πΊοΈ MI π π
El viaje en aviΓ³n habΓa sido agotador.
Taehyung sentΓa el cuello rΓgido, como si hubiera dormido sobre un tronco de madera durante horas.
Ese era uno de los motivos por los que detestaba viajar, aunque su vida parecΓa condenada a hacerlo: prΓ‘cticamente cada mes aterrizaban en un paΓs distinto.
A sus diecisiete aΓ±os, ya habΓa pisado mΓ‘s continentes de los que la mayorΓa de la gente verΓa en toda su vida.
CaminΓ³ en silencio por la lujosa habitaciΓ³n, arrastrando los pies hasta una de las camas king size. La suite era enorme, con ventanales que prometΓan vistas impresionantes.
Su padre, Namjoon, y Jin les habΓan reservado una sola habitaciΓ³n para todos: Γ©l, sus hermanos y Jimin.
El rubio era prΓ‘cticamente parte de la familia Kim; donde iba uno, iba el otro.
Eran inseparables desde el jardΓn de niΓ±os.
Y cuando cumplieron quince aΓ±os, Jimin habΓa reunido el valor para confesar que le gustaba Yoongi, el hermano mayor de Taehyung. Lo que nadie esperaba era que Yoongi llevara aΓ±os locamente enamorado de Γ©l desde los trece.
Apenas supo la verdad, no perdiΓ³ el tiempo: lo cortejΓ³ con aquella intensidad silenciosa que lo caracterizaba.
Ahora llevaban poco mΓ‘s de un aΓ±o juntos y seguΓan siendo como dos imanes imposibles de separar.
Hary, su hermana de la misma edad, era todo lo contrario a Γ©l en carΓ‘cter:
extrovertida, luminosa y siempre dispuesta a defenderlo. Lamentablemente, no compartΓan escuela; la de Taehyung era solo para chicos, un lugar que se habΓa convertido en su propio infierno personal.
βPerfecto, hay cuatro camas βanunciΓ³ Yoongi, el mayor de los Kim, rompiendo el silencio con su voz ronca.
βPuedo dormir contigo, gatito βronroneΓ³ Jimin acercΓ‘ndose a Yoongi con una sonrisa traviesa, tomando su mano con cariΓ±o.
Tanto Hary como Taehyung se giraron al mismo tiempo, con idΓ©ntica expresiΓ³n de confusiΓ³n.
βAh... ΒΏoigan? βintervino la rubia, cruzΓ‘ndose de brazosβ. Hay cuatro camas. Podemos dormir cada quien en la suya. No es necesario que te pegues a Γ©l Mimi.
βOh, sΓ lo sΓ© βrespondiΓ³ Jimin sin inmutarse, sonriendo con picardΓa mientras se dejaba caer en la cama junto a Yoongiβ. Pero ΒΏpara quΓ© desperdiciar una cama perfectamente buena?
Taehyung, ya recostado en su cama con las piernas cruzadas, levantΓ³ la vista de su libro y sonriΓ³ con suavidad.
βSabes que son como un chicle. Aunque hubiera cien camas, terminarΓan en la misma. βPasΓ³ una pΓ‘gina con calmaβ. Mejor prepΓ‘rate, Hary. TΓΊ y yo vamos a recorrer cada rincΓ³n de este lugar.
La chica suspirΓ³ con dramatismo, pero terminΓ³ sonriendo. SacΓ³ ropa limpia de su maleta y se dirigiΓ³ al baΓ±o.
Mientras tanto, Taehyung se hundiΓ³ en las pΓ‘ginas de IT, su libro favorito del momento.
Devoraba historias de todos los gΓ©neros sin distinciΓ³n; para Γ©l, un buen libro era un refugio.
LeyΓ³ hasta que el cansancio del vuelo lo venciΓ³ y se quedΓ³ dormido con el tomo abierto sobre su rostro, cubriΓ©ndole los ojos como una extraΓ±a mΓ‘scara.
Era catorce de febrero. Por eso Namjoon habΓa organizado este viaje a Γfrica: para alejarlo de las burlas constantes de la escuela. Justo a tiempo. Taehyung ya no soportaba mΓ‘s.
DespertΓ³ unas horas despuΓ©s, cuando el cielo comenzaba a teΓ±irse de tonos dorados y rosados. Se levantΓ³ despacio y caminΓ³ descalzo hasta el enorme ventanal.
El amanecer africano se extendΓa majestuoso frente a Γ©l.
CerrΓ³ los ojos, dejando que la cΓ‘lida luz baΓ±ara su rostro.
<<Quiero ser normal...>>
El pensamiento surgiΓ³ con fuerza, casi doloroso.
Deseaba dejar de ser el blanco de las burlas, de las miradas de asco, de los susurros crueles a sus espaldas.
Aunque fingiera indiferencia, cada comentario lo cortaba por dentro. Lo veΓan como un bicho raro, como algo repugnante de lo que habΓa que huir.
Una lΓ‘grima caliente rodΓ³ por su mejilla. Luego otra. Y otra mΓ‘s. LlorΓ³ en silencio, con el pecho temblando, mientras el sol terminaba de alzarse en el horizonte.
βQuiero un cambio... βsusurrΓ³ contra el cristal, como un mantra desesperadoβ. Quiero un cambio en mΓ...
β Β‘Vamos, amores! Β‘Ya es momento de despertar! βla voz alegre y cantarina de Jin inundΓ³ la habitaciΓ³n mientras corrΓa las cortinas con energΓa.
La intensa luz del mediodΓa africano entrΓ³ como un torrente dorado, iluminando cada rincΓ³n de la suite.
Jin se detuvo un segundo para observar la escena con una ceja arqueada.
HabΓa dos camas perfectamente intactas. Su mirada se dirigiΓ³ directamente hacia la de Yoongi, que claramente albergaba a dos personas bajo las sΓ‘banas.
Con una sonrisa divertida y llena de ternura, se acercΓ³ de puntillas, levantΓ³ un poco la sΓ‘bana y los descubriΓ³ acurrucados. Jimin dormΓa pegado al pecho de Yoongi, con una expresiΓ³n de absoluta paz.
Jin negΓ³ suavemente con la cabeza, volviΓ³ a taparlos con cuidado y les dio un leve beso en la frente a cada uno.
Luego mirΓ³ hacia la cama de Hary. Su hija dormΓa profundamente, abrazada a la almohada como si aΓΊn estuviera en plena batalla contra el jet lag.
DecidiΓ³ no despertarlos todavΓa. SaliΓ³ de la habitaciΓ³n en silencio y se dirigiΓ³ a la recepciΓ³n del lujoso resort, donde se suponΓa que se encontrarΓan todos.
Namjoon ya lo esperaba afuera, vestido con unos shorts beige y una camisa blanca de manga corta que contrastaba con su piel bronceada. Se veΓa fresco, relajado y guapo como siempre.
βΒΏY los chicos? βpreguntΓ³ Namjoon al verlo llegar solo, con una sonrisa curiosa.
βSiguen durmiendo como angelitos... o como koalas, mΓ‘s bien βrespondiΓ³ Jin con una risitaβ. Taehyung no estaba en su cama, debe andar explorando por ahΓ. Ya lo conoces.
Namjoon sonriΓ³ con calidez y lo tomΓ³ suavemente por la cintura, atrayΓ©ndolo hacia Γ©l.
βVayamos a desayunar entonces. Tal vez nos lo encontremos de camino.
βDe acuerdo βJin se elevΓ³ y le dio un rΓ‘pido beso en los labiosβ. Pero si no aparece en una hora, mandamos a Hary a buscarlo. Ella siempre sabe dΓ³nde encontrarlo.
Ambos caminaron juntos hacia el restaurante del resort, disfrutando de la brisa cΓ‘lida y del sonido lejano de la naturaleza salvaje que rodeaba el lugar.
Taehyung no tenΓa ganas de desayunar todavΓa.
El nudo en su pecho seguΓa ahΓ, fresco despuΓ©s del amanecer y las lΓ‘grimas silenciosas. Necesitaba aire, silencio y un buen rincΓ³n donde perderse entre las pΓ‘ginas de su libro.
AsΓ que, con IT bajo el brazo y los auriculares colgando del cuello, saliΓ³ de la suite sin hacer ruido.
El resort era enorme y lujoso, rodeado de vegetaciΓ³n exuberante y vistas que parecΓan sacadas de un documental.
CaminΓ³ sin rumbo fijo por los senderos empedrados, buscando un lugar apartado: quizΓ‘s una sombra bajo un Γ‘rbol, una terraza tranquila o una banca con vista al paisaje africano.
El calor ya empezaba a apretar, pero una suave brisa lo hacΓa soportable.
De pronto, el sonido seco y rΓtmico de una pelota de tenis llamΓ³ su atenciΓ³n.
Pum. Pum. Pum. Golpes potentes, precisos, agresivos.
La curiosidad pudo mΓ‘s que Γ©l y se desviΓ³ hacia uno de los muchos campos de tenis del complejo.
Y ahΓ estaba.
En la cancha central, bajo el sol del mediodΓa, un chico jugaba solo contra la mΓ‘quina de bolas. Sudado, concentrado, letal.
Cada movimiento era puro poder y elegancia salvaje.
El cabello azabache se le pegaba a la frente, y cada vez que golpeaba la pelota con fuerza, los mΓΊsculos de sus brazos y espalda se marcaban visiblemente bajo la camiseta blanca sin mangas.
Sus piernas, tonificadas y bronceadas, se movΓan con una agilidad impresionante, cambiando de direcciΓ³n en fracciones de segundo.
GruΓ±Γa con cada golpe fuerte, como si estuviera descargando toda su rabia contra esa pequeΓ±a pelota amarilla.
Taehyung se quedΓ³ congelado al borde de la cancha, oculto parcialmente tras una columna de enredaderas. No podΓa apartar la mirada.
El chico era... ardiente. Absurdamente ardiente.
La forma en que apretaba la mandΓbula, el sudor que resbalaba por su cuello y bajaba hasta perderse bajo la tela, la intensidad de sus ojos oscuros siguiendo la trayectoria de la pelota como si fuera su ΓΊnica misiΓ³n en la vida. Cada saque era una explosiΓ³n de fuerza contenida. Cada revΓ©s, una obra de arte.
Taehyung tragΓ³ saliva, sintiendo cΓ³mo sus mejillas se calentaban.
Nunca habΓa visto a alguien moverse asΓ.
Y, por primera vez en mucho tiempo, sintiΓ³ un extraΓ±o revoloteo en el estΓ³mago. No era solo admiraciΓ³n. Era atracciΓ³n. Fuerte. Repentina y confusa.
«¿Quién demonios es él?», pensó, incapaz de moverse.
El desconocido ganΓ³ el ΓΊltimo punto con un smash brutal que hizo rebotar la pelota fuera de la cancha.
Se detuvo en el centro, respirando agitadamente, con el pecho subiendo y bajando.
PasΓ³ el dorso de la mano por su frente para quitarse el sudor y, por un segundo, levantΓ³ la mirada hacia donde estaba Taehyung.
Sus ojos se encontraron.
Taehyung retrocediΓ³ un paso, nervioso, pero ya era tarde. El chico lo habΓa visto. Y por la forma en que entrecerrΓ³ los ojos, parecΓa tan sorprendido como Γ©l.
Tae sintiΓ³ que el corazΓ³n le golpeaba con fuerza contra las costillas. En cuanto sus miradas se cruzaron, el pΓ‘nico lo invadiΓ³.
BajΓ³ la cabeza rΓ‘pidamente, apretΓ³ el libro contra su pecho y se alejΓ³ a paso rΓ‘pido por el sendero, casi tropezando con sus propios pies.
Β«No me vio... seguro no me vioΒ», se repetΓa, aunque sabΓa que era mentira. Ese chico lo habΓa mirado directamente. Y por alguna razΓ³n estΓΊpida, eso lo habΓa puesto mΓ‘s nervioso que cualquier burla en la escuela.
Sin darse cuenta, terminΓ³ llegando a la zona de las piscinas. El lugar era espectacular: varias albercas de diferentes tamaΓ±os conectadas por pequeΓ±os canales, rodeadas de palmeras, tumbonas blancas y sombrillas que ondeaban con la brisa.
El olor a cloro y protector solar flotaba en el aire junto con risas lejanas.
Jin estaba recostado en una tumbona bajo una sombra, con un cΓ³ctel colorido en la mano y gafas de sol puestas.
Apenas vio a Taehyung acercΓ‘ndose con esa expresiΓ³n cabizbaja, se incorporΓ³ y sonriΓ³ con calidez.
βAhΓ estΓ‘s, mi niΓ±o errante βdijo Jin quitΓ‘ndose las gafasβ. PensΓ© que te habΓas perdido en la selva. Ven, siΓ©ntate.
Taehyung obedeciΓ³ en silencio y se dejΓ³ caer en la tumbona de al lado.
Durante unos minutos solo se quedΓ³ mirando el agua turquesa de la piscina principal.
Jin lo observΓ³ con atenciΓ³n. ConocΓa demasiado bien esa expresiΓ³n.
βΒΏCΓ³mo amaneciste? βpreguntΓ³ con suavidad.
Taehyung se encogiΓ³ de hombros.
βBien... supongo. Solo estaba viendo el amanecer.
Jin asintiΓ³ y tomΓ³ un sorbo de su bebida antes de continuar:
βNamjoon me contΓ³ que las cosas en la escuela siguen igual de difΓciles. ΒΏQuieres hablar de eso?
El chico tardΓ³ en responder. PasΓ³ los dedos por las pΓ‘ginas de su libro, nervioso.
βEs lo de siempre... βmurmurΓ³β. Siguen burlΓ‘ndose. De mi cabello, de mi ropa, de cΓ³mo hablo... A veces siento que soy invisible, pero cuando no lo soy, es peor. Me ven como si fuera un bicho raro.
Jin frunciΓ³ el ceΓ±o, el corazΓ³n se le apretΓ³. DejΓ³ el cΓ³ctel a un lado y se girΓ³ completamente hacia Γ©l.
βTaehyung... eres un chico increΓblemente inteligente, sensible y guapo. Lo que pasa es que no te dejas ver. Te escondes detrΓ‘s de esa melena larga y esa ropa tres tallas mΓ‘s grande. Y sΓ© que lo haces por tu mamΓ‘, pero... ΒΏno crees que ya es hora de que te muestres al mundo como realmente eres?
Taehyung lo mirΓ³ con sorpresa, los ojos le brillaban con lΓ‘grimas contenidas.
Jin sonriΓ³ con ternura y le acariciΓ³ el cabello largo con cariΓ±o.
βEstamos de vacaciones. En un lugar hermoso, lejos de esa escuela tΓ³xica. ΒΏQuΓ© te parecerΓa si tΓΊ y yo hacemos un pequeΓ±o cambio de look? Nada drΓ‘stico si no quieres... solo algo que te haga sentir mΓ‘s cΓ³modo contigo mismo. Corte de cabello, ropa que realmente te quede, quizΓ‘s un estilo que refleje mejor quiΓ©n eres ahora. Yo te ayudo en todo. SerΓa nuestro secreto padre-hijo... o padrastro-hijo, como prefieras.
Se inclinΓ³ un poco mΓ‘s y bajΓ³ la voz con complicidad:
βImagΓnate llegar a la escuela despuΓ©s de estas vacaciones y que esa gente que tanto te molesta se quede con la boca abierta. ΒΏNo te gustarΓa eso?
Taehyung se quedΓ³ callado un largo rato, procesando la oferta. El corazΓ³n le latΓa fuerte otra vez, pero esta vez no era solo nervios. Era algo parecido a... esperanza.
βΒΏDe verdad crees que... cambiarΓa algo? βpreguntΓ³ en voz baja.
Jin sonriΓ³ con calidez y le apretΓ³ la mano.
βCariΓ±o, el cambio no borra quiΓ©n eres. Solo ayuda a que los demΓ‘s por fin te vean.
Taehyung se quedΓ³ mirando el agua de la piscina durante casi un minuto entero, procesando las palabras de Jin. Finalmente, respirΓ³ hondo y murmurΓ³:
βEstΓ‘ bien... hagΓ‘moslo.
Jin abriΓ³ los ojos con sorpresa y una enorme sonrisa se dibujΓ³ en su rostro.
βΒΏDe verdad? Β‘Ay, mi niΓ±o! No te vas a arrepentir. Vamos a hacer que ese brillo que tienes por dentro por fin se vea por fuera.
Esa misma tarde, despuΓ©s de comer, Jin arrastrΓ³ a Taehyung al sector comercial del resort, un Γ‘rea exclusiva con boutiques de lujo y un salΓ³n de belleza de alto nivel que atendΓa a los huΓ©spedes VIP.
Primero fue el cabello.
Taehyung se sentΓ³ frente al espejo con el corazΓ³n latiΓ©ndole a mil. Su melena larga, oscura y lacia hasta la mitad de la espalda era lo ΓΊnico que le quedaba de su madre. Jin, sentado a su lado, le tomΓ³ la mano.
βNo lo vamos a cortar todo βle asegurΓ³ con voz suaveβ. Solo lo suficiente para que se vea sano y moderno. ΒΏConfΓas en mΓ?
Taehyung asintiΓ³, aunque tenΓa un nudo en la garganta.
El estilista trabajΓ³ con paciencia. CortΓ³ las puntas daΓ±adas, dio forma a capas suaves y creΓ³ ondas naturales que caΓan con movimiento.
Luego llegΓ³ el tinte: un rubio dorado miel con reflejos claros que brillaban bajo la luz.
Cuando el proceso terminΓ³ y el estilista girΓ³ la silla hacia el espejo, Taehyung se quedΓ³ sin aliento.
Su cabello ahora llegaba justo por debajo de los hombros, ondulado, con volumen y un rubio cΓ‘lido que iluminaba su rostro. Ya no se veΓa escondido. Sus ojos grandes y expresivos destacaban mΓ‘s, y sus labios rosados contrastaban perfectamente con el nuevo color.
βDios mΓo... βsusurrΓ³ Jin, llevΓ‘ndose las manos a la bocaβ. Taehyung, te ves increΓble. Pareces otra persona...
Taehyung se tocΓ³ el cabello con dedos temblorosos. Por primera vez en mucho tiempo, no se sintiΓ³ feo al mirarse.
βNo parezco un nerd... βmurmurΓ³.
βNo βdijo Jin con orgulloβ. Pareces un chico que sabe exactamente lo que vale.
DespuΓ©s de la peluquerΓa, fueron de compras. Jin estaba en su elemento. Lo hizo probar decenas de prendas: camisetas que se ajustaban a su torso delgado pero definido, pantalones slim que marcaban su figura sin exagerar demasiado, camisas abiertas de lino, hoodies oversized pero con estilo, y algunos accesorios simples pero modernos (un par de aretes pequeΓ±os, una cadena fina y unas gafas de sol).
Cada vez que Taehyung salΓa del probador, Jin aplaudΓa o silbaba.
βEse outfit es letal. Ese otro te hace ver peligrosamente guapo. Β‘Ese pantalΓ³n negro con la camisa blanca... madre mΓa, vas a romper corazones!
Taehyung se sonrojaba, pero poco a poco una tΓmida sonrisa se fue instalando en su rostro. Por primera vez sentΓa que la ropa no lo escondΓa...
Cuando regresaron a la suite al atardecer, Taehyung cargaba varias bolsas y Jin no paraba de hablar emocionado.
Antes de entrar, Jin lo detuvo en la puerta.
βEscΓΊchame bien βle dijo con seriedad cariΓ±osaβ. Esto no es para que les gustes a los idiotas de tu escuela. Esto es para que tΓΊ te gustes. ΒΏEntendido?
Taehyung bajΓ³ la mirada un segundo y luego asintiΓ³, con los ojos brillantes.
βEntendido.
βBien. Ahora entremos a presumirte.
Jin abriΓ³ la puerta de la suite con dramatismo.
βΒ‘Familia! Β‘Vengan a ver al nuevo Taehyung!
βMaldita sea, Jungkook, cambia esa cara βdijo Hoseok ya visiblemente irritado, dejando los cubiertos sobre el plato con mΓ‘s fuerza de la necesaria.
Jungkook ni se molestΓ³ en responder. RodΓ³ los ojos con hastΓo y se cruzΓ³ de brazos, recostΓ‘ndose contra la silla.
Le palpitaba la cabeza.
Odiaba con toda su alma estos viajes "familiares" y las constantes muestras de cariΓ±o de su padre hacia Jackson.
Verlos besarse en pΓΊblico le revolvΓa el estΓ³mago. ParecΓan mΓ‘s padre e hijo que pareja, y eso solo empeoraba su mal humor.
Hoseok suspirΓ³ y, como si nada, se inclinΓ³ para darle un beso corto en los labios a Jackson.
Jungkook apartΓ³ la mirada, asqueado.
El restaurante al aire libre estaba lleno. Luces amarillas cΓ‘lidas colgaban sobre las mesas, la brisa nocturna traΓa aroma a flores y comida, y la vista de la sabana iluminada por la luna era espectacular.
Pero para Jungkook todo era ruido de fondo.
Antes de que pudiera inventar una excusa para largarse, el mesero se acercΓ³ con una sonrisa amable.
βDisculpen la interrupciΓ³n. Estamos completos esta noche. ΒΏLes molestarΓa mucho compartir esta zona con otra familia? Son solo seis personas.
Hoseok, que siempre intentaba ser el alma de la fiesta, se encogiΓ³ de hombros.
βEstΓ‘ bien, que se acerquen.
Minutos despuΓ©s, llegΓ³ la otra familia.
Namjoon y Jin encabezaban el grupo, charlando animadamente. DetrΓ‘s iban Yoongi y Jimin tomados de la mano, y Hary al final, mirando todo con curiosidad.
Los meseros unieron rΓ‘pidamente dos mesas grandes.
βBuenas noches βsaludΓ³ Jin con una sonrisa educada pero cΓ‘lidaβ. Gracias por dejarnos compartir el espacio. El restaurante estΓ‘ a reventar.
βNo hay problema βrespondiΓ³ Hoseok, devolviΓ©ndole la sonrisaβ. Somos Hoseok, Γ©l es Jackson y nuestro hijo Jungkook.
Los Kim se presentaron uno por uno. La conversaciΓ³n entre los adultos empezΓ³ a fluir con naturalidad: el clima, lo bonito del resort, las actividades que habΓan hecho.
Yoongi y Jimin saludaron con un gesto de cabeza, mientras Hary sonreΓa amablemente.
Jungkook, en cambio, permaneciΓ³ en silencio absoluto. Brazos cruzados, ceΓ±o fruncido y mirada perdida hacia la oscuridad de la sabana. No tenΓa la menor intenciΓ³n de socializar.
Un rato despuΓ©s, Taehyung apareciΓ³ caminando por el sendero que venΓa de las piscinas. Su cabello rubio ondulado brillaba suavemente bajo las luces cΓ‘lidas, moviΓ©ndose con la brisa. La camisa de lino clara se ajustaba a su figura delgada y los pantalones nuevos le daban una silueta mΓ‘s segura. AΓΊn caminaba con cierta timidez, como si no terminara de acostumbrarse a su reflejo.
Jin sonriΓ³ con orgullo al verlo.
βΒ‘AquΓ estΓ‘ Taehyung! Ven, siΓ©ntate, cariΓ±o. Nos estΓ‘n dejando compartir la mesa con esta amable familia.
Taehyung levantΓ³ la vista y se acercΓ³.
El ΓΊnico asiento disponible estaba justo frente a Jungkook.
Cuando sus miradas se encontraron, ambos se quedaron quietos por un segundo.
Jungkook descruzΓ³ los brazos lentamente, sorprendido.
Ese chico rubio de enfrente... era el mismo que lo habΓa estado mirando esa maΓ±ana en la cancha de tenis. Solo que ahora se veΓa completamente diferente. El cabello ondulado dorado le enmarcaba el rostro de una forma que resaltaba sus ojos grandes y sus labios suaves. Ya no parecΓa el chico escondido detrΓ‘s de ropa oscura oversized.
Taehyung tambiΓ©n lo reconociΓ³ al instante.
El chico del tenis. El mismo que sudaba y golpeaba la pelota con rabia. De cerca era aΓΊn mΓ‘s intimidante: mandΓbula marcada, hombros anchos y una mirada oscura que lo ponΓa nervioso.
Taehyung bajΓ³ la vista rΓ‘pidamente, sintiendo cΓ³mo se le calentaban las mejillas, y se sentΓ³ en silencio.
Hoseok levantΓ³ su copa con una sonrisa amistosa.
β ΒΏPor quΓ© no nos reunimos todos desde maΓ±ana y vamos a los mismos lugares? βpropuso Hoseok con entusiasmoβ. Tal vez nos volvamos buenos amigos durante estas vacaciones.
Jin rio suavemente, claramente encantado con la idea.
βEso serΓa genial βrespondiΓ³ con una sonrisa radianteβ. AsΓ los chicos tambiΓ©n se juntan y no se aburren solos. Β‘Me parece una excelente idea!
Namjoon y Hoseok empezaron a planear emocionados posibles excursiones: safaris al amanecer, visitas a cascadas, cenas bajo las estrellas... Los adultos parecΓan viejos amigos que se reencontraban, a pesar de que acababan de conocerse.
Yoongi y Jimin intercambiaban miradas divertidas, mientras Hary sonreΓa, ya imaginando lo entretenido que podrΓa ser el resto del viaje.
Mientras tanto, en un extremo de la mesa, Jungkook y Taehyung permanecΓan en completo silencio.
El azabache habΓa dejado de lado su habitual mal humor.
Por primera vez en todo el dΓa, el dolor de cabeza constante habΓa bajado a un nivel soportable, casi olvidado.
No entendΓa por quΓ©, pero algo en el chico rubio de enfrente lo habΓa distraΓdo lo suficiente como para calmar la tormenta dentro de su pecho.
Jungkook se mordiΓ³ el labio inferior con disimulo, incapaz de dejar de observarlo.
El cabello rubio ondulado caΓa suavemente sobre sus hombros, brillando con cada movimiento bajo las luces cΓ‘lidas. TenΓa unos ojos grandes y expresivos que miraban todo con cierta timidez, y cada vez que se acomodaba un mechΓ³n detrΓ‘s de la oreja, Jungkook sentΓa un extraΓ±o cosquilleo en el estΓ³mago. Ya no parecΓa el chico que lo habΓa espiado esa maΓ±ana en la cancha. Ahora se veΓa... dulce, atractivo y peligrosamente interesante.
Taehyung, por su parte, sentΓa la mirada del otro sobre Γ©l como si fuera contacto fΓsico.
Intentaba concentrarse en su plato, pero de vez en cuando levantaba la vista y sus ojos se encontraban. Cada vez que eso pasaba, un leve rubor subΓa por sus mejillas y volvΓa a bajar la mirada rΓ‘pidamente, con el corazΓ³n latiΓ©ndole mΓ‘s fuerte de lo normal.
Ninguno de los dos habΓa dicho una sola palabra en toda la cena.
Jungkook se dio cuenta de un detalle pequeΓ±o pero constante: Taehyung solo comΓa camarones y pulpo frito.
No habΓa tocado ni un solo trozo de carne roja ni de pollo que habΓa en la mesa. ParecΓa que su apetito se limitaba al marisco.
ObservΓ³ que la fuente de camarones ya estaba vacΓa. El rubio los habΓa estado picando discretamente, uno tras otro, y ahora solo quedaban cΓ‘scaras y salsa.
Jungkook dudΓ³ solo un segundo. Luego, sin decir nada, moviΓ³ su silla con disimulo y se colocΓ³ al lado de Taehyung.
βΒΏQuieres ir a la barra? βpreguntΓ³ con una leve sonrisa, la primera que se le escapaba en toda la noche.
Taehyung parpadeΓ³, sorprendido, y levantΓ³ la vista hacia Γ©l.
βΒΏYo?
βSΓ... digo, ΒΏno quieres mΓ‘s camarones? Porque yo sΓ βaΓ±adiΓ³ Jungkook, seΓ±alando con la cabeza hacia la barra de mariscos y sushi que habΓa al fondo del restaurante.
Taehyung mirΓ³ de reojo a su familia. Namjoon, Jin, Yoongi, Jimin y Hary estaban completamente entretenidos en una animada conversaciΓ³n con los adultos.
Nadie parecΓa prestarles atenciΓ³n.
βEstΓ‘ bien βaceptΓ³ en voz baja, levantΓ‘ndose.
Los dos caminaron juntos hacia la barra abierta, donde un chef preparaba sushi fresco y mariscos a la orden.
Desde la mesa, los cuatro padres los observaban con disimulo, intercambiando miradas cΓ³mplices y sonrisas.
Jin incluso levantΓ³ una ceja con picardΓa.
Cuando llegaron a la barra, Taehyung se armΓ³ de valor y rompiΓ³ el silencio primero:
βY... ΒΏeres hijo ΓΊnico?
Jungkook negΓ³ con la cabeza mientras observaba cΓ³mo el chef servΓa una nueva bandeja de camarones.
βTengo un medio hermano por parte de mi madre βrespondiΓ³.
Taehyung se girΓ³ ligeramente, confundido, y seΓ±alΓ³ con el dedo hacia la mesa.
βEntonces... ΒΏJackson es...?
Jungkook soltΓ³ una risa corta y amarga, cargada de fastidio.
βJackson es mi padrastro. Es el hermano mayor de mi mejor amigo. Y desde hace poco... pareja de mi padre βdijo lo ΓΊltimo con una clara mueca de repulsiΓ³n, como si le supiera amargo pronunciarlo.
Taehyung notΓ³ el cambio en su expresiΓ³n.
El mal humor de Jungkook regresΓ³ por un instante, tensando su mandΓbula.
Aun asΓ, el azabache tomΓ³ dos platos y le pasΓ³ uno a Taehyung, sirviΓ©ndole varios camarones grandes y jugosos sin preguntar.
βGracias... βmurmurΓ³ Taehyung, algo nervioso pero agradecido.
Jungkook se encogiΓ³ de hombros, apoyando los codos en la barra.
βNo hay de quΓ©.
DespuΓ©s de pelar y comerse un par de camarones mΓ‘s, Jungkook se quedΓ³ callado unos segundos, como si estuviera debatiendo consigo mismo.
Finalmente, respirΓ³ hondo y se girΓ³ hacia el rubio.
βΒΏQuieres ir maΓ±ana conmigo al motocross? βpreguntΓ³ de pronto.
Taehyung, que en ese momento tenΓa las mejillas llenas como un pequeΓ±o hΓ‘mster y una manchita de salsa en el cachete derecho, se girΓ³ hacia Γ©l con los ojos muy abiertos.
Para Jungkook, esa imagen fue la cosa mΓ‘s tierna que habΓa visto en su vida. No pudo evitar soltar una risa baja, suave y genuina, nada parecida a su habitual expresiΓ³n seria.
Sin pensarlo demasiado, extendiΓ³ la mano y con el pulgar le limpiΓ³ suavemente la manchita de salsa del cachete.
Luego, bajo la atenta y sorprendida mirada de Taehyung, se llevΓ³ el dedo a los labios y lo chupΓ³ lentamente.
Taehyung se quedΓ³ congelado.
TragΓ³ con dificultad el bocado que tenΓa en la boca y rΓ‘pidamente se limpiΓ³ con una servilleta, sintiendo que todo su rostro ardΓa. Sus mejillas estaban de un rojo intenso que ni siquiera la luz tenue del lugar podΓa disimular.
βAmm... no sΓ© andar en moto βmurmurΓ³, bajando la mirada, avergonzado.
Jungkook sonriΓ³ de medio lado, esa sonrisa arrogante pero atractiva que le transformaba completamente la cara.
βNo es necesario que sepas βrespondiΓ³ con calmaβ. Puedes ir detrΓ‘s de mΓ. O... si quieres, te puedo enseΓ±ar. Soy un maestro excelente βaΓ±adiΓ³, llevΓ‘ndose la mano tatuada al pecho en un gesto dramΓ‘tico y burlΓ³n.
Taehyung levantΓ³ la vista lentamente, mordiΓ©ndose el labio inferior. La cercanΓa de Jungkook, su voz ronca y esa mirada oscura fija en Γ©l le aceleraban el pulso de una forma ridΓcula.
βΒΏNo te molestarΓa? βpreguntΓ³ casi en un susurro.
βPara nada βJungkook se inclinΓ³ un poco mΓ‘s hacia Γ©l, bajando la vozβ. De hecho, creo que me gustarΓa bastante.
Taehyung podΓa oler el leve aroma a colonia y sal marina que desprendΓa Jungkook, y este ΓΊltimo no podΓa dejar de notar cΓ³mo el rubio se sonrojaba con tanta facilidad.
Desde la mesa principal, Jin y Hoseok los observaban con disimulo, intercambiando miradas divertidas y sorprendidas.