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La última hija de Gotham

Summary

Ally Wayne, hija de Batman, fue criada lejos del caos, en la tranquila isla de las amazonas, cuando por accidente se entera de un secreto que su padre le ocultó, huye de la isla y llega a un mundo completamente distinto, uno donde el peligro es cotidiano, las emociones son confusas y las reglas no siempre tienen sentido. Con una mente brillante, un corazón demasiado honesto y una forma única de ver la vida, Ally intenta encontrar su lugar dentro de una familia marcada por la oscuridad y el deber, mientras construye vínculos inesperados con cada uno de sus hermanos, en especial con el orgulloso y solitario Damian Wayne, a quien decide proteger, comprender y acompañar, incluso cuando él no sabe cómo aceptar ese cariño. Pero mientras Ally descubre lo que significa tener una familia, algo más grande comienza a moverse en las sombras, villanos que no recuerdan sus propios crímenes, ataques coordinados en distintas ciudades y una fuerza invisible que manipula mentes desde las tinieblas, todo apunta a una amenaza que aún no muestra su rostro, pero que ya está tejiendo algo mucho más peligroso de lo que la Batifamilia ha enfrentado antes.

Genre
Adventure
Author
Geshi
Status
21d ago
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1


La isla de las amazonas despertaba cada mañana envuelta en una bruma suave, casi sagrada, el mar la rodeaba como un guardián eterno, y el sol, al elevarse, hacía brillar las columnas de mármol y los campos de entrenamiento donde resonaban espadas y risas. Para la mayoría, aquel lugar era un paraíso.


Para Ally, era todo lo que conocía y todo lo que le estaba prohibido abandonar.


Ally tenía diecisiete años y una belleza que parecía irreal incluso entre diosas y guerreras, su cabello rubio caía como oro líquido por su espalda, y sus ojos, de un azul tan claro que rozaba el blanco, reflejaban una mezcla constante de curiosidad, no había dureza en su mirada, pese a los años de entrenamiento físico, había, en cambio, una luz viva, una emoción contenida, como si su corazón estuviera siempre listo para descubrir algo nuevo.


Había llegado a la isla siendo apenas un bebé, traída en silencio, envuelta en decisiones difíciles y promesas peligrosas, su padre y su madre habían acordado que aquel sería el único lugar verdaderamente seguro para ella, Gotham era demasiado oscura, el mundo demasiado cruel y los enemigos de sus padres demasiado numerosos.


Así que Ally creció entre guerreras que no eran su sangre, pero que la respetaban, aprendió a luchar, a correr, a resistir, sin embargo, lo que más amaba no era el choque del acero ni el sudor del entrenamiento.


Lo que más amaba era leer, bajo un viejo árbol de tronco ancho, cuyas raíces parecían abrazar la tierra misma, Ally pasaba horas enteras con libros traídos del mundo exterior, historias humanas, ciudades caóticas, personas comunes, amor, errores, risas, tragedias, Para ella cada página era una ventana, cada palabra, un paso más allá de la isla.


Ese día, el viento era suave y el sol tibio, Ally estaba sentada con la espalda apoyada en el tronco del árbol, un libro abierto sobre sus piernas, leyendo sobre la cultura egipcia cuando de repente escucho voces conocidas, estaba lista para ir a saludarlos, cuando lo que estaban hablando la detuvo.


—Te digo que Batman no vendrá esta semana —dijo Cyborg con su tono grave y metálico— está ausente por un asunto en Gotham.


—¿Otra invasión? ¿Un payaso psicópata? ¿Un murciélago gigante robot? —respondió Flash, divertido.


—Damián —aclaró Cyborg— Al parecer volvió a causar problemas.


Ally alzó ligeramente la cabeza, su atención se agudizó.


—Aún no puedo creer que Batman tenga un hijo biológico —dijo Flash— y que además sea hijo de Talia al Ghul, eso es demasiado.


—Lo más increíble —respondió Cyborg— es que tenga nueve años y ya pueda derrotar a villanos de Gotham.


Flash soltó una carcajada.


—Tenía que ser hijo de Batman.


Las voces se alejaron poco a poco mientras caminaban Ally no se movió, no respiró profundo, se quedó mirando la nada, Sus labios se movieron apenas, en un susurro que solo el viento escuchó.


—Tengo un hermano menor.


Por un segundo, el mundo pareció detenerse, Luego Ally sonrió, no fue una sonrisa pequeña ni contenida fue luminosa, abierta, como si algo dentro de ella —algo dormido durante años— acabara de despertar.


Cerró el libro de golpe, se puso de pie de un salto y salió corriendo.


Su habitación era sencilla, pero ordenada, libros alineados en estantes, armas de entrenamiento apoyadas contra la pared y, sobre una mesa, un gran recipiente de cristal.


—Jarro —dijo Ally con una sonrisa suave.


El recipiente se movió, la pequeña estrella alienígena flotó hacia afuera, emitiendo un brillo cálido y alegre.


—¿Sí? —respondió Jarro con entusiasmo—. ¿Vamos a entrenar? ¿O a leer? ¿O a comer? Me gusta comer contigo.


Ally río bajito mientras comenzaba a meter ropa y algunos objetos en una mochila.


—Vamos a vivir una aventura fuera de la isla.


Jarro flotó hasta posarse sobre su cabeza como una corona viviente.


—¡Eso suena emocionante! Nunca hemos salido de la isla.


Ally se detuvo un segundo, sus manos temblaron apenas.


—Voy a conocer a mi hermano —dijo finalmente.


Jarro descendió lentamente hasta quedar frente a su rostro.


—Nunca te había visto así —dijo con honestidad— tan feliz.


Ally lo miró con ternura y acarició suavemente su pequeña superficie brillante, como si tuviera mejillas.


—Hace años que no tenía un motivo para ser feliz.


Jarro dio una vuelta completa en el aire.


—Me gusta mucho tu sonrisa.


Ella se rió, una risa clara y sincera, y terminó de cerrar la mochila.


Esa noche, sin despedidas ni ceremonias, Ally se escabulló hacia el muelle, tomó una pequeña barca, empujó con fuerza y dejó que el mar la guiara, Gotham la esperaba.




Habían navegado durante casi un día entero.


El mar ya no era el azul limpio que rodeaba la isla de las amazonas, se había vuelto oscuro, espeso, con un olor pesado que se colaba en la respiración, Ally permanecía sentada en la pequeña barca, observando el horizonte con atención silenciosa, mientras Jarro flotaba a su lado, emitiendo destellos suaves para iluminar el camino.


Entonces, finalmente, aparecieron las luces.


No eran cálidas ni acogedoras, eran demasiadas, amontonadas unas sobre otras, parpadeando como si la ciudad entera estuviera cansada de existir, rascacielos oscuros se alzaban como sombras gigantescas, y una nube gris cubría el cielo, ocultando las estrellas.


—¿Eso es Gotham? —preguntó Jarro, ladeándose ligeramente—. Es horrible y apesta.


Ally rió un poco, una risa suave que contrastaba con el paisaje.


—Por lo que me han contado papá y los demás sí, parece que es Gotham.


Levantó la vista justo cuando una enorme luz se proyectó entre las nubes: un murciélago en el cielo nocturno.


Sus ojos claros se abrieron un poco más.


—Y eso lo confirma.


Atracó la barca en un muelle destartalado, de madera vieja y clavos oxidados, el lugar crujió bajo sus pies cuando bajó, se colgó la mochila al hombro y miró a Jarro.


—Será mejor que te escondas en mi túnica.


—Entendido —dijo Jarro obediente, deslizándose bajo la tela.


Ally se colocó la capucha de la capa, cubriendo su cabello dorado, y comenzó a caminar.


Gotham la envolvió de inmediato.


Sirenas a lo lejos, risas ásperas, pasos apresurados el ruido constante de una ciudad que nunca dormía o que no podía hacerlo, Ally caminaba despacio, girando la cabeza con curiosidad genuina, los edificios eran enormes, apretados unos contra otros, como si lucharan por espacio, las luces de neón parpadeaban, reflejándose en charcos sucios.


Era fascinante.


Sin darse cuenta, comenzó a desviarse, una calle llevaba a otra, un sonido llamaba su atención, un brillo la hacía detenerse, cuando quiso orientarse de nuevo, ya no reconocía el camino, terminó en un callejón sin salida, Ally suspiró y se quitó la capucha, hizo una pequeña mueca, más divertida que molesta.


—Creo que me perdí.


Desde el interior de la túnica, Jarro se movió ligeramente.


—Tal vez deberíamos volver—


—Quizá sea mejor ir por los edificios —susurró Ally—Desde arriba podré encontrar a papá.


No llegó a escuchar la respuesta, un ruido detrás de ella, Ally se giró con calma, dos hombres estaban al inicio del callejón, ropa sucia, miradas torcidas, la observaron de arriba abajo sin disimulo.


Uno de ellos silbó.


—Parece que un ángel aterrizó en Gotham.


—Nunca vi una mujer tan hermosa en mi vida —añadió el otro, riendo.


—Supongo que este angelito es uno caído —dijo el primero— para terminar en el infierno que es Gotham.


El que estaba más cerca dio un paso hacia ella.


—Tienes suerte, podemos ayudarte solo tienes que venir con nosotros.


Ally sonrió con amabilidad.


—Gracias, de verdad, pero no es necesario encontraré a mi papá por mi cuenta.


El hombre frunció el ceño.


—Tenía que ser rubia —escupió—. Estúpida como todas.


La tomó del brazo y la jaló, no la movió, ni un centímetro.


—¿Qué rayos? —murmuró, tirando con más fuerza.


Un quejido interrumpió la escena, el hombre se giró justo a tiempo para ver a su compañero caer inconsciente al suelo.


Ally se soltó con facilidad y retrocedió, fundiéndose con las sombras del callejón, entonces, algo cayó del cielo, un impacto seco, una figura vestida de negro y rojo aterrizó frente al hombre restante, la máscara roja brilló bajo la luz tenue.


—¿Q-qué? —balbuceó.


Intentó huir, pero no lo logró, un golpe rápido y preciso lo alcanzo.


Minutos después, ambos hombres estaban inconscientes, amarrados y colgados al inicio del callejón.


La figura regresó, cruzándose de brazos.


—Debes estar loca para caminar sola por Gotham de noche y mucho más para meterte en un callejón.


Ally dio un paso adelante, saliendo de las sombras.


Y él se quedó completamente inmóvil.


Nunca —en toda su vida— había visto a alguien así, era sumamente hermosa, pero era una belleza que no estaba acostumbrado, no era una belleza fiera como la de Wonder Woman y Supergirl, o sensual y cautivadora como Cat Woman o Canario Negro, era más bien una belleza pura e inocente, algo que no pertenecía a Gotham, sacudió la cabeza con fuerza, como si quisiera despejar una ilusión.


—Eres Red Hood —dijo Ally con una sonrisa— uno de los héroes de Gotham.


Jason soltó una risa baja.


—Héroe no es precisamente la palabra.


Ella se acercó rápido, emocionada.


—Entonces si eres Red Hood debes ser Jason Todd, es un placer por fin conocerte.


Jason se tensó.


—¿De qué estás hablando? ¿Quién rayos eres tú?


Ally se dio un pequeño golpe en la cabeza con el puño.


—Cierto, lo lamento, disculpa mi descortesía.


Extendió la mano, sonriente.


—Mi nombre es Ally, soy hija biológica de Bruce Wayne, o sea, Batman.


Jason Todd permaneció inmóvil durante varios segundos.


La mano de la chica seguía extendida frente a él, firme, tranquila, como si no acabara de soltar la frase más absurda que había escuchado en años, Gotham le había mostrado de todo: locos, mentirosos, farsantes, gente rota, pero aquello era distinto.


—Esto es una broma —dijo por fin—. Tiene que ser una broma de Nightwing


Ally inclinó la cabeza con curiosidad, sin perder la sonrisa.


—¿Nightwing? —repitió—. ¿Él hace bromas así?


Jason soltó una risa seca.


—Claro que sí y esta sería totalmente su estilo, Batman no tiene una hija mucho menos una hija que se vea así.


Ally parpadeó un par de veces, procesando el comentario, y luego rió suavemente.


—Oh, sí eso lo dicen mucho.


Jason frunció el ceño.


—¿Qué?


—Sí —respondió ella con naturalidad— Dicen que me parezco más a mi mamá, aunque mi mamá dice que me parezco más a mi abuela.


Jason la miró como si le acabaran de hablar en otro idioma, no había nervios, no había mentira evidente, no había esa desesperación típica de alguien que busca atención, era genuina, demasiado.

Demasiado dulce para ser hija de Batman, pensó.


Resopló por lo bajo y activó el intercomunicador de su casco.


—Oracle, conecta con Batman.




Mientras tanto, en otra parte de Gotham.


El golpe final resonó en el almacén abandonado.


Dos Caras cayó al suelo, gruñendo insultos mientras Robin le colocaba las esposas con movimientos rápidos y precisos, Spoiler pateó un arma lejos y se apoyó en una columna, respirando hondo.


—Y eso —dijo Stephanie— es lo que pasa cuando eliges mal tu lado de la moneda.


Nightwing se sacudió el polvo del traje.


—¿Apostamos cuánto tarda en escaparse esta vez?


Batman no respondió, ya estaba comunicándose con Gordon, en ese momento, Oracle interrumpió el canal.


—Batman, Red Hood está solicitando comunicación directa.


Hubo un breve silencio, Nightwing alzó las cejas y sonrió ampliamente.


—¿Jason? ¿En serio? —rió—. ¿Después de meses sin decir ni pío?


—Debe ser el espíritu navideño —añadió Spoiler con sarcasmo.


Batman aceptó la comunicación.


—Habla —dijo, seco.


Desde el otro lado, Jason soltó una risa sin humor.


—Tan cariñoso como siempre, Bats, nunca cambias.


Dick no pudo evitar reír.


—Vamos, Red, admítelo, nos extrañabas.


—Ni en tus sueños, acróbata —respondió Jason—. No llamo por gusto, esta noche me encontré con algo interesante.


Batman frunció el ceño.


—Ve al punto.


—Tranquilo —continuó Jason— Solo quiero saber si esto es real o si Gotham ya está produciendo un nuevo tipo de locura, hay una chica conmigo que dice ser tu hija.


Hubo un silencio denso.


—Sinceramente no le creo, es demasiado bonita y amable para serlo.


Batman se quedó completamente quieto, su mandíbula se tensó, sus dedos se cerraron lentamente en un puño.


No, no puede estar aquí.


—¿Será otra fanática loca? —dijo Stephanie— wow, Batman, estás inspirando a nuevas generaciones.


Dick rió.


—¿Tiene capa y antifaz también?


—No —respondió Jason— pero sabe su identidad y la mía, probablemente la de todos.


—Claro que sí —se burló Dick— y seguro sabe también qué cereal come en las mañanas.


—Nightwing —gruñó Batman —Red Hood —dijo finalmente, con voz grave—, ¿Dónde estás?


Antes de que Jason pudiera responder, una voz suave, clara, llena de curiosidad genuina, se coló en el intercomunicador.


—¿Estás hablando con papá? —preguntó—¿Puedo hablar con él, por favor?


El mundo se detuvo, Batman cerró los ojos, no necesitaba verla, no necesitaba más pruebas, reconocería esa voz en cualquier lugar.


—Ally —murmuró.


Desde el otro lado de la línea hubo un silencio absoluto, luego Jason dijo:


—Mierda, sí es tu hija.


Nightwing dejó de sonreír y lo miro sorprendido, Robin alzó la cabeza bruscamente.


—¿Qué?


Spoiler parpadeó.


—Espera... ¿qué?


Batman abrió los ojos lentamente.


—Red Hood —dijo con firmeza—, no te muevas, protégela, voy en camino.


Jason miró a Ally, que lo observaba con una sonrisa tímida y expectante.


—Genial —murmuró—definitivamente esta noche se puso rara.


Jason observó a Ally durante unos segundos más.


Todavía le costaba procesar que aquella chica, con sonrisa suave y mirada clara, estuviera relacionada de alguna forma con Bruce Wayne.


—Será mejor que subamos al edificio —dijo finalmente— esperaremos ahí a Batman.


Le tendió la mano con naturalidad, como quien ya asumía el papel de protector.


—Te ayudo a subir.


Ally miró su mano, luego su rostro, y sonrió con gratitud.


—Gracias, pero no te preocupes, puedo subir sola.


Jason frunció ligeramente el ceño.


—¿Segura?


Ella asintió con entusiasmo y entonces se preparó para saltar.


Jason abrió la boca para advertirle, cuando Ally se detuvo en seco, giró la cabeza, observando con fascinación las escaleras de incendio que recorrían la pared del edificio, las señaló con el dedo, como una niña descubriendo algo nuevo.


—¿Esas escaleras sirven? —preguntó—. He leído que los humanos las usan mucho cuando necesitan escapar rápido.


Jason parpadeó.


—¿Qué?


—En los libros —continuó ella—cuando hay incendios, persecuciones o problemas románticos complicados.


Jason alzó una ceja lentamente.


—¿Batman te tenía encerrada en un sótano o algo así?


Ally soltó una risa clara y sincera.


—No, no, para nada, solo crecí toda mi vida en Temiscira.


Jason se quedó quieto.


—Ah.


Antes de que pudiera responder, Ally ya se había acercado a las escaleras, las tocó con cuidado, como si fueran un artefacto histórico, y comenzó a subirlas con una energía casi contagiosa.


—¡Funcionan! —dijo emocionada—son exactamente como en los libros.


Jason soltó un suspiro largo, resignado, y comenzó a subir detrás de ella.


La azotea los recibió con el viento frío de Gotham y el ruido lejano de la ciudad, Jason se sentó en el borde del edificio y se quitó el casco, pasándose una mano por el cabello.


Ally se sentó a su lado, balanceando los pies en el aire, completamente despreocupada, sus ojos brillaban mientras observaba las luces, los autos, los edificios.


—Es maravillosa —dijo con sinceridad— Gotham es intensa, pero hermosa.


Jason soltó una risa breve.


—Es la primera vez en mi vida que escucho eso.


La miró con más atención.


—Oye si creciste en la isla de las amazonas eso significa que tu madre es una amazona, ¿no?


Ally solo se rió.


Jason entrecerró los ojos.


—No me digas que es Wonder Woman.


Ally se rió, negando con la cabeza, pero no llegó a responder, un ruido suave detrás de ellos, Jason reaccionó de inmediato, poniéndose de pie, al girarse, se encontró con cuatro siluetas familiares emergiendo de las sombras, Batman, Robin, Nightwing y Spoiler.


—Wow —dijo Dick, rompiendo el silencio—ahora entiendo a Jason, sí que es muy hermosa.


—Totalmente —asintió Stephanie— Bruce, tienes muy buenos genes.


Jason bufó.


—¿En serio? ¿Eso es lo primero que dicen?


Ally se puso de pie lentamente, sus ojos se iluminaron al instante al ver a Batman.


—¡Papá!


Corrió hacia él y lo abrazó sin dudarlo, rodeándolo con los brazos con una confianza absoluta, Batman se tensó apenas un segundo y luego correspondió al abrazo, con cuidado, como si temiera que pudiera desaparecer.


—Te he extrañado —dijo Ally contra su pecho— Hace meses que no ibas a verme.


Batman apoyó una mano en su espalda.


—No creo que sea por eso que viniste a Gotham.


Ally se separó un poco, mirándolo con una sonrisa dulce.


—No, escuché al tío Barry y al tío Víctor hablar de que tenía un hermano menor y quise venir a conocerlo.


El silencio cayó como un golpe, Robin dio un paso al frente.


—¿Hermano? —preguntó Damián, con voz baja y desconfiada.


Ally giró la cabeza hacia él, sus ojos se abrieron con emoción.


—¿Eres Damian?


Damian se tensó de inmediato.


—¿Cómo sabes mi nombre?


Ally sonrió, caminando lentamente hacia él.


—Ellos lo mencionaron cuando hablaron de ti.


Damian la miró de arriba abajo, claramente evaluándola.


—No te pareces a padre —dijo.


Jason murmuró desde atrás:


—Gracias a Dios.


Dick rió.


—Bueno, esto va a ser interesante.


Batman observó la escena en silencio, sabiendo que aquella noche cambiaría todo.


Damian Wayne no apartó la mirada de Ally, sus ojos verdes la analizaban con la misma frialdad calculadora con la que evaluaba a un enemigo, cada movimiento, cada respiración, no había bajado la guardia ni un segundo desde que ella había pronunciado su nombre, finalmente, giró la cabeza hacia su padre.


—¿Por qué no sabía que tenía una hermana? —preguntó, directo, sin rodeos— si es verdad lo que dice, debí haber sido informado.


El silencio fue breve, pero pesado, antes de que Batman pudiera responder, Jason soltó una risa desde el borde de la azotea.


—Vamos, demonio —dijo con ironía—a mí me avisaron de tu existencia cuando ya estabas repartiendo patadas, ¿Quién sabe cuándo Bruce se enteró de la de ella? Igual y tiene más hijos regados por ahí.


Batman giró lentamente la cabeza hacia Jason, una mirada, solo una, Jason levantó las manos en señal de falsa rendición.


—Solo digo.


Pero Ally dio un paso al frente.


—Papá siempre supo de mí —dijo con firmeza, aunque sin dureza— estuvo en mi parto, mamá dice que la cuidó y consintió mucho durante todo su embarazo.


Las palabras cayeron como un golpe silencioso.


Damian frunció el ceño, Jason dejó de sonreír, Dick bajó un poco la expresión burlona, Batman permaneció quieto, pero su mandíbula se tensó.


—¿Tu madre? —preguntó Dick con cautela—. ¿Quién es?


—Dick —interrumpió Batman— no es el lugar.


Se giró hacia Ally.


—Regresamos a la mansión, necesito hablar contigo primero.


Ally frunció el ceño al instante.


—Pero yo quiero hablar con Damian —dijo, haciendo un pequeño puchero— vine por eso.


Batman la miró, esa mirada, seria, intensa, silenciosa. Ally cruzó los brazos, alzando una ceja.


—¿Y ahora qué haces mirándome así?


Dick soltó una carcajada y se acercó, inclinándose un poco hacia ella.


—Esa —dijo señalando a Batman— es la mirada de "cállate y haz lo que digo" versión murciélago.


Ally lo observó con interés y luego miró a su padre.


—Oh.


Batman no negó nada. Dick le tendió la mano con una sonrisa amplia.


—Por cierto, soy Richard Grayson.


Ally tomó su mano con entusiasmo.


—Ally Wayne, sé quién eres, es un placer conocer por fin a mi hermano mayor.


Dick se quedó congelado.


—¿Hermano? —repitió—. ¿Me conoces?


Ally asintió.


—Papá me habló de todos ustedes.


Luego giró la cabeza lentamente y miró a Bruce.


—De todos menos de Damian.


Damian apretó los labios, Stephanie dio un paso al frente antes de que el ambiente se tensara más.


—Entonces seguro sabes quién soy yo —dijo con una sonrisa— puedes llamarme Stef.


—Es un placer conocerte, Stef.


Batman se llevó una mano al puente de la nariz y suspiró.


—Al Batimóvil, ahora.


Ally sonrió.


—Eso está mejor.


Bruce se detuvo un segundo.


—¿Mejor?


—Sí —continuó ella con naturalidad— mamá siempre te dice que dejes de usar monosílabos y uses palabras completas, si no, las personas no entienden o te malinterpretan,—hubo un silencio, luego Dick y Stephanie se echaron a reír.


—Lo siento, Bruce —dijo Dick entre risas—. Creo que ya perdiste la batalla.


Batman no respondió, simplemente caminó hacia la orilla del edificio, los demás lo siguieron, Ally dio unos pasos y se detuvo miró hacia atrás, Jason aún estaba allí.


—¿No vienes? —preguntó con genuina curiosidad.


Jason la miró por unos segundos, luego negó con la cabeza.


—No piso esa mansión —dijo— y me mantengo lo más lejos posible de Batman.


—Pero no te preocupes, estoy seguro de que nos veremos pronto, princesa.


Le guiñó un ojo, se colocó el casco y saltó al edificio contiguo, desapareciendo entre las sombras.


Ally rió y alzó la mano.


—¡Cuídate!


Dick y Stephanie se miraron.


—¿Acaso oí mal o Jason la llamó princesa? —susurró Stef.


— No—respondió Dick sonriendo— oíste bien, esto será divertido.


Damian observó la escena en silencio, algo incómodo.


Batman ya estaba junto al Batimóvil.

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