π‘΄π’Š 𝒅𝒆𝒔𝒆𝒐 𝒅𝒆 𝒔𝒂𝒏 π‘½π’‚π’π’†π’π’•π’Šπ’ πŸ’˜πŸŒ…

Summary

Taehyung es un doncel de diecisiete aΓ±os al que nunca han considerado atractivo en su escuela. Al contrario, se burlan de Γ©l por ser nerd y por su apariencia. Su difunta madre adoraba verlo con el cabello largo, por eso Taehyung lo lleva asΓ­ hasta ahora. Siempre usa ropa mΓ‘s grande de la que le corresponde. Solo tiene un amigo: Jimin, quien es todo lo contrario a Γ©l y, precisamente por eso, lo protege de quienes se burlan. Su padre, Namjoon, se ha vuelto a casar con un doncel que ya tenΓ­a una hija. Ahora su familia estΓ‘ conformada por cinco miembros... Jungkook es un joven de dieciocho aΓ±os que vive constantemente enojado y aislado. Hace poco, su padre Hoseok se llevΓ³ a vivir a su casa a quien antes fue su amante. La madre de Jungkook fue la primera en ser infiel. Jackson, su actual padrastro, tiene veintidΓ³s aΓ±os. Un viaje en el que ambas familias se encuentran, se vuelven amigos... y algo mΓ‘s.

Genre
Drama
Author
MLia
Status
Complete
Chapters
5
Rating
n/a
Age Rating
18+

πŸ—ΊοΈ MI πŸŒ…πŸ’˜


El viaje en aviΓ³n habΓ­a sido agotador.


Taehyung sentΓ­a el cuello rΓ­gido, como si hubiera dormido sobre un tronco de madera durante horas.


Ese era uno de los motivos por los que detestaba viajar, aunque su vida parecΓ­a condenada a hacerlo: prΓ‘cticamente cada mes aterrizaban en un paΓ­s distinto.


A sus diecisiete aΓ±os, ya habΓ­a pisado mΓ‘s continentes de los que la mayorΓ­a de la gente verΓ­a en toda su vida.


CaminΓ³ en silencio por la lujosa habitaciΓ³n, arrastrando los pies hasta una de las camas king size. La suite era enorme, con ventanales que prometΓ­an vistas impresionantes.


Su padre, Namjoon, y Jin les habΓ­an reservado una sola habitaciΓ³n para todos: Γ©l, sus hermanos y Jimin.

El rubio era prΓ‘cticamente parte de la familia Kim; donde iba uno, iba el otro.


Eran inseparables desde el jardΓ­n de niΓ±os.


Y cuando cumplieron quince aΓ±os, Jimin habΓ­a reunido el valor para confesar que le gustaba Yoongi, el hermano mayor de Taehyung. Lo que nadie esperaba era que Yoongi llevara aΓ±os locamente enamorado de Γ©l desde los trece.


Apenas supo la verdad, no perdiΓ³ el tiempo: lo cortejΓ³ con aquella intensidad silenciosa que lo caracterizaba.


Ahora llevaban poco mΓ‘s de un aΓ±o juntos y seguΓ­an siendo como dos imanes imposibles de separar.


Hary, su hermana de la misma edad, era todo lo contrario a Γ©l en carΓ‘cter:

extrovertida, luminosa y siempre dispuesta a defenderlo. Lamentablemente, no compartΓ­an escuela; la de Taehyung era solo para chicos, un lugar que se habΓ­a convertido en su propio infierno personal.


β€”Perfecto, hay cuatro camas β€”anunciΓ³ Yoongi, el mayor de los Kim, rompiendo el silencio con su voz ronca.


β€”Puedo dormir contigo, gatito β€”ronroneΓ³ Jimin acercΓ‘ndose a Yoongi con una sonrisa traviesa, tomando su mano con cariΓ±o.


Tanto Hary como Taehyung se giraron al mismo tiempo, con idΓ©ntica expresiΓ³n de confusiΓ³n.


β€”Ah... ΒΏoigan? β€”intervino la rubia, cruzΓ‘ndose de brazosβ€”. Hay cuatro camas. Podemos dormir cada quien en la suya. No es necesario que te pegues a Γ©l Mimi.


β€”Oh, sΓ­ lo sΓ© β€”respondiΓ³ Jimin sin inmutarse, sonriendo con picardΓ­a mientras se dejaba caer en la cama junto a Yoongiβ€”. Pero ΒΏpara quΓ© desperdiciar una cama perfectamente buena?


Taehyung, ya recostado en su cama con las piernas cruzadas, levantΓ³ la vista de su libro y sonriΓ³ con suavidad.


β€”Sabes que son como un chicle. Aunque hubiera cien camas, terminarΓ­an en la misma. β€”PasΓ³ una pΓ‘gina con calmaβ€”. Mejor prepΓ‘rate, Hary. TΓΊ y yo vamos a recorrer cada rincΓ³n de este lugar.


La chica suspirΓ³ con dramatismo, pero terminΓ³ sonriendo. SacΓ³ ropa limpia de su maleta y se dirigiΓ³ al baΓ±o.


Mientras tanto, Taehyung se hundiΓ³ en las pΓ‘ginas de IT, su libro favorito del momento.

Devoraba historias de todos los gΓ©neros sin distinciΓ³n; para Γ©l, un buen libro era un refugio.


LeyΓ³ hasta que el cansancio del vuelo lo venciΓ³ y se quedΓ³ dormido con el tomo abierto sobre su rostro, cubriΓ©ndole los ojos como una extraΓ±a mΓ‘scara.


Era catorce de febrero. Por eso Namjoon había organizado este viaje a África: para alejarlo de las burlas constantes de la escuela. Justo a tiempo. Taehyung ya no soportaba mÑs.


DespertΓ³ unas horas despuΓ©s, cuando el cielo comenzaba a teΓ±irse de tonos dorados y rosados. Se levantΓ³ despacio y caminΓ³ descalzo hasta el enorme ventanal.


El amanecer africano se extendΓ­a majestuoso frente a Γ©l.

CerrΓ³ los ojos, dejando que la cΓ‘lida luz baΓ±ara su rostro.


<<Quiero ser normal...>>


El pensamiento surgiΓ³ con fuerza, casi doloroso.


Deseaba dejar de ser el blanco de las burlas, de las miradas de asco, de los susurros crueles a sus espaldas.


Aunque fingiera indiferencia, cada comentario lo cortaba por dentro. Lo veΓ­an como un bicho raro, como algo repugnante de lo que habΓ­a que huir.


Una lΓ‘grima caliente rodΓ³ por su mejilla. Luego otra. Y otra mΓ‘s. LlorΓ³ en silencio, con el pecho temblando, mientras el sol terminaba de alzarse en el horizonte.


β€”Quiero un cambio... β€”susurrΓ³ contra el cristal, como un mantra desesperadoβ€”. Quiero un cambio en mΓ­...

β€” Β‘Vamos, amores! Β‘Ya es momento de despertar! β€”la voz alegre y cantarina de Jin inundΓ³ la habitaciΓ³n mientras corrΓ­a las cortinas con energΓ­a.


La intensa luz del mediodΓ­a africano entrΓ³ como un torrente dorado, iluminando cada rincΓ³n de la suite.


Jin se detuvo un segundo para observar la escena con una ceja arqueada.


HabΓ­a dos camas perfectamente intactas. Su mirada se dirigiΓ³ directamente hacia la de Yoongi, que claramente albergaba a dos personas bajo las sΓ‘banas.


Con una sonrisa divertida y llena de ternura, se acercΓ³ de puntillas, levantΓ³ un poco la sΓ‘bana y los descubriΓ³ acurrucados. Jimin dormΓ­a pegado al pecho de Yoongi, con una expresiΓ³n de absoluta paz.


Jin negΓ³ suavemente con la cabeza, volviΓ³ a taparlos con cuidado y les dio un leve beso en la frente a cada uno.


Luego mirΓ³ hacia la cama de Hary. Su hija dormΓ­a profundamente, abrazada a la almohada como si aΓΊn estuviera en plena batalla contra el jet lag.


DecidiΓ³ no despertarlos todavΓ­a. SaliΓ³ de la habitaciΓ³n en silencio y se dirigiΓ³ a la recepciΓ³n del lujoso resort, donde se suponΓ­a que se encontrarΓ­an todos.


Namjoon ya lo esperaba afuera, vestido con unos shorts beige y una camisa blanca de manga corta que contrastaba con su piel bronceada. Se veΓ­a fresco, relajado y guapo como siempre.


β€”ΒΏY los chicos? β€”preguntΓ³ Namjoon al verlo llegar solo, con una sonrisa curiosa.


β€”Siguen durmiendo como angelitos... o como koalas, mΓ‘s bien β€”respondiΓ³ Jin con una risitaβ€”. Taehyung no estaba en su cama, debe andar explorando por ahΓ­. Ya lo conoces.


Namjoon sonriΓ³ con calidez y lo tomΓ³ suavemente por la cintura, atrayΓ©ndolo hacia Γ©l.


β€”Vayamos a desayunar entonces. Tal vez nos lo encontremos de camino.


β€”De acuerdo β€”Jin se elevΓ³ y le dio un rΓ‘pido beso en los labiosβ€”. Pero si no aparece en una hora, mandamos a Hary a buscarlo. Ella siempre sabe dΓ³nde encontrarlo.


Ambos caminaron juntos hacia el restaurante del resort, disfrutando de la brisa cΓ‘lida y del sonido lejano de la naturaleza salvaje que rodeaba el lugar.

Taehyung no tenΓ­a ganas de desayunar todavΓ­a.


El nudo en su pecho seguΓ­a ahΓ­, fresco despuΓ©s del amanecer y las lΓ‘grimas silenciosas. Necesitaba aire, silencio y un buen rincΓ³n donde perderse entre las pΓ‘ginas de su libro.

AsΓ­ que, con IT bajo el brazo y los auriculares colgando del cuello, saliΓ³ de la suite sin hacer ruido.


El resort era enorme y lujoso, rodeado de vegetaciΓ³n exuberante y vistas que parecΓ­an sacadas de un documental.


CaminΓ³ sin rumbo fijo por los senderos empedrados, buscando un lugar apartado: quizΓ‘s una sombra bajo un Γ‘rbol, una terraza tranquila o una banca con vista al paisaje africano.


El calor ya empezaba a apretar, pero una suave brisa lo hacΓ­a soportable.


De pronto, el sonido seco y rΓ­tmico de una pelota de tenis llamΓ³ su atenciΓ³n.

Pum. Pum. Pum. Golpes potentes, precisos, agresivos.


La curiosidad pudo mΓ‘s que Γ©l y se desviΓ³ hacia uno de los muchos campos de tenis del complejo.


Y ahΓ­ estaba.


En la cancha central, bajo el sol del mediodΓ­a, un chico jugaba solo contra la mΓ‘quina de bolas. Sudado, concentrado, letal.


Cada movimiento era puro poder y elegancia salvaje.


El cabello azabache se le pegaba a la frente, y cada vez que golpeaba la pelota con fuerza, los mΓΊsculos de sus brazos y espalda se marcaban visiblemente bajo la camiseta blanca sin mangas.

Sus piernas, tonificadas y bronceadas, se movΓ­an con una agilidad impresionante, cambiando de direcciΓ³n en fracciones de segundo.

GruΓ±Γ­a con cada golpe fuerte, como si estuviera descargando toda su rabia contra esa pequeΓ±a pelota amarilla.


Taehyung se quedΓ³ congelado al borde de la cancha, oculto parcialmente tras una columna de enredaderas. No podΓ­a apartar la mirada.


El chico era... ardiente. Absurdamente ardiente.


La forma en que apretaba la mandΓ­bula, el sudor que resbalaba por su cuello y bajaba hasta perderse bajo la tela, la intensidad de sus ojos oscuros siguiendo la trayectoria de la pelota como si fuera su ΓΊnica misiΓ³n en la vida. Cada saque era una explosiΓ³n de fuerza contenida. Cada revΓ©s, una obra de arte.


Taehyung tragΓ³ saliva, sintiendo cΓ³mo sus mejillas se calentaban.


Nunca habΓ­a visto a alguien moverse asΓ­.


Y, por primera vez en mucho tiempo, sintiΓ³ un extraΓ±o revoloteo en el estΓ³mago. No era solo admiraciΓ³n. Era atracciΓ³n. Fuerte. Repentina y confusa.


«¿Quién demonios es él?», pensó, incapaz de moverse.


El desconocido ganΓ³ el ΓΊltimo punto con un smash brutal que hizo rebotar la pelota fuera de la cancha.

Se detuvo en el centro, respirando agitadamente, con el pecho subiendo y bajando.


PasΓ³ el dorso de la mano por su frente para quitarse el sudor y, por un segundo, levantΓ³ la mirada hacia donde estaba Taehyung.


Sus ojos se encontraron.


Taehyung retrocediΓ³ un paso, nervioso, pero ya era tarde. El chico lo habΓ­a visto. Y por la forma en que entrecerrΓ³ los ojos, parecΓ­a tan sorprendido como Γ©l.


Tae sintiΓ³ que el corazΓ³n le golpeaba con fuerza contra las costillas. En cuanto sus miradas se cruzaron, el pΓ‘nico lo invadiΓ³.


BajΓ³ la cabeza rΓ‘pidamente, apretΓ³ el libro contra su pecho y se alejΓ³ a paso rΓ‘pido por el sendero, casi tropezando con sus propios pies.


Β«No me vio... seguro no me vioΒ», se repetΓ­a, aunque sabΓ­a que era mentira. Ese chico lo habΓ­a mirado directamente. Y por alguna razΓ³n estΓΊpida, eso lo habΓ­a puesto mΓ‘s nervioso que cualquier burla en la escuela.


Sin darse cuenta, terminΓ³ llegando a la zona de las piscinas. El lugar era espectacular: varias albercas de diferentes tamaΓ±os conectadas por pequeΓ±os canales, rodeadas de palmeras, tumbonas blancas y sombrillas que ondeaban con la brisa.


El olor a cloro y protector solar flotaba en el aire junto con risas lejanas.


Jin estaba recostado en una tumbona bajo una sombra, con un cΓ³ctel colorido en la mano y gafas de sol puestas.

Apenas vio a Taehyung acercΓ‘ndose con esa expresiΓ³n cabizbaja, se incorporΓ³ y sonriΓ³ con calidez.


β€”AhΓ­ estΓ‘s, mi niΓ±o errante β€”dijo Jin quitΓ‘ndose las gafasβ€”. PensΓ© que te habΓ­as perdido en la selva. Ven, siΓ©ntate.


Taehyung obedeciΓ³ en silencio y se dejΓ³ caer en la tumbona de al lado.


Durante unos minutos solo se quedΓ³ mirando el agua turquesa de la piscina principal.


Jin lo observΓ³ con atenciΓ³n. ConocΓ­a demasiado bien esa expresiΓ³n.


β€”ΒΏCΓ³mo amaneciste? β€”preguntΓ³ con suavidad.


Taehyung se encogiΓ³ de hombros.


β€”Bien... supongo. Solo estaba viendo el amanecer.


Jin asintiΓ³ y tomΓ³ un sorbo de su bebida antes de continuar:


β€”Namjoon me contΓ³ que las cosas en la escuela siguen igual de difΓ­ciles. ΒΏQuieres hablar de eso?


El chico tardΓ³ en responder. PasΓ³ los dedos por las pΓ‘ginas de su libro, nervioso.


β€”Es lo de siempre... β€”murmurΓ³β€”. Siguen burlΓ‘ndose. De mi cabello, de mi ropa, de cΓ³mo hablo... A veces siento que soy invisible, pero cuando no lo soy, es peor. Me ven como si fuera un bicho raro.


Jin frunciΓ³ el ceΓ±o, el corazΓ³n se le apretΓ³. DejΓ³ el cΓ³ctel a un lado y se girΓ³ completamente hacia Γ©l.


β€”Taehyung... eres un chico increΓ­blemente inteligente, sensible y guapo. Lo que pasa es que no te dejas ver. Te escondes detrΓ‘s de esa melena larga y esa ropa tres tallas mΓ‘s grande. Y sΓ© que lo haces por tu mamΓ‘, pero... ΒΏno crees que ya es hora de que te muestres al mundo como realmente eres?


Taehyung lo mirΓ³ con sorpresa, los ojos le brillaban con lΓ‘grimas contenidas.


Jin sonriΓ³ con ternura y le acariciΓ³ el cabello largo con cariΓ±o.


β€”Estamos de vacaciones. En un lugar hermoso, lejos de esa escuela tΓ³xica. ΒΏQuΓ© te parecerΓ­a si tΓΊ y yo hacemos un pequeΓ±o cambio de look? Nada drΓ‘stico si no quieres... solo algo que te haga sentir mΓ‘s cΓ³modo contigo mismo. Corte de cabello, ropa que realmente te quede, quizΓ‘s un estilo que refleje mejor quiΓ©n eres ahora. Yo te ayudo en todo. SerΓ­a nuestro secreto padre-hijo... o padrastro-hijo, como prefieras.


Se inclinΓ³ un poco mΓ‘s y bajΓ³ la voz con complicidad:


β€”ImagΓ­nate llegar a la escuela despuΓ©s de estas vacaciones y que esa gente que tanto te molesta se quede con la boca abierta. ΒΏNo te gustarΓ­a eso?


Taehyung se quedΓ³ callado un largo rato, procesando la oferta. El corazΓ³n le latΓ­a fuerte otra vez, pero esta vez no era solo nervios. Era algo parecido a... esperanza.


β€”ΒΏDe verdad crees que... cambiarΓ­a algo? β€”preguntΓ³ en voz baja.


Jin sonriΓ³ con calidez y le apretΓ³ la mano.


β€”CariΓ±o, el cambio no borra quiΓ©n eres. Solo ayuda a que los demΓ‘s por fin te vean.


Taehyung se quedΓ³ mirando el agua de la piscina durante casi un minuto entero, procesando las palabras de Jin. Finalmente, respirΓ³ hondo y murmurΓ³:


β€”EstΓ‘ bien... hagΓ‘moslo.


Jin abriΓ³ los ojos con sorpresa y una enorme sonrisa se dibujΓ³ en su rostro.


β€”ΒΏDe verdad? Β‘Ay, mi niΓ±o! No te vas a arrepentir. Vamos a hacer que ese brillo que tienes por dentro por fin se vea por fuera.


Esa misma tarde, despuΓ©s de comer, Jin arrastrΓ³ a Taehyung al sector comercial del resort, un Γ‘rea exclusiva con boutiques de lujo y un salΓ³n de belleza de alto nivel que atendΓ­a a los huΓ©spedes VIP.


Primero fue el cabello.


Taehyung se sentΓ³ frente al espejo con el corazΓ³n latiΓ©ndole a mil. Su melena larga, oscura y lacia hasta la mitad de la espalda era lo ΓΊnico que le quedaba de su madre. Jin, sentado a su lado, le tomΓ³ la mano.


β€”No lo vamos a cortar todo β€”le asegurΓ³ con voz suaveβ€”. Solo lo suficiente para que se vea sano y moderno. ΒΏConfΓ­as en mΓ­?


Taehyung asintiΓ³, aunque tenΓ­a un nudo en la garganta.


El estilista trabajΓ³ con paciencia. CortΓ³ las puntas daΓ±adas, dio forma a capas suaves y creΓ³ ondas naturales que caΓ­an con movimiento.


Luego llegΓ³ el tinte: un rubio dorado miel con reflejos claros que brillaban bajo la luz.


Cuando el proceso terminΓ³ y el estilista girΓ³ la silla hacia el espejo, Taehyung se quedΓ³ sin aliento.


Su cabello ahora llegaba justo por debajo de los hombros, ondulado, con volumen y un rubio cΓ‘lido que iluminaba su rostro. Ya no se veΓ­a escondido. Sus ojos grandes y expresivos destacaban mΓ‘s, y sus labios rosados contrastaban perfectamente con el nuevo color.


β€”Dios mΓ­o... β€”susurrΓ³ Jin, llevΓ‘ndose las manos a la bocaβ€”. Taehyung, te ves increΓ­ble. Pareces otra persona...


Taehyung se tocΓ³ el cabello con dedos temblorosos. Por primera vez en mucho tiempo, no se sintiΓ³ feo al mirarse.


β€”No parezco un nerd... β€”murmurΓ³.


β€”No β€”dijo Jin con orgulloβ€”. Pareces un chico que sabe exactamente lo que vale.


DespuΓ©s de la peluquerΓ­a, fueron de compras. Jin estaba en su elemento. Lo hizo probar decenas de prendas: camisetas que se ajustaban a su torso delgado pero definido, pantalones slim que marcaban su figura sin exagerar demasiado, camisas abiertas de lino, hoodies oversized pero con estilo, y algunos accesorios simples pero modernos (un par de aretes pequeΓ±os, una cadena fina y unas gafas de sol).


Cada vez que Taehyung salΓ­a del probador, Jin aplaudΓ­a o silbaba.


β€”Ese outfit es letal. Ese otro te hace ver peligrosamente guapo. Β‘Ese pantalΓ³n negro con la camisa blanca... madre mΓ­a, vas a romper corazones!


Taehyung se sonrojaba, pero poco a poco una tΓ­mida sonrisa se fue instalando en su rostro. Por primera vez sentΓ­a que la ropa no lo escondΓ­a...


Cuando regresaron a la suite al atardecer, Taehyung cargaba varias bolsas y Jin no paraba de hablar emocionado.


Antes de entrar, Jin lo detuvo en la puerta.


β€”EscΓΊchame bien β€”le dijo con seriedad cariΓ±osaβ€”. Esto no es para que les gustes a los idiotas de tu escuela. Esto es para que tΓΊ te gustes. ΒΏEntendido?


Taehyung bajΓ³ la mirada un segundo y luego asintiΓ³, con los ojos brillantes.


β€”Entendido.


β€”Bien. Ahora entremos a presumirte.


Jin abriΓ³ la puerta de la suite con dramatismo.


β€”Β‘Familia! Β‘Vengan a ver al nuevo Taehyung!




β€”Maldita sea, Jungkook, cambia esa cara β€”dijo Hoseok ya visiblemente irritado, dejando los cubiertos sobre el plato con mΓ‘s fuerza de la necesaria.


Jungkook ni se molestΓ³ en responder. RodΓ³ los ojos con hastΓ­o y se cruzΓ³ de brazos, recostΓ‘ndose contra la silla.


Le palpitaba la cabeza.


Odiaba con toda su alma estos viajes "familiares" y las constantes muestras de cariΓ±o de su padre hacia Jackson.

Verlos besarse en pΓΊblico le revolvΓ­a el estΓ³mago. ParecΓ­an mΓ‘s padre e hijo que pareja, y eso solo empeoraba su mal humor.


Hoseok suspirΓ³ y, como si nada, se inclinΓ³ para darle un beso corto en los labios a Jackson.


Jungkook apartΓ³ la mirada, asqueado.


El restaurante al aire libre estaba lleno. Luces amarillas cΓ‘lidas colgaban sobre las mesas, la brisa nocturna traΓ­a aroma a flores y comida, y la vista de la sabana iluminada por la luna era espectacular.


Pero para Jungkook todo era ruido de fondo.


Antes de que pudiera inventar una excusa para largarse, el mesero se acercΓ³ con una sonrisa amable.


β€”Disculpen la interrupciΓ³n. Estamos completos esta noche. ΒΏLes molestarΓ­a mucho compartir esta zona con otra familia? Son solo seis personas.


Hoseok, que siempre intentaba ser el alma de la fiesta, se encogiΓ³ de hombros.


β€”EstΓ‘ bien, que se acerquen.


Minutos despuΓ©s, llegΓ³ la otra familia.


Namjoon y Jin encabezaban el grupo, charlando animadamente. DetrΓ‘s iban Yoongi y Jimin tomados de la mano, y Hary al final, mirando todo con curiosidad.


Los meseros unieron rΓ‘pidamente dos mesas grandes.


β€”Buenas noches β€”saludΓ³ Jin con una sonrisa educada pero cΓ‘lidaβ€”. Gracias por dejarnos compartir el espacio. El restaurante estΓ‘ a reventar.


β€”No hay problema β€”respondiΓ³ Hoseok, devolviΓ©ndole la sonrisaβ€”. Somos Hoseok, Γ©l es Jackson y nuestro hijo Jungkook.


Los Kim se presentaron uno por uno. La conversaciΓ³n entre los adultos empezΓ³ a fluir con naturalidad: el clima, lo bonito del resort, las actividades que habΓ­an hecho.


Yoongi y Jimin saludaron con un gesto de cabeza, mientras Hary sonreΓ­a amablemente.


Jungkook, en cambio, permaneciΓ³ en silencio absoluto. Brazos cruzados, ceΓ±o fruncido y mirada perdida hacia la oscuridad de la sabana. No tenΓ­a la menor intenciΓ³n de socializar.


Un rato despuΓ©s, Taehyung apareciΓ³ caminando por el sendero que venΓ­a de las piscinas. Su cabello rubio ondulado brillaba suavemente bajo las luces cΓ‘lidas, moviΓ©ndose con la brisa. La camisa de lino clara se ajustaba a su figura delgada y los pantalones nuevos le daban una silueta mΓ‘s segura. AΓΊn caminaba con cierta timidez, como si no terminara de acostumbrarse a su reflejo.


Jin sonriΓ³ con orgullo al verlo.


β€”Β‘AquΓ­ estΓ‘ Taehyung! Ven, siΓ©ntate, cariΓ±o. Nos estΓ‘n dejando compartir la mesa con esta amable familia.


Taehyung levantΓ³ la vista y se acercΓ³.


El ΓΊnico asiento disponible estaba justo frente a Jungkook.


Cuando sus miradas se encontraron, ambos se quedaron quietos por un segundo.


Jungkook descruzΓ³ los brazos lentamente, sorprendido.


Ese chico rubio de enfrente... era el mismo que lo habΓ­a estado mirando esa maΓ±ana en la cancha de tenis. Solo que ahora se veΓ­a completamente diferente. El cabello ondulado dorado le enmarcaba el rostro de una forma que resaltaba sus ojos grandes y sus labios suaves. Ya no parecΓ­a el chico escondido detrΓ‘s de ropa oscura oversized.


Taehyung tambiΓ©n lo reconociΓ³ al instante.


El chico del tenis. El mismo que sudaba y golpeaba la pelota con rabia. De cerca era aΓΊn mΓ‘s intimidante: mandΓ­bula marcada, hombros anchos y una mirada oscura que lo ponΓ­a nervioso.


Taehyung bajΓ³ la vista rΓ‘pidamente, sintiendo cΓ³mo se le calentaban las mejillas, y se sentΓ³ en silencio.


Hoseok levantΓ³ su copa con una sonrisa amistosa.


β€” ΒΏPor quΓ© no nos reunimos todos desde maΓ±ana y vamos a los mismos lugares? β€”propuso Hoseok con entusiasmoβ€”. Tal vez nos volvamos buenos amigos durante estas vacaciones.


Jin rio suavemente, claramente encantado con la idea.


β€”Eso serΓ­a genial β€”respondiΓ³ con una sonrisa radianteβ€”. AsΓ­ los chicos tambiΓ©n se juntan y no se aburren solos. Β‘Me parece una excelente idea!


Namjoon y Hoseok empezaron a planear emocionados posibles excursiones: safaris al amanecer, visitas a cascadas, cenas bajo las estrellas... Los adultos parecΓ­an viejos amigos que se reencontraban, a pesar de que acababan de conocerse.


Yoongi y Jimin intercambiaban miradas divertidas, mientras Hary sonreΓ­a, ya imaginando lo entretenido que podrΓ­a ser el resto del viaje.


Mientras tanto, en un extremo de la mesa, Jungkook y Taehyung permanecΓ­an en completo silencio.


El azabache habΓ­a dejado de lado su habitual mal humor.


Por primera vez en todo el dΓ­a, el dolor de cabeza constante habΓ­a bajado a un nivel soportable, casi olvidado.


No entendΓ­a por quΓ©, pero algo en el chico rubio de enfrente lo habΓ­a distraΓ­do lo suficiente como para calmar la tormenta dentro de su pecho.


Jungkook se mordiΓ³ el labio inferior con disimulo, incapaz de dejar de observarlo.


El cabello rubio ondulado caΓ­a suavemente sobre sus hombros, brillando con cada movimiento bajo las luces cΓ‘lidas. TenΓ­a unos ojos grandes y expresivos que miraban todo con cierta timidez, y cada vez que se acomodaba un mechΓ³n detrΓ‘s de la oreja, Jungkook sentΓ­a un extraΓ±o cosquilleo en el estΓ³mago. Ya no parecΓ­a el chico que lo habΓ­a espiado esa maΓ±ana en la cancha. Ahora se veΓ­a... dulce, atractivo y peligrosamente interesante.


Taehyung, por su parte, sentΓ­a la mirada del otro sobre Γ©l como si fuera contacto fΓ­sico.


Intentaba concentrarse en su plato, pero de vez en cuando levantaba la vista y sus ojos se encontraban. Cada vez que eso pasaba, un leve rubor subΓ­a por sus mejillas y volvΓ­a a bajar la mirada rΓ‘pidamente, con el corazΓ³n latiΓ©ndole mΓ‘s fuerte de lo normal.


Ninguno de los dos habΓ­a dicho una sola palabra en toda la cena.


Jungkook se dio cuenta de un detalle pequeΓ±o pero constante: Taehyung solo comΓ­a camarones y pulpo frito.


No habΓ­a tocado ni un solo trozo de carne roja ni de pollo que habΓ­a en la mesa. ParecΓ­a que su apetito se limitaba al marisco.


ObservΓ³ que la fuente de camarones ya estaba vacΓ­a. El rubio los habΓ­a estado picando discretamente, uno tras otro, y ahora solo quedaban cΓ‘scaras y salsa.


Jungkook dudΓ³ solo un segundo. Luego, sin decir nada, moviΓ³ su silla con disimulo y se colocΓ³ al lado de Taehyung.


β€”ΒΏQuieres ir a la barra? β€”preguntΓ³ con una leve sonrisa, la primera que se le escapaba en toda la noche.


Taehyung parpadeΓ³, sorprendido, y levantΓ³ la vista hacia Γ©l.


β€”ΒΏYo?


β€”SΓ­... digo, ΒΏno quieres mΓ‘s camarones? Porque yo sΓ­ β€”aΓ±adiΓ³ Jungkook, seΓ±alando con la cabeza hacia la barra de mariscos y sushi que habΓ­a al fondo del restaurante.


Taehyung mirΓ³ de reojo a su familia. Namjoon, Jin, Yoongi, Jimin y Hary estaban completamente entretenidos en una animada conversaciΓ³n con los adultos.


Nadie parecΓ­a prestarles atenciΓ³n.


β€”EstΓ‘ bien β€”aceptΓ³ en voz baja, levantΓ‘ndose.


Los dos caminaron juntos hacia la barra abierta, donde un chef preparaba sushi fresco y mariscos a la orden.


Desde la mesa, los cuatro padres los observaban con disimulo, intercambiando miradas cΓ³mplices y sonrisas.


Jin incluso levantΓ³ una ceja con picardΓ­a.


Cuando llegaron a la barra, Taehyung se armΓ³ de valor y rompiΓ³ el silencio primero:


β€”Y... ΒΏeres hijo ΓΊnico?


Jungkook negΓ³ con la cabeza mientras observaba cΓ³mo el chef servΓ­a una nueva bandeja de camarones.


β€”Tengo un medio hermano por parte de mi madre β€”respondiΓ³.


Taehyung se girΓ³ ligeramente, confundido, y seΓ±alΓ³ con el dedo hacia la mesa.


β€”Entonces... ΒΏJackson es...?


Jungkook soltΓ³ una risa corta y amarga, cargada de fastidio.


β€”Jackson es mi padrastro. Es el hermano mayor de mi mejor amigo. Y desde hace poco... pareja de mi padre β€”dijo lo ΓΊltimo con una clara mueca de repulsiΓ³n, como si le supiera amargo pronunciarlo.


Taehyung notΓ³ el cambio en su expresiΓ³n.


El mal humor de Jungkook regresΓ³ por un instante, tensando su mandΓ­bula.


Aun asΓ­, el azabache tomΓ³ dos platos y le pasΓ³ uno a Taehyung, sirviΓ©ndole varios camarones grandes y jugosos sin preguntar.


β€”Gracias... β€”murmurΓ³ Taehyung, algo nervioso pero agradecido.


Jungkook se encogiΓ³ de hombros, apoyando los codos en la barra.


β€”No hay de quΓ©.


DespuΓ©s de pelar y comerse un par de camarones mΓ‘s, Jungkook se quedΓ³ callado unos segundos, como si estuviera debatiendo consigo mismo.


Finalmente, respirΓ³ hondo y se girΓ³ hacia el rubio.


β€”ΒΏQuieres ir maΓ±ana conmigo al motocross? β€”preguntΓ³ de pronto.


Taehyung, que en ese momento tenΓ­a las mejillas llenas como un pequeΓ±o hΓ‘mster y una manchita de salsa en el cachete derecho, se girΓ³ hacia Γ©l con los ojos muy abiertos.


Para Jungkook, esa imagen fue la cosa mΓ‘s tierna que habΓ­a visto en su vida. No pudo evitar soltar una risa baja, suave y genuina, nada parecida a su habitual expresiΓ³n seria.


Sin pensarlo demasiado, extendiΓ³ la mano y con el pulgar le limpiΓ³ suavemente la manchita de salsa del cachete.


Luego, bajo la atenta y sorprendida mirada de Taehyung, se llevΓ³ el dedo a los labios y lo chupΓ³ lentamente.


Taehyung se quedΓ³ congelado.

TragΓ³ con dificultad el bocado que tenΓ­a en la boca y rΓ‘pidamente se limpiΓ³ con una servilleta, sintiendo que todo su rostro ardΓ­a. Sus mejillas estaban de un rojo intenso que ni siquiera la luz tenue del lugar podΓ­a disimular.


β€”Amm... no sΓ© andar en moto β€”murmurΓ³, bajando la mirada, avergonzado.


Jungkook sonriΓ³ de medio lado, esa sonrisa arrogante pero atractiva que le transformaba completamente la cara.


β€”No es necesario que sepas β€”respondiΓ³ con calmaβ€”. Puedes ir detrΓ‘s de mΓ­. O... si quieres, te puedo enseΓ±ar. Soy un maestro excelente β€”aΓ±adiΓ³, llevΓ‘ndose la mano tatuada al pecho en un gesto dramΓ‘tico y burlΓ³n.


Taehyung levantΓ³ la vista lentamente, mordiΓ©ndose el labio inferior. La cercanΓ­a de Jungkook, su voz ronca y esa mirada oscura fija en Γ©l le aceleraban el pulso de una forma ridΓ­cula.


β€”ΒΏNo te molestarΓ­a? β€”preguntΓ³ casi en un susurro.


β€”Para nada β€”Jungkook se inclinΓ³ un poco mΓ‘s hacia Γ©l, bajando la vozβ€”. De hecho, creo que me gustarΓ­a bastante.


Taehyung podΓ­a oler el leve aroma a colonia y sal marina que desprendΓ­a Jungkook, y este ΓΊltimo no podΓ­a dejar de notar cΓ³mo el rubio se sonrojaba con tanta facilidad.


Desde la mesa principal, Jin y Hoseok los observaban con disimulo, intercambiando miradas divertidas y sorprendidas.

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