Customize readability
Aa

Cautivos

Summary

Liam wilmer o más bien conocido como Lunatic es un personaje (oc) quien vive en un universo omega verse junto con los creepypastas. En esta historia son cautivos de las garras de Zalgo y slenderman quienes llevan a cabo un plan para engendrar la siguiente generación aún más temible y peligrosa para la humanidad. Los omegas son utilizados como recipientes buscando la combinación de seres.

Genre
Horror,Erotica
Author
Namae
Status
1mo ago
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

Chapter 1

La noche no solo era fría, era un recordatorio gélido de que en ese bosque la calidez era un pecado capital. El viento soplaba entre las copas de los árboles como un lamento ancestral, arrastrando el olor a tierra mojada y miedo rancio. Allí, donde la penumbra se volvía lo suficientemente espesa como para ocultar los pecados, se encontraban ellos dos almas encadenadas a un sistema de tortura sistematizada, disfrazado de deber y supervivencia.

En aquel infierno, los Omegas no eran seres, sino recipientes. Úteros de carne y hueso destinados a gestar la descendencia de lo que el mundo conocía como "Creepypastas", seres de pesadilla que buscaban en la combinación genética una estirpe más letal, más pura, más aterradora. La regla de oro era simple, prohibido sentir. No había espacio para la amistad, mucho menos para el amor, cualquier chispa de humanidad era sofocada bajo la bota de un régimen que castigaba la desobediencia con un espectáculo de vísceras. El pánico era el único método de control efectivo, ojos arrancados, piel despojada centímetro a centímetro, uñas extraídas como trofeos de una lealtad rota.

Sin embargo, el destino tiene un sentido del humor perverso. Entre las personas o seres ahi se encontraba Lunatic, un joven cuya apariencia humana ocultaba la fragilidad de su posición. Frente a él, Laughing Jack un ser que nunca debió conocer el deseo. Creado por manos angelicales como un juguete eterno para un niño, Jack no poseía la arquitectura emocional para amar, y aun así, ahí estaba, anhelando el calor de la piel ajena.

El peligro era absoluto Jack era la mano derecha de Slenderman, el ejecutor de la voluntad de los cuatro líderes. Quebrantar la ley no era solo traición, era firmar una sentencia de muerte lenta y exquisitamente dolorosa.

Un secreto entre dos almas ocultas entre la basura que slenderman había convertido todo aquello.

[... En la actualidad]

Lunatic llegó al claro, un rincón olvidado por la vigilancia del bosque, un refugio donde la Luna, pálida y cómplice, era la única que no juzgaba sus encuentros. El joven peli-verde se encontraba apoyado contra el tronco rugoso de un árbol antiguo, permitiendo que la brisa nocturna le recordara que seguía vivo, aunque fuera solo por momentos. El crujido de unas ramas rompió el silencio, y su mirada se encontró con la figura imponente y monocromática del payaso que habitaba sus pesadillas y sus sueños por igual.

-Tardaste un poco -murmuró Lunatic, enderezándose con una lentitud que delataba su cansancio-. Creí que el deber te había reclamado finalmente... o que el miedo te había ganado.

Se acercó al más alto, sintiendo cómo el aire se volvía más denso con la presencia del Alfa.

-Apenas partieron a la expedición, tuve que esperar a que el rastro de sus sombras se disolviera en la oscuridad -respondió Jack. Su voz era una vibración baja que erizaba el vello de la nuca de Lunatic. Extendió una mano larga, de dedos afilados, para acunar la mejilla del joven.

Lunatic cerró los ojos y se dejó caer contra esa caricia. La mano de Jack era áspera, marcada por la violencia de sus funciones, la misma que en combate se transformaba en una garra capaz de destrozar costillas. Pero en ese instante, era su único ancla a la realidad.

-Aún temo que el bosque nos traicione -susurró Lunatic, buscando la mirada de Jack-. Si nos encuentran, para ti la muerte sería el único destino. Para mí... -se estremeció-, para mí el castigo sería vivir lo suficiente para desear haber muerto contigo.

-Sería severo, drástico y sangriento -completó el Alfa, su pulgar trazando el contorno del labio de Lunatic con una precisión quirúrgica-. Pero soy un experto en cazar sombras, pequeño. Sé cómo ocultar lo nuestro.

Las palabras murieron cuando el silencio fue sellado por un beso hambriento, un contacto que sabía a desesperación y a tiempo prestado. La mano de Jack descendió con posesividad hacia la cintura de Lunatic, sus dedos hundiéndose ligeramente en la carne a través de la tela del suéter negro con franjas rojas. Con un movimiento fluido, comenzó a alzar la prenda, buscando el contacto directo con esa piel pálida y fría como la porcelana, queriendo reclamar, aunque fuera por una noche, lo que el mundo les tenía estrictamente prohibido poseer.

El roce de la piel de Jack contra el abdomen de Lunatic no fue sutil, fue un reclamo. Al deslizar el suéter de franjas rojas hacia arriba, los dedos largos y fríos del Alfa contrastaron violentamente con el calor que comenzaba a emanar del cuerpo del Omega. Jack no se detuvo en la superficie, sus manos, acostumbradas a desgarrar, se hundieron con una posesividad dolorosa en los costados de Lunatic, dejando marcas que serían moretones al amanecer, trofeos ocultos de una noche prohibida.

Jack arrastró a Lunatic hacia el tronco, obligándolo a girarse hasta que el joven quedó de espaldas a él, con el pecho y el rostro aplastados contra la corteza rugosa del árbol. Con un movimiento brusco, Jack sujetó ambas manos de Lunatic contra la madera, inmovilizándolo en una postura de absoluta vulnerabilidad. El peli-verde soltó un jadeo ante la frialdad del tronco, pero su cuerpo ardía por la anticipación de lo que venía.

El Alfa no perdió tiempo en desvestirse por completo, la urgencia de la carne era un fuego que no permitía protocolos. Con una mano dominante, Jack desabrochó su pantalón y lo deslizó junto a su ropa interior hasta las rodillas, liberando su anatomía cargada de una necesidad salvaje. La visión de la espalda arqueada de Lunatic, con la cadera elevada y el suéter subido hasta las escápulas, fue el detonante final para su control.

-Mírate -gruñó Jack, pegando su cuerpo masivo contra el de Lunatic-. Tan pequeño, tan prohibido... y tan mío.

Sin más preámbulos, Jack separó las piernas del joven con su rodilla y se abrió paso. El empuje inicial fue devastadoramente profundo, una invasión de calor y fuerza que hizo que Lunatic clavara las uñas en la corteza del árbol, arrancando trozos de madera mientras su cuello se tensaba en un grito silencioso. El placer carnal no era una caricia, era un impacto que lo recorría desde la pelvis hasta el cerebro, nublándole el juicio y convirtiendo sus miedos en ceniza.

Jack comenzó a embestir con una violencia rítmica y hambrienta. El sonido de sus cuerpos chocando carne contra carne era el único eco en aquel claro, compitiendo con los gemidos guturales del Omega. Con cada estocada, la cara de Lunatic se restregaba contra la madera, pero el dolor físico era solo un combustible para el deseo que lo consumía por dentro. Se sentía reclamado, marcado por un ser que había sido creado para no sentir, pero que en ese momento lo poseía con una pasión que rozaba la locura.

-Más... Jack, más... -suplicaba Lunatic entre sollozos de éxtasis, moviendo su cadera hacia atrás para buscar más de ese contacto brutal que lo hacía sentir vivo en un mundo de muertos.

Jack lo tomó por el cuello, manteniendo su cabeza fija contra el árbol mientras aceleraba el ritmo. Sus dedos se hundieron en la piel de Lunatic, reclamando cada centímetro de su ser.

El deseo carnal se transformó en una tormenta de sensaciones donde el amor y la lujuria se volvían indistinguibles, era una entrega total, un desafío a Slenderman y a las leyes de la naturaleza que los gobernaban.

La culminación de su transgresión fue una explosión de sensaciones crudas, un choque de fluidos y jadeos que pareció rasgar el tejido del silencio en aquel bosque maldito. Jack se aferró a la cintura de Lunatic con una fuerza bruta, sus dedos hundiéndose en la carne suave como si quisiera fusionar sus esqueletos, hundiéndose una última vez en una estocada tan profunda que alcanzó la esencia misma del Omega.

Lunatic apretó el rostro contra la madera centenaria, ahogando un gemido que amenazaba con convertirse en un grito de victoria y agonía. Se mordió el labio inferior con tal desesperación que el sabor metálico de la sangre inundó su boca, mezclándose con el aroma a pino y sudor.

El tronco del árbol, mudo testigo de su pecado, quedó marcado por el rastro de la fricción y los fluidos del joven, mientras el Alfa, con los músculos en tensión extrema y la respiración rota, depositaba su semilla ardiente en el interior del más bajo.

-Carajo... -bufó Lunatic cuando el aire finalmente regresó a sus pulmones en espasmos erráticos-. Debías... debías terminar fuera.

-Fue la adrenalina -murmuró Jack, cuya voz sonaba como el crujido de hojas secas bajo una tumba-. Además, no estás en tu ciclo. No habrá consecuencias... todavía.

Al retirarse, el vacío físico que dejó en Lunatic fue casi doloroso, un eco de soledad que le recorrió la columna. El peli-verde intentó incorporarse, pero sus rodillas, convertidas en gelatina por el esfuerzo y el placer, cedieron. Jack, con reflejos de depredador, lo sostuvo antes de que tocara el suelo, envolviéndolo en un abrazo que aún desprendía un calor violento.

-¿Te lastimé? -preguntó el Alfa, escudriñando su rostro con una intensidad que rozaba lo obsesivo.

Lunatic negó con la cabeza, aunque el temblor de su cuerpo decía lo contrario.

-Necesitamos apresurarnos -sentenció Jack, recuperando esa frialdad necesaria para sobrevivir-. Los turnos de vigilancia están por rotar. Si las sombras se mueven antes de que lleguemos, estamos muertos.

El proceso de vestirse fue mecánico, un regreso forzado a la realidad de sus disfraces. Sin embargo, cuando Jack ajustó la prenda de Lunatic y la luz de la luna reveló las marcas purpúreas en su cuello y los raspones en su mejilla testigos silenciosos de su brutalidad, el Alfa se quedó petrificado. El monstruo que no debía sentir se vio reflejado en el daño que había infligido a lo único que amaba.

Lunatic, notando la vacilación en la mirada vacía del payaso, chasqueó los dedos frente a su rostro, rompiendo el trance.

-Estoy bien, Jack. Esto no es nada comparado con las sesiones de "entrenamiento" de los líderes -dejó escapar un suspiro cansado, intentando subir el cuello de su suéter-. Puedo ocultarlas, diré que fue un altercado con alguna criatura del bosque.

Antes de que pudiera terminar, Jack lo tomó por sorpresa, sellando sus labios en un beso que, a diferencia del anterior, destilaba una desesperación mansa, casi humana. Lunatic correspondió de inmediato, acunando el rostro pálido del Alfa entre sus manos.

-Tranquilo -susurró el peli-verde con una sonrisa lánguida-. ¿Apenas terminamos y ya te estás emocionando de nuevo?

-No es eso... -Jack desvió la mirada, una chispa de confusión cruzando sus facciones-. Solo no pude evitarlo.

Lunatic soltó una risa sutil, un sonido cristalino que parecía fuera de lugar en aquel entorno de pesadilla.

-¿De qué te ríes? -cuestionó el Alfa, arqueando una ceja.

-De que, para ser un asesino de sangre fría, a veces puedes ser extrañamente adorable. Aún no comprendes del todo cómo funcionan las emociones, pero el intento es... tierno.

Jack esbozó una sonrisa que no llegó a sus ojos, pero que suavizó sus facciones, y acarició la mejilla de Lunatic con una delicadeza que contrastaba con las garras que solía usar para despellejar a sus víctimas.

-Tengo que irme -dijo Jack, recuperando el tono sombrío-. Si Masky o los demás notan que no llegué a tiempo para la ejecución de los cautivos, esta vez no habrá una celda que me proteja de su ira.

Lunatic le dio un último beso, breve como un suspiro, pero antes de que pudiera dar el primer paso hacia la oscuridad, Jack lo sujetó de la muñeca.

-Prométeme una cosa -su voz volvió a ser un susurro peligroso-. Dime si alguien intenta algo contigo. Se acerca la temporada de cría y Slenderman no desperdiciará ningún recipiente.

La mirada de Lunatic se endureció, recuperando la chispa de rebeldía que lo mantenía con vida.

-No dejaré que me usen. Buscaré la manera de conseguir inhibidores, aunque tenga que colarme en la ciudad durante las expediciones y robarlos yo mismo. No seré el nido de ningún monstruo que no seas tú.

Con esa promesa colgando en el aire como una sentencia, Lunatic se fundió con las sombras, dejando atrás el claro manchado y al Alfa que, por primera vez en su existencia, comprendió que el miedo a la muerte no era nada comparado con el miedo a perder a su Omega. El joven peli-verde caminó hacia su cabaña asignada, sintiendo aún el calor de Jack en su interior, una pequeña llama ardiendo en el corazón de la penumbra.

El regreso a la zona residencial de las cabañas fue un calvario de paranoia. Cada crujido de las ramas bajo las botas de Liam sonaba como una alarma biológica. Consiguió burlar la seguridad del perímetro, deslizándose por la ventana trasera de su habitación justo antes de que el segundero marcara las tres de la mañana.

A la mañana siguiente, la realidad del proyecto volvió con la fuerza de un golpe seco.

Frente al espejo empañado de la zona de aseo, Liam contempló las marcas en su cuello. No eran simples hematomas, eran la firma de Laughing Jack, oscuras, profundas, marcas de dientes afilados que devoraban la carne con una necesidad salvaje. Con pulso tembloroso, aplicó una densa capa de maquillaje teatral que había robado semanas atrás y subió el cuello de su suéter negro con franjas rojas hasta la mandíbula. El dolor sordo en su vientre le recordó el desliz de la noche anterior: la esencia de ese payaso monocromático estaba dentro de él, y aunque no estaba en celo, el riesgo en un laboratorio genético viviente como ese era jugar a la ruleta rusa.

En el comedor común, el ambiente era espeso. El olor a hierro y a rancho rancio impregnaba el aire. Sentado en la mesa principal, Masky limpiaba su máscara con un trapo sucio, mientras sus ojos, ocultos tras las cuencas negras del plástico, parecieron congelarse al ver entrar al peli-verde.

-Llegas tarde, recipiente 41 -soltó Masky, su voz filtrada por la máscara, arrastrando las palabras con una condescendencia que pretendía despojarlo de cualquier rastro de humanidad.

Liam se detuvo en seco. El comedor quedó en un silencio sepulcral, los demás Omegas bajaron la mirada, temblando sobre sus platos. Pero Liam, con el calor de la noche anterior aún quemándole las venas, sostuvo la mirada de la máscara.

-Me llamo Liam -dijo, su voz resonando con una firmeza que rozaba el suicidio en ese lugar-. No soy un número, ni un frasco de laboratorio. Me llamo Liam.

Masky dejó el trapo sobre la mesa con una lentitud tortuosa. Se puso en pie, su figura imponente eclipsando la luz parpadeante del techo. Caminó hacia él, deteniéndose a escasos centímetros. El olor a tabaco y sangre seca que desprendía el Proxy era sofocante. Con un movimiento rápido, Masky presionó con fuerza el mentón de Liam, obligándolo a alzar la cara, justo donde el maquillaje intentaba ocultar las marcas del cuello.

-Para el Amo eres carne de cultivo, un recipiente -escupió Masky, remarcando la palabra con asco mientras sus dedos se hundían en la mandíbula del joven-. Tu nombre no vale nada aquí. El Amo Slenderman ha estado revisando los calendarios biológicos, y tu ciclo se retrasa. Si tu maldito útero no sirve para la siguiente generación, te convertirás en el almuerzo de las mascotas. ¿Entendido?-

Liam ahogó un gemido de dolor, pero no apartó los ojos.

-El estrés altera el cuerpo, incluso el nuestro -respondió Liam a través de los dientes apretados-. Mi cuerpo responderá cuando deba. No antes.

Masky lo soltó de un empujón, limpiándose los guantes como si hubiera tocado basura.

-Más te vale. La paciencia en este bosque se mide en litros de sangre -sentenció, antes de hacerle una seña a Hoodie para que continuara la guardia.

[... ]

Dos días después, la oportunidad que Liam esperaba se presentó. Debido a sus habilidades para camuflarse entre los humanos sin levantar sospechas, fue seleccionado para acompañar a una pequeña patrulla de recolección a los suburbios de la ciudad. El objetivo una clínica médica clandestina que servía de fachada para el mercado negro de órganos.

El plan era suicida. Si lo atrapaban robando algo que no estaba en la lista de suministros del "Proyecto", la ejecución pública sería inmediata. Para colmo de su mala suerte, Laughing Jack se había quedado en el bosque bajo las órdenes directas de Slenderman, y el Alfa asignado para liderar la incursión médica era nada menos que el verdugo de Masky.

Mientras Masky y Hoodie aseguraban el pperímetroy asegurándose de cubrir camaras de seguridad y sobre todo las huellas de cada uno de sus movimientos, Liam se desvió hacia el almacén fingiendo que buscaba otros medicamentos. Sus manos, húmedas por el sudor, se movían con torpeza selectiva entre los estantes de acero, buscando desesperadamente los supresores hormonales de amplio espectro, pastillas químicas capaces de apagar cualquier rastro de fertilidad Omega y engañar los radares de los líderes.

Logró deslizar tres frascos bajo la tela de su suéter, pero justo cuando se giraba para salir, una sombra densa tapó la única salida del pasillo.

Era Eyeless Jack.

El Alfa de la máscara azul se encontraba allí, inmóvil. De sus cuencas vacías goteaba esa sustancia negra e identificable, pero su cabeza se ladeó de una manera que heló la sangre de Liam. E. Jack no necesitaba ojos para ver, su olfato e instintos médicos eran hiperdesarrollados. Sus fosas nasales captaron de inmediato el aire denso del almacén. El maquillaje ocultaba los moretones, pero no podía tapar el aroma, un olor inconfundible a ceniza, caramelo rancio y azúcar quemada.

Era la esencia biológica de Laughing Jack, impregnada hasta la médula en la piel de Liam tras la noche en el árbol. Una marca territorial invisible para los humanos y los Proxies, pero escandalosa para otro Alfa.

El silencio entre ambos era ensordecedor. Liam contuvo el aliento, con los frascos de supresores presionados contra su pecho, esperando que el ciego lo delatara en ese mismo instante. Si delataba la marca de feromonas de L. Jack, ambos amantes serían ejecutados por alta traición al linaje o mucho peor torturador durante días frente a los demás.

Afuera, el sonido de los motores de la patrulla comenzó a acelerarse. En lugar de gritar o arrastrar a Liam ante Masky, Eyeless Jack se movió con la fría y calculadora precisión que lo caracterizaba. Sabía perfectamente que un conflicto interno entre Alfas de alto rango desestabilizaría el bosque, y él tenía sus propios intereses. Con un movimiento rápido , Jack derribó deliberadamente un pesado estante de instrumental metálico en la habitación contigua. El estruendo de los metales chocando contra el suelo de losetas resonó por todo el edificio, seguido por el chirrido de una tubería de gas que Jack saboteó con total sutileza, provocando una fuga sibilante que comenzó a inundar el pasillo con un olor penetrante.

-¡Fuga de gas! ¡Muévanse, el lugar va a colapsar! -se escuchó el grito de Hoodie desde el vestíbulo, seguido por los pasos apresurados de los Proxies ordenando la retirada inmediata antes de que una chispa provocara una catástrofe.

En medio de la confusión provocada por el siseo del gas y la alarma de emergencia, Eyeless Jack se acercó a Liam a una velocidad inhumana. Lo acorraló contra la pared del almacén, su máscara azul quedando a milímetros de la frente del peli-verde.

-Hueles a él -susurró la voz ronca, hueca y carente de emoción de E. Jack-. Hueles a azufre y circo. Escondes los supresores para proteger un nido que no le pertenece al Amo.

Liam tembló, pero antes de que pudiera rogar por su vida, el alfa colocó una mano fría y enguantada sobre el pecho del joven, empujando los frascos de medicamentos robados más adentro de su suéter para asegurar que no se cayeran durante la huida.

-Corre -sentenció E. Jack-. Limpia tu piel antes de volver al bosque. Si Slenderman huele lo que yo acabo de oler, tu payaso no tendrá suficientes garras para salvarte de la disección.

De vuelta en la seguridad maldita del bosque, los supresores comenzaron a hacer su trabajo, pero a un precio físico devastador. El medicamento contrarrestaba el celo, pero provocaba fiebres severas, mareos y náuseas negras que Liam tenía que ocultar desesperadamente durante las inspecciones matutinas de Masky.

Por su parte, la tensión entre Laughing Jack y los Proxies empezó a escalar. Masky, con su mente analítica y paranoica, notó que el payaso vigilaba los perímetros de las cabañas de los recipientes con una insistencia inusual, y que Eyeless Jack guardaba un silencio sepulcral, observando la situación desde la periferia con sus órbitas vacías llenas de secretos.

La cuerda está a punto de romperse el "Proyecto" está por entrar en su fase más agresiva debido a la escasez de nuevos guerreros. Los líderes han determinado que si el cuerpo de Liam no entra en celo de manera natural en las próximas dos semanas, Slenderman forzará el proceso utilizando un Alfa puro seleccionado por él mismo desatando una cuenta regresiva mortal para el secreto de Liam y Laughing Jack.

Chapters
1. Chapter 1
Let Namae know what you thought about this chapter!
Love this

0

Love this

Funny

0

Funny

Spicy

0

Spicy

Suspenseful

0

Suspenseful

Emotional

0

Emotional

Profound

0

Profound

Heartwarming

0

Heartwarming

Shocking

0

Shocking

Good Writing

0

Good Writing

Compelling Plot

0

Compelling Plot

Great Character

0

Great Character

Strong Dialog

0

Strong Dialog

Further Recommendations

Married by Fate

Fiona Walker: What a lovely story, I thoroughly enjoyed it.

Read Now
Crowned in Blood: Fated to the enemy

Happiness Aghogho: I love this.... so thrilling. Looking forward to the end

Read Now
The Heir's Shadow

Biva: Quite good for a novella. Impressive writing style and we'll edited. Just one thing- Karla keeps referring herself to a stray cat and while at first it makes sense the analogy gets stale after a while.

Read Now
The Full Moon Breeding Club

Christina: I love that the FL is intelligent, purposeful, kind, and thoughtfull. She protects herself and others without compromising her morals or diminishing her values.Great character development showing their growth.

Read Now
My Blacksmith Savior

ROB: This was honestly one of the best simple stories I have ever read.There was no repetitiveness, no over the top drama, lots of love and no miscommunication between the leads.Thank you so much for this gem.God bless you! 💜

Read Now
SECRET BILLIONAIRE

Sandra: Interesting characters, a little tension in the Ollie that tracked a satisfying resolution. Heartwarming. Would recommend this writer.

Read Now
Bound to the Bear

Jean: What a beautiful story,thank you

Read Now
The Grumpy Next Door

ROB: I enjoyed every line, every paragraph was written with meaning and every new chapter completing the previous.🥰There were no unnecessary drama, no toxicity (which I 100% appreciate) because most stories now have that.🤝🏻I could talk about more things but I'm afraid I'd start spoiling for new reader...

Read Now
Called by the Alpha

Sylvia Jeffree: It’s not bad at all Fast moving and interesting I will certainly recommend this author

Read Now