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TELARAÑAS DE CEREZAS ( chanbaek )

Summary

ChanYeol es un alfa bastante simple que vive una rutina constante, sin preocuparse por otra cosa que no sea el dinero. BaekHyun es todo lo contrario: un omega rico, atractivo y todos le tienen miedo. Ah, sí. También es el jefe de Recursos Humanos. Y se aprovechará de su posición para mantener a ChanYeol cerca. - Omegaverse. - ChanYeol (top) / BaekHyun (bottom). - Historia corta.

Genre
Erotica
Author
ZOZO
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

PRIMER HILO

Esta historia es ficticia, por lo tanto ningún acontecimiento aquí tiene relación con hechos reales. Si eres nueva leyendo mis fanfics, debes tener en cuenta las advertencias para evitar sorpresas incómodas. Leer con precaución. No acepto comentarios fuera de lugar porque para eso están las advertencias.

- Escenas eróticas.

- Humillación, lenguaje vulgar, relación de poder, relación tóxica.

- No busca ser una historia de romance.

- Historia corta, no tendrá muchos capítulos.





Era un día habitual para Park ChanYeol: despertar temprano, recoger los mandados, trabajar duro. Siempre había sido así desde que terminó la secundaria, pues las cosas se habían desmoronado desde que sus padres se divorciaron y entonces tuvo que ser el alfa de la casa. De esta forma ChanYeol se sentía lejos de todo, como si el mundo avanzara menos él. Pronto cumpliría veintisiete años y no podía estar más triste por eso. Trabajaba duro todo el mes en un horrible trabajo de una compañía en ascenso, cobraba su quincena y en menos de tres días ya casi todo se había ido; pagar las cuentas, el arriendo, la comida… apenas le alcanzaba a él para comprarse pequeños caprichos.

Se habían mudado a la capital con la esperanza de una mejor vida que en la pequeña ciudad de su infancia pero eso sólo atrajo el divorcio de sus padres, el alejamiento de su familia y ahora tener que cargar con la responsabilidad de mantener aquel departamento, a su madre y su hermano. Claro que su madre trabajaba, pero aún así ChanYeol se preguntaba por qué nunca tenía dinero para él.

Era frustrante, él amaba a su familia, ¿cómo podía dejarlos a su suerte sólo para irse y liberarse de esa carga?

Pero habían pasado tantos años así y eso sólo lo hacía sentirse deprimido, veía a la gente avanzar y él sólo se sentía cada vez peor.

No tenía pareja, no había estudiado en la universidad, no tenía ni siquiera un auto propio.

¿Era todo lo que debía hacer el resto de su vida?

Aquel viernes era su alivio. Tenía solo dos días libres al mes y finalmente ese sábado podría descansar, así que por la tarde estaba terminando de acomodar el equipo de mantenimiento de las máquinas de producción cuando al sacar el carrito por una esquina terminó golpeando por accidente a Byun BaekHyun.

—¡Carajo! ¡Fíjate por dónde vas! —gritó él, sorprendiendo a ChanYeol.

ChanYeol era un tipo tranquilo, evitaba los problemas, sólo quería hacer su trabajo y ya. No esperaba un arrebato como ese. Tampoco estaba acostumbrado a los conflictos, era incluso algo retraído.

—Perdóname —se apresuró a decir él. No pudo evitar hacer una mueca de preocupación. Su carrito de herramientas había ensuciado la pulcra ropa de aquel omega tan caro—. Oye, realmente no te vi, lo siento…

BaekHyun con una cara de disgusto checó al empleado frente a él, notando su preocupación enseguida. Pobre tipo. Lo habría visto un par de veces, su cara se le hacía familiar, pero nada más. Sólo era un empleado. Aún así hizo una mueca, pues se había manchado su impecable camisa blanca de satín. Tenía una visible marca de grasa de aquel carrito.

—Tendrás que enviarlo a la tintorería —le dijo con tono acusador—. ¿Cómo te llamas?

—Park ChanYeol —respondió rápidamente, aunque su lengua se sentía hinchada y torpe, ¿qué estaba ocurriendo?

—Bien, Park. Pasaré a buscarte más tarde.

ChanYeol sólo lo miró irse, todavía bobalicón por lo que había ocurrido. Joder, había molestado a Byun BaekHyun, el jefe de Recursos Humanos. Era un omega caro, estaba en ese puesto solamente porque su padre tenía un cargo alto en la empresa, prácticamente su vida estaba resuelta y sólo iba a trabajar cuando tenía ganas de hacerlo. Muchas veces ni se le veía durante el mes. Nadie decía nada, no era conveniente. Y al parecer justo ese día que iba a la empresa se lo había encontrado. BaekHyun era muy lindo, no podía ser negado, era el omega que cualquier alfa querría por su belleza, pero parecía bastante altanero.

Y ahora debía sacar dinero de su bolsillo para pagar una lavandería. Increíble. Aunque bueno, pudo ser peor.

ChanYeol suspiró derrotado y continuó con su camino apesadumbrado. Era técnico de mantenimiento y reparación, así que mantenía todo en orden y funcionando, pero ChanYeol quisiera hacer más que solo eso todos los días. La vida era difícil, pero a veces su día valía la pena con los momentos pequeños y agradables.

—¡Hey, Park!

JunMyeon era su amigo, un agradable beta que se encargaba del sistema de la empresa. ChanYeol siempre lo molestaba diciéndole que nunca hacía nada. A veces compartían unos tragos después del trabajo o se escapaban a charlar en los rincones escondidos de la empresa. Era ese tipo de persona que se llevaba bien con todos. Tenía unos pómulos grandes, que le hacían parecer cachetón cuando sonreía y al hacerlo se veían esos huecos en sus mejillas, tenía una mirada gentil y juguetona, su cabello negro caía en un corte de esos cuyo flequillo cubre la frente y siempre saludaba a todos con amabilidad. Era mayor que ChanYeol. Y cuando menos lo esperó, este se lo encontró de frente y subió al carrito solamente para que ChanYeol lo llevara. Este último chequeó la lengua y lo pellizcó para que se bajara, pero al final sólo siguió empujando el carrito hasta el cuarto de mantenimiento. Así eran las cosas entre los dos y Park siempre estimaba mucho a su mayor.

—¿Por qué tienes esa cara?

—Porque la jodí. Sin querer ensucié a Byun con el carrito y ahora debo pagarle la camisa.

JunMyeon hizo una mueca compareciendo a su amigo y se quedó encima del carro mientras ChanYeol iba guardando las herramientas. Pronto finalizaría la jornada.

—Tuviste suerte. Ha corrido gente por menos. Ya sabes la fama que tiene.

Oh, sí que lo sabía. Byun BaekHyun es el superior engreído que nadie quiere tener. Corrupto y con una visión de la realidad alterada por su privilegio. ChanYeol solo se encogió de hombros, pensando que tendría que gastar su dinero para gustos en lavarle la camisa al caprichoso jefe de recursos humanos. Pero JunMyeon tenía razón, al menos sólo fue eso.Después de todo, él necesitaba ese trabajo de porquería para seguir pagando el alquiler y seguramente BaekHyun sabía eso.

ChanYeol se fue quitando el overol y colgando en su casillero, limpiándose el sudor con una toalla mientras escuchaba a su amigo hablar sobre chismes de la empresa.

—Oh, por cierto. ¿Estás libre el próximo viernes?

—Sabes que no hago nada más que trabajar.

—Bueno, sólo es por si acaso —se encogió de hombros—. Es día de pago, así que sal con nosotros. YìXīng tiene un amigo omega que vino de China y queríamos hacer una salida.

—Eso suena a una cita grupal, hyung —se quejó.

No es que ChanYeol no quisiera tener pareja, realmente le gustaría enamorarse y tener una familia, pero eran sueños absurdos que no podía permitirse, al igual que tener un futuro estable. Aún así, era un alfa con necesidades y había tenido algunos encuentros en el pasado, novias en el colegio y sólo caprichos pasajeros, pero sabía que no tenía dinero para una pareja real.

—Oh, vamos, no te tomes las cosas tan a pecho. Date una oportunidad. LuHan es realmente agradable y bastante lindo. Además, sólo está de vacaciones.

ChanYeol se lo pensó un momento. De todas formas, ¿cuándo fue la última vez que se acostó con alguien? Había pasado un largo tiempo. Así que estaba bien. JunMyeon tenía razón, no era nada formal. Incluso quizás sólo se hacía ideas equivocadas, así que accedió.

Después de zanjar el tema, sólo se despidió. El novio de JunMyeon fue a buscarlo, así que dejó a ChanYeol solo. Este ya estaba vestido para terminar su jornada y se estaba animando, porque podría descansar y mañana también. No tenía demasiados pasatiempos. Cuando se pasa tanto tiempo trabajando, lo único que se desea es descansar. Sin embargo, al estar colocando su huella de salida, escuchó aquella voz que lo puso nervioso.

—Park ChanYeol, ¿te ibas a ir sin esperarme?

Byun BaekHyun estaba impecable, peinado y con una sonrisa altiva en el rostro. Se había puesto a un lado y ChanYeol se sintió nervioso. Era un olor agradable el que desprendía pero que también iba con la personalidad del joven, como a cerezas y ciruelas. Por otra parte, el omega no parecía intimidado por el otro incluso si este era muy alto. Sabía que dominaba aquella empresa y jamás se había sentido desprotegido. No había razones para temerle incluso a un alfa.

—Oh, no, yo sólo estaba marcando salida —se excusó el alfa, pretendiendo tranquilidad, a lo que Byun ladeó la cabeza, emitiendo un sonido de asentimiento, como si comprendiera.

—Bien, entonces vámonos.

Adiós viernes relajante. Ahora debía irse con el superior a enmendar su fallo si no quería ser despedido. Después de todo, era una buena empresa. Así que siguió a BaekHyun, quien era respetado por todos, aunque un respeto frágil infringido por el miedo, pero eso no parecía importarle al omega. Pronto, ChanYeol escuchó un tintineo y algo plateado estrellándose contra su pecho, así que se apresuró a agarrarlo antes de que cayeran. Eran unas llaves en un llavero que seguramente costaba más que su pago del día.

—¿Qué es esto?

—¿Nunca has visto las llaves de auto? —se burló el omega. Estaba frente a un bonito auto negro, elegante y costoso—. Vas a conducir, por supuesto. ¿O me vas a decir que eres un alfa que no sabe hacerlo?

ChanYeol se enrojeció de vergüenza, seguro pensaba que era un pobre idiota. Aunque era cierto que estaban en clases sociales diferentes pero no le gustaba ser intimidado por eso. Enseguida asintió, presionando el botón que abría las puertas y viendo la cara de mimado de BaekHyun, supo que tenía que darse vuelta para abrirle la puerta. Este quedó satisfecho por la elección del alfa y al final, una vez encima, salieron de la empresa.

—¿A dónde iremos? No conozco ninguna lavandería. Si deseas, puedes recomendar una e iremos hacia allá.

BaekHyun sólo miró el perfil de ChanYeol, como si analizará ese alfa que tenía enfrente. Pensó que era bastante guapo, aunque algo descuidado y torpe. También podía sentir un ligero olor a limón, uno bastante común. Vaya, no tenía nada de especial, incluso le parecía un tipo básico, pero por alguna razón le resultó interesante aquel hombre. Después de algunos minutos de silencio, donde se condujo a velocidad baja, BaekHyun indicó una dirección.

—Ven, sígueme.

Habían llegado a un centro comercial en una zona exclusiva de la ciudad, cosa que alarmó un poco a ChanYeol. Pensó que irían a una lavandería donde lavar una simple mancha le costaría una semana de sueldo. ¡Caramba! Pero qué mala suerte había tenido. Tendría que sacar de sus ahorros para eso. ChanYeol tuvo que seguir al omega por las tiendas lujosas y rincones extravagantes. El alfa desencajaba con ese entorno, su vestimenta humilde contrarrestaba con la gente que por allí pasaba, incluso con el mismo BaekHyun.

Entraron a tiendas y el omega fue adquiriendo artículos de lujo, entre prendas y accesorios, que iba pagando sin mirar el precio. ChanYeol ya tenía cinco bolsas en manos mientras continuaban y este se preguntó cuál era su papel allí además de ser un burro de carga. De todas formas, no se atrevió a preguntar sobre la lavandería o contradecir al otro.

—Escucha, Park —mencionó BaekHyun al mirarlo sobre el hombro—. Mi chófer está de licencia, así que mañana pasa a mi casa para que me lleves.

—No tengo auto —dijo este, todavía extrañado.

—No hace falta. Sólo conduce el mío, como lo has hecho hoy. Olvidaré el incidente de la camisa si lo haces.

Tuvo que callar sus quejas y asintió. Después de eso Baekhyun le invitó a comer pero aunque tenía hambre, no pudo dar demasiados bocados por la incomodidad del silencio, donde la penetrante mirada del omega parecía perforar en la profundidad de sus entrañas. ¿Cuándo se había visto un tipo como ese? Quizás era la naturaleza pasiva de ChanYeol la que evitaba esas emociones tan acojonantes. Sabía que cualquier alfa se burlaría de él por su situación pero si conocieran a Byun BaekHyun seguro que se pensarían dos veces el imponerse ante él.

—¿Sabes? Para los alfas es más sencillo saber si un omega está tomado o no, porque existe la marca. Claro que en tiempos modernos, esta carece un poco de valor, pero al menos funciona para descartar si alguien está tomado. Pero nosotros los omegas, sólo contamos con nuestro olfato, un sentido que puede ser disuadido si alguien se empeña en eso —el omega de cabellos claros bebía con tranquilidad del vino tinto, aunque sin sacarle la mirada de encima a ChanYeol. Este estaba callado, sin saber qué decir, así que el otro continuó—. No percibo ningún aroma ajeno a ti, Park. Pero te preguntaré directamente: ¿estás soltero?

Pasaron unos segundos antes de que la lengua de ChanYeol se moviera para hablar, algo perturbado por el interés que el jefe podía tener.

—Lo estoy. No tengo tiempo para una pareja.

BaekHyun sonrió al mirar más allá de sus palabras, sabiendo que aquello era mucho más que solo eso. El astuto omega, logró descifrar la patética situación del alfa. ¿Qué otra cosa podía ser? A juzgar por esas ropas, el aspecto descuidado y el trabajo que tenía en la empresa, podía asegurar que Park ChanYeol no tenía dinero. Era guapo, no le costaría conseguir pareja si fuera menos retraído, pero al menos era sensato y sabía que un omega merecía sus caprichos, así que recibió puntos por esto.

—¿Vives solo?

—Con mi mamá y hermano —respondió él—. Al otro lado de la ciudad.

—Ya veo, haces un largo recorrido. Vámonos, ya es tarde.

Habían pasado poco más de dos horas desde su partida de la empresa, así que era de noche. ChanYeol conducía siguiendo las indicaciones del omega y lo llevó a su casa, un condominio costoso de apartamentos en una buena zona. No podía imaginar el dineral que costaba incluso alquilar una sola habitación allí. Y bueno, como el auto era de BaekHyun, le tocó bajarse y averiguar cómo se devolvía desde allí a su casa, sin antes escuchar decir al otro:

—Recuerda venir mañana.

No supo si tomarlo como una advertencia o realmente como un amistoso recordatorio. Pero ChanYeol regresó esa noche tarde a casa después de haber confundido los autobuses y terminado en otro lugar. Recibió el saludo de su madre y el odioso hermano adolescente que tenía. Al menos tuvo una cena rica y reconfortante mientras recibía los mensajes inquisitivos de JunMyeon. Y tiempo más tarde, después de la cena y ducha, su cama se sintió como la gloria desatándose. Sábanas limpias, el suave olor de casa, su espalda relajada y la relajante certeza de que no trabajaba al día siguiente, ¿qué más podía pedir?

Sus ojos pesaron tan rápido que ni siquiera le dió tiempo de pensar en lo que había ocurrido ese día. El asunto de BaekHyun no tomaría relevancia en su vida hasta el día siguiente, pues bien por la mañana un número desconocido le envió un mensaje y vería este horas después, cuando su madre cansada de escuchar el tintineo del celular, despierta al hijo con una buena sacudida.

—¡ChanYeol! Despierta ya, muchacho. Tienes a ese chico esperando por ti desde hace rato, ¿no te da vergüenza?

Apenas entendió la mitad de lo dicho, pero funcionó para sacarlo de la cama con el cabello desordenado y ojos lagañosos, luego miró a su madre.

—¿De qué estás hablando?

-—Del chico, el que te llama.

Pensó que era JunMyeon, así que tomó el celular cuando la madre salió de la habitación y revisó, ¡pero se trataba de BaekHyun! Ni siquiera le había dado su información ayer, pero allí tenía el mensaje del número desconocido que claramente ponía: «Te estoy esperando».

ChanYeol había olvidado por completo su trato con aquel omega, así que se apresuró a darse un baño y vestirse a la velocidad de la luz. Pese a ello se puso las mejores prendas de su humilde clóset y los zapatos menos sucios que tenía. Al salir se despidió de su madre y enseguida fue a hacer las maniobras en el transporte para conseguir la ruta que lo acercara a la zona donde vivía Baek. Mientras tanto, le dió sus disculpas por mensaje y le aseguró que ya estaba cerca. No sabía si estaba enojado, pero esperaba que lo perdonara. ¡Vaya forma de pasar el día libre!

Cuando llegó tuvo que esperar cinco minutos para ver al omega, que le arrojó las llaves del auto, y con ese paso soberbio se dirigió al vehículo hasta que le abrieran la puerta.

— Oye, lo siento mucho. Anoche llegué muy cansado y no sabía a qué hora me necesitabas…

— Debes estar atento, Park. No me hagas arrepentirme.

ChanYeol asintió con los labios apretados y después sólo pudo acatar las indicaciones de su jefe sabatino. Se preguntaba qué tanto tenía por hacer un hombrecito que ni siquiera iba diario a la empresa, pero eso fue porque olvidaba que BaekHyun era un chico consentido y rico. Y a veces los chicos consentidos y ricos hacían cosas sin mucho sentido, como comprar cosas caras y tontas o gastar en un restaurante con precios excesivos.

— ¿Quién es ese hombre, Baekie? ¿De dónde lo sacaste?

Era la mesa en el balcón de un grupo de cuatro, incluyendo a BaekHyun, que hablaban animosos mientras iban recibiendo la comida del brunch que tenían. Todos eran guapos y de olores exquisitos, un par incluso tenían marcas de propiedad en sus cuellos, Baek y otro, tenían los collares.

—Oh, ¿ese? —BaekHyun sonrió como si estuviera mostrando una colección valiosa en su casa—. Trabaja en la empresa, es un pobre imbécil que cometió un error y está aquí para compensarlo. Pero es lindo, ¿no?

—¡Lo es! Es muy alto, aunque no me gustan sus orejas, pero no importa.

—Parece un poco tonto, ¿no? —dijo otro.

—Lo es. Hasta parece virgen —se ríe BaekHyun —. Tendrían que haberle visto la cara cuando me miró hoy. Fue como si nunca hubiera estado cerca de un omega.

Los omegas chillaron con diversión, bromeando entre ellos y ChanYeol a lo lejos se preguntaba de qué hablaban. BaekHyun le había pedido entrar con él, hasta le había dejado elegir algo del menú, pero no sentarse con él. Lo comprendía y hasta lo agradecía. Aquellos personajes parecían sacados de una parodia de ricos. Él esperaba en una mesa que miraba hacia el balcón. Se sentía fuera de lugar y como animal de circo, notando las nada disimuladas miradas de aquellos omegas. Hasta se le puso la cara roja. ¿Por qué le intimidaba tanto? Aunque cualquier persona en su situación se sentiría de la misma forma. Él tuvo que recordar la razón de estar allí y se le apretó el pecho.

Debía trabajar para pagar el alquiler y los gastos de la casa, pues su madre no podía con todo, su hermano omega estudiaba y requería una buena educación. La capital era cara y su padre se había desentendido un poco de ellos. Necesitaba el trabajo, lo necesitaba. No podía permitirse renunciar aún. Así que siguió recordando eso para mantenerse firme e impedir que aquel ambiente lo moleste.

—Invítalo a venir, Baekie. Quiero mirarlo de cerca.

—¿Seguro, Min? ¿No te molesta con el bebé?

El omega MinSeok, quien tenía un notable vientre, negó con un gesto indiferente.

—No te preocupes. Este bebé incluso necesita el olor de un alfa guapo, porque su padre ni siquiera está en casa.

—Mmmm. Está bien, pero quiero que se comporten.

Los tres omegas asintieron al unísono con fingida obediencia, casi con una aureola angelical en la cabeza y BaekHyun se encargó de pedirle al mesero que trajera al alfa. Con sorpresa este le echó una mirada a aquella mesa y se limpió el sudor de las manos con la servilleta antes de ir. Los omegas le abrieron espacio para que se sentara entre BaekHyun y JaeMin, el otro omega soltero de la mesa y el más joven.

ChanYeol saludó primero, dando una breve presentación hasta quedar en silencio con las miradas depredadoras de los omegas ricos sobre él. No sabía si juzgaban su apariencia o si era interés, pero eran ojos tan filosos como los de BaekHyun.

—ChanYeol, hablábamos sobre ti y nos preguntamos sobre cuál de nosotros te parece más lindo, ¿qué dices? —comentó el omega MinSeok, acariciando su vientre con simpatía.

—¿Qué? —exclamó confundido. Luego miró a los omegas de la mesa, todos hermosos, mirándolo con ojos brillantes y juguetones. Jamás había estado rodeado de tantos chicos lindos al mismo tiempo. Pero se percató del embarazo de Min y también del otro omega que también tenía alfa. En ese mundo, los alfas debían tener respeto por los omegas emparejados. Luego miró a BaekHyun y JaeMin, quienes con expectativa tenían sus ojos sobre él. No era una buena idea importunar a su jefe, pero tampoco quería ser descortés con una respuesta. Al final carraspeó—. Creo que todos son bastante atractivos, no podría hacer una elección como esa.

Esperaba haberse librado con su respuesta, pero los omegas no estaban demasiado conformes. Baek y JaeMin compartieron una mirada cómplice y pronto ambos se inclinaron sobre ChanYeol, tomándolo por sorpresa. JaeMin, un chico delgado con ojos grandes y expresivos, se colgó de su brazo y apoyó la cabeza sobre su hombro. BaekHyun hizo lo mismo, restregando la mejilla en el brazo del alfa. El alfa no entendía qué pretendían los omegas con él, aquella insistencia lo ponía nervioso pero también le hacían querer huir.

– No te pongas tímido, hyung. Sólo bromeamos. Aunque seguro yo te parezco más lindo, ¿no es así?

JaeMin lo seguía mirando con aquellos ojos tan expresivos y rostro adorable. ¡Claro que era muy lindo! Ni siquiera ChanYeol podía negarlo. Y BaekHyun lo notó, así que entrecerró los ojos. No le agradaba que alguien más se llevara la atención, mucho menos aquel mocoso. Así que con una frialdad despiadada, volteó la taza de su café hirviendo sobre el alfa, quien retrocedió con el terrible ardor en sus muslos. El líquido definitivamente había quemado la piel del hombre y eso bastó para que ChanYeol decidiera poner un fin a eso.

–Con permiso, me voy.

Se alejó de la mesa con rapidez y se fue al baño, donde creyó que un poco de agua fría aliviaría un poco el malestar, pero estaba tan enojado que no podía sentir demasiado alivio, el ardor era insistente y sus muslos estaban rojos por la quemadura. ChanYeol se miró al espejo con frustración y soltó un gruñido.

–Idiota –dijo con rabia. Claro, esos omegas se habían estado burlando de él y lo permitió hasta ese punto. Estaba seguro de que fue a propósito–. Un maldito idiota y engreído, ¿quién mierda se cree? Carajo.

Buscó servilletas para intentar secar un poco el pantalón mientras seguía insultando el nombre de su jefe. ChanYeol pensaba poner un fin a eso. No le gustaba sentirse de esa forma y aunque fuera un poco retraído, su paciencia también tenía un límite.

–Vaya, entonces sí que sabes decir palabrotas.

El alfa abre los ojos con sorpresa, resulta que BaekHyun estuvo en la puerta mirándolo desde quién sabe cuándo, pero lo había escuchado. Casi se arrepiente, pero el dolor en sus piernas y la humillación fue suficiente para mostrarse derecho y mordaz.

–¿Qué carajos quieres, BaekHyun? ¿No fue suficiente con ser tu mascotita allá afuera? Vete de aquí, ni siquiera debes estar en este baño.

–Puedo estar donde yo quiera, Park –respondió el omega, quien con desafío se había acercado incluso más a él–. No vine a disculparme, pero quería saber si estabas bien. Mi reunión ha concluído y tengo otro lugar al que ir.

ChanYeol sonrió, pero no con alegría, era más bien una de incredulidad, incapaz de creer tal descaro. Era como si BaekHyun fuera tan malvado que no le importara realmente lo terrible que estuvo todo, pero algo dentro de él incluso pensaba que BaekHyun desconocía el mal que hacía, como una ignorancia perpetua donde creía que le hacía un favor al mundo y que todos le debían algo. ¿Cómo habían educado a ese muchacho?

–¿Estás jugando o realmente eres tan estúpido?

–No me hables así, Park. Te lo advierto… –ahora el semblante del joven se endureció.

–No, has sido realmente muy grosero. Ni siquiera debería estar haciendo todo esto. ¿Por qué no me das la estúpida camisa para lavarla de una vez y que estemos en paz? No, ¿sabes qué? Mejor te doy el dinero.

Iba a buscar la billetera en su pantalón, pero justo en ese momento se percató que todo ese rato había estado hablando con los pantalones abajo. El color subió a su rostro y la voracidad en su tono bajó, así que rápidamente se los subió, pero no los abrochó porque la mano delgada del omega se lo impidió. Estaban ahora cerca y veía esa sonrisa burlona en el rostro del omega, pero también había algo más, un interés profundo. Hasta entonces el ambiente se había llenado de un olor cítrico algo hostil, que BaekHyun había estado ignorando, pero ahora el olor había cambiado.

–No vas a darme ningún dinero, Park. ¿Crees que puedes pagar siquiera por una camisa como esa? Vale 800 mil bilobas, casi la mitad de tu sueldo mensual. No seas idiota, te estoy haciendo un favor al ofrecerte esta opción porque me pareces interesante –aquella mano ahora estaba dentro de los pantalones del alfa y ChanYeol se tensó, como si no supiera interpretar aquello. Debía alejarse, ¡sabía que debía hacerlo! Que aquello incluso podía ser una trampa, pero no lo hizo y eso ocasionó que el omega fuera bajando más hasta tenerlo agarrado por los testículos, sin apretarlos, sólo sosteniendo. El ardor en sus muslos había desaparecido, pero ahora amenazaba con asentarse en otra zona—. Ah, ¿ahora no dices nada?

—Tú… —habló y apretó los labios, quedándose tenso. ¿Qué era lo que iba a decirle?

—Descuida. Está bien, creo que puedo compensarte por lo de antes.

Aunque BaekHyun hablaba con soltura, no era ajeno al olor de ChanYeol, que se sentía tan refrescante y jugoso que se le hacía agua la boca, como al imaginar el limón con sal. Y era un omega después de todo, aunque uno que sabía conseguir un alfa de su agrado y definitivamente el hombre frente a él lo era. La mirada que compartieron fue suficiente para que el omega se atreviera al siguiente paso, así que terminó por arrodillarse en el suelo y bajarle la ropa interior. La verga alfa saltó, dándole un inofensivo golpecito en la nariz a Baek que lo tomó por sorpresa, pero le mostró una sonrisa descarada. Tenía buen tamaño y color, así que eso le entusiasmó más, su boca ya se sentía salivar y no sabía si era debido a las feromonas alfa pero él no se quedaba atrás, ChanYeol también sentía ese dulzor cítrico de las cerezas que penetraban en su nariz y funcionaban bien para tenerlo atento a ese rostro sinvergüenza del omega.

No recordaba que estaban en un baño público de uno de esos restaurantes de ricos, y esperaba que nadie entrara, porque no tenía intenciones de detener nada ahora que había comenzado. Había pasado un largo tiempo desde la última vez que se había acostado con alguien, así que sus instintos afloraron y decidido, pensó que era una buena forma de compensar el mal rato anterior. Claro, ¡que ese omega idiota se hiciera cargo!

BaekHyun estaba con el rostro sonrojado y ojos brillantes, devorando la polla con un hambre que se incrementaba a cada minuto. Se escuchaba ese sonido húmedo y pausado de su boca besando y chupando, a veces era un ruido ahogado cuando la metía toda a su boca y la comía con ese vaivén rítmico que sólo era interrumpido cuando ChanYeol le follaba la boca.

—Ah, eres mucho más lindo con una polla en la boca que siendo un cretino —jadeó el alfa y recibió a cambio una succión fuerte que lo desconcentró. Pero en ese momento, no importaba que BaekHyun fuera su jefe o un niño rico, estaba comiéndole la verga con tanta devoción que las feromonas se intensificaron y el ya sentía el aroma del lubricante del omega. Y decidió jugar con eso, porque ahora le mantuvo la cabeza firme y usó la boca del omega para desquitar toda su frustración.

Toda esa humillación, todo el coraje que sintió por el accidente y claro, por tener que soportar los caprichos de su jefe. Eso se transformó en embestidas que tenían a Baek salivando y desastroso, casi sin respirar. La verga se deslizó por el rostro del omega, se restregó de forma obscena sobre los labios, mejillas y nariz mientras la mirada de Baek parecía suplicar algo más. Y en eso, el alfa se corrió sobre aquel rostro que había estado molestándolo.

—Ah, definitivamente tú eres el más lindo —el tono incluía cierta burla, pero fue a alcanzar servilletas para limpiarle la cara al omega.

Aunque el comentario le hizo sentir algo de vergüenza a Baek, no se dejó intimidar incluso en su situación. Su entrada se sentía palpitar y el líquido viscoso ya le molestaba, pero este no se detenía, no cuando una extraña sed se apoderaba de sus sentidos. ¿Eran por las feromonas de limón de ChanYeol? Se supone que era un olor poco especial, pero en ese alfa parecía un efecto afrodisiaco increíble. Aún así, reunió fuerzas y se puso de pie.

—Vamos al auto. Quiero que me folles.

Un resoplido burlón salió de ChanYeol, era increíble que incluso en esa situación el Omega tuviera el descaro de hablar así. Y por una vez, ChanYeol decidió rebelarse.

—No.

Se deleitó por el rostro confundido del omega, quien poco a poco había fruncido el ceño, como si tardara en caer en cuenta de las palabras del otro.

—¿Me estás rechazando, imbécil?

—No —volvió a responder ChanYeol, sin perder la sonrisa, pero ahora atrayendo al omega a su cuerpo y rápidamente llevándolo al primer cubículo, sólo por si era necesario huir—. Pero haremos lo que yo quiera. ¿O quieres salir de aquí con el culo mojado? No creo que tengas ese nivel de zorra… ¿O sí?

Las palabras de Park sorprendieron a Byun, no esperaba que fuera del tipo demandante o mucho menos que pudiera hablar de esa forma, así que se enrojeció. Creyó que ChanYeol era más tonto en el sexo y quizás no se equivocaba, pero lo había provocado tanto que ahora tenía que cargar con las consecuencias de haberlo molestado y no se suponía que las cosas resultaran de esa forma, pero ahora no había marcha atrás. Él también estaba impaciente.

El olor a cereza era delicioso, el alfa lo olfateaba mientras le bajó los pantaloncillos al omega, que ya tenía la ropa interior húmeda y el agujero empapado. Le abrió las nalgas para observarlo mejor y sus pulgares jugaron a tantear, metiéndose apenas un poco y estirando. El pene de BaekHyun colgaba erecto, la punta rozándose con la puerta. En unos instantes, el pene alfa ya estaba forrado con preservativo y hundiéndose en el omega, quien se mordió los labios al recibirlo.

BaekHyun ya había estado esperando un escenario como ese, pues el alfa le había gustado con su torpeza y estaba decidido a mantenerlo cerca. Lo que no esperaba era que fuera tan pronto, pero tampoco se quejaba, porque no estaba para nada decepcionado con la verga de este. Esperaba que sus amigos ya se hayan ido después de despedirlos, pero tampoco tenía mucho de qué avergonzarse, cuando probablemente esas zorras hubieran hecho lo mismo. Siempre lo envidiaban, ¡no dudarían en abalanzarse sobre Park si se les daba la oportunidad!

La verga se deslizaba dentro y estiraba el agujero, BaekHyun se ponía caprichoso y presionaba las paredes para apretarlo y mantenerlo constante y profundo. Ambos intentaban contener los sonidos de sus bocas, pero sus cuerpos hablaban por ellos. ChanYeol tenía que flexionar un poco las rodillas para alcanzar el ángulo exacto en el que perforaba la próstata del omega, pero conseguía lo que quería.

—Park… —el culo redondo y blanquecino se removía, moviéndose por su cuenta mientras las manos de ChanYeol le masturbaban. Eran grandes, lo podía manipular a la perfección, pero lo notaba algo distraído, probablemente por estar tan ensimismado en el placer—. Concéntrate.

Pero incluso si se quiso mover, no pudo hacerlo, alguien entró de imprevisto y estuvo lavándose las manos. Pero no fue el único, durante los próximos minutos comensales del restaurante entraban, pero no duraban demasiado, probablemente porque se percataban del olor y se marchaban. Para los alfas no era difícil distinguir las feromonas de un omega en ese estado. Y en algún punto a ChanYeol dejó de importarle y siguió penetrando en el culo suave de su jefe. Y BaekHyun se corrió en la mano de ChanYeol con un escalofrío que le hizo arquear la espalda y apretarse más alrededor de la verga, que terminó estallando por el éxtasis. Por suerte ChanYeol sacó lo suficiente para que el nudo no los dejara atrapados.

Con el condón sucio en la cesta y una limpieza a medias, ambos decidieron salir tan pronto como pudieron, sin decir nada aún. BaekHyun lamentó que el encuentro hay sido tan rápido en un lugar como ese y ChanYeol se preguntó cómo había terminado en esa situación. ¿Realmente acababa de tener sexo con el odioso y temible jefe de Recursos Humanos Byun BaekHyun? ¡JunMyeon no se lo creería! Porque ni siquiera él lo terminaba de asimilar, pero admitía que había sido exquisito joder a ese omega ricachón y mimado.

—Búscame mañana para que me lleves al trabajo, ¿me escuchaste?

—Sí —respondió rápidamente Park.

Sin darse cuenta, sus defensas habían bajado y ahora estaba como al comienzo. Ni siquiera sentía el ardor, pero eso ya no importaba.

—Sobre la camisa…

—Está olvidado —BaekHyun bajó un poco la ventanilla para recibir aire y despejar un poco la cabeza de esas feromonas alfas que aún se percibían en el aire—. Dadas las circunstancias, no puedo asistir a mi evento ahora mismo.

—Lo siento.

BaekHyun hizo un ademán, restándole importancia.

—Da igual. Sólo era algo del trabajo. Papá me cubrirá —su mano fue a la pierna de ChanYeol y la acarició, ahora mirándole—. Así que el asunto de la camisa está olvidado. Pero me vendrás a buscar, ¿no es así? Mañana no te puedes quedar dormido.

—No lo haré. Yo te buscaré.

Ni siquiera sabía por qué había aceptado, pues al quedar zanjado el asunto, ya no debía nada, pero tenía el presentimiento de que las cosas no serían tan sencillas. No ahora que se habían involucrado de esa forma. Y BaekHyun definitivamente tampoco tenía planes de dejarlo ir.

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