Primera parte
La sala explotó en gritos cuando Chanyeol se subió a la mesa del comedor.No era exactamente una plataforma digna de una estrella de rock. De hecho, era la peor decisión arquitectónica que alguien podía tomar considerando que él medía casi metro noventa y llevaba varios tragos encima.
Pero esa noche no importaba. Esa noche era su escenario.
—¡Salud!
Las botellas chocaron unas contra otras con un estruendo de vidrio, mientras la cerveza salpicaba en todas direcciones y terminaba derramándose sobre manos, camisetas y el piso pegajoso. El bajo hacía vibrar las paredes; la música latía con tanta fuerza que las ventanas podrían colapsar en cualquier momento.
Los dos pisos de la casa estaban abarrotados de gente. Universitarios, músicos, groupies, vecinos curiosos y un montón de colados que nadie sabía quién había invitado. Las fiestas siempre terminaban igual: un amigo llevaba a otro, ese otro aparecía con tres más, y esos tres llegaban acompañados de media facultad, un espectáculo tan ridículo que bien podía competir con Proyecto X. Y lo peor era que a él le encantaba.
Era la última noche del primer tour de Black Out. Su primer tour. Todavía le costaba creerlo.Meses atrás aún tocaban frente a veinte personas en bares pequeños donde el público parecía más interesado en las alitas de pollo y las cervezas baratas que en la música. Ahora, acababan de regresar de recorrer varias ciudades, de escuchar a desconocidos corear sus canciones y de firmar guitarras, brazos, carcasas de celular y pechos. Tantos pechos.
La vida se había vuelto exactamente como siempre había imaginado. Si aquello no era cumplir un sueño, se parecía muchísimo. Y maldita sea si lo estaba disfrutando.
—¡Black Out manda, hijos de perra! —rugió Chanyeol desde la mesa del comedor.
Le dio un gran trago a la botella casi vacía de Don Julio, levantándola como si fuera un trofeo de campeonato. En la otra mano sujetaba el mástil de su Stratocaster, balanceándola por encima de su cabeza con la confianza de alguien que llevaba toda la vida subiéndose a escenarios o a muebles que claramente no estaban diseñados para soportar casi dos metros de puro descontrol.
—¡¿Quiénes son los reyes esta noche?!
Un rugido ensordecedor respondió desde abajo.
—¡Black Out!
—¡Más fuerte!
Las luces de colores parpadeaban sobre las decenas de rostros sudorosos. Alguien hizo estallar un cañón de confeti sin que nadie supiera de dónde había salido. Un chico con lentes oscuros bailaba sobre la barra de la cocina. Detrás de él, dos desconocidos discutían apasionadamente sobre cuál era el mejor álbum de Queen mientras un tercero intentaba preparar margaritas utilizando, por alguna razón, salsa picante y limonada.
Con una sonrisa que apenas le cabía en la cara, Chanyeol inclinó la botella hacia el grupo reunido frente a la mesa. Su puntería, a esas alturas de la noche, no fue ni de lejos la mejor.
El tequila cayó en un arco torpe, salpicando el aire antes de terminar chorreando sobre la cara y el cuello de dos chicas que soltaron un grito entre sorpresa y euforia, sacudiendo la cabeza mientras la multitud alrededor comenzaba a vitorearlas.
—¡Hay más de dónde vino eso!
Las carcajadas estallaron de inmediato, mezclándose otra vez con la música, los brindis y el inconfundible aroma a alcohol que impregnaba cada rincón del departamento.
Chanyeol observó el desastre a su alrededor, absolutamente embriagado de euforia y alcohol. Si su "yo" adolescente lo viera, estaría perplejo. La gente en verdad estaba ahí por él: Sus amigos, su banda, su sueño convertido en una fiesta salvaje. Podía vivir en ese momento por el resto de su vida.
Se sentía como el mismísimo Sid Vicious.No... Mejor aún.
Una mezcla eufórica entre una superestrella del rock y Jack gritando desde la punta del Titanic que era el rey del mundo.
Nada podía arruinar ese momento.
Desde la entrada, haciéndose paso entre la multitud, apareció la cabecita rubia de Baekhee. El color rosa comenzaba a deslavarse de su cabellera poco a poco. Chanyeol la reconoció de inmediato, después de seis meses, su cerebro ya había aprendido a encontrarla aunque hubiera cien personas alrededor.
Agitó la mano desde la mesa del comedor.
—¡Hey, Birdie! ¡Aquí arriba!
La chica lo miró ahí arriba y su expresión cambió. Esa sonrisa amplia, esa mirada brillante que parecía decir que acababa de encontrar exactamente a la persona que estaba buscando.
De un salto, Chanyeol bajó de la mesa y dejó la guitarra recargada a un lado sin poner demasiado cuidado en ello.Baekhee llegó hasta él esquivando personas que bailaban demasiado cerca unas de otras, un chico que intentaba atravesar la sala abrazando un inflable de piscina en forma de tiburón y una pareja que parecía estar teniendo una discusión.
Cuando por fin llegó, no dijo nada.Simplemente tomó su rostro entre las manos y le dio un sonoro beso en los labios.
—Definitivamente sabes organizar una fiesta. ¿Qué hay del depósito?
Chanyeol abrió los brazos orgulloso de su creación.
—Pronto podré comprar esta casa. Hoy estoy celebrando—Chanyeol la abrazó rodeando su cintura.—Estamos celebrando.
El movimiento hizo que la cadena metálica de su cinturón se enganchara accidentalmente en las medias de red rosas de ella.
Ambos bajaron la mirada al mismo tiempo.
—No voy a preguntar cómo lograste hacer eso.
—Creo que el mejor día de mi vida podría ponerse todavía mejor.
Baekhee soltó una carcajada.
—¿Eso crees?
Él logró liberarla con cuidado y volvió a abrazarla.
—Puedo sentirlo. Siempre tengo espacio en mi agenda para una chica linda.
Baekhee sonrió con el labio inferior atrapado entre los dientes, divertida.
—Ni sueñes que te voy a ayudar a limpiar este desastre mañana, Park Chanyeol.—Mientras hablaba, hizo pequeños círculos distraídos sobre el brazo descubierto de él.—Aunque... Me encantaría ver cómo intentas convencerme.
Ahí estaba.
Esa era una de las cosas que más le gustaban de ella.Baekhee tenía esa habilidad de adaptarse a cualquier lugar sin parecer que estaba intentando hacerlo.Podía pasar una noche en un bar pequeño bebiendo cerveza barata y escuchando una banda local. Y al día siguiente podía aparecer en una cena elegante con un vestido ceñido, el cabello perfectamente acomodado y la misma seguridad con la que había entrado a ese bar.
Era bonita,divertida,carismática.La clase de persona que podía entrar a una habitación como una desconocida y salir de ella con cinco nuevos amigos.Baekhee estudiaba artes escénicas y tenía esa energía de alguien que disfrutaba ser observada. Y era popular en la medida justa.Lo suficiente para no sentirse intimidada por la creciente fama de Chanyeol. Pero también lo suficientemente independiente para no vivir únicamente a través de él.Cuando Black Out tocaba, ella estaba ahí. Esperándolo detrás del escenario. A veces, pasaba sus noches libres acompañando el sueño de estrellato de Park. Pero siempre se iba lo suficientemente lejos para volver a abrir sus propias alas y remontar su propio cielo. Chanyeol la llamaba "Birdie" cariñosamente por una razón. Chanyeol sabía que ella era un espíritu libre y una de las pocas personas que en verdad entendían su arte y su motivación.
Pero también sabía que Becky tenía una extraña habilidad para hacer que todo girara un poco alrededor de ella.
Ser una de las pocas estudiantes coreanas en su universidad había hecho que muchas personas la recordaran fácilmente.Ella era una novedad.Una presencia.Y Baekhee lo sabía.
Chanyeol, de alguna forma, lo encontraba adorable.
La mayoría del tiempo.
—Escucha, guapo... —Baekhee tiró suavemente del cuello de su camiseta para acercarlo a su altura—. Hay alguien que quiero...
No alcanzó a terminar.
Desde el jardín, las primeras notas de una canción de Black Out comenzaron a retumbar por las enormes bocinas que habían instalado junto a la alberca. El volumen subió tanto que terminó devorándose la música que hasta hacía un momento sonaba dentro de la casa.
—¿Qué? ¡No te escuché!
Baekhee volvió a ponerse de puntillas, prácticamente pegando los labios a su oído.
—¡Dije que hay alguien que quiero...!
—¡¿Que me quieres?!
Cada vez era más difícil escucharla. Chanyeol terminó casi doblándose sobre sí mismo para alcanzar su voz entre el escándalo.
Ella soltó una risa incrédula.
—¡No!
—¡Yo también te quiero, Birdie!
Le besó la frente antes de que un nuevo estallido de ruido se tragara cualquier posibilidad de conversación.
—¡Quiero que conozcas a...!
Todo empezó con un golpe seco.Alguien marcó el ritmo golpeando la barra de la cocina con ambas manos. La ola desde la terraza que daba a la alberca hasta el segundo piso. En cuestión de segundos, la casa completa parecía respirar al mismo compás.
Las palmas se multiplicaron.Los puños golpeaban cualquier superficie disponible.Los escalones retumbaban bajo decenas de zapatos.Incluso desde el jardín comenzaron a responder con aplausos sincronizados.La energía se propagó como una descarga eléctrica. Cientos de voces terminaron fundiéndose en una sola.El nombre de la banda rebotó contra las paredes, escapó por los ventanales abiertos y cruzó hasta el escenario improvisado junto a la alberca, donde los demás integrantes ya esperaban con los instrumentos colgados al hombro.
La multitud los reclamaba. Y era imposible ignorarla.
Baekhee terminó tapándose los oídos y negó con la cabeza entre risas.
—Ve, superestrella.
Chanyeol hizo una exagerada reverencia. Francamente no había entendido una sola palabra de lo que ella llevaba un minuto intentando decirle.Como disculpa, le robó un beso rápido en los labios.
—El deber me llama.
Ella le dio un empujoncito en el pecho y señaló hacia los enormes ventanales que daban al patio trasero.
Afuera, la alberca reflejaba las luces neón que habían colgado entre las palmeras. Había gente bailando alrededor del agua, otros sentados con los pies dentro, algunos incluso chapoteaban completamente vestidos. Más al fondo, sobre una plataforma de madera cubierta con luces LED, el resto de la banda ya afinaba instrumentos mientras lo llamaban a gritos por su nombre.
—¡Anda!
—¡Te lo voy a compensar muy bien esta noche, lo juro, nena!
Chanyeol salió disparado atravesando la sala entre los invitados, cruzó los ventanales corredizos de cristal, tomó su Stratocaster del soporte junto al escenario y se colgó la correa al hombro de un solo movimiento.El jardín entero estalló en aplausos incluso antes de que tocara la primera nota.
Baekhee se quedó unos segundos observándolo desde el interior de la casa. Sonrió.
—¡Buenas noches, Seattle!
El rugido que respondió pareció extenderse desde el jardín hasta cada rincón de la casa.
Siempre era curioso ver el efecto que Park Chanyeol tenía sobre la gente. Tan solo minutos atrás estaba lanzando tequila sobre desconocidos y subiéndose a una mesa como un idiota. Y ahora estaba ahí, dándolo todo como un completo rockstar.
Y, siendo justa... Un poco lo era.
Tenía presencia.
No importaba si tocaba frente a treinta personas o trescientas; encontraba la forma de hacer que todas lo miraran. Había nacido con ese tipo de carisma que no se aprendía y, para desgracia de ambos, él era perfectamente consciente de ello. Eso explicaba el ego. A veces desesperante. A veces encantador.
Baekhee nunca había entendido cómo alguien podía hablar tanto, dormir tan poco, tener tanta energía... y seguir despertando de buen humor.
Era como salir con un cachorro gigante.Uno que sabía tocar la guitarra.Y besaba peligrosamente bien. No estaba mal,en absoluto. De hecho, era una relación bastante cómoda.
Chanyeol la hacía reír, nunca era aburrido estar con él. Siempre encontraba un plan nuevo, una excusa para salir o una locura distinta en la que terminar involucrándola.
Y cuando cerraban la puerta de la habitación... Bueno... Tampoco tenía motivos para quejarse.
Quizá eso era lo que más le gustaba de él. Nunca había intentado ser otra persona. Baekhee no estaba enamorada de la idea de Chanyeol. Solo le gustaba estar con él. Y, por ahora, eso era suficiente.
Cinco minutos arriba de un escenario y ya parecía haber olvidado que existía el resto del planeta. Era un talento, la verdad.
Sacudió la cabeza con una sonrisa divertida. Ahora que Chanyeol estaba nadando en su propio océano...era momento de encontrar al otro revoltoso de su vida.
Sacó el teléfono del bolsillo de la chaqueta y buscó un contacto. Tecleó sin pensarlo demasiado:
¿Dónde te metiste?
Los tres puntitos aparecieron enseguida.
Baby B 🌛:
Me perdí.
Ella rodó los ojos.
Becky 🐦:
¿En serio?
Baby B 🌛:
Pero me encontraron.
📷 Foto (ver una vez)
Baekhee la abrió. La imagen estaba ligeramente movida. Apenas se distinguía parte de la chaqueta de cuero negra de Baekhyun, el cuello de una camiseta blanca y, apoyada con absoluta confianza sobre su pecho, la mano perfectamente manicurada de alguna chica con suerte. Sujetando su corbata, el puño de un muchacho moreno con la muñeca repleta de todo tipo de pulseras. Cerró los ojos. Por supuesto. No tenía ni 12 horas de haber aterrizado en la ciudad y ya estaba coqueteando con alguien. Había cosas que nunca cambiaban. Se le escapó la risa por la nariz.
Becky 🐦:
¿Dónde estás?
Baby B 🌛:
Seattle.
Ella levantó la vista del teléfono, exasperada.
Becky 🐦:
Eso no me ayuda en absolutamente nada.
Idiota.
Baja. Te estás perdiendo lo mejor de la fiesta.
Los tres puntitos aparecieron unos segundos.
Baby B 🌛:
Ocupado.
Baekhee comenzó a escribir.
"Voy por ti. Quiero presentarte a..."
Se detuvo. Releyó la conversación. "Ocupado." Solo eso. Conociendo a Baekhyun, era mejor no interrumpirlo cuando escribía una sola palabra. Borró el mensaje completo. En su lugar tecleó:
Becky 🐦:
Cinco minutos. Te veo en la cocina.
La respuesta llegó casi al instante.
Baby B 🌛:
😈
Un segundo después apareció otro mensaje.
Baby B 🌛:
Diez.
Baekhee dejó escapar un suspiro resignado.
—Claro que sí...
Bloqueó el teléfono y volvió a guardarlo en el bolsillo de la chaqueta. En ese momento, el último acorde de la canción rasgó el aire y el jardín explotó en una ovación. Los aplausos, los silbidos y los gritos volvieron a apoderarse de la casa. Baekhee levantó la vista hacia el escenario improvisado. Chanyeol sonreía bajo las luces, respirando agitado mientras saludaba al público.
Ella no pudo evitar sonreír también.Aplaudió junto con el resto de los invitados. Todavía tenía que presentarle a alguien.
Y, sin saberlo, Park Chanyeol estaba a menos de diez minutos de conocer a la única persona capaz de poner su mundo completamente de cabeza.
¡Hola! 💛 Bienvenides a Wrong Twin.
Antes que nada, gracias por darle una oportunidad a este pequeño proyecto.Escribí esta historia únicamente por diversión y porque la idea me pareció demasiado caótica como para dejarla en mi cabeza. Espero que se rían tanto leyéndola como yo mientras la escribo.
Es una comedia romántica llena de malentendidos, caos, tensión y personajes que toman decisiones... cuestionables.
Espero de verdad que disfruten esta primera parte tanto como yo disfruté escribiéndola. Todavía queda mucho desastre por delante, así que esto apenas comienza.
Gracias por leer, comentar y acompañarme en esta aventura.Espero verlos en la siguiente actualización. ♡
Bueno ya lo leí sube otro porfis gracias