𝐒𝐭𝐨𝐧𝐞 𝐏𝐚𝐠𝐞𝐬|𝐒𝐞𝐧𝐤𝐮 𝐈𝐬𝐡𝐢𝐠𝐚𝐦𝐢|

Summary

Alyssa siempre creyó que solo escribía historias. Ciudades cubiertas por bosques, una luz verde en el cielo y un muchacho obstinado que se negaba a rendirse incluso al final del mundo. Cuando Senku Ishigami descubre accidentalmente su manuscrito, decide convertirse en su crítico más despiadado... y en su lector más fiel. Lo que ninguno de los dos sabía... era que cada página hablaba del futuro.

Status
21d ago
Chapters
15
Rating
n/a
Age Rating
18+

╰┈➤ Prólogo

(2 años para la petrificacion)

La biblioteca siempre había sido el único lugar de la escuela donde Alyssa podía pensar con claridad y estar relajada de los murmullos de todos sus compañeros.

El olor a los libros, el silencio y sobre todo la información qud podía conseguir para las historias que escribía a escondidas de todo el mundo.

Historias que solo ella sabía.

Nunca se había atrevido a mostrar su borradores o su libreta de ideas a nadie. Durante años se había refugiado en relatos románticos, fantasías elegantes y finales imposiblemente felices.

Pero últimamente algo había cambiado.

Sin entender muy bien por qué, había dejado de escribir castillos y declaraciones de amor para llenar páginas enteras sobre fórmulas químicas que ni ella mismo entendía, civilizaciones primitivas, herramientas rudimentarias y teorías absurdamente específicas sobre cómo sobrevivir en una era de piedra.

No tenía sentido.

No era su estilo.

Pero no podía detenerse.

Por eso esa tarde había ido a la biblioteca decidida a corregir varios capítulos con ayuda de un libro de química que acababa de localizar.

Sin embargo, al abrir su mochila, sintió que el mundo se detenía.

No estaba.

Su libro de cubierta azul había desaparecido de su mochila.

Sujetó con fuerza la correa del bolso mientras obligaba a su mente a repasar todo lo que había hecho esa mañana.

Había terminado clases.

Había intentado almorzar en la cafetería.

Había pasado por el baño.

Después… Había ido al club de ciencias para entregar un permiso al profesor por una futura ausencia y luego vino directamente a la biblioteca.

El club de ciencias...

Sus ojos se abrieron de golpe.

—Oh, no…

Lo había dejado en el club de ciencias.

Su cuaderno.

El de tapa azul.

El que jamás se separaba de ella.

El cuaderno que contenía todas sus ideas y algunos capítulos de borradores de su nueva historia ahí.

Oh, no.

Giró casi de inmediato provocando un pequeño chirrido en sus zapatos y salió de la biblioteca casi corriendo desesperada.

No, no, no, no...

Atravesó pasillos jadeando, bajó escaleras y apretó el paso hasta llegar a la puerta del aula que usaban como club. Desde fuera se oía el zumbido tenue de algún aparato funcionando y dentro de su ser rogaba que solo su profesor este ahí...

Empujó.

Y se congeló en la entrada.

Había alguien sentado donde hace unos momentos estaba sentada hablando con el profesor.

No.

Peor.

Había alguien sentado leyendo su cuaderno.

Senku Ishigami descansaba de lado sobre la silla, una pierna extendida, la otra doblada, completamente ajeno al delito social que estaba cometiendo y una lata de bebida abierta a un costado. Sostenía el cuaderno abierto con una mano mientras con la otra escribía algo en los márgenes con absoluta naturalidad.

Alyssa sintió el calor subirle de golpe al rostro.

Porque no era cualquier compañero.

Era él.

El chico que le gustaba en secreto desde que había ingresado a esta preparatoria hace un año atrás.

El chico extraño que hablaba de ciencia como si fuera religión.

Aquel al que se le iluminaban los ojos cuando una idea funcionaba y mostraba una sonrisa salvaje, nada normal, cada vez que lograba algo imposible. El chico imposible de mirar demasiado sin ponerse nerviosa y ese mismo estaba leyendo cada palabra vergonzosa que había escrito.

—¡¿Q-qué estás haciendo?!— preguntó, horrorizada.

Senku levantó la vista apenas un segundo antes de volver a centrarse en el cuaderno y soltar una ligera risa.

—Matando tiempo.

—Ese cuaderno es mío...— murmuró con un hilo de voz.

—También lo noté— asintió el volviendo a la página como si nada. —Lo deduje por la caligrafía consistente y el exceso de dramatismo que estas haciendo ahora.

La rubia avanzó hasta la mesa con el corazón golpeándole las costillas, debía actuar con calma y dignidad.

Debía recuperarlo y huir.

—¡Devuélvemelo!

Intentó arrebatárselo, pero Senku simplemente alzó el brazo lo justo para mantenerlo fuera de su alcance.

Alyssa terminó inclinada sobre él sin querer.

Demasiado cerca.

El olor limpio y ligeramente cítrico de su colonia se mezclaba con el aroma metálico del laboratorio y el gas dulce de la bebida que descansaba abierta junto a su codo.

Retrocedió de inmediato, roja hasta las orejas.

Senku no pareció notarlo.

O fingió no notarlo.

Con la punta del lápiz señaló una anotación al margen.

—La idea de la gasolina de la página uno está mal.

—¿Perdón?— Alyssa pestañeó confundida.

—Tu protagonista no sabe explicar cómo obtener combustible. Dice “lo refinó con ingenio” y ya. Eso no significa nada.

—Espera…

—Y esto es peor.

Pasó a la siguiente hoja ignorándola por completo y marcó otra escena con el lápiz.

—La reacción química que describes produciría humo tóxico antes que resultados útiles. Si respira eso, se muere en dos capítulos.

Alyssa lo miró como si hablara otro idioma.

—Yo… solo estaba escribiendo ideas para una historia.

—Y yo estoy evitando que la química llore.

—¡Es una futura novela!

—Una futura novela con errores evitables.

—¡No te pedí opinión!

—Pero la necesitabas...

—¡Ishigami-san!

—Urgentemente— terminó ladeando una sonrisa.

Ella estaba a un segundo de estrangularlo con educación y esconder su cadáver detrás de un casillero...

Pero entonces Senku pasó otra página y se detuvo.

Leyó en silencio.

Frunció apenas el ceño.

Luego asintió, casi satisfecho, y por primera vez la miró con un interés real.

—Esto sí está interesante.

—¿Qué cosa? —preguntó ella, olvidando por un momento su indignación mientras se acercaba un poco.

—La idea de petrificar a toda la humanidad y obligar a alguien a reconstruir la civilización desde cero usando ciencia.

Tomó el lápiz y añadió otra nota.

"Buen concepto. Necesita mejores pasos.”

Después cerró el cuaderno y por fin se lo tendió.

Ella se lo arrebató y lo abrazó contra el pecho como si acabara de rescatar a un ser vivo.

—No vuelvas a tocar mis cosas.

—Entonces no las olvides en territorio científico.

—¡Esto no es territorio científico!

Senku miró a su alrededor con una leve sonrisa de burla.

Tubos de ensayo.

Cables.

Frascos.

Una batería casera chisporroteando al fondo.

—Es literalmente el club de ciencias.

Alyssa abrió la boca.

La cerró.

Maldito.

Senku tomó su lata y bebió un largo trago, todavía con esa expresión insoportablemente arrogante.

—Trae el siguiente capítulo cuando lo termines.

Ella lo miró incrédula.

—¿Perdón?

—Quedó inconcluso y quiero saber el origen de la petrificacion.

—No lo escribí para ti.

—Eso fue un error táctico.

—No necesito tu ayuda.

—La página uno opina distinto.

Alyssa apretó aún más el cuaderno entre los brazos.

—Eres insufrible.

—Y tú vas a volver.

—¿Y cómo lo sabes?

Senku dejó la lata sobre la mesa y sonrió apenas, esa sonrisa torcida que aparecía cada vez que estaba demasiado seguro de algo.

—Estoy diez mil millones por ciento, seguro que volverás.

Alyssa se quedó inmóvil.

Porque tenía razón y eso era todavía peor, se giró hacia la puerta fingiendo indiferencia.

—Qué frase tan ridícula.

Senku ni se inmuto.

—Y aun así vas a pensar en ella todo el día.