Capítulo 1: Una nueva consultora
Esa mañana, el BIA estaba tranquilo.
Demasiado tranquilo.
Cada uno estaba ocupado con sus propias cosas. Algunos revisaban informes, otros terminaban pendientes y, por una vez, nadie parecía estar corriendo de un lado a otro.
Hasta que Daniel apareció en la oficina.
Daniel
– Elena nos llamó a su oficina.
Jake levantó la mirada inmediatamente.
Jake
– Yo no hice nada.
Noah lo miró confundido.
Noah
– Ni siquiera dijo qué ocurre.
Jake
– Solo por si acaso.
Sophia soltó una pequeña risa mientras se levantaba de su asiento.
Sophia
– Vamos antes de que Elena tenga que venir por nosotros.
Los demás comenzaron a dirigirse hacia la oficina de Elena.
Cuando entraron, Elena estaba detrás de su escritorio, revisando unos documentos.
Esperó a que todos estuvieran dentro antes de cerrar la carpeta que tenía frente a ella.
Elena
– Los reuní aquí para presentarles a la nueva consultora del BIA.
Ethan levantó ligeramente la mirada.
Ethan
– ¿Consultora?
Jake frunció el ceño.
Jake
– ¿Para qué sirve una consultora?
Noah lo miró.
Noah
– Lo haces parecer como si estuviéramos comprando una cafetera.
Jake
– Pues pregunto. Nunca vi una consultora en el BIA.
Elena negó ligeramente con la cabeza, aunque parecía estar conteniendo una sonrisa.
Elena
– Una consultora trabaja junto al equipo aportando conocimientos especializados. Puede ayudarnos a analizar casos, encontrar patrones y observar situaciones desde una perspectiva diferente.
Daniel asintió lentamente.
Daniel
– Entiendo.
Jake cruzó los brazos.
Jake
– Entonces básicamente viene a decirnos lo que estamos haciendo mal.
Noah
– Jake...
Jake
– ¿Qué? Estoy tratando de entender.
Sophia volvió a reír.
Elena tomó una carpeta que estaba sobre su escritorio y la dejó a un lado.
Después miró hacia la puerta.
Elena
– Bien. Puedes pasar.
La puerta se abrió.
Una joven entró tranquilamente en la oficina.
Durante unos segundos, nadie dijo nada.
La joven observó el lugar y después dirigió la mirada hacia el equipo.
Elena se apartó ligeramente para dejarla avanzar.
Elena
– Ella es Avery Carter, nuestra nueva consultora.
Avery dio un pequeño paso hacia adelante.
Avery
– Buenos días.
El equipo la observó.
Y, aunque aquel parecía ser un día completamente normal en el BIA...
acababan de conocer a la persona que iba a cambiar la dinámica del equipo.
Todos fueron presentándose uno por uno. Avery escuchaba con atención, intentando recordar los nombres y observando discretamente a cada integrante del equipo.
Cuando terminaron, Ethan miró a Avery.
Ethan
– Bueno, supongo que hay que pedirte un nuevo escritorio.
Avery
– Supongo.
Ethan asintió y tomó una carpeta.
Ethan
– Bien. Haré la solicitud.
Avery levantó una mano, restándole importancia.
Avery
– Tranquilo, amigo.
Ethan se quedó mirándola.
Ethan
– ¿Amigo?
Avery
– Sí.
Avery miró hacia el pasillo.
Avery
– Aunque ya mandé a traer un sofá. Llegará en... cinco minutos.
Jake levantó la cabeza.
Jake
– ¿Un sofá?
Avery asintió tranquilamente.
Avery
– Leer y pensar requiere tiempo. Y caminar todo el tiempo... mi espalda lo agradece.
Jake soltó una risa.
Noah intentó disimular la suya mirando hacia otro lado.
Ethan, en cambio, seguía procesando lo del sofá.
Ethan
– En primer lugar, no soy tu amigo. Me llamo Ethan.
Avery lo observó durante un segundo.
Una pequeña sonrisa apareció en su rostro.
Avery
– De acuerdo... Señor Ethan.
Jake y Noah inmediatamente intentaron contener la risa.
Sophia se llevó una mano a la boca para disimular una sonrisa.
Ethan los miró.
Ethan
– ¿Qué?
Jake
– Nada.
Noah
– Absolutamente nada.
Avery simplemente sonrió.
Unos minutos después, se escucharon ruedas acercándose por el pasillo.
Todos miraron hacia la puerta.
Dos empleados del BIA entraron empujando un sofá.
Avery señaló el espacio junto a la ventana.
Avery
– Ahí está perfecto.
Jake miró el sofá y después a Avery.
Jake
– No puedo creer que realmente trajiste un sofá.
Avery se sentó cómodamente.
Avery
– Te dije que llegaría en cinco minutos.
Ethan suspiró.
Ethan
– Esto va a ser interesante.
Avery sonrió.
Avery
– Eso espero, Señor Ethan.
Daniel esperó a que los empleados terminaran de acomodar el sofá. Miró a Avery, luego a Ethan y finalmente a Jake y Noah, que todavía intentaban contener la risa.
Daniel
– Bien, si ya dejaron de jugar, tenemos un nuevo caso.
Jake dejó escapar un suspiro.
Jake
– Eso duró poco.
Sophia
– Apenas conocimos a Avery y ya tenemos trabajo.
Avery se levantó del sofá y tomó su carpeta.
Avery
– Entonces supongo que este es mi primer caso con ustedes.
Daniel asintió.
Daniel
– Exactamente. Y será mejor que nos movamos.
Jake tomó sus cosas.
Jake
– Bueno, bienvenida al BIA.
Avery sonrió ligeramente.
Avery
– Gracias. Espero que tengan paciencia conmigo.
Ethan pasó junto a ella.
Ethan
– La vas a necesitar.
Avery lo miró.
Avery
– Tranquilo, Señor Ethan. Tengo bastante.
Jake volvió a reírse.
Jake
– Definitivamente esto va a ser interesante.
El equipo llegó a la casa de la familia, una enorme propiedad perteneciente a una pareja millonaria.
La hija de ambos había sido encontrada muerta después de haber estado desaparecida durante varios días.
En el exterior de la casa había algunos agentes y personas de la prensa. Mientras el equipo se acercaba, el padre de la niña salió al frente.
Se veía afectado, pero intentaba mantener la compostura.
Padre
– Quiero agradecerles a todos por haber ayudado a encontrar a mi hija. Sé que hicieron todo lo posible...
Hizo una pausa.
Padre
– Desgraciadamente, ya no podremos llevarla de vuelta a casa.
El ambiente quedó en silencio.
Avery permaneció unos segundos observándolo.
Luego dirigió la mirada hacia la mujer que estaba a su lado.
No dijo nada.
Solo observó.
Su postura.
Sus manos.
La distancia que mantenía respecto al resto.
Después se acercó discretamente a Ethan.
Avery
– Sospecho que la mujer hizo algo.
Ethan la miró sorprendido.
Ethan
– ¿Tan pronto?
Avery volvió a observar a la mujer.
Avery
– Solo mira su postura.
Ethan siguió la dirección de su mirada.
Ethan
– ¿Qué ves?
Avery mantuvo la mirada sobre ella.
Avery
– Algo no encaja.
Ethan volvió a mirar a la mujer.
Ethan
– Eso no es suficiente para acusarla.
Avery sonrió ligeramente.
Avery
– No la estoy acusando.
Hizo una pequeña pausa.
Avery
– Estoy diciendo que deberíamos observarla.
Avery comenzó a revisar la casa mientras el resto del equipo hablaba con los agentes.
Observó las habitaciones, los muebles y las fotografías familiares que estaban repartidas por distintos lugares.
Entonces escuchó unos pasos detrás de ella.
La mujer apareció en el pasillo.
Mujer
– ¿Usted quién es?
Avery se giró tranquilamente.
Avery
– Avery Carter, asesora.
La mujer frunció el ceño y, de repente, sacó un arma.
Avery levantó lentamente las manos.
Mujer
– ¡Fuera de mi casa!
Avery mantuvo la calma.
Avery
– Cielos... tranquila. No es necesario llegar a peores.
Mujer
– ¡Cállese!
Avery dejó de hablar durante unos segundos.
Después la miró fijamente.
Avery
– De acuerdo...
Bajó ligeramente la voz.
Avery
– Pero quiero saber qué hizo con su hija.
La expresión de la mujer cambió.
Avery lo notó inmediatamente.
Y esa pequeña reacción fue suficiente para confirmar que había tocado un punto sensible.
Avery mantuvo las manos en alto y observó a la mujer con atención. Su expresión había cambiado. Ya no parecía solamente enfadada.
Parecía agotada.
Avery
– ¿Por qué lo hizo?
La mujer apretó los labios. Sus ojos se llenaron de lágrimas.
Mujer
– Ella me hizo sufrir.
Avery permaneció en silencio.
Observó su rostro, la tensión en sus manos, su respiración y la manera en que hablaba de su hija.
Algo comenzó a encajar.
No parecía estar hablando únicamente desde la rabia.
Había algo más profundo detrás de sus palabras.
Avery bajó lentamente la mirada y después volvió a observarla.
Avery
– ¿Desde que nació?
La mujer no respondió.
Pero su silencio fue suficiente.
Avery comprendió que la mujer estaba atravesando un grave problema emocional relacionado con el período posterior al parto.
Sin apresurarse a sacar conclusiones, Avery mantuvo la voz tranquila.
Avery
– Necesito que me cuente qué ocurrió.
La mujer bajó ligeramente el arma.
Y por primera vez desde que Avery había entrado en la casa, parecía dispuesta a hablar.
La mujer permaneció en silencio durante unos segundos. Su expresión mostraba cansancio y dolor.
Avery mantuvo la calma, sin apartar la mirada de ella.
Avery
– Señora, baje el arma.
La mujer dudó.
Avery
– No voy a hacerle daño. Pero necesita ayuda, y la necesita urgentemente.
La mujer comenzó a bajar lentamente el arma.
Mujer
– Yo... no quería que terminara así.
Avery dio un pequeño paso hacia atrás para mantener la distancia.
Avery
– Entonces cuénteme qué pasó. Podemos conseguirle ayuda.
La mujer finalmente dejó el arma sobre una mesa.
Avery respiró aliviada.
Afuera, Ethan había escuchado parte de la conversación y entró con cuidado.
Ethan
– Avery, ¿estás bien?
Avery asintió.
Avery
– Sí. Pero tenemos que hablar con ella.
La mujer bajó la mirada.
Y esta vez, parecía dispuesta a contar toda la verdad.Al salir de la casa, el equipo caminó hacia los vehículos.
Jake seguía pensando en lo ocurrido.
Jake
– Sigo sin entender cómo lo supiste.
Avery lo miró mientras caminaba.
Avery
– Observando. No adivino.
Jake
– ¿Y cómo puedes saber tanto solo mirando?
Avery se encogió de hombros.
Avery
– Las personas dicen muchas cosas sin hablar.
Noah intervino desde atrás.
Noah
– Eso sonó bastante misterioso.
Avery
– No es misterio. Es comportamiento.
Jake la miró unos segundos.
Jake
– Entonces voy a tener que cuidar lo que hago cerca de ti.
Avery sonrió.
Avery
– Probablemente.
Ethan abrió la puerta del vehículo.
Ethan
– Vamos. Tenemos que terminar el informe.
Avery pasó junto a él.
Avery
– Después de ti, Señor Ethan.
Ethan suspiró.
Ethan
– Todavía no me acostumbro a eso.
Jake y Noah volvieron a reírse.
El vehículo avanzaba de regreso al BIA.
Jake seguía pensando en el caso.
Jake
– Tengo que admitirlo. No esperaba que resolviéramos el caso tan rápido.
Noah
– Y eso que todavía no sabemos cómo funciona nuestra nueva consultora.
Avery miró por la ventana.
Avery
– Ya tendrán tiempo para descubrirlo.
Ethan la observó desde el asiento delantero.
Ethan
– ¿Siempre eres así?
Avery lo miró.
Avery
– ¿Así cómo?
Ethan
– Como si supieras algo que los demás no.
Avery sonrió ligeramente.
Avery
– Quizás.
Ethan negó con la cabeza.
Ethan
– Genial. Justo lo que necesitábamos.
Jake soltó una carcajada.
El vehículo continuó su camino.
Avery volvió a mirar por la ventana.
Por fuera, parecía tranquila.
Pero mientras todos hablaban del caso, ella repasaba mentalmente cada detalle que había observado aquel día.
El primer caso había terminado.
Y apenas era su primer día en el BIA.
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