ORAL REMEDY | KOOKMIN +21

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Summary

Park Jimin, un joven casado que se la vive en casa o en clases de danza ya que su esposo, Jeon Jungkook, al ser doctor se la vive la mayor parte del tiempo en el hospital. Un día, Jimin finge estar enfermo y va al consultorio de su esposo para ver si este lo engaña, pero lejos de encontrar infidelidad alguna, termina tomando una píldora de manera peculiar.

Genre
Erotica,Drama
Author
JUNGJI
Status
Complete
Chapters
1
Rating
5.0 (1 review)
Age Rating
18+

| 01 |

─ Por el poder que se me concede, los declaro unidos en matrimonio, pueden cellar su amor en un beso.

Ambos chicos se miraron con una sonrisa y luego de la frase del sacerdote se unieron en un casto beso, volviéndose uno solo hasta que la muerte los separe.

La boda fue amena, la luna de miel igual, la mudanza fue algo sencillo y sus días empezaron a transcurrir con normalidad. Al inicio, la relación entre ambos era una llama de pasión que parecía jamás querer apagarse, se encontraban todas las noches sumergidos bajo las sabanas de su cama matrimonial, entregándose en cuerpo y alma.

─ Uhm, Jungkook-ah…

Los jadeos de Jimin inundaba la habitación y el choque de sus cuerpos sudados resonaban entre las cuatro paredes. Jimin, en la comprometedora posición brindándole la excelente vista de su redondo trasero a su esposo, quién con una energía inusual arremetía con brusquedad contra él.

Jungkook era una persona muy resistente a la hora de tener relaciones sexo coital, y a Jimin le costaba un poco resistir el mismo tiempo que su esposo.

─ Ya… no aguanto.

Manchó las sabanas de su esencia, apretando a la hora de su orgasmo su cavidad anal, logrando atrapar a Jungkook hasta que se vino dentro de él.

Cayó rendido sobre la cama, sin energías de si quiera limpiar su desastre. Agradecía que su esposo fuese demasiado consentidor luego de hacerlo suyo, pues él siempre lo limpiaba y acomodaba para que durmiera como todo un ángel.

Pero, aquellos tratos de un momento a otro cambiaron…

─ ¿A qué hora vendrás ahora, corazón? ─Preguntó Jimin, sabiendo perfectamente la respuesta que le daría su esposo.

Se escuchó un largo suspiro al otro lado de la línea, y logró escuchar cómo su esposo hojeaba algunos documentos, tal vez algún expediente clínico de algún paciente.

─ Creo que nuevamente llegaré al amanecer, el hospital está repleto de personas y estamos cortos de personal. Disculpa, cielo, nuevamente no podremos cenar juntos.

Jimin suspiró y miró por la ventana de su hogar, tratando de verle el lado positivo a la situación.

Pero empezaba a casarse.

─ Comprendo perfectamente, mi vida. Entonces nos vemos en la mañana, tal vez logramos desayunar juntos.

─ Créeme que lo haremos, pienso tomar el día libre mañana para pasar tiempo contigo y consentirte.

El rubio sintió cómo sus ánimos subían de golpe, un día libre por parte de Jeon significa un día lleno de sexo y mimos por todo el hogar.

─ ¿Lo dices en serio? ¿Podremos pasar todo el día juntos?

─ Lo digo en serio, mi amor, extraño tanto nuestros días juntos, así que quiero que mañana te pongas más hermoso de lo normal, porque pasaremos el día totalmente juntos.

Jimin pataleó en el sofá cual puberto enamorado, escuchar cómo su esposo hacia planes y tiempo para estar junto a él le hacía saber que él aún lo amaba tanto como él amaba a su esposo.

─ Muy bien, entonces nos vemos en la mañana.

─ Hasta en la mañana, mi cielo.

Ambos se despidieron con un beso que, aunque sus labios no se hubieran unido para tal acto, ambos sintieron aquél beso como si sí lo hubieran hecho.

Jimin decidió irse a dormir temprano, pues quería despertar antes de lo habitual para lograr hacerle un rico desayuno a su esposo. O tal vez para despertarlo con una abrazadora mamada matutina.

Pero lo que vio al despertar solo voló sus esperanzas. Pues el otro lado de la cama matrimonial estaba vacío, al igual que toda la casa.

Jeon no había llegado a dormir.

─ ¡Es que no lo entiendo, hyung! Siempre dice que hará una cosa, pero al final termina haciendo otra totalmente diferente.

Volvió a cubrir su rostro con el pañuelo de seda que tenía entre sus manos, secando las lágrimas que se negaban a querer parar.

─ Deja de llorar por ese imbécil, Mimi, desde un principio te dije que no se veía tan convincente esa fachada de “hombre perfecto”.

Sí, a Yoongi no le agradaba del todo la pareja de su hermano.

─ No lo entiendo, ¿Qué le hará falta? Él no era así cuándo nos casamos, tenemos un año viviendo juntos y su comportamiento cambió unos meses después de la boda. Sera qué…

─ Ve a su consultorio.

Jimin paró sus lágrimas, tratando de analizar las palabras de su hermano.

─ ¿Qué?

─ Sí, ve a su consultorio sin avisar y espera encontrar algo. Si te es infiel, puedes encontrarlo en el acto. Si no te es infiel, solamente lo encontrarás trabajando.

Jimin logró analizar la propuesta de su hermano, viendo que en efecto, era una muy buena idea.

─ ¿Y si luego se enoja porque llegué sin avisar? No quiero tener problemas con él.

─ Si se enoja es porque oculta algo. Ándale, finge que estas enfermo para que el personal te deje ir a verlo.

El rubio mordió su labio dudoso, pero al final aceptó la propuesta de su hermano.

Iría a su consultorio.




─ ¿A qué hora volverás? ─Nuevamente esa pregunta, como todas las noches.

─ No lo sé, tal vez nuevamente de madrugada.

Jimin miró por la ventana que daba a la calle frente a su hogar.

─ Entonces, supongo que nos vemos en la mañana, puede que me levante y te prepare el desayuno.

─ Sería estupendo, cielo, estoy harto de comer cereal o alguna otra cosa rápida por no interrumpir tu sueño.

─ Sabes perfectamente que no me gusta que me despiertes, ¿cierto?

─ Sí, y lo aprendí de mala manera.

Jimin soltó una risa un poco escandalosa, pues aún recordaba la cara de terror que puso Jungkook cuándo éste lo quería despertar con caricias y besos, pero lo que recibió a cambio fue el cuadro de bodas que reposaba en la mesita de noche del lado de Jimin estampado en su cabeza.

Escuchó cómo Jungkook al otro lado de la línea reía un poco al escucharlo reír, pero en ese momento no todo fue risas, pues a Jungkook tuvieron que darle tres puntadas ya que un pedazo de vidrio se había incrustado en su cabeza.

Soltó un suspiro cuando su risa cesó, quedando ambos en un crudo silencio, pero no a tal grado de ser incómodo; era más como si ambos tuvieran miedo de hablar o colgar.

Se escuchó cómo una voz femenina llamaba a Jungkook al otro lado, pero poco audible como para que Jimin entendiera sus palabras. Solamente escuchó un “está bien” de parte de su esposo y luego de eso la chica se fue.

─ Mi amor, debo de-

─ Debes de colgar, lo entiendo.

─ Te amo, cielo, nos vemos en la mañana.

─ Te amo.

Luego de esas palabras, Jungkook cortó la llamada y, nuevamente, Jimin quedó en un silencio; un silencio sepulcral.

Dejó su celular de lado y se acomodó entre las sábanas, tratando de conciliar el sueño para evitar pensar tantas cosas, pero no podía. Su cerebro le jugaba tan mal, que lo hacía dudar de la persona a quien amaba.

Él sabía que Jungkook no era capaz de hacerle eso, pero los comportamientos tan repentinos hacían que ese lado de él saliera a la luz.

El reloj marcó las dos de la mañana, escuchó ruido en la puerta principal y luego pasos seguidos hacia la habitación. La puerta fue abierta y con ello el aroma de su esposo llegó a su nariz. Lo escuchó desvestirse y luego ir a la ducha, unos minutos después salió ya limpió y sintió el movimiento al otro lado de su cama.

Los brazos de Jeon rodearon su cintura, luego el rostro ajeno se acercó a su mejilla para darle un beso, procurando ser delicado para no despertarlo. Pero claro, él seguía despierto.

─ Si no tuviera miedo a despertarte, te haría el amor justo en este momento.

Jimin mordió su labio, aquella idea le interesaba mucho ya que tenía tiempo sin sexo. Fingió acomodarse, topando más su trasero al cuerpo de su esposo, pero solamente recibió una risita y otro beso.

─ Parece que tu cuerpo me llama, pero no quiero recibir otras tres puntadas.

Y dicho aquello, Jeon se alejó del cuerpo de Jimin y se acomodó en la cama, para luego quedar totalmente dormido en cuestión de minutos.

Jimin se giró, observó a su esposo con el sueño pesado y solamente soltó un suspiro. Realmente creyó que lo harían.

La mañana llegó con pequeños rayos de luz entre las cortinas de la ventana, miró al otro lado de la cama y se sorprendió al ver a su esposo aún en la cama. Miró la hora en su celular y ya eran las ocho de la mañana, ¿es que a caso Jungkook no trabajaría ese día?

─ Cielo.

Lo movió un poco, temiendo que Jungkook fuese como él y que no le gustase que lo despertaran, pero fue todo lo contrario. Jeon, poco a poco fue abriendo los ojos, tratando de enfocar su vista ya que un rayo de luz daba directamente en su rostro.

Miró a los lados y luego miró a Jimin, sonriendo lentamente al verlo tan lindo, con las mejillas rosadas, cabello revuelto y ojos hinchados, dando como señal que recién había despertado igual.

─ ¿Estoy en el cielo? ¿O por qué un ángel demasiado hermoso me ha despertado?

Jungkook se acercó y abrazó a Jimin por la cintura, escondiéndose en el abdomen de este. Jimin, sentado en la cama río y solo golpeó levemente el hombro de su marido.

─ ¿Te quedaste dormido? Ya son las ocho pasadas.

─ Pedí el día libre, quería pasar tiempo contigo.

Ambos conectaron miradas y de los ojos de Jimin se notó un brillo de felicidad y esperanza, por fin podría pasar tiempo junto a su esposo.

─ ¿Es en serio? ¡Oh, Jungkook-ah, estoy tan feliz!

Se lanzó sobre él y lo abrazó, dándole múltiples besos entusiasmado. Jungkook, riendo al notar la emoción de su bello esposo, correspondió a aquellas caricias igual de contento.

Jimin se levantó de golpe dando leves brincos de emoción, todo sin borrar la sonrisa de su rostro.

─ ¡Iré a hacer el desayuno para que lo disfrutemos juntos!

Jungkook cruzó sus brazos por detrás de su cabeza y observó cómo Jimin salía de la habitación con premura. Sonrió, pues tanto él como Jimin habían anhelado tener aquellos bellos momentos que tuvieron cuándo eran novios y cuándo recién se habían casado.

Pero bueno, la vida tiene otros planes.

Jimin estaba terminando de untar la mermelada en los papes tostados, cuando vio a su marido bajar uniformado y con premura por las escaleras.

Ambos conectaron miradas, Jungkook miró con vergüenza a Jimin, observando cómo de sus ojos desaparecía aquél brillo que tenía justo cuándo despertaron juntos. Jimin sintió cómo su corazón se estrujaba mientras veía a su esposo acercarse lentamente.

─ Mi amor, llamaron del hospital y dijer-

─ Vete, no importa.

Miró las tostadas en la mesa y mordió su labio, no iba a llorar. No otra vez.

─ Lo lamento mucho, te prometo que lo voy a recompensar.

Tomó el rostro del rubio y le dio un corto beso, beso que fue interrumpido por una llamada que Jimin supuso era del hospital, o eso quería pensar.

Jeon se alejó al escuchar su celular, sacándolo de su bolsillo para confirmar quién era. Miró a Jimin y nuevamente le dio otro beso.

─ Te amo, nos vemos en la noche.

Y con eso, Jeon abandono el hogar.

Jimin no sabía cómo sentirse, pues ya estaba acostumbrado al abandono de su pareja gracias al trabajo que él tenía, pero dentro de su corazón aún albergaba esa esperanza de ser la primera opción de Jungkook.

Miró la comida y soltó un suspiro, tomó asiento y en la soledad del hogar consumió lo que había cocinado.




─ ¿Y bien? ¿A qué hora paso por ti?

─ Puedes venir ya, solamente termino de arreglarme y llevamos a cabo el plan.

─ Muy bien.

Y dichas aquellas palabras, su hermano colgó la llamada. Jimin se miró al espejo, había logrado con maquillaje lucir un poco enfermo: tez mucho más pálida, ojos y nariz enrojecidos, y sus ojos estaban un poco rojos por las gotas que recién se había aplicado. Si todo marchaba bien, lograría saber qué era lo que su esposo hacía tanto en el hospital como para cancelar el día junto a él y salir corriendo de casa. Como decía, él no quería creer que su esposo le era infiel o algo por el estilo, pero su hermano había logrado meterle dudas a la cabeza.

Y esas dudas las iba a aclarar ahora.

─ ¿Estas seguro, hyung?

─ Claro que sí, así sirve y te das cuenta que ese hombre no es para ti y lo dejas.

─ Ush, se nota que no lo quieres. ─Se cruzó de brazos.

─ Nadita, nadita. ─Yoongi sonrió.

Jimin solamente rodo los ojos, pero su momento de distracción desapareció, pues justo en ese momento habían llegado al hospital donde Jeon trabajaba.

─ Tengo miedo…

─ Debes hacerlo, sino seguirás viviendo en alguna mentira.

─ O tal vez mi esposo solamente está trabajando y nosotros solo nos estamos haciendo malas ideas de él.

Ambos conectaron miradas, pero Yoongi solo le restó importancia, alzándose de hombros para luego pegarle un sorbo a su café.

─ Anda, si algo sale mal estaré aquí esperando.

Jimin genero un leve puchero, pero asintió y salió del auto para luego ingresar al centro de salud.

Caminó inseguro hasta recepción, siendo recibido por una linda chica de ojos grandes.

─ Buen día, ¿en qué puedo ayudarle?

─ Ahm, necesito ver al doctor Jeon, a mi esposo.

Jihyo miró a Jimin y rápidamente lo reconoció.

─ ¡Señor Jeon! ¿Se encuentra enfermo? Puedo avisarle al doctor Jeon que usted viene a verlo.

─ ¡No! No le digas nada, quiero ir como un paciente más para que él logre atendernos a todos por igual.

La chica de cabello castaño miró dudosa al joven frente a él, pero sin hacer más preguntas aceptó a la petición del rubio.

─ Está bien, solamente necesito que llene esto para luego poder pasar a la sala de espera del doctor Jeon.

Jimin asintió y llenó los documentos con sus datos, se los entregó a la chica y luego se dirigió al pasillo correspondiente.

Tomo asiento, teniendo como turno el número cuatro. Miró sus manos un poco nervioso y empezó a jugar con ellas, imaginando las tantas reacciones que su esposo podía tener, tenía miedo que aquél se enfadara demasiado con él por dudar de su fidelidad, que llorara al ver que su esposo estaba insatisfecho o que se riera por lo ridículo que esto era.

Sea lo que sea, ya no tenía tiempo de pensar, pues sin que lo notara ya era su turno de pasar al consultorio.

Acomodó la gorra en su cabeza para que Jungkook no lo reconociera con rapidez y entró al consultorio. Se sentó frente a Jeon y escuchó su voz un poco cansada.

─ Buen día. Dígame, ¿Cuál es el motivo de su consulta?

Jimin mordió su labio y aclaró su garganta, tratando de que aquella no saliera idéntica a la suya.

─ Creo que tengo infección en la garganta.

─ ¿Sí? ¿Y desde cuándo empezaron estos síntomas?

─ Desde la noche anterior.

Jimin estaba nervioso, no sabía cómo mentir y tratar de observar algo inusual en aquél consultorio al mismo tiempo.

─ ¿En serio? Pues yo estaba mañana lo escuché muy bien, sin signos de tener tal infección.

Jimin alzó la mirada sorprendido de haber sido descubierto. Jeon lo miró con una ceja alzada y le mostró los documentos que tenía en mano.

─ Has venido como paciente, por ende tengo todo tu historial médico en mis manos.

Jimin se maldijo a si mismo en sus adentros, pues no creía como podía haber olvidado aquél detalle tan importante.

─ ¿A qué has venido, Jimin?

Jimin bajó la mirada, jugando con sus manos nerviosamente.

─ Quería verte, sentí horrible cuándo saliste así de repente de casa, así que decidí inventar esto para venir a verte.

─ ¿Es así? ─ Jeon se levantó de su asiento y caminó con lentitud por su consultorio.─ ¿Ese es el único motivo de tu visita, Jimin? ─Jimin asintió.─ Pues no te creo.

El rubio alzó la mirada, conectando la con la mirada de Jeon. Jungkook observó detenidamente el rostro de su esposo, aquel maquillaje bien hecho lograba engañarlo un poco.

Y si su esposo quería jugar, él también lo haría.

─ Ya que has venido a mi consultorio por una infección en la garganta, debo de darte una píldora para ello.

Y fue ahí donde Jimin entró en pánico, él odiaba la medicación y tomar píldoras por una simple mentira no estaba en sus planes.

─ ¡No! Ya me siento mejor, no es necesario la píldora. ─Soltó una risa nerviosa, cosa que hizo sonreír a Jeon.

─ Claro que es necesaria, una infección no se va así por así, necesita ser tratada con una buena dosis de medicamentos.

Jimin negó repetidas veces, negándose rotundamente a consumir analgésicos.

Jeon se acercó a un estante en su consultorio el cuál mantenía bajo código de seguridad y sacó un paquete de píldoras, sacó una del blíster gris y se acercó a Jimin con paso seguro.

─ Abre la boca. ─Jimin rápidamente tapó con ambas manos su boca y negó con afán, estando reacio a la idea de Jungkook.─ Abre la jodida boca, por Dios.

Levantó a Jimin del asiento y lo hizo colocarse de rodillas, aquello desconcertó a Jimin quién vio confundido a su esposo, pero rápidamente obtuvo respuestas cuándo vio a su esposo desabrochar su pantalón.

─ Si viniste a mi consultorio es porque estas enfermo, así que abre esa maldita boca y tómate tu píldora.

Jimin se sorprendió por aquél trato de su esposo hacia él. Sí, Jungkook era de decirle cosas sucias a la hora de coger, pero esto era otro nivel de autoridad.

Le gustaba.

Abrió la boca con lentitud, siguiendo en negación a tomar la píldora, pero aquello pareció colmar la paciencia de Jungkook, ya que lo tomó de las mejillas y las apretó, haciendo que abriera su boca a más no poder.

─ ¿Es que a caso no escuchas?

Cuando la boca de Jimin estuvo lo suficientemente abierta, Jungkook colocó la pastilla en la lengua del rubio y seguida de esta introdujo su extensión, soltando ambos un jadeo.

Jimin por volver a sentir el trozo de su marido en su boca y Jungkook por volver a sentir la calidez que la boca de su esposo le brindaba.

Jeon tomó con una de sus manos la cabellera rubia de su esposo y con la otra alzó su bata para que esta no incomodara en el rostro de Jimin. Comenzó a moverse lento en la cavidad bucal del rubio, logrando que con cada embestida la píldora logrará ir más profundo en la boca de Jimin hasta que por fin hizo que se la tragara.

─ ¿Viste? No era tan difícil.

Hizo ademán de sacar su masculinidad de la boca contraria, pero Jimin rápidamente lo sujeto de la cadera y trago toda la extensión de Jungkook, sacándole un gemido de sorpresa.

─ J-Jimin… ni creas que lo haremos en mi consultorio, tengo pacientes afuera.

Pero aquello no le importó a Jimin, pues aumentó la velocidad de su lengua en la glande de su esposo.

─ Jimin, no lo diré otra… vez.

Cerró sus ojos, sintiendo lo bien que su esposo le hacía sentir. Jimin cerró sus ojos al mismo tiempo que Jungkook, pero él porque sentía que se ahogaba con el paquete de su esposo.

Sacó el miembro de Jungkook de su boca y rápidamente se colocó de pie, desabrochó su pantalón y con desesperación masturbo su miembro junto al de su marido.

─ Por favor, hagámoslo aquí, no sabes cuánto te necesito.

El susurro en los labios de Jungkook hicieron que una sensación eléctrica recorriera su espina dorsal, sujeto con fuerza la cintura de Jimin mientras aquél trabajaba duro con las dos pollas. Jungkook bajó su mirada a los labios de Jimin y saboreo los propios, deseando comerlo a besos en ese preciso instante.

─ Espero y no seas tan ruidoso, porque puedo perder mi trabajo gracias a esto.

─ ¿Puedes dejar de pensar en tu maldito trabajo por un minuto? Estas a punto de follarme, ¿a caso eso no es suficiente para que te enfoques solo en mi?

Jimin se atrevió a reclamar, pero lo que recibió fue una bofetada que, lejos de ser alguna señal de maltrato, solo le hizo soltar un gemido de sorpresa.

Esta versión de su esposo empezaba a gustarle.

─ Primera y última vez que me alzas la voz, ¿entendido? ─Sujeto a Jimin de sus hebras un poco largas esperando la respuesta que esperaba.─ ¿Entendido, Jimin?

─ Entendido. ─Mordió su labio sonriente.

Jeon asintió y casi a rastras lo llevó hasta la camilla que ahí se encontraba. Acostó a Jimin y con rapidez se deshizo del pantalón deportivo que el más bajo llevaba puesto. Se arrodillo frente a él y con las piernas de Jimin una a cada costado empezó a prepararlo con su lengua y dedos, empezando a escuchar los gemidos ahogados entre los labios mordidos del rubio.

─ Estás demasiado estrecho, ¿Qué cuánto tiempo llevamos sin hacerlo?

─ No lo sé, tal vez desde que empezaste a comportarte como un idiota. ¡Ay!

Sintió la mordida de Jungkook entre sus nalgas, sumándole la nalgada qué este le propino por respondón.

─ Esa jodida boca, Jimin. Tal parece que tengo que enseñarte a las malas que a mí no me debes de hablar de esa manera.

Jimin mordió su labio con una sonrisa, pero rápidamente su boca se transformó en una “o” cuándo sintió la extensión de su marido invadir su interior.

─ M-mierda, dolió.

Colocó sus manos en el pecho de Jeon para tratar de alejarlo un poco, pero recibió todo lo contrario, pues Jungkook comenzó a moverse con rapidez dentro de él.

Sus gemidos no se hicieron de esperar, pues con el tamaño que Jungkook tenía lograba llegar a su punto débil con facilidad.

─ Cierra la boca.

Jungkook colocó su mano en la boca de Jimin para tratar de callarlo, aprovechando para aumentar la velocidad de sus caderas. Jimin empezó a virar sus ojos, sus piernas temblaban y la brusquedad con la que recibía la polla de su esposo hacía su espalda doler.

Alejó un poco la mano de Jungkook de su boca y empezó a succionar y a jugar con los dedos de su esposo, apretando la mano cada que Jungkook daba justo en aquél lugar.

─ V-ve despacio, no puedo ser silencioso si me jodes de esa manera.

─ No puedo ir despacio, si lo hago así sería premiarte por tu mala conducta.

Tomó del cuello al rubio y lo atrajo a él, uniéndolos en un beso sucio, sus lenguas se encontraban y danzaban entre ellas. Sintió cómo Jungkook empezaba a dejarlo sin aire, eso era lo que amaba de su esposo, que logrará dejarlo débil con tan sólo unas embestidas.

Jungkook detuvo un poco sus embestidas solamente para cargar a Jimin, lo sujeto bien de las piernas y empezó a hacerlo brincar en su polla, llegando más adentro al estar ahora de pie.

─ ¡Jungkook-ah, justo ahí!

Se sujeto del cuello de Jungkook y trató de esconderse en el cuello contrario, pero nuevamente Jungkook atrapó sus labios, atacando ahora con mordidas y succiones que volvían más regordetes sus labios.

Sus piernas empezaron a doler, odiaba ser un poco débil a la hora de coger, pero es que realmente no sabía de dónde su esposo sacaba tanta energía para joderlo tan bien hasta dejarlo parapléjico por días.

Jeon caminó con lentitud al escritorio, acostó a Jimin sobre la superficie plana sin importarle que hubieran documentos y algunas fichas, su objetivo ahora mismo solamente era complacer a su esposo y hacerle entender quién manda.

Cosa que Jimin tenía más que claro, solamente que le encantaba molestar de tal manera a Jeon para luego terminar en cama.

Estiró una de sus piernas para tratar de acomodarse, pero rápidamente Jeon la llevó justo a su hombro, Jimin soltó un gemido ahogado, quedando sin aliento por tener a Jungkook dándole muy cerca de su pecho, trato de alejarlo, pero sin que lo viera venir terminó manchando el uniforme de Jungkook y su propia ropa.

Jeon sintió aquél líquido espeso y caliente traspasar su uniforme y rápidamente supo que Jimin había acabado, así que con unas cuantas embestidas más él terminó dentro de Jimin.

Sus respiraciones eran erráticas, se miraban con una sonrisa cómplice mientras trataban de recuperarse.

Jungkook salió con precaución del interior de Jimin, viendo cómo de su interior se derramaba su esencia lentamente. Jimin abrió un poco sus piernas, dándole una vista totalmente panorámica a lo que era su intimidad.

Ambos sonrieron.

─ ¿Estás feliz? ─Jimin asintió.

─ Siempre quise hacerlo en tu consultorio. ─Jeon alzó la ceja, cosa que hizo a Jimin reír.

─ No puedo creer que haya caído en tu sucio juego.

─ Vamos, ambos lo hemos disfrutado. ¿no es así?

Jungkook sonrió, se acercó a Jimin y unió sus labios con los de su esposo, dándole como respuesta aquél dulce beso.

Pudieron seguir en su burbuja de amor si no hubiera sido porque el superior de Jeon entró al consultorio, encontrando a Jimin y Jungkook sin la parte inferior de sus prendas.

Ahora sí que estaba en problemas.

─ ¿Qué dijo?

Jimin vio a Jungkook salir del hospital con un bolso en manos, el pelinegro se acercó a él soltando un suspiro y luego le deposito un corto beso en la comisura de sus pomposos labios.

─ Me tomaré unas vacaciones, digamos que discutí un poco con él y le dije que la culpa era de él por sobre explotarme y no darme días libres para pasar con mi bello esposo.

Solo entonces Jimin pudo soltar el aire que contenía en su interior gracias al miedo de que su esposo se metiera en graves problemas. Sonrió, pues aquellas vacaciones eran todo lo que su esposo necesitaba para que su relación siguiera firme.

─ ¿Entonces no te han despedido?

─ No podrían, soy el mejor doctor que tienen en este hospital.

Jimin río por la arrogancia de su marido.

─ De eso no tengo ni la más mínima duda, corazón.

Tomó el rostro del más alto entre sus manos y unió sus labios con los contrarios, extrañando lo suave que se sentían los finos labios de su marido contra los suyos.

─ Y bueno… ¿a dónde iremos de vacaciones?

─ A donde nos lleve el destino.

─ ¡Uhm! Jungkook-ah, espera.

─ ¿Esperar qué? Esta es la mierda que siempre has querido. ¿O me equivoco?

Jimin sonrió, apretando la toalla que les ayudaba a no ensuciarse .

Se encontraban en la oscuridad de la noche, con la luna siendo testigo del cómo se volvían uno solo por segunda vez en aquella salida nocturna.

─ Claro que sí, p-pero no quiero que nos descubran por estar follando en la playa.

─ Me importa un carajo.

Dejó una sonora nalgada en el lado derecho, sacándole un gemido alto de sorpresa, sintió cómo su esposo colocaba ambas manos en su boca para lograr callarlo, siguiendo con sus bruscas embestidas, haciendo que Jimin termine por manchar la toalla.

─ No… aguanto…

Jungkook detuvo sus embestidas al terminar de llenar el interior de su esposo, salió con lentitud y gozó ver cómo su esencia corría por la intimidad de su esposo.

Era su parte favorita.

─ Debemos ir al hotel, puede venir alguien y uy no, no quiero que te vean el culo lleno de mi.

─ ¡Eres un obsceno! ¿No puedes decirlo con un poco más de delicadeza?

─ Baby, tú amas que yo sea así de obsceno, ¿o por qué gritas más cuándo te lo digo al oído a la hora de coger?

Jimin tembló por la voz que su esposo utilizaba cada que quería ponerlo nervioso, temblando más cuándo sintió a su esposo volver a restregarse en su trasero.

─ ¡No, no, no! V-vamos al hotel.

Escapó rápidamente de Jungkook, yendo a paso torpe hacia la puerta que conectaba el hotel con la playa.

Jungkook lo vio irse, riendo por cómo de las piernas de Jimin se escurría su semen. Se levantó, arregló su short y tomo las cosas que habían llevado para pasar una tranquila noche frente a la playa.

Aunque de tranquila no tuvo nada.

Jungkook quería reponer el tiempo perdido; había sido casi medio año en el cual había descuidado a su esposo y ahora que no tenía trabajo, podía pasar todo el día con Jimin. Claro, ese detalle no se lo había dicho, pero ya lo haría con más tiempo.

─ ¿Qué quieres cenar? Podemos ir al restaurante del hotel.

─ Tengo hambre… de ti.

─ Jeon, no. ─Jungkook hizo caso omiso y siguió avanzando como cual depredador quiere casar a su presa.─ Jeon, atrás, ¡atrás! ─Pero no desistió.

Y así terminaron teniendo dos rondas más en la habitación del hotel.

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