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🌸🌸🌸⭐⭐
Gilberto caminaba por las instalaciones del CAR (Centro de Alto Rendimiento), le pidieron amablemente que recorriera el lugar para que lo pudiera conocer el solito.
Estaba emocionado, feliz y contento de haber sido seleccionado para representar a su país, y tambien para ver a sus amigos, en especial su amigo.. Armando Gonzalez.
Fue tan increible haber sido el unico jugador de Xolos en ser seleccionado.
Tenia miedo de defraudar a su país, pero estaba seguro de que daria lo mejor de si mismo en la cancha, frente a todos.
Pero habia algo que odiaba, y era el tener que estar lejos de su familia.. Pero el reunirse con Armando, sus amigos y compañeros de la selección le agradaba demasiado. Se encontraba paseando por el CAR, visito la cocina, el gym, la cancha, la sala, los pasillos y finalmente su habitacion: "Gilberto Mora" con letras doradas y el logo de la selección.
Entro y dejo en el piso su maleta, observando cada detalle de la habitación, la cama, la mesita de noche, el sillon, la television y la decoracion que esta tenia.
Tomo su celular sin mucha gana, observando los chats que tenia sin leer, y observo el de su hermana menor barbara.
Le habia mandado mensaje, y no tardaron tanto tiempo para entablar una conversacion que Gil dejo en visto. Sonrio un minuto, para despues pararse a abrir la puerta.
Cuando llego a ella, la abrio y ahi estaba Obed, Mateo y Brian, ambos parados riendose.
—¿Que pasa?
Pregunto Gil arqueando una ceja.
—Venimos a sacarte de tu cueva Gil.
Obed respondio para despues jalarlo de la mano.
—Noo, vayanse, soy un vampiro.
Si me da la luz me quemo.
Gilberto exagero en cuanto su mano estuvo fuera por un instante de la habitacion.
Pero no sirvio de nada porque Brian y Mateo ayudaron a sacarlo de la habitacion, quedando asi todos afuera jalando por la fuerza a Gil, hasta que Gil observo como Armando se acercaba y le grito.
—¡Ayudame wey! Me secuestran.
Grito mientras pataleaba, Armando lo vio y se quedo un ratito observando el berrinche que Gil estaba haciendo, todo por no querer salir de su habitacion, y solo se burlo.
—Exageras.
Necesitas que el sol te de tantito a la cara.
Armando respondio mientras seguia parado, cruzado de brazos, con una sonrisa burlona.
—¡Pero hoy no quiero!
En un momento Gil se pudo escapar de Los tres chicos, y lo primero que hizo fue esconderse detrás de Armando, abrazandose a su cintura, oliendo el perfume que usaba.
Armando no hizo nada, no lo aparto, no lo movio. Solo se quedo ahi, como una pared inmovil.
—Bueno ya.
Dejenlo en paz.
Armando ordeno mientras los miraba serio.
Los tres chicos rodaron los ojos para decir al mismo tiempo:
—¡Aburridos!
Armando se encogio de hombros.
Gil salio de su escondite para luego burlarse de los chicos.
—Por pendejos.
Gilberto les saco la lengua.
—¡Vas a ver con Memo por grosero!
Brian le grito para despues voltearse indignado.
—Parecen niños pequeños.
Armando confeso para despues masajearse las sienes.
—¡El!
Gilberto y Brian se señalaron al mismo tiempo, para despues reir juntos.
—..
Armando se quedo en silencio al igual que Mateo y Obed, mirandose entre ellos.
Mateo abrazo a Brian por los hombros, pero Brian lo alejo.
—Don't touch me; ya me enoje cabron.
Brian intento irse pero Mateo lo sujeto del brazo.
—No hablo taca taca gringo, hablame en spanish.
—¡Que no me toques wey!
Armando, Gilberto y Obed se miraron entre ellos para luego mirar a los dos que tenian en frente; Mateo intentaba abrazar a Brian, pero este lo rechazaba, comenzando a hacer una pequeña pelea.
Se burlaron de los dos chicos, quienes fueron interrumpidos por Santiago y Raul, quienes iban caminando por el pasillo y los encontraron peleando.
—¿Ya terminaron su pelea de novios?
—¡Shut up Gimenez!
—Shit ip giminiz.
Santiago lo arremedo burlandose.
—Mmmm, ¿quieren ir a jugar billar?
Pregunto Raúl mientras sonreia.
—¿Hay billar?
Gilberto pregunto con los ojos demasiado abiertos y con cierta emoción.
Armando lo miro.. tan inocente..
Oh bueno, tal vez aquel niño no era tan inocente como todos pensaban.
—Sí, tambien tenemos albercas.
Gilberto asintio rapido.
—¡Vamos! Yo me apunto.
—¿Ustedes quieren ir?
Raúl le pregunto a los demas, mientras Gil ya estaba de impaciente. Todos tambien asintieron caminando por los pasillos platicando y riendo, Gil no podia quitarle los ojos de encima a Armando.
.—⭐🌸⭐🌸
En el billar.
La luz caia tenue y cálida solo sobre el paño verde de las mesas, dejando el resto del lugar en una penumbra que se siente cómoda y pesada. El aire huele a madera pulida, a tiza azul, a bebidas frías y a ese olor característico que se queda pegado en las cosas de tanto uso.
Se escucha el golpe seco y limpio de los tacos contra las bolas, el repiqueteo cuando chocan entre sí y el ruido sordo al caer en las buchacas. Entre cada jugada, se oyen risas bajas, comentarios tranquilos y el roce de los demas que se mueve despacio alrededor.
Todos al notar la presencia de los chicos se detuvieron, para despues comenzar a saludarse entre todos.
Gilberto se mostraba de manera comoda frente a todos ellos, eran divertidos pero tambien un tanto caoticos. Aun no sabia como llevarse con ellos, no queria faltarles al respeto.. mayormente solo se llevaba pesado con Armando, Obed, Mateo y Brian.
Para el eran los mas "jovenes" entre comillas. Ni siquiera sabia jugar billar, pero el que quiere aprende ¿no? Al menos el lo veia asi. Pero le desagradaba el hecho de que estuvieran bebiendo en su primer dia de conocerse. ¿Entrenan crudos? Tenia demasiadas preguntas, pero le daba pena preguntar.. Armando noto rapidamente la expresion de Gilberto, y no se quedo con la duda.
—¿Pasa algo peque?
Armando pregunto mientras lo volteaba a ver.
En cuanto ambos hicieron contacto visual.. Armando no aparto la vista de sus hermosos ojos, grandes, caidos, y con unas leves ojeras marcadas. Wow.. era increible.
—Mmm, no.. solo que me impresiona que esten bebiendo.
Gilberto respondio con una leve sonrisa rompiendo el contacto visual; para observar a los demás.
—Ya te acostumbraras.
Ellos entrenan crudos.
Armando respondio indiferente, como si fuera lo más normal del mundo. Y lo era, ya estaba acostumbrado. Recordo cuando Alexis aun jugaba en Chivas, era un caos total, eran el equipo con más rumores, por borrachos, mujeriegos e infieles. Y por alguna razón, lograron involucrarlo en esas polemicas.. solo por ser coqueto. Se dedico asi mismo una sonrisa recordando aquello.
No era su culpa ser irresistible para las mujeres.
Seguia pensando, mientras que Gilberto aun analizaba a todos ahi, a Alexis, a Mateo quien ya comenzaba a beber y arqueo la ceja. Y solo nego con la cabeza para despues voltear a ver a los demás. Quiñones hablando con su ¿esposa? que fiel penso.
Por otro lado veia a Johan quien se encontraba platicando con el Chino, normal penso de nuevo.
Tala lo invito a unirse a jugar en cuanto lo vio, queria negarse pues no sabia jugar.
—Yo te enseño Morita.
Armando lo movio ligeramente con el hombro, Gil maldijo en bajo a Armando por ser tan metiche y tener que aceptar.
Ambos se acercaron a la mesa de billar, y Armando le pidieron a Tala que los dejara solos para poderle enseñar, el moreno solo asintio para dirigirse con Carlos.
Ambos chicos quedaron completamente solos, Armando por alguna razón se sentia nervioso, y Gilberto, Gilberto estaba normal.
Armando había apoyado el taco sobre la mesa y observaba a Gilberto
—Primero coloca bien los pies.
Armando señaló el suelo y esperó, Gilberto obedeció, aunque exageró deliberadamente el movimiento.
—¿Así?
—No.
—¿Así?
—Tampoco.
—Entonces vas a tener que enseñarme tú.
Armando soltó un suspiro.
—Para eso corri a Tala.
Se colocó detrás de él y corrigió la posición del taco, Gilberto permaneció completamente quieto durante unos segundos, pero después giró ligeramente la cabeza.
—Hueles bien.
Armando se apartó de inmediato.
—Concéntrate.
Gilberto soltó una pequeña carcajada.
—Solo estaba diciendo la verdad.
—Y yo estoy intentando enseñarte billar.
—Puedo hacer las dos cosas.
—No parece.
Gilberto volvió a mirar la mesa. Tenía una expresión divertida, aunque sus ojos seguían buscando constantemente a Armando.
—Me gusta cuando tienes paciencia conmigo.
—No abuses de ella.
—Nunca.
Armando negó con la cabeza y se colocó a un lado de la mesa.
—Mira. El objetivo es darle a la blanca para que golpee la bola que quieres meter.
No tienes que pegarle con fuerza. Tienes que calcular el ángulo.
—¿Y si fallo?
—Vuelves a intentarlo.
—¿Y si fallo otra vez?
—Lo vuelves a intentar.
Gilberto sonrió.
—¿Y si fallo veinte veces?
—Te saco de aquí.
—Qué cruel.
Armando no pudo evitar sonreír, Gilberto finalmente golpeó la bola. Esta avanzó lentamente, chocó con otra y, contra todo pronóstico, la segunda terminó entrando en una de las troneras, durante un segundo ambos se quedaron callados.
—¡La metí!
exclamó Gilberto contento
—Sí.
Gilberto dejó el taco sobre la mesa y, emocionado, abrazó a Armando inesperadamente y Armando se quedó rígido.
—Gilberto...
—¡Me enseñaste bien!
—Ya, ya. Suéltame.
Gilberto obedeció, aunque lo hizo lentamente y sin perder la sonrisa.
—Te emocionas demasiado..
murmuró Armando.
—Es que me gusta hacer cosas contigo.
Aquello hizo que Armando guardara silencio, por alguna razón, el ambiente pareció cambiar. La música seguía sonando, las luces continuaban iluminando la mesa y las bolas permanecían exactamente donde las habían dejado, pero entre ellos había aparecido una especie de silencio extraño, Gilberto lo observó con una expresión más tranquila.
—¿Te incomoda que sea cariñoso contigo?
Armando tardó unos segundos en responder.
—A veces.
—¿Y ahora?
Armando miró hacia la mesa.
—Ahora quiero terminar de enseñarte.
Gilberto sonrió suavemente,una sonrisa falsa pero real para cualquiera.
—Está bien.
Respondio de manera seca.
Armando tomó otro taco y se lo entregó.
—Ven. Te falta aprender a darle efecto.
—¿Eso significa que todavía no terminamos?
—No.
—Entonces me quedo.
Armando levantó una ceja.
—Nunca dije que pudieras irte.
—Tampoco dijiste que no pudiera quedarme.
Armando negó con la cabeza, intentando ocultar una sonrisa.
Y así continuaron jugando. Gilberto seguía acercándose más de lo necesario, haciendo comentarios cariñosos y celebrando cada tiro como si hubiera ganado un campeonato.
Armando fingía molestarse y procuraba mantener cierta distancia, aunque cada vez le resultaba más difícil hacerlo sin sonreír,
había algo extraño entre ellos, algo que ninguno de los dos mencionaba.
Pero, por aquella noche, ninguno pareció tener prisa por descubrir qué era..
Entonces los demás chicos los miraron, para despues mirarse fijamente con miradas que transmitian un "estos dos traen algo".
El unico preocupado por esa amistad era Guillermo, ¡se llevan 5 años! Es un joven con un adulto.. no podian llegar a ser algo.
Lo unico que lo mantuvo relajado; fue el saber que el mayor tenia novia.. no podia ser un infiel ¿o si? Intento quitarse aquellos pensamientos, murmurando para si mismo "estoy exagerando", "no debo meterme en los asuntos que no son mios.." Pero alguien más lo escucho, Carlos, quien sin dudar se acerco a el sigilosamente.
—¿Paso algo chinito?
Carlos pregunto mientras abrazaba por los hombros al mayor.
—Sí..
Respondio con indiferencia.
—¿Quieres hablarlo?
Carlos pregunto con curiosidad y preocupacion.
Guillermo lo miro, sus ojitos cansados, esos hermosos ojos que lo confundian pero al mismo tiempo lo tranquilizaban, asintio lentamente mientras ambos caminaban hacia la sala.
Guillermo seguia pensando en el niño.. estaba realmente mal si sentia algo por el otro... le iba a sacar mas canas de las que ya le salian.
Ambos hombres llegaron a la sala, la cual permanecia sola y tranquila, con la television encendida reproduciendo musica.. musica que apenas se escuchaba.
Guillermo rompio el silencio mientras se sentaba.
—Estoy preocupado.
Confeso mientras clavaba sus codos en sus piernas, mirando fijamente al suelo.
—¿De?
—De la amistad cariñosa que lleva Gil con Armando.
—Pero no le veo nada de malo memo.
—Tan solo presta atencion a los ojos de Gilberto, a las expresiones que hace cuando estan solos, su actitud tan invasiva en su espacio personal.. y el como le habla.
—Pero aun asi no tiene nada de malo.. o ¿estas en contra de la homosexualidad?
Carlos pregunto confundido.
—No, no es eso charly.. si tiene algo de malo, y no me refiero a que ambos son del mismo genero, no tengo nada en contra de eso.
Solo que.. mantienen una gran diferencia de edad.
Guillermo solto estresado.
—Mmm, entiendo, tienes un buen punto.
—Ves.
—Pero tranquilo, Armando es un adulto, el sabe lo que hace. A demas ¿tiene novia no?
—Sí, si tiene.
—Viste.
No te preocupues, se que sabra que hacer.
Ambos se relajaron, dejando de lado aquel tema tan abrumador..
🍓🍰🍓🍰🍓
Pero ambos estaban equivocados, Armando no es tan responsable de sus emociones como piensan, actua sin pensar, y es un completo idiota en las relaciones afectivas. Por algo siempre lo tachaban de coqueto, teniendo incontables discusiones con su novia. Pero igual no le importaba mucho ¿verdad?
Era algo que ni siquiera se habia cuestionado, ¿porque no podia ser feliz con una sola mujer? Ni el mismo sabia, solo sabia que tal vez era lo que demostraba que era hetero. ¿Cierto? Si, tal vez.
Oh tal vez era porque no estaba conforme con una mujer, pero nunca cuestiono aquello, desde pequeño le han inculcado el ser hetero, pero siempre le han dicho que sin importar lo que fuera lo amarian...
Sin embargo, por otro lado estaba la situacion critica de Gilberto..
El si tenia problemas, y eran problemas enormes, era gay, nadie sabia más que el mismo. Sabia que si le llegaba a decir a su familia no iban a aceptar, al menos su madre y padre, sus hermanas le han demostrado que siempre podra contar con ellas.
Pero aun asi no se animaba a contarle a alguien más, por ahora..
🌑🌘🌗🌖🌕
La noche había caído hacía rato, pero Gilberto seguía despierto.
Sentado al borde de su cama, miraba por la ventana sin prestar demasiada atención a las luces de la calle. Tenía el teléfono entre las manos y, en la pantalla, una conversación con Armando que había releído tantas veces que ya se sabía cada palabra de memoria..
"Bueno, descansa bro." había escrito Armando.
Tres palabras, una frase sencilla, sin embargo, a Gilberto le dolía el pecho cada vez que la leía. Porque él sabía que para Armando aquello era simplemente cariño entre dos amigos. Para Gilberto, en cambio, significaba mucho más.
Había intentado convencerse de que aquello era una etapa, que se le pasaría. Que quizá estaba confundiendo el cariño, la confianza y la amistad con algo diferente.
Pero cada vez que Armando sonreía, cada vez que lo abrazaba y el tardaba en apartarse, cada vez que lo buscaba para contarle alguna tontería que le había ocurrido durante el día, Gilberto sentía que aquella mentira se volvía más difícil de sostener.
—¿Por qué
él
?
murmuró para el mismo.
Se pasó una mano por el rostro, no era que hubiera algo malo en sentir aquello. En el fondo, lo sabía, había escuchado a otras personas decirlo. Pero una cosa era creerlo desde fuera.
Y otra muy distinta era descubrir que te estaba pasando a ti, Gilberto había crecido escuchando comentarios que ahora regresaban a su cabeza con una crueldad inesperada. Chistes, insultos disfrazados de bromas.
Personas que hablaban de los hombres homosexuales como si fueran menos hombres, familiares que aseguraban que aquello era "una fase".
Gente que decía que jamás podría aceptar a alguien así, duurante años había fingido que esas palabras no le afectaban y ahora parecían estar esperándolo.
—¿Y si Armando piensa lo mismo?
La pregunta hizo que bajara la mirada, ese era el miedo que realmente no podía ignorar, no le aterraba solamente que Armando no sintiera lo mismo. Le aterraba perderlo.
Porque Armando no era cualquier persona, el era su amigo.
¿Qué ocurriría si algún día descubría lo que Gilberto sentía?
¿Se alejaría?
¿Lo miraría diferente?
Gilberto cerró los ojos, una lágrima silenciosa recorrió su mejilla.
—No quiero tener miedo de querer a alguien.
Lo dijo casi en un susurro, como si necesitara escucharse a sí mismo.
Por primera vez, intentó separar dos cosas que durante mucho tiempo había confundido: sentirse atraído por un hombre y sentir vergüenza por ello.
Una no tenía por qué llevar a la otra, el problema no era Armando, tampoco era el amor que sentía, el problema era todo aquello que había aprendido a temer..
Gilberto dejó el teléfono sobre la mesa y volvió a mirar por la ventana.
—Estoy enamorado de mi amigo..
Pero al final se reprocho, el que diran los demás, la reaccion de su familia, lo que dira Armando.. lo mantenia pensando, abrumandolo todo el maldito tiempo como el sentimiento de amar a otro hombre siempre le habia afectado.
Recordando la primera vez en la que le confeso sus sentimientos a uno de sus ex mejores amigos.. el como se burlo de el, los rumores que desataron en la escuela, el bullying que estuvo sufriendo y aguantando el solo.. las noches en las que se autolesionaba para "aliviar" el dolor que sentía, como si eso lo ayudara, o al menos a el si le ayudaba..
Pero muy en el fondo sabia lo malo que era hacerlo, el saber que se habia convertido en una adiccion inconsciente.. y tuvo una "idea" increible, se acerco a su mochila lentamente y tomo la pequeña navajita que tenia, mirandola por unos minutos.. pensando seriamente en usarla, pero no pudo quitarle la mirada de encima al brillo filoso que esta desprendia.. y no se resistio y lo hizo, una, dos, tres.. comenzo a sangrar abundantemente, se mordio el labio inferior por el pequeño dolor que sentía.
Limpio la navajita para despues guardarla cuidadosamente en uno de los cajones de la mesita de noche.. en un instante aparecio la cara de su hermana mayor.. kamila, rogandole mientras lloraba que ya no lo hiciera. Y sintio una apuñalada en el estomago de recordarla, el como habia fallado con la promesa que le hizo.
Se maldijo asi mismo mientras buscaba papel y vendaje.
Cuando el sangrado se calmo; coloco con cuidado el vendaje. Solto un pequeño suspiro para despues dirigirse al baño a mirarse en el espejo.
Lagrimas recorriendo su rostro, sus ojeras, los ojos hinchados.
Se veia realmente mal.
Y todo por los prejuicios de la gente en el exterior, tomando en cuenta que ahora era "famoso" y las criticas serian fuertes.
Solto un pequeño suspiro para despues salir del baño y meterse en la cama, ni siquiera habia bajado a cenar y ya le estaba dando hambre..
No pudo con la hambre y bajo.
Paso por la sala y pudo observar a los chicos, totalmente ajenos al desastre mental que estaba viviendo.. nadie se habia percatado de el; o al menos eso creia, Obed iba detrás de el silenciosamente.
Cuando el menor llego a la cocina se dispuso a buscar cualquier cosa que calmara su hambre. Y encontro una caja de cereal, sonrio para si mismo y tomo la caja de leche del refrigerador.
Y cuando volteo ahi estaba Obed, mirandolo fijamente con una sonrisa.
—Me espantaste menso.
Gilberto dejo escapar un suspiro pesado.
—¿Que haces?
—No ves que voy a cenar o que we.
—Uy, nomas preguntaba.
Obed se acerco a mirar su "maravillosa" cena.
—Mejor mierda Gil.
Dijo obed mientras negaba con la cabeza.
—¿Que tiene?
—Que eso no se cena menso.
—Y menos con la hambre que te cargas.
—¿Como sabes?
—Somos mejores amigos Rafa.
—¡No me digas asi!
Gilberto lo fulmino con la mirada, no le gustaba que le dijeran Rafael.
—Mmm, veamos.
Obed recorrio la cocina buscando algo pero noto que Gilberto estaba usando una venda en el brazo.. no era tonto, ya sabia lo que Gilberto hacia, pero nunca dijo nada para no incomodarlo pero esta vez se preocupo aun más.
Obed ya había puesto a calentar la sartén sobre la estufa, el olor a mantequilla derretida llenando cada rincón de la cocina. Mezclaba la harina, la leche y el huevo con movimientos lentos, pero sus manos se tensaban cada pocos segundos; sabía que Gilberto estaba en la barra de la cocina, con su plato de cereales.. callado y encorvado, como si cargara todo el peso del mundo sobre sus hombros.
Había visto lo que pasaba, había notado las señales, y el miedo se le mezclaba con la rabia no rabia contra su amigo, sino rabia de verlo lastimarse sin saber cómo haberlo detenido antes..
Cuando vertió la primera porción de mezcla y empezaron a formarse esas manchas doradas, habló sin volverse, la voz baja pero firme, cargada de emoción contenida.
—¿Por qué lo haces, Gilberto? ¿Por qué te tratas así como si no valieras nada?
Hizo una pausa, volteó el hotcake con cuidado y continuó, con un nudo en la garganta.
—Me escondes que te estás haciendo daño. ¿Crees que no me duele ver que te pierdes poco a poco? ¿Crees que no me parte el alma saber que prefieres herirte antes que hablarme?
Gilberto se quedo inmovil, ¿como sabia eso?
Obed sirvió los hotcakes en un plato, les puso un poco de miel y se sentó frente a él en la barra de la cocina.
Lo miró a los ojos, con la voz quebrada pero decidida.
—No voy a permitir que sigas así.
Eres mi mejor amigo, la persona con la que compartí todo este tiempo, y no mereces sufrir a solas.
No tienes que cargar con todo tú solo, estoy aquí contigo siempre. Y vamos a buscar la ayuda que necesites, porque te quiero, y porque tu vida vale demasiado como para que la rompas así..
Gilberto levantó la mirada, con los ojos llenos de lágrimas, y Obed le tomó la mano por encima de la mesa, apretándola con fuerza, mientras el aroma dulce de la cena envolvía el silencio que se había hecho entre los dos.
Pero aun asi.. no respondia al porque lo sabia..
Y se maldijo internamente.
No le respondio nada a Obed, se quedo callado, con las lagrimas recorriendo sus mejillas sonrojadas de pena y vergüenza.
Comenzo a comer despacio los hotcakes que Obed le habia preparado.
El mayor no le quito la vista de encima, aunque sabia lo que su mejor amigo hacia.. nunca supo la verdad detrás de aquellas acciones..
Obed trato de calmar el ambiente, haciendo cualquier pregunta que calmara la tension. Y funciono, platicaron sobre ellos, de cosas que no se habian contado. En cuanto termino, subio solo, hacia su habitacion, Obed se habia quedado abajo con los demás. No dijo nada solo asintio cuando el menor dijo que ya se iba.
Cuando llego a su habitacion se avento sobre la cama. Comenzo a llorar en silencio de nuevo.
Que pasaria si todos se enteraran de su verdadera personalidad; una asustadiza, timida, sensible y caliente..
Si siempre la habia disfrazado de intensidad y afirmando que tenia apego ansioso, siempre feliz y alegre. Pero por dentro era infeliz, o al menos asi se sentia sin sus amigos..
Si era demasiado intenso, pero tambien era sensible.. era timido.. asustadizo y hormonal. Pero no queria que nadie se enterara de eso.. no queria involucrar a los demás en sus problemas..
Dejo de llorar y se acomodo para dormir.
Tardo en conciliar el sueño pero lo logro...
3882 palabras 💞
Decidi publicar Forbidden Desire en Inkitt porq no se por cuanto tiempo más vayan a dejar mi historia en la otra app. Ya me dio miedo despues de haber visto miles de videos que hablaban sobre eso.
Sin más que decir.. bye bye! 🌸💞