Deseo
—¡Pidan un deseo!
Los invitados aplaudían y mostraban grandes sonrisas mientras los hermanos veían el gran pastel frente a ellos, con el lema de “Feliz cumpleaños Asthon y Alesteir” en medio del dulce postre y con un pomposo detalle de luces artificiales centellando a los costados. El salón en sí estaba muy bien decorado, con globos personalizados, un cartel grande, algunas fotografias con los momentos más emblemáticos para el par de hermanos que casualmente cumplían años el mismo día.
La prometida de Asthon parecía la más emocionada, estando atenta a la cámara que sostenía para inmortalizar el gran momento, además que su organización salió a la perfección y todo marchaba según lo previsto.
Un “click” captó el momento en que Asthon embarró de pastel a su hermano mayor quien tras esa niñería tomó un poco de glaceado y la embarró en toda la cara del hombre infantil de ya 30 años cumplidos.
Amanda se acercó entre risillas con un par de toallas, le dió una a Alesteir y con la otra limpió a su prometido que se dejó mimar mientras sus labios formaban un pico de pato esperando algo que Amanda le brindó gustosa. Otro beso especial por el cumpleaños de su amado.
—¿Qué pediste? —Preguntó curiosa.
Asthon solo sonrió, causando más intriga en la mujer que le dió un golpecito en el pecho.
—Díme.
—Deseé un hijo y poder casarme por fín con esa persona que tanto amo —Sonrió el hombre de cabellos oscuros que ya sentía que estaba preparado para ese gran paso. Estaba en el mejor momento de su vida, su trabajo era estable, mejor que nunca, tenía la edad adecuada, podía con la responsabilidad de ser la cabeza de una bella familia y era algo que anhelaba hace tiempo.
—Um... ya veo. ¿Y quién será esa persona que amas? —Jugueteó la mujer de vestido rojo.
Ambos rieron, tambien enarcaron sus cejas y tras reirse otra vez se abrazaron.
—Eres tú, obviamente —Dijo Asthon al final.
—Mandy, ¿Trajiste el licor que pedí? —Alesteir se acercó a la pareja, en busca de su bebida de preferencia.
La mujer afirmó y le señaló las botellas costosas que logró conseguir para ese día. El hombre 7 años mayor que Asthon hizo un leve movimiento de cabeza antes de ir a apoderarse de las botellas de licor.
Amanda soltó un suspiro que no pasó desapercibido para Asthon.
—A veces siento que tu hermano está más solo con cada año que pasa. No entiendo, a estas alturas ya debería estar casado y no sé, con 3 hijos... además, me parece más cerrado.
Ese comentario no pasó desapercibido por Asthon que le dió una mirada extraña a su prometida.
—Oh, no quise referirme de mal modo de tu hermano. Es solo que me preocupa... todas las mujeres que le he presentado no le gustan.
Asthon cambió su semblante a una sonrisa socarrona que dejó entrever una hermosa sonrisa contagiosa. Si Amanda supiera, a su hermano mayor siempre le gustaron los donceles, pero por la mala reputación de estos sobre todo en su clase social, le ponían en una encrucijada donde debía pensarselo bien antes de embarcarse en alguna aventura.
—Déjalo, es mejor no tenerlo de enemigo. Sabes que él puede convertirse de mejor amigo a tu peor pesadilla. Deja que haga lo que quiera de su vida —Opinó Asthon.
Ella no insistió más. Aún tenía presente el deseo que le confió su prometido y ella quería hacerlo realidad.
📌
Alastair se alejó del resto y con su copa llena, se detuvo frente a uno de los enormes cristales por donde podía observar el exterior de la ciudad. No estaban demasiado alto como para no admirar a las personas transitando y los carros cruzando.
Mientras pasaba el tiempo, siguió con la mirada a una persona en particular de cabello rubio alborotado que estaba de espaldas, llevando un sueter claro a rayas y un pantalon de mezclilla holgados; este se disponía a cruzar la calle de esa avenida transitada, más casi es atropellado al no ver el semáforo, esto causó que cayera de sentón en el suelo mientras el tipo al volante le gritaba una y mil maldiciones por su torpeza.
El muchacho no dijo nada, estaba demasiado asustado como para reaccionar, pero cuando el tipo se fue y las personas curiosas siguieron su camino, él solo se levantó del suelo, se sacudió un poco y cruzó por la linea de paso, siguiendo su camino o mejor dicho, tratando de volver al sitio de donde se perdió.
El muchacho miró a los lados, estaba inquieto, casi como si alguien estuviera siguiendolo. Por eso mismo apresuró su marcha y continuó avanzando por las calles hasta perderse de la vista del hombre que no había apartado la vista.
—Ales...
El hombre salió de sus pensamientos cuando su casi cuñada se acercó con una copa de vino extra en las manos.
—¿Te sientes bien? Te veo muy pensativo —Le consultó ella.
—No es nada importante.
—Siendo asi, por qué no vienes con nosotros. Tus padres están esperandote para hacer el brindis.
El adulto solo afirmó y siguió a la mujer de alegría contagiosa, al menos admitia que su hermano menor había elegido a una chica bella, divertida, alegre, de buen caracter y amable. Podía augurarles sin duda alguna un matrimonio feliz.
—Por cierto... —Habló ella.
—Sí, Mandy
—¿Qué pediste como deseo de cumpleaños? —Le preguntó curiosa mientras sonreía.
Alesteir solo formó una sonrisa de lado. Como si fuese a contar sus deseos a los cuatro vientos, en su lugar solo pronunció:
—Que el año siguiente sea un buen cumpleaños como este —Mintió.
—Lo será, estoy segura... ya te imagino estando casado con una gran persona y muy bella. Y a tu hermano sosteniendo en brazos a nuestro lindo hijo, porque el primero será un niño —Prometió la joven con ansias.
—Buen entonces apostemos. Si el año siguiente se cumple lo que prometiste te daré 10 grandes; y si yo pierdo, tú me los darás a mí —Retó Alesteir.
—Hecho —Ella le continuó el juego a esa apuesta cuantiosa.
📍📍📍
Amanda estaba desilucionada, la prueba de embarazo que sostenía resultó negativo y no lo entendía, ella estaba saludable y procuraba cuidarse, pero en los cinco años de relación con Asthon no pudo embarazarse y le frustraba, pues otras conseguían en una noche copas lo que a ella le estaba costando tanto.
Su prometido terminó ingresando al cuarto de baño tras mucha insistencia y no fue ajeno a la expresión abatida de Amanda.
—No te preocupes, ya llegará la oportunidad —Quiso animarla despues de inclinarse delante de ella y tomar sus manos.
—Yo me sentía segura... tenía naúseas y estaba cansada los últimos días. No, no lo entiendo —Lágrimas gruesas brotaron por sus ojos verdosos.
Asthon la consoló con una interna desilución, ya que él sería el hombre más feliz con un hijo, pero no quería de ninguna que no fuera de su amada.
—Creo que es hora de consultarlo con unos especialistas —Sugirió él.
Amanda negó, asustada por posibles noticias negativas. De pronto se sintió insuficiente para hacer feliz a ese hombre que la miraba con amor.
—No quiero... me da miedo.
—Yo estaré a tu lado, pase lo que pase —Prometió Asthon.
📌
La vista a los médicos las siguientes semanas eran una continua de dudas y tensiones. Tanto Asthon como Amanda se hiciceron las pruebas necesarias y tras la espera, los resultados ya estaban.
El médico sostenía los resultados en mano y la pareja sentada frente a su escritorio lo miraban ansiosos.
—Señor Asthon, según las pruebas que le hicimos, usted goza de una buena salud y su conteo de espermas es normal para alguien de su edad —Alivió al hombre de ojos azulados. Luego el médico observó a la mujer, sus resultados no siendo los mejores.
Minutos más tarde, Amanda abandonó el consultorio con una expresión ausente, aún estaba procesando la noticia.
—Cielo... —Asthon le brindó consuelo rodeandola con un abrazo.
Amanda no podía creerlo. No entendía cómo ella pudo resultar incapaz de engendrar, su vientre no era apto para gestar una vida y el riesgo demasiado alto para un procedimiento especial.
📌
—Es una pena, yo creí que nos presumirías pronto a tus hijos —Mencionó la amiga de Amanda que estaba de visita.
La mujer de ojos verdes, seguía en pijama, sin ánimos de siquiera arreglarse y solo abrazando sus piernas.
—Asthon finge no estar afectado, pero yo sé que quería ese hijo, que ahora ya no puedo darle... temo que un día me abandonde por estar defectuosa.
Su amiga quiso darle ánimos, pero el asunto era delicado y por mas que quisiera no había mucho que hacer para ayudarla.
—¿Sabes algo? Oí una ocasión de nuevos medios de tener un hijo.
—El médico ya me explicó las opciones, pero sinceramente no quiero adoptar y menos tener un hijo de laboratorio —Negó Amanda.
—¿Y que te parece un vientre de alquiler?
Amanda miró a su amiga como si estuviera diciendo una locura.
—No es lo que piensas, supe que hay procedimientos médicos donde se puede extraer los óvulos sanos de la madre y hacer la fecundación con el esperma del esposo y que el niño crezca en un vientre ajeno, sin que eso afecte en su ADN —Explicó la amiga.
—Estas loca. No, ... no creo que Asthon acepte... —Dudó Amanda.
Asthon que llegó a casa sin ser notado, oyó la plática, pensando en si serían capaces de tomar esa opción que parecía la mejor en su actual condición.
Gracias por leer :3
Nueva historia!!
Espero que puedan ayudarme votando y comentando para que esta corta historia se mantenga disponible en esta plataforma.😉








