Capitulo 1
Estados Unidos de Norteamérica, conocido como uno de los mejores cazadores de la zona, ha viajado incontablemente y jodido a otros en el proceso, pero esos son datos irrelevantes (según él). Tenía un gran ego y, a pesar de que todos lo odiaban, lo contrataban por puro compromiso, aunque para él era divertido ser odiado y ganar dinero por lo que hacía. Podía cazar cualquier criatura mística, cualquier peligro, con su habilidad y su fuerza... aunque no sabía lo que vendría. Era conocido por su gran conocimiento en armas; estaba bastante experimentado (según él) y podría resolver cualquier pedido que todos en ese pueblo desearan. Todo lo hacía por dinero o por recursos, no porque realmente le importara alguien de ese pueblo.
...
Caminaba por el pueblo con una gran sonrisa dirigiéndose a un bar donde estaría su próxima misión. Entre el pueblo había algo de diversidad: elfos, hadas, brujas, entre otras criaturas, las cuales convivían con los pueblerinos sin ningún problema. La mayoría de reinos, incluso los más lejanos, estaban en paz entre sí y convivían en armonía, excepto uno.
-Buenos días, cantinero, algo ligero. -Engreído, el estadounidense se sentó al lado de la barra mientras el cantinero, cambiando formas, le servía una bebida en un pequeño vaso de cristal.
-Llega a tiempo, lo necesitaba justamente -se agachó buscando debajo de la mesa, poniendo un cofre lleno de mapas y provisiones-. Necesito sus servicios para obtener un material exótico y bastante cotizado entre los arquimios; es poco común conseguirlo por el pueblo, así que tendrás que emprender un largo viaje para obtenerlo. Además, se consigue matando a estas criaturas.
-Ve al grano; cual sea la criatura, puedo vencerla sin problemas. -Engreído, peinó hacia atrás su cabellera rubia mientras le daba un trago a su bebida.
-Oh, no quería asustarse; es un dragón, uno de agua para ser más específico. Necesito su sangre o sus escamas; dicen que son muy buenas para las pociones de sanación. -Una sonrisa se formó en su rostro, fingiendo amabilidad.
-¿Dragón? -tartamudeó con miedo y varias miradas se fijaron en el cazador; al sentir las miradas ajenas, fingió tranquilidad y rodó los ojos-. Uff, trabajo fácil.
-Ujum... -Con dudas, el cambiaformas recogió todo lo que podría necesitar: una lista de instrucciones, entregándose al contrario de mala manera, tirando el bolso a un lado de él, al igual que un gran saco de dinero-. Esta es la mitad; lo demás te lo doy cuando me traigas todo. Si mueres, todas tus pertenencias serán mías, que quede claro.
-Sí, sí, no moriré rarito, esto será pan comido. -Tomó el bolso y salió mostrándose sereno y sin ninguna preocupación para después irse a un callejón a pensar en lo que acaba de hacer.
"¿Un dragón? ¿¡Estoy loco!? ¿Y de agua? ¿Qué quiere decir con eso???
Miles de maldiciones salían de su cabeza, pero no podía hacer nada; ya había aceptado y le habían pagado la mitad, solo quedaba intentarlo o morir en el intento; de todos modos no tenía nada que perder.
...
La expedición había comenzado. Manejaba una carroza con un caballo mientras miraba el mapa donde debía dirigirse. Cada vez las horas iban pasando y las señales de madera en el camino cada vez eran menos. Aún no se había topado con ninguna criatura peligrosa, solo con habitantes de ciudades y alguna que otra criatura inofensiva. La noche cayó y decidió acampar en un lugar el cual consideró seguro. A la luz del fuego se dedicó a fumarse un tabaco mientras observaba la luz de la luna. Miró a sus alrededores, algo inseguro; pensó que tal vez era paranoia, pero ese momento se sentía observado...
Se acercó a su caballo a acariciarlo con suavidad; era de color negro con una cabellera hermosa. Acarició a este dando un pequeño beso entre sus ojos.
-Te amo mucho, petróleo, descansa.
Respondió con cariño mientras el caballo, en respuesta, soltó un relincho y se dispuso a descansar. El estadounidense se quedó viendo las estrellas un rato, viendo las constelaciones y observando el hermoso cielo que tenía a su alcance. Poco a poco, sus ojos comenzaron a sentirse pesados hasta que por fin pudo dormir después de un largo día.
...
A la mañana siguiente, siguió su viaje como pudo, cruzándose con algunas criaturas, las cuales evitaba su contacto visual; no buscaba tener problemas con "criaturas inferiores". Siguió su camino andando con su caballo mientras silbaba una leve melodía, mientras la luz de la mañana comenzaba a brillar. El rubio de ojos azules dio una pequeña sonrisa sintiendo el fresco aire mañanero que hacía que cada día valiera más la pena. Mientras se adentraban en el entorno, comenzó a escuchar cómo algo se estaba acercando. Se preparó un poco más lejos, comenzando a recargar su ballesta y a mantenerse alerta en todo momento.
"No creo que me pase nada, ¿verdad? "Capaz ese dragón ni existe, jeje".
Se engañó a sí mismo mientras las gotas de sudor bajaban por su rostro; caminaba a paso lento, pero al escuchar al caballo alterado, volteó y, en unos escasos segundos, una criatura cayó en picada del cielo embistiendo al caballo, haciendo que la sangre se derramara hasta salpicar al cazador. No hubo momento para disparar en ese instante; la enorme criatura escamosa devoró al equino ahora fallecido, mientras Usa solo trataba de apuntar su arma dando un primer disparo.
Hubo un silencio. La criatura ilesa lo observó con esos ojos dorados; era alargada, de un tamaño descomunal, estaba salpicada de sangre y aún en su boca se mantenían restos del animal. Sus miradas se mantuvieron firmes y ahí el americano supo que debía correr. Con toda su voluntad salió disparado, siendo perseguido por dicha criatura que evadía cada obstáculo sin problema, comenzando una persecución en la cual no había nada justo: un cazador asustadizo sin tanta experiencia y un dragón con una gran sed de sangre.
El cansancio comenzó a estar presente en sus pulmones; empezaba a hiperventilarse y, como pudo, corrió lo más que pudo hasta que se adentró en un barranco. Sin previo aviso, se resbaló, cayendo hasta perder el conocimiento. El dragón simplemente observó el barranco; no le gustaban las presas muertas y menos cerca de su cueva. Bajó con sigilo y observó el "cadáver"; rápidamente tomó una forma humanoide, teniendo las manos perfectas para colocarlas en el cuello y el brazo del contrario buscando pulso. El dragón hizo a un lado su cabello largo (que llegaba hasta el piso) y volvió a tomar su forma de dragón, tomando a la criatura y sacándola de ese lugar, la cual estaba sucia, con una pierna y un brazo completamente rotos, entre otros huesos. La llevó a su cueva y se quedó observándola, pensando qué hacer con ella... Estaba algo gorda, tenía buena carne, aunque no sabía con certeza si en realidad era grasa o carne a la cual comer. El dragón colocó uno de sus enormes dedos escamosos y apretó el brazo del contrario y, efectivamente... Parecía ser pura grasa, lo cual lo hizo hacer una mueca de disgusto; podría ponerlo en forma y engordarlo con proteína para después comerlo. Lo observó fijamente; parecía una hembra de su especie (o eso decía él). Sus facciones eran algo masculinas, pero eso a China no le molestaba; de hecho, no le molestaba para nada esta "mujer".
Tomó su forma humanoide comenzando a buscar medicina y la manera de curar las heridas del contrario vendando su brazo y su pierna mientras lo colocaba en el nido donde solía dormir cubierto de pieles de animales, heno, y plumas de animales..
...
El cazador abrió los ojos de golpe, comenzando a respirar agitado. Apenas observó dónde estaba; trató de moverse, pero sus extremidades estaban vendadas y estaba completamente inmóvil.
-¡¿E-estoy muerto, verdad?! -¿¿Esto es el infierno?? -Aun necio, intentó levantarse sin éxito; un fuerte dolor en todo su cuerpo lo hizo acostarse nuevamente.
Al escuchar unos pasos, trago fuerte, observo a una figura, un hombre, de un cabello largo hasta el suelo con una figura masculina, pero con movimientos delicados. Ese hombre apartó el cabello de su rostro; su piel era pálida y sus ojos eran dorados. Se encontraba preparando un té y una sopa, la cual comenzó a mover con una cuchara de madera. El estadounidense se ruborizó al hacer contacto visual con la criatura tan hermosa. No parecía un elfo, pero sus orejas eran algo puntiagudas y llenas de escamas, escamas... Todo su cuerpo tenía escamas, sus manos tenían garras... Sus pies son las patas como las de un dragón, su cola es de dragón... ¡¿dragón?! ¿¡Es el dragón!?
-MALDITO HIJO DE PERRA, TE MATARÉ POR HACERME ESTO. -Trató de buscar la ballesta y, al darse cuenta de que estaba desarmado, sudó frío.
El chino solo lo observó con una pequeña sonrisita burlona, inclinándose, haciendo que su pecho se viera más descubierto por la amplitud de la vestimenta. El estadounidense se ruborizó y miró a otro lado, avergonzado.
-Pequeña tonta, tú te caíste allí, nena. Qué voz tan áspera tienen las de tu especie. Podrás tener una voz profunda, pero una dama no debe decir tantas barbaridades -susurró el chino mientras su mano escamosa pasaba por la barbilla del contrario, observando sus azulados ojos.
-¿Pequeña? -¿Dama? ¡No soy una mujer! -respondió ofendido el contrario mientras apartaba la mano con un manotazo... con su mano buena.
-¿No eres hembra? Yo... perdona, en ese caso -su semblante amable y dulce cambió para después acercarse al contrario, colocándose encima de él- no habrá problema si te devoro ahora mismo -susurró suavemente en su oído.
El estadounidense tuvo un escalofrío y solo se dejó hacer mientras el contrario solía su cuello y su cuerpo como si el olor de su carne fuera exquisito
-Esto es raro, hombre, pudo comer mi cuerpo mientras estaba inconsciente.
Explicó algo nervioso mientras la nariz del contrario ya estaba en su cuello oliendo su aroma en cada momento; esto comenzaba a excitar al estadounidense.
-Me gusta que mis presas estén ilesas para yo mismo destrozarlas.
Susurró mientras se separaba y miraba al contrario. Paró su mano por la piel del contrario, por su mejilla; con su garra rasgó la piel, no tan profundo, acercando su lengua para probar algo de su sangre.
-¿Por qué debería alimentarte y cuidar tus heridas en este momento? Pensé que eras una dama y tal vez podría tener una compañera para aparearme en esta próxima temporada de celo, pero esto es decepcionante. Aun puedo engordarte correctamente, curarte y comerte, pero necesito saber por qué estás acá.
El dragón se sentó en el regazo del contrario, esperando pacientemente la respuesta del contrario, pero solo recibió un quejido y una expresión de dolor. Su peso era demasiado para el lastimado cuerpo del contrario, es decir, era una criatura de alrededor de 2.20 cm; con un hombre de 1.75 cm; estaba por matarlo.
-Lo siento, ahora cuéntame -respondió mientras se recostaba a un lado del contrario.
-N-no soy hembra, pero me mandaron por una misión; podemos hacer un pequeño trato, no sé si estás de acuerdo.
Tartamudeo nervioso mientras la hermosa criatura lo observaba divertido.
-Te escucho.
-Y yo puedo darle todo el placer que desee en esa temporada de celo, pero necesito recuperarme primero, y yo puedo darle algún bien material; en mi pequeño campamento tengo algo de dinero y joyas, pero para darle más que eso necesito sus escamas y su sangre.
Explicó el estadounidense mientras el contrario lo miraba intrigado, moviendo su cola de un lado al otro y mirando sus garras, fingiendo desinterés.
-Está bien, acepto -respondió sin tapujos el asiático; él no estaba muy interesado, tenía otras intenciones, pero le gustaba entretenerse un rato con sus presas.
El estadounidense quedó en silencio ante la aceptación del contrario; nunca creía que algo así podría pasarle y ahora se tenía que tirar a un dragón toda una temporada hasta satisfacerte y lograr salir de allí con vida.
Sin más, el asiático se levantó y regresó a servirle algo de sopa y té, al contrario.
El estadounidense terminó bebiendo el té curativo que habían hecho para él; con hambre comió la sopa, devorando la carne, la cual estaba... Algo dura.
-¿De qué es la carne? -preguntó el estadounidense mientras masticaba un pedazo de la carne.
-Mmm... es de tu amado caballo.
Respondió burlón el dragón mientras se recostaba en la cama, recargando su cabeza en su mano mientras movía su cola de un lado al otro.
-P-petróleo...-
El estadounidense miró su plato horrorizado: se había comido al caballo que había criado de potrillo.
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Hoy es noche de sexo 🗣‼️‼️‼️
Muchachos se viene mucho sexito rico, preparen esos prepucios








