El señor Park
ANTES DE LEER:
- La historia está basada en la década de los 80s, aunque no se hace mención específica, pero para que puedan ambientar mejor.
- No hay mujeres en esta historia. Existen los donceles, hombres capaces de gestar y tienen órganos femeninos. A veces se les refiere con palabras femeninas. Los caballeros son los hombres con aparato reproductor masculino.
- Hay mención de vagabundos y ambientación pobre.
- BaekHyun es menor de edad y habrá escenas sexuales, así que tenerlo en cuenta.
- Si leíste todo y decides continuar, ya es bajo tu responsabilidad. ¡Gracias por leer!
Había un doncel nuevo en el salón de BaekHyun. Tenían la misma edad y parecía un chico tranquilo. Lo habían sentado a su lado y aunque no habían hablado desde que llegó, BaekHyun lo observaba. Iba con uniforme viejo, lo sabía porque ese lo había donado el mismo BaekHyun durante el año pasado para que alguien más necesitado lo usara y al parecer ese alguien era el nuevo. Lo reconocía por esa pequeña mancha de cloro en la solapa del cuello. La falda estaba remendada porque era demasiado grande y los zapatos incluso no parecían de su talla, pero estaban limpios. Notaba eso, que su nuevo compañero aunque pobre, intentaba ir bien vestido, como si eso le diera un poco de dignidad. Admiraba aquello.
Ambos pasaban los días sentados junto al otro pero sin decir más que algún saludo. Baek supo que era igual de solitario que él, pero no sé animaba a hablarle, era algo tímido y torpe. Pero intentaba ser amable, le prestaba lápices y le daba silenciosamente una galleta cuando abría un paquete.
Días después descubrió que se llamaba JiSung. Comenzaron a conversar cuando lo pilló después de clases lavando ropa en el lavamanos de la escuela y robándose el jabón del dispensador. La cara se le puso rojísima.
—Es que me ensucié —dijo Jisung en una voz baja y avergonzada.
BaekHyun supo que estaba mintiendo, pero asintió para no hacerlo sentir mal. Ya había descubierto que JiSung se llevaba raciones de más en la cafetería y se las escondía en el bolso, también que nunca llevaba los libros que pedían en clases y siempre debía prestarle el suyo, incluso una vez lo encontró bañándose en las duchas de educación física cuando ni siquiera tocaba. Atar los cabos no fue difícil y es que comprendió que su compañero seguramente tenía una mala situación económica, pero no lo juzgó y silenciosamente fue acercándose más.
JiSung era un poco misterioso, pero bastante amable, así que incluso después de un mes, sus compañeros de clase le trataban bien, nadie parecía sospechar nada, pero Baek sabía la verdad. Y fue durante un trabajo que les asignaron en pareja, que finalmente tuvo la oportunidad de acercarse más a él.
—Ven a mi casa, haremos la tarea allí.
BaekHyun no era un chico rico, pero no le faltaba nada en casa, estaban acomodados y su familia era cariñosa pero exigente. Eso había hecho que se aísle un poco y se hiciera introvertido, logrando que lo percibieran como un cerebrito soberbio del salón. Nadie quería a los sabelotodos y BaekHyun, cuya única habilidad destacable parecía ser sacar buenas notas, no era demasiado apreciado en clases. Así que acercarse a JiSung era una buena idea y cuando comenzaron a frecuentar su hogar, fueron haciéndose más cercanos. En casa le daban comida para llevar e incluso le permitían usar la ducha, BaekHyun le había dado algunas prendas más nuevas para que usara y salían juntos a charlar y divertirse.
A mitad del año escolar, ya eran bastante cercanos y fue cuando Jisung comenzó a abrirse más con su vida. Realmente Jisung era bastante divertido y audaz, pero ocultaba esa personalidad por haber sido ridiculizado antes y porque prefería un perfil bajo a esas alturas.
—No quiero cambiar de colegio, así que prefiero estar así —le decía él.
Una noche cuando iban saliendo del arcade, porque BaekHyun le quería enseñar a jugar Mario Bros, caminaban bajo las luces brillantes de la ciudad que parecía estar en constante movimiento, sin dormir nunca.
—¿Y si te quedas en mi casa hoy? Mi papá rentó algunas pelis el otro día y está Terminator —propuso Baek. Se había encariñado tanto con Park Jisung que ahora quería pasar más tiempo con él.
—No sabía que eras un nerd de la ciencia ficción. También dijiste que te gusta Volver al futuro.
—¡No lo soy! Pero se ve muy interesante. ¿Y bien?
—Mhh —Jisung hizo una mueca con los labios, pensativo—. Es que debo entregarle algo a mi papá. Se molestará conmigo si no se lo paso hoy.
—Pues vamos, yo te acompaño. Luego vamos a mi casa.
Jisung dudó, pero terminó aceptando. Así que caminaron en la vasta ciudad nocturna, donde cada calle y luz tenía vida propia. Incluso se llevaron unas brochetas de fruta en caramelo mientras conversaban. Con el tiempo eran más abiertos y bromistas entre sí. BaekHyun estaba intrigado, se preguntaba cómo era la familia de su amigo, pues no hablaba demasiado de ellos. Pero entendería el porqué más tarde, pues llegaron a un establecimiento que ponía:
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«REFUGIO LOS MILAGROS»
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Era uno de esos sitios para gente pobre que no tenía donde pasar la noche y se preguntó si sería un error, pero JiSung entró como si nada y BaekHyun no tuvo más opción que seguirlo. Dentro pasaron del comedor y llegaron a un espacio abierto lleno de catres y cortinas. Había muchas personas con ropa sucia, el olor en algunos dejaba a BaekHyun con ganas de arrugar la cara pero se contuvo por respeto. ¿Por qué JiSung lo había llevado allí? ¿Realmente vivía en ese lugar? Cuando alcanzaron una esquina, Jisung hizo un sonido con la boca, frustrado. El catre estaba vacío.
—El idiota no está. Carajo. Vamos a buscarlo afuera.
Caminaron apretados entre los pequeños pasillos donde apenas cabía una persona y a veces recibían comentarios de los viejos morbosos, que silbaban y se mofaban. JiSung no parecía incómodo, como BaekHyun, quien por instinto tiró más de su falda escolar hacia abajo, como si eso consiguiera taparlo más. Se preguntó cuánto tiempo llevaría Jisung viviendo de esa forma, pero entendió que eso explicaba muchas cosas.
—Lamento que tengas que acompañarme —suspiró él—. Creo que ya puedes darte cuenta de cómo soy. Te pediría que esperes afuera, pero es mejor que estés cerca de mí. A esta hora puede ser un poco peligroso.
Algo dentro del corazón de BaekHyun se apretó, sintiendo compasión por su amigo. ¡Qué injusto era! ¿Qué clase de persona permitiría que su hijo doncel estuviera en un lugar como ese? Peligrando tanto.
—¿Y tu madre, Jisung?
—Si no está muerto por sobredosis, debe estar buscando dónde encajarse algo. No lo sé. No le veo desde hace tiempo.
JiSung tenía una vida difícil, lo sabía desde que lo conoció en la escuela, pero no había imaginado cuánto. Y aún así, BaekHyun sabía que su amigo se esforzaba por encajar y verse bien. BaekHyun sabía que su amigo lograría muchas cosas y quería apoyarlo, así que en ese momento le tomó la mano y caminaron juntos hasta que llegaron tras el establecimiento. Era un patio enrejado con mesas de cemento, olor a tabaco y música. Caballeros charlando y donceles mayores con rostro cansado uniéndose y disfrutando de la compañía.
—Allí está. Le entregaré algo y nos vamos.
JiSung caminó hacia una mesa de hombres que bebían y jugaban cartas, entre ellos destacaba un caballero alto de aspecto descuidado, pero atractivo. Tenía una barba de días, el rostro un poco quemado por el sol, pequeñas arrugas en los ojos y una sonrisa de galán que le aceleró el corazón a BaekHyun. Estaba seguro de que si ese hombre se bañaba bien y se quitaba esa ropa de harapos, se vería muy guapo. Aunque incluso con esa apariencia, ya tenía el corazón agitado del adolescente. Se veía fuerte, imponente, incluso interesante.
—¿Qué crees que haces con el dinero? —gritó JiSung alterado, recogiendo los billetes arrugados que estaban en el plato de apuestas del hombre alto.
—¡Oye, niño! ¿Qué haces?
—¡Park, dile a tu hijo que se calme!
—Otra vez este mocoso...
Las quejas se escucharon por los demás tipos y BaekHyun sólo estaba congelado mirando la escena desarrollarse. Todos se levantaron y se fueron, menos el hombre alto, ¿acaso ese era el papá de JiSung? No les notaba el parecido, quizás se parecía más a la madre adicta, pero ambos eran lindos, eso sí. El hombre giró los ojos después de soltar un quejido de frustración, agarrándose del cabello para calmarse.
—¿Qué haces, JiSung? Ya casi ganaba dinero.
—¡O lo perdías todo, como siempre! Sabes que este dinero no es para tu basura de apuestas —el adolescentes se metió todo dentro de los bolsillos y se percató de que no cargaba con la mochila—. ¡Tsk! Olvidé la mochila, ya vuelvo. No quiero verte con esa basura de nuevo —lo apuntó con severidad. Al pasar por el lado de Baek, se detuvo y le señaló al padre—. Quédate aquí, Baeks. No tardaré. Seguro la dejé en la cama. No te vayas lejos. Ese es mi papá.
JiSung se fue y sólo se quedó tan quieto como una estatua, pero el señor Park lo miraba con curiosidad y no le quedó de otra que saludar con la mano. Después de todo, era muy educado con los adultos.
—Ven, siéntate —dijo el señor Park—. ¿Eres amigo de JiSung?
—De la escuela —asintió Baek y con timidez se aproximó hasta sentarse en la silla de cemento que acompañaba la mesa. De cerca se percató del olor a tabaco y alcohol que salía del hombre, quizás un poco de sudor, pero nada más. Se sentía nervioso por alguna razón. El padre de JiSung no parecía tener más de treinta y tantos años y ya le había parecido atractivo, pero esos pensamientos no debían tener lugar en él—. Es un placer, señor Park.
—Dime ChanYeol —respondió el hombre con una sonrisa—. JiSung no trae a sus amigos. Debes ser especial.
—Nos hemos hecho cercanos. De hecho, va a quedarse hoy en mi casa. S-si le da permiso, claro.
ChanYeol se rió e hizo un ademán despreocupado. Apoyó el codo en la mesa y allí el rostro, mirando al joven doncel que estaba junto a él.
—Él suele hacer lo que quiere. ¿Cómo te llamas?
—Byun BaekHyun, señor.
—Bien, entonces, BaekHyun... —hizo una pausa, el nombre en esos labios gruesos y húmedos por el alcohol pusieron nervioso al doncel—. Muchas gracias por cuidar bien de mi querido JiSung —la mano del hombre se había puesto sobre la pierna del joven y BaekHyun se estremeció y el estómago se le contrajo, pero no por disgusto, sino por todo lo contrario. Y al ver que el joven doncel no se apartó, ChanYeol le acarició suavemente el muslo. La pierna desnuda era suave, a diferencia de los dedos callosos de él—. Seguramente eres un buen chico.
—¡Lo soy! —exclamó y su rostro se puso rojo, notando que había hablado demasiado alto—. Quiero decir, lo soy. Y JiSung también lo es. Es un buen amigo y... Uh —murmuró bajando la voz cuando la mano del señor Park se iba acercando más hasta pasar debajo de la falda—. Señor Park...
—Espero verte de nuevo, BaekHyun.
La mano se apartó justo antes de que JiSung apareciera, como si el señor Park hubiera hecho los cálculos correctos para estimar la aparición del joven. BaekHyun estaba con las mejillas rojas, pero el aire fresco de la noche le ayudó a refrescarse. No demoró en levantarse para ir junto a su amigo, aunque notó una sensación viscosa e incómoda en su ropa interior. ¿Qué había sido eso?
Después de esa noche, BaekHyun había aprendido algunas cosas. Y es que algo había cambiado en él desde que el señor Park le había tocado de esa forma que le hizo sentir cosquillas en la pancita, pero también se avergonzaba por esos deseos, ¡era el padre de su mejor amigo! Y al parecer era un completo idiota por todo lo que Jisung contaba sobre él, pero BaekHyun no podía evitar sentirse atraídol. Quería volver a sentir esos dedos en su piel y verlo. Nunca se había interesado demasiado en los caballeros, era reservado y en su colegio ningún chico le había gustado, pero con el señor Park las cosas habían cambiado y ahora por las noches, BaekHyun exploraba su cuerpo juvenil, pensando en él. Por eso se ofrecía a acompañar a JiSung con la excusa de no dejarlo solo, pero siempre que iban al refugio sólo quería tener la suerte de encontrarse con el señor Park.
La vida de JiSung no era fácil y no le gustaba que su amigo durmiera en un sitio como ese, así que le invitaba a dormir seguido con él. Sus padres lo aceptaban, conociendo la situación del muchacho. Era una época difícil, así que ellos siempre se mostraron comprensivos y amables. Incluso le ayudaron a JiSung a conseguir un pequeño trabajo con un amigo de la familia para que pudiera ganar dinero, así que en los tiempos libres, el muchacho se iba. BaekHyun se quedaba solo, simplemente haciendo sus tareas, pero pensando de vez en cuando en aquel hombre. Muchos donceles de su salón hablaban sobre sexo y con cuántos caballeros ya habían estado, así que BaekHyun los escuchaba curioso, fingiendo no tener interés, pero realmente la semilla de la curiosidad ya estaba plantada en él.
También quería sentir eso que tanto hablaban, ya todos los donceles del salón seguramente lo habían hecho, ¡y él seguía siendo virgen! Se preguntaba si JiSung también lo era, pero no quería hablar del tema con él, no cuando apenas podía verle la cara sin pensar en que quería a su papá. BaekHyun se miraba desnudo al espejo y pensaba que era lindo, y que ya estaba grande e incluso que pronto tendría edad para casarse. Además, el señor Park se había mostrado interesado en él, ¿así que por qué no intentarlo?
Y fue así que un día con la excusa de hacer caridad, llevó una cesta con galletas al refugio por su cuenta. Algunos ya lo reconocían por las veces que acompañaba a JiSung, así que los saludó y les respartió algunas. Pero no había mucha gente a esa hora, porque todos estaban afuera intentando conseguir dinero, así que en aquel gran dormitorio apenas y miró cinco personas esparcidas por todo el lugar. Se fue al catre de JiSung y su padre, donde se lo encontró rellenando unos formularios de empleo. Este al levantar la vista y encontrarse con el juvenil muchacho, le sonrió con cierta amabilidad.
—¿Traes algo?
—Eh, s-sí. Son galletas. Mi mamá y yo las hicimos —respondió BaekHyun dejando la cesta sobre la cama y el señor Park dejó los formularios dentro de una carpeta y se giró para revisar la cesta.
Ese día el señor Park estaba afeitado y con ropa limpia, casi formal, aunque la ropa era vieja, pero igual se le aceleró el corazón a BaekHyun. Sí que se veía guapo, incluso para ser alguien en una situación desventajosa, tenía una dentadura linda y bien conservada.
—¿Tuvo suerte con algo?
—Estuve en una entrevista, esperemos que funcione —respondió ChanYeol comiendo la galleta con gusto—. Quedó deliciosa. Muchas gracias, BaekHyun. ¿No vienes con JiSung?
—Él está en el trabajo.
—Oh, entonces solo viniste a verme —sonrió con descaro y BaekHyun sintió las mejillas enrojecerse al verse descubierto—. Un doncel tan lindo como tú me trae galletas y alegra mi vista, qué afortunado soy.
BaekHyun carraspea, algo nervioso. Pero estaba decidido. Incluso se había puesto algo de ropa linda para verlo; un vestido holgado con patrón de flores y un cardigan amarillo encima.
—¿Cree que me veo lindo? —preguntó BaekHyun, tomando valentía para mirarlo a los ojos e inclinar un poco el torso hacia el hombre.
La mirada de ChanYeol cambió y se pasó por el cuerpo juvenil del doncel, encontrando esos muslos blanquecinos tan apetecibles. Dejó la cesta y le agarró el rostro a BaekHyun, quien suspiró, y le miró desde varios ángulos hasta terminar tocándole los labios con el pulgar.
—Un doncel tan guapo como tú seguro tiene novio. No deberías estar aquí, ¿no crees?
—No tengo —se apresuró a decir, acercándose más. Sus ojos estaban brillantes, emocionados por estar con alguien que le gustaba—. Por eso vine a verlo.
—¿Ah si? —se burló ChanYeol, soltándole la cara. Le divertía la situación. Pero también le interesaba.
BaekHyun miró alrededor del cuarto, como si temiera ser visto por alguien, pero se inclinó hacia el caballero y con las manos temblorosas se arrastró lentamente a la entrepierna del hombre. Vaya. Realmente lo estaba haciendo, estaba tocando al señor Park tan descuidado y vulgar. Sentía su estómago revolverse de la emoción.
—Señor Park...
No tenía valentía para decir nada más, pero ChanYeol lo entendió al instante. Y por eso se levantó para cerrar la cortina alrededor de la cama y se sentó, tomando el cuerpo del joven hasta dejarlo encima suyo. BaekHyun soltó un pequeño gritito por la sorpresa, pero se tapó la boca tan rápido como pudo. Ahora estaba sentado en el regazo del señor Park y tenía las manos de este tocándole los muslos, levantando el vestido y enseñando las bragas rosas.
—Qué lindo eres, BaekHyun. Hueles tan bien... Si JiSung no hubiera llegado aquella noche, ¿me habrías dejado continuar?
—Sí —respondió en voz baja, casi temblorosa. Su entrepierna se sentía cosquillear, el cuerpo se le iba calentando y tan solo estaba sintiendo los dedos de ChanYeol tocando encima de la bragas. ¿Pensaría el señor Park que era un inexperto?
No quería que lo rechazara, así que se sentó con las piernas a cada lado del cuerpo de ChanYeol y dejó la entrepierna puesta sobre la otra, justo sintiendo el bulto del hombre. Suspiró bajo. Ahora que lo veía a los ojos, se sentía deseado. Nunca se había sentido así por otros chicos, así que le gustó la sensación. Y cuando el señor Park lo besó, no supo qué hacer, sus labios se movieron torpemente mientras la boca experimentada del señor lo saboreaba. Incluso cuando la lengua ingresó, BaekHyun apenas hizo que la suya lo rozara, pero ese beso se sintió tan bien que sus bragas se empezaron a mojar. Realmente estaba pasando, estaba besando al señor Park, tenía un hombre metiéndole la lengua y tocándole el culo.
Y como empezaba a doler su entrepierna, el joven doncel se movió lentamente y encontró placer al restregarse con el bulto de ChanYeol, así que lo repitió hasta que iba más rápido y el bulto creció, se hizo duro y grande. Nunca había visto el pene de un caballero, pero seguramente el señor Park tenía uno lindo.
—Señor Park, por favor... —murmuró con los ojos lagrimosos. El caballero parecía estar divirtiéndose con la desesperación de Baek, quien parecía esforzarse—. No sé qué hacer.
—Yo te enseñaré.
Lo dejó sobre el catre. ChanYeol ya estaba duro como piedra por el jovencito descarado que había llegado a sorprenderlo, así que estaba feliz de poder saciar sus instintos con alguien tan lindo. Le levantó la falda del vestido a Baek y con el pulgar presionó encima del clítoris, moviendo en círculos. BaekHyun estaba tapándose la boca, sin querer ser ruidoso, porque incluso en un lugar tan grande seguramente lo escucharían, pero estaba siendo difícil. Ni siquiera él cuando intentó tocarse a sí mismo se sintió tan bien como en ese momento. El señor Park sabía lo que hacía.
Y para cuando le quitó la ropa interior, allí estaba el coño palpitante y virgen de BaekHyun. Estaba brillante por la humedad y con el clítoris hinchado. Por instinto Baek se cubrió el rostro, algo avergonzado. Era la primera vez que alguien lo veía, pero cuando escuchó el cinturón de ChanYeol desabrocharse, echó una miradita curioso. Se acomodó abriendo las piernas y dejándolas flexionadas sobre el pobre colchón. Jamás imaginó que perdería la virginidad en un lugar como ese, pero no le disgustaba porque se trataba del señor Park.
—No tengo condones, Baek. Tendrás que comprar la próxima vez.
—¿Condones? —murmuró Baek. Escuchó la risa burlona de ChanYeol—. Sí sé qué son...
—Qué inocente eres.
Como ChanYeol no tenía ropa interior debajo, apenas se bajó el pantalón, el pene se mostró erecto y vigoroso. Había vello corporal cubriéndole el vientre y la base, pero el pene se alzaba brillante y grueso. Definitivamente era lindo. Y como ChanYeol notó la mirada curiosa de BaekHyun, se acercó a la orilla de la cama, apuntando.
—¿Quieres tocar?
Baek asintió y estiró su mano con curiosidad, rodeando la erección suavemente. Contuvo la respiración y la acarició, sus movimientos eran torpes pero parecían suficiente para ChanYeol. Incluso le tocó las bolas. Baek se preguntó si todo eso entraría, pero también a qué sabría. Y adivinando las intenciones del joven, ChanYeol puso las rodillas en el catre y se acercó más al rostro del muchacho, invitando a probar. Entonces la lengua rosa del doncel se pasó curiosa, sintiendo el sabor extraño, pero al notar que ChanYeol suspiró, se aventuró a probar más, incluso deslizándose hasta la puntita para probar allí. No lo hacía muy bien, pero el calor de una boca y lengua después de tanto tiempo, era bueno para ChanYeol.
—Es suficiente —suspiró el señor y decidió preparar a BaekHyun, así que llevó la diestra al coño joven y le fue tocando, deslizando los dedos entre los labios vaginales y frotando lentamente. Cuando presionó los dedos en el agujero, BaekHyun se estremeció por el dolor—. Ah, entonces realmente eres virgen.
—Sea suave, por favor.
—Si querías eso, ¿entonces por qué viniste conmigo?
Aún después de esas palabras, los toques fueron más suaves, la mano de ChanYeol se frotó hasta tener la cadera del doncel persiguiendo más. El espacio era reducido, así que una vez relajado, dejó a Baek a lo largo del catre y le abrió las piernas. El glande viscoso se frotó encima del coño adolescente y despacio se hundió. Los labios aterciopelados del doncel se fueron abriendo entre pequeños jadeos y sonidos que buscaban contener el dolor de ser abierto por primera vez, incluso los ojos le lloraron, pero ChanYeol estaba siendo lento y paciente a pesar de sus palabras.
—Ahh... Señor Park.
—Agarra tus rodillas.
Así lo hizo. Y después de un rato, ChanYeol por fin comenzó a moverse, probando el coño virgen del doncel, sintiendo lo apretado y tibio que era y cómo se abrazaba a su verga. El catre rechinaba con el movimiento y BaekHyun ya estaba gimiendo, sin importar si algún vagabundo alrededor lo escuchaba. Empezaba a sentirse bien. El pene del señor Park era bueno, le llegaba a una zona que se sentía bien.
—Señor Park, ah, ah —intentaba hablar, pero el movimiento lo dejaba sin respiración—. Me siento raro. Creo que quiero ir al baño…
Sólo recibió una sonrisa burlona del caballero y un ímpetu inquebrantable. Al parecer ChanYeol estaba saciando su frustración sexual en ese coño joven y apretado, así que lo folló hasta que BaekHyun se corrió entre temblores. Era su primer orgasmo, pero no tenía tiempo de pensar en más, porque tenía al caballero encima suyo y él le abrazó con las piernas la cintura, se aferró a su espalda y lo besó. Qué bien se sentía. Algún día se disculparía con JiSung.
—Mierda, estoy cerca, niño. Voy a salir.
—¡N-no! —chilló Baek, aferrándose a él—. No pare, no pare, por favor.
BaekHyun tenía el rostro tan lloroso y tonto que ChanYeol tuvo que pensarlo, pero ni queriendo podía alejarse, el doncel lo tenía atrapado y él estaba siendo débil por esa cara bonita.
—No tengo condón, Baek.
—N-no importa, hágalo dentro. Yo lo quiero —exclamó con ese capricho infantil de alguien de su edad. Para salirse con la suya, hizo que su coño se contrajera, apretando más el pene en su interior. Escuchó el gemido de ChanYeol—. Usted me gusta mucho, señor Park... ¡Mhm!
Chilló cuando el hombre tomó esa última ola de energía para embestir con fuerza antes de correrse. El líquido viscoso explotó dentro y manchó el coño primerizo del doncel. Era una sensación extraña, pero que dejó temblando a Baek en un orgasmo silencioso.
BaekHyun pensó que no sería capaz de olvidar al señor Park.









voy a estar esperando la próxima actu 🫶