Prólogo
Dicen que somos arte en los ojos correctos y eso es en lo que tú me convertiste. Me hiciste sentir como la persona más afortunada de este mundo aquella noche que te conocí y simplemente deje de sentirme solo, de fingir que disfrutaba los momentos que me tocaba vivir para disfrutar de verdad todo lo que me pasaba. Me enseñaste a ver con otros ojos todo lo que vivía.
Las noches se habían convertido en una maldita rutina, y mi familia solo rogaba por tener una hermosa velada con las familias más importantes de los negocios oscuros en los diferentes países. Esa noche era la perfecta ocasión para hacer contactos, tener mejores negocios y tratos con otros que pudieran ayudar en algún momento. Fue cuando todos volteamos para ver a las hijas de los mayores mafiosos del mundo, y verte entrar al salón me deslumbró.
Recuerdo hasta el color de tu vestido de noche, era color azul marino, casi se veía negro, pero los detalles hacían alusión al cielo nocturno, y eso eras tú, un cielo estrellado que podía ser explorado por buenos ojos, yo deseaba ser quien te deje verme con el corazón al desnudo, no entiendo bien el por qué, pero eras como un imán al que debía llegar.
Eras una mujer de veintiún años que sería presentada a las familias para ser lo que ellos querían, una esposa que uniera a las más importantes familias dentro del negocio, la señorita Dacia Gentile era la hija menor de la familia Gentile, una mafia muy conocida de Italia y una de las más poderosas, su hermano mayor Gian Gentile era el siguiente al mando y a quien se debía esta reunión, pues era momento de que él tome el mando y conozca a sus aliados, como mi familia.
Quizás yo no me veía como un hombre cruel a los ojos de estos hombres llenos de estupidez y ciertamente era mejor no mostrarme así para tenerlos con la guardia baja, pero si lo era y cuando quería algo peleaba por tenerlo. Por eso me esforcé por mejorar todos los negocios de mi familia y así poder tener cualquier puerta abierta de todas estas casa de mafia.
Así como Gian deseaba tener aliados de su edad, yo podía llegar a ser uno que no le deje otra opción, tenía que acorralarlo, y aunque no me siento orgulloso de lo que hice por tenerte, no me arrepiento de nada de lo que hice por ti, porque al menos así te tuve cerca de mí como tanto deseaba, simplemente no tuve la suerte necesaria y él decidió entregarte a otro.
Tuviste un esposo frio y distante contigo mi amada Dacia, no te tuvo ni un poco de compasión y te mostró como su trofeo cuando en realidad fuiste un regalo de tu hermano mayor y tu buen padre. Incluso tú fuiste tan maravillosa que no dijiste a tu familia la verdadera razón por la que él te estaba perdiendo, no lo abandonaste porque eras mala y desconsiderada, lo dejaste porque él no fue lo que pensabas.
Dacia prometo una cosa y es que no te dejaré estar triste de nuevo, no voy a permitir que mi cobardía me haga perderte de nuevo, ya no puedo cometer el mismo error dos veces. No quiero dejarte ir y aunque me miren como el malo o un maldito caprichoso, no voy a perder, haré lo que esté en mis manos para tenerte en mi camino, ser por lo menos el hombre al que recurras para llorar, incluso si eso significa ser un tramposo, trataré de hacerte la mujer feliz que siempre mereciste ser, quiero ser tu todo en esta vida y si se puede hasta en las próximas vidas que nos esperan.







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