamente, saliendo del agarre de Jungkook. Caminó hacia su padre y se detuvo frente a él.

Su baile se volvio más lento, más intencional, se inclinó hacia adelante, colocando una mano a cada lado de los hombros de Namjoon en el respaldo del sofa, su escote quedaba justo frente a la cara de él.

Namjoon no se movió para tocarlo, solo miro de cerca, sus ojos recorrieron su rostro, su cuello, el borde del vestido.

— Mi hijito. — dijo el, y su voz temblo un poco con emoción. —Tan valiente, tan dispuesto a hacer feliz a su familia.

— Quiero que seas feliz, papá. — dijo Jimin, y su voz era sincera.

— Lo soy — aseguró Namjoon. —Al ver como cuidas de tu hermano, como cuidas de todos nosotros, eso me hace el hombre más feliz del mundo.

Jimin le sonrio.

Luego se enderezó y miró hacia Taehyung y Yoongi.

Su hermanito ahora tenia la cara enterrada en el cuello de Yoongi y se podia ver como el cuerpo de Yoongi se tensaba, como sus manos se aferraban más fuerte a Taehyung.

La musica cambió a otra cancion, un poco más rapida, con un ritmo más marcado.

Jimin sintió que era el momento de subir la intensidad.

— Tae. —llamó Jimin, su voz era clara a pesar de la musica.

Taehyung levantó la cabeza, sus ojos estaban vidriosos y su boca entreabierta.

— Vamos a hacerlo juntos. —dijo Jimin, extendiendo una mano hacia su hermanito.

Taehyung miro a Yoongi, quien asintió y lo ayudó a levantarse de sus piernas, el castañito se acercó a Jimin.

Los dos hermanitos se pararon uno frente al otro en el centro de la sala.

— Para ellos — susurro Jimin, solo para Taehyung.

Y entonces empezaron a bailar juntos; era diferente, ellos se tocaban. Jimin pasó sus manos por los costados de Taehyung, bajando por la curva de su cintura hasta la falda de cuero.

Taehyung hizo lo mismo, sus dedos encontrando el cierre del vestido de Jimin en la espalda, no lo abrieron pero jugaron con el.

Se giraron espalda con espalda moviendose en sincronía, frotaron sus cuerpos uno contra el otro. Era un espectaculo íntimo, pero a la vez, exhibido completamente.

Los hombres no decían nada.

Jungkook se habia quitado la chaqueta que llevaba.

Yoongi tenia las manos apretadas en puños sobre sus piernas.

Namjoon había cruzado los brazos, una sonrisa amplia y orgullosa en su rostro.

Jimin, en un movimiento audaz, giró a Taehyung y lo besó. No fue un beso de hermanos, fue un beso profundo, lento, lleno de intención. Un beso para mostrar, para excitar.

Taehyung se sorprendió al principio, pero pronto respondió, sus manos en el cabello rubio de Jimin.

— Dios mio — murmuró Jungkook desde el sofá.

Cuando separaron sus labios, Jimin miró directamente a los hombres.

— ¿Les está gustando el show? — pregunto, su voz era un poco ronca.

— Es perfecto — contestó Namjoon inmediatamente. —Sigan.

Jimin tomo la mano de Taehyung y lo llevo hacia el sofa grande, no hacia los hermanos, sino hacia su padre.

Los dos se pararon frente a el. Luego, lentamente, Jimin se arrodilló en la alfombra, entre las piernas de su padre.

Taehyung hizo lo mismo a su lado.

Namjoon los miro, su respiración se hizo un poco más profunda.

Jimin comenzó a deslizar sus manos por los pantalones de su padre, desde los tobillos hacia arriba, en un masaje lento.

Taehyung hizo lo mismo con la otra pierna. No estaba tocandolo de manera sexual, no aun. Era un acto de servicio, de atención.

Un espectaculo de sumisión y afecto familiar.

— Mis buenos niños — murmuró Namjoon, colocando sus grandes manos sobre las cabezas de ambos. —Tan dedicados a su padre.

Jungkook y Yoongi observaban, completamente hipnotizados. Ver a sus hermanitos tocando a su padre de esa manera era extraño, pero en la logica distorsionada de esa sala, era la prueba maxima de unión familiar.

Despues de un minuto, Namjoon les dio unas palmaditas suaves en la cabeza.

— Ahora vayan con sus hermanos — dijo, su voz era gentil pero firme. —Ellos los necesitan mas que yo en este momento.

Jimin y Taehyung se levantaron.

Jimin fue directo hacia Jungkook, este ya estaba listo para él. Cuando Jimin se sentó en sus piernas, Jungkook lo rodeó con sus brazos inmediatamente, enterrando su cara en el cuello, inhalando su olor.

— Eres increible — murmuro contra su piel. —Ese beso con Taehyung casi me vuelve loco.

— Era para ti — susurró Jimin, girando su cabeza para poder besarlo en los labios. —Todo esto es para ti.

Mientras tanto, Taehyung se había acomodado con Yoongi. Pero el no era tan paciente como Jungkook, su boca encontró la de Taehyung con hambre, sus manos subieron por debajo de su top de encaje, agarrando su piel directamente; Taehyung gimió contra sus labios.

Namjoon observaba la escena con ojos brillantes. Su familia, completa, conectada, mostrandose amor sin restricciones.

Era su obra maestra.

— No se contengan — dijo Namjoon, levantandose del sofa. —El show puede continuar en el piso, hay mas espacio.

Era una orden, pero dicha con calidez.

Era una invitacion a ir mas lejos.

Jungkook entendió al instante. Con Jimin aún en sus brazos, se levantó y lo llevó suavemente a la alfombra gruesa de la sala, lo acosto sobre la suave tela.

Jimin miro hacia arriba, primero a su hermano, y luego, mas allá, a la sonriente figura de su padre observando desde arriba.

Yoongi hizo lo mismo con Taehyung, acostandolo a un lado de Jimin. Por un momento, los dos hermanitos estuvieron uno al lado del otro en la alfombra, mirando a los hombres que se arrodillaban entre sus piernas.

— Sigan — dijo Namjoon, y su voz ahora tenia un tono de autoridad, como director de orquesta. —Enseñenme ese amor que se tienen; el amor que hace a esta familia tan especial.

Jungkook miró a Jimin, este asintió, un movimiento casi imperceptible. El entonces se inclinó y empezó a besar su cuello, su hombro, mientras sus manos buscaban el cierre del vestido rojo.

El cierre del vestido rojo cedió bajo los dedos de Jungkook, la seda se abrió, revelando la piel pálida y suave de Jimin, debajo no llevaba nada más.

Jungkook contuvo la respiración por un instante, admirado, antes de separar completamente la tela y dejar su cuerpo completamente expuesto a la vista de todos en la sala.

— Perfecto. — murmuró Jungkook, sus manos recorriendo su cintura, sus caderas.

Jimin no se cubrió. En cambio, arqueó la espalda ligeramente, ofreciéndose más al tacto de su hermano y a la mirada de su padre, sus ojos buscaron a Namjoon, quien seguía de pie, observando con esa expresión de orgullo y aprobación.

A su lado, Yoongi ya había desatado el pequeño nudo al costado de la falda de cuero de Taehyung, la prenda se abrió y él la deslizó por sus piernas, tirándola a un lado. El top de encaje negro siguió el mismo camino.

Ahora ambos hermanitos yacían desnudos sobre la alfombra gruesa y suave bajo la luz cálida de la lámpara de la sala.

Namjoon dio un paso más cerca, se sentó en el borde del sofá grande, justo frente a ellos, como un espectador en primera fila.

— Muestren ese amor — les recordó, su voz era baja. —El amor que hace que esta casa sea un hogar.

Jungkook respondió a la instrucción. Bajó su cuerpo sobre Jimin, pero no inmediatamente. Primero, besó cada parte, sus labios recorrieron su clavícula, la curva de un pecho, su estómago plano.

Jimin cerró los ojos dejando escapar suspiros suaves, sus manos se enredaron en el cabello oscuro de Jungkook.

— Para ti — repetía Jimin en susurros entrecortados. —Todo es para ti, hermano.

Al otro lado, Yoongi tomó un camino diferente. Se quedó arrodillado entre las piernas de Taehyung, mirándolo fijamente. Con manos que sabían exactamente qué hacer, las separó suavemente.

El coño de Taehyung ya estaba húmedo, excitado por el baile, por los besos, por la audiencia.

Yoongi no esperó, bajó la cabeza y chupó su coño con la lengua, un movimiento largo y plano que hizo que todo el cuerpo de Taehyung se estremeciera.

— ¡Yoongi! — gritó Taehyung, sus manos volando hacia su cabeza, no para empujarlo, sino para aferrarse.

— Así — dijo Namjoon, aprobando. —Así se cuida a un hermanito.

Jimin, al escuchar el grito de Taehyung, abrió los ojos y giró la cabeza para mirarlos. Ver a Yoongi entre las piernas de su hermanito, haciendo lo que hacía, le provocó un nuevo escalofrío de excitación.

Jungkook notó la distracción y captó su mentón con suavidad, volviendo su atención hacia él.

— Concéntrate en mí — dijo Jungkook, y finalmente se posicionó entre sus piernas. La punta de su verga ya dura y lista, presionó contra la entrada de su coño goteando.

Jimin asintió, ansioso.

Él empujó, llenándolo de una vez profundamente. Un gemido largo y satisfactorio salió de los labios de Jimin, un sonido que resonó en la sala.

El ritmo de Jungkook fue constante y profundo, no era frenético. Era una demostración, cada embestida empujaba el cuerpo de Jimin contra la alfombra, sus manos se aferraban a sus hombros.

A su lado, los sonidos húmedos y los jadeos de Taehyung se mezclaban con los de ellos.

Namjoon no se movía, sus ojos iban de un par al otro, absorbiendo cada detalle. Su sonrisa era serena.

— Jungkook — dijo Namjoon en un momento dado. Jungkook redujo la velocidad, mirando a su padre . —Cambia con tu hermano, deja que Yoongi también cuide de Jimin. Y tú, cuida de Taehyung. Es importante compartir.

La orden era clara. Jungkook, aunque claramente no queria hacerlo, se separó lentamente de Jimin, este gimió por la pérdida.

Al mismo tiempo, Yoongi se apartó de Taehyung, dejándolo jadeando y con los ojos vidriosos.

Por un momento, hubo silencio, solo respiraciones pesadas.

Luego, los hermanos cambiaron de lugar.

Yoongi se arrodilló frente a Jimin, el rubio lo miró.

Había una historia entre ellos también, diferente.

No era el amor posesivo que tenía con Jungkook, pero sí un cariño profundo, un vínculo familiar.

Yoongi le acarició la mejilla.

— Eres precioso, Jimin — dijo Yoongi, su voz era más suave.

— Gracias, hermano — susurró.

Yoongi entró en su coño con cuidado, midiendo su reacción; Jimin cerró los ojos, adaptándose a la sensación diferente, al ritmo distinto.

Mientras tanto, Jungkook se había colocado entre las piernas de Taehyung. Él no fue tan gentil, tomó posesión de inmediato, hundiéndose en el coño del castañito con una intensidad que hizo que gritara y arqueara la espalda.

— ¡Más suave! — protestó Taehyung, pero sus brazos lo rodearon, jalándolo más cerca.

— Te gusta así — gruñó Jungkook, moviéndose. —Siempre te ha gustado.

Namjoon observaba el intercambio, asintiendo satisfecho.

— Perfecto. Así aprenden a apreciar a cada miembro de la familia, a querer a todos por igual.

El espectáculo continuó así, con los hermanos cambiando de lugar cada cierto tiempo, guiados por las suaves instrucciones de Namjoon.

A veces, los hermanitos se tocaban, se besaban, se susurraban palabras de aliento mientras eran penetrados por sus hermanos.

Otras veces, Namjoon pedía a los hermanos mayores que los tocaran a ambos al mismo tiempo, que usaran sus manos y sus bocas para dar placer mientras el otro hermano tomaba su turno.

La sala se llenó de sonidos: jadeos, gemidos, nombres susurrados, la piel chocando, las indicaciones calmadas de Namjoon.

El aire se volvió cálido y pesado con el olor a sexo y a sudor.

Finalmente, Namjoon juzgó que era suficiente.

— Ahora, el final — anunció. —Jungkook, con Jimin. Yoongi, con Taehyung. Quiero verlos terminar juntos, como una familia.

Los hermanos obedecieron, volviendo con sus parejas originales, el ritmo se volvió más rápido, más urgente. Los gemidos se hicieron más altos; Jimin gritó el nombre de Jungkook una y otra vez. Taehyung enterró su rostro en el cuello de Yoongi, sollozando de placer.

— ¡Ahora! — ordenó Namjoon.

Y los cuatro alcanzaron el orgasmo casi al mismo tiempo. Un coro de gritos ahogados, gruñidos y suspiros profundos llenó la sala.

Luego un silencio pesado solo roto por la respiración agitada.

Los cuerpos, agotados y sudorosos, se desplomaron sobre la alfombra; Jimin yacía bajo Jungkook, Taehyung bajo Yoongi.

Namjoon se levantó lentamente del sofá. Caminó hasta ellos y los miró a todos, uno por uno, su expresión era de un amor y un orgullo infinitos.

— Esto — dijo, con la voz cargada de emoción. —Esto es la familia perfecta. Mi familia, no necesitamos nada más.

Se inclinó y colocó un beso suave en la frente de Jimin, luego en la de Taehyung.

Namjoon se retiró por un momento, dejándolos a los cuatro en la sala, entrelazados y exhaustos.

El silencio estaba lleno del cansancio satisfecho de cuatro cuerpos jóvenes de lo que acababa de pasar.

Jungkook fue el primero en moverse, se separó lentamente de Jimin y se sentó en la alfombra, apoyando la espalda contra el sofá. Jimin se incorporó también, buscando su mirada, él le extendió un brazo y el rubio se acurrucó a su lado, usando su hombro como almohada, Jungkook envolvió su brazo alrededor de su hermanito, acariciando su piel desnuda y sudorosa con gestos cariñosos.

Al otro lado, Yoongi ayudó a Taehyung a sentarse, el castaño parecía más afectado, más fuera de sí, su cuerpo temblaba levemente. Yoongi lo envolvió completamente con sus brazos, susurrándole cosas al oído que los demás no podían oír. Taehyung asentía lentamente, descansando su cabeza sobre su pecho.

— ¿Están bien? — la voz de Namjoon llegó desde el pasillo. No se había ido a su habitación. Solo estaba en la cocina, sacando vasos de agua.

Los cuatro asintieron, aunque él no podía verlos.

— Sí, papá — respondió Jimin, su voz era un poco ronca por los gemidos.

Namjoon reapareció con cuatro vasos de agua en una bandeja y los colocó en la mesa baja.

Su mirada recorrió la escena: a sus dos hijos varones sentados en la alfombra, cada uno abrazando a uno de sus hijitos desnudos. La alfombra arrugada, la ropa esparcida por el piso.

Un cuadro de completa intimidad y, para él, de completa armonía.

— Beban agua, es importante hidratarse — dijo, como un padre cuidando a sus hijos después de un partido de fútbol, no después de un encuentro sexual grupal.

Namjoon también tomó un vaso y se sentó en su sillón preferido, frente a ellos.

Todos obedecieron en silencio. El agua fresca sabía bien, Jimin bebió casi todo su vaso de un trago.

— ¿Y bien? — preguntó Namjoon después de un momento, con genuina curiosidad. —¿Cómo se sintió? Esta primera noche de nuestro nuevo entretenimiento familiar.

Jungkook fue el primero en hablar.

— Fue increíble — dijo, y su tono no dejaba lugar a dudas. —Ver a Jimin bailar así solo para nosotros y luego poder estar así, con todos aquí, fue perfecto.

— Yoongi — dijo Namjoon, dirigiéndose a su hijo mayor. —¿Tú qué opinas?

Yoongi tardó un poco más en responder. Acariciaba el cabello de Taehyung.

— Al principio fue raro — admitió, siendo honesto. —Ver a Taehyung con Jungkook. Pero al mismo tiempo fue bueno, es como dijiste, papá; es compartir. Ahora me siento más cerca de todos, incluyendo de Jimin.

Namjoon sonrió, satisfecho con la respuesta.

— Esa es la idea. El amor no es para guardarlo, es para compartirlo dentro de la familia. Y ustedes, mis preciosos — dijo, mirando a sus hijitos. —¿Qué sintieron ustedes?

Jimin tomó aire.

— Al principio estaba nervioso, mucho. Pero cuando empecé a bailar y vi cómo me miraban, cómo nos miraban a los dos, sentí que era especial. Que era importante, que lo que hacíamos unía a la familia y eso me hizo sentir bien.

Todos miraron a Taehyung, el castañito era el más callado. Sorbía su agua lentamente, evitando las miradas.

— Taehyung — dijo Namjoon, su voz era suave pero firme. —Tu opinión es importante para mí.

Este levantó la vista, sus ojos brillaban un poco.

— Fue… intenso — dijo finalmente. —Yoongi siempre es bueno conmigo, pero Jungkook es diferente, más fuerte. Fue bueno probar algo diferente. Y… — hizo una pausa. —Y verte a ti, papá, viéndonos, disfrutando del show, sintiéndote orgulloso, eso hizo que todo valiera la pena.

Las palabras de Taehyung parecieron conmover a Namjoon. Asintió varias veces, su expresión era tierna.

— Eso es todo lo que un padre quiere. Ver a sus hijos felices, unidos, compartiendo. Esta casa ya no es solo un lugar donde vivimos, es un santuario de nuestro amor familiar.

Se levantó, dando por terminada la reunión.

— Ahora a bañarse, pueden usar el baño grande juntos, para ahorrar agua — dijo, como si fuera la cosa más normal del mundo. —Yo limpiaré aquí.

Los hermanos mayores se miraron. Bañarse juntos los cuatro era el siguiente paso lógico en esta nueva normalidad.

Jimin se levantó primero, extendiendo la mano para ayudar a Taehyung, los dos hermanitos, completamente desnudos, caminaron juntas hacia el pasillo que llevaba al baño.

Jungkook y Yoongi los siguieron, recogiendo su ropa del suelo por el camino.

Namjoon se quedó solo en la sala, miró el espacio vacío de la televisión y sonrió.

No, definitivamente no la extrañaba.

Su familia era el mejor espectáculo del mundo.

El baño principal era espacioso, con una bañera grande y una ducha separada.

Jimin abrió la llave de la ducha, dejando que el agua caliente comenzara a calentar el espacio. El vapor pronto empezó a empañar los espejos.

Taehyung entró primero bajo el chorro de agua, cerrando los ojos y dejando que el líquido caliente le cayera por el cabello y el cuerpo, lavando el sudor y otros fluidos.

Jimin entró detrás, abrazándolo por detrás y descansando la barbilla en su hombro.

— ¿Estás bien en serio? — le preguntó Jimin en un susurro, solo para él.

— Sí — susurró Taehyung, girando la cabeza para que su mejilla rozara la de su hermano. —En serio. Fue mucho, pero no estuvo mal. Es raro, pero no malo.

Jungkook y Yoongi entraron en el baño, se quitaron la poca ropa que les quedaba y se unieron a ellos bajo la ducha.

El espacio era justo para los cuatro.

Cuerpos desnudos y resbaladizos por el jabón se rozaban en el espacio reducido.

Jungkook tomó el jabón líquido y comenzó a enjabonar la espalda de Jimin, sus manos, grandes y fuertes, masajeaban sus músculos con una intimidad de años de hacer exactamente esto.

Jimin se inclinó hacia adelante, disfrutando del masaje, apoyando las manos en la pared de azulejos.

— Te quedó marcado un poco aquí — dijo Jungkook, suavizando con el pulgar una zona rojiza en la cadera de Jimin, probablemente donde sus manos lo habían sujetado con demasiada fuerza.

— No importa — murmuró Jimin. —Me gusta.

Al lado, Yoongi estaba lavando el cabello de Taehyung, sus movimientos eran gentiles, enjuagando el champú con cuidado para que no le cayera en los ojos.

Taehyung tenía los ojos cerrados, una expresión de paz en su rostro.

— ¿Sabes? — dijo Yoongi de repente, no solo a Taehyung, sino a todos. —Papá tiene razón en una cosa, esto sí que nos hace sentir cercanos. No hay secretos, no hay nada que esconder.

— Es verdad — dijo Jungkook, enjuagando la espalda de Jimin. —Antes, cuando Jimin y yo estábamos juntos, o tú con Taehyung, siempre había una parte que era escondida. Un susurro, una puerta cerrada. Ahora es como respirar, es natural.

Jimin se dio la vuelta bajo el chorro de agua, enfrentando a Jungkook, lo miró directamente a los ojos.

— ¿No te molesta? — le preguntó. —¿Que Yoongi estuviera conmigo? ¿Que yo haya estado con él?

Jungkook lo pensó por un segundo y luego negó con la cabeza.

— No. Porque al final, volviste a mis brazos. Eres mío. Y ver que otros en la familia también te aprecian solo me hace sentir más orgulloso de ti.

La respuesta pareció complacer a Jimin, se levantó de puntillas y le dio un beso rápido.

El ambiente en la ducha era de una intimidad diferente a la de la sala, era menos cargada de lujuria, más cargada de cuidado y limpieza.

Se ayudaban a enjabonarse la espalda, se pasaban el champú, se sonreían bajo el vapor.

Cuando terminaron salieron por turnos, se secaron con toallas grandes y suaves, no había prisa por vestirse.

En esta casa, la desnudez ya no parecía ser algo solo para el dormitorio, era un estado natural, especialmente después de sus "sesiones familiares".

Vestidos solo con pijamas, los cuatro salieron del baño y se dirigieron a la cocina.

Olía a chocolate caliente.

Namjoon estaba allí, preparando cuatro tazas.

— Pensé que les apetecería algo dulce — dijo, sonriendo.

Se sentaron todos a la mesa de la cocina.

Era una imagen doméstica perfecta: una familia tomando chocolate caliente después de… de lo que fuera que hubieran hecho.

Hablaron de cosas normales.

De la universidad de Jimin y Taehyung.

Del trabajo de Jungkook.

De la música nueva que estaba componiendo Yoongi.

Namjoon preguntaba, escuchaba, aconsejaba.

La normalidad de la conversación era lo más extraño de todo, pero también era lo que hacía que todo funcionara.

El "espectáculo" era una parte, pero luego seguía la vida familiar común y corriente.

— Mañana es sábado — dijo Namjoon finalmente, recogiendo las tazas vacías. —Así que podemos dormir un poco más, pero me gustaría que pensaran en ideas para nuestro próximo show en familia. Tal vez podamos usar más la música de Yoongi o algún juego.

Namjoon dejó la última taza en el fregadero y volteó hacia la mesa, donde sus cuatro hijos seguían sentados. La cálida luz de la cocina iluminaba sus rostros relajados.

— Ideas — repitió Jimin, jugueteando con el borde de su pijama. —Podría bailar algo diferente. He visto unos vídeos en línea con una silla, puede ser muy sensual.

— Eso suena bien — dijo Jungkook inmediatamente, su mano encontrando la de Jimin bajo la mesa. —Pero con esa música suave, me gustó.

— Yo puedo hacer una pista nueva — ofreció Yoongi, dirigiendo su comentario principalmente a Taehyung. —Algo con más ritmo, para que puedas moverte más. Sé que te gusta cuando la música tiene un buen golpe.

Taehyung asintió, una pequeña sonrisa en sus labios.

— Sí, algo con lo que se pueda contonear más.

— Excelente — dijo Namjoon, secándose las manos con un paño. —La colaboración es clave. Yoongi prepara la música. Jimin y Taehyung preparan la coreografía y el vestuario. Y Jungkook — agregó, mirando a su hijo —, tú puedes ayudar con la iluminación, ajusta las lámparas, crea ambiente. Queremos que cada show sea especial.

Era como planificar una fiesta familiar, o una cena de Acción de Gracias.

No una sesión de sexo grupal entre padre e hijos, pero para ellos, la línea entre ambas cosas ya se había borrado por completo.

— ¿Para cuándo? — preguntó Jimin.

— Para pasado mañana, el domingo por la noche — decidió Namjoon. —Así tendremos todo el fin de semana para prepararnos con calma. Ahora, a dormir, los veo por la mañana.

Los cuatro se levantaron, intercambiaron las buenas noches de manera natural.

Jungkook tomó la mano de Jimin y lo guió hacia su habitación.

Yoongi hizo lo mismo con Taehyung, su brazo alrededor de sus hombros.

Namjoon los observó irse, apagó la luz de la cocina y se dirigió a su propio dormitorio, silbando suavemente una cancioncilla.


El sábado por la mañana, la casa amaneció con una energía tranquila pero productiva.

Después del desayuno, Yoongi se encerró en su pequeño estudio, un cuarto lleno de equipos de audio y teclados. Se puso los audífonos y comenzó a trabajar.

En la sala, Jimin y Taehyung empujaron el sofá hacia la pared para despejar un gran espacio en el centro.

— Enséñame lo de la silla — pidió Taehyung.

Jimin trajo una silla de comedor de respaldo alto. Le mostró a su hermano algunos movimientos básicos: cómo sentarse de lado, cómo deslizarse, cómo usar el respaldo como apoyo para arquear la espalda.

Taehyung lo intentó, al principio torpemente, pero pronto fue captando la idea.

— Tienes que mirarlos — le aconsejaba Jimin, actuando como director. —A los ojos, no al piso. Y sonreír, pero no demasiado; como si supieras un secreto que ellos quieren descubrir.

Mientras tanto, Jungkook iba de lámpara en lámpara. Probó con bombillas de un tono más cálido y ámbar, bajó las persianas para controlar la luz natural.

Su tarea era crear un escenario íntimo.

Por la tarde, Namjoon salió de compras. Regresó con dos bolsas, pero no trajo comida, trajo ropa. Para sus hijitos menores.

— Creí que podrían usar algo nuevo para el show — dijo, extendiendo el contenido sobre el sofá grande.

Para Jimin, un cuerpo de lencería de encaje rojo oscuro, casi borgoña, con medias de red y ligas del mismo color.

Para Taehyung, un conjunto de látex negro brillante, un top corto y una falda minúscula que más bien parecía un cinturón ancho.

— Papá… esto es… — comenzó Taehyung, tocando el material frío y brillante del látex.

— Hermoso, lo sé — completó Namjoon, orgulloso de su selección. —Quiero verlos brillar. Literalmente.

Los chicos se probaron la ropa en su habitación, ajustaba perfectamente.

El conjunto de Jimin realzaba su palidez y su cabello rubio. El de Taehyung hacía que cada curva de su cuerpo se destacara de manera dramática.

— Nos vemos irreales — murmuró Jimin, mirando su reflejo en el espejo de cuerpo entero.

— Pero es lo que él quiere — dijo Taehyung, dando una vuelta para ver cómo el látex capturaba la luz.

Por la noche, después de la cena, Yoongi les presentó la pista, la hizo sonar en la sala, con la nueva iluminación tenue de Jungkook.

La música empezaba lenta, con un bajo sordo y un susurro de cuerdas, pero luego crecía hasta convertirse en un ritmo electrónico pulsante y sensual, con un golpe constante perfecto para bailar.

— Es perfecta, Yoongi — dijo Jimin, y ya su cuerpo comenzaba a moverse instintivamente con el compás.

— Me alegra que te guste — respondió él, pero su mirada estaba puesta en Taehyung, viendo su reacción.

A Taehyung le gustó, se podía ver en la forma en que sus pies marcaban el ritmo contra el piso.

— Entonces, todo está listo — resumió Namjoon, feliz. —Mañana, después de la cena, tendremos nuestro segundo espectáculo familiar, descansen bien.


El domingo por la noche, la expectación era diferente a la primera vez, ya no había nervios de lo desconocido, sino la excitación de lo que se avecinaba.

Los hombres esperaban en el sofá grande. Namjoon, Jungkook, Yoongi. Vestidos cómodamente, pero con una elegancia casual.

La sala estaba en penumbra, solo las luces ámbar de Jungkook iluminaban el espacio central vacío.

La música de Yoongi comenzó a sonar, los primeros acordes lentos y profundos llenaron la sala.

Jimin fue el primero en entrar, caminó lentamente desde el pasillo hasta el centro de la sala. El encaje rojo oscuro parecía hecho de sombras y destellos, las medias de red dibujaban patrones en sus piernas largas.

Se detuvo junto a la silla, que ya estaba en su lugar, posó una mano en el respaldo y los miró a los tres, uno por uno.

Su sonrisa era el "secreto" del que había hablado.

Empezó a bailar, utilizó la silla como una extensión de su cuerpo. Se deslizaba sobre ella, se enrollaba alrededor del respaldo, se inclinaba hacia atrás mostrando la línea larga de su cuello y su pecho. Sus movimientos eran más precisos, más confiados que la primera vez.

Taehyung hizo su entrada justo cuando la música cambiaba y el ritmo se volvía más fuerte, el látex negro brillaba ferozmente bajo la luz ámbar. Cada paso, cada giro, producía un suave crujido del material. Su baile era más poderoso, más confrontacional; se acercaba a ellos, desafiante, sacudiendo sus caderas al ritmo del golpe electrónico.

Namjoon observaba con los ojos brillantes.

Jungkook no parpadeaba, siguiendo cada movimiento de Jimin como un hombre sediento.

Yoongi no podía dejar de mirar a Taehyung, impresionado por cómo su música cobraba vida en el cuerpo de su hermanito.

Los chicos, en un momento dado, bailaron juntas. Jimin en la silla, Taehyung alrededor de ella; se tocaban, se rozaban, el encaje y el látex se encontraban. Frotaban sus cuerpos uno contra el otro en una coreografía que era pura provocación.

— Vengan — dijo Jimin, cuando la música bajó de intensidad a un puente más lento.

Su voz era un susurro ronco. Estaba sentado de lado en la silla, las piernas cruzadas.

Taehyung, de pie a su lado, le hizo una seña con la cabeza a Yoongi.

Los hermanos no necesitaron que se lo dijeran dos veces.

Jungkook se acercó primero a Jimin, se arrodilló frente a la silla, entre sus piernas abiertas; sus manos recorrieron las medias de red, desde los tobillos hasta las ligas. Jimin jugó con el cabello de él.

Yoongi fue hacia Taehyung, este no esperó, le agarró las manos a Yoongi y las colocó directamente sobre el látex de sus caderas, guiándolo para que lo moviera al ritmo de la música que él mismo había creado.

Namjoon se levantó del sofá, no para participar físicamente, sino para tener una mejor vista. Se paseaba como un director de escena, aprobando con la mirada.

— Quítate eso — dijo Jungkook, refiriéndose a la delicada prenda de encaje de Jimin.

— Sí — apoyó Namjoon desde su posición. —Quiero ver la piel.

Jimin se levantó de la silla, con movimientos lentos y deliberados, como parte del baile, se quitó el cuerpo de encaje. Quedó solo con las medias y las ligas; luego, hizo lo mismo con el sujetador. Finalmente, deslizó las medias y las ligas, dejando caer cada prenda al suelo.

Se quedó completamente desnudo frente a ellos, solo con los tacones altos que había elegido.

Taehyung, animado, hizo lo mismo con su conjunto de látex, el material se deslizó con un sonido distintivo, revelando su cuerpo desnudo por debajo. El contraste entre la frialdad del látex y el calor de su piel había sido parte del show.

La música entraba en su parte final, intensa y repetitiva, el espectáculo de baile había terminado. Ahora comenzaba la siguiente parte.

Jungkook guió a Jimin hacia la alfombra.

Esta vez, Jungkook se recostó primero y lo colocó a horcajadas sobre él; Jimin lo montó, controlando el ritmo, moviéndose arriba y abajo con una gracia que hacía que a Jungkook se le cerraran los ojos de placer.

En otro lugar de la alfombra, Taehyung empujó a Yoongi suavemente hacia la alfombra, haciéndolo recostarse.

El castaño situó su coño sobre el rostro de su hermano, Yoongi entendió al instante. Sus manos se aferraron a sus muslos y comenzó a usar su lengua y su boca con una dedicación absoluta.

Taehyung dejó escapar un grito largo y melodioso, su cuerpo arqueándose sobre él.

Namjoon observaba, pasándose una mano por la barbilla pensativamente.

— Cambien — ordenó, su voz calmada cortando el aire cargado de gemidos. —Jungkook, atiende a Taehyung. Yoongi, con Jimin. Compartan el amor.

Los hermanos, aunque inmersos en su placer, obedecieron. Fue un intercambio más fluido esta vez, sin titubeos.

Jungkook se deslizó debajo de Taehyung, reemplazando la boca de Yoongi con la suya, mientras sus manos subían para acariciar sus tetas. Taehyung gimió, adaptándose a la sensación diferente, a la técnica más asertiva de Jungkook.

Yoongi, por su parte, se acercó a Jimin, que aún se movía sobre Jungkook. Lo tomó por la cintura y lo giró suavemente, colocándolo de espaldas contra su pecho.

Mientras Jungkook seguía ocupado comiéndoel el coño a Taehyung, Yoongi penetró a Jimin por detrás, abrazándolo por completo, susurrándole al oído lo bien que lo hacía y lo hermoso que estaba.

Jimin estaba siendo estimulado por dos frentes: la vista de Jungkook con Taehyung justo delante de él, y la sensación de Yoongi dentro de su coño. Era abrumador. Sus gemidos se hicieron más agudos, más descontrolados.

— Así — aprobó Namjoon, moviéndose para sentarse en la silla que Jimin había usado, teniendo una vista panorámica. —Todos conectados, eso es. No hay separación.

La música de Yoongi seguía sonando, los cuerpos se movían, sudaban, se buscaban. Era un enjambre de piel, de manos, de bocas.

Después de un tiempo, Namjoon dio la siguiente instrucción.

— Ahora, juntense. Los cuatro juntos, quiero ver el amor en el centro.

Los hermanos entendieron.

Guiaron a sus hermanitos hacia el centro de la alfombra. Jimin y Taehyung se quedaron de rodillas, uno frente al otro, abrazándose.

Jungkook se colocó detrás de Jimin.

Yoongi detrás de Taehyung.

Y así, entrelazados, los cuatro se movieron al mismo tiempo. Era un baile mucho más íntimo, mucho más profundo que el del principio. Un baile de cuerpos unidos, de suspiros compartidos, de miradas que se cruzaban sobre los hombros.

Namjoon se inclinó hacia adelante en la silla, sus ojos recorriendo cada detalle. No había lujuria vulgar en su mirada, sino algo más profundo: admiración, gratitud, un sentido de creación completada.

— Cerca — los alentó, su voz era un susurro. —Están muy cerca, déjenlo salir juntos.

Esa fue la orden final que necesitaban.

La tensión que se había estado acumulando durante todo el espectáculo, durante todo el intercambio, estalló.

Los gritos y gemidos no fueron de individuos, sino un coro. Jimin gritó, Taehyung lloró, Jungkook gruñó, Yoongi jadeó. Fue placer compartido y sincronizado por la voluntad de su padre y el ritmo de la música.

Los cuatro hermanos se desplomaron en el centro de la alfombra, exhaustos, satisfechos, inextricablemente enredados.

Namjoon se levantó lentamente de la silla. Caminó hacia ellos y se arrodilló, colocó una mano grande y cálida primero sobre la cabeza sudorosa de Jimin, luego sobre la de Taehyung.

— Mi familia — dijo, y su voz estaba cargada de una emoción tan intensa. —Mi perfecta, hermosa, unida familia. Este es el único espectáculo que necesitaré jamás.

Los cuatro, entre jadeos, le sonrieron. Era una sonrisa cansada, un poco aturdida, pero genuina.

Para ellos, en ese momento, no había nada raro. Solo había calor, piel y el amor de su padre.

Eso era todo.

Eso era suficiente.

— Descansen — dijo Namjoon, poniéndose de pie. —El show de esta noche… fue una obra maestra.

Se retiró, dejándolos allí, entrelazados en el piso de la sala.

El mejor programa de televisión que esa casa jamás tendría.

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