La Semilla del Diablo
La noche se apoderaba de la ciudad de Detroit. Una ciudad privilegíada por contar con la heroína más poderosa para protegerla: Power Girl.

La atlante, ya en su departamento, empezó a quitarse el ceñido uniforme de heroína, revelando un cuerpo fuerte y con curvas muy delineadas. Sus caderas anchas y fértiles, si cintura pequeña, un abdomen ligeramente marcado y unos pechos de exuberante tamaño. El cuerpo de Karen era un espectáculo para cualquiera que pudiese verlo.
—Que día tan agotador —decía para sí misma mientras caminaba hacia su teléfono fijo—. En verdad necesito algo para relajarme.
Karen tocó un botón y dejo que los mensajes se reprodujeran en automático mientras ella se encaminada al baño.
—¡Hey, PG! —exclamó la vos de Luke Cage desde el teléfono—. Perdón que no te respondí las llamadas, andaba con algunos asuntos entre manos. Perdón chics, pero de momento no tengo tiempo para que nos veamos. ¡Yo te aviso!
—Al menos uno respondió.
Karen abrió la regadera y dejo que el agua caliente recorriera su cuerpo.

—“Siempre es la misma historia —pensaba mientras lavaba con frenetismo su cabeza—. La paso bien con un chico una o dos veces, y luego no responde. Si yo fuera hombre y me hubiera acostado con cuatro mujeres al mismo tiempo, sería un ganador. Pero como soy una mujer que se acostó con cuatro tipos al mismo tiempo, entonces está mal.”
Karen vibró a gran velocidad para secarse, y finalmente se permitió desplomarse sobre la cama. Pero la atlante ignoraba que unos ojos feroces la estaban observando.
Desde los infiernos, Scarabus contemplaba a la descendiente de su enemigo caer dormida. Una sonrisa cruel y amenazante se fue formando en sus labios.
Cuando Karen quedó profundamente dormida, una densa niebla de color negro comenzó a formarse en su habitación. El demonio Scarabus emergió del suelo, con su figura imponente y poderosa. Sus ojos se fijaron en la figura femenina, recorriendo esta con una lujuria tan feroz como el fuego mismo.
Extendió su mano, haciendo desaparecer las sábanas y la ropa de Karen. La rubia se volteó aún dormida, quedando boca arriba. Sus pechos enormes rebotaron suavemente con el movimiento, captando la atención de Scarabus.

—Cerda lujuriosa. Tu cuerpo delata el pecado que domina tu vida.
Numerosas manos emergieron de la cama para sujetar los brazos y piernas de la atlante dormida. Scarabus abrió la boca, estirando su lengua varios metros. Lamió lentamente la vagina de Power Girl, arrancándole un gemido en medio de sus sueños. Aquel coño se sintió dulce en su paladar, y el demonio arremetió con hambre. Su lengua se fue hundiendo entre las paredes vaginales de la rubia, al mismo tiempo que parte de esta se doblaba para frotarse contra su clítoris. Karen continuó gimiendo de manera erótica. Para la mujer, era como tener un sueño húmedo.
Las manos de los demonios le brindaban un agradable calor, y algunas de estas no dudaron en acariciar sus pechos y trasero. Los gemidos de la heroína se volvieron más intensos al sentir su cuerpo completamente estimulado. Power Girl pronto empezó a abrir los ojos, y la realidad la golpeó con ferocidad.
—¿Qué...? ¡No! ¡Suéltenme!
Karen gritó y gimió, arqueando su espalda mientras sentía aquella lengua penetrar hasta lo más profundo de su ser. Las manos se afirmaron sobre su cuerpo de forma casi dolorosa.
—“Te tardaste en despertar, Kara.” —habló Scarabus directamente en la mente de Power Girl.
Los ojos furiosos de la atlante se fijaron en Scarabus, mezclando la desesperación y el horror con su enojo.
—Scarabus... demonio repugnan.... ah.
Scarabus sonrió mientras la mujer se retorcía bajo el azote de su lengua. Los pezones de Power Girl, grandes y rosados, se pusieron duros hasta su límite. Su coño se contraía sin poder controlarlo, y la humedad en este no hacía más que manchar la funda del colchón.
—¡Basta! ¡Detente! —vociferó Karen, luchando inutilmente para liberarse—. ¡Voy a matarte! ¡Voy a...! ¡Ah, ah, ah!
La mujer no fue capaz de aguantar mucho más, y un fuerte orgasmo la atravesó por completo. La lengua de Scarabus saboreó aquellos jugos nacidos del humillante gozo al que la atlanteana era sometida.
Scarabus retiró su lengua, y contempló unos segundos a Power Girl. Su rostro enrojecido, sus pechos subiendo y bajando por su respiración irregular. De entre las piernas del demonio, algo comenzó a emerger. Una figura de color rojo oscuro fue creciendo ante la aterrada mirada de la atlante. Una polla enorme y de aspecto bestial. Cubierta de protuberancias por todo su tronco, y con un glande que terminaba en punta.
—¡Estas loco si piensas que eso va a entrar! —gritó Power Girl, intentando sonar amenazante.
—Oh, te aseguro que va a entrar, Kara.
Scarabus apoyó su glande contra los labios vaginales de la heroína, la cual empezó a hiperventilar. Gritó y amenazó, pero el demonio no le hizo caso. La tomó de las piernas y empezó a empujar, hundiendo su eje monstruoso en la zona más íntima de Power Girl. De un movimiento feroz y seco, aquella verga se enterró hasta el útero mismo de la fémina.
El coño de Power Girl se estiró más allá de lo que nunca se había estirado antes. Scarabus no tuvo piedad y empezó a moverse con fuerza. Cada penetración enviaba olas de calor a través del cuerpo de la heroína, el cual era sacudido con violencia. La lengua del demonio volvió a estirarse, y se enrolló sobre los grandes pechos de la rubia. Aquella lengua áspera cubrió sus pezones, y se metió entre aquellas tetas para seguir subiendo. Karen sentía aquel apéndice viscoso rodear su cuello y subir por su mejilla, hasta que de golpe se metió en su boca. La poderosa heroína ahora gemía sin control con aquella lengua penetrando hasta su garganta.
La verga del diablo presionaba cada nervió de aquel coño mojado y colapsado. El punto G de la atlante estaba siendo violado sin piedad. Power Girl ponía sus ojos en blanco, incapaz de soportar aquel arrebato de placer forzado. Quería enfocar su mente, planear alguna forma de escapar o de pedir ayuda a sus compañeros. Pero su cabeza se encontraba nublada por las emociones que chocaban. Las caderas de Scarabus embestían con tal fuerza que la cama rechinaba al chocar con la pared.
—“Mirate, Kara. Pecadora. Cerda lujuriosa. ¿Qué pensaría tu abuelo, el gran Arión de Atlantis?”
Las manos del demonio se aferraron a las caderas de la mujer, mientras este veía como su polla monstruosa presionaba desde adentro contra su estómago.
—“Él, que se sacrificó al luchar contra mí. Que te protegió con su magia, para que pudieras salvarte y despertar en esta época, miles de años lejos de los tiempos antiguos. ¿Para qué? Para que seas una golfa que se entrega a cuanto hombre negro se le cruza.”
Karen gimió con más fuerza, con lágrimas cayendo de sus ojos. Su coño se contraía dolorosamente alrededor de aquella polla que la arrastraba a la condena eterna. Le dolía cada palabra del demonio, pero era innegable que había cierto grado de verdad en la lengua del embaucador.
—“Esta será mi victoria final sobre el hechicero Arión. Su linaje será corrompido por mi semilla. Su nieta dará a luz al hijo de su mayor enemigo. Tú, Kara, darás a luz a aquel que sumergirá al mundo en oscuridad.”
Un símbolo comenzó a dibujarse a fuego sobre el vientre de Power Girl. Un sigilo demoniaco que marcaría su destino.
—“Pecadora. Sodomita de tu lujuria incontrolable. Este es tu castigo. Esta es la caída del linaje de Arión.”
Power Girl no fue capaz de escapar del choque de ambos orgasmos. Scarabus jadeó como una bestia mientras liberaba una carga caliente y espesa dentro del útero de su enemiga.
Karen sentía que todo le daba vueltas. Intentaba regularizar su respiración, pero el calor era sofocante. La mujer tembló cuando la polla de Scarabus salió de su interior, provocando que el excedente de semen saliese de su coño bien usado. Power Girl se encontraba ya demasiado cansada para defenderse.
—“Me asegurare de que termines preñada tras esta noche.”
Scarabus giró a Power Girl sobre la cama, dejandola boca abajo. Karen apenas podía reunir fuerzas para intentar atacar cuando sintió como aquella polla monstruosa volvía a hundirse en su zona más íntima, arrancándole un nuevo gemido.
La lengua de Scarabus volvió a su tamaño normal, liberando a Power Girl de su tacto. Las manos del demonio se apoderaron de la cintura de la rubia, empezando a bombear con fuerza contra su coño. Karen era sacudida en cada embestida, y se aferraba a las sábanas como última medida desesperada.
Dos pequeños diablos se materializaron debajo de Kara, observando el violento bamboleo de sus grandes pechos. Sus manos se aferraron a aquellos pechos para empezar a chuparlos con vehemencia.
Power Girl sentía que su mente y su cuerpo estaban colapsando. El calor que emanaba de Scarabus y se filtraba por su entrepierna era demasiado para soportar. Su voluntad se doblaba conforme su coño volvía a contraerse en espasmos de placer forzado. Giró la cabeza para ver de reojo al vil demonio que la estaba forzando. Esa mirada cruel que la veía como un simple objeto le provocó un oscuro morbo del cual sentía vergüenza.
—Voy... a... ¡matarte! —exclamó entre gemidos.
Scarabus carcajeó y nalgueó a Power Girl varias veces, dejando la marca roja de su mano. La altlante gimió más fuerte, odiando como su cuerpo correspondía positivamente al maltrato. Todos esos años jugando a ir cada vez más lejos, disfrutando tanto de cuando los hombres se ponían agresivos en el sexo, le estaba jugando en contra.
La heroína se estremeció cuando su cuerpo cedió ante el placer diabólico que la poseía. Un nuevo orgasmo, manchando su alma por el pecado. Scabarus se hundió hasta el fondo, largando una segunda carga directamente en el útero de la atlante.
El coño bien usado de Power Girl dejó salir un ruido acuoso cuando la polla de Scarabus lo abandonó. Una gran cantidad de semen salió de aquel agujero, manchando la cama y parte del suelo. Karen tenía la mirada perdía y el cuerpo entumecido, pero todavía no podría descansar.
—Ven, heredera de Arion. Todavía debes pagar por tus pecados.
Scarabus la tomó de la cabeza, elevándola de la cama. Sonrió al contemplar a la heroína tan degradada y derrotada. Pero aún faltaba más.
La hizo caer de rodillas en el suelo, y se posicionó delante de ella. Sin embargo, le dio la espalda, dejando su culo gordo y oscuro frente al rostro de la rubia.
—Usa tu lengua, Kara. Te ordeno que uses tu lengua para lamer el culo de tu amo.
Power Girl tembló al comprender la petición. Quería salir volando del lugar, pero su cuerpo no le respondía. Una oscura voluntad ajena, como si el pecado de la lujuria se materializase, se apodero de su ser. Apoyó sus manos en los glúteos del demonio para separarlos, teniendo así acceso a su ano palpitante. El aroma a azufre la golpeó, pero Kara siguió avanzando. Abrió su boca y sacó la lengua, pasando esta lentamente. El culo del demonio poseía un sabor muy fuerte y amargo. Power Girl sintió que su estómago se revolvía, pero fue incapaz de vomitar. En su lugar, sumergió todavía más su rostro. Scarabus jadeó complacido conforme la lengua de la atlante se movía en círculos sobre su orificio, dilatándolo de a poco.
Los pechos de Power Girl quedaron contra los testiculos de Scarabus, mientras la heroína estiraba sus manos hacia adelante. Sus dedos tocaron el miembro palpitante del demonio, y empezaron a acariciarlo de adelante hacia atras. La lengua de la atlante empezó a penetrar el culo amargo que debía estimular. Sumergió su rostro completamente en el abismo, para que su lengua pudiese ir lo más profundo posible. Scarabus gimió complacido, tanto de placer físico como por humillar a su enemiga.
Finalmente, Scarabus tomó de la cabeza a Power Girl y la apartó de su culo. El marques demoniaco sonrió antes de escupir con desprecio al rostro de la mujer. Karen no podía moverse. El cansanció se había adueñado de su cuerpo, y parecía que sus poderes no le respondían. ¿Ese era el castigo por su lujuria desmedida? ¿Acaso el pecado era tan grande como para merecer esa crueldad?
Scarabus separó las piernas de Power Girl y apoyó su monstruoso miembro en aquel coño abierto. Sin dificultad la volvió a penetrar, provocando los gemidos de la atlante. El demonio la tomó de las caderas y empezó a moverla como a una simple muñeca. De arriba hacia abajo, una y otra vez. Sin piedad, el cuerpo de la heroína era sacudido en cada feroz embestida. Karen apoyó sus manos sobre el torso de su enemigo, mientras sentía que aquel falo ardiente la partía por la mitad.
Power Girl colapso. Sus ojos quedaron en blanco mientras su mente se quebraba ante el placer que el demonio le obligaba a sentir. Su coño chorreaba sin control, manchando en suelo en cada movimiento de aquella polla. Su espalda se arqueó al caer hacia atrás, solo sostenida por las manos de Scarabus. La rubia gemía como una yegua, mientras el sigilo en su vientre brillaba de un rojo intenso. Scarabus era despiadado. Su polla golpeaba desde adentro el vientre de Karen. El demonio estaba complacido al ver la caída del linaje de su enemigo.
Sus caderas golpearon con más fuerza. Su polla palpitaba dentro de aquel coño profanado. Los pechos de Power Girl se sacudían violentamente. Karen tuvo un nuevo orgasmo, y su coño exprimió con todas sus fuerzas la verga del demonio, como si buscara ordeñarlo. Entre jadeos dignos de animales, Scarabus tuvo un tercer orgasmo. Tres veces, su semilla profanó el útero de Karen. Un insulto a la trinidad, para darle paso a su contrario.
Power Girl cayó sobre la cama, con Scarabus soltando sus últimas cargas sobre el cuerpo inmóvil de la rubia. Sin dejar de temblar, el semen caliente de su enemigo cubrió sus pechos, rostro y abdomen. Scarabus contempló su obra, y en medio de una sonrisa fue envuelto por las tinieblas.
A la mañana siguiente, Karen se desperto sobresaltada. Se encontraba desnuda sobre su cama, pero no había rastro alguno de lo que había ocurrido.
—Aghh. Me duele la cabeza.
Karen se llevó la mano a la entrepierna, notando los restos de su orgasmo.
—¿Qué paso a noche? Recuerdo... ¿tuve un sueño erótico?
Karen se levantó, y acarició su abdomen. Le ardía, pero no lograba ver nada allí. Ella no recordaba, pero en el fondo sabía que algo había ocurrido. Y Scarabus sonreía, sabiendo que aquella era la primera de muchas noches. Sonreía, sabiendo que a través de la descendiente de su enemigo, su semilla se convertiría en la condena del mundo.
El Anticristo, El Ultimo Caído, se alzaría.








