001| El sonido de un cuerno
El príncipe Caspian décimo había crecido escuchando a escondidas sobre los antiguos reyes de antaño, y a sus guardianes.
Estaba fascinado con todas las cosas que escuchaba, los tratados que el rey Edmund había elaborado con ayuda de su guardiana Florenthia, las guerras ganadas gracias a las estrategias del gran rey Peter y su guardiana Violet, de los viajes de la reina Susan y su guardián Leonard y la humanidad de la reina Lucy y el guardián Bartemius. La primera vez que escucho de ellos fue por su niñera y después fue por su profesor, quien de manera discreta, les había contado aún más.
Sus pensamientos siempre viajaban hacia ellos, y su emoción aumenta. Así fue durante años, y actualmente con dieciocho años, terminaba de leer aquel libro que se le había confiado.
—Los narnianos son increíbles — susurró emocionado
No era una mentira, pues para él, todos ellos lo eran. Pronto, el sonido de pasos le alerta que alguien se aproxima a sus aposentos, así que se apresura a acostarse en su cama y cubrir su cabeza con la suave tela de la sábana.
Contiene su respiración, trata de agudizar el oído. Desde que su tía se había embarazado, todo el castillo andaba atentos a los posibles dolores que ella pudiera tener. La puerta de su dormitorio se abre de pronto, dejando ver a un hombre adulto.
—Su alteza— llama de pronto y Caspian puede dejar salir el aire que retiene
—Profesor— dice en voz baja, no es necesario fingir con él alrededor.— ¿Qué ocurre?
—Tu tía acaba de dar a luz, a un niño— comenta de pronto
Caspian siente de terror subir por él. Sabe que su tío ha ansiado el trono desde que su padre había muerto, y él era el único que se interponía por ser el príncipe heredero, y ahora que tenía un hijo, él podría morir.
—Vamos hijo— dijo tomando una capa para ponersela encima de sus hombros.— Rápido
De manera rápida se encaminó hasta su armario junto a su profesor, mismo armario que contenía un pasadizo. Un ruido llama la atención de Caspian y este mismo observó con terror como entraban unos soldados, los cuales estaban siendo guiados por el comandante, después de eso solo se vio como caían las flechas en su cama.
—No está — escucho decir a alguien, mientras se abría paso por aquel pasadizo.
Colocándose su armadura y su capa, Caspian se apresura a subirse a su fiel caballo.
—Espera hijo— dijo su profesor, antes de que partiera —Vas a necesitar esto — un fino cuerno de color blanco e hilos dorados se le es entregado.— Sóplalo y la ayuda vendrá a ti. Recuerda Caspian, hay leyendas que realmente existen, y sabes muy bien cuales son
Capian observa el cuerno con total sorpresa, ya que nunca había pensado en tenerlo en sus manos.
—Vete rápido hijo— pide el profesor de larga barba blanca —¡Ahora!
Caspian empezó a cabalgar, tenía que salir de los límites de Telma, ya que su tío no iba a detenerse hasta que él terminara muerto. Pronto, campanas se escuchan, junto a los gritos de un guardia.
—¡Un hijo! ¡Un hijo! ¡Lady Prunaprismia le ha dado un hijo a Lord Miraz!— exclamaba fuertemente
Los nervios de Caspian aumentan por lo que se apresuro a seguir su camino.
—¡Cierren el puente! ¡Detengan al príncipe!— exclamaron
Pero aun así, Caspian era más rápido, y cruzo sin problema alguno el puente. El frío de la noche le hacia temblar, pero aquello no lo detendría.
El espeso bosque pronto se visualizo y Caspian se apresuro, sabía de los miedo de los Telmarinos hacia aquellos bosques.
A ciegas y confiando en su fiel caballo, pronto Caspian sintió un fuerte dolor en su cabeza, y cayó de su caballo, a poca distancia el propio cuerno que se le habia confiado junto a su espada.
Estaba asustado, pero iba a pelear sin importar qué, de la nada sale un enano mal encarado, y Caspian se el queda viendo y viceversa.
—¿De dónde sacaste eso?— interrogó el enano, señalando hacía el cuerno
—Yo... Yo...
Ciertamente no sabe que hacer, pero cuando escucha la orden de ser «sacado» del bosque, se apresuro a acercarse al cuerno, tomando por sorpresa a todos.
—¡No!— exclamó uno de los enanos
Pronto, un golpe cae sobre él y la oscuridad lo absorbe, mientras el eco del sonido del cuerno, hace temblar al bosque mismo.
Volver a su mundo fue complicado. Acostumbrados a ser monarcas durante quince años, había hecho que ellos tuvieran ciertas dificultades al volver a su «vida cotidiana».
Con mentes adultas en cuerpos juveniles, los hermanos habían estado en varios problemas, pues acostumbrados a un ritmo de vida, volver a un mundo donde solo eran adolescentes, eran serios problemas. Desde discusiones con sus compañeros que terminaban siendo peleas físicas, hasta discutir con los adultos que estaban frente de ellos. Finalmente ellos solo se podían refugiar entre sí mismos, por lo tanto, preocupados por sus hijos, la señora Pevensie y la vizcondesa Hourani decidieron que lo mejor era que sus hijos fueran a las mismas escuelas.
En esos instantes, Lucy y Barty corrían por las calles buscando a sus hermanos, los cuales estaban parados en un puesto de periódicos. Ansiosos por llegar a ellos, cruzan la calle de manera rápida, siendo casi atropellados por un carro.
—¡Lo sentimos!— exclamó Barty, protegiendo a Lcuy.—Tendremos más cuidado
—Por favor niños — pide el señor —Tengan cuidado
El señor de blanca cabellera les da un último regaño y ellos vuelven apresurar el paso hacía donde estaban los mayores, quienes hablaban entre ellos.
Susan y Leonard observaban todo lo que tuviera información relevante, y aunque estaban atentos a los encabezados, pero aunque deseaban ignorar a muchos, no podían, no cuando un chico de la misma edad que ellos, se les quedaba viendo.
—Si sigue así, lo golpeare— dijo Leonard a Susan, quien rápidamente se giro a verlo, con grandes ojos llenos de sorpresa.— ¿Qué?
—No se te ocurra Leonard— dice ella, dándole una mirada a su amigo y guardián
Leonard sonríe de lado y toma con la guardia baja a Susan.
—Como ordene mi reina— dice burlón
Las mejillas de Susan se vuelven rosadas por la vergüenza que estaba viviendo.
—Disculpen— llamó el joven de lentes, mismo que miraba de manera nerviosa a los dos.— ¿Cómo se llaman?
—Philips— respondió Susan de manera rápida, Leonard tiene que mirar a otro lado para no reírse.
—Ya veo— dice nervioso, parece estar asustado.— Yo los he visto por aquí con otros seis
La conversación casi unilateral hace que Susan se sienta incómoda, claro, hasta que llegan los más pequeños.
—¡Susan!
—¡Leonard!
Las voces de sus hermanos hace que ellos voltearan a verlos, talvez sorprendidos de verse llamados de la nada.
—¡Niños!— exclamó Susan, acercándose a los menores y buscando alguna posible herida.—¿Qué ha pasado?
—Tienen que venir a ver esto— expresó Barty, tomando la mano de su hermano.—¡Vamos!
Curiosos los dos mayores siguieron a sus hermanos, con Leonard cargando la pequeña maleta de Susan y la suya propia, junto a una pequeña caja que contenía un pequeño regalo.
El bullicio que se hacía que provocaban varios estudiantes en una de las escaleras preocupa a Susan y advierte a Leonard, algo esta mal. Abriéndose paso entre la muchedumbre de uniformes azules y rojos, pronto los vieron, seis estudiantes peleando contra uno solo, uno de cabellos rubios que claramente ellos conocían muy bien.
—Mierda— dijo Leonard al ver como Peter ya no tenía ni su chaqueta ni su bufanda. —Oh no, ¡Violet!
Violet quien había aparecido entre la multitud del otro lado, se apresuro ayudar al de cabellos rubios, pues al igual que sus hermanos, seguían empleando el papel de guardiana incluso en el mundo normal, pero desafortunadamente aunque quisiera proteger a Peter, no podía, no cuando dos de las novias de esos sujetos, la habían sujetado de su cabellos.
Era una pelea extraña. Los hermanos Pevensie y los Hourani sabían que los mayores podían derrotarlos, quince años al frente de un reino siendo el gran rey y su guardiana les había hecho aprender muchas cosas y si bien Peter estaba resistiendo el impulso de técnicamente dejarlos noqueados, Violet no tuvo esa paciencia que su rey poseía y pronto, las novias de aquellos sujetos estaban en el suelo o gimoteando por el dolor que les había provocado algún golpe de Violet.
Lucy, quien observaba con ojos brillantes a Violet, pronto reacciono cuando dos personas se abrieron paso entre la enorme multitud.
—¡Edmund!
Su grito surge cuando identifica a su segundo hermano mayor, quien rápidamente se mete en la pelea y saben que no tienen de otra. Durante quince años, a donde saltara Peter y necesitara ayuda, Edmund estaría ahí para protegerlo y por consiguiente Florenthia.
Edmund había derribado a David Callaghan quien siempre gustaba de molestar a su hermano Peter, claramente no tenía reparo para darle un puñetazo en la cara al pelirrojos que seguidamente se burlaba de ellos llamándolos «huérfanos.» La pelea que inicialmente era seis contra uno, se convirtió rápidamente en dos contra seis, pero aun así, pronto tres quedaron derribados por los movimientos rápidos de Thia y Violet, quienes pronto fueron retenidas por un grupo de enormes jóvenes con insignias de ultimo año, pero todo se calmo de pronto cuando escucharon un silbato.
—¡Los soldados!— exclamaron fuertemente
Tres hombre uniformados de color café claro y cascos en sus cabezas se acercaron, logrando separar a todos los involucrados y ‘salvado’ a las dos damas que claramente no habían recibió un llamado de atención.
—¡Suficiente!— exclamó un soldado a donde estaban Peter y uno que quería seguir peleando.—¡Para allá! ¡Rápido!
Fueron apartados rápidamente y se apresuraron a reunirse, mientras que Violet llevaba la chaqueta y la bufanda de Peter, Thia sostenía la boina de Edmund y le daba de vez en cuando una mirada al labio partido que llevaba.
—Dios Edmund, eso se vera horrible— asegura Thia mientras señala el labio del Pevensie
—Que adorable— susurra con ironía Edmund al ver la mirada juguetona de su guardiana y amiga
Acercándose a una de las bancas que había, las cuatro damas se acomodaron, dejando que los varones se quedaran de pie, todos se miraron y miraron después al rubio.
—De nada— dijo Edmund a Peter, ganando un resoplido del rubio
—Yo podía solo— aseguró, aunque claro, su mirada fue hacía Violet
—Peter, ¿Ahora porqué fue?— interrogó Susan al saber que Violet tenía una pequeña debilidad por su hermano
—Me empujo— expresó con voz cansada
—¿Y por eso le pegaste?— interrogó Lucy con curiosidad
—No, después de empujarme, me dijo que me disculpara y después de que le consiguiera una cita con Violet, entonces le pegue— expresó él con rabia
—Muy bien— felicito Leonard, ganando una mirada de Susan —¿Qué? Oh vamos Su, sabes que no me gusta que se metan contigo o con mis hermanas
—Pero no alientes a Peter— pidió ella —Y tú, deberías de alejarte y ya
—¿No están cansados que los traten como niños?—interrogó con una mueca Peter
—Pet, lamento informarte, pero somos niños— señalo Thia mientras se colocaba en su cabello la boina de Edmund
—No siempre lo fuimos— negó mientras evitaba el contacto con sus hermanos y amigos.—Ya paso un año, ¿Cuánto más nos hará esperar?
Aquello hizo que todos se miraran, era claro que comprendían lo que el mayor sentía en esos momentos.
—Peter, creo que hay que aceptar nuestras vidas aquí— expresó Leonard, para después ver al joven que había estado intentado entablar una conversación con Susan.— Mi querida reina, yo que usted sacaba un tema de conversación entretenido y alucinante
Susan no comprendía de que hablaba Leonard, hasta que noto a donde estaba señalando él y fue que lo notó.
—¡Oh no!— exclamó fuertemente —Fijan que hablan conmigo
—Pero si eso es lo que estamos haciendo— dijo Barty sin comprender porque la hermana mayor de su mejor amiga pedía aquello
La cara de curiosidad de Barty es muy clara, hasta que Lucy se levanta como un resorte de la pequeña banca.
—¡Auch!— exclamó ella, ganando la mirada de todos —Sentí que alguien me pellizco
Sorprendidos por aquello, pronto una ráfaga de viento se siente presente en todos ellos, haciendo que Peter guíe su vista hacía donde estaba Edmund y Thia.
—Suficiente ustedes dos— dijo él con cara seria
—Pero nosotros no fuimos— se defendió Thia, mientras sostenía la mano de Edmund
—Yo creo que...— las palabras de Leonard se ven interrumpidas cuando sienten una ráfaga mucho más fuerte, haciendo que todos se pudieran de pie de manera rápida
—¿Qué esta pasando?— interrogó Violet al sentir como el viento movía sus finos cabellos
—¡Parece magia!— exclamaron al mismo tiempo Lucy y Barty
—Sus manos, sujétenlas— pidió Susan de pronto, tomando la mano de Leonard
—¡No pienso hacer eso!— exclamó Edmund de pronto
—¡Hazlo! ¡Por favor!— pide Thia hacía el Pevensie que tenía su misma edad
Para los ocho hermanos que se tomaban la mano, observaron con atención todo el anden, donde pudieron apreciar como entre las ventanas del tren que pasaba de manera rápida, se podía apreciar un hermosos paisaje y ellos sintieron como algo tiraba de sus ombligos. El anhelo de aquel paisaje era sorprendente, ignoraban como los azulejos se despejaban, como los metales que había alrededor se movían hacía el lado derecho y pronto, el sonido que era el tren, se volvió uno similar al de un cuerno, demostrando que ya no estaban en la estación del tren, sino que estaban dentro de una cueva.








