Only
Hyunjin conoce a Jeongin desde que iba en quinto de primaria, el menor acababa de cambiarse de escuela.
Él le ayudó a adaptarse a esa nueva institución, fue su amigo y compañero durante dos años en ese nivel educativo. Cuando pasó a secundaria, iba todos los días a la primaria para ver a su amigo.
Ambos platicaban y jugaban un rato antes de que sus padres llegaran por ellos. Los señores Hwang sabían que Hyunjin siempre estaría en la primaria con el "bebé zorrito", como solía llamarlo su hijo.
Un año después, cuando Jeongin pasó a secundaria, insistió en ir a la misma que Hyunjin, y así ambos iban y venían todos los días.
Pasaban los recesos juntos, y claro, tenían más amigos, pero ellos dos eran mejores amigos. Todos en la secundaria los conocían por ser inseparables, incluso llegaban a pensar que eran hermanos.
Dos años después, cuando Hyunjin tenía quince años, llegó su primer celo. Se presentó como un alfa con olor a cacao y un toque casi imperceptible de miel.
Jeongin estuvo muy preocupado por él, encerrado en su casa porque, según sus padres y los de su amigo, era peligroso que fuera con él. El lobo de Hyunjin, al estar recién presentado y con poco control de sus instintos, querría aliviar el calor infernal en su cuerpo con quién fuera.
Al chico no le molestaba pensar en ayudar a su mayor, porque según él y toda su familia, sería un omega. Su personalidad tímida y dulce, además de sus facciones delicadas, eran todas las pruebas que necesitaban.
Hyunjin pensaba que su amigo sería un beta, pues él al ser su mejor amigo, conocía cada faceta del chico. No se comportaba como lo haría un alfa o un omega, sólo... era Jeongin. Su mejor amigo.
Al año siguiente, a finales de ese mismo año, Jeongin también se presentó. Y para sorpresa de todos: fue un alfa. Su aroma a café vainillado inundaba cada rincón de la habitación. A Hyunjin sí lo dejaron ir a visitarlo, porque "un alfa no desea a otro alfa".
Patrañas.
Jeongin sintió su erección doler aún más cuando su amigo fue a visitarlo, su aroma a cacao y miel le hizo sentirse aún más desesperado. La temperatura en su cuerpo aumentó.
Claro que no dijo nada, sólo miraba a su amigo con seriedad y ojos oscuros, mientras este le daba algunos consejos, pues para su desgracia, ya tenía experiencia en esos tortuosos celos.
El celo de Jeongin, para el menor, fue el inició de algo que tenía tiempo instalado en su pecho, y conforme pasaron los años, se enterró como una raíz en su corazón.
En la secundaria, en quinto grado, Hyunjin comenzó a salir con un omega llamado Felix.
Jeongin al inició no le prestó atención, sólo sabía que su mejor amigo tenía un novio, al cual no conocía más allá de vista, y eso era algo que agradecía profundamente, pues sabía que de entablar conversación con él, se le rompería el corazón.
Estaba irremediablemente enamorado de Hwang Hyunjin. Un alfa al igual que él. Pero eso era lo de menos.
Quizá por despecho, quizá por amor, quizá por curiosidad... comenzó a salir también con un omega llamado Beomgyu, era demasiado lindo, de verdad.
Despertaba muchas cosas en él, las mismas que Hyunjin, pero... no sentía ese burbujeo en el estómago que tanto le gustaba. Lo besaba, lo abrazaba, tomaba su mano... pero no había indicios de ese agradable sentir.
No como cuando Hyunjin le sonreía, le abrazaba por los hombros, cuando reía por algo tonto que decía.
Eventualmente su relación escaló, pasó un celo con su novio y, por primera vez, sintió ese burbujeo con el omega.
Cuando Hyunjin salió de la secundaria y entró a la universidad, él terminó su relación con Beomgyu. El omega lloró, porque no entendía que había hecho mal, aunque el alfa le dejó bien en claro que sí lo amaba, pero amaba más a alguien más y no quería lastimarlo.
Beomgyu comprendió, le agradeció por ser sincero y terminaron sin rencores, pero con dos corazones rotos.
Jeongin comprendió una cosa ese día: jamás podría amar a alguien tanto como amaba a Hyunjin.
Y mierda, Hyunjin jamás podría amarlo a él porque siempre estaba hablando de Felix y lo bonitos que eran los omegas. Jamás se fijaría en un alfa. Jamás le miraría a él.
Con eso bien metido en su cabeza como una barrera hacia su corazón, terminó la secundaria y fue admitido en la misma universidad que su amigo.
Ambos seguían haciendo todo juntos. Jugaban videojuegos, veían películas, series, salían al centro comercial y dormían en la casa del otro.
Hyunjin terminó con Felix a los meses, pues según él, sentía todo muy monógamo y ya no sentía ese cosquilleo en el estómago. Jeongin lo comprendió, porque él tampoco sentía ese burbujeo con nadie más que él.
Al año, en una feria que organizó la universidad, lo conocieron: Kim Seungmin. Un omega de la facultad de literatura.
El chico era hermoso, cautivaba a todo el mundo por esa razón. Su puesto fue el más visitado por la razón de su belleza, importando muy poco los poemas que recitaba, escritos por él mismo.
—Innie...— Hyunjin susurró hacia su amigo, tocando su brazo distraídamente, mirando fijamente al omega.
—¿Mhm?— el chico, quien había estado distraído, prestó atención a su amigo.
—Mira allá.— señaló con la mirada, embobado. —Es... precioso.— suspiró, y su amigo miró en la misma dirección, encontrándose con tan bonito omega.
Claro, él sabía apreciar la belleza de los omegas, le gustaban, por supuesto, pero no más que Hyunjin.
Seungmin era precioso.
Cabello castaño ondulado, rostro que asemejaba a un cachorrito. Tenía ojos redondos, brillantes en sarcasmo. Labios color cereza regordetes, casi tan rellenitos comos los de Hyunjin. Parecían asimilar a un triángulo cuando los fruncía.
Ese día Jeongin fue arrastrado por su amigo hasta el puesto, donde más alfas y betas machos estaban amontonados. Se las arreglaron para llegar hasta el frente, empujando personas y ganándose gruñidos.
Seungmin miró al par de alfas, el más alto le miraba con entusiasmo, mientras el de cabello corto le miraba con algo de desinterés.
Le gustó mucho el chico con aspecto de zorrito, por eso, cuando Hyunjin se acercó a él para pedir su número, se lo concedió.
—Joder, Jeongin, lo tengo.— Hyunjin festejó, mirando a su mejor amigo con una sonrisa triunfal, levantando su teléfono con orgullo. —He ganado en esta vida, carajo.— sonrió mordiéndose el labio inferior, mirando la foto de perfil que tenía el omega.
Jeongin suspiró resignado, probablemente su amigo tendría un nuevo novio y él... sufriría una vez más por sus estúpidos sentimientos.
↞✰↠
Vaya que la vida tenía sus vueltas.
Seis meses desde que conocieron a Seungmin. Los tres se había vuelto buenos amigos. Uña, carne y, como decían por ahí, mugre.
Seungmin no era un omega "normal", se salía por completo del molde de omega que había construido la sociedad. Eso era lo que cautivaba al par de alfas.
El omega era sarcástico, tenía una lengua afilada. Podía estarte atacando y halagando al mismo tiempo, jamás descifrarías cuál de las dos había sido.
Era gracioso, hacía reír a ambos con las estupideces que salían de su boca. Con sus ataques constantes hacia ambos.
Los padres de ambos alfas creían que era novio de alguno de los dos, aunque Hyunjin le coqueteaba en un inicio, el chico se mostró reacio a corresponderle. Eventualmente Hyunjin se dio por vencido, conformándose con su amistad.
Cuando Jeongin se enteró de ello, se sintió libre de hablar y convivir con Seungmin, sin esos sentimientos de celos y rechazo creados por sus sentimientos hacia el alfa que tenía por amigo.
Durante esos largos seis meses, Seungmin se dio cuenta de un par de cosas. Estaba enamorado de Jeongin, pero también le gustaba Hyunjin, y mucho. Sabía que tenía oportunidad con el alfa pelilargo, pero no era tan cruel como para traicionarse a sí mismo e irse por el "camino fácil".
También se había dado cuenta de que, para su desgracia, Jeongin estaba enamorado de Hyunjin. No entendía cómo el mayor no se daba cuenta de ello, era tan obvio.
La forma en que los ojitos del menor brillaban al mirar al alfa era cegadora. Su sonrisa boba mientras le miraba hablar, el como sus mejillas se coloreaban al escucharle reír.
¿Cómo hacer para que Hyunjin se fijara en Jeongin y este mismo en él? Demasiado complicado.
—¿Qué te sucede hoy?— Jeongin preguntó, tomando asiento junto a él. Estaban en la biblioteca, Seungmin recurría ahí para pensar. Jeongin iba de pasaba, pero lo vio ahí: tan miserable.
—Nada.— murmuró, recostado sobre sus libros de poesía. —"No hay nada más bello que tus ojos resplandecientes como el sol. No hay nada más bello que tus labios color salmón. No hay nada mejor que tu risa llena de amor. No hay nada mejor que tú y yo".— recitó uno de sus tantos poemas, escrito meses atrás para él: Jeongin.
El alfa rió, apoyándose en la mesa. Le gustaba la poesía de Seungmin, estaba llena de amor y, esos últimos días, melancolía.
—¿Lo escribiste tú?— preguntó, el omega asintió. —¿Quién es el receptor de tan bellos versos?— bromeó, el omega soltó una ligera carcajada.
—Estoy enamorado de un alfa ciego y tonto.— suspiró con resignación.
—Te entiendo...— murmuró con un suspiro pesado, lleno de un dolor provocado por amor.
—Tú eres ciego y tonto.— miró al alfa, esperando que se diera cuenta de la inminente confesión. Jeongin sólo rió.
—Lo sé.— encogió sus hombros, el omega frunció los labios, creando ese triángulito que, sinceramente, Jeongin adoraba.
—Sí que eres tonto.— se burló, apoyando su mejilla en la palma de su mano. —Te amo.— confesó, mirando directamente a los ojos del alfa. —Y eres tan tonto, que no te has dado cuenta. Tan tonto... que lo amas a él.— reprochó, desviando la mirada.
Jeongin volvió a reír. —Bien, ya deja de recitar los diálogos de tus novelas. Es aburrido.— carcajeó, el omega resopló.
—Es serio, Yang Jeongin.— refunfuñó, indignado por ser tomado como una broma. —Te amo. Me gustas. Estoy enamorado de ti.— repitió, mirando al alfa. —¡Ve esto, por amor a Dios!— le lanzó su libreta, el alfa la tomó algo aturdido. Confundido por no saber qué era mentira y qué era verdad.
"Innie <3".
"Yang Jeongin".
"Jeongin, Jeongin, Jeongin".
❝ Yang Jeongin.
Tus ojos resplandecientes como el sol.
Tus ojos labios color salmón.
Tu risa llena de amor.
Tú y yo <3 ❞
Sus mejillas tomaron color, mirando la libreta llena de poemas para él. Apretó los labios, con el rostro caliente y el corazón desbocado. Regresó la libreta, mirando a Seungmin sin saber qué decir.
—Oh, mierda. No me mires así, Yang.— gruñó. —Ahora parece que me tienes lastima.— bufó. —Sé que amas a Hyunjin, ¿okey? Te entiendo.— formó un pico con los labios.
—¿Cómo...?— miró asustado al mayor.
—Es muy obvio.— suspiró. —Hyunjin es aún más ciego y tonto.— dijo exasperado. —Te amo, ¿bien? Y no me importa que tú ames a Hyunjin, lo seguiré haciendo. No cambiará nada, ¿de acuerdo? Voy a respetar tu decisión.— acunó el rostro del menor entre sus manos.
Jeongin le miró con las mejillas rojas, levemente abultadas por la presión de las manos del omega sobre ellas. Asintió lentamente con la cabeza, ganándose una sonrisa temblorosa del omega.
Joder, era humano. Obviamente le dolía el rechazo.
—Lo siento.— susurró, confundiendo al alfa.
Los ojos de Jeongin se abrieron en demasía cuando los labios del omega presionaron los suyos. Un contacto breve y húmedo, tibio y lleno de dulzura.
El castaño se alejó, recogiendo sus cosas antes de marcharse, con las mejillas rojas y los ojos cristalizados. Salió a prisa, queriendo llegar a su casa para poder derramar sus lágrimas.
Jeongin se quedó estático, con el corazón latiendo demasiado rápido en su pecho. Sus mejillas estaban rojas, sus labios cosquilleaban, aún sintiendo el tacto ajeno.
Y lo sintió, ese burbujeo que sólo había sentido con una persona. Kim Seungmin había logrado hacerle sentir como sólo Hwang Hyunjin lo hacía.
Y hablando de él, Hyunjin boqueaba impactado, estático en la recepción de biblioteca. Había visto como Seungmin besaba a Jeongin, y como este, en shock, tocaba sus labios mirando a la nada.
Oh... ¿Qué era ese revoltijo ardiente que sentía en el estómago? ¿Estaba celoso? Claro que lo estaba.
Sólo que... no sabía por quién.
¿Estaba celoso de Jeongin...? ¿O... de Seungmin?
↞✰↠
—¿Qué vamos a ver hoy?— Seungmin preguntó, desparramado en el sofá más grande, comiendo palomitas de maíz. —¿Porno?— bromeó.
—¡Seungmin!— Jeongin le lanzó un cojín, haciéndole reír.
—¡Yah! Sólo bromeaba.— rodó los ojos. —Alfa tonto...— murmuró con una sonrisa, mirando hacia la pantalla.
Hyunjin buscaba qué ver, tenso por la interacción de sus amigos. Actuaban demasiado normales, como si no se hubiesen besado hace una semana en la biblioteca.
Se preguntaba qué tan normal era para ellos dos besarse, pues no parecía haberles afectado en lo absoluto.
—¡Hyunjin!— el gritó de Seungmin, seguido de un cojín estrellándose en su rostro, le sacó de sus pensamientos.
—¿Qué?— miró mal al omega, recogiendo el cojín.
—Ugh, tú eres aún más tonto.— se quejó. —¿Quieres gomitas dulces o ácidas?— mostró los paquetitos que había sacado de su mochila.
—Las que sea...— murmuró, regresando su mirada a la pantalla.
Seungmin y Jeongin compartieron miradas. Hyunjin actuaba extraño, siempre se peleaba por las gomitas ácidas.
—¿Qué te pasa, idiota?— levantó una ceja, mirando con los ojos entrecerrados al alfa.
—Actúas extraño.— Jeongin secundó.
El mayor suspiró, abrazando fuertemente el cojín que le había sido lanzado con anterioridad. Ambos menores se sentaron correctamente, mirándole con atención.
Sabían que se venía algo grande. Lo conocían muy bien.
—¿Ustedes están saliendo?— preguntó directamente, mirándolos a ambos. Los menores se miraron entre sí, tensándose al recordar ese día en la biblioteca.
—¿De qué mierda hablas?— Jeongin gruñó.
—Auch...— Seungmin se tocó el pecho. —¿Tan malo es pensar en algo conmigo?— formó un puchero.
—Ugh... no es eso.— el alfa menor rodó los ojos.
—¿Sí o no?— Hyunjin perdió la paciencia.
—Claro que no, Hyunjin.— el alfa de cabello corto negó. —¿Por qué preguntas eso? ¿Qué te hizo pensarlo? Seungmin y yo sólo somos amigos. Nada más, ¿verdad?— miró al omega.
—Sí, sólo amigos...— asintió, sintiendo nuevamente ese dolorcito en su pecho causado por el rechazo.
—Agh, mierda...— el mayor frotó su rostro, molesto por sus mentiras. —¿Y los amigos se besan?— miró a ambos con seriedad.
Seungmin apretó los labios, dejándose caer de espaldas en el sillón con dramatismo. Jeongin abrió los ojos en grande, sonrojándose hasta las orejas.
—¿Tú...?— boqueó, sin saber qué decir.
—Los ví.— respondió a sus dudas. —Malditos mentirosos.— gruñó, lanzado el cojín de regreso al primer atacante: Jeongin. —¡Sabes que amo a Seungmin, joder!— gritó, levantándose del sofá con los ojos acuosos. Su mandíbula apretada de la rabia.
Seungmin abrió los ojos sorprendido, sabía que Hyunjin gustaba de él, pero que le amara... ya era otro nivel.
—¡Lo sé, perdón!— se levantó, su labio inferior temblando. —¡Fue él quien me besó!— acusó, señalando al omega.
—Sí, lo siento. No sabía...— también se levantó, mirando a Hyunjin. —Lo siento, Hyunjin. Pero...— tragó saliva con nervios. —Amo a Jeongin, mierda. Lo amo tanto.— cubrió su rostro con las palmas de sus manos, dejándose caer sentado en el sofá.
El alfa menor bajó la cabeza, sentándose con culpabilidad al ver al omega llorando por su culpa. Por su rechazo. Joder, sabía lo horrible que dolía el rechazo.
—Perdóname, Seungmin, pero yo no-...
—¡Sí, sí! ¡Ya s-sé que no me amas!— interrumpió con la voz ahogada, rota por el llanto inevitable ante el ser rechazado por segunda vez.
—¡Jeongin!— Hyunjin reprendió al ver al omega llorar.
—¡Lo siento! No voy a mentirle, amo a alguien más, mierda.— suspiró, deslizándose por el sofá.
—¿A quién?— el mayor le miró con seriedad, molesto al ver al omega temblando del llanto.
—Ya suéltalo, Jeongin.— Seungmin descubrió su rostro, limpiándose las lágrimas. —Jamás podrás seguir adelante si no lo sueltas.— dijo, sorbiendo su nariz.
Jeongin le miró, sintiendo que el pecho se le apretaba al ver al omega fuerte al que estaba acostumbrado, destrozado y débil por su culpa.
—¿Quién es?— Hyunjin insistió, lleno de curiosidad porque, mierda, incluso Seungmin lo sabía.
Jeongin cerró los ojos, tomó aire y lo exhaló lentamente. Tragó saliva, mirando a Hyunjin. Relamió sus labios, mirando a ambos presentes.
Seungmin asintió hacia él, dándole apoyo. Hyunjin le miraba fijamente, esperando que hablara.
—Mierda...— cerró los ojos, decidiendo que era mejor confesar sin verle a la cara. —Eres tú, mierda. Desde hace años, Hyunjin.— apretó la mandíbula, bajando la mirada.
Hyunjin jadeó sorprendido, mirándole con incredulidad. No dijo nada, guardó silencio un par de minutos que se sintieron eternos. Y después rió, porque mierda, estaba metido en un jodido triángulo amoroso.
Jeongin sintió el rechazó más presente que nunca. Seungmin sólo miró con el llanto atorado en sus ojos. Hyunjin los miró a ambos, pensando qué mierda iba a pasar ahora.
¿Perdería a las únicas personas que le importaban en la vida?
No había certeza.
↞✰↠
Seungmin fue el primero en perder la cabeza.
Esa noche regresó a casa solo por primera vez en meses. Siempre le acompañaba alguno de los dos alfas por su seguridad.
Pero, tras todo lo sucedido en casa de Hyunjin, regresó solo. Temblando de frío, porque esa noche Jeongin no iba a su lado para darle su suéter.
Iba alerta, porque Hyunjin no estaba caminando detrás de él para cuidarle en la oscuridad de la noche.
Cuando llegó a su departamento, se encerró en su habitación, lloró todo lo que le pidió su corazón y su omega lastimado. Después del llanto, aproximadamente a las dos de la madrugada, tomó un baño para despejarse.
Se tiró a su cama, dispuesto a dormir. Pero no pudo hacerlo.
Jeongin llegó a su mente, con el rostro contraído del dolor ante el rechazo silencioso de Hyunjin tras confesarse. Recordó lo mucho que le amaba, porque mierda, el alfa le atrapó desde que le vio entre el público lleno de alfas hormonales.
Pero, recordó el reclamo de Hyunjin.
"¡Sabes que amo a Seungmin, joder!"
Hyunjin le amaba, mierda. Lo rechazó por la misma razón que Jeongin lo rechazó a él: para no lastimarlo. Pero si era sincero, le gustaba el pelilargo.
Siempre lo supo, sólo que ignoraba ese sentimiento, porque el amor hacia Jeongin era más fuerte. O eso trató de convencerse.
Iba a volverse loco, mierda.
¿Podía amar a dos personas? Quizás.
↞✰↠
Seungmin mordió su labio inferior, indeciso, parado frente a la puerta de la vivienda de Hyunjin.
Pasó toda la semana solo, evitando a ambos alfas y siendo evitado por ambos. Todos tenían un corazón roto.
Esperó algunos minutos, abrazándose con nervios. El suéter verde que llevaba puesto le pertenecía a Jeongin, se lo prestó alguna noche de camino a su casa.
Hyunjin abrió, tenía el cabello húmedo tras haber tomado una ducha. Lucía pálido, con ojeras prominentes bajo sus ojos.
El alfa levantó ambas cejas sorprendido, confundido por su presencia. Se hizo a un lado sin decir nada, dejándole pasar.
Seungmin ingresó, el aroma a cacao y miel llegó a sus cosas nasales, relajándole instantáneamente. Por su parte, Hyunjin se deleitó con el aroma a dulce de leche que le pertenecía al omega.
—¿Qué necesitas?— murmuró, mirando al omega.
—¿Hola?— levantó una ceja.
—Hola...— correspondió confundido.
—Bien...— suspiró, mirando a su alrededor confundido. —Dijiste que me amas...— apretó los labios, el alfa desvió la mirada, pero asintió.
—¿Ahora que Jeongin te rechazó soy tu segunda opción?— sonrió con amargura.
—¡No!— negó de inmediato. —Nada de eso, Hwang.— le miró mal. —He estado pensando.— suspiró. —Me gustas, demasiado a decir verdad. Pero... también amo a Jeongin.— rascó su nuca. —Es una mierda, ¿sabes?— rió. —Jeongin te ama a ti, yo lo amo a él, tú me encantas y... bueno, al menos yo te gusto a ti.— encogió sus hombros. —Pero quiero a Jeongin. No sólo a ti. Quizá sueno egoísta, pero...
Hyunjin se acercó a él en un movimiento rápido, acunó su rostro y le besó. Seungmin abrió los ojos con sorpresa, recordó que él hizo exactamente lo mismo con Jeongin.
Cerró los ojos de a poco, correspondiendo el beso del alfa. Sus manos subieron a su nuca, enredando sus dedos en su cabello. Hyunjin apretó su cintura con ambas manos, sus labios danzando a un ritmo lento, de exploración.
El contacto se volvió húmedo y desesperado, causa de la tensión que habían estado viviendo.
Un gemido abandonó la garganta del omega, robándole un gruñido de satisfacción al alfa.
Entre besos hambrientos y desesperados, pasos torpes y apresurados, llegaron hasta el sofá más grande. Seungmin fue tumbado ahí, con el cuerpo del alfa sobre él.
—Hyunjin...— suspiró, mordiéndose el labio cuando los besos del alfa se centraron en su cuello. Mordidas, lamidas y succiones eran depositadas en la zona.
Hyunjin notó el suéter verde de Seungmin, ese que siempre creyó que era horrible. Siempre se lo dijo a Jeongin. Ese suéter era de él.
—También lo estuve pensando...— susurró, metiendo sus manos bajo el suéter, tocando con las palmas de sus manos el torso caliente del omega.
—Mgh...— gimió cuando los dedos del alfa rozaron sus pezones. —¿En qué...?— logró preguntar, con la respiración pesada.
—Me gusta mucho Jeongin.— tomó el borde del suéter. —Y me gustas tú.— besó los labios del omega. —Quizá amar a dos personas no está mal.— susurró sobre sus labios, enganchando sus dedos en la cinturilla de los pantalones de algodón que usaba el menor.
—No lo creo.— negó, levantando las caderas para que Hyunjin la quitará los pantalones. —Porque... se siente tan bien...— gimió, el alfa separando sus piernas para mirar su erección desnuda y su entrada mojada.
Hyunjin volvió a besarle, acariciando sus piernas delgadas, subiendo a sus caderas y su cintura por debajo del suéter. No quería quitarle esa prenda, de alguna manera Jeongin estaba presente.
Seungmin correspondió, tomando el borde de la camiseta del alfa, levantándola hasta su abdomen, tocando la piel, los músculos trabajados.
El "click" de la puerta y unas llaves cayendo les alertó. Ambos miraron hacia la puerta con la respiración agitada, sonrojados, despeinados y con los labios hinchados.
Jeongin estaba ahí de pie, estático. Había ido para resolver sus problemas con Hyunjin, no quería perderlo. Iba a aceptar el rechazo y hacer como si nada. Tenía llaves del departamento de Hyunjin desde que alquiló el lugar.
Grande fue su sorpresa al entrar y olfatear el aroma de su amigo combinado con el de Seungmin. Aún más grande fue cuando cerró la puerta y caminó unos pasos, encontrando a ambos chicos besandose sobre el sofá.
Las piernas desnudas de Seungmin alrededor del alfa, y sus pantalones en el suelo, mientras las manos de Hyunjin se metían bajo su suéter. Ese suéter que creyó extraviado.
Esperó sentir dolor al ver al amor de su vida con quien juraba amarle. Pero, se sintió extrañamente excitado, anhelante por unirse a ellos. Por tocar a Seungmin, por tocar a Hyunjin.
—Jeong-...
—Cállate.— el menor interrumpió a Seungmin, el cual abrió los ojos sorprendido, aún con el cuerpo de Hyunjin sobre él, cubriendo su desnudez.
—Innie...— Hyunjin miró al menor.
—Sólo... cállense.— pidió, quitándose la camiseta para sorpresa de los otros dos presentes.
—¿Innie?— Seungmin tragó saliva nervioso.
—¿Podemos ir a la habitación?— preguntó, mirando a Hyunjin.
El mayor mordió su labio inferior, cargando al omega entre sus brazos. Seungmin chilló, aferrando sus brazos a su cuello y sus piernas a su cintura.
¿Qué clase de sueño húmedo era ese? Hyunjin se preguntaba mientras caminaba a su habitación cargando a Seungmin, con Jeongin detrás de él, quitándose los zapatos en el camino.
Entraron a la habitación, Jeongin cerró la puerta, sabiendo que no había vuelta atrás. Hyunjin dejó al omega sobre la cama, y ahora sí, le quitó el suéter, dejándolo desnudo.
Le besó, apretando su cintura, en espera de que Jeongin se acercara por su cuenta. Seungmin gimió, mirando a Jeongin mientras correspondía el beso del mayor.
—¡Ah!— gimió separándose del beso, pues la mano del alfa apretó su erección.
Ese sonido causó estragos en ambos alfas, Jeongin se acercó finalmente, a paso decidido, mientras Hyunjin se quitaba la camiseta.
Mientras el mayor se quitaba la ropa, él subió sobre Seungmin, el omega le miró con sus ojitos brillantes de anhelo. El alfa se encargó de juntar sus labios, reviviendo ese contacto entre sus bocas que habían tenido el placer de sentir semanas atrás.
Seungmin llevó sus manos a la espalda desnuda del alfa, acariciando los músculos de la zona. Mientras, la lengua del menor, tan traviesa como él, se coló en la boca del mayor.
El omega gimió abriendo la boca, aceptando su sinhueso con gusto. Hyunjin, por su parte, miraba embelesado tan erótica escena.
—Mhm...— el omega gimió, pues Jeongin había abandonado su boca para bajar a sus pezones, chupando el izquierdo. —Innie...— jadeó, mordiendo su labio inferior.
—Mierda...— Hyunjin se acercó a ellos, besando demandante al omega.
Seungmin temblaba entre los cuerpos de ambos alfas, su boca siendo agredida por los labios de Hyunjin, su cuerpo siendo atacado con las caricias y besos de Jeongin.
Sentía su entrada mojarse y contraerse ansiosa por recibir a ambos alfas. No importaba si era uno a la vez o ambos al mismo tiempo. Los quería sentir dentro.
—Por favor...— susurró cuando Hyunjin le dejó en libertad.
Ambos alfas se miraron, y con el mismo deseo que tocaban al omega, se lanzaron a los belfos ajenos. Seungmin presenció la forma en que las manos de Hyunjin apretaban la cintura de Jeongin, el como Jeongin se dejaba guiar por el ritmo brusco en que Hyunjin le besaba.
Se mojó aún más.
—Voy a follarte.— Hyunjin le dijo a Seungmin tras separarse de Jeongin, con la respiración agitada. —Y mientras lo hago, vas a chuparle la polla a Jeongin.— demandó.
El omega gimió, asintiendo con la cabeza, ansioso por sentir a sus alfas. Jeongin relamió sus labios también ansioso, sentándose en la cama con la espalda pegada a la cabecera después de haberse quitado la ropa por completo.
Hyunjin acomodó a Seungmin en cuatro patas, con el rostro frente al pene del menor. Él se quitó los bóxers, posicionándose detrás de Seungmin, elevando su culo con las manos sobre su cadera.
Mierda, el lubricante del omega resbalaba por sus muslos, haciendo notoria su excitación.
—Son hermosos, joder...— gruñó, dándole una nalgada al omega.
Seungmin gimió, inclinándose para tomar el pene de Jeongin en su boca, desesperado por hacer sentir bien a sus alfas.
El menor gimió, mordiendo su labio inferior al sentir la calidez de la boca ajena rodeando su falo. Sus labios gruesos apretando su tronco.
Hyunjin observó la escena un par de segundos, detallando las expresiones de placer que hacía Jeongin, mirando como el pene del menor era tragado por Seungmin con devoción.
Sintió su pene palpitar, ansioso por alivio. Sin esperar más, alineó su miembro contra la entrada del omega, enterrándose con una brusca embestida.
Seungmin gimió sacando el pene de Jeongin de su boca, mirando al menor con ojos lagrimosos. Jeongin maldijo, porque le encantaba la situación en la que se encontraban.
Las caderas de Hyunjin comenzaron un vaivén rápido y brusco, lleno de la necesidad que había estado sintiendo por ambos chicos.
El omega gimió aferrándose a las sábanas, levantando el rostro lagrimoso cuando el alfa de cabello corto se lo indicó con una mano en su mentón. Jeongin le besó, tragándose todos sus hermosos gemidos.
Hyunjin jadeaba y gemía bajo detrás del omega, sintiendo sus paredes calientes y húmedas apretarlo exquisitamente. No podía parar de embestir, una y otra vez, cada una con más fuerza y velocidad que la anterior.
Seungmin lloraba y gemía contra la lengua de Jeongin, haciendo su mejor esfuerzo por no derrumbarse, masturbando el pene del menor. Jeongin jadeaba de igual manera contra su boca, follando la misma con su lengua.
El alfa de cabello corto dejó en libertad la boca del castaño, arrodillándose sobre la cama, su pene quedando a la altura del rostro de Seungmin, el cual gemía aferrándose a las sábanas por las embestidas bruscas de Hyunjin.
—¡H-hyunjin!— gritó al sentir su próstata siendo atacada. —¡A-ahí! ¡Mierda~!— chilló.
—Jodida mierda...— Hyunjin gruñó, extasiado con los gemidos del omega.
Jeongin mordía su labio inferior, mirando a sus mayores, detallando sus expresiones de placer. Hyunjin mantenía las cejas arqueadas, mordiendo su labio inferior mientras embestía al omega y apretaba su cintura.
Seungmin gemía con la boca abierta, sus cejas juntas y su rostro sonrojando. Llamando por ambos alfas, aunque fuese Hyunjin quien lo follaba.
El menor tomó al omega por su cabello, tirando de él para que levantara el rostro. Seungmin le miró con ojos lagrimosos, gimiendo sin parar.
Acercó su glande a los labios del omega, el cual no dudó en envolver su miembro con su boca, Jeongin jadeó mordiendo nuevamente su labio inferior.
El omega abrió bien la boca, pues Jeongin había comenzado a embestirle. Su glande chocaba contra su garganta una y otra vez, causándole arcadas. Mientras, Hyunjin miraba embobado la escena, embistiéndole con fuerza.
Ambos alfas compartieron miradas, jadeantes y sudorosos, embistiendo contra el pobre omega que gemía sobre la erección en su boca, causándole aún más placer a Jeongin.
El contacto visual entre ambos alfas permaneció, hasta que Seungmin apretó fuertemente a Hyunjin, haciéndole gemir mientras cerraba los ojos. Abofeteo el trasero del omega, haciéndole chillar y finalmente soltar las lágrimas que tenía atoradas por las arcadas.
Jeongin sacó su pene de la boca del omega, dejándole respirar. Su erección mojada con saliva y líquido preseminal. Seungmin gemía con la voz rota, respirando agitado mientras Hyunjin aumentaba el ritmo de sus embestidas.
No iba a aguantar por mucho tiempo.
Volvió a inclinarse hacia el pene de Jeongin, tomándolo en su boca. Quería correrse y que sus alfas lo hicieran también.
El alfa menor reanudó sus embestidas, gimiendo guturalmente ante la exquisitez de su boca caliente y húmeda.
—¿Te gusta, no es así?— Hyunjin murmuró, dándole una nalgada mientras jadeaba, encantado con el interior del omega. —Te encanta ser follado por mí y chuparle la polla a Jeongin, ¿verdad?— se burló, Seungmin gimoteó sobre el pene de Jeongin.
—Responde.— Jeongin sacó su miembro de su boca nuevamente, apretando sus mejillas mientras le ordenaba.
Seungmin lloriqueó, asintiendo con la cabeza mientras gemía desesperado por llegar al orgasmo.
—Con palabras.— Hyunjin gruñó, dándole una nueva nalgada. Seungmin chilló. —¿Sigues amando a Jeongin? ¿O me amas más a mí mientras te follo?— dijo, jalando el cabello del omega.
Jeongin mordió su labio inferior, comenzando a masturbarse mientras contemplaba la escena frente a sus ojos.
—¡Ngh~! L-los amo a- ¡Aa-ahh!... ambo-os...— respondió entre gemidos, mirando a ambos alfas mientras sollozaba.
—Mierda, Seungmin.— Jeongin gimió. —Ven acá.— jaló su cabello, obligándolo a tragarse su erección. Estaba a nada de llegar al orgasmo.
Hyunjin siguió embistiendo, aunque coló una de sus manos hacia el abdomen del omega, tomando su erección mojada entre su mano. Seungmin tembló y chilló, gritando ahogadamente cuando comenzó a masturbarle. Sus gemidos eran depositados como vibraciones sobre el pene de Jeongin, el cual gemía embistiendo su boca.
Seungmin se corrió no mucho después, temblando y lloriqueando, deshaciéndose en gemidos al tener su glorioso orgasmo.
El alfa mayor gimió al sentirlo apretarse a su alrededor, Jeongin embistió un par de veces su boca antes de correrse, retirándose antes de que el nudo se formara.
El torso del omega cayó sobre el colchón, tragándose la corrida de Jeongin, mientras este se sentaba sobre la cama, respirando agitado.
Hyunjin embistió un par de veces más, sus embestidas volviéndose erráticas al sentir su orgasmo tan cerca. Seungmin sollozaba por la sobre-estimulación, aferrándose a las sábanas mientras lloraba, temblando y gimoteando.
Un gemido grave y profundo salió de la boca de Hyunjin, mientras se corría dentro del omega, anudando en su interior. Seungmin chilló al sentir su nudo, además de su interior caliente por su esperma.
Los tres se quedaron quietos, en silencio mientras regulaban sus respiraciones. Jeongin besó la frente de Seungmin, apartando sus cabellos empapados sobre su frente.
Hyunjin salió del omega cuando su nudo bajo, recostándose sobre la cama, jalando a Seungmin para sentarlo en su regazo dándole la espalda.
El omega gimió cuando las manos grandes del alfa separaron sus piernas, y una de ellas, tomaba su pene para comenzar a masturbarlo. Chilló enterrando sus uñas en el muslo del alfa, tirando la cabeza hacia atrás, apoyándola en el hombro del mayor.
Jeongin se colocó frente a ambos, flexionando las piernas de Seungmin. Relamió sus labios al ver su entrada goteando semen al igual que su lubricante natural.
—Innie...— Seungmin gimió, mirándole con ojos brillantes, deseosos. —Fóllame.— pidió, chillando nuevamente cuando la mano de Hyunjin apretó su glande.
El alfa menor se acomodó entre las piernas del omega, empujando su cadera hacia el frente, penetrándolo de una con fuerza.
El castaño gimió, arqueando la espalda contra el pecho de Hyunjin, el cual besaba su nuca y cuello, dejando mordidas sobre sus hombros.
Jeongin besó al omega, acariciando sus piernas mientras entreabría los ojos, mirando a Hyunjin. El mayor le miraba fijamente con sus ojos oscuros de lujuria.
Se separó de Seungmin, siendo atacado ahora por Hyunjin, un beso brusco y demandante. El omega gimió, sintiendo la erección de Hyunjin endurecerse bajo él.
—Los dos.— gimió. —Los quiero a los dos.— mordió su labio inferior, moviendo sus caderas. Gimió cuando el pene de Jeongin se movió dentro suyo, y el pene de Hyunjin rozó sus testículos.
—Mierda, omega...— Hyunjin gruñó, apretando su cintura. Jeongin había comenzado a embestirle, Seungmin no se quedaba quieto, así que le sostuvo. —¿Quieres que te rompamos el culo?— se burló, levantando sus caderas, su glande chocando con su entrada invadida por el pene de Jeongin.
Ambos alfas gimieron ante el roce de sus miembros.
—S-sí... Mgh~... ¡Innie!— chilló, arqueándose contra Hyunjin, gimiendo una y otra vez al sentir el pene de Jeongin enterrándose dentro suyo con fuerza, chocando contra su próstata.
Ambos alfas hicieron caso omiso a su petición, no querían arriesgarse a lastimarlo. Además, necesitaban lubricante, pues con el del omega no sería suficiente a menos que estuviese en celo.
Jeongin siguió embistiendo, gimiendo al sentir las paredes internas del omega apretándolo tan bien. La mano de Hyunjin volvió a tomar el pene del omega, masturbándolo.
Seungmin se retorcía entre ambos cuerpos, temblando y gimiendo del placer. Sus ojos desbordaban lágrimas.
Se corrió ante la sensibilidad de su orgasmo anterior y por la doble estimulación. Se apretó alrededor de Jeongin, el cual gimió enterrándose hasta el fondo, anudando también dentro suyo.
—Son muy buenos...— Hyunjin halagó, besando la frente sudorosa del omega agotado sobre él.
Acercó a Jeongin hacia él, besando sus labios brevemente. Los dos menores regulaban sus respiraciones, unidos por ese nudo que hacía sentir lleno al omega, además de las dos descargadas de semen que tenía en su interior.
Finalmente Jeongin salió de su interior, Hyunjin recostó a Seungmin con cuidado sobre el colchón. El omega colgaba de un hilo entre la conciencia y la inconsciencia.
Hyunjin besó los labios del omega con suavidad, acariciando su cintura. Jeongin los observó, acercándose también para apartar el cabello sudoroso de la frente del omega nuevamente. Su cabello ondulado lo parecía aún más al pegarse a su frente por la transpiración.
Seungmin suspiró, inhalando el aroma de ambos alfas. El cacao y el café, la vainilla y la miel. Una combinación perfecta que le hizo relajarse, además, su aroma también estaba ahí: dulce de leche.
Los tres aromas se mezclaban perfectamente, combinando como si estuviesen hechos para mezclarse.
Ambos alfas se miraron, dejando al omega en segundo plano por primera vez en la noche. Hyunjin besó al menor, Jeongin le correspondió, jadeando cuando el pelilargo le tumbó al colchón.
Hyunjin aún estaba duro, y necesitaba aliviarse, pues su erección dolía después de haber visto a sus menores follar. Sus manos subieron por las piernas del pelinegro, mientras su lengua se hundía en su boca en una guerra húmeda.
Seungmin les miraba atento, escuchando sus jadeos de impaciencia, desesperación. Jeongin enterraba sus uñas en la espalda de Hyunjin, arañando como un castigo por ser sometido, aunque le gustara tenía un orgullo alfa que mantener.
El azabache (Hyunjin), separó las piernas del de cabello corto, comenzando con embestidas falsas. Ambos penes se rozaban, sus glandes y nudos desinflamados chocando, friccionándose en un exquisito vaivén.
Ambos jadeaban y gruñían, respirando agitados mientras sus penes se frotaban. Jeongin mordió su labio inferior, mirando fijamente al mayor, el cual también le miraba jadeante.
Seungmin sintió su pene volver a endurecerse, su entrada mojándose mientras inhalaba los aromas fuertes y espesos de sus alfas, llenos de excitación.
Gimió mientras comenzaba a masturbarse, mirando a ambos alfas a su lado. Ambos se besaba nuevamente, enredando sus lenguas fuera de sus bocas.
Hyunjin se alejó de la boca del menor, bajando a besar y morder su cuello en un acto de dominancia, determinando que era él quien mandaba entre ellos tres.
Seungmin gemía arqueando la espalda, penetrándose a sí mismo con uso de sus dedos, mientras masturbaba su pene. Jeongin le miró brevemente, gimiendo al ver tal escena.
Las caderas de Hyunjin aceleraron su vaivén, y mientras marcaba el cuello de Jeongin con succiones y mordidas, comenzó a fingir embestidas sobre su ano.
El menor se tensó en un inicio, pero conforme pasaban los segundos y las embestidas de Hyunjin intercambiaban entre su entrada y su miembro, comenzó a disfrutarlo.
El glande del mayor presionaba contra él, haciendo el amago de entrar para después alejarse y seguir frotándose contra su pene.
El omega fue el primero en llegar al orgasmo, sus gemidos aumentaron la excitación en el cuerpo de ambos alfas, concediéndoles su tan ansiado orgasmo.
Finalmente quedaron satisfechos, recostados sobre la cama tratando de regular sus respiraciones inestables.
Esa noche Jeongin supo algo con certeza: Seungmin le encantaba. Ese burbujeo que tanto amaba lo sintió cada vez que lo besó, al igual que con Hyunjin.
↞✰↠
La respuesta siempre fue tres.
Lo descubrieron después de aquella acalorada noche en la habitación de Hyunjin.
Cuando despertaron, estaban algo aturdidos por hallarse desnudos los tres en la misma cama, en la habitación de Hyunjin llena de sus aromas combinados.
Olía a cafetería gourmet.
De esas que visitaba Seungmin con su madre cuando era un cachorro. Quizá por eso le gustaban ambos alfas, porque le revivían su recuerdo más alegre.
Esa mañana se ducharon, turnándose el baño para aclarar sus pensamientos por separado. Jeongin fue el último en ducharse, y cuando fue a la cocina, se encontró con Hyunjin besando a Seungmin contra la encimera, acorralando su cuerpo.
Le gustó mucho verlos besarse, sonriéndose al separarse. Había un brillo en sus ojos y una dulzura en sus sonrisas que le encantó.
Se acercó a ellos, abrazando al mayor por la espalda. Seungmin le sonrió y Hyunjin se dio vuelta entre sus brazos, besándole con parsimonia. Nada de desesperación o deseo como la noche pasada.
Cuando ambos alfas se separaron, Jeongin besó fugazmente los labios del omega. Seungmin sonrió contento, abrazándolo con fuerza.
Los tres vestían ropa de Hyunjin. Ambos menores encantados con ello.
Desayunaron entre pláticas, como estaban acostumbrados a hacer. Parecía que nada había cambiado, pero después de asear la cocina, tomaron asiento en los sofás, dispuestos a hablar.
Cada uno exteriorizó sus sentimientos y sus inseguridades, descubriendo así que los sentimientos eran recíprocos por parte de los tres. Acordaron siempre decirse lo que no les parecía y lo que querían, pues por falta de comunicación se habían roto tres corazones.
—La respuesta siempre fue tres, alfas tontos.— Seungmin dijo, lanzando un cojín a cada uno.
Los alfas rieron, porque era cierto que ellos sólo se habían cerrado a la posibilidad de una relación "normal" de dos personas. Cuando en realidad había millones de variantes en vínculos afectivos.
—Lo sentimos.— Hyunjin sonrió. —Los amo.— sinceró mirando a ambos.
—También te amamos.— dijeron ambos menores al unísono, suspirando como bobos. Hyunjin sonrió.
No podrían ser más felices ahora que sabían que la respuesta siempre fue tres.
↞✰↠
6705 palabras.
Publicado: 12/06/26








