Chapter 1
Una última carta
- Todos tenemos claro que estoy en bancarrota pero el motivo de esta reunión no es para quejarme sino para decirles que no me puedo resignar a cruzarme de brazos sin haber tirado una última carta.
- ¡Qué carta vas a tirar si ya le debes demasiados intereses al banco y no tienes manera de...
- Ya lo sé, querido Kevan, no necesitas recordármelo - lo interrumpió Odette, con su característico tono maternal.
- Hum. Así que daremos una última batalla - despreocupado comentó Óscar, que se encontraba cómodamente echado en el sofá y se entretenía con un cubo de rubik.
- Lo siento Odette pero yo no puedo esperar más tiempo, necesito mi liquidación para antes del fin de semana...y sea lo que sea que pienses hacer te deseo buena suerte - a nadie sorprendió la respuesta de Estella.
- Si querida, no te preocupes, tendrás tu finiquito antes del viernes, te lo aseguro.
- ¿Y bien? - preguntó Vega, con el entusiasmo del que ya se sabe perdedor - ¿Cuál es esa última carta?
- Es que estoy pensando en inscribir al restaurante a un concurso con la esperanza de ganar uno de los premios...de ser posible el más alto, pero es obvio que no puedo participar sin el apoyo de ustedes.
- Hum - soltó Thiago - No lo sé «Gatinha» necesito más información.
¡Guau, Odi!- exclamó Óscar y soltó una carcajada -. Pero qué kamikaze nos saliste.
- ¿Te caiste de cabeza o qué, Odette? - preguntó Kevan, enojado, con su marcado acento costarricense y miró a la patrona como si se hubiera vuelto loca.
Odette se rió tímidamente - Yo solo quiero saber si cuento con ustedes, eh, ¿qué dicen? - y desvío la mirada, evitando la de sus trabajadores, luego la fijó en la pequeña moneda que en un rápido movimiento hizo girar sobre el grueso cristal del escritorio.
Kevan soltó un resoplido potente y se levantó de la silla giratoria sabiendo que de ser verdad lo que había escuchado terminaría doblando los brazos por compañerismo, entonces, para liberar su molestia la cogió con fuerza del respaldo y la hizo girar con un movimiento brusco, luego se fue a recargar sobre la pared y se cruzó de brazos - ¿Estás de broma?
- Si no fuera testigo de lo talentosos que son seguramente sí estaría bromeando - respondió Odette -. Pues no hace falta decir que no quebramos por falta de talento sino por...
- ¿Y cuáles son las bases o requisitos del concurso? - preguntó Vega, tratando de calmar la tensión y negó levemente con la cabeza pretendiendo que su amiga se diera cuenta de que tampoco quería ser partícipe de tal concurso.








