Capítulo 1
Luka no había pensado que un día tendría que ver a su amigo del alma estar detrás de un omega.
Era lo normal. Sí. Parte del hermoso ciclo de la vida en la que un alfa y omega iban a terminar juntos.
Solo el único problema que tenía el omega era el enamoramiento que tenía por su mejor amigo. Por ese alfa que conocía desde su más tierna infancia.
Estando juntos desde que eran bebés técnicamente gracias a sus respectivas familias.
—Otra vez estas suspirando cómo enamorado Lu.
—Hyuna, no estoy suspirando como enamorado.
—Claro que lo estas haciendo—interrumpió otro alfa moreno, idéntico a la chica alfa frente al omega.
—¿Tú también Hyunwoo?
Luka despeino de manera ligera su cabello ante los gemelos burlones frente a él que no sabían hacer otra cosa más que reírse de su propia desgracia.
A veces se preguntaba cómo es que habían llegado a ser buenos amigos.
—Esto no es divertido.
Iba incluso a mandarlos (con toda la delicadeza que tenía) a la mierda, antes de que las palabras murieran en sus labios ante la llegada de los demás.
Iván cómo siempre detrás de Till con la esperanza de que este le haga el más mínimo caso.
“Ojala ese fuera yo”
No le interesaba estar viendo a los demás en su burbuja de amor o en su defecto escuchar las burlas discretas de sus mejores amigos.
Sua estaba algo similar a él.
La hermana menor de su mejor amigo que en apariencia podrían decir que no se llevaban bien (aunque era todo lo contrario), solo que los dos omegas entendían que era necesario un poco de silencio. Aunque Sua generalmente era arrastrada por su alfa Mizi a convivir con el resto de la pandilla.
Agradecía que antes de que Hyuna decidiera involucrarlo con el resto, apareciera el profesor, cortando cualquier indicio de conversación.
Con cuidado se coloco sus anteojos, a veces lamentándose de a ver seguido a los gemelos Mercer y no estar un par de asientos más adelante para tomar las notas necesarias.
Aunque también tenía sus ventajas estar sentado donde él se encontraba.
Muchas veces no tomaba notas y se dedicaba a escribir piezas o letras para algunas canciones que no se atrevía a sacar, o incluso un par de diseños de trajes que había soñado con verse puestos.
Un sueño un tanto infantil.
Pensaba que el escenario y él no eran uno solo. Que era un chico destinado a estar detrás de las pantallas o en su defecto en un despacho dirigiendo alguna de las empresas que su padre quería que tomara.
Pero…
Miraba la punta de los dedos de su mano, en ese tono violáceo que constantemente le recordaba su enfermedad, que era más frágil que el resto. Que el dolor le anclaba a su realidad cómo omega defectuoso.
Ni siquiera era capaz de respirar bien.
Desde nacimiento ya era un ser que en cualquier momento podría romperse. Morir. Por ser defectuoso. Todo en él lo era.
La cardiopatia congénita cianogena era la principal causante de sus problemas. Haciendo que básicamente todo fuera dolor para él, en acciones tan sencillas como el respirar.
Sufrir ante los cambios bruscos de temperatura…
Parecía un maldito pug.
¿La ironía?, tenía un pug cómo mascota que adoraba.
Detalles.
—Joven Sinclair, lo veo lo bastante distraído de mi clase que quiero suponer que no tendrá problema alguno para resolver este problema.
Sintió la punta de sus orejas calentarse, rogando que no se hubiera puesto rojo ante la reprimenda de su profesor.
Pero él era un Sinclair.
La integral frente a él aún no la habían visto, sin embargo…
Pasaron un par de minutos en los que solo se dedico a escribir, llegando al resultado poniendo esa constante c que la última vez le hizo no tener ese diez perfecto.
—Bien. Ha llegado con éxito al resultado. Solo le pido preste más atención a mi explicación o en su defecto finja prestarlo.
No por nada ocupaba el primer lugar en todo el instituto en cuanto sus notas. Siendo seguido por Sua, Hyunwoo, Iván, Mizi, Hyuna y Till.
—Presumido.
Era apenas un murmullo que salieron de los labios del omega rebelde, quien había apretado su lápiz con algo de fuerza.
¿Estaba mal por disfrutar de la frustración de Till?
Sabía que en el caso de Till y Mizi tenían que mantener un promedio lo suficientemente alto para tener esa beca completa que el instituto le otorgaba a ambos.
Mizi generalmente saliendo de esa zona de peligro mientras que Till siempre luchaba por mantener su beca.
Esto podría sonar clasista o quizás no. Pero ellos dos no pertenecían al instituto.
Mizi por su clara tendencia al mundo del arte, algo que esta escuela no podía ofrecerle, aunque quizás si los contactos que había hecho a lo largo de su trayectoria escolar.
Quizás al menos para ella no sería difícil agarrar parte de las personas que había ayudado para impulsar su arte que de manera sutil había mostrado.
Ambos pudieran no caerse bien (que novedad, él sin caer bien a la mayoría de la gente), pero Luka podía reconocer el talento donde lo veía.
Mizi tendría detrás de si a los Sinclair para patrocinar algunas de sus obras.
Till… era un caso diferente. Simplemente su comportamiento no encajaba. No había algo que indicara para Luka que él mereciera estar presente en el instituto.
Si no fuera por Iván no estaría aquí.
“Si no fuera por él, quizás Iván y yo…”
Alejo esos pensamientos de su mente. Sus feromonas amargándose un poco antes de volver a estar neutras.
“Iván no merece a un omega defectuoso cómo yo”
No podía hacerle eso a él.
Era un omega que jamás iba a poder darle hijos a su alfa. Apenas podía sobrevivir en sus propios celos que eran una tortura total para él.
Incluso estos eran peligrosos para él que sin el equipo médico que poseía en casa junto a su suministro de oxígeno, probablemente hubiera muerto hace tiempo.
La escuela termino en un abrir y cerrar de ojos, caminando con el resto de ellos mientras se colocaba al final.
—¿Te encuentras bien?
Hyunwoo podría ser el ser humano más burlón que podría haber, pero también sabía detectar cuando los omegas de su manada se encontraban mal.
—Lo estaré, gracias.
Tenía que estarlo.
¿Por qué no podía acostumbrarse al dolor de ser rechazado sin haber dicho tan solo una declaración de sus sentimientos?
A veces pensaba de manera seria cambiarse de instituto o país para dejar de ver a Iván y Till.
Ese omega que aunque lo negará disfrutaba de las acciones que el alfa tenía con él. Qué solo se estaba haciendo del rogar un poco antes de que terminaran juntos.
Un cuento feliz.
Quizás debió de haberle hecho caso a su padre cuando este le insistió en estudiar en casa.
Solo que también se encontraba cansado de no poder vivir.
Cansado de solo sobrevivir.
—Oye Luka. Hyunwoo y yo no podremos dejarte en tu casa, nos surgió algo y nos vamos a desviar mucho y…
Se podía ver la incomodidad de Hyuna por no poder hacer lo de siempre.
¿Qué estaba pasando?
—No te preocupes Hyuna, puedo regresar a casa solo.
“Gracias papá por no darme un auto propio”
Aunque de nuevo su padre lo hacía para protegerlo. La última vez… le había dado una migraña insoportable que por un error… estuvo a punto de chocar y llevarse consigo a inocentes.
Una ráfaga de viento le hizo quedar como imbécil, al provocarle un estornudo ante el cambio de la temperatura.
Sus pulmones empezando a doler.
Genial.
—Ni hablar—interrumpió Iván frunciendo de manera ligera el ceño, quitándose su abrigo para colocárselo en los hombros— yo te llevaré.
Esas palabras tan sencillas que volvían a hacer sentir esperanza en su corazón, haciendo que su omega interior se pusiera a bailar feliz. Más al sentir el aroma de Iván impregnado en esa prenda que se había colocado sin demora.
La tierra mojada, pino y manzana adentrándose en lo más profundo de su ser.
—No quisiera molestarte…
“Llévame, seamos solo tú y yo.”
—Nunca serás una molestia para mi, Luka.
Sin esperar mucho le había abierto la puerta del copiloto, sin darle tiempo de quejarse lo había sentado y cerrado la puerta.
Luka no se perdió la expresión de molestia que tenía Till en su rostro al no poder ocupar su lugar de siempre.
Él solo atino a colocarse el cinturón de seguridad mientras se ponía cómodo, ocultando con un tanto de esfuerzo su sonrisa.
—Iván, ¿y yo?
El alfa se removió incomodo, acomodando parte de su cabello con cierto nerviosismo, el grupo observando con una discreción ese hecho.
—Esta vez no podré llevarte Till. Lo siento. Cuando Luka empieza a enfermarse le da mucho dolor de cabeza tener aromas ajenos cerca de él. Esta vez le puedes pedir a Sua si te puede acercar a tu hogar.
Sin darle otra oportunidad al omega de hablar el alfa se había subido a su auto. Dejando atrás al grupo que empezaba a subirse a sus propios autos.
—¿De verdad estas bien?, ¿quieres que vayamos al medico antes de ir a tu casa?
—Estoy bien Iván. Llegando a casa si te preocupa mucho podrías acompañarme con el medico de la familia.
—Hecho.
¿Hace cuanto tiempo que no estaban a solas ellos dos? Sin sus amigos de por medio.
Estaba en el paraíso.
Podría morir en paz.
Iba a esparcir parte de sus feromonas antes de detenerse.
De nuevo él siendo un problema.
Los omegas siempre poseían un aroma cálido que atraía a los alfas. Luka no.
El fenómeno de Raynaud no solo le hacía alteraciones en los vasos sanguíneos de sus dedos y pies.
Lo hacía en su aroma.
Era un aroma frío que no muchos toleraban. Aparte de que los constantes medicamentos habían alterado su aroma y este también era débil.
Las fresas, cacao y coco sintiéndose… vacías a pesar de ser un aroma rico.
—Ey. No te angusties porque te lleve. También… hace tiempo que no hemos estado a solas tú y yo.
¿Él también lo había extrañado?
Su corazón era tan fácil de complacer que con solo saber eso había empezado a latir con regularidad, calmándose por extraño que fuera.
No planeo enamorarse de Iván.
Pero lo hizo.
Comenzó desde ese día. Después de su primer celo en el que casi muere. Hace apenas dos años. Lo justo para entrar en el instituto.
Un poco antes, a sus quince años. Un celo que se había adelantado por tres años y que no sabía cómo iba a ser para él.
De no ser por Iván… él hubiera sufrido mucho.
Estuvo para él en todo momento. Tomando su mano mientras los medicos de su familia hacían todo lo posible para mantenerlo estable.
En su mente eso lo tradujo en amor.
Amor en como incluso después de su celo, Iván se quedo en su hogar para asegurarse de que estuviera bien.
Había incluso preparado su postre favorito.
También… había sido el primero que no lo había visto cómo un defecto, con compasión o similar.
Siempre lo había visto con cariño y preocupación genuina. Lo veía cómo Luka.
Quizás estaba mal por enamorarse de él por esa razón. Por ese momento que no debía de haber pasado.
Solo que su corazón había decidido enamorarse del alfa. De su sonrisa cálida. Su voz. Su aroma.
Todo.
—¿Podrías quedarte conmigo?, un par de horas. Si no te molesta claro.
No tenía la menor idea de si era hoy la reunión que tenía con Till para explicar unos temas, su mente no daba para pensar más allá que el estar en su cuarto junto a Iván.
—Por supuesto que iré contigo. Siempre.
Ojala fuera de esa manera siempre.
Pero eso le bastaba a Luka.
Que en todo ese trayecto a su hogar no había dejado de sonreír. Sin notar la mirada intensa del alfa sobre él.








