First verse: in a (terrific) house
Straight into the middle of the fire
Ain’t no slowing down
Burn it all, endure it, only
I desire the red sun that is you
Every day, I’m losing the focus of reason
Taken over daily by the fever of instinct
’Cause I got no time, I’m melting down
I’m all sweaty, there’s no moderation
If I hold onto you and turn into smoke
Teach me how to burn out going through the flames
The sin of coveting the sun
Even if I turn to ash, I don’t care
If it’s just for your loveI would weather any form
You, who colors everything red
Stepping into this place was was a mistake from the start
The forbidden fruit must be destroyed before my eyes
Dear for the devils
「¡̸E̵S̵ ̴U̷N̴ ̵M̶O̶N̵S̶T̵R̴U̶O̷!̴」
「¿̸̼͊¡̵̤̇P̴̉ͅO̸͖͝R̷͕͌ ̷̢̋Q̶͓̒U̶̼̇É̷͈̂ ̵̱͝S̸̥͠I̷̲͠G̵͔͊Ǘ̴̫Ẹ̵̋ ̵̨͌A̸̗̎Q̷̡̚U̴͕̒Í̴̧̓!̴̦͒?̸͎̀」
「A̸̒ͅl̶͇̒g̷̠͂u̶̱͗ì̸̖e̴̻̕n̷̼̉ ̶̼̓d̶͔̓e̸̥̐b̴̜͝ḙ̵͝ř̸̪í̵̫̈́à̴̱ ̶̖̐m̴͕͝a̷̪͐t̴͉̾a̶̘̕r̷̰̈́l̵̪͘o̷̜͋」
「E̴̫̔s̵̹̈́ ̸͔̂ṷ̸̂ṋ̷͠ạ̵͑ ̵͕̌m̴̗͠a̶̧̐l̴̙͘d̴̛̞ỉ̷̫ẗ̵̥́a̴̠̋ ̴͇̊ä̷̲m̷̝̚ě̵͖n̵̙̉ǎ̸̠z̸̹̉a̵̝̋」
「È̸̘́s̶̲̖̚ ̸̛̘͐t̶̛̝̭a̶̖̘͆̕n̸̮̰̈́ ̷̢͙͂́a̸͕̮̓́ŝ̶̙͝q̴̮͗u̶̺̐͋e̵̢̜̊̌r̵̰͑͝ͅo̵̺͖̿s̶̭̺̏o̶̯͈̕͝...̴͓̟̈́́」
「¿̸͕̩̻̏̈́Ṇ̷͔̉̓̍o̷̘͖͇͛͘ ̴͉͝ĺ̷͓̺̱ẽ̴̥̼̜̿ ̶̭͇͔̏d̴̡͓̂̓̈́ȧ̴̰̩ ̶̰̺̼̑̔v̶̲͔̠̅͗e̶̮͔̋̆͝r̶͇͍̞̾g̵͓̱͌ư̶͔̠̖̈́̑ẽ̸̙̠n̸̛̦̩͍z̸̨͓̻̃a̵̛̗͊?̶͉̉͑」
「Ś̸̨̪̰̚e̵͓͙͘r̷͉̹̜͇̄͌͒͋í̸̘͈̇͘ͅȃ̸̙͇̼ ̴͔̏͗m̷̩̠͕̂͌̈́u̶̻͂c̴̡̫͛̈́̓̑h̶͎̞̪̳́͒̈̕í̸̮̞͖̉ͅs̸̼͛̈̌́i̸̘̺͍͈͋͘m̵̡̖͙͉͆o̴̩̅ ̶̯̥̔̃m̸̖̣̅̍̎̈á̸̢̤͝s̵̭͔͇̾ ̶̭̳̫̈̎ͅḟ̷͎̲̫̋͛á̵̛̻̓̒̕c̷̡̚i̸͈̹̇͐͠͝ͅl̶̢̨̙̇̋̕ ̵̺̲̱͂͌̐̃q̴̯̙̦̠̈ű̸̼̓e̸̻̲̹͇̋͌̃ ̸̳͗̈́l̴̬̜̣̒͌͘o̵̫̕͝ ̶̯̈́̐͒m̴̠̗̙̀͝ͅă̶̘̣̽̔͝t̸̯̣̘̐a̴̮͐͑r̵̻̀̀̍͜å̶̡̹̲̉̓͌ͅn̶̝̙͎͐̿͒̈」
「¿̴̺͇̈̈́̚P̵̨͠ŏ̷̠̲͖͒͠r̵̮̺̎ ̴͓̱̾q̸̡̊ũ̵̖̣̖̈̓é̷̛̫̈͝ ̸̟̦͕͍̿m̴̘̬̘̊̈́͝ḯ̸͚̜̃̉́e̸̩̞̓̎̾͠ͅr̷̪̀͛͑d̷̡̂̀̅à̶̢͝ ̴̰͑̇ñ̶̪o̸̧̹̫͑͒̔ ̸̢̭̠͉͌d̸͖̎͠e̴̛͍̲̹͝ͅs̴̻͎͓̺͗̎͝ã̴͔̐ṗ̴͖͆̍͠a̷̱̎̆̀r̴̫͑͗̕e̷̞̔̆͗͑c̸̨̗̊̈̈́͛e̶͉͍͆̐̓͝s̸̡̟̲͊͒?̵͓̄͜」
Sus manos son negras.
Sus garras son pequeñas.
Sus colmillos crecen sin permiso.
Sus ojos son violeta...
O al menos suelen serlo.
—Mamá ¿Puedo ser tan bonito como tú?
Mira hacia arriba, tratando de ver su rostro, pero no lo distingue. Oscurecido, borroso. Quizá una sonrisa. Las madres sonríen a sus hijos. También asume sus palabras, viendo su boca moverse. Debe decir que sí. también dice que lo ama. Diferente a las personas de afuera que siempre le señalan por sus ojos extraños.
Por el color de sus manos.
Por sus colmillos.
Las personas de afuera siempre lo ven extraño y no sabe por qué son así.
Es tan extraño. Tan complicado.
Quisiera que todo fuese más amable, que fuese menos atacante y por encima de todo, poder tener una vida como el resto de personas en el pueblo.
¿Por qué lo odian...?
Quiero que me amen...
✧ ・* I *・:゚✧
—Parece que viste un fantasma ¿Por qué esa cara de terror?
Retrocede bruscamente hasta pegar con la pared. Respira agitado, con los ojos abiertos de par en par y apretando la mandíbula, controlando sus temblores. El hombre delante suyo da una risita, enderezándose. Es ligeramente moreno, cabello largo amarrado sobre su hombro y un largo saco negro que cubre el mayor parte de su ropa. Palpa la pared, moviéndose poco a poco por ella.
— ¿Y bien? ¿Por qué tan asustado, Jimin? ¿Hay un fantasma aquí?
— ¿T-tú quién eres...? ¿Por qué...?
Hace una mueca, con una puntada en la cabeza. No sabe quién es, tampoco sabe dónde está ni porque está aquí. Recuerda caminar por la calle, tratando de usar su celular, a la vez que tratando de encontrar el colegio al que asistirá.
Tuvo la sensación de que lo seguían, por lo que dio más vueltas de las necesarias.
En un segundo tenía a un ¿Hombre? ¿Adolescente? Tatuado delante.
Al siguiente todo estaba negro.
Y ahora está con un hombre que no conoce, parece villano principal de anime. Por lo tanto: mala señal. Suelta una gruesa bocanada de aire y niega con la cabeza. El otro pone una mano en su pecho.
—Soy Kim Nam-Joon. Un gusto verte de nuevo—Jimin hace una mueca ¿De nuevo? —. Es imposible que me recuerdes. Eras apenas un bebé en ese momento—Jimin se junta más a la pared, aun cuando hay dos metros separándolo de Namjoon—. Me alegra que estés aquí. Estuve esperando mucho este día.
—No entiendo. —dice Jimin claramente y Namjoon ríe ladeando la cabeza.
— ¿Por qué no me extraña...? Tu madre tenía un solo trabajo y no pudo con eso. La cabeza de esa mujer ha sido un desastre—Jimin hace una mueca ¿Su mamá sabe de esto? —. En fin: no tienes nada de qué preocuparte. Estás a salvo y en dónde debes estar.
Lo dice tan sencillo.
Y Jimin aun sin entender nada.
Namjoon estira la mano hacia él—. ¿Vamos? Quedarnos aquí es una pérdida de tiempo. tienes que ver tu habitación, la casa, conocer a los demás.
Siente que se le hiela la piel ¿Los demás? ¿Hay más gente aquí? ¿Casa gigante? En lugar de tomar su mano, Jimin avanza directo hacia la ventana que logró ubicar. La abre y chilla de espanto, cerrada de un golpe y Namjoon recostado en su espalda, tomándolo de la muñeca.
—Para bajar, se cruza la puerta, no la ventana—dice directo al oído de Jimin, que palidece y contiene el aire—. Vamos. —incita Namjoon y se aparta lentamente.
Jimin tiene problemas para respira, viéndolo de arriba abajo. De repente luce más alto que antes. Más peligroso. Tirita los dientes y le duele la cabeza, el pecho y estómago; las manos cubiertas por guantes le sudan. Camina con dificultad, apenas pendiente del entorno: la enorme casa casi victoriana, decoraciones pomposas, grandes ventanales, cuadros de diferentes personas, pero sin que dejen de ser los mismos seis rostros.
Un olor extraño lo hace tensarse más y el resuello de pánico recibe una risa—. Que ternura es en persona ¡Tan pequeñito! ¡Y que huele tan bien! —Jimin no tiene oportunidad de decir nada, atrapado en un abrazo por parte de Namjoon. El hombre adulto tomándolo por debajo del mentón y dirigiéndolo hacia lo que hay delante:
Un grupo de cinco personas, todas con ojos rojos y curiosos, así como expresiones de emoción, incredulidad y expectativa.
—Te presento a tus hermanos—anuncia Namjoon y Jimin hace una mueca ¿Hermanos? —. Seokjin—El de hombros grandes, cabello rosa pastel y labios esponjosos le guiña el ojo y lanza un beso—. Yoongi—Él entrecierra los ojos: pequeños, rojos; cabello rizado y negro con mechones violeta—. Hoseok—el pelirrojo y pecoso exclama, saludando con una enorme sonrisa y sacudiendo la manos—. Taehyung—Este encoge de hombros y sonríe cuadrado, el cabello rubio y echado hacia atrás en un costado, es el único que tiene anillos, collares y otros accesorios—. Y Jungkook... aunque a él ya lo habías visto.
Jimin respira agitado: es a quien vio en la calle, antes de que todo se hiciera negro. Él tiene el cabello largo, negro con azul y varias perforaciones. Arruga la nariz al sonreír. Jimin diría que es el más emocionado de todos. Jin se levanta de su asiento y se acerca cruzado de brazos.
—Realmente existe. Empezaba a creer que nos mentías, “papá“—ironiza dándose toques en la mejilla—. Aunque no se ve como esperaba... es más lindo—Jin se inclina y Jimin trata de soltarse—. Algo me dice que es terco.
—Es terco, pero nada que no podamos manejar—afirma Namjoon, despreocupado—. Como te iba diciendo, Jimin—Lo hace levantar el rostro—, ellos son tus hermanos ahora. Así que pórtate bien con ellos... No te preocupes, no tienen permiso de morderte por una semana. Para ese momento, supongo que ya habremos terminado de organizarnos.
— ¿Una semana? ¿Morder? ¿¡De qué hablan!? ¿¡Quiénes son todos ustedes!? ¿¡QUÉ HAGO AQUÍ!? —reclama a punto de llorar de frustración y confusión.
Nada de esto tiene sentido.
Namjoon ensancha aún más la sonrisa, con sus ojos entrecerrados. Embelesado con el pánico y aturdimiento del más pequeño y joven. Lo presiona un poco más contra sí mismo.
—Que tierno eres, Little One—sisea Namjoon—. Sí fui un poco injusto contigo, pero es la emoción. Tengo mucho tiempo esperando que llegaras—La confusión solo se hace mayor en los ojos de Jimin—. Los seis.
—Tenemos casi un siglo muriéndonos de aburrimiento, esperando. —queja Yoongi en voz baja, recostado en un sofá.
—Fue menos de un siglo. —Corrige Hoseok. Yoongi rueda los ojos.
—Se sintió como milenios. Que aburrido fue. —queja Taehyung. Jungkook no dice nada. Namjoon suelta a Jimin del rostro y lo levanta, aun abrazándolo por la espalda.
— ¿Reconoces que somos?
—Vampiros. —responde Jimin.
—Y ¿Sabes qué quieren los vampiros?
—Sangre.
Namjoon se ríe, enternecido.
—No. Un corazón—Corrige amable y Jimin hace una mueca—. El nuestro no late. La sangre en nuestras venas está fría, detenida en el tiempo y nuestro corazón no es más que un cristal que puede ser extraído, intercambiado o modificado... no tenemos corazón—El agarre se hace más fuerte, con una mano presionada en su pecho—, pero tú eres diferente, porque aun cuando tienes el veneno en tus venas... tu corazón late.
Jimin suelta aire, tenso y nervioso, con la impresión de que Namjoon va a atravesarle el pecho es lo fuerte que lo presiona. Es vuelto a poner en el suelo y apenas tiene oportunidad, se aleja de él.
De ellos.
Tratando de ir a la puerta. Aunque la jala, no se abre y al dar la vuelta, tiene a Namjoon casi encima de nuevo, inclinado hacia él. Jimin tiembla los labios y presiona las manos tras suyo.
—Eres muy querido para nosotros, aunque no lo sepas y no lo entiendas... No te preocupes por nada—Le acaricia al mejilla con el pulgar—. Nadie podrá dañarte- nadie podrá entristecerte de nuevo. Estás bien aquí, estás a salvo y ¡Serás muy...!
— ¿Están locos?
Namjoon se endereza y balancea la cabeza.
—Tal vez lo estés tú si sigues interrumpiéndome cuando hablo o vuelves a intentar usar una puerta... o ventana.
Jimin se paraliza, rígido, tenso. Namjoon da una risita y junta las manos tras su espalda.
—Pregúntale a ellos qué sucede, ya que no quieres saber de mí.
Jimin balbucea, Namjoon desaparece mezclándose con una sombra. Mira a los demás, quienes le dirigen miradas ansiosas e indiscretas. Antes de volver a intentar abrir la puerta, es jalado del brazo, tomado de la nuca y sus labios pegados al del vampiro lleno de perforaciones.
— ¡Jungkook! ¡No es justo!
Lo golpea, tratando de soltarse, pero Jungkook lo sujeta con más fuerza, invadiendo su boca y mordiéndolo en el proceso, haciéndolo sangrar. Jimin aprieta los ojos y respira profundo al separarse. Jungkook se ríe—: Jimin-ssi.
Jimin acaba rompiendo a llorar ¿En dónde está metido?
— ¡Este es tu cuarto! Kookie y yo lo decoramos ¿Te gusta?
Jimin no responde. Apenas mira la habitación. Hoseok es el que menos “raro” parece, aun si sonríe mucho.
— ¿En dónde estamos?
— ¿Geográficamente? Corea ¿Específicamente? Incheon, a diez minutos de Seúl. —Jimin se muerde los labios.
— ¿Por qué estoy aquí?
— ¡Pregúntale a Namjoon! Él sabe los detalles. Es él quien decidió que debías venir- que todos debíamos venir. Es quien manda—aclara Hoseok y acaba rodeándolo por los hombros—. Es muy cariñoso, no te preocupes.
—Y ¿No sabes cómo podría sa...?
—No... se te ocurra.
El cambio de expresión le hiela la sangre. Pasó de sonreír a una expresión seria, escalofriante y amenazante. Hoseok se inclina hacia él y le susurra al oído:
—Seré el primero en romperte una pierna si me entero de que trataste de salir. Estoy siendo bueno contigo, sé agradecido.
Al separarse, vuelve a sonreír y Jimin asiente leve, asustado. Hoseok se retira, despidiéndose con una enorme sonrisa y estando solo, rodeado por su maletas en la pomposa habitación, Jimin siente que el cuerpo de falla. Dejándose caer y recostándose en el piso, apretando el abdomen.
Los colmillos le crecen.
Los ojos le brillan.
Las manos le arden.
Esto...
Esto no está pasando.

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