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ALREADY GONE | JEON JUNGKOOK

Summary

❝KIM SORI y JEON JUNGKOOK tomaron la decisión de divorciarse luego de un suceso demasiado doloroso para ambos, pero eso no evita que además de tener que reunirse una vez al año, ella lo busque antes al sentir ahogarse en el dolor. Pero ¿qué pasaría si esta vez, el diez de julio, día que se reúnen, todo cambia para ambos?❞

Status
Complete
Chapters
1
Rating
5.0 (1 review)
Age Rating
16+

CAPÍTULO ÚNICO

Era otro día más sintiendo cómo el dolor perforaba su pecho. Miraba alrededor de su habitación donde todo se encontraba nuevamente destruido. Fotografías en el suelo, vidrios esparcidos, y ropa en el suelo. Su habitación era un completo desastre al igual que él, que tenía su corto cabello despeinado, sus ojos hinchados y enrojecidos de tanto llorar. Tenía un dolor de cabeza que lo consumía, y su boca estaba reseca luego de haber bebido demasiado. Seguía estando agotado, a pesar de llevar una hora sentado perdido en sus pensamientos consumidores y temblando mientras tenía una botella casi vacía de licor en su mano, la cual anteriormente se había caído en el suelo al dormirse.

Miró sus nudillos enrojecidos, y en eso los recuerdos torturantes volvieron a aparecer en su cabeza. Creía que ya no podía llorar más, pero quebró en llanto sintiendo como las lágrimas empapaban sus mejillas y sollozos ahogados escapaban de sus delgados labios rosados. No sabía cuánto más podía seguir soportando porque cada día que pasaba sentía que iba desapareciendo un poco más entre el dolor y la oscuridad. Era una tortura el seguir perdiéndose.

Tomó su celular mientras aún las lágrimas seguían cayendo y fue aún peor al ver su fondo de pantalla que seguía teniendo de uno de sus momentos donde era feliz. En aquella fotografía la mujer pelicorto estaba abrazándolo con una gran sonrisa, mientras él reía cargando en sus brazos a un pequeño de cinco años que hacía una mueca graciosa.

Deseaba tanto volver a ese momento, poder escuchar sus risas tan contagiosas, y quizás nunca iba a volver escuchar tampoco la de ella, lo que lo torturaba porque sabía que también fue su culpa, jamás podría borrar sus palabras y acciones, por más que intentaba buscar otra razón por la que ella decidiera tomar la decisión de irse de su lado sin importarle más nada. No le importó el tiempo que llevaban juntos, sus sueños que se habían roto, sus planes, su frágil corazón.

Jungkook estando ebrio había esperado que durante la noche, la mujer que aún ocupaba su corazón, lo llamara como sucedía cada año al ser una de las noches más dolorosa para ambos, pero al no pasar, decidió hacerlo él. Jamás pensó llevarse la sorpresa de que no contestara, lo que hizo que insistiera, pero siguiera siendo completamente ignorado, por lo que continuó bebiendo mientras las lágrimas brotaban hasta perder la conciencia.

Al ver que estaban por ser 04:30 PM, y ellos se reencontraban siempre a las 05:00 PM, se apresuró con algo de dificultad para pasar al baño a darse una ducha. Pues, era un jodido desastre como cada vez que esa fecha se acercaba, y sabía que eso le daba problemas en su trabajo, aunque su Jefe al ser también su hermano, intentaba tenerle paciencia por el hecho de que no se presentara por días. Y es que esos estaban llenos de dolor, donde se hundía más que nada en el alcohol para intentar sobrellevarlo, esperando una llamada de Sori porque era la única manera en la que disminuía un poco al querer ser fuerte por ella.

Una vez que salió de la ducha y se vistió, se observó en el espejo notando su cabello que lucía desordenado y aún húmedo, su piel más pálida de lo normal, sus ojos hinchados y enrojecidos, sus labios resecos. Se veía demacrado, completamente jodido, pero no había forma alguna de que ese día pudiera lucir bien.

Al estar listo observó su departamento que estaba desordenado, por lo que sabía que cuando decidiera abrirle la puerta a uno de sus amigos, recibiría muchos reproches, a pesar de que ellos terminarían ordenándolo como de costumbre porque él estaba completamente desganado. Pero le restó importancia y tomó las llaves de su coche para salir de ahí.

Condujo sin poner música, mirando a sus lados para aparcar en un puesto de flores donde compró rosas blancas y retomó el camino. Se mantuvo en completo silencio intentando no perderse en sus pensamientos, en sus dudas, en su dolor.

En cuanto llegó al cementerio, bajó con las rosas blancas para comenzar a dirigirse hacia el columbario, donde estaban los pequeños nichos y rápidamente encontró el que buscaba, leyendo el nombre Jeon Junhoe. En ese momento, tragó con dificultad mientras su visión se volvía nublada a causa de las lágrimas, pero aún así colocó las rosas que compró.

Una presión se instalaba en su pecho, su respiración se volvía inestable y sus lágrimas empezaban a caer, hasta que vio una mujer frente a él que estaba dándole la espalda y también colocaba unas rosas blancas. Tenía su cabello castaño corto hasta sus hombros, una gabardina rosada, pantalones negros y tacones.

En el instante en que volteó y Jungkook se encontró con su mirada almendrada, no lo dudó ni por un momento en acercarse rápidamente a ella, robándole un jadeo sorpresa al abalanzarse. Tan sólo acabó derrumbándose en sus brazos, como nunca antes desde que se veían ese día y en ese lugar, por lo que lo envolvió insegura con sus delgados brazos, intentando asimilar de alguna manera la situación, ya que en los dos años anteriores siempre la situación era al revés. Jungkook era el que terminaba consolándola, intentando tomar todo su dolor para ayudarla, por más que él también se sintiera roto.

—J-Jungkook...—su voz salió suave como siempre, pero con un ligero temblor como si siquiera supiera qué decir.

—¿Por qué no contestaste mis llamadas por la noche? —preguntó entre sollozos, escondiendo el rostro en el hueco de su cuello—. No podía más. Sólo quería también morir. Te necesitaba. Te necesitaba tanto y no estuviste para mí —expresó aferrándose con más fuerza a su cuerpo—. ¿Por qué...?

—Oh, lo siento tanto —murmuró arrepentida sintiendo su corazón encogerse, subiendo una de las manos para acariciar su cabello corto—. Lo siento...

—No me sueltes ahora, por favor —pidió con un hilo de voz—. No puedo con tanto dolor, Sori.

La mujer tragó con dificultad mientras lo envolvía con más fuerza y su visión se volvía nublada por las lágrimas acumuladas, porque era demasiado para ella tener a aquel hombre con el que pasó tantos años, ahora completamente destrozado y sabía perfectamente que no sólo por el dolor, sino también por la culpa. En ese momento los recuerdos los invadían, llevándolos a esos momentos, a cuando le dijeron que su hijo falleció y una parte de ambos se fue con él, o quizás, en Jungkook más que sólo una parte. Tanto como para ser alguien que ya no quería tener cerca y empezar a caer más profundo.

(...)

Volvían a tres años atrás, cuando Sori estaba sentada y mirando a su alrededor en aquel restaurante, deseando poder sentirse como una de las tantas parejas que estaban allí pasando un momento romántico o como aquellas familias que parecían tan felices.

Al ver hacia uno de los lados donde estaban los baños, pudo escuchar unas voces que reconocería a kilómetros de distancia. Se encontró con Jungkook que vestía formal y tomaba de la mano al pequeño, escuchando atentamente lo que le decía, haciéndole sonreír.

Jungkook dirigió su mirada hacia el frente, observando a su esposa que llevaba su cabello corto hasta sus hombros y el flequillo cayendo por su frente. Tenía un vestido blanco apegado a su figura, corto por encima de las rodillas, el cual lo había dejado encantado en cuanto la vio.

No sabía porqué de repente le pidió salir a cenar, aprovechando que él salió temprano del trabajo y parecía estar bien, pero tampoco le disgustaba porque ahora no podía quitarle la mirada de encima, y el deseo de volver a casa comenzaba a aparecer.

No importaba que llevaran tantos años juntos, Jeon Jungkook seguía perdidamente enamorado de su esposa. Se le hacía imposible poner sus ojos en otra mujer, porque él estaba seguro de que tenía a la más maravillosa y hermosa esperándolo en su casa.

—Siéntate para seguir comiendo, campeón —dijo soltando su mano, y el niño obedeció, para luego inclinarse hacia adelante intentando tomar el vaso con gaseosa, pero su padre al notar rápidamente que no lo alcanzaba, decidió pasárselo—. Bebe tranquilo.

Junhoe asintió sonriendo mientras él lo observaba con una sonrisa, esperando que volviera a entregarle el vaso para depositarlo nuevamente en la mesa.

—¿Puedo jugar, mamá?

—Pero aún estamos comiendo, cariño —recalcó notando cómo el brillo de ilusión en sus orbes oscuros y grandes como los de su padre, desaparecía, siendo remplazado por la decepción.

Jungkook miró a su esposa, colocando la mano sobre la de ella para darle un pequeño apretón.

—Déjalo jugar un poco. Hoy solamente lo hizo un rato porque decidimos salir.

Ella lo miró haciéndole saber que no estaba de acuerdo, pero acabó suspirando mientras sacaba el celular del bolso, pudiendo escuchar cómo Jungkook le murmuraba a su hijo haciéndole soltar una risilla.

—Aquí tienes, pero al regresar a casa, descansarás, ¿sí? —habló extendiéndole el celular.

—¡Sí! ¡Gracias, mamá! —sonrió tomando su celular emocionado. Sori por más que lo intentó no pudo evitar sonreír al notar su gran emoción, mientras que Jungkook le guiñaba el ojo, para luego dirigir su mirada también al niño a la vez que tomaba su copa de vino para darle un sorbo, acabándola—. ¡Mira, papá!

—A ver —se inclinó hacia su lado para ver lo que le enseñaba en el celular—. ¿Me explicas? ¿Qué tienes que hacer? No lo entiendo.

El niño le intentaba explicar, por momentos soltando algún que otro chillido cuando perdía o se emocionaba, provocando la risa de su padre que no dejaba de mirarlo con cariño, provocando que Sori sonriera. Ella sabía demasiado bien que Junhoe era la adoración de su esposo, siempre estaba atento a lo que él necesitaba, quería o sentía.

Lo único que podía hacer era escucharlos y mirarlos con una presión en su pecho por ya no sentirse bien, pero con los minutos, ver cómo Jungkook mientras hablaba con su hijo, seguía bebiendo, pese a que ella intentó impedirlo, no fue capaz de seguir reprimiendo su molestia. Este comenzó a ser consciente de eso, aunque intentaba ignorarlo y seguir atento a lo que su hijo le comentaba del juego, pero al verlo bostezar, decidió que era hora de marcharse ya que también había una tormenta.

Durante el camino, Jungkook intentaba mantener la calma al escuchar a su hijo todavía jugar con el celular de Sori, y concentrarse en conducir porque a causa de la tormenta la visión no era muy buena, pero es que pensaba que todo podría terminar diferente. Se había imaginado que al llegar a casa volvería a sentirse conectado con ella, que luego de tantas semanas podrían volver a hacer el amor, volvería a sentirse seguro con el amor que se tenían. Pero nuevamente tendrían otra discusión, y él podría acabar durmiendo en la sala porque no lo soportaría.

«¿Cuando demonios mi matrimonio comenzó a arruinarse?» pensaba sintiéndose realmente frustrado porque, a pesar de todo, seguía amándola como si no existiese un mañana.

—¡Mira, papá! —exclamó el niño quitándose el cinturón de seguridad, colocándose en medio.

—¡Junhoe, vuelve a tu lugar! —ordenó alterada, Sori—. ¡Tu padre está conduciendo!

—Pero, mamá...—murmuró angustiado, volviendo a sentarse.

—¡Colócate el cinturón de seguridad!

—Ya, no le grites —intervino Jungkook con su mirada fija en el camino—. Luego me enseñas en casa, ¿sí, Junhoe?

—Sí, papá —habló por lo bajo, demostrando que le había afectado los gritos de su madre.

La mujer miró molesta por un momento a su esposo al nunca ayudarla cuando se trataba de reprocharle cierto comportamiento a su hijo, pero además de eso, ya lo estaba desde antes, y ahora sólo sentía ganas de atacarlo por todo lo que venía reprimiendo. Y es que ya no estaba pudiendo soportar su poca atención, como siquiera había recordado que cumplían ocho años de matrimonio.

Llevaba semanas intentando descifrar qué pasaba por su cabeza, dentro de él, tiempo buscándole sentido a las emociones que estaba sintiendo, a sus dudas. Ya no podía soportar el poco tiempo que le dedicaba, como parecía al estar presente tan sólo darle atención a su hijo, y darle más importancia a beber que a ella, por lo que buscaba algo que no le diera razón a sus suposiciones.

Ya siquiera hablaba con ella, porque algunas noches cuando llegaba estaba tan ebrio o cansado que no quería siquiera pelear y se quedaba en silencio, para luego marcharse a dormir al sofá sin notar que entre menos hablaba, más grandes se volvían las dudas de su esposa. No había forma de que supiera que Jungkook estaba comenzando a caer nuevamente en el alcohol, y no era que había dejado de amarla. Sori siquiera sabía que cuando se conocieron se había transformado en un motivo para que él lo dejara e intentara ser mejor para ella, porque el simple hecho de su presencia lo había sacado del hoyo al que estaba cayendo, haciéndole saber que su amor era puro. Pero ahora al pasar por tanto estrés en su trabajo por las pérdidas que estaban teniendo, dándole también problemas con su hermano, el sentir que su depresión estaba regresando, y el tener que fingir estar bien por su hijo, prefería beber para intentar sobrellevarlo.

Pero, sin saberlo, su esposa estaba cansándose de que no calmara los rugidos de su mente, y tan sólo le dijera un "lo hablaremos después porque me duele mucho la cabeza", dejando su corazón colmando de ansiedad y angustia.

—¿Puedes calmarte un poco? —preguntó llamando su atención, Jungkook.

—¿Calmarme? —el cinismo pudo notarse con gran facilidad, provocando que él suspirara—. ¡No dejas de beber siquiera cuando salimos en familia!

—No empieces, Sori.

—¡Estoy cansada de tener que soportar que te la pases bebiendo!

—¡No grites!

—P-Papá...—intervino el niño acercándose nuevamente, mientras Jungkook se detenía por el semáforo.

—¡¿Qué haces, Junhoe?! ¡Dije que te sientes y te coloques el cinturón! —gritó molesta, Sori.

—¡No le grites a mi hijo por estar molesta conmigo! —apuntó molesto.

—¡¿A tu hijo?! ¡También es mío, y lo cuido mucho más que tú que te la pasas en el trabajo y ebrio! —acusó enfurecida.

—Cierra la boca que está Junhoe presente —masculló intentando mantener la calma, ya que no quería seguir alterando a su hijo.

—¡No me mandes a callar porque ya estoy cansándome de ti...!

Ella quiso continuar atacándolo, pero el claxon de un coche llamó la atención de ambos, lo que hizo que Jungkook reaccionara a que ya había cambiado el semáforo. Sin dudar retomó el camino acelerando, siendo cegado por una luz brillante a su costado y escuchando el grito de desesperación de su esposa antes de que recibieran el impacto.

(...)

Cinco meses había pasado desde aquella noche tan trágica donde perdieron a su hijo. Desde entonces, Jungkook vivía sumido en una miseria, lleno de culpa y lamentos por todo lo sucedido, porque no dejaba de pasar por su cabeza aquel recuerdo, todo lo que podría haber hecho y no hizo.

Pensaba en que si hubiese sido un mejor esposo, si le hubiese dejado de llevar la contra a su esposa, si le hubiese dicho a su hijo de colocarse el cinturón, la discusión, ni el accidente hubiesen sucedido. Pero ahora estaba sentado frente al sofá, con su cabello revuelto, sus ojos hinchados y enrojecidos, su nariz y mejillas sonrosadas como también húmedas por las lágrimas, sus labios resecos, una camiseta blanca manchada, pantalones de algodón negros, y una botella de licor casi vacía frente a él.

La puerta se abrió y este siquiera se movió, tan sólo pasó la mano por frente, cerrando los ojos con fuerza mientras las lágrimas brotaban. Sori cerró la puerta tras su espalda, cargando con una bolsa, pero al escuchar unos sonidos, volteó sorprendiéndose por un momento al ver a su esposo en el suelo.

Esta llevaba su corto cabello atado en una coleta donde se escapaba algunos mechones, sus ojos también hinchados, luciendo más pálida de lo normal.

Por más que lo intentaba, ya no sabía cómo sobrellevar la situación, cómo ayudar a su esposo y hacerle entender que no era su culpa, pero es que este no era capaz de volver al trabajo, de intentar continuar con su vida.

—Jungkook, por favor, ya deja de beber —pidió dejando la bolsa en suelo. Este no contestó para nada, por lo que ella suspirando se acercó—. ¿Cuántas veces debo decirte que ésto no va ayudarnos? —preguntó tomando la botella—. Necesitamos ayuda...

—¡Todo es mi culpa! —sollozó inclinando su cabeza hacia atrás, mientras la castaña se colocaba en cuclillas frente a él—. ¡Es mi culpa, Sori!

—N-No digas eso, por favor —pidió con un nudo en la garganta, tomándolo de los brazos—. Escúchame, tienes que ser fuerte. Te necesito. Necesito a mi esposo para que podamos salir adelante de ésto, Jungkook.

—¡Déjame solo! —exigió apartando bruscamente sus manos, provocando que ella jadeara por la sorpresa—. ¡Siempre tenías que reclamarme...!

—No te atrevas...—advirtió con sus ojos cristalinos.

—¡Si tú no hubieras empezado con tu mierda, yo me hubiera dado cuenta de ese coche, y nuestro hijo estaría con nosotros! —aseguró enfurecido mientras ella lo miraba dolida con sus lágrimas comenzando a brotar—. ¡Ahora no lo está y es todo por nuestra culpa! —rompió a llorar nuevamente inclinando su cabeza hacia atrás, cubriéndose el rostro con una de las manos.

Eso fue suficiente para que Sori sintiese cómo su corazón se rompía por completo, porque no podía soportar para nada que su propio esposo le dijera que por su culpa su hijo ya no estuviera con vida, sabiendo que ella luchaba para que pudieran continuar con sus vidas. Ya no había forma alguna de que pudiera seguir aferrándose a todos los recuerdos buenos que tenía con Jungkook, a cómo la enamoró cuando tenían veinte años, a cómo todo fue surgiendo de una manera mágica para ella.

Ya no podía más.

Esa misma tarde que él sentía ahogarse en su llanto y gritando por su hijo, por cuánto lo necesitaba con ellos, siendo atacado por la culpa, Sori se marchó, dejándolo preso de una torturante soledad donde seguiría encontrando la salvación en el alcohol.

(...)

Ya había pasado dos años desde el fallecimiento de su hijo, por lo que no le había quedado más que retomar el trabajo, buscando una distracción en eso, aunque su salvación seguía siendo el alcohol y más cuando aquella fecha se acercaba. Pues, el sólo existir le dolía, el sólo respirar, el tener que seguir despertando y ahora hasta con su cama vacía, porque no pudo sobrellevar el duelo por su hijo, acabando también con su matrimonio.

En un principio había pensado que eso no le importaba para nada, pero al año, reaccionó a todo lo que estaba pasando en su vida. El caos que había hecho en un intento de sobrellevar todo el dolor, toda la culpa con la que vivía.

Por más que ya no estaban juntos, Sori lo había buscado cuando se cumplió un año del fallecimiento de Junhoe, habían hablado por llamada, llorado juntos, intentando disminuir el dolor del otro. Y ahora que iban por el segundo año, Jungkook había recibido una llamada de ella que provocó su miedo, por lo que no dudó ni un segundo en salir de su trabajo para conducir hacia el nuevo departamento de Sori. Agradeció que la puerta estuviera abierta, por lo que entró comenzando a gritar su nombre, sorprendiéndose al ver las botellas de vino en la mesa, pero siguió buscándola hasta que terminó encontrándola en el baño.

La mujer estaba destrozada, sollozando apoyándose en el lavabo, por lo que Jungkook no dudó en abrazarla por detrás, apoyando la frente en su nuca mientras sentía un nudo en su garganta, pero se aferraba más a ella estando aliviado de que no hubiera hecho ninguna de las locuras que cruzó por su cabeza.

—Estás bien...

—Ya no sé cómo seguir —musitó con la voz aguda a causa del llanto—. La soledad está acabando conmigo.

—Estoy para ti.

La mujer volteó a verlo permitiéndole que se encontrara con su mirada llena de dolor, sus mejillas empapadas por las lagrimas y su nariz enrojecida de tanto llorar. No se parecía para nada a la Sori de la que se había enamorado de un comienzo, pero quería quitarle todo aquel dolor que estaba sintiendo, aunque él no pudiese siquiera con el que cargaba desde hacía tiempo.

—Te extraño, Jungkook —confesó con un hilo de voz, provocando que, luego de tanto tiempo, sintiera su corazón volver a latir.

El pelinegro llevó las manos a sus mejillas, limpiando delicadamente sus lágrimas, mirándola detalladamente como si no se creyera para nada volver a tenerla así de cerca, escuchar aquellas palabras salir de sus delgados labios rosados.

—¿E-En verdad?

—Sigues importándome —recalcó juntando sus frentes.

—Te necesito tanto, Sori —expresó con la voz profunda.

Sus respiraciones pesadas chocaban y sus latidos estaban acelerándose ante el deseo que comenzaba a nacer en ambos, por lo que él al ya no poder seguir reprimiéndolo, estampó sus labios con los de ella, siendo rápidamente correspondido. Sori pasó los brazos alrededor de sus anchos hombros, apegando más sus cuerpos, y Jungkook le hizo enrollar las piernas en su cadera para caminar hacia la cama.

Sus lenguas danzaban de manera erótica al acomodarse sobre la castaña, volviendo sus caricias cada vez más obscenas, para comenzar a deshacerse de su ropa. Así Jungkook se introdujo en ella, escuchándola soltar un grito ahogado mientras él gruñía en su oído ante aquella sensación que parecían haber olvidado, pero que era tan placentera que logró que sus sentidos se dispersaran.

Ambos decidieron aquella noche de soledad, entregarse al deseo en busca de sentir algo más que sólo una culpa y dolor que parecía estar acabando con ambos. En la habitación tan sólo podía escucharse el choque de sus cuerpos, sus gemidos y gruñidos, olvidándose completamente de todo por un momento, siendo uno luego de tanto tiempo.

Y así, Jungkook acabó abrazándola, escondiendo el rostro en su cuello y rompiendo en llanto, al igual que ella que se cubrió el rostro con una de las manos. Pues, a pesar del gran placer que los había cegado hasta segundos atrás, aquellas emociones que tanto intentaron reprimir, volvió a golpearlos y con más intensidad esa noche, sabiendo que al día siguiente debían ir al cementerio donde los recuerdos estarían más presentes que nunca.

(...)

Jungkook estaba completamente sorprendido de que Sori lo invitara a una cafetería, porque desde el primer año cuando creían que ya era suficiente, se marchaban del cementerio y sus caminos se separaban hasta que la fecha se volvía a acercar otra vez. Ahora al estar en aquella cafetería donde se conocieron, y también él se atrevió a pedirle matrimonio, hacía que su corazón se agitara por tener la ilusión de que se arrepintiera de haber dicho aquella noche que volvieron a ser uno, que tan sólo había sido un error.

Tenía la ilusión de que ella quisiera volver a él, de poder hacer las cosas bien y demostrarle que seguía siendo digno de su corazón, porque sólo así volvería a recuperar una parte de su vida. Aquella vida que en el pasado jamás creyó poder tener, pero terminó siendo feliz hasta unos pocos meses antes de la tragedia.

Ya no quería seguir queriendo huir de sí mismo, no quería seguir deprimido, no quería seguir ahogándose en el dolor y ser preso de una torturante soledad.

—¿De qué quieres hablar? —preguntó curioso, dejando la taza nuevamente en la mesa mientras observaba cómo ella parecía demasiado nerviosa.

No podía dejar de mirarla, no solamente porque su corazón seguía latiendo por Sori, y estaba seguro que sólo recuperándola podría volver a vivir, sino porque no podía creerse que pareciera diferente. Pues, en su mirada almendrada había regresado aquel brillo que la hacía ver viva, aunque no era el mismo tan intenso de siempre.

—Ya no puedo seguir haciendo ésto —respondió provocando que él sintiera cómo una inquietud se instalaba en su pecho.

—¿A-A qué te refieres?

—Ya no voy a verte cada diez de julio. Probablemente, ya no nos veamos más, Jungkook —aclaró intentando sonreír, aunque le salió más una mueca torcida por los nervios.

—N-No. No puedes hacerme esto. Dijiste que te importaba. ¡Dijiste que me extrañabas! —alzó la voz histérico, lo que hizo que ella se sobresaltara y mirara a su lado por las personas que estaban también allí.

—Eso fue hace un año cuando seguía sin saber cómo sobrellevar todo.

—Sori... yo sigo amándote —aclaró tomando su mano mientras se inclinaba hacia adelante, observándola desesperado y con sus ojos cristalinos.

—Necesito avanzar y tú también...

—¡Podemos hacerlo juntos!

—Tú y yo sólo nos hacemos caer más —aseguró haciendo una mueca, mientras él bajaba la cabeza ahogando un sollozo.

—Sin ti sólo voy a acabar por rendirme.

—No me hagas esto —pidió con un nudo en la garganta—. El dolor no será por siempre, pero debes tener las fuerzas necesarias para seguir avanzando. Verás que todo va a mejorar, así como lo ha hecho para mí. Sólo... busca ayuda y continúa con tu vida, por favor.

Jungkook se detestaba por haber comenzado a ser inhabitable para ella tiempo atrás, y sabía que ahora lo era más que nunca, pero por un momento tuvo la esperanza de que cambiara de decisión, de que volviera a él porque era su única pequeña esperanza.

Levantó la mirada encontrándose con la cristalina de ella, dándose cuenta que ya no habían más palabras por decir, ya había pasado tiempo desde que todo acabó entre ellos, desde que ella se fue.

—¿Ya no me necesitarás nunca más? —preguntó con un hilo de voz, apretando el agarre.

—Adiós, Jungkook —musitó soltándose, dedicándole una última mirada antes de levantarse y tomar su bolso para dirigirse hacia la salida.

Jungkook se levantó mientras las lágrimas seguían brotando, observando por la vidriera cómo la mujer que creía que podía ser su salvación, se subía a un coche donde había un hombre de cabello rubio que le sonreía antes de que ella cerrara la puerta para marcharse. Y es que comenzaba a comprender a qué se refería con que había avanzado, algo que no creyó capaz al él no poder hacerlo. Sólo quería estar con ella, pero Sori seguramente ya siquiera volvería a hablar de él.

Finalmente su esposa había avanzado con su vida, y ahora se sentía completamente paralizado, podía respirar en ese preciso momento porque eso no era algo que estaba fuera de sus manos, pero ya no estaba viviendo porque eso perdió todo el sentido para él.

Jeon Jungkook se había rendido porque lo había perdido absolutamente todo ahora que hasta Kim Sori se fue de su vida para siempre.

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Great Character

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Strong Dialog

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es tan triste 😭

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