Capítulo 1: Bienvenidos a casa
La Torre Stark nunca había sido un lugar silencioso.
Incluso durante la madrugada, cuando la ciudad de Nueva York parecía reducirse al lejano murmullo del tráfico y al resplandor inagotable de sus edificios, algo seguía vivo entre aquellos muros de cristal y acero.
El zumbido constante de los reactores que alimentaban el edificio.
Los ascensores desplazándose entre pisos.
Los laboratorios ejecutando procesos automáticos.
Las luces regulando su intensidad conforme avanzaban las horas.
Y, por supuesto...
Anthony Edward Stark.
Durante años, la Torre había aprendido a adaptarse a su creador.
No existían horarios fijos.
El señor Stark podía desaparecer durante doce horas encerrado en el taller para reaparecer a las tres de la madrugada exigiendo café, un sándwich y acceso inmediato a cuatro satélites distintos mientras tarareaba una canción de AC/DC.
No era un patrón especialmente organizado.
Pero era predecible dentro de su propio caos.
Jarvis había llegado a esa conclusión hacía bastante tiempo.
Sin embargo...
A las 07:32 horas del lunes, Nicholas Fury alteró por completo todas las rutinas registradas.
Cinco nuevos residentes.
Protocolos domésticos ampliados.
Capacidad del comedor incrementada.
Redistribución de habitaciones.
Actualización de permisos de seguridad.
Probabilidad estimada de conflictos durante el primer mes de convivencia:
98.7 %.
El señor Stark había descrito aquella cifra como "ridículamente dramática".
Jarvis mantenía que era optimista.
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-No.
Tony dejó la taza de café sobre la mesa de la sala de reuniones y negó lentamente con la cabeza.
-Ni hablar.
Al otro extremo de la mesa, Nick Fury permanecía inmóvil, con las manos cruzadas frente a sí.
-Ya tomé una decisión.
-Pues cambia de opinión.
-No.
-¿Ves? Ahí está el problema. No sabes negociar.
Steve observaba la escena en silencio.
Era apenas la segunda reunión oficial desde la batalla de Nueva York, y ya parecía que aquello terminaría con Tony intentando echar a Fury de su propio edificio.
Natasha, en cambio, parecía entretenida.
Bruce fingía revisar unos documentos.
Clint estaba más interesado en averiguar si las galletas sobre la mesa eran gratis.
Thor simplemente sonreía, como si cualquier discusión en Midgard le resultara fascinante.
Fury apoyó ambas manos sobre la mesa.
-Escuchen bien.
La habitación quedó en silencio.
-Lo que ocurrió hace unas semanas fue una advertencia. Funcionaron como equipo porque no tuvieron otra opción.
Hizo una pausa.
-La próxima amenaza podría no darles tiempo para conocerse.
Steve desvió ligeramente la mirada.
Era cierto.
Durante la invasión apenas habían aprendido a confiar unos en otros.
Todo había ocurrido demasiado rápido.
-Por eso... -continuó Fury- considero necesario que permanezcan juntos durante un tiempo.
Tony soltó una carcajada.
-¿Juntos?
-Sí.
-¿Conviviendo?
-Sí.
-¿En mi Torre?
-Exactamente.
Tony se llevó una mano al pecho.
-Eso ha sonado muchísimo más ofensivo de lo que imaginas.
Clint levantó una galleta.
-¿Hay habitaciones con baño privado?
Todos lo miraron.
-¿Qué? Es una duda válida.
Bruce suspiró.
Natasha negó apenas con la cabeza.
Thor intervino con absoluta naturalidad.
-¿También habrá espacio para el hidromiel?
Tony señaló al dios del trueno.
-¿Ves? Él sí está haciendo las preguntas importantes.
Steve permanecía callado.
Había aprendido que, cuando Tony Stark empezaba a hablar demasiado, lo mejor era esperar a que agotara su propia energía.
No solía ocurrir.
-La Torre tiene espacio suficiente -continuó Fury-. Laboratorios para Banner. Áreas de entrenamiento. Sistemas de seguridad. Comunicaciones. Todo lo que necesitan.
-Y también tiene propietario.
-El gobierno ayudó a financiar parte de esas instalaciones.
Tony hizo una mueca.
-Qué fea manera de arruinarme la mañana.
-No es una petición.
Silencio.
-Es una orden.
Tony permaneció inmóvil unos segundos.
Luego levantó ambas manos.
-Perfecto.
Todos lo miraron.
-¿Eso fue... demasiado fácil? -preguntó Bruce.
-Claro que no.
Tony sonrió.
Una sonrisa peligrosa.
-Solo estaba pensando que compartir mi casa con cinco personas incapaces de encontrar la cocina sin ayuda será... educativo.
Steve frunció ligeramente el ceño.
-Sabemos encontrar una cocina.
Tony giró despacio hacia él.
-Capitán...
-¿Sí?
-Eso era una metáfora.
Steve sostuvo su mirada unos segundos.
-Lo sé.
Tony arqueó una ceja.
-Mentiroso.
Clint soltó una risa.
Steve respiró hondo.
"Va a ser una convivencia muy larga."
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Dos días después...
El Quinjet descendió sobre la plataforma privada de la Torre Stark.
Steve fue el primero en bajar.
El viento agitó ligeramente la chaqueta azul que llevaba sobre una camiseta gris mientras levantaba la vista.
La Torre parecía todavía más inmensa desde abajo.
Cristal.
Acero.
Líneas modernas imposibles de comparar con cualquier edificio que hubiera conocido antes de quedar congelado.
Era... impresionante.
Y extraña.
Demasiado perfecta.
Demasiado limpia.
-¿Qué opinas?
La voz de Bruce lo hizo girarse.
-Es enorme.
-Eso dijo el arquitecto cuando vio la factura.
Tony apareció detrás de ellos usando unas gafas oscuras, una caja de herramientas bajo un brazo y un café en la mano.
Como si acabara de salir de paseo.
-Bienvenidos al humilde hogar de un filántropo.
Clint levantó la vista.
-¿Humilde?
-Comparado con Asgard.
Thor asintió.
-Tiene razón.
Steve no supo si aquello era una broma.
Con Thor nunca estaba seguro.
Las enormes puertas de cristal comenzaron a abrirse automáticamente.
Una voz elegante resonó por el vestíbulo.
-Bienvenidos a la Torre Stark.
Steve levantó la cabeza
-Soy Jarvis. Será un placer asistirles durante su estancia.
La voz era cálida.
Educada.
Sorprendentemente humana.
Tony siguió caminando.
-No le hagan mucho caso. Es británico.
-Señor Stark, según mis registros usted también disfruta del té inglés.
-Traidor.
-Lo consideraré un cumplido.
Clint soltó una carcajada.
-Ya me cae bien.
Steve observó el inmenso vestíbulo.
Pantallas transparentes.
Ascensores de cristal desplazándose en silencio.
Columnas metálicas.
Luz natural entrando por enormes ventanales.
Todo parecía sacado de una película de ciencia ficción.
-Capitán Rogers.
Steve miró alrededor.
-¿Sí?
-Si necesita cualquier cosa, bastará con pedírmela.
Steve tardó un segundo en responder.
-Gracias... Jarvis.
-Ha sido un placer.
Tony sonrió de lado.
-Míralo.
Steve frunció el ceño.
-¿Qué?
-Ya hiciste un amigo.
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Las habitaciones fueron asignadas en menos de media hora.
Bruce pidió la más cercana al laboratorio.
Natasha eligió una desde donde pudiera ver los accesos principales.
Clint preguntó cuál tenía mejor conexión a internet.
Thor solo pidió una cama "digna de un príncipe".
Steve aceptó la habitación que quedaba libre.
Tony...
Tony conservó la habitación principal, la cual desde antes ya le pertenecía.
Naturalmente.
Cuando terminaron de dejar sus cosas, todos coincidieron en la enorme sala principal.
Steve recorrió el lugar con la mirada.
Sofás.
Una cocina abierta.
Bibliotecas.
Una pared completamente de cristal desde la que podía verse media ciudad.
-Esto parece un hotel.
Tony, que acababa de dejar otra taza de café sobre la barra, levantó la vista.
-Cinco estrellas.
-No necesitamos tanto.
Tony sonrió.
-No.
Se acercó lentamente.
-Tú no necesitas tanto.
Steve sostuvo su mirada.
-¿Y tú sí?
-Absolutamente.
-¿Para qué?
Tony abrió los brazos.
-¿Has visto mis juguetes?
Steve suspiró.
-No todo tiene que ser extravagante.
-Y no todo tiene que parecer un cuartel militar.
Silencio.
Bruce cerró los ojos.
Natasha tomó una botella de agua.
Clint murmuró:
-Cinco dólares a que empiezan a discutir antes de la cena.
Thor, confundido, respondió:
-¿Por qué habría de apostar si ya sabemos que ocurrirá?
Tony seguía mirando a Steve.
Steve seguía mirando a Tony.
Entonces Jarvis habló.
-Señores.
Ambos giraron al mismo tiempo.
-La señorita Potts acaba de llegar.
Como si hubiera sido invocada, las puertas del ascensor se abrieron.
Pepper apareció sosteniendo una carpeta y un teléfono móvil que no había dejado de sonar desde que entró.
Miró la escena.
Luego a Tony.
Luego a Steve.
Y finalmente volvió a mirar a Tony.
-¿Cuánto llevan viviendo juntos?
Tony consultó un reloj inexistente.
-Aproximadamente... treinta y siete minutos.
Pepper cerró los ojos.
-¿Y ya empezaron?
-Técnicamente sí.
-No estábamos discutiendo -dijo Steve con calma.
Tony sonrió.
-Claro que sí.
Pepper dejó escapar un suspiro resignado.
-Fantástico.
Miró a todos los presentes.
-Bienvenidos a la Torre.
Hizo una pausa antes de añadir con una sonrisa cansada.
-Voy a necesitar muchísimo café.
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He aquí la nueva historia!
Estoy emocionada igualmente como con la anterior, aunque está tal vez les resulte un tanto cliché.
Estará ambientada después de los hechos de Avengers, con la nueva convivencia en el equipo, pero enfocada en la relación de Tony y Steve intentando entenderte mutuamente.
Espero que la disfruten mucho, los estaré leyendo. 💖








