CapΓtulo 1
βVamos a tener que acostumbrarnos a esto βel Detective Phuwin Tangsakyuen se tumbΓ³ en la enorme cama con dosel y deslizΓ³ una mano por una de las columnas de madera grabadas pensativamente. βFragmento de lujo. βMurmurΓ³.ο»Ώ
βΒΏQuΓ©, dormir en la misma cama, o ser mi βsumisoβ? βEl Detective Naravit Lertratkosum, el compaΓ±ero de Phuwin desde hace seis aΓ±os, sonriΓ³ ante el hombre blanco y menudo mientras metΓa su ropa doblada en el armario de roble que iba a juego con la cama.
Phuwin habΓa terminado esa tarea, habΓa puesto su ropa en los dos cajones que habΓa junto a Naravit pasados dos minutos de entrar en la habitaciΓ³n. Normalmente Phuwin era el maniΓ‘tico del orden, mientras que Naravit tendΓa a dejar las cosas pasar, pero cuando el alto hombre sentΓa la necesidad de hacer algo con sus manos. Por el trabajo descuidado de Phuwin de sacar su ropa (bueno, Naravit notΓ³, que no era lo que su compaΓ±ero habrΓa hecho normalmente) ni de lejos. El hecho de que estuvieran deshaciendo sus maletas en el RamJack era una prueba de ello.
βAmbos βdijo Phuwinβ. Pero todavΓa no comprendo por quΓ© tengo que ser tu βsumisoβ. ΒΏPor quΓ© no puedo ser yo el dominante? Soy lo suficientemente macho.
Naravit suspirΓ³. Otra vez no. Estaba empezando a pensar que Phuwin estaba quejΓ‘ndose de su apaΓ±o para molestarle. Una pequeΓ±a sonrisa en los labios de su compaΓ±ero le dijo que su impresiΓ³n era probablemente correcta.
βAccedimos a que tΓΊ fueras el sumiso porque eres tan pequeΓ±o y hermoso y adorable como un oso de peluche rubio, ΒΏRecuerdas? βMirΓ³ por encima de su hombro y le sonriΓ³ a Phuwin, quiΓ©n se habΓa girado, para disfrutar mΓ‘s de la mullida cama. Naravit sabΓa que su compaΓ±ero odiaba que le tomaran el pelo por su buen aspecto, su pelo rubio y su buena complexiΓ³n. Phuwin no era precisamente bajito, con su metro ochenta, especialmente comparado con el metro noventa de Naravit. βTambiΓ©n, porque se te da mejor mover el culo βaΓ±adiΓ³ Naravit.
βTienes razΓ³n β Phuwin le devolviΓ³ la sonrisa, negΓ‘ndose a picar el anzuelo. La sonrisa iluminΓ³ sus ojos verde mar, remarcados por sus pestaΓ±as rubiasβ. SΓ, sΓ© que soy adorable, y harΓ© el papel de tu sumiso. Pero no esperes que te chupe la polla, ΒΏVale?
βCreo que puedo prometerte que no habrΓ‘ que llegar hasta eso βNaravit respondiΓ³ secamente. Pero las palabras de su compaΓ±ero hicieron que su parte baja del cuerpo se tensaraβ. DespuΓ©s de todo, βcontinuΓ³, tratando de apartar las palabras de Phuwin de su mente mientras metΓa los calcetines en el cajΓ³nβ el capitΓ‘n Jumpol nos dijo de infiltrarnos, pero no de infiltrarnos bajo las sΓ‘banas.
βSΓ, sΓ. Lo sΓ©. RecuΓ©rdame otra vez por quΓ© nos dieron esta misiΓ³n. β Phuwin refunfuΓ±Γ³. RodΓ³ sobre la manta para estar boca abajo y mirΓ³ a su compaΓ±ero en el espejo que habΓa en el armario. βOh, sΓ... porque ninguno de los detectives de NarcΓ³ticos que deberΓa hacer esto estΓ‘ lo suficientemente cΓ³modo para fingir ser βgayβ. Pero parece que nosotros sΓ.
βTienes que admitirlo, Phuwin, no nos asustamos si nos tocamos por accidente, cΓ³mo les pasa a muchos hombres. βNaravit notΓ³ en el espejo lo bien ajustados que tenΓa los vaqueros sobre su firme culo y tuvo que desviar la mirada rΓ‘pidamente al cajΓ³n que estaba llenando con tanto cuidado.
βEs porque tenemos nuestra sexualidad tan clara, que no tenemos que preocuparnos. Estamos seguros de nuestra masculinidad,corazΓ³n. Muy machos. βRespondiΓ³ satisfecho Phuwin.
Era una broma entre ellos, ya que el irlandΓ©s Phuwin, por alguna razΓ³n, habΓa terminado sabiendo mΓ‘s espaΓ±ol que su compaΓ±ero. Naravit no podΓa decir una sola palabra. Su origen tailandΓ©s se reflejaba en cada rasgo: el cabello negro lacio, los ojos oscuros y esa expresiΓ³n serena que pocas veces dejaba ver lo que realmente pensaba. No tenΓa nada que ver con el idioma que Phuwin usaba para molestarlo.
βSΓ, somos un par de sementales, vale. βRespondiΓ³ distraΓdo Naravit, todavΓa deshaciendo la maletaβ. OjalΓ‘ no me llamaras asΓ, Tang.
Phuwin siempre habΓa tenido debilidad por los apodos, y habΓa adoptado la palabra espaΓ±olacorazΓ³npor una historia que le habΓa contado la abuela de Naravit. Durante un viaje aΓ±os atrΓ‘s, ella habΓa aprendido algunas palabras sueltas al convivir con una familia hispanohablante, y le tomΓ³ cariΓ±o a esa en particular.
La abuelita era el ΓΊnico vΓnculo de Naravit con ese pequeΓ±o recuerdo extranjero dentro de su familia. Γl creciΓ³ entre cambios constantes de ciudad y la insistencia de su padre por mantener todo en orden, prΓ‘ctico, sin distracciones innecesarias. Nunca hubo espacio para aprender otros idiomas -salvo por el inglΓ©s- quizΓ‘.
AsΓ que, mΓ‘s allΓ‘ de esa anΓ©cdota y del apodo que Phuwin insistΓa en usar, Naravit no entendΓa ni una sola palabra en espaΓ±ol. Y aun asΓ, cada vez que lo escuchaba, no podΓa evitar saber exactamente cuΓ‘ndo Phuwin estaba siendo especialmente insoportable.
βΒΏQuΓ©,corazΓ³n? Sabes que te encanta, Naravit. AdemΓ‘s, ΒΏde quΓ© tienes miedo? ΒΏDe quΓ© la gente se haga una idea incorrecta sobre nosotros? En este lugar, serΓa la idea correcta, ΒΏSabes? βPhuwin se rio, un sonido de tenor que siempre engaΓ±aba a la gente haciΓ©ndola pensar que cantarΓa bien. Naravit conocΓa la verdad, su compaΓ±ero quizΓ‘s fuera bueno en los idiomas, pero era completamente inΓΊtil con la mΓΊsica. Phuwin no podrΓa reconocer una melodΓa, aunque le mordiera.
βNunca debΓ haberte dicho que odiaba ese apodo. βGruΓ±Γ³ Naravit, tratando de no mirar al espejo.
Honestamente, no sabΓa cΓ³mo Phuwin mantenΓa los vaqueros puestos tan apretados sobre su redondo y firme culo, siempre parecΓan estar a punto de entrar en combustiΓ³n espontΓ‘nea y de esa misma forma se sentΓa Naravit cerca de su compaΓ±ero ΓΊltimamente. Ya que Γ©l y Phuwin estaban siempre cerca uno del otro, le estaba empezando a crear un problema.
βHagamos un trato: prometo no llamarte por el apodo de tu abuelita, si te das prisa deshaciendo las maletas. Quiero ir a ver el sitio... se supone que es muy lujoso. βPhuwin se sentΓ³ de pronto sobre la cama.
βCasi he terminado. No puedes esperar a salir y enseΓ±ar tu cuerpo, ΒΏEh, compaΓ±ero? βNaravit respondiΓ³, tratando de volver a sus bromas habituales. Se atreviΓ³ a mirar al espejo y vio su propia mirada preocupada mirΓ‘ndole.
βLo sabes cielo. Estoy para mojar pan. βPhuwin se levantΓ³ de la cama y se marcΓ³ unos pasos de baile para demostrarlo, agitando su redondo culo para el provecho de Naravit y de cientos de admiradores invisibles.
Naravit sacudiΓ³ la cabeza con exasperaciΓ³n. Este iba a ser el primer gran caso que les asignaban desde el apuΓ±alamiento casi fatal de Phuwin hace seis meses, y su compaΓ±ero era una bola de energΓa nerviosa.
βVete de aquΓ. βGruΓ±Γ³, golpeando a Phuwin en la espalda con una doblada camisetaβ. Ve a explorar sΓ³lo un rato mientras termino de deshacer la maleta tranquilo. Solo trata de mantenerte lejos de los problemas, y me unirΓ© a ti mΓ‘s tarde.
βΒΏSeguro que quieres arriesgarte a que otropapaΓtocoja a tu osito por su virginal culo mientras no estΓ‘s ahΓ para protegerme? βPhuwin sonriΓ³ y parpadeΓ³ con sus largas pestaΓ±as. Se quitΓ³ la chaqueta de cuero, revelando su pΓ‘lido pecho bajo una camiseta blanca apretada.
TodavΓa posando para sus fans, Phuwin se mirΓ³ al espejo. βSoy un osito caliente. βLos vaqueros apretados se le pegaban a su culo y marcaban su pene, que creaba un bulto muy sugerente bajo su ropa.
Naravit rugiΓ³ y puso los ojos en blanco a modo de disgusto, aunque estaba de acuerdo con la descripciΓ³n de su compaΓ±ero de su propio cuerpoβ. ΒΏTe puedes largar ya? βSacudiΓ³ la cabezaβ. Me estΓ‘s enloqueciendo con tu flagrante sexualidad. βDe hecho, empezaba a tener una erecciΓ³n de ver a su compaΓ±ero moverse de forma tan sugerente y provocativa, pero mantuvo sus bromas de siempre, esperando que Phuwin no se diera cuenta. De todas formas, no habΓa motivos para que su compaΓ±ero mirara su entrepierna. A Phuwin no le iba eso, sin importar lo que Naravit hubiera deseado ΓΊltimamente.
βYa me marcho. βPhuwin le sonriΓ³ por ΓΊltima vez por encima de su hombro mientras se iba hacia la puerta de la suite moviendo las caderas sugestivamente, tal y como habΓa entrenado para esta misiΓ³nβ. Pero vas a echarme de menos cuando no estΓ©.
βSΓ, te echarΓ© de menos como si fueras un sarpullido. βNaravit dijo dΓ©bilmente mientras fingΓa tirarle un par de calcetines a la cabeza. Fingiendo agacharse, Phuwin se fue hacia la puerta rΓ‘pidamente, abriΓ©ndola un segundo mΓ‘s tarde, sacando su cabeza por la abertura para decirβ: βNos vemos luego,papaΓtoβ. βLos calcetines golpearon la puerta mientras la cerraba con una floritura, y Naravit pudo escuchar su risa mientras recorrΓa el pasillo del lujurioso resort.
Naravit cerrΓ³ los ojos y se hundiΓ³ en la mullida superficie de la cama, con los hombros encogidos a modo de derrota. TenΓa un mal presentimiento sobre esta misiΓ³n. Un sentimiento que podrΓa alterar su compaΓ±erismo para siempre.
Se preguntaba otra vez cΓ³mo Phuwin habΓa dejado que fueran a infiltrarse en el resort gay mΓ‘s grande del paΓs.
Su mente regresΓ³ a la escena de la oficina del CapitΓ‘n Jumpol de hace una semana...
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