Demasiado Caballero (Hyunlix) by Aris at Inkitt
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Demasiado caballero (Hyunlix)

Summary

Felix se cansó de esperar, si su mejor amigo no daba el paso para elegirlo, cambiaría las reglas del juego. Hyunjin descubrirá lo que pasa cuando despierta el lado más peligroso de su mejor amigo.

Genre
Erotica,Lgbtq
Author
Aris
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo único

Desde que eran unos niños, Lee Felix y Hwang Hyunjin habían sido inseparables. Crecieron juntos, fueron al mismo jardín de infantes, a la misma primaria y a la misma secundaria, y aunque estaban en carreras distintas, ambos estaban en el mismo campus universitario.

Al principio nadie lo notaba mucho, eran simplemente dos amigos que se cuidaban, que se sentaban juntos en los almuerzos, hacían sus deberes juntos y que sin notarlo se buscaban entre las multitudes: eran parte esencial en la vida del otro. Luego fue más obvio que con los años, esa cercanía se volvió… algo más.

—Otra vez juntos —bromeó una tarde uno de sus amigos.

—¿Y? —respondió Felix, apoyando la cabeza en el hombro de Hyunjin, este no dijo nada, pero su mano se apoyó sobre la de él.

Cuando presentaron su segundo género, las personas a su alrededor pensaron que la dinámica cambiaría.

Hwang Hyunjin despertó como alfa y Lee Felix se presentó como omega.

Un alfa y un omega: Era una invitación a los instintos de sus géneros.

Aun así, Hyunjin no cambió su trato hacia su amigo más cercano: nunca lo trató como alguien inferior, nunca lo presionó y nunca cruzó ninguna línea con el ahora omega. Porque lo respetaba demasiado, porque lo quería demasiado. Y ese era el problema. Porque Felix… estaba completamente enamorado de él.

Y muy rápido fue consciente de ello, en esos pequeños momentos cuando Hyunjin le acomodaba el cabello largo detrás de la oreja, cuando le ponía su chaqueta en los hombros cuando empezaba a refrescar el tiempo, cuando ahuyentaba a los alfas que eran insistentes con él y no respetaban su espacio. Pero nunca hacía nada más. Nunca lo cortejaba, no tomaba iniciativa para reclamarlo. No lo elegía. Solo lo cuidaba y ese cuidado comenzó a doler. Porque él no quería protección. Quería ser deseado.Elegido. Marcado.

Por él.

Y Felix se cansó de esperarlo, por eso mirándose al espejo se sonrió a sí mismo.

—Entonces lo haré yo. Pero a mi manera.

Y marcó el número de Han Jisung.


Por la noche Felix estaba en la cocina con Jisung, le parecía que de entre sus amigos, era quien mejor le podría ayudar a trazar un plan.

—Te gusta —dijo Jisung sin levantar la mirada de su taza de chocolate. Repetía lo que era obvio para (casi) todos.

Felix suspiró. —Siempre me gustó.

—Entonces dile.

Felix negó.

Jisung sonrió apenas.

—Entonces tendrás que hacer que sea él por iniciativa propia quien dé el paso.

Entonces Felix sonrió.

Una sonrisa peligrosa.

—Exacto. Por eso estás acá, amigo.

Y Jisung lo miró con una chispa de entendimiento travieso en su mirada.


A la mañana siguiente, Felix apareció en la universidad… diferente.

Su apariencia siempre había sido suave y agraciada. Usaba su cabello largo y muy lacio, en un tono rubio, vestía colores pastel y eso le daba un toque angelical, sumado al hecho de que era sumamente atractivo resultaba en un omega muy llamativo. Era como una delicada flor surgiendo en medio del pavimento, que alguien con conciencia tendría cuidado de esquivar para no hacerle daño, tal y como Hyunjin hacía con él.

Pero esa mañana no era ni angelical ni delicada la imagen que deslumbró a todos cuando apareció en el campus. Su cabello antes rubio ahora era negro, más corto y elegante. Cortó un fleco que cubría hasta poco más debajo de sus cejas, el largo ahora era unos dos dedos sobre sus hombros, lo suficientemente largo para permitirse llevar una media cola de caballo y dejar la parte de abajo suelta en pequeñas y rebeldes ondas que apuntaban a todas direcciones. Su ropa también cambió, era más oscura y marcada a su esbelta figura, cuidando de que cada curva del omega se pronunciara en las finas telas. Y su paso era menos apresurado, más confiado y grácil. Con el mentón en alto, los hombros erguidos y una mirada oscura, firme y penetrante, enmarcada con delineado negro en la línea de agua hasta el lagrimal, Lee Felix no era menos hermoso que su versión pastel, era aún más bello y llamativo, pero tenía algo nuevo en él.

Era peligroso.

Magnífico. Pensó Hyunjin cuando al fin logró articular pensamientos.

En silencio Hyunjin miró el avance del omega hacia él. Felix llegó hasta su lado y notando a su amigo ido le preguntó con una sonrisa en los labios ladeando su cabeza:

—¿Te gusta?

Y por primera vez en años, Hwang Hyunjin no supo qué decir y simplemente se limitó a asentir despacio. Demasiado despacio. Y sin apartar la mirada de su mejor amigo.

Ese fue el nuevo inicio.


Lee Felix dejó de actuar como un omega tierno. El nuevo él caminaba con seguridad, sonreía con picardía, cambió su apariencia, un cambio muy bueno según sus amigos. Los otros chicos lo notaron al instante.

Ahora se encontraba con algunos amigos con quienes compartía hora libre juntos, en una sala de la biblioteca de la facultad de artes. Felix estaba retocando su maquillaje con un espejito en su mano. Jung Wooyoung, un beta a quién había conocido en un curso de defensa personal que tomaron como parte de la malla curricular, lo miró entrecerrando los ojos.

—Tú estás tramando algo, lo sé.

Felix sonrió.

—¿Yo? Jamás.

Yoo Jeongyeon, desde el sofá, lo analizó con sus vivaces ojos escudriñando a su amigo y suspiró. Para ella no era necesario tener un segundo género para saber que algo había cambiado en la química de su amigo, aunque ella como beta era incapaz de percibir las feromonas de los alfas y los omegas, no era ciega y sabía que su amigo estaba en fase de cazador más que de presa.

—Sí, definitivamente está tramando algo.

—Yo concuerdo. —Una omega de cara redonda y mirada gatuna llamada Jang Kyujin asintió. —Uno no cambia por completo de un día para otro sin tener un plan maquiavélico detrás.

—Se equivocan, simplemente quería cambiar de imagen, quería proyectarme diferente, más maduro, la graduación está cerca y quería un cambio.

—Un cambio en tu estado civil, querrás decir— rió Wooyoung. —No me pasa desapercibida la manera en que te mira últimamente Hyunjin y que eres completamente consciente de ello.

Las otras dos amigas asintieron de acuerdo con el rubio.

Reacio a darles la razón, el omega pelinegro simplemente negó y recogió sus cosas antes de marcharse.


En los días siguientes los alfas comenzaron a acercarse más, pero ahora Felix no se escondía, eso sí, los rechazaba de manera elegante, cosa que los enloquecía más.

¿Siempre el angelical Lee Felix había sido un omega tan seductor?

Hyunjin observaba ahora desde lejos, cada vez que trataba de intervenir y ahuyentar a los alfas que rondaban a su mejor amigo, este se los quitaba de encima sin necesitar su presencia.

¿Siempre tuvo esa aura tan fuerte? Recordaba que su amigo era tierno, siempre fue adorable y encantador, incluso su aroma acanelado le resultaba dulcemente tierno porque le recordaba a la navidad, ¿Por qué ahora sentía que era un aroma picante?

En la universidad, un alfa, estudiante avanzado en la misma carrera que el omega, se acercó demasiado a Felix. Y con mucha confianza le habló al oído, le rozó un brazo y en lugar de apartarse de inmediato, Felix le sonrió de vuelta, rozó de manera “accidental” el bíceps de ese alfa y dirigió su mirada a su mejor amigo. Esperando. Provocándolo.

Y algo en el ambiente cambió. La sonrisa ladina que solía vivir en el rostro de Hyunjin desapareció y en cambio caminó con paso firme hasta ellos. Trató de controlarse, pero se encontró a sí mismo expulsando fuertes feromonas. Algunos alfas que estaban en el pasillo arrugaron su nariz con desagrado, los pocos omegas que estaban más cerca mejor se alejaron.

Y su voz fue baja pero firme cuando dijo:

—Está ocupado.

El otro alfa se tensó y se paró recto. Felix sonrió por dentro al ver como Hyunjin reaccionaba por su cercanía a Kim Mingyu, uno de los alfas más atractivos y codiciados del campus. El alfa más moreno miró al recién llegado y confundido se alejó unos pasos del omega, a la vez que alzaba sus manos en señal de paz.

Hwang Hyunjin tomó su muñeca con suavidad pero jaló de él con autoridad.

—Apestas. —Mintió Felix fingiendo incomodidad.

Sin embargo, el alfa lo ignoró y se lo llevó de ahí. Lo arrastró por los pasillos y luego entró con él en un salón vacío. Cuando estuvieron solos, el alfa habló con su voz grave por los celos.

—No deberías dejar que te toquen así. Y menos un alfa.

Felix inclinó la cabeza.

—¿Y tú por qué puedes? —Señaló su agarre firme en su cuerpo.

El mayor se quedó sin respuesta y soltó la mano del omega, pasó sus manos por sus cabellos plateados jalandolos hacia atrás a la vez que soltaba un pequeño sonido de frustración y regulaba sus feromonas. Se sentía avergonzado.

Felix se acercó, lo suficiente para que sus aromas se mezclaran. Canela y chocolate oscuro chocando entre sí. Dejó sus rostros muy cerca y esto sorprendió al alfa quién se puso un poco nervioso. Hwang Hyunjin pensó en cómo él era un alfa, pero la cercanía de Felix era intimidante, lo hacía sentir culpable, queriendo agachar la cabeza para disculparse. Era tan jodidamente caliente la manera en que lo hacía sentir Felix como si debiera ser castigado y pedir disculpas.

El peli plateado se aclaró la garganta con dificultad, el aroma de Felix lo perdía un poco de sus sentidos.

—Kim Mingyu es un alfa soltero que busca diversión, tu eres un omega decente. Te verá como una presa, no deberías dejar que se acerque de esa manera. Malinterpretará tus intenciones con él.

—Si te molesta… entonces haz algo al respecto, Hyunjin. Yo también soy soltero. —El omega estaba tan cerca que sentía su aliento en el rostro, miró los labios del omega y…

Y sin esperar respuesta, Felix dió media vuelta y se fue. Dejando a su mejor amigo temblando y con los nudillos blancos de apretar inconscientemente sus puños.

¿Qué le sucedía con Felix que lograba dejarlo de piedra?


El siguiente paso del plan llegó una noche tranquila en la que el omega se quedó a dormir con el alfa en la casa de este. Esto era normal desde siempre, a sus padres nunca les incomodó pues sabían que ambos eran responsables, que Hyunjin era muy respetuoso y sería siempre un caballero y que además Felix tomaba sus supresores siempre.

Felix se sentó junto al alfa en la sala, ambos estaban cansados después de un largo día y acababan de cenar. El silencio que reinaba en la estancia no era incómodo para ninguno, pues a pesar de los sentimientos contradictorios que sentía Hyunjin, estar con su mejor amigo era relajante, aunque este fuera el causante de sus confusiones.

—Estoy cansado de que todos me vean… pero nadie me vea de verdad.

Hyunjin lo miró, sorprendido y Felix bajó la mirada a sus manos que estaban unidas sobre las piernas del menor.

—Quiero que alguien me elija… no porque soy “precioso”… ni porque soy un omega que viene con el apellido de una familia prestigiosa…—Su voz se quebró apenas. —Sino porque soy yo.

El corazón de Hyunjin se apretujó en ese instante. No sabía que el pelinegro se sentía de esa manera y le dolía lo que escuchaba, porque él lo había elegido desde hace años. Siempre estaba a su lado, cuidaba de él.

Pero nunca se atrevió a decir que lo había elegido, porque sí, en el fondo sabía que Felix era su omega, que su alfa añoraba estar a merced de ese omega de aura tan dominante pero de personalidad tan dulce. ¿Y por qué no había dicho nunca nada?

Por miedo, por respeto, por amor. Y de repente entendió algo: No decir nada… también lo estaba lastimando. A ambos, a decir verdad.

Así que el alfa recordó la conversación que tuvo con sus otros amigos y confidentes, Kim Seungmin un beta muy observador y sincero, y Yang Jeongin un alfa menor que él pero muy maduro. Estos le habían dicho que debía actuar si no quería perder al omega. Seungmin en reiteradas ocasiones le señaló que era obvio que Felix gustaba de él y Jeongin le dijo que no quería ver a ninguno sufrir por amor.

—No quiero presionarlo.

Fue dicho por Hyunjin y Jeongin lo miró con ternura.

—¿Y no crees que también lo estás lastimando al no elegirlo?

Silencio.

Porque esa idea a Hwang Hyunjin nunca se le había ocurrido.

—¿Ya entendiste?— Seungmin lo miró esperando ver la aceptación en la mirada del alfa peli plateado y este asintió.

Y ahora, en el presente, ahí estaba Lee Felix confesando que se sentía solo y con deseos de ser amado.

—Felix.

El omega giró su rostro suavemente y sorbió la nariz. El alfa respiró hondo.

—Yo te elegí hace mucho tiempo.

Ambos permanecieron en silencio. En el interior del omega saltaba de felicidad y quería gritar, su plan estaba dando frutos, pero se contuvo. Hyunjin continuó hablando:

—Solo que tenía miedo de que te sintieras presionado, eres muy preciado para mí y temía en un error poder perderte, pero ahora veo… Que si no hacía nada podría perderte de todas formas.

Acercó más su rostro al del omega, sus narices casi se rozaban y Felix le devolvía a centímetros una mirada expectante, obligando al alfa a tomar la iniciativa y acercarse, rompiendo la distancia entre ellos. Con cuidado y respeto, como siempre.

Pero esta vez sin detenerse, hasta que los labios de ambos se encontraron.

Los abultados y rosados labios de Felix eran suaves y con sabor salado por las lágrimas derramadas, esto entristeció al alfa que se propuso con su beso borrar el amargo sabor, y devolverle la dulzura que el omega merecía. Lo besó sin prisas, tomando con sus manos el cuello del omega, recorriendo sus cabellos con ternura, pero el dulce momento fue interrumpido por el mismo omega, quien en un arrebato se trepó sobre el regazo de Hyunjin, pasado una pierna a cada lado de la cintura del alfa y con sus mano en el pecho, le empujó contra el respaldo del sofá. El alfa desorientado se dejó llevar por el beso salvaje y dominante del omega. El menor marcaba un ritmo frenético, con su lengua entreabrió los labios del alfa y sin esperar permiso se adentró en la cavidad bucal. Comenzó a mecerse de forma lenta, restregando sus cuerpos y sus manos tocaban cada pedazo de piel expuesta en los brazos del alfa.

Hyunjin sintió un escalofrío recorrerlo por completo y no pudo evitar gruñir en los brazos del omega cuando comenzó a sentir un fuerte aroma a canela en la habitación. La excitación de ambos era palpable, pero el aroma a feromonas que expulsaba el pelinegro lo haría perder la cordura. Tratando de mantenerse sereno, se separó lentamente de los rosados labios del omega, que ahora estaban hinchados y muy rojos. Con los ojos cerrados, ambos chocaron sus frentes con cariño. Ambas respiraciones estaban agitadas, como quién corrió hasta la meta en una maratón en una tarde calurosa.

Felix por su parte no podía ser más feliz, sentía el bulto entre las piernas de su mejor amigo, y bueno, él mismo sentía la humedad en su entrada. Ese beso había sido mejor de lo que habría podido imaginarlo alguna vez. Todo había salido mejor de lo que esperaba. En esta fase de su plan solo esperaba darle lástima al alfa y parecer vulnerable, mover sus sentimientos y conseguir quizás una dulce confesión en los próximos días. No esperaba para nada que Hyunjin lo besara y menos que su alfa pareciera estar a su merced.

—Ya no puedo seguir ignorándolo.— Las manos del mayor temblaban. —Me gustas. No… te amo.

Los ojos de Felix se suavizaron y su mirada brillaba ahora con amor.

—¿Desde cuándo?

Hyunjin sonrió débilmente.

—Creo que desde siempre.

Felix le depositó un rápido beso en su mejilla, con ternura y picardía. Y con victoria.

—Yo también… desde siempre.— Entonces el alfa volvió a abrazarlo pero esta vez fuerte, sin creer aún que eso estaba pasando.

Felix apoyó la cabeza en su pecho, cerrando los ojos, satisfecho, porque su plan había funcionado perfectamente.

Y tomando desprevenido al alfa movió sus caderas generando fricción entre ambos, lo que ocasionó un grave gemido de parte del peli plateado.

—Pero esto no puede quedarse así, no puedes dejarme mojado y detenerte. — Susurró mordisqueando el lóbulo del alfa.

Hyunjin se sonrojó.

¡Dios bendito, cómo podía su omega decir esas cosas tan a la ligera!

Rápidamente se recompuso y lo observó con una sonrisa de lado, pero dudaba que pudiera acostumbrarse muy fácilmente a esa faceta hasta ahora desconocida del omega.

—¿Ah sí, y qué debería hacer al respecto?

Y en un amague de atrevimiento, movió sus caderas hacia arriba, haciendo que el omega rebotara en su regazo, logrando rozar su mojada entrada con su miembro a través de la ropa. Felix soltó sin poder evitarlo un gemido por la sorpresa y ese fue el detonante para despertar al alfa en el interior del mayor.

Como pudo, Hyunjin tomó en sus fuertes brazos al omega y lo cargó como princesa. Se apresuró a subir las escaleras hasta su habitación y lo depositó con delicadeza en la cama, la sorpresa se reflejaba en el rostro de Felix pero su mirada cambió rápido a una de deseo.

—Lee Felix, hoy te mostraré cuánto te amo, para que nunca vuelvas a sentir que no eres amado.

Y aunque el omega esperaba una noche de pasión desenfrenada, lo que siguió no lo decepcionó en absoluto. ¿Era eso lo que llamaban hacer el amor?

Hyunjin comenzó a besarlo de manera suave, ambos se sentaron en la cama sin romper el beso. Con sus manos exploraban el cuerpo ajeno y las miradas de ambos proyectaban amor.

—Eres tan hermoso. —Lo besó el alfa. —Eres hermoso por ser quién eres, no por ser un omega tierno o un omega sensual. Puedes ser lo que quieras, vestirte como quieras, Lee Felix y seguirás siendo siempre el omega de mi vida.

El corazón del menor estaba a punto de salir de su pecho, tantas emociones juntas que no sabía que eran posible al mismo tiempo.

—Siempre te he añorado a mi lado, —confesó desviando la mirada, pero Hyunjin lo tomó de la barbilla y con suavidad lo obligó a mirarlo, —esperaba que te dieras cuenta algún día.

O que mi plan funcionara, pensó su lado travieso.

Felix retomó las acciones pasadas y comenzó a besar nuevamente a su alfa. Entrelazaron sus almas y se fundieron uno en el otro.

Con los dedos algo temblorosos, Hyunjin desvistió a Felix, a la vez que lo hacía depositaba pequeños besitos en su cuerpo descubierto: por su cuello, sus clavículas, su pecho y pezones, un camino recorriendo hasta su ombligo y topando con la pretina del pantalón. Felix se acomodó para que pudieran quitarle la prenda y recibió besos en sus piernas y en el interior de sus muslos, cada beso recibido le arrancaba de los labios un pequeño suspiro. El alfa detuvo sus besos cuando sus manos se posaron en el elástico de los bóxers de Felix y le miró pidiendo permiso para proceder, este asintió y le sonrió como respuesta a que podía seguir adelante sin preocupaciones. Cuando la última prenda fue retirada, Hyunjin miró el cuerpo de Felix con admiración.

—Eres hermoso, ángel. — Y sin esperar que el omega dijera nada, llevó sus labios al miembro erecto de su omega y lamió. Con sus manos comenzó a amasar las nalgas, separándolas y sus dedos encontraron la entrada húmeda de Felix. —Tenías razón, sí estabas mojado para mí, cariño, pero primero te atenderé.

Y mientras su boca lamía de arriba a abajo la longitud del pene de su omega, los dedos de su mano derecha bordeaban su entrada mojada, acariciando lentamente, provocando que las terminaciones nerviosas del omega se activaran todas, lo que hacía que cerrara inevitablemente sus muslos, aprisionando entre ellos el rostro del peli plateado.

El alfa llevó sus dedos a la boca del pelinegro y este chupó sus dedos sabiendo lo que vendría después. Su entrada palpitaba en expectativa a la próxima intromisión. Cerró los ojos cuando sintió el primer dedo del alfa abriéndose paso a su interior y respiró profundo cuando entró un segundo dedo. El alfa esperó a que su omega se acostumbrara a la intromisión y comenzó a mover sus dígitos, explorando el ano Felix. Todo esto, sin dejar de lamer el pene de este. Felix estaba seguro de que enloquecería.

—Pa-para, me vendré si sigues así. —Advirtió el pelinegro removiéndose debajo de las atenciones de su alfa.

—Esa es la idea, vente para mí. — Dijo y volvió a su labor de chupar con fuerza el miembro de su omega. Con su mano libre, acariciaba por turnos los pezones rosados del omega, que para este punto estaban hiper delicados por las caricias. Y con un temblor y dejando salir un gemido más bien agudo, Felix se corrió en la boca de Hyunjin y le pareció la escena más lasciva que vería en su vida. Su alfa complaciéndolo y lleno de su semen en su rostro, tragando su esencia.

Al ser algo nuevo para el alfa, la invasión de semen en su boca lo hizo toser un poco, pero aún así trató de tragar lo que le fue posible, notaba en la mirada de Felix que este lo disfrutaba y lo excitaba más. Aún así, no podía evitar preocuparse de haberlo lastimado o incomodado.

—¿Te gustó?

—¿En serio lo preguntas?— El omega lo miró tratando de recomponerse, pero entonces notó algo que no le gustó: Su alfa seguía completamente vestido y eso no era justo, él quería observar más piel. Hizo que Hyunjin se incorporara con él y le arrancó la camisa a tirones, la camisa perdió botones en el proceso de desvestir a su alfa, pero poco le importó a ambos. Con velocidad y tropezando un poco, desabrochó los pantalones del peli plata y los bajó de un tirón con todo y su ropa interior. El mayor quedó sin palabras ante su rapidez. El omega entonces se agachó y dejó que el miembro de su alfa quedara a la altura de su rostro y con ambas manos lo tomó y lo llevó hasta sus labios sin que Hyunjin terminara de procesar sus acciones.

Comenzó a chupar suave desde la punta, hasta la base, a la vez que movía sus manos masturbandolo a un ritmo algo leve. El alfa soltaba gruñidos y pequeños gemidos de vez en cuando, él no esperaba que Felix hiciera lo mismo con él, no iba a pedirle eso, pero si eso quería su omega él lo dejaría. No detendría ese placer que él con tan buena voluntad le regalaba.

Después de unos minutos, Hyunjin trató de apartarlo, alegando que también se iba a correr, pero entonces Felix intensificó su ritmo y sujetó fuerte las piernas de su alfa, para ayudarse a simular rápidas embestidas a su boca con el pene duro de su mejor amigo, logrando que este se corriera bruscamente en su rostro en un intento de no correrse en su boca.

—Mira, ahora me ensuciaste todo. — Le reprochó y su alfa corrió a recoger su camisa ahora inservible para limpiar su precioso rostro.

—Lo siento, no quería que pudieras ahogarte.

—No soy tan suavecito, Hyunjin. Puedes comprobarlo si bajas un poco las barreras, no me romperé.

Primero dudó pero compartiendo una mirada cómplice ambos rieron.

—Bueno, aún así, me gustaría esta noche ser delicado y hacerle el amor a mi novio. —Le tomó una mano y entrelazó sus dedos.

—¿Tu novio? No recuerdo que me lo hayas pedido. —Felix punzó en un tono juguetón y el alfa se ruborizó y casi se atraganta con su propia saliva al escucharlo.

—¿Con todo lo que hemos hecho ahorita y hablado antes, no me consideras tu novio, tu alfa?

—Mmmm… Para tener sexo con alguien no necesitas ser novios, Hyunjin.

Y el alfa lo miró aireado, aún así respiró profundo y sin soltar la mano del omega se arrodilló frente a él, este se espantó un poco.

—¿Qué haces? Levántate.

—No y ahora déjame hablar. —Pidió.— Lee Felix, mi mejor amigo, y la persona que más quiero y añoro en este mundo ¿Me concederías el gran honor de ser tu novio? Nos hemos saltado algunos pasos tradicionales, pero prometo que aunque me digas que sí igual te cortejaré como lo mereces. Daré lo mejor de mí para mostrarte que soy un alfa que vale la pena para acompañarte y amarte como siempre lo he hecho, pero ahora juntos, hacia un futuro lleno de cachorros si es lo que deseas.

Felix poco acostumbrado a ese tipo de muestras de cariño y con tal propuesta tan seria, lo miraba rojo desde arriba y sin saber qué decir, sin ninguna respuesta ingeniosa en mente, solamente dijo:

—Sí. Pero levántate que no es pedida de mano. Luego me cortejas, ahora lo que quiero es que me cojas.

Luego de escuchar esas palabras salir de la boca de su novio se puso colorado hasta las orejas y avergonzado por su vocabulario el alfa se burló, pero obedeció y besó entre risas al pelinegro. — Sus deseos son mis órdenes.

Y con esto dicho, el alfa se dedicó a hacerle el amor toda la noche a su omega. Amarlo, besarlo, acariciarlo y grabarlo en su memoria. Se fundieron y sus cuerpos fueron uno solo. Se amaron y se prometieron amor para siempre, incluso, Felix le exigió a Hyunjin que lo marcara y luego de meditarlo, este accedió mientras realizaban el acto amoroso de poseerse mutuamente. Porque le parecía más romántico y respetuoso hacerlo conscientes y no por el desenfreno de feromonas de un rut o del celo.

Lo que el alfa no esperaba, era que el omega también le mordiera en la nuca, marcándolo de vuelta, y aunque la mordida de un omega no funciona igual que la marca de un alfa, Hyunjin decidió que la portaría con orgullo mientras estuviera visible.


Unos días después, ya habían disminuido los rumores en la universidad, de cómo un alfa se había dejado marcar por un omega. Muchos alfas no entendían por qué otro alfa se dejaría marcar por un omega, si solo con su propia marca era suficiente, pero algunos pocos sabían que era el poder de un omega dominante sobre un alfa enamorado, como lo era Hwang Hyunjin.

—Sabía que iba a pasar. — Mencionó Seo Changbin a su compañero de trabajo mientras veía a la pareja a unas cuantas mesas del mostrador de la pizzería.

—Fue meramente manipulación emocional. Estoy seguro,— achicó aún más su mirada Lee Minho,— meto mis manos al fuego de que fue un plan.

—Fue el destino. —Defendió Changbin.

—El cambio de imagen y de actitud, no lo sé. Eso fue premeditado. —Lee Minho, quien era conocido como Lee Know, insistió. —Soy un omega también, lo siento en mi ser.

—Bueno, bueno, dejen de chismear acerca de mis clientes y vayan a servirles su pizza. — Desde la cocina, salió Christopher Bahng, el dueño de la pizzería que solían frecuentar todos los últimos viernes de cada mes desde hacía tres años la ahora feliz pareja.

—Ya eran una pareja emocionalmente desde hace años, pero tenían que darse cuenta por sí mismos.— Christopher le dijo a sus empleados.


Hyunjin estaba preocupado y corría hacia su casa solo esquivando para no chocar con ningún transeúnte. Un par de veces rozó a alguien y con vergüenza se disculpó, pero su apuro era más y no se detenía a ver cómo estaba la persona. El tiempo apremiaba.

Con impaciencia sacó del bolsillo las llaves de su hogar y al abrir la puerta un dulce y picante aroma a canela lo envolvió. Le golpeó tan fuerte a través de sus fosas nasales que no pudo evitar que su alfa gruñera, su omega lo necesitaba. Sin poder controlar los impulsos de su cuerpo, sintió como su miembro se endurecía entre sus piernas, las feromonas de Felix lo enloquecía y no sabía si podría mantener la cordura y el temple con su omega en celo cerca, pero debía ayudarlo a aliviarse.

Caminó hasta su habitación que estaba en penumbras, con las cortinas cerradas creando un ambiente cálido a pesar de la falta de iluminación. En su cama, construido con lo que reconoció como sus sábanas y muchos de sus abrigos y camisas, había un nido y en medio de ese estaba postrado Felix, quien, desnudo, gemía entre sueños.

El cambio en el ambiente golpeó al omega provocando que abriera sus ojos.

No fue el olor de su alfa como tal, sino una presencia fuerte, hambrienta y cariñosa. Algo dentro de su pecho respondió de inmediato, un tirón bajo las costillas, una tensión antigua y primitiva que no necesitaba palabras, los instintos hablaban por sí solos.

Hyunjin cerró la puerta con cuidado, para evitar que cualquier sonido brusco pudiera perturbar a su omega que ya pasaba un momento incómodo por su celo.

En el nido, el omega se removió. Sus dedos se aferraron a la tela de una de las camisas de su alfa, llevándola contra su pecho como si esto aliviara su malestar. Su respiración era irregular y con sus ojos oscuros lo miró de manera penetrante exigiendo cercanía sin verbalizar. El alfa tragó grueso, ojalá fuera él y no ese pedazo de tela que estaba entre los brazos de su hermoso Felix. Su miembro palpitó de nuevo, él sabía cómo calmar a su omega.

Felix se hartó de esperar, su novio estaba de piedra mirándolo sin actuar y eso lo hacía enfadarse. ¿Acaso no veía que necesitaba de él? El omega odiaba sentirse de manera tan necesitada y vulnerable, detestaba necesitar de alguien y no poder calmar a solas sus instintos. Así que sin querer esperar más liberó sus feromonas para que el alfa respondiera a su llamado de apareamiento. Él estaba sudado, pegajoso y deseoso, no pensaba rogarle para que lo poseyera como una ramera. ¿Por qué no lo tomaba de una vez?

Había rubor en las mejillas de Hyunjin y su cabello comenzaba a pegarse a su frente, estaba sudando por el calor que hacía ahora en su habitación.

Aún en el nido, Felix se puso de rodillas, apoyando sus manos sobre sus muslos y devoró al mayor con la mirada.

—Hyun…—su voz salió en un grave gemido, pues estaba combatiendo con los instintos de su omega que pedía restregarse contra su novio. El corazón de este dio un golpe fuerte en su pecho y se acercó lo suficiente para arrodillarse junto a la cama, pero no lo tocó. Sus manos descansaron sobre sus propios muslos, tensas, contenidas.

—Me llamaste —respondió en voz baja.

Felix le sostuvo la mirada, pero no negó ni afirmó nada.

Entonces ocurrió: Felix cedió a sus impulsos salvajes y envolvió sus manos en el cuello de su alfa y comenzó a besarlo fuerte y demandante. Con urgencia.

El peli plata se derritió en sus brazos y correspondió el beso también de manera violenta, algo estallaba en su interior. Sintió como el pelinegro mordía sus labios, tan fuerte que pareció saborear su propia sangre. Como si algo dentro de él despertara de golpe, sintió un cambio, como si una ventana que había mantenido cerrada con esfuerzo se abriera dejando escapar el calor.

—Lixie. — A Felix dentro de su nube de deseo le pareció ver un destello brillante en la mirada de Hyunjin. Hubo reconocimiento y Felix inclinó su cabeza apenas, exponiendo la curva de su cuello en un gesto que no era sumisión, porque la verdad es que el sumiso era más bien su alfa y quien dominaba muchas veces era el omega. Pero quería sentir que era marcado de nuevo, porque eso lo calentaba y sabía a que a su hombre lo ponía a mil sentir que lo reclamaba como su propiedad.

Hyunjin sintió el tirón en su pecho volverse más fuerte. El instinto le pedía acercarse, envolverlo, protegerlo, reclamarlo como suyo… pero él no se movió.

En lugar de eso, preguntó:

—¿Puedo?— Fue apenas un susurro.

En cambio con una confianza peligrosa, Felix respondió abalanzándose sobre él y mordiéndole en la nuca. Lo hizo caer en la cama y subió, montándose impaciente.

—Estoy volviéndome loco y tu no quieres tomarme, así que me tomaré a mí mismo y te utilizaré como yo desee para saciarme. — No se molestó en desnudar a su novio, solo abrió el cierre de su pantalón y bajó apenas lo suficiente sus prendas para que el pene de este quedara expuesto y sin esperar, usando su lubricación natural se penetró a sí mismo con la erección dura de Hyunjin. Gimió y sus ojos se desorbitaron.

El alfa también gimió fuerte, su respiración se volvió aún más irregular. Y cuando habló su voz era muy ronca, estaba descolocado, sorprendido y se sentía ardiendo. Su hombre estaba necesitado de sexo y él se lo estaba negando.

Se sentía culpable, pero no podía evitar detenerse para asegurarse de que todo era consensuado, de que su comodidad era primero que la suya propia. Olvidaba que su amado era exigente, y siempre se sorprendía por la rudeza con que actuaba. Colocó una mano en la cintura de Felix, la otra en su espalda.

—¡Ahhg!—Un quejido ahogado se le escapó sin querer mientras volvía a subir y bajar de manera brusca. De ese modo, comenzó a brincar sobre el pene de su novio. Entrando y saliendo duramente. Dejando que entrara tan profundo que en su vientre se marcaba la longitud de su hombre, sus dedos aferrándose a la camisa del alfa y luego a su hombro, buscando más.

El dolor sordo del celo se transformaba en un deleite violento con cada impacto en sus entrañas, obligándolo a arquear la espalda mientras se entregaba por completo al ritmo frenético que él mismo estaba imponiendo sobre el cuerpo de su novio.

El alfa, completamente cegado por el rut y el aroma espeso de sus feromonas unidas a las de Felix, soltó un gruñido gutural que vibró directo contra el pecho del menor. Perdiendo la última pizca de esa caballerosidad que lo caracterizaba tanto, sus manos grandes y calientes subieron de golpe hacia las caderas de su novio, hundiéndose en su piel con una fuerza posesiva y salvaje.

Lo estaba marcando como una propiedad, reclamando su pertenencia. Suyo.

Ya no iba a dejar que él llevara el control. Con un empuje ascendente y brutal, el alfa lo recibió desde abajo, encajándose en su interior con una profundidad tan implacable que le arrancó al omega un grito completamente roto y extasiado, perdiéndose en el calor de la habitación.

La marca en ambos cuellos latía con violencia, enviando descargas eléctricas que terminaron por enloquecer a Hyunjin. Abrazando el cuerpo del omega contra sí, lo giró de golpe para postrarlo contra el colchón, tomándolo ahora desde atrás con embestidas rápidas, duras y casi desalmadas que hacían crujir la cama. No había espacio para la delicadeza; era el instinto primordial más puro de un depredador reclamando lo que ya era suyo. Sus dientes rozaban con urgencia la piel sensible de su nuca, amenazando con morder sobre la vieja cicatriz, mientras el omega recibía cada golpe rudo con jadeos desesperados, completamente quebrado por el placer y la bendita demencia del lazo que los unía como uno solo.

De los labios del menor no salían más que incoherencias, se derretía en placer al sentir sus entrañas revueltas con las embestidas más salvajes que jamás había experimentado. Le costaba mantenerse despierto, y sentía que en cualquier momento su alma abandonaría su cuerpo y solo deseaba que si eso llegaba a ocurrir, Hyunjin aun así no se detuviera. Quería ser tomado hasta que no quedara más que un despojo de su razón, si se desvanecía quería recobrar la consciencia mientras aún era penetrado por su alfa. Porque ser masacrado por su enloquecido alfa era su mayor fantasía y su novio era tan noble que no había sido fácil llegar a esta situación.

Con eso en mente el omega finalmente perdió la batalla ante el cansancio, pero la noche apenas iba a comenzar. Quizá debería pensar en conseguir una silla de ruedas para esos días que Hyunjin dejaba de ser demasiado caballero.

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