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HabÃan pasado un par de horas desde que Seokjin los habÃa visitado para dejarles comida y los supresores. Después de tanto tiempo metidos en esa cama, Jungkook sentÃa los labios hormiguearle cada vez que los ajenos le dejaban en paz por unos segundos.
El omega era consciente de que los efectos del supresor anterior cesarÃan en cualquier momento, pues no podÃa evitar buscar más contacto con cada beso, y más desde que el alfa habÃa pensado que era buena idea despojarse de su camisa.
Jungkook se sonrojó cuando vio a Taehyung acomodarse a su lado, apoyando un codo en la cama y recostando la cabeza sobre su propia palma. Dios, ese hombre querÃa matarlo. El omega estiró un poco la cabeza en su dirección y Taehyung entendió gustoso el mensaje, inclinándose para darle un nuevo beso húmedo antes de sentir las manos del omega en sus hombros, haciéndole recostarse sobre su espalda para trepársele encima.
—Te amo, Kim Taehyung —dijo Jungkook, dejando pequeños besos en la sonrisa preciosa que se formó en los labios ajenos— Te necesito tanto. Hagámoslo, por favor.
Jungkook tenÃa las mejillas tan rojas que sentÃa cómo le quemaban, pero nunca habÃa estado más de acuerdo con su lobo, amaban a ese alfa con locura, amaban sentirse protegidos y tenÃan la confianza para entregarse sin dudas.
—¿De qué hablas? —preguntó Taehyung, poniendo sus manos sobre las caderas del menor, que se acomodó sobre sus piernas.
Jungkook se puso aún más rojo.
—Eres mi alfa, nada me harÃa más feliz que compartir un celo contigo —susurró pasando sus brazos por el pecho del mayor, acercándose lentamente a sus labios, pidiéndole a su lobo que no tomara totalmente el mando, porque querÃa recordar cada parte de esa noche y tal vez el resto del dÃa siguiente— Y sÃ, estoy totalmente consciente de lo que digo. Quiero estar contigo, ser completamente tuyo. Por favor, tómame.
Taehyung sintió que la garganta se le secaba y rompió la distancia besándolo de manera dulce, transmitiendo las mil emociones que lo envolvÃan. En ese momento, Jungkook le creyó a Seokjin y su teorÃa de que ese alfa era su destino, porque pudo sentirlo: simplemente ambos se dieron cuenta de que era el lugar correcto, el lugar perfecto para permanecer.
Jungkook no tardó en tener al alfa encima cuando su espalda chocó con el colchón y soltó un jadeo cuando los besos de Taehyung comenzaron a trazar un camino por su mandÃbula a medida que el alfa subÃa un poco la playera que llevaba, dejándole el abdomen al descubierto, por donde no tardó en pasar sus dedos causándole escalofrÃos. El omega sentÃa sus piernas temblar y estaba seguro de que su ropa era un completo desastre por todo el lubricante natural que su cuerpo estaba produciendo para el alfa.
Taehyung bajó sus besos junto a sus manos dejando caricias hasta llegar al pantalón de su omega, bajándolo junto con su ropa interior; el omega rio un poco ante la torpeza del alfa que lucÃa desesperado y con mirada hambrienta. Jungkook creyó que tal vez algo de miedo surgirÃa en su interior, pero le fue sorprendente sentir la tranquilidad que le transmitÃa el mayor.
El menor atrajo al alfa hacia sà para comenzar un nuevo beso, con las manos curiosas del alfa humedeciéndose cada que se detenÃa a dejarle un apretón en el trasero. Jungkook le rodeó la cadera con las piernas, acercándolo aún más a su cuerpo, sintiendo delicioso el roce de su entrepierna desnuda contra el pantalón de pijama que aún llevaba el alfa. Pero aunque aquella sensación le agradó, no era lo que necesitaba ni lo que deseaba, por lo que con ayuda de sus manos y talones, comenzó a bajar la ropa de la parte inferior del alfa.
Tal vez todo iba demasiado rápido, se sentÃa asÃ, desesperado, pero la realidad era que se necesitaban mutuamente. El alfa pronto se encontró desnudo de rodillas entre sus piernas, mirando embobado la imagen del omega simplemente con su playera arrugada sobre el inicio de su pecho. Jungkook sonrió más al darse cuenta de que el mayor le estaba dando la oportunidad de elegir si querÃa o no retirar la prenda.
—Puedes quitarla, Tae. Estaré bien.
El alfa dejó un largo beso en su frente mientras con cuidado subÃa la prenda, dejando expuesta cada vez más la piel clara del menor. Una vez estuvo fuera, Jungkook se sintió totalmente expuesto y quiso voltear la mirada, no queriendo ver la reacción del alfa, pues aunque no era una marca muy grande y con el tiempo habÃa ido disminuyendo, estaba ahÃ, presente en su piel como un vivo recuerdo, y le era imposible no ponerse mal ante ello.
—MÃrame —pidió Taehyung, —eres hermoso, completamente precioso. ¿Sigues dispuesto a continuar, mi amor? —cuestionó, deteniendo todo tipo de movimientos y caricias.
—Muy dispuesto —susurró y Taehyung sonrió dejando besitos por todo el rostro del menor— Espero no te canses rápido.
—Espero que tú aguantes lo que quiero hacerte.
Jungkook soltó una carcajada que pronto se vio interrumpida cuando, sin previo aviso, el alfa le dio vuelta en la cama, colocando una mano en su vientre para levantarle un poco el trasero donde no tardó en enterrar el rostro para dejar una lamida sobre su entrada empapada.
Jungkook quiso jadear pero no tuvo aire suficiente en los pulmones para hacerlo, asà que terminó por soltar un gemido quebrado segundos después mientras estiraba uno de sus brazos para atrapar la almohada más cercana y apretar con fuerza.
—Tae... —le llamo el omega pero el alfa ni siquiera contesto, totalmente absorto en saborear ese aroma que tenÃa horas invitándole a probar. Jungkook gimió cuando un dedo del alfa acompañó a su lengua para penetrar su entrada totalmente lubricada, creando un delicioso vaivén sin problema alguno gracias a la excesiva cantidad de lubricante acumulado en el lugar debido al maravilloso trabajo que su alfa estaba haciendo con la boca.
El omega comenzó a soltar pequeños gemidos que incrementaron su volumen a la vez que otro dedo se enterraba en su interior.
—¿Te gusta? —preguntó Taehyung con la respiración acelerada, alejándose porque necesitaba observar cómo el menor se retorcÃa mientras ese bonito culo se tragaba a sus dedos. Jungkook no podÃa emitir palabra alguna, pero asintió mientras mordÃa su labio fuertemente. —¿Quieres más, bebé? —El menor volvió a asentir y el alfa retiró sus manos —PÃdemelo.
Jungkook aprovechó el momento para voltearse en la cama y mirar algo enojado al mayor por estar perdiendo el tiempo con sus juegos.
—Quiero más de ti —dijo, y el mayor sonrió en grande, tratando de llevar su mano al cuerpo del omega, buscando prepararlo aún más, pero Jeon lo detuvo— No, tus dedos no. Estoy listo, solo hazlo ya. Te necesito ahora.
No necesitó pedirlo dos veces. El mayor masajeó un poco su miembro totalmente despierto y llevó la punta a la entrada del omega, que alzó la cadera y tomó con fuerza las sábanas mientras el alfa se enterraba de a poco. Con cuidado, Taehyung se acercó para besarle y realmente que la sensación era asombrosa. Las paredes del omega aprisionaban con fuerza toda la longitud del alfa, quien, una vez estuvo casi por completo dentro del menor, se quedó quieto por unos minutos, esperando a que ambos se adaptaran a la sensación.
Jungkook tenÃa unas pequeñas lágrimas sobre su rostro y la respiración agitada. Y sÃ, tenÃa que admitir que tal vez apresuró todo por la necesidad que crecÃa más y más en su interior, pero realmente el alfa era más grande de lo que supuso. Taehyung soltó una risita feliz y besó cada uno de sus ojitos cerrados, diciéndole en pequeños susurros que lo amaba y estaba inmensamente feliz.
Cuando ambos se adaptaron, el alfa comenzó con pequeñas embestidas que definitivamente hicieron al menor no solo ver las estrellas, sino sentir que podÃa tocarlas. Esos ágiles movimientos, acompañados de caricias tiernas e indecentes, besos húmedos, las pequeñas marcas que Taehyung comenzaba a dejar por toda su piel y palabras un tanto sucias, hacÃan del ambiente algo perfecto.
Las manos del menor se aferraban con fuerza a los anchos hombros del alfa mientras este tocaba una y otra vez el punto dulce de su interior. Después de un rato, el mayor llevó una de sus manos al necesitado miembro del omega, estimulándolo al ritmo de las embestidas y deleitándose con el sonido de su nombre salir de los labios del menor, acompañado de dulces gemidos y maldiciones que estaba amando. Era simplemente maravilloso poder destruir esa imagen de omega perfecto mientras lo tenÃa asà entre sus brazos.
El menor llevó una de sus manos al cabello del mayor, estirando fuerte mientras sentÃa cómo cada vez estaba más cerca de alcanzar su punto máximo de placer.
—Ohh, Tae... —gimió sobre los labios del alfa, quien notaba cómo las paredes del menor se contraÃan invitándolo a acelerar sus movimientos, haciendo que el omega llegara al orgasmo mostrándole su cuello en señal de sumisión.
Jungkook querÃa que lo marcara, pero solo recibió un besito en el área a la vez que escuchaba un gruñido del alfa y sentÃa un gran nudo formarse en su interior.
—¡Ah, carajo! —casi gritó al sentir el miembro del mayor agrandarse y percibir cómo grandes cantidades de esperma eran depositadas en su interior.
Taehyung puso una sonrisita tÃmida y escondió su cara en el cuello del omega, acariciando con la nariz el punto donde el aroma era mucho más fuerte.
—Lo siento, perdón. ¿Duele mucho, mi amor? —preguntó aún sobre la figura del menor, levantándose un poco para ver sus ojos con cuidado de no lastimarlo.
Jungkook sentÃa una corriente entera recorrer su columna cada vez que sentÃa al alfa dejar más de su semilla en su interior.
—Está bien, es muy grande... Ah, siento que voy a explotar. —Taehyung rio un poquito y el menor lo acercó para besarlo— Pero está bien, me siento tan tuyo y eso me encanta. Te amo.
—Y yo te amo a ti, mi prÃncipe —dijo acomodando al menor con cuidado, buscando que estuviese cómodo para esperar a que el nudo bajara porque estaba fantaseando ya con la siguiente posición en la que podrÃa enterrarse una vez más en el cuerpo del omega.








