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El Pecado De Cuidarte

Summary

Zoro Roronoa es un Alfa empresario que usa su supuesta empresa de Seguridad como una tapadera para que nadie sospechara de su verdadero trabajo, ser el líder de la Yakuza más grande de todo Japón, era bien sabido que el manejaba todo el bajo mundo criminal de su país causando miedo a todos los criminales del país, el era el peligro al que la gente peligrosa temía, el era un demonio en la tierra al que todos le tenían miedo pero lo que nadie sabía es que Zoro ocultaba algo que nadie sabía. — ¡cariño bienvenido a casa! —. — !Papá ya llegó! —. el tenía una familia... una a la que amaba más que a nada.

Genre
Drama
Author
TaniAkabane
Status
1mo ago
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Protección

Zoro tenia una vida muy normal, su rutina era simple y tranquila para cualquiera que lo viera de primera mano, se levantaba, desayunaba al lado de su esposa y sus hijos, se iba a trabajar y luego regresaba para descansar en su hogar, sonara aburrido pero para el era todo lo que necesitaba, su trabajo, su hogar y su familia.

Pedir más sería avaricia porque no había nada mejor que despertarse por las mañanas y ver a su pareja dormir a su lado con serenidad envuelto en sus mantas llenas de las feromonas de ambos creando ese aroma delicioso que demostraba su amor y el cariño que ambos se tenían, ese día no era la excepción porque apenas abrió los ojos dirigió su vista un poco hacia abajo buscando con la mirada a ese Omega que era dueño de su corazón, se encontró con esa hermosa y rebelde cabellera negra que tanto le gustaba, bajo un poco su vista y ahí estaba la imagen que le daba ganas de vivir cada vez que se sentía decaído, el rostro de su amado Omega.

Su hermoso rostro limpio de pecas y lunares decorado con una cicatriz de puntos que le daba carácter a ese tierno rostro, amaba cada centímetro de ese bello rostro, su nariz pequeña y respingada, sus mejillas redondas que formaban hoyuelos cada que sonreía, esos inmensos ojos negros que estaban llenos de vida pero que ahora permanecían cerrados pues su dueño seguía durmiendo entre sus brazos, lo acercó más a el en un abrazo cálido y le dejó no uno sino que varios besos en esa esponjosa cabellera azabache y mientras lo hacía también disfrutaba de ese agradable aroma de manzana y miel que desprendía el Omega, fue bajando sus besos hasta llegar a sus redondas mejillas donde comenzó a dejar besos que lentamente hacían despertar al dueño de ellas.

— Shishishi... — una pequeña risa cansada se escapo de los labios casi rosas.

Zoro se alejo un poco dando espacio para que su pareja se estirara mandando lejos cualquier rastro de pereza, el moreno abrió sus redondos y profundos ojos negros dejando ver ese brillo especial que a el tanto le gustaba, su Omega lo vio, sonrió y lo abrazo enrrollando su cuello con sus brazos para abrazar lo, pego su mejilla al pecho de su esposo y comenzó a ronronear como si fuera un gato demasiado comodo en su cama, alzó su rostro y le dejó un beso en la mejilla del peliverde quien aceptó el beso con mucho gusto.

— buenos días Zozo — susurro en un tono dulce pero algo cansado típico de quien apenas se levanta.

— Buenos días — tomó la mano del Azabache justo la que tenía su brillante anillo de bodas con todo y diamante reluciente y le dejó un beso en el dorso de la mano — ¿como esta mi hermoso Omega? —.

— shishishi un poco cansando después de lo de anoche — se acomodo en su lugar sonriendo le a su esposo.

— ¿entonces no te gusto? —.

— me encanto — sonrió con cierta Picardía — me siento satisfecho y feliz —.

— en ese caso puedo decir que hice un buen trabajo contigo anoche — acarició la mejilla del más bajito con una sonrisa en su rostro — ¿no tienes ganas de un mañanero? — sonrió de lado mostrando una sonrisa ladina — ~yo si~ —.

— ~me encantaría~ — sonrio de la misma forma y se subió encima de Zoro dejando ver su desnudez y las marcas que decoraban todo su cuerpo — pero te recuerdo que debemos llevar los niños a la escuela y tu tienes que ir a trabajar —.

— ~eso puede esperar~ — comenzó a acariciar los muslos de Luffy deleitando se con la suavidad bajo su mano — ~yo no puedo~ —.

— ~mmm~ — este sonrió y se acercó al rostro de Zoro.

Luffy se acercó a Zoro hasta estar a centímetros de su rostro, sonrió y antes de que pudiera alejarse un poco Zoro lo tomo de la nuca acariciando la marca que los unía y lo acercó a el hasta poder besar esos labios que lo tenían loco, el beso inicio apasionado con movimientos lentos que se tornaron candentes en el instante en el que Zoro lo tomó para empujarlo debajo de el e introducir su lengua dentro de la boca de Luffy, sus manos se pasearon por toda la cintura de Luffy acariciando cada centímetro de ella hasta llegar a sus caderas y bajar lentamente hasta la entrepierna del Azabache.

Pero justo ahí Luffy detuvo sus manos inquietas y se separó del beso con las mejillas Rojas y una sonrisa de lado llena de satisfacción y alegría.

— ~sabes que te amo y que adoro comenzar bien la mañana~ — susurro Luffy acariciando los grandes brazos musculoso de su Alfa — pero hoy es Lunes y los niños no pueden llegar tarde a la escuela otra semana más — se acercó al rostro del contrario donde dejó un beso Casto en la punta de su nariz — iré a preparar el desayuno —.

— ahhh — suspiro con un gran pesar antes de dejar le paso a su pareja — al menos vamos a bañarnos juntos —.

— los dos sabemos cómo terminara eso Zoro — soltó en un tono juguetón.

— si, lo se — respondió en tono pícaro — anda, sabes que te gustara —.

— mmm esta bien tontito — se puso de pie caminado desnudo por todo el cuarto dejando todo su cuerpo a la vista de su pareja caminando un tanto provocativo hasta llegar a la puerta del baño privado que tenían en su cuarto y se puso detrás de la puerta volteando a ver a Zoro — ~Shishishi ¿no vienes?~ — pregunto al ver al peliverde anonadado.

— ~ya mismo voy~ —.

Luffy se metió al baño entre pequeñas risas mientras que Zoro se sentaba en el borde de la cama y se estiraba, nada como una buena mañana al lado de la persona que más amaba estaba apuntó de levantarse para ir al baño cuando su teléfono sonó, tono el celular que tenía una funda negra y lo apenas vió quien estaba llamando lo apagó para seguido dejarlo tirado en la mesa de luz e ir detrás de su pareja al interior del baño donde el agua ya corría en la regadera y Luffy ya estaba mojando su esponjosa cabellera azabache.

Entró sin hacer ruido y lo tomo de la cintura, Luffy solo sonrió mientras el agua bajaba por el cuerpo de ambos, se dieron un beso y al final Zoro obtuvo lo que tanto quería un poco de pasión por la mañana que lo dejó renovado — a Luffy lo dejó cansando pero feliz, a el también le gustaba comenzar su día con algo de actividad — el azabache se adelantó y se cambió con algo sencillo para poder ir a preparar el desayuno mientras que Zoro se quedó un poco más en el cuarto en lo que se preparaba para el trabajo, como todo buen Hombre de familia el era el pilar del hogar, el que trabajaba y ponía en pan en la mesa.

Dicho de mejor manera, el que ponía en caviar en la mesa. Porque siempre se aseguraba de que a su familia no le faltará nada y le sobra todo, como dueño de una compañia de Seguridad que el mismo había fundando desde cero el dinero nunca fue un problema, le sobraba el dinero y casi no hacia nada importante con el porque solo estaba el y no veía el caso en gastar dinero en cosas que no le importaban pero cuando conocía a Luffy y más aún cuando llegaron sus primeros cuatro hijos supo que el dinero que ganaba y que hacia era para gastar lo en darle todo lo posible a su familia, si querían algo se los daba, si sus hijos querían algún capricho — si se lo ganaban — se los daba, por eso tenían una gran casa espaciosa y hermosa con un gran patio donde sus hijos podían jugar, escuela privada, asignaturas extracurriculares que a sus hijos le gustaba, aparatos tecnológicos, ropa cara, todo, todo lo que podía haber el se los daba a su familia.

A Luffy tampoco le hacia falta nada a su lado porque cada capricho que tenía se lo daba como regalo y siempre iba acompañado de un “te lo mereces” su pareja no trabajaba — aunque quería hacer lo — porque para eso estaba el para encargarse de mantener un techo — lujoso — sobre sus Cabezas y darle todo el dinero que quisiera, obvio que el dinero no lo era todo pero joder amaba tanto a su Omega que sentía que se merecía todo lo de ese mundo, sentía que nada era suficiente y todo eso valía nada al lado de Luffy, viajes, joyas, autos, ropa de marcas que superaban en sueldo de un año de cualquiera de sus trabajadores todo eso valía una miseria al lado de la alegría y la paz brillante que Luffy le daba a su vida por eso nunca se cansaría de decir que nada era suficiente que todo parecía mediocre a su lado, lo peor es que Luffy casi no quería nada de eso solo lo quería a el — eso solo hacia que lo amara más — aun así siempre intentaba darle algo más a su amado Omega.

Cuando su teléfono sonó con una alarma Zoro la apagó de inmediato y se miro en el espero notando una imperfección en su corbata al verse al espejo, sonrió satisfecho y se dirigió a al comedor donde ya sus hijos estabab sentados en la mesa y el aroma a comida recién hecha salía desde la cocina a su lado.

— Buenos días Papá —.

Soltaron todos los niños que lo miraron sonrientes, Zoro los vió a todos y se sentía el más afortunado de ver esas caritas quebse parecían a el y a su esposa, contó las cabeza para asegurar se de que estuvieran todos pero se detuvo cuando vio que en lugar de haber nueve, solo había ocho.

— Takeo, Ace, Yoru, Kuro, Taken, Shusui, Kitetsu, Luzi — comenzó a caminar alrededor de la mesa tocando la cabeza de los niños dueños de esos nombres y se detuvo en una sillita al lado de la última niña — ¿y Sato? —.

— aquí — Luffy salió desde la cocina con un niño en sus brazos igualito a el.

— !Papi! — inmediatamente la pequeña copia de Luffy estiro los brazos dirigiéndose a Zoro.

Zoro tomo al menor de sus hijos en sus brazos besando su mejilla y sacándole risas pequeñas al azabache menor, era el menor de todos los niños, tenían — hasta ese momento — nueve cachorros, cuatro mellizos mayores, dos gemelos y unos trillizos, quizás parecían muchos pero para el no eran suficientes, la noticia de que sería padre fue rápida porque llegó apenas un mes después de que se casaran, como si eso no fuera suficiente se casaron cuando Luffy todavía tenía 17 años, obvio esa es una historia diferente pero el punto es que esa noticia para Luffy fue muy dura porque ni siquiera había terminado la escuela pero el estuvo a su lado demostrando que no lo dejaría, ahora sus hijos mayores tenían siete años, sus segundos hijos cinco y los más pequeños cuatro, si quizás era demasiado pronto pero bueno las cosas simplemente pasaron, además los dos estaban felices con el resultado así que no había problema.

— aquí está el que me faltaba — dijo Zoro divertido alzando a Sato.

— !Shishishi que alto! — río contento el pequeño.

— shishishi cariño siéntate a desayunar — Luffy le indicó una silla en la cabeza de la mesa — ya está listo tu desayuno —.

— en ese caso sientate tu y yo te sirvo — se acercó a besar la mejilla de Luffy atrapando lo otra vez entre sus brazos sin soltar a su hijo.

— shishishi ya, me haces cosquillas — Luffy abrazo a Zoro dejándose consentir.

— iugh — dijeron los cuatro niños mayores que era la viva imagen de su padre — que asco —.

— eso dicen ahora — Luffy se acercó a ellos y se sentó en la silla al lado de la de Zoro — cuando se enamoren serán igual que su padre —.

— eso no pasará — afirmó Takeo con seguridad.

— si, jamás seremos tan pegajosos como Papá — reafirmo Ace cruzado de brazos.

— ya veremos eso — Zoro se acercó luego de dejar a Sato en su lugar y acercarse a Luffy con un plato para el, le revolvió el cabello a Ace y tomó asiento al lado de su pareja — solo es cosa de ver como pasa el tiempo —.

— mmm eso no pasará — Yoru le saco la lengua a Zoro — ¿verdad Kuro? —.

— Zzzz — Kuro aun adormilado tenía sus ojos cerrados y la cabeza apoyado en el espaldar de la silla mientras dormía levemente con su cabello revuelto.

— !Kuro! —.

— !¿ah?! — se levantó de golpe y vio a su hermano enojado a su lado — ¿que? —.

— ya olvidalo — respondió Takeo rodando los ojos.

— siempre tienes sueño — dijo una niña muy parecida a Zoro con el cabello negro como Luffy.

— me gusta dormir — Kuro se estiró en su lugar y comenzó a desayunar — igual que a ti Shusui —.

— a mi me gusta estar despierta y hacer se todo, como Mamá —.

— ¿y porque yo también tengo que ir? — pregunto su gemelo con pesar, era la copia de Zoro solo que con cabello negro.

— porque somos gemelos y tenemos que estar juntos —.

— no quiero —.

— ¿no te gusta estar con tu hermana? —.

— me gusta hacer Kendo y a ti el esgrima —.

— es mejor el es Esgrima —.

— no lo es —.

— si lo es —.

— que no —.

— que si —.

— que no —.

— a mi me gusta, el karate — dijo Sato arrastrando un poco las palabras.

— ok, ok loquitos terminen de desayunar y alistense para ir a la escuela — dijo Luffy sonriente.

— si Mamá —.

— ¿tenemos que ir? — pregunto Ace.

— sabes que si jovencito — respondió Zoro.

— mmm ya que —.

La mañana siguió tranquila hablando entre todos, Zoro miraba eso y casi no entendía como es que antes podía vivir sin ese ruido, a cualquiera le resultaría molesto tener a tantas personas hablando al mismo tiempo pero a el no, porque esas charlas y alegría matutina era lo que el llamaba “ruido de hogar” el sonido que indicaba que una casa no era solo el espacio en el que vivía, era el sonido que indicaba que ese lugar estaba lleno de vida.

El desayuno se terminó y los niños rápidamente se fueron a cambiarse para ir a la escuela, obvio con ayuda de los padres que como siempre se dividieron para que el trabajo fuera más fácil para todos, unos treinta minutos después los nueve niños estaban cambiados con sus uniformes y peinados listos para ir a la escuela subidos en el auto de Luffy mientras que los padres estaban dándose un amoroso abrazo antes de despedirse.

— suerte en el trabajo — Luffy sonrió hasta que vio la corbata de su marido — oh, cariño tienes mal puesta la corbata —.

— no me di cuenta — fingió cierta sobresa y se bajo un poco al nivel de Luffy.

— shishishi nunca te das cuenta — movió sus manos un poco acomodando el nudo de la corbata de su esposo — listo, ahora si estas muy formal y guapo —.

— muchas gracias morenito — lo tomó de la cintura y lo acercó a el dándole un beso en los labios — no se que haría sin ti —.

— quien sabe quizás estarías en algún bar bebiendo — Luffy se encogió de hombros mientras se colgaba del cuello de Zoro.

— si, seguramente — se acercó besando esos labios que tanto le encantaban pero la vibración de su teléfono en su bolsillo lo obligó a separarse antes de lo que quisiera — Agh, maldita sea — dijo sacando su teléfono de su bolsillo.

— tienes que irte — Luffy sonrió y le dejó un beso en la mejilla de su esposo — ¿vendras a comer con nosotros? —.

— obvio mi vida — antes de irse se acercó sujetandolo en un abrazo posesivo — no te olvides de algo —.

Zoro tomó del mentón a Luffy y le plantó un beso profundo en sus labios asegurándose de poder trasmitir todo el amor y el cariño que podía en ese momento, demostrando cuanto lo amaba, cuanto lo quería sin la necesidad de que sea lujurioso, Luffy lo aceptó gusto antes de separar se y sonreírle.

— ¿Sabes que vas a trabajar y no a una guerra verdad? — pregunto juguetón.

— lo se — beso la mano de Luffy dandole leves caricias.

— Shishishi te amo —.

— también yo —.

— lo se — sonrió y se alejo levemente de el para subirse en el asiento del conductor de su auto — suerte en el trabajo Zozo —.

— gracias —.

— no te pierda — dijo con cierta gracias mientras entendía su auto — sigue el GPS —.

— claro cariño —.

Luffy le sonrió y se despidió desde su lugar y mientras se iba sus hijos lo saludaron por la venta moviendo sus manos y con el grito de “!hasta luego Papá!” que se pudo escuchar hasta cinco cuadras adelante, nego sonriente y se aseguró de que el auto de Luffy desapareciera de la vista de su único ojo bueno antes de subir a su auto familiar, de lujo y grande lleno de stickers que su hija pequeña colocó, arrancó el motor y apenas lo hizo saco su teléfono negro y lo encendió solo para ver las múltiples llamadas pérdidas que tenía, rodo los ojos con enojo y llamó al número que lo había Estado molestando desde temprano.

— ¿que quieres Nami? — pregunto este con fastidio.

— !hasta que respondes! — grito con enojo una voz femenina desde el otro lado — !¿y como que si “que quiero”? Idiota! —.

— Ahh estaba teniendo una hermosa mañana hasta que me llamaste — dijo con fastidio, una voz que jamás usaría con Luffy — ya dime para que estas molestando desde temprano —.

— agh, sino fuera por el dinero te mandaría al demonio —.

— te recuerdo que estas viva solo porque le caíste bien a Luffy sino fuera por eso te abría entregado a los matones de Arlong hace años —.

— y yo te recuerdo que tienes a Luffy gracias a que no he abierto la boca todavía y que podría decirle en cualquier momento — dijo en un tono de voz altanero — podría decirle en cualquier momento —.

— si, pero no lo harás por que A;te quedas sin dinero y B;te mató — respondió en un tono de enojo — ¿me equivoco? —.

— lo que digas musgo — respondió sin interés mientras desde su lugar observaba sus uñas perfectamente pintadas.

— ¿que quieres Nami? — pregunto rodando los ojos.

— ¿ya vienés? —.

— si, voy en camino — respondió mientras veía un edificio al cual entró tras pasar una barra de Seguridad — solo cambiare el auto —.

— bueno apúrate —.

Zoro rodo los ojos, estacionó su vehículo y antes de bajar se puso unos lentes oscuros asegurándose de que casi todo su rostro se quedará cubierto, una vez hecho eso se bajo del auto y cerro la puerta, no había nadie presente más haya de un trabajador que usaba traje y corbata, lo vio solo de reojo antes de bajar la mirada y dirigirlo a donde estaba un auto deportivo último modelo al mismo tiempo que otro trabajador se llevaba su anterior vehículo no sin antes cambiarle de matrícula de manera rápida y precisa.

Zoro se subió a su nuevo auto mientras seguía escuchando las palabras de Nami que eran en su mayoría cosas referidas a dinero y cuentas de su empresa, además de una que otras palabras de extorsión para que le subiera el sueldo.

— Nami tu último aumentó fue hace un mes ¿que tanto dinero quieres? — pregunto con molestia mientras encendía su auto.

— tu más que nadie sabes que el dinero nunca es suficiente — respondió esta como si nada — además las cuentas de la empresa y de tu “negocio” están por las nubes, estos números son muy positivos de hecho te alcanza para jubilar te o comprarte una isla privada ¿por que no me darías otro aumentó? —.

— Nami deja de molestar con eso, ya tienes suficiente dinero como para no volver a levantar tu perezoso trasero en la vida — soltó mientras suspiraba con molestia.

— !¿como me dijiste?! — grito molesta.

— oye ¿me llamaste solo para molestar me por dinero? — pregunto alzando una ceja — porque si es así casi pierdo un buen “desayuno” por tu culpa —.

— eres una maldita bestia deja descansar a Luffy —.

— ¿para que llamaste? — pregunto en tono irritado.

— tenemos que hablar, alguien estuvo tomandote fotos y creo que sabes que significa eso —.

— ... — su semblante cambio al momento de oir eso tornándose en una frío y espeluznante — ¿quien? —.

— un tonto sin importancia — respondió Nami un tanto fría.

— si me tomó fotos si tiene importancia — respondió con molestia — busca a esa esa escoria.

— ya mande a que lo buscarán y se hicieran cargo de el pero... —.

— ¿pero? — pregunto serio alzando una ceja.

— pero tengo la sospecha de que hay otro, uno que también tiene acceso a tus cuentas —.

— ahhh — suspiro con molestia — me haré cargo de eso, gracias por avisar me —.

— ten cuidado... — susurro un poco preocupado.

— si, sigue con tu trabajo —.

Zoro colgó la llamada justo cuando el GPS le había marcado que había llegado a su destino, aparcó el auto en frente de un gran edificio con ventanas de cristal que brillaban más que el futuro de cualquier estudiante universitario, se acomodo los lentes oscuros y apenas ingreso al lugar una mujer se acercó a el sosteniendo una carpeta y luciendo calmada quizás demasiado pues su sonrisa fría resultaba algo escalofriante.

— bienvenido señor — agachó un poco su cabeza a manera de Saludo dejando caer su largo cabello verde — la señorita Nami ya lo espera en su Oficina —.

— esta bien Monet — respondió este serio.

La mujer sonrió y asintió antes de seguir detrás de Zoro dirigiéndose directo al ascensor para subir al piso superior donde estaba la Oficina de Zoro, por un breve momento vio de reojo a la mujer que tenía detrás de el, Monet era su asistente personal una mujer profesional fría y sería, alguien buena tomando decisiones y perfecta para seguir órdenes por más difíciles que fueran así que era perfecta para ser su asistente además de que parecía confiable y en todo el año que había Estado trabajando con ella jamás le fallo y mientras le fuera útil y confiable podía permanecer con ella.

Llegó a su prima e ingreso al lujoso Despacho con vista a la ciudad gracias a sus enormes ventanas de cristal y en una de las sillas de cuerina cara estaba Nami sentada, una mujer de largos cabellos naranjas y ojos de color chocolate, usaba ropa de marca bastante linda, sobre todo el tapado blanco que cubría sus hombros dando pinta de ser demasiado costoso y caro, Zoro solo le indicó a su asistente que se fuera mientras el resolvia unos problemas con su contadora, porque si esa mujer era la contadora oficial de la empresa y la encargada del marketing además de ser una amiga personal de su familia.

— hasta que llegas — dijo Nami cruzada de brazos.

— no molestes — dijo este mientras se sentaba en su silla de cuero fino delante de su escritorio.

Zoro presionó un botón y se inmediato las ventanas del cuarto se templaron, la puerta hizo un sonido de cierre automático y las pantallas de sus celulares y la computadora de su escritorio se pusieron negras.

— bien ya está — dijo Zoro — dime que sabes —.

— cierta persona te traiciono — esta sonó sería.

— ¿quien? — Caesar.

— mmm — no pareció sorprendido solo se cruzó de brazos molesto — debi suponer lo, hace poco rechace una idea suya de experimentar una nueva droga en niños —.

— no podías esperar mucho de ese hombre en realidad — dijo esta con obviedad — de cualquier forma ya mande a algunos por el, lo tendrán listo para ti en la noche podrás hacerlo pagar a tu manera —.

— eso me lo dijiste antes — puso sus brazos sobre su escritorio con sus dedos entrelados — ¿como es que obtuvo fotos mías? ¿Son actuales? —.

— si — respondió sería.

— ¿Luffy y los niños aparen en ellas? —.

— no según lo que ví — respondió esta mientras sacaba de su bolso unas fotos en las que aparecía Zoro, sin su mascarilla y subiendo a su auto familiar.

Fotos normales a simple vista, donde nada parecía estar fuera de lugar incluso se diría que estaban muy normales y si había que ser sinceras no eran tan buenas porque estaban borrosas pero eran lo suficientemente claras como para ver su rostro y la matrícula de su auto, apenas vio eso su aura cambio pasando de un semblante frío y serio a uno que oscureció su entorno y todo el lugar con el, veía aquellas fotografías como si fueran un insulto a su vida pacífica y tranquila, la sola existencia de esas imágenes era una amenaza a todo lo que había construido, su aroma se volvió amenazante y Nami tuvo que tapar su nariz para que el olor sus feromonas no la hiciera sentirse precionada.

— oye controlate un poco —.

— ¿como es que ese cabrón obtuvo esto? — pregunto con enojo mientras tomaba las fotos en su mano — ¿quien lo ayudó? —.

— eso es lo que no sabemos —.

— ¿y como sabes que tiene acceso a mis cuentas? —.

— hace poco estaba revisando las cuentas de la compañia y ya que le compraste unos pendientes de diamantes a Luffy ese día también me tome el tiempo de revisar tus cuentas personales para asegurarme de que no estuvieras gastando en cosas innecesarias — respondió esta mientras sacaba una carpeta y señalaba una línea en específico marcada con rojo.

— ¿falta dinero? —.

— no — respondió de inmediato — pero alguien inicio sesión y entró a tu cuenta bancaria personal desde un dispositivo de la empresa que intentó hacerse pasar por un dispositivo anónimo —.

— ¿quien podría ser tan idiota? — pregunto alzando una ceja.

— no lo se, pero al menos no han llegado a la cuenta familiar que tienes — respondió esta cruzada de brazos — ¿tienes una idea de quien puede ser? —.

— no de momento — dejó la carpeta de lado tirada en su escritorio y tomó las fotos con demasiado fuerza arrugando el extremo de donde la sujetaba — pero te aseguró que encontraré al infeliz —.

— das miedo — murmuro esta negando con la cabeza — Zoro... ¿Hasta cuando piensas seguir así? —.

— ¿otra vez esas conversación? — pregunto alzando una ceja.

— estoy preocupada — dijo en un tono sincero.

— no tienes por que, yo me estoy encargado de cuidar de Luffy y los niños —.

— si pero cada vez parece que hay más gente que sabe que ocultas algo — dijo esta en tono sería y preocupada — no siempre vas a poder ocultar a tu familia y no puedes seguir ocultandole la verdad a Luffy —.

— basta — dijo este en seco — yo no ocultó a mi familia, protejo a mi familia — la firmeza con la que habló sonaba casi amenazante — y Luffy jamás se va a enterar de esto, me aseguraré de eso —.

— Zoro... — su voz no sonaba asustaba, casi, casi parecía conter cierto grado de lastima — no puedes proteger los de todos, no mientras sigas en este mundo —.

— tks no creas que no estoy haciendo nada al respecto — murmuro por lo bajo — de cualquier manera no seguiremos hablando de esto, asegúrate de que no maten a Caesar, torturalo un rato, que aprenda una lección pero manten lo vivo y cuando terminen me llamas —.

— Ahh — soltó un largo suspiro y asintió con la cabeza — ok, me haré cargo de todo pero ¿que harás con la rata que tienes entre los tuyos? —.

— me haré cargo de esa rata con mis manos — dijo este en tono serio — creo saber quién es pero tengo que asegurar me antes hacer cualquier cosa y sobre todo tengo que estar seguro de que no sepan de Luffy —.

— bien — dijo ya más Calmada — volviendo al tema de la empresa, tus cuentas están bien y gracias al trabajo que hice promocionando tu empresa en el occidental tienes muchas propuestas para poner una planta en sus países —.

— bien, hablaremos de eso después, sigue encargandote de las relaciones de la empresa mientras los demás se encargan de lo otro —.

— claro, pero aún tenemos que hablar de “verdaderos negociacios” —.

— lo se, pero de momento eso será todo — volvió a apretar el botón debajo de su mesa y todo volvió a la normalidad en cuestión de segundos — retiraré Nami —.

— decir “gracias” de vez en cuando no te va a matar — dijo mientras se ponía de pie.

— ... Gracias — soltó un poco bajo.

— no es nada — dijo esta con una pequeña sonrisa — bien estaré en mi Oficina y no olvides que tenemos pendiente hablar de mi próximo aumentó —.

— ya vete — gruño molesto — y dile a Monet que me conecte con los inversionistas de Corea —.

— entendido —.

Así fue como Nami se retiró de ahí dejando a Zoro solo con esas fotografías en su mesa, eran una interrupción a su perfecta mañana, quien sea que haya tomando esas fotos estaba intentando arruinar no sólo su mañana sino toda su vida, la que había estado cuidando con tanto esfuerzo y trabajo, tomó una de las fotos en la que aparecía su auto, afortunadamente no con su matrícula verdadera y la arrugó hasta que quedó hecha una esfera de papel a que que comenzó a romper como si ese papel lo estuviera insultando, no conforme con eso al hechar los restos de esa foto en un basurero las prendió fuego con un cerillo hasta hacerse cenizas.

Tomó las demás y las puso en su bolsillo justo cuando el fuego se apagó y Monet entró en la Oficina con su carpeta en la mano y esa sonrisa calmada y fría, noto el sutil aroma de humo pero lo ignoró al igual que el auto oscura que cubría a su jefe.

— señor Roronoa — habló en un tono tranquilo, demasiado — ya contacte a los inversionistas de Corea, lo esperan en la linea uno —.

— esta bien — respondió frío — manda a que me traigan una cerveza —.

— si señor —.

Monet agachó su cabeza con cortecia y se retiró de ahí mientras Zoro tomo el teléfono fijo de su escritorio apenas se fue, aclaro su voz y dejo ese tono frío dejando paso a la voz que usaba como profesional una más sería y directa, así fue como su jornada laboral comenzó, platicó con sus inversionista sin dejar de pensar en ningún momento sobre su nuevo objetivo, ese día se había levanto con ánimos y tenía el objetivo de pasar la bien pero ahora su nueva meta a cumplir de manera inmediata era encontrar a la rata que quería joderle la vida.

Así que durante todo el día por más que estuviera trabajando no dejó de pensar en eso, incluso mientras hacia sus informes diarios y organizaba sus cuentas estaba pensando en quien demonios estaba interrumpiendo su vida diaria, intento calmarse pero no podía y tampoco quería, esa ira era lo que le daba más fuerza que nada, obvio la idea de mantener segura a su familia de por si era un gran motor pero aprendió algo en todos sus años de vida y sobre todo en “ese negoció” es que la ira era de los mejores potenciadores que puede tener el ser humano así que durante esas largas horas continuo trabajando mientras dejaba que la ira y el enojo se acumularán más en su interior hirviendo más a medida que en su cabeza pensaba quien podría ser buscando en sus recuerdos algún culpable descartando uno a uno los posibles cumplables.

Si era sabido que estaba casado e incluso Luffy muchas veces a la empresa a visitarlo pero nadie sabía dónde vivía ni nada de Luffy más haya de su nombre, pasaba los mismos con sus hijos, sus nombres eran sabidos y gracias a su apariencia no había que pensar dos veces en si eran o no sus hijos, el no tenía problemas en mostrar su cara pero si le tomaban fotos no era por los paparazzis era porque gente de su otro negocio quería saber cómo era su rostro.

Dichosa era la gente que no tenía que cuidar su verdadera persona y podía dar la cara a sus enemigos contraria a el quien siempre tenía que usar una mascarilla cada que trabajaba en su “negocio” además de tener su cabello teñido de negro solo para ocultar su verde natural y eso lo hacía para que nadie supiera su apariencia porque no quería que supieran quien era el, por eso usaba un nombre diferente cuando estaba fuera de la empresa, eran contadas las personas de ese ámbito que conocían su apariencia de verdad, se esforzaba mucho por ocultar su identidad y todo por el, por ellos.

Por su familia.

Nunca pensó en tener una de joven, desde niño ya estaba metido en el bajo mundo siendo criado por uno de los mayores asesinos del planeta, su padre adoptivo Mihawk era el mejor asesino del bajo mundo, antiguo trabajador para los malos mandatos del Gobierno, los acogió a el y a su hermana tras ciertas circunstancias que lo llevaron a aprender el arte de la muerte desde muy pequeño y poco a poco mientras su padre se hacía más grande el comenzaba a ocupar un lugar más presente en el bajo mundo, paso de ser un asesino del monto a ser uno de renombre y se metió a negocios cada vez más complicados que no sólo se trataba de matar gente sino que también en drogas, prostitución, cobranza y demás cosas que le garantizaban al menos unas veinte cadenas perpetuas.

Lo curioso era que nunca lo hizo por una maldad genuina o un deseo de avaricia legítima, lo hacía por que era el único mundo que conocía, la sangre que escurria por sus manos no las veía como algo malo para el era solo el resultado de su trabajo diario, no veía nada de lo que hacía como un delito era lo natural que uno hacía en ese mundo para sobrevivir, o matas o te matan, esa siempre había sido su regla durante toda su existencia sino mataba lo matarían a el para ascender y el que era alguien aquien le gustaba la tranquilidad no quería vivir cuidando se la espalda pero no pensó en salirse de ese lado oscuro, no.

El lo controló.

En busca de tener tranquilidad el decidió que controlaría el mundo de lo ilícito, con su padre retirado y desaparecido del radar de los enemigos — y de todos en general — el tomó la decisión de ocupar ese lugar como el mejor asesino lo que le dio muchos contactos para entrar en el rubro de los demás negocios, comenzó desde cero como un simple prestamista que daba buenas cantidades a pesos gordos que pasaban por una mala racha, consiguió gente que trabajará para el y así fue construyendo su dominio sobre todo ese mundo, creo contactos con los altos mandos que se encargaban de los otros pilares de la delincuencia como lo eran las drogas y la prostitución tomando parte de esos negocios también y como su búsqueda era para tener paz jamás reveló su nombre y apariencia real por lo que fue apodo como “el rey del infierno”.

Algunos le decían “demonio” pero por todos era conocido como el rey de ese inferno, el que movía los hilos de quien vivía y quien moría, así su nombre se hizo popular entre los delincuentes y para proteger “su paz” creo su empresa “Seguridad de hierro” — un nombre que lo obligó a usar su hermana — donde podía trabajar sin ocultar su identidad, su empresa se centraba en la seguridad — de forma muy irónica — creaba sistemas de Seguridad informaticos, físicos y entrenaba a gente para que fueran guardias de Seguridad, rápidamente llamó la atención de la gente y muchas empresas firmaron con el así que se podría decir que con sus dos trabajos el legal que era una tapadera y el ilícito que era en el que más años llevaba prácticamente le llovía el dinero a montones.

Pero nada de eso le llamaba la atención cuando finalmente provo un poco de la vida normal de cualquier persona, salir, convivir con amigos y vivir tranquilo sin tener que estar manchando sus manos cada día le resultó aburrido y se sintió vacío por lo que no entendía que hacer con su vida, la vida calmada no lo llenaba como creyó que lo haría, los excesos solo eran eso, excesos, nada parecía hacerlo feliz ni las fiestas, ni matar, ni el sexo con las mujeres más hermosas del mundo, vivía por inercia y nada más, estaba al borde de recurrir al Harakiri para acabar con la monotonía vida hasta que llegó la luz de su vida.

Luffy...

Luffy llegó a el como un rayo de sol iluminando toda su vida mandando lejos la oscuridad de su día a día, el que no buscaba nada en concreto término encontrado un sol al cual aferrarse, la existencia de Luffy fue lo que necesitaba para saber que había algo más en la vida, en un principio pensó que solo sentía atracción por el pero no, Luffy lo hacía sentir vivo, lo hacía sentir que su vida no era solo un desperdicio se tiempo, le hizo ver que en la vida había algo para el y eso era el amor, conocerlo fue como si su universo explotará y se reconstruyera creando algo nuevo para el, desde que llego a su vida la cambio para bien, nunca creyó en el amor a primera vista hasta que le tocó a el, apenas vio a Luffy sintió un flechazo en el pecho que creyó — tontamente — que era atracción física pero no, se dio cuenta que entre más tiempo pasaba con Luffy más fuerte se enamoraba y más quería hacerlo suyo, era una locura experimentar el amor por primera vez y todo gracias a ese azabache que lo enloquecia a más no poder.

Gracias a el conoció un sentido para su vida y conforme pasaba el tiempo solo le daba más razones para vivir y no solo sobrevivir, con Luffy vivía, gracias el todo tenía sentido y no permitiría que nadie le quitara eso, no perdería la única persona que le dio ganas de vivir.

— señor Roronoa — la voz de Monet resonó desde la puerta — el cliente A canceló la reunión que tenía para hoy —.

— ¿que dije de entrar a mi Oficina sin tocar? — pregunto Serio alzando una ceja mientras que cortaba su llamada.

— me disculpó señor — agachó su cabeza de forma sumisa y calmada — lo tendré en cuenta para la próxima vez —.

— eso espero — dijo severo — ¿por que canceló la reunión? —.

— dijo que tenía un problema en una de sus sucursales que era urgente así que me temo que canceló —.

— ¿tengo otra cita hoy día? — pregunto alzando una ceja.

— no señor — respondió esta sonriente — tiene el resto de la tarde libre —.

— esta bien — asintio con la cabeza — puedes retirarte, sino quedan más citas para hoy eres libre de irte a casa —.

— esta bien Señor, hasta mañana —.

La mujer de cabello verde agachó la cabeza y se retiró se ahí ante la mirada de Zoro, cuando la puerta se cerró el Alfa giro su silla viendo atravez de los grandes ventanales como ya era medio día, seguramente sus hijos ya salían de la escuela y su esposa estaba preparando la cena, podría irse a casa tranquilamente y siendo recibido por su familia pero algo no le cuadraba de todo eso, tomó su teléfono personal y marco el número de Luffy quien respondió al primer tono.

— Zozo ¿como estas cariño? — la voz amable y tierna de Luffy sonó desde el otro lado del teléfono — ¿ya vienés a casa? —.

— hola mi vida — su voz estoica de la nada se suaviso en una ternura palpable — perdón, no creo que pueda llegar para comer —.

— ohh — soltó un pequeño suspiro — ¿paso algo? —.

— me temo que si lindo — aclaró su garganta asegurándose de sonar cansado — paso algo urgente en la oficina y no puedo irme hasta terminar, así que llegare un poco tarde a casa también —.

— ¿que sucedió? — pregunto curioso mientras que desde su lado mermaba el fuego de la cocina.

— te lo contaré cuando llegue a casa — finalizó en un tono amable — tu tranquilo ¿si? —.

— esta bien Zozo pero ya que no vas a venir a comer ¿quieres que vaya a dejarte el almuerzo? —.

— jajaja tan considerado y tierno como siempre — dijo este feliz invadido por la ternura — pero no hace falta mi vida, pediré algo tu tranquilo —.

— esta bien shishishi suerte en tu trabajo y no te esfuerces mucho —.

— lo mismo te digo lindo, no te esfuerces mucho —.

— shishishi ok amor —.

Zoro sonrió y cuando la llamada se corto tomó el teléfono fijo para hacer otra llamada, necesitaba confirmar algo y si su teoría era cierta ese día sería demasiado largo y pesado, pero al final del día tendría un resultado positivo o beneficioso para si mismo.

— este será un día muy largo... —.

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El día había pasado y como siempre el sol se estaba ocultando lentamente dando un hermoso paisaje de atardecer, después de un pesado día de trabajo lleno de papales, formularios y reuniones aburridas Zoro finalmente podía despedirse de su Oficina he irse tranquilamente a casa, llegó al mismo lugar donde había dejado su auto de verdad, lo cambio su auto deportivo por el familiar y se subió listo para dirigirse a casa sin saber que por detrás de el había una figura que lo seguía a pié lentamente asegurándose de no perder de vista al auto de Zoro.

La silueta fue cortando entre calles asegurándose de no se vista al mismo tiempo que Zoro conducía mientras hablaba por teléfono sin perder de vista el camino — que le indicaba el GPS — todo parecía normal al punto en que Zoro sin saber lo término guiando a la persona que lo seguía hasta su casa, una hermosa mansión enorme que relucia por lo lujosa y amplia que era, dentro se escuchaban las risas de unos niños y la música favorita de Luffy, el peliverde entró feliz en la casa sin imaginar que por el jardín de su casa se escurrir esa persona buscando algo o alguien.

— así que aquí es donde vive el rey del infierno... — murmuro viendo a través de la ventana.

Se acercó más a la ventana observando el interior de ese hogar, todo parecía costoso tal y como lo había pensando, con sigilo saco una pequeña Cámara sin flash y tomó una foto al interior de la casa, se movió entre la vegetación del enorme jardín trasero con intención de dirigirse a donde se escuchaban las voces de los niños pero cuando llegó a la ventana siguiente se topo con que no había niños en ese cuarto, solo había parlantes que reproducían una y otra vez carcajadas y diálogos que simulaban una conversación.

— ¿que rayos? — murmuro en un tono lleno de confusión — no me rías que el-!MHP! —.

Un golpe seco en la cabeza la sorprendió por detrás de la espalda y todo se volvió negro para esa persona, cuando despertó los primero que la recibió al abrir los ojos o más bien al recobrar la conciencia fue el frío que helaba sus extremidades y el resto de su cuerpo, quiso moverse pero se percató de inmediato que tenía manos y pies atados a una silla, lo suficientemente ajustada como para que no pudiera soltarse pero sin que llegará a cortar la circulación de sus venas.

— finalmente despiertas — Zoro que estaba en frente de la persona habló con un tono casi tan frío como el mismo lugar — Monet, no sabía que eres de sueño pesado —.

— mmm — la mujer de cabello verde apenas pudo recobrar la conciencia, sentía su cabeza muy adolorida y pronto notó como de ella caía una gota de sangre.

— veo que todavía estas algo confundida, es normal considerando que te golpearon con un martillo en esa cabeza vacía — arrojó a los pies de las mujer un martillo con una Mancha de sangre en el.

De repente todo regreso a ella con otro golpe, esta vez de memoria, recordaba haber esperado a que Zoro saliera de la empresa y seguirlo a paso lento pero seguro una vez subió a su auto, recordaba entrar de inadvertida a la supuesta casa de y tomar fotos, lo que más recordaba era ese breve momento en el que creyó haber obtenido lo que buscaba, había creído — tontamente — que todo salió bien para ella resultando en la única victoria contra el rey del infierno pero gracias a eso se confío y Zoro aprovechó eso para golpear la y dejar la a su merced, creyó que había ganado y cantar victoria antes de tiempo fue lo que la puso en esa situación.

— oye deja de pensar — Zoro con su tono de voz fría se acercó a ella y le hecho agua helada en su cuerpo.

— !mmhg! — el agua fría entró en su nariz y comenzó a toser con pesadez — cof, cof Ahh... E-esta muy refrescante — dijo esta en un tono tranquilo.

— debe estarlo, estamos en un congelados industrial — respondió Zoro metiendo sus manos en su abrigo — hace frío ¿no? —.

— quizás un poco —.

— aun en esta situación mantienes la calma, es admirable — respondió este mientras caminaba rodeando a la mujer — recuerdo que un día me dijiste no te gustaba el frío así que pensé que este lugar sería perfecto para ti —.

— ja, ya veo me matarás de frío ¿no? — pregunto alzando una ceja con un ligero todo de curiosidad.

— no todavía — dijo estre sacando la Cámara de Monet de su bolsillo — primero dime ¿quien te mando? —.

— mmm ¿eso importa a estas alturas? —.

— claro que importa — se acercó con un aura sombría hacia la peliverde y la jalo del pelo.

— !Ah! — un quejido de dolor se escapó de sus labios en el momento en el que sintió un quejido.

— ¿duele? — pregunto curioso, no recibió una respuesta pero si una mirada desafiante — veo que si — apretó más su agarre tirando de esa cabellera mojada — escuchame bien perra pálida, es importante para mi saber quién mierda te dio este trabajo porque no voy a permitir que me arruines la vida, he matado a cientos de idiotas que como tu pensaron que podían jugar conmigo y no les resultó bien —.

— s-si eso se sabe en el bajo mundo — respondió sonriente.

— entonces sabes que te metiste en la boca del lobo — gruño con enojo mientras volvía a mostrar la Cámara de la mujer — responde mis preguntas y quizás no te haga sufrir antes de matarte —.

— ¿por que debería decirte? De cualquier manera vas a matar me —.

— no eres la primera que me dice eso y si tu no me lo dices tengo a alguien que si —.

Zoro chasqueo sus dedos y una puerta se abrió dejando paso a dos hombres que arrastraban algo, uno de esos hombres con cabello oscuro y lentes lanzo lo que arrastraban en frente de Monet, un hombre de cabello largo y enmarañado con la cara pálida como la de un payaso y una bata de laboratorio manchada de sangre, al verlo la cara de Monet finalmente mostró un sentimiento aparte de la frialdad, la sorpresa se dibujo en su rostro cuando vio el rostro de su jefe todo golpeado y bañado en su propia sangre.

— !¿señor Caesar?! — grito sorprendida.

— a-agh... — un quejodo apenas se escapo de la boca del hombre antes de soltar un chorro de sangre.

— ¿co-como lo encontró? — pregunto sorprendida — ¿y los demás? ¿Que paso con las personas que lo cuidaban? —.

— ya llevense lo me encargaré de el después de ocupar me de esta — indicó con su mano a sus hombres que se llevarán al hombre.

Sus dos hombres tomaron del pelo al hombre arrastrando lo por el cabello dejando un rastro de sangre que indicaba que estaba herido y mientras eso pasaba Monet sentía que caía en cuenta de su situación, Caesar no era cualquier vendedor de drogas imprudente, era uno de los pilares principales de ese negocio con conexiones importantes y mucha gente capaz de protegerlo, si aún con todo eso Zoro fue capaz de encontrarlo y capturarlo en unos días o aún peor en unas horas con tanta facilidad significaba que no había posibilidad para que la información que había recopilado de el sobreviviera.

Incluso si ella no salvaba y terminaba muerta en alguna zanja del campo ella no consideraba que fuera algo malo porque estaba trabajando para un propósito mayor que ella y que el trabajo de Caesar, si era así ella estaba dispuesta a morir con tal de que su trabajo de todo un año le sirviera a su señor ella estaba dispuesta a todo, pero aún no le habían enviado nada a su jefe por la insistencia de Caesar de recopilar más información aunque ya tuvieran la suficiente pero como ella era solo una peón más de entre tanta gente solo se dedicaba a seguir órdenes pero justo eso hacia que este momento perdiera todo el sentido, ganarse la confianza de Zoro, pasar noches administrando sus cuentas, sus citas, reuniones, ponerse en peligro e incluso su muerte perdian el sentido por que Caesar nunca envió su información, ni siquiera una mísera foto.

— creo que ahora te das cuenta de la estupidez que cometiste — Zoro chasqueo la lengua mientras arrastra a la mujer con la silla.

Zoro arrastró a la mujer hasta una esquina donde había enormes contenedores que tenían agua helada y de inmediato sumergió la cabeza de la mujer en el líquido hasta que quedó completamente sumergida, el aire abandonó rápido los pulmones de la mujer y pronto esa calma que presumía se desapareció para comenzar a moverse como podía moviendo sus manos en un forcejeo inútil y doloroso que solo hacia que Zoro sumergiera con más fuerza su cabeza en el agua, la mirada del mayor parecía pérdida mientras veía como las burbujas poco a poco disminuyendo junto con las señales de lucha.

— no creas que morirás así de fácil perra — gruño Zoro mientras sacaba la cabeza de la mujer del agua.

— !Ahh, cof, cof! — su respiración comenzó agitarse al momento en el que el aire entró a su ser otra vez — !Ahh! —.

— ¿tienes idea de lo que me costo tener tener esta vida? — volvió a sumergir la cabeza de la mujer en el agua sacando la una vez más — ¿de lo que me costo enamorar a mi esposa? — apretó su agarre y estrelló la cara de la mujer con el borde del contenedor una y otra vez escuchando el sonido de los crujidos del hueso de su nariz haciéndose trizas — ¿crees que permitiré que una perra cualquiera arruinará mi vida? Ya he hecho esto una y otra y otra y otra vez !y mate a cada uno que intentó meterse en mi vida! —.

— a-ah... — su voz apenas logró formular un pequeño quejido mientras intentaba no ahogarse con su sangre y el agua al mismo tiempo que aguantaba el dolor de su rostro — y-ya... Mátame... —.

— ¿matarte? !ja! — volvió a tomar del cabello a la mujer tirandola al centro del cuarto helado — aun no, no vas a morir tan rápido maldita perra —.

— tks... — chasqueo la lengua pero su cara ya no tenía la misma seguridad de antes.

— tienes que pagar — desató a la mujer dejando sus extremidades libres.

Después de soltar también los pies de Monet la boto de la silla tirandola al piso en lo que se alejaba un poco para buscar algo, Monet intento ponerse de pie para poder aunque sea hacer el intentó de escapar pero no podía, sus extremidades estaban heladas, sentía un frío horrible en todo su cuerpo pero sus piernas y brazos no las podía sentir, ni siquiera podía mover las por lo que sus torpes intentos de ponerse de pie terminaban con ella tirada en el piso sintiéndose adolorida, en lo que intentaba estabilizarse escuchó el sonido de algo metálico raspar el piso, desconcertada dirigió su mirada a Zoro y vio como este arrastraba un enorme martillo.

— ¿q-...que? — apenas murmuro pálida al ver como el Alfa se acercaba — ¿que harás? —.

— ¿acaso tengo que explicarte lo? — le soltó una patada en medio del rostro rompiendo más su nariz.

— !ah! —.

— fuiste una buena Secretaría por eso no deje que te violaran los presos que tengo como aliados pero esa fue la única pizca de piedad que tuve contigo — alzo el enorme mazo con una sola mano — esto es lo que te ganas por meterte en la boca del lobo —.

Y sin decir más Zoro dejó caer con toda su fuerza el mazo sobre la pierna izquierda de la mujer y el sonido del metal golpeando la carne fue ahogado de inmediato por el ruido desgarrador del hueso rompiéndose como si fuera un palo de madera, Monet sintió el dolor recorrer desde su espalda hasta llegar a su cerebro borrando cualquier rastro de calma de su inexpresivo rostro transformando se rápidamente en la viva imágen del dolor, dolía y dolía mucho, más que cuando un hueso se parte de forma normal.

— !AHHH! — Un alarido de dolor se escapo de su garganta.

— ¿sabes algo Monet? — pregunto quitando alzando nuevamente el mazo observando la pierna mancillada de la mujer — si congelas una extremidad es más fácil romperla y mucho más doloroso para la persona congelada —.

— !Al-Alto! — grito alzando su mano — !No mande nada tuyo a nadie, nadie sabe nada de ti y tu familia! —.

— creía que no ibas a hablar — dejó caer el mazo esta vez en uno de los brazos de la mujer destruyendo la extremidad.

— !Ahhh! — otro grito escapó desde el interior de su ser — !Pa-para por favor no le mande nada! — grandes lágrimas comenzaron a caer desde sus ojos mirando a Zoro con suplica pidiendo clemencia con su mirada — ! Po-por favor... S-solo yo y Caesar lo sabemos! —.

— ¿y? — pregunto en tono frío — ¿pretendes que te deje viva sabiendo esa información? —.

— !no pretendo que me dejes viva! — grito entre lágrimas — !solo mátame y no me hagas pasar por esto! —.

— ja, me pregunto a donde se fue tu calma tan irritante, estas comenzando a molestar me —.

— por favor señor... — pidió en tono suplicante.

— ... — se agachó un poco a su nivel y lentamente tomó el rostro de la mujer con brusquedad entre sus manos aprovechando que tenía guantes como siempre — ¿estas sorda perra? —.

— ¿a-ah? — el agarre en su cara toma más fuerza hasta que comenzó a dolor — ba-basta... —.

— te dije que no te mataría tan fácilmente — apretó con más fuerza y se fijó en los ojos amarillos de las mujeres — podría sacarte los ojos en este momento... —.

— ... — ya no podía decir nada más, solo se dedicaba a mirar el rostro del mayor con miedo y temblar ante el.

— pero no, no todavía — soltó el rostro de la mujer con brusquedad y volvió a tomar algo — te diré algo, un beneficio de este lugar además de hacer más fácil el trabajo de romper huesos, es muy útil para evitar que la víctima se de sangre de inmediato así que no vas a irrte al infierno todavía pedazo de mierda — tomó otra vez el martillo entre sus manos alzandolo con una expresión fría marcada en su rostro — esto te pasa por intentar arruinar a mi familia —.

Monet tragó saliva antes de recibir el siguiente golpe esta vez en sus costillas, un chorro de sangre se escapó de su boca pero Zoro no había usado toda su fuerza para no matarla de un golpe solo causó que sus costillas se rompieran y un daño interno leve pero doloroso, aun así eso no fue nada a comparación del infierno que vivió en ese congelador por quien sabe cuanto tiempo, nada parecía ser suficiente para Zoro, le rompió todas las extremidades junto con sus costillas, hizo que la marcarán como ganado con metal caliente y ordenó que un doctor le cociera la boca como un muñeco y todo eso mientras seguía viva y conciente, había hecho que le inyectaran adrenalina para que no muriera por un largo rato hasta que su cuerpo finalmente colapsó con un paro cardiaco en el momento en el que comenzaron a coser sus párpados.

Su alma dejó su cuerpo que seguía en manos de ese demonio de pelo verde, cuando este noto que la vida de Monet se había apagado lejos de mostrar un rastro de lastima o clemencia suspiro frustrado pues sentía que no había sido suficiente para pagar por el pecado que había cometido, de cualquier manera salió de ahí dejando su cuerpo — o más bien lo que quedaba de el — tirado en el piso helado en una Mancha de sangre, cuando salió vio a sus dos asistentes esperando a sus órdenes.

Con total tranquilidad les indicó que hacer con su cuerpo y salió de ese lugar saliendo al exterior donde lo esperaba una mujer de cabello negro y ojos verdes, era Nami pero desde hace tiempo que ya no dejaba ver su verdadera apariencia al igual que el, por supuesto que ahora el no traía su peluca negra pero no importaba por que todos los que estaban eran de su absoluta confianza y las dos víctimas no iban a ver la luz del día nunca más así que daba igual que vieran su cabello verde o su cara, por eso tampoco se molesto en ponerse su mascarilla, de cualquier manera antes de seguir con su trabajo se detuvo al lado de Nami quien estaba fumando un cigarro.

Ninguno dijo nada solo se dedicaron a ver como el sol se ocultaba en el horizonte, estaban en un muelle, perfecto para ver el cielo cambiar de azul a naranja y para deshacerse de las molestias que lo hacían enojar.

— pensé que habías dejado el cigarro desde que sales con el cejas de espiral — dijo Zoro viendo a su amiga.

— a veces le robo unos cuantos a Sanji — respondió esta con una mirada baja — ¿quieres uno? —.

— sabes que deje de fumar — negó levemente con la cabeza, desde que conoció a Luffy le perdió el gusto al tabaco porque su Omega no soportaba ese olor — no tenías que venir —.

— lo se... Solo quería hacer lo — dijo esta soltando un poco de humo de su boca — solo quería hablar de mi salario —.

— no es verdad, estas preocupada por este asunto —.

— ... — desvío la mirada — ¿y que si lo estoy? Eres mi amigo... —.

— nada malo va a pasar, me estoy ocupando de esto —.

— eso ya lo se tonto — suspiro con cierta pesadez — ¿cuanto falta para que termines esto? —.

— solo me falta Caesar, no creo que aguante mucho antes de soltar para quien trabaja —.

— no me refiero a eso y lo sabes — dijo sería.

— ... Falta poco —.

— siempre dices eso — murmuro tirando la colilla de cigarro al piso — apresura te, deben estar esperándote en casa —.

— lo se —.

— pues entonces date prisa y termina con esto — se acomodó su abrigo de piel y hecho su cabello atrás antes de comenzar a caminar dándole la espalda al mayor — con todo esto... —.

— lo haré — dijo este en tono tranquilo.

— Ahh por cierto — detuvo su andar — Caesar ha Estado experimentado con niños, nos enteramos cuando fuimos a capturarlos... Creo que ya llevaban tiempo con el — se giro a ver a Zoro — no están bien Zoro, tienen un problema de adicción muy grande —.

— ¿que edad tienen? — pregunto frío.

— el más grande tiene 10 y el más pequeño es un bebé... — murmuro bajo — ¿que hacemos con ellos? —.

— que los recibe Trafalgar y después mandalos con Smoker ellos cuidaran de esos niños — dijo en tono serio — paga lo que haga falta para ayudar en su tratamiento —.

— bien — sus labios se formaron en una pequeña sonrisa aliviada — nos vemos —.

Zoro vio como la mujer se iba lentamente hasta subir a un auto con un hombre Rubio, suspiro con molestia puesto que ese Rubio era uno de sus compañeros — muy a su pesar — pero como siempre había dejado su trabajo incompleto para estar detrás de Nami — su pareja — de cualquier manera se desquitaria después reduciendole el sueldo, adoraba hacer enojar a ese estúpido Alfa al cual había contratado por recomendación de su padre y Nami, nego con la cabeza y camino hasta un galpón del cual salían gritos y alaridos de dolor chillones, demasiado chillones para ser la voz de un hombre.

Entró en el lugar y se encontró con la imagen de sus hombres clavando agujas finas al cuerpo semi desnudó de Caesar además de tenerlo sodomizado con un tuvó de hierro fino y lleno de óxido, dolía de solo verlo e incluso sus hombres parecían un tanto impactados por la imágen que ellos mismos estaban realizando, Zoro lo vio solo de reojo con una ceja alzada como si no fuera para tanto.

— señor — uno de los hombres se hizo a un lado para que Zoro pudiera estar en frente de Caesar.

— tks, Caesar — dijo con desdén.

— !psicópata! — grito de inmediato Caesar con sangre cayendo de su boca — !¿que mierda es todo esto?! —.

— ... — Zoro no dijo nada solo se le quedó viendo.

— !¿estas loco?! — volvió a gritar esta vez intentando moverse pero el tuvo de hierro no se lo permitía — !agh, esto es humillante! !¿que demonios significa todo esto?! !¿porque estas haciendo esto maldito lunático?! —.

— escoria — Zoro alzó su pie y piso su cara, primero de manera fuerte y poco a poco fue aumentando su intensidad una y otra vez asegurándose de golpear los tejidos blandos desprendiendo el ojo de la córnea del hombre a pisotones — no te hagas el tonto, no creas que no se que tu eres el jefe de esa zorra, no finjas maldito —.

— !para, detente loco! — grito este como podía — !l-lo puedo explicar! —.

— !¿explicar que?! — grito dando un pisotón directo a su boca — !¿que mierda quieres explicar infeliz de porquería?! — presionó con más fuerza sintiendo algo crugir debajo de su pie — no me tomes por tonto — su tono sonaba severo — también se lo que le hiciste a esos niños... —.

— !n-no es l-lo ke... Cress! — apenas logró pronunciar eso con el pie de Zoro sobre su boca — ko... Juro —.

— guarda tus lamentos para tu muerte pedazo de basura — Quito su pie de ahí y miro a Caesar con asco — dime para quien trabajas —.

— !jamás! —.

— no creo que estén en posición de negarte — volvió a pisar esta vez justo sobre las agujas.

— !AHHH! —.

— que voz tan molesta — otra vez piso con fuerza su cara hasta tirar los dientes del hombre — entiendo el porqué querías saber de mi vida privada pero ¿que hay con los niños? — pregunto caminando hasta estar detrás de Caesar — ¿no te dije que no trabajo con gente lastime niños? —.

— !e-eso fue-... No es algo de tu incumbencia! — grito con enojo — !los niños son la presa más facil además así podía cobrar el rescate de sus padres! !solo fueron unas drogas no es mi culpa que esos mocosos sean débiles! —.

Todos los presentes palidecieron al oir eso, los niños eran un nervio sensible para su jefe, quizás porque el tenía sus propios niños pero no soportaba a los criminales que le hicieran daño a los niños, antes de tener hijos ya tenía la regla personal de no trabajar con gente que lastimara a niños pero desde que se convirtió en padre además de rechazar esos trabajos comenzó a vengarse de los que usaban a los niños para sus negocios, incluso si solo era uno el simple hecho de que Zoro se enterará de eso ya te garantizaba mínimo una bala en la cabeza por lo que esas palabras de Caesar no sólo lo sentenciaban a la muerte más horrible que pudiera tener sino que lo había condenado a ser víctima del juicio de Zoro.

— me das asco... — dijo con voz seca — pensar que gente como tu comparte el mismo oxígeno que mis hijos me repugna —.

Zoro le dio una patada al tubo de hierro que tenía Caesar causando que fuera más adentró, los presentes desviaron la mirada por que les dolía ver esa escena sobre todo porque no fue el final de esa tortura, Zoro comenzó a meter cada vez más el tuvo de hierro en el asqueroso cuerpo de ese Beta mal nacido, no importaba que Caesar pidiera que se detuviera no lo hacía, parecía estar perdido por la ira y el enojo, sus hombres no hicieron nada además de pasarle las herramientas de tortura a su jefe entre ellos una poderosa Droga que sensibilizaba el cuerpo para que el dolor fuera más intenso y otra que adormecia sus músculos para que no pudiera defenderse, pronto empalarlo no pareció ser suficiente y decidieron pasar a la segunda parte del Show.

Les indicó a sus hombres que le quitaran todo eso y lo llevarán afuera, Caesar ya había comenzado a gritar con las pocas fuerzas que le quedaban exigiendo que lo soltaran pero nadie le prestó atención, fue llevado a la fuerza a la orilla del mar donde ya lo estaba esperando Zoro al lado de una grúa, no había falta explicar nada fue atado a la grúa y lo dirigieron al mar donde lo ahogaron en esa agua salada que le entraba en las heridas haciendo arder sus heridas, entre el dolor, el ardor y la desesperación que le daba sentir el agua entrar en sus pulmones al mismo tiempo que el oxígeno abandonaba su cuerpo sentía, No, ya estaba viendo su final cerca.

— saquen lo — ordenó Zoro desde su lugar.

El operador de la grúa siguio sus órdenes y sacó a Caesar del agua que de inmediato comenzó a soltar una mezcla de agua, sangre y vómito, de no ser por que estaba de cabeza se abría ahogado con su propio vómito hasta morir pero ese no era el plan de Zoro aún debía saber un par de cosas.

— ¿quien los contrato? — pregunto frío.

— Ahh... Ahh... — Caesar intentaba estabilizar su respiración — Co-como si fuera a decirte —.

— mmm ya veo —.

— ¿que harás? — pregunto con sarcasmo — ¿me vas a sumergir otra vez? —.

— te llaman Joker ¿no? — pregunto Zoro buscando algo en su bolsillo.

— ¿y eso que tiene que ver con esto? —.

— solo pienso que no tienes la sonrisa de un payaso, quizás la de un psicópata si pero no la de un payaso — de su bolsillo saco una navaja que brillaba ante sus ojos — dejame arreglar eso —.

— !¿que?! — grito asustado — !no, no, no, espera no te acerques! —.

Los gritos de Caesar y sus tontos e inútiles intentos de salvarse fueron ignorados por el Alfa peli verde, se acercó a el y puso el filo de su navaja en la comisura izquierda de los labios del Beta y lentamente fue cortando la carne de Caesar dibujando una sonrisa torcida con el Corte de su filo mientras el hombre gritaba e intentaba no ahogarse con su sangre, cuando finalizó Zoro se Alejo de el dejando ese largo tajo que cubría toda su mejilla izquierda.

— esta mejor pero falta completar la — se acercó otra vez presionando el filo de la navaja en el otro lado.

— !espera! — grito Caesar con lágrimas cayendo de sus ojos — !ya no lo aguantó, no puedo seguir! —.

— ¿donde quedó tu prepotencia? — pregunto jugando con la navaja entre sus dedos — parecía que buscabas hacerme enojar y lo hiciste —.

— !lo siento ¿ok?! — grito este con la sangre goteando de su carne — !ya no aguantó esta tortura! !te diré lo que quieres saber! —.

— entonces habla ¿para quien mierda trabajan tu y la perra de Monet? —.

— !para la familia de Don Quijote! — grito sin temblor en su voz — !nuestro jefe es Don flamingo, líder de la familia Don Quijote! —.

— ¿y porque debería creerte? —.

— !puedes probarlo tu mismo, solo ve mis resgristros, las drogas que fabricó son para el! — grito mientras se sacudía — !el me insistió que probara las drogas en los niños, yo no quería hacerlo, te lo juro! —.

— mmm — miro a uno de sus asistentes y chasqueos sus dedos — ¿eso es verdad? —.

— señor estuvimos viendo sus registros de venta y efectivamente sus entregas son al territorio de Don flamingo —.

— ¿ese tonto que ha Estado creciendo recientemente? —.

— !¿“tonto”?! — pregunto gritando — !¿tienes idea de quien es? Es un hombre aterrador que esta tomando territorio en Europa y aquí mismos! !solo es cuestión de esperar a que el te superé y cuando eso pase lamentaras haberme Tratado de esta manera! —.

— cierra la boca — ordenó directo — ya que confesaste no me sirves de nada —.

— ¿que hacemos con el? —.

— !ligerame ya te dije la verdad! —.

— te soltare solo si me dices algo —.

— !¿que cosa?! —.

— las fotos que me tomaron, la información de mi familia y de mi vida privada ¿se la enviaron ese idiota? —.

— no —.

— si estas mantiendome te mataré —.

— !no te estoy mintiendo maldito demonio! — grito enojado — !Don flamingo financiaba mi negoció y experimentos a cambio de tener a Monet ahí contigo! !si le enviaba aunque sea una parte de tu información personal perdía mi patrocinio y no podía hacerlo! —.

— ¿que era tan importante de tu investigación? —.

— !el proyecto que tu rechazaste! — grito enojado — !crear una droga adictiva para los Omegas! — Zoro se tensó al oir eso — !una sola dosis los hace dependientes de ella y los pone en celo automáticamente y como crean una adicción al instante pierden todo el sentido de la cordura! !es perfecto para la venta! — sonrió de forma orgullosa — !el dinero que pudimos hacer pudo ser abismal pero tu elegiste no aceptar por tu estúpido sentido de la mo-agh! — un puñetazo fue directo su boca.

— !Cierra tu pura boca! — grito enojado, comenzó a golpear una y otra vez la cara de Caesar tumbando le el resto de dientes que le quedaban — !eres un ser asqueroso y repugnante, maldita lacra! —.

Zoro comenzó a soltar golpe tras golpe en la cara del hombre usándolo como su saco de Box personal, ver como caían los dientes de Caesar no era suficiente, seguía golpeándolo con zaña hasta asegurarse de que estuviera lo suficientemente herido como para calmar su ira, se Alejo de el respirando con pesadez y viendo la cara mancillada de Caesar, sonrió de cierta manera estaba satisfecho con eso pero no lo suficiente, chasqueos los dedos y una máquina de carga trajo un contenedor de metal que tenía ácido humeante, Caesar fue lavantado otra vez en esta ocasión sobre el contenedor de acido.

El humo del acido comenzó a picar en sus ojos y la herida abierta de su cara, el hombre apenas pudo procesar que ese era su final, comenzó a llorar otra vez y buscó a Zoro abajo con la mirada, estaba en el mismo lugar observandolo de forma estoica, casi parecía estar esperando con ansias a que cayera.

— Me-mentiroso di... Dijiste que me soltarias si hablaba — soltó nervioso — !n-no quiero morir! —.

— si dije que te soltería pero no dije que te dejaría en libertad — se cruzó de brazos — imaginar que mi familia, mis hijos existan en el mismo mundo que tu me deja una sensación de asco en el cuerpo, si puedo purgar este asqueroso mundo de plagas como tu entonces lo haré — soltó en un tono de ultratumba.

— !no, no lo hagas! —.

— te veré en el infierno —.

Con eso último Zoro asintió y el cuerpo de Caesar cayó al contendor con Acido no sin antes soltar un último alarido de agonía antes de perecer en ese líquido, cuando el sonido del grito de dolor se esfumó solo quedó el burbujeo de la carne diluyendose en el ácido, soltó un suspiro aunque no estaba del todo tranquilo, uno de sus hombres se acerco.

— ¿señor? —.

— saquen sus restos del ácido y envíen los a la base de Don flamingo junto con el cuerpo de Monet — ordenó en un tono serio.

— si señor — asintió con la cabeza de forma obediente — ¿algo más? —.

— mi auto familiar, destruyan lo y compre uno igual para mañana — respondió mientras caminaba dándole la espalda al hombre — no quiero correr riesgos —.

— si señor —.

Zoro continuó caminando y mientras se dirigía a una pequeña base que tenía cerca de ahí para darse un baño pensaba en todas las cosas que tenía que hacer para darle una vida buena a su familia, además de su trabajo ilegal en la vida diaria tenía el mayor trabajo que un hombre puede tener, proteger a su familia, obvio que así era ya que era lo más hermoso que tenía en su vida y por ende debía cuidarlo así que era el más pesado del día, tenía que cubrir cada pequeño aspecto de su vida para que nada fallará al mismo tiempo que se encargaba de equilibrar su vida normal y la delictiva.

Tenía dos teléfonos con la misma funda negra, uno que usaba para su trabajo normal y su familia y el otro para su vida de mafioso, cambiaba de auto con frecuencia en un solo día por si alguien los seguía, el cambio de matrícula en su auto familiar era mera paranoia a que alguien que lo conociera lo viera con su familia en su vehículo y rastrea las placas de su auto, metió a sus hijos en escuelas privadas donde la seguridad era muy estricta y donde tenía contactos que lo ayudarían para vigilar a sus niños — además de que se aseguró de que ningún hijo de otro mafioso o algo por el estilo — se contro una casa en la mejor zona posible de la ciudad, un barrio que combinaba el lujo con estar rodeado de gente, sus calles nunca estaban vacías y eso era excelente para el por que si quería ocultar algo solo hacia falta ponerlo a la vista de todos.

Por eso se hizo tan famoso, nadie pensaría que un empresario de alto calibre como el casado y con una hermosa familia fuera un asesino despieado, durante si trabajo usaba peluca negra, lentes y una mascarilla que cubría la mitad de su cara, era imposible reconocerlo por lo diferente que se veía cuando no usaba todo eso, sin dudas era difícil hacer todo y sobre todo muy pesado, le carcomia la conciencia tener que mentirle a Luffy corriendo el riesgo de ponerlo en peligro pero no podía salir de ese negocio como si nada, no todavía.

Así que por lo pronto seguíria viviendo así, cuidando de su amada familia mientras cargaba con un puesto tan peligroso como el suyo, seguirá manteniendo esa doble vida de momento hasta que pudiera liberarse y liberar un poco el peligro de ese mundo para su familia y mientras tanto se dirigía a su hogar al mismo tiempo que en ese momento se estaban enviando los restos de esos dos a una base de Don flamingo.

Al otro lado de la ciudad en aún lugar oscuro un hombre de cabello rubio y lentes Rosas estaba rodeado de sus asistentes viendo algo desagradable en frente de su base, el cadáver masacrado de Monet y los restos de Caesar que solo eran sus huesos con algo de carne carcomida descansaban en frente de su base como si fueran una decoración terrorífica, una de las presentes no aguantó la imagen de ver a su compañera así de herida y vómito en frente de todos cortando el ambiente denso debido al asco que sentía.

— controlate Baby 5 — ordenó con molestia el hombre rubio con un saco de plumas.

— l-lo siento — se disculpó de inmediato limpiando su boca — n-no creí que les hiciera esto, es un monstruo... —.

— que asco — murmuro un chico rubio con una sonrisa escalofriante — ¿como los descubrió? —.

— ni siquiera nos llegaron a enviar nada —.

— Monet... — murmuro Baby 5 con los ojos llorosos, esa mujer se había vuelto su amiga desde muy niña y ahora la imagen de verla así era horrible.

La peli verde tenía sus extremidades destrozadas al punto en que uno de sus brazos estaba casi separado de su cuerpo solo siendo sostenido por unas vestigios de piel que mantenían unida la extremidad, estaba casi desnuda solo cubierta por su ropa interior y su boca y párpados estaba cocidos como si quisiera dar un mensaje claro “Sabe demasiado” por eso le hizo eso, Monet vio cosas que no debía ver y para evitar que dijera algo hizo que nunca más pudiera decir algo en su vida, se quedó llorando en frente del cadáver de su amiga pero noto que había algo en el escote de la chica, un sobre arrugado hecho bolita.

— oigan vengan a ver esto —.

— ¿que es eso? — pregunto un hombre alto con mocos saliendo de su nariz — Baby 5 saca lo que tiene en el escote —.

— ¿por que yo? — pregunto limpiando sus lágrimas — es mi amiga no quiero tocar su cuerpo muerto !y deja de verla pervertido! —.

— !Hazlo! —.

— !ok solo por que dices que soy la única que puede hacer lo! — su personalidad cambio de inmediato y con algo de inseguridad metió su mano en el escote de su amiga tomando el papel entre sus manos — un sobre... — sin muchas esperanzas lo abrió y vio que eran fotos — !son fotos! !jefe son fotos! —.

— ja, parece que incluso Muerta Monet logró esconder algo de información sobre ese demonio — Don flamingo se puso de pie y camino hasta la mujer — ¿que fotos tenemos de ese demonio? —.

— ... — la mujer no emitía palabra, sostenía las fotos en sus manos apretando las con fuerza.

— Baby 5 te estoy hablando — dijo este en tono exigente pero la mujer no respondía — !Baby 5! —.

— !AHHHH! — un grito de puro pánico se escapó de la garganta de la mujer — !Monet no, no, no! !Monet! — comenzó a gritar al mismo tiempo que tiraba las fotos lejos de ella y corría a abrazar el cuerpo inerte de la mujer sintiendo su cuerpo aun helado — !ese maldito! !maldito demonio, te hizo todo eso y encima se burla! —.

— ¿que le pasa? — pregunto un anciando tomando una de las fotos que había arrojado — oh... —.

— ese maldito demonio... — murmuro su líder viendo una de las fotos.

Las imágenes al contrario de lo que ellos pensaban no tenían la verdadera apariencia del Rey Del Infierno, no eran más que imágenes de la tortura que les aplicó a Monet y Caesar con lujo de detalles, casi parecían fotos tomadas por un profesional, como si eso no fuera suficiente al final del sobre había una carta que ni siquiera estaba hecha a mano, estaba imprimida — seguramente porque no quería ni siquiera dejar una muestra de como era su letra — era corta pero directa.

“Ahí está la perra que mandaste a espiar me y los restos de tu payaso, no te metas en mi vida, continúa con tu negocio lejos de mi.

Esto es una advertencia, sigue así y te mostraré una verdadera consecuencia, no vuelvas a intentarlo”.

— !ese maldito bastardo! — rompió la Carta que tenía en sus manos mientras venas se marcaban en su frente y cuello — !me las pagará por burlarse de mi! —.

Don flamingo entró nuevamente a su base entre gritos y maldiciones mientras los demás se quedaron afuera intentando separar a Baby 5 del cadáver de su amiga para poder limpiar el desastre que les dejaron como advertencia para ellos, al final sus compañeros murieron por nada ya que a esas alturas toda la información que habían recopilado debe estar ardiendo junto con el laboratorio de Caesar así que se habían quedado sin dos de sus compañeros, sin información y sin su mejor fabricante de drogas y sus recetas también.

Habían perdido mucho sin ganar nada, ya habían escuchado de historias de gente que se había metido con ese hombre y habían perdido todo junto con su vida así que era cierto de que era una simple advertencia y si había hecho eso como un aviso... Las consecuencias podrían ser peores.

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— cariño — Zoro abrió la puerta de su hogar escuchando el sonido más hermoso de todos los pasos de su familia, suspiro y sonrió alegre al estar en su hogar — ya llegue —.

— bienvenido cariño — dijo Luffy llegando desde la cocina hasta la entrada usando un hermoso mandil rosa — niños, Zoro ya llegó —.

— !Papá ya llegó! —.

El conjunto de sus nueve cachorros llegó corriendo hacía Zoro con los mayores saltando sobre el hasta derribarlo como si fuera un muñeco de práctica pero esto a Zoro no le molestaba recibió esa muestra de cariño con mucho gusto alzando a los nueve en sus brazos cuando se puso de pie.

— jajaja si, si ya estoy en casa — río mientras cargaba a sus hijos.

— bienvenido Papi — dijo su pequeña Luzi sonriendo le con ternura.

— gracias princesa — Respondió Zoro besando la frente de su hija.

— Papá, Papá hoy aprobamos nuestro examen de matemáticas — soltó Ace con una sonrisa de orgullo.

— y el de Ciencias — dijo Takeo con orgullo.

— eso es increíble campeones — dijo este revolviendo el cabello verdoso de ambos.

— jajaja —.

— shishishi niño, niños denle algo de espacio a Zoro — se acercó a su esposo y tomó su maletín antes de dejar le un beso en los labios a su amado — llegas a tiempo para comer —.

— eso me alegra — tomo de la cintura a su amado y comenzó a besar su cuello.

— !iugh! — gritaron los niños y se fueron corriendo dejando solos a la pareja.

— ay esos niños — Zoro nego con la cabeza mientras sus niños se iban — ¿como estuvo tu día manzanita? —.

— estuvo bién, algo ocupado entre mis comisiones y los niños a veces me mantengo ocupado — explicó Luffy con una sonrisa, si bien no tenía un trabajo formal a veces o casi siempre hacia trabajos de marketing para empresas que trabajaban para la de Zoro y negocios que iban en ascenso.

— podrías dejar tus comisiones — dijo besando el cabello de su pareja — si quieres dinero solo pídeme lo y te lo daré, lo sabes —.

— mhp, claro que lo se pero no me gusta depender al 100% así — dijo este cruzado de brazos — me gusta trabajar y ganar mi dinero por mi cuenta —.

— ya se que si — respondió este mientras se quitaba sus abrazos — pero siempre dices que no quieres que te ayude tener tu propio negocio —.

— intentaste comprar me un restaurante cuando te dije que tenía hambre — respondió Luffy mientras negaba con la cabeza — muy tierno de tu parte pero demasiado, si me ayudas a tener mi propio negocio conociendote me darías un condominio nuevo —.

— eso no tiene nada de malo —.

— es demasiado Zoro — nego con la cabeza y abrazo el cuello de su esposo — te lo agradezco pero estoy bien asi Zozo —.

— como quieras pero si cambias de opinión solo tienes que decirme manzanita —.

— shishishi lo se — dijo este sonriendo — oye cariño el auto suerte trajo era el de Saga ¿no? ¿Por que te trajo? — pregunto curiosos mientras se movía para poner la mesa — ¿se te perdió el auto? —.

— ahhh es una larga historia amor — dijo con falso pesar — ¿recuerdas que te dije que tuve una emergencia en el trabajo? —.

— si ¿que pasó? —.

— Monet renunció de la nada y toda mi agenda quedó hecha un desastre —.

— ¿Monet renunció? — pregunto sorprendido — ohh no ¿por que? —.

— no lo se mi vida, dijo algo de que ya no se sentía bien en el trabajo y de la nada renunció, tuve que arreglarme las solo durante todo el día — dijo este con molestia fingida — y para colmó cuando salgo del trabajo me doy cuenta que le pincharon las ruedas al auto ¿puedes creer lo? Por eso tuve que pedir transporte a Saga —.

— ohh mi Zozo parece que no has tenido un buen día — dijo este dejando los platos en la mesa para ir a abrazar a su esposo y dejar besos en su frente — pobrecito, como siempre no tienes mucha suerte —.

— no, no la tengo — abrazo a Luffy con cariño — tuve que mandar al taller al auto, estará listo mañana hasta eso Saga me llevará —.

— ¿no prefieres usar mi auto? —.

— no, esta bien así amor — sonrió acariciando la mejilla de Luffy — tu lo necesitas para llevar a los niños a la escuela mi vida así que tranquilo —.

— jajaja Papá no tienes suerte para nada — dijo su hijo menor Kuro.

— Papá nunca tiene suerte Kuro —.

— eso lo se Yoru —.

— tengo hambre —.

— tu siempre tienes hambre —.

— comer es una maldicion y una maldicion necesito para vivir —.

— ¿desde cuando eres poeta? —.

— oh, lo copie de una serie —.

— jajaja yo no diría que siempre tengo mala suerte — dijo Zoro sonriendo viendo la pequeña conversación de sus hijos — casi siempre tengo mala suerte pero tuve la suerte de conocer a su madre y tener los a ustedes nueve — dijo revolviendo el cabello de Takeo.

— jajaja siempre dices eso Papá — dijo Shusui sonriente — nos quieres muchos —.

— por supuesto que si —.

— shishishi me casé con el Alfa más adorable y amoroso del mundo — dijo Luffy dejando varios besos en su mejilla.

— tu te mereces eso y más — respondió besando la mano de su pareja.

Luffy soltó una carcajada sonrojado y antes de seguir coqueteando como si fueran dos adolescentes enamorados Luffy le sirvió la cena a su esposo y durante ese período de tiempo los niños le platicaron de su día igual que Luffy y Zoro escucho todo con total atención como si fuera lo más importante del mundo, ayudo a bañar a los niños y los preparó a para dormir, a los mayores no hizo falta más que acostar los en la cama — eran igual de perezosos que el después de todo — los segundos también cayeron dormidos con facilidad pero los más pequeños ocuparon un cuento de ellos para poder dormirse y finalmente la pareja pudo ir a darse un baño.

— ~ahhh~ — Luffy soltó suspiro lleno de alivió al estar sentado en el regazo de su marido mientras estaban sumergidos en el agua de la tina.

— ~ah~ — Zoro también suspiro aliviado de poder sentir el aroma de las feromonas de Luffy — esto es relajante —.

— mucho, hoy no has tenido un buen día Zozo —.

— comenzó muy bien — dijo besando la nuca de su Omega, justo encima de su marca — quiero terminarlo bien —.

— shishishi te amo — dijo sonriente — y bueno... ~no me molestaría acabar este día bien contigo~ —.

— ~mmm como siempre eres tentador~ — murmuro acariciando los muslos de Luffy — ~y me encanta~ —.

— ~lo se~ — dijo en un tono meloso.

Zoro sonrió y tomó a Luffy de su mentón antes de unir sus labios en un apasionado beso que pronto se torno húmedo y lujurioso en el instante en que giro a Luffy para pegarlo a su cuerpo y profundizar el beso metiendo su lengua en la boca de su amado azabache, las caricias no tardaron en llegar con las manos de Zoro bajando lentamente por el cuerpo de Luffy dirigiendo una de ellas hasta su amiguito tomándolo entre sus manos.

— ~ahh Zoro~ —.

— ~que hermosa voz~ —.

— ~mmm~ — cerro sus ojos al sentir la mano de su pareja estimularlo — ~Z-Zoro~ —.

— ~mi vida~ —.

Zoro siguió estimulando al pequeño miembro de Luffy mientras este se aferraba al cuello de su pareja hasta que lentamente bajo su mano temblorosa hasta el miembro de su esposo tomándolo con una mano aunque no llegaba a cubrirlo por el inmenso tamaño de este, el también comenzó a mover su mano de arriba a abajo intentando seguir el mismo ritmo de su Alfa, ambos soltaban gemidos húmedos y pronto iniciaron otro beso al momento en el deseó a flor de piel.

Zoro lo abrazaba desde la cintura y la nuca para poder apegarlo más a el, necesitaba tenerlo cerca para su bienestar mental porque sentía que si no lo tenía cerca de el se volvería loco, era casi una adicción para el, la saliva de Luffy siempre tenía un sutil tono de algo dulce, manzana y miel, el aroma de sus feromonas ese que tanto le gustaba, no importaba si lo besaba un millón de veces el sabor de Luffy le resultaba único, era tentador, delicioso casi adictivo para el por eso sentía la necesidad de tenerlo cerca de el y recorrer cada centímetro de su boca, pero no era suficiente.

Soltó la boca de Luffy y comenzó a bajar sus besos por ese cuello delgado y atractivo dejando marcas de chopones por cada centímetro que podía disfrutando cada una de ellas casi tanto como Luffy quien a todo esto jamás había dejado de mover su mano por más que el cuerpo le temblará, estaba determinado a hacer sentir bien a su esposo y dice versa porque Zoro cada vez más aplicaba más fuerza en su agarre haciendo que el placer en Luffy comenzara a aumentar cada vez más hasta que finalmente llegó a su liberación y su esperma término flotando en el agua de la tina.

— ~ahhh~ — un suspiro placentero se escapo de sus labios y se dejó caer sobre el cuerpo de Zoro — ~no es justo~ —.

— ~¿que cosa?~ —.

— ~siempre me vengo primero~ — murmuro haciendo un Moín con los labios.

— ~vamos a la cama y podrás seguir intentando~ — respondió tentador, movió su mano de forma sensual hasta la entra de su pareja para comenzar a jugar con ella.

— ~oh~ — sonrió de manera juguetona con sus mejillas sonrojadas — ~vamos a tener que bañarnos otra vez después~ —.

— ~¿eso importa?~ —.

— ~no, no realmente~ —.

Zoro sonrió y tomó a Luffy entre sus brazos sacandolo de la tina como si fuera una princesa para llevarlo a su cama matrimonial sin importar que las sabanas se mojaran, al fin y al cabo se podían cambiar pero esos momentos no de cambiarían por nada, Zoro amaba cada momento al lado de de Luffy, al lado de su familia y cada momento al lado de ellos valía todo lo que hacía por ellos, no importaba si tenía que mancharse sus manos para proteger los.

Ellos lo valían.

Luffy lo valía...

Haría de todo por su familia, cualquier cosa por ellos...

Continuará.

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