Estás bien bueno, papx, bien bueno
Oscar Piastri llego a Queensland desde Victoria,Australia.
Habia viajado desde tan lejos en busca de una vacante de trabajo perdida en internet.
Era una reserva pequeña que ayudaba a los canguros, aves exoticas y ruedores que habitaban serca de la selva.
Era su vocacion, estaba en él ayudar a los animales exoticos de su pais.
No era un gran sueldo para el que se esperaba recibir pero tenia flexibilidad de horario y les pagaban la mitad de la renta de donde quisieran vivir mientras no se saliera del presupuesto, sin olvidar que tenian comida gratuita en dos restaurantes.
Ademas tenia solo un compañero especializado en fauna silvestre que conoceria el dia de hoy.
Por él llego un jeep conducido por un señor que se presento como amigo de su compañero.
Primero pasaria a reportar su llegada a la instalaciones de la reserva y luego seria llevado un hotel hasta que encontrara un lugar de su agrado.
Para Oscar esto seria una parada temporal pues su idea era llegar a la reserva mas grande de su pais pero para ello necesitaba mas experiencia. Queria llegar en su mejor version. Por eso estaba aquí. Planeando una estancia de no mas de 2 años.
El jeep subia un camino de tierra adentrandose en la selva, Oscar miraba curioso. Solo algunas aves sobre las ramas de los arboles se acercaban a ver.
-¿Ya conoces a Checo?
Preguntó el señor a su lado mientras manejaba.
-¿Checo?
Nunca habia escuchado un nombre tan raro.
-Asi se llama tu compañero.
-Ah, no. Es la primera vez que lo vere.
Oscar le dio una sonrisa breve de boca cerrada.
-Se llevaran bien, Checo es muy divertido, solo no le creas cuando te diga que el tequila no arde.
Este rio y Oscar rio suavemente por compromiso.
¿Tequila?
Que no esa era una bebida mexicana.
Las instalaciones eran una casa en la cima de una colina, donde se podian ver grandes arboles y las montañas y se alcanzaba a oir el rio que chocaba en las rocas.
Oscar bajó solo con su mochila en el hombro, se recargó en las barandas de metal del mirador de las oficinas de la reserva.
Estaba encantado con la vista cuando la puerta se abrio.
-¡Checo!
Dijo entusiasmado el señor que fue por él. Oscar volvio casualmente para conocer a su compañero.
-Hey, tú debes ser Oscar.
Este era un hombre de piel morena, cabello negro rizado, ojos cafes y si Oscar no se equivocaba tenia pecas en el rostro, sobre todo agrupandose en su nariz.
Esto ultimo lo notó al chocar manos como gesto de bienvenida.
-Soy Sergio Pérez, pero todos me dices Checo.
-Un placer.
Este tenia dientes de conejo que se mostraban en su gran sonrisa. Oscar le siguio con la vista hasta que sus manos se separaron.
-Entremos a arreglar los ultimos detalles de tu estancia, ¿ te parece?
-Si, bien.
Oscar asintio sin decir mas.
Asi fue como se le informó el rol de cada quien y que zonas tenian asignadas, ademas de la zona donde atendian animales heridos.
Oscar le escuchaba en silencio preguntandose que hacia un mexicano trabajando tan lejos de su pais.
Las labores empezaron sin grandes cambios, ni uno estorbaba al otro, a diferencia del señor Matt, Oscar solo conocia la faceta de trabajo de 'Checo'.
No hablaban más allá de lo estrictamente necesario.
Oscar revisaba las camaras de monitorio silvestre, revisaba algunos bebederos de agua y si algun animal herido se mostraba en su camino era llevado al area medica.
Ahi se evaluaba quien se haria cargo de él.
Su telefono sonó mostrando un correo electronico.
Este tenia un mensaje bastante largo que lo hizo superar.
"Eso es nuevo."
Debia reconocerle a su ex que no se rendia tan rapido pero él ya estaba harto de bloquearlo de todos lados.
Ahora cada vez se creaba un nuevo correo donde mandaba las mismas disculpas de siempre pero Oscar ya no queria cruzarse con inmaduros de su edad.
Estos dias habia nacido un nuevo deseo.
Sus ojos habia visto nuevos horizontes, unos de manos mas experimentadas, miradas llenas de viviencias que él queria descubrir.
La imagen de su compañero mexicano vino a su mente en contra de su voluntad y Oscar maldijo en sus adentros.
Checo parecia no ser gay.
Todas estas semanas lo habia visto caminar del brazo con 3 mujeres diferentes rumbo a unos de los bares del pueblo.
Que mas prueba queria.
Pero él notaba esas cosas que no debia.
Las manos mas pequeñas que las suyas pero igual de masculinas.
La barba incipiente, ese perfil del que no podia quita los ojos.
Esperaba que Checo no notara esas cosas. Por su propio bien.