Amor imposible
Nunca imaginé que una simple notificación pudiera cambiar mi vida.
Aquella tarde, Sofía estaba acostada en su cama, mirando su celular sin mucho interés. Había sido un día completamente normal, hasta que abrió una aplicación y vio una nueva solicitud de amistad.
El nombre decía Jerónimo.
Sofía no lo conocía. Por un momento pensó en ignorar la solicitud, pero algo le dio curiosidad y decidió aceptarla.
No pasó mucho tiempo antes de que llegara un mensaje.
—Hola :)
Sofía sonrió.
—Holaa —respondió.
Lo que comenzó como una conversación sencilla terminó durando horas. Hablaron de sus gustos, de las cosas que les daban risa y de cómo había sido su día.
Cuando Sofía se dio cuenta, ya era de noche.
—Creo que llevamos hablando muchísimo tiempo —escribió ella.
—Sí JAJAJA, pero contigo el tiempo pasa rápido —contestó Jerónimo.
Sofía sintió una pequeña emoción en el pecho.
Desde aquel día comenzaron a hablar prácticamente todos los días.
Por la mañana, Jerónimo le escribía para saludarla. Durante el día se contaban cualquier cosa que les sucediera y por la noche podían quedarse conversando hasta que alguno de los dos tuviera sueño.
Poco a poco, Sofía empezó a esperar sus mensajes.
Cuando el celular sonaba, revisaba rápidamente la pantalla con la esperanza de encontrar su nombre.
Jerónimo.
Ese nombre que al principio no significaba nada, ahora podía cambiarle el ánimo por completo.
Jerónimo también comenzó a confiar cada vez más en Sofía. Le contaba cosas que normalmente no compartía con cualquiera y ella hacía lo mismo.
Aunque nunca se habían visto en persona, sentían que se conocían desde hacía muchísimo tiempo.
Una noche, mientras hablaban, Jerónimo escribió:
—Sofía, ¿puedo preguntarte algo?
—Claro, dime.
Pasaron unos segundos antes de que llegara la respuesta.
—¿Tú crees que dos personas pueden enamorarse aunque se conozcan por internet?
Sofía se quedó mirando la pantalla.
No sabía por qué aquella pregunta le había puesto tan nerviosa.
—Supongo que sí —respondió.
—Yo también.
Después de eso, ninguno escribió durante unos segundos.
Finalmente, Jerónimo mandó otro mensaje.
—Creo que me está pasando contigo.
Sofía sintió que el corazón le latía más rápido.
—¿Qué te está pasando?
—Creo que cada día me gustas un poquito más.
Sofía sonrió mientras miraba la pantalla.
No sabía exactamente qué decir, pero decidió ser sincera.
—A mí también me gustas, Jerónimo.
Aquella noche siguieron hablando durante mucho tiempo. Hablaron de lo extraño que era sentir algo tan fuerte por alguien que estaba al otro lado de una pantalla.
Pero para ellos no importaba.
Lo que sentían parecía real.
Desde ese momento, su relación virtual comenzó a hacerse más especial. Ya no eran simplemente dos personas que se habían conocido por internet. Ahora existía algo entre ellos que ninguno quería perder.
Sofía pensaba que finalmente había encontrado a alguien que realmente la entendía.
Jerónimo pensaba lo mismo.
Pero ninguno de los dos podía imaginar lo que vendría después.
Porque algunas historias de amor comienzan con una simple conversación...
Y algunas terminan convirtiéndose en una historia que jamás se olvida.








