⚜️PRÓLOGO⚜️

El teléfono vibró sobre la superficie de caoba de mi escritorio, rompiendo el silencio ordenado de la oficina. Era tarde, pasadas las once, y el edificio de Park Construction ya estaba casi vacío. Solo quedaba el zumbido suave de la luz LED y el peso de los expedientes que aún tenía que revisar antes de irme. Contesté sin mirar la pantalla, porque a esa hora solo podía ser una persona.
- ¿Qué hiciste esta vez, Jeon?
Un suspiro pesado al otro lado de la línea, mezclado con el eco inconfundible de una comisaría.
- Hyuuuuuung...- La voz de Jungkook sonaba ronca, un poco pastosa.- Necesito que vengas a sacarme. Estoy en la estación de Gangnam. No fue tan grave está vez, te lo juro.
Cerré los ojos y me pellizqué el puente de la nariz. Por supuesto que era él. Siempre era él.
- ¿No tan grave?- Repetí, levantándome ya de la silla.- ¿Qué hiciste, Jungkook? Dime la verdad antes de que llegue y te dé una paliza yo mismo.
Escuché cómo se removía, probablemente apoyado contra la pared fría de la comisaría.
- Solo... un pequeño escándalo afuera del bar del tío. Nada que no se pueda arreglar con dinero y tu cara de abogado intachable. Me sacaron del lugar a la fuerza y alguien llamó a la policía. Exageraron, como siempre.
El bar de mi padre. Por supuesto. Ese era uno de los pocos negocios que papá había mantenido desde los viejos tiempos, ahora completamente limpio, pero con la misma ubicación privilegiada en Gangnam. Jungkook sabía perfectamente dónde pisar para que yo no pudiera ignorarlo.
Me puse la chaqueta mientras hablaba, agarrando las llaves del auto con más fuerza de la necesaria.
- Eres un idiota y un completo malcriado. ¿Sabes cuántas veces he tenido que usar mis contactos para sacarte de problemas como este? Tienes veintitantos años Jungkook, no quince.
Hubo un silencio corto. Cuando Jungkook volvió a hablar, su tono era más bajo, casi burlón, pero con ese filo que siempre me descolocaba.
- Entonces ven a rescatarme, abogado Park. Como siempre. No tengo a nadie más, solo a mí valiente caballero de brillante armadura.
- Brillantes mis pelotas, maldito.- Refunfuñé .- Y para que lo sepas, si no te mato yo, tío Seokjin si lo hará.
Colgué sin darle tiempo a responder. Maldije por lo bajo mientras apagaba las luces de la oficina. El eco de mis pasos resonaba en el pasillo vacío.
Jungkook.
El hijo de mis tíos Seokjin y Namjoon, y aunque no compartiéramos sangre, nos queríamos como una verdadera familia. El mismo niño tímido y dulce que se escondía detrás de mi espalda cuando éramos pequeños, que me miraba con esos ojos grandes y confiados como si yo fuera el centro de su universo. Ahora era un alfa rebelde, cabezota, adicto a las fiestas, a los excesos y a juntarse con gente que solo le traía problemas. Todo lo contrario a mí.
Yo había elegido el camino recto. Estudié leyes con obsesión, me convertí en uno de los abogados más jóvenes y respetados del país, y trabajaba en la empresa de mi padre omega, la constructora más importante de Corea del Sur. Sabía perfectamente de dónde veníamos: los negocios turbios de antaño, las deudas que se cobraban de formas que nadie menciona en voz alta, el mundo que cambió por completo cuando mi padre alfa entró en la vida de papá y yo venía en camino. Ahora todo era legal, brillante, impecable. Pero yo nunca fui ingenuo. Conocía las sombras.Y Jungkook parecía decidido a vivir en ellas.
Bajé al estacionamiento subterráneo y subí al coche. El motor rugió suavemente cuando lo encendí. Mientras salía a las calles iluminadas de Seúl, no pude evitar sonreír con amargura.
Lo quería. Mucho. Más de lo que admitiría en voz alta. Pero esta noche, cuando lo tuviera enfrente, iba a gritarle hasta quedarme sin voz. Y luego, probablemente, le pagaría la fianza, lo llevaría a casa y me aseguraría de arroparlo antes de dormir.
Porque eso era lo que siempre hacía. Y porque, aunque fuera un dolor de cabeza andante, Jeon Jungkook seguía siendo mi Jungkook.
Aceleré hacia la comisaría, preparándome mentalmente para otra noche de caos.
Esta historia apenas comenzaba y sabía que esta no sería la última de sus travesuras.
New history, segunda parte de Apostar al Alfa.
A quienes llegan por primera vez con esta historia, que sepan que no es estrictamente necesario leer la primera parte para entenderla, pero si les va a ser malditamente divertida, así que, a las que la esperaban con ansias, arrancamos 😘









Aquí estoy yo , fiel a tí 😂😂saludos