CapĆtulo 1
Nadie en el barrio olvidaba a esos dos niƱos.
Pond era el alboroto, el que siempre estaba peleando por caramelos o trepado en los techos de zinc, con las rodillas rotas y los ojos brillando de vida. Phuwin, en cambio, era la calma, el que miraba desde la acera con un libro en la mano y una sonrisa que parecĆa saber todos los secretos del mundo. Siempre estaban juntos, como si fueran dos mitades de algo que nadie podĆa explicar.
Compartieron todo: la primera bicicleta, el primer susto, el primer castigo. Y tambiĆ©n compartieron esa primera vez que se miraron demasiado tiempo sin decir nada. TenĆan doce aƱos. La lluvia caĆa sobre el patio de tierra. Phuwin se acercó, temblando. Pond lo besó.
No volvieron a hablar de eso.
Porque al dĆa siguiente, Phuwin fue llevado por su tĆa a vivir con los curas. Y Pond se quedó solo, viendo cómo su mitad se alejaba bajo un paraguas negro que parecĆa tragarse su infancia.
Pasaron los aƱos.
Phuwin se convirtió en sacerdote. Con la sotana limpia, la voz serena, la culpa cosida en cada palabra. Era querido, respetado. Y estaba vacĆo. Rezaba con fervor, daba sermones que conmovĆan, y cada noche se iba a dormir con el nombre de Pond apretado entre los dientes, como una plegaria que jamĆ”s se atrevĆa a decir en voz alta.
Pond, en cambio, eligió otro camino. Lo empujaron, sĆ. La pobreza, la rabia, la ausencia. Se volvió el hombre mĆ”s temido del barrio. Nadie se metĆa con Ć©l. Nadie lo miraba dos veces. Ćl podĆa comprarlo todo, menos lo Ćŗnico que siempre habĆa querido: a Phuwin.
Hasta que una noche, ya con la barba crecida, las manos manchadas y el alma hecha pedazos, se coló en la iglesia donde Phuwin daba misa. Era tarde, no habĆa nadie. El silencio lo envolvĆa. Y por primera vez en mucho tiempo, se arrodilló.
No frente a Phuwin. Sino frente a Dios.
āĀæCuĆ”nto quieres? āsusurró, con los ojos cerrados y los puƱos apretadosā. ĀæCuĆ”nto quieres por Ć©l? Dime. Dinero tengo. Poder tengo. Sangre tambiĆ©n. Dime quĆ© te doy para que me lo entregues... Solo a mĆ. Solo para mĆ.
Las lĆ”grimas caĆan sin que Ć©l las notara.
Porque por mĆ”s que rezara, por mĆ”s que predicara, nunca habĆa dejado de amar a ese niƱo desobediente que lo protegĆa de los golpes y le juraba que algĆŗn dĆa lo harĆa feliz.
Lo peor de todo es que, en silencio, Ć©l tambiĆ©n le habĆa pedido a Dios exactamente lo mismo.
Hola, les presento el nuevo proyecto del PondPhuwin. Aclaro esto es netamnete ficticio y no tiene la intención de faltar el respeto a ninguna religión o justificar acciones que claramente estÔn mal. Nuevamente bienvenidas ...
Pd.- ESTA APP TIENE UN CONCURSO Y ESTE ES MI CABALLO GANADOR, LA AMOOOOO








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La mejor historia de todas, realmente la van a amar, es preciosa ā„ļø