PROLOGO
Suelto un suspiro de cansancio mientras intento arropar lo mejor que puedo a Kookie. Apenas tiene ocho meses y no quiero tener que volver al pediatra por un maldito resfriado, no quiero verlo enfermo, es horrible. Una vez que me aseguro que su gorrito está bien puesto y que la manta con lo que lo cubro está muy bien acomodada, empiezo a caminar en dirección a la cita de trabajo. Avise con antelación que iría con mi hijo, me dijeron que no había problema, que incluso tenían una guardería en la empresa. Sería de increíble ayuda que me quedara a trabajar en ese lugar, así no me preocuparía por dejar tanto tiempo a mi bebé. Muevo en cada tanto tiempo mi brazo para subir la correa de mi portafolio y la de la pañalera.
Cuando llego a la empresa un hombre me abre la puerta y tan solo le agradezco con una sonrisa. Sé que es su trabajo, pero aún así debo ser cortes con todos, eso me enseñó mamá. Camino hasta la recepción, la mujer que atiende me dice que mi entrevista será en el piso diez y que si deseo puedo dejar a mi bebé en la guardería. Me señala el lado izquierdo, ahí puedo ver un lugar decorado con muchas cosas infantiles, pero también veo como un niño está pateando a uno de los encargados. Abro mucho los ojos y niego con la cabeza.
—¿Sería malo que suba con mi hijo?
—No, el jefe entiende que muchos padres se preocupan por sus pequeños. —Me sonríe—. Pase, una vez en el piso diez vaya a la derecha y encontrará la sala de juntas.
—Muchas gracias. —Estoy por caminar cuando siento que Jungkook empieza a removerse para querer ver a si alrededor. Lo destapo un poco y dejo que saque una de sus manitas cubierta por su guante—. Dile bye bye.
Jungkook empieza agitar su manita y empieza a balbucear un “ba,ba”, la mujer suelta un pequeño sonido de ternura y se despide de mi niño. Mi renacuajo apenas tiene unos meses, pero ya esta queriendo hablar, puede decir muchas palabras y aunque algunas son difíciles de descifrar creo que es un lindo esfuerzo suyo por intentar decirlas. Ya en el elevador hago varias maniobras para quitarle la pequeña manta e intento meterla a presión en su pañalera. Es mejor quitársela, ya es suficiente con su chamarra, sino tendré después un caldo de bebé. Veo que empieza a señalar los botones y empieza a balbucear cosas sin sentido.
—Se llaman botones, repite bo-to-nes. —Separo la palabra en sílabas y sonrío un poco al escuchar como repite una y otra vez el “bo”—. Pronto lo lograrás. Ahora quiero que me escuches. Papi tiene que conseguir este empleo, así que pórtate bien y has que se enamoren de ti. De esa forma van a compadecerse de nosotros y me darán el trabajo.
Él me mira un poco antes de soltar una risa, intenta meterse su mano a la boca; sin embargo, al notar que lo estoy viendo se detiene. Batallé casi un día para que dejara de meterse las manos a la boca, aunque sólo conseguí que se hiciera adicto a su chupón, bueno, es mejor a que esté con sus juguetes o dedos en la boca. No quiero que se enferme del estomago por estar chupando algo sucio. El elevador se detiene en el piso correspondiente, casi me caigo cuando salgo de este, pero consigo mantenerme en pie. Creo que fue mala idea traer tantas cosas, mas nunca se sabe cuando Jungkook va a necesitar un cambio de pañal o de ropa. Tampoco se sabe si al mocoso le dará por querer comer, no me voy a estar quitando la camisa frente a todos para darle pecho. Con cuidado de no caer llego hasta la sala de juntas, veo que están en una entrevista con alguien más así que aprovecho para sentarme en una de las sillas que están fuera y siento a Kookie en otra. Con mi pierna estirada consigo mantenerlo en su lugar mientras batallo para quitarme el enorme abrigo que me puse, me aseguro que mi traje se vea impecable y suelto un suspiro. Ese abrigo es un estorbo, pero debo también cuidarme a mí, si me enfermo nadie podrá cuidar de mi hijo. Necesito tener este empleo, mi trabajo como mesero no me esta dejando mucho, sin mencionar que la niñera se lleva casi la mitad de lo que logro conseguir. Hoseok me dijo de este trabajo porque su hermana esta aquí y la dejan traer a su pequeña, al parecer el presidente sabe lo que es criar de un pequeño y que no siempre tienes con quien cuidarlo. Vine por el puesto de secretario porque así seria más sencillo cuidar de mi bebé y atender las peticiones del jefe.
—Vamos, sanguijuela, no te vayas a caer. —Tomo a Jungkook en mis brazos una vez que do lo mi abrigo y lo dejo junto a mi—. No queremos que te hagas daño ¿Cierto? Cargos penales, joder, podrían meterme preso por descuido infantil.
—Papá —balbucea.
—Sí, soy tu papá. —Sonrío y acaricio su mejilla—. Y tu eres la pequeña alimaña que me estuvo pateando por nueve meses. Aunque, valió la pena el sufrimiento de todo ese embarazó. Eres la cosita más linda del mundo, pequeña sabandija.
Vuelve a reír, pero esta vez con más ganas. Tan solo puedo unir su frente con la mía y así abrazarlo un poco más contra mí. Es verdad que es la cosita más linda del jodido mundo, daría todo lo que tengo para que él jamás sufriera, no creí que llegara a sentir tanto amor por mi hijo, pero lo hago. Escucho como salen personas de la sala de juntas y me apresuro a levantarme de mi lugar, cargo a Jungkook de costado y hago que vea hacia el frente como yo. La persona que estaba recibiendo la entrevista ni siquiera nos da una mirada, solo sale corriendo del lugar. Mierda, si así le fue a él ya no quiero ni imaginar que pasara conmigo.
—¿Viene a la entrevista?
—Ah, sí, sí, disculpe. —Me giro a ver a la mujer que me hablo y le hago una reverencia—. Soy Min Yoongi.
—Señor Min, pase.
Ella se hace aun lado y me hace un ademán par que entre a la sala de juntas. Me apresuro a tomar mis cosas, una vez que esta todo listo entro al lugar. Siento la mirada de aquella mujer detrás de mie y de alguna forma eso me hace sentir incomodo, pero también molesto. Si me esta viendo a mí de esa forma solo porque traje a mi bebé se podrán meter el trabajo por el culo, no voy a permitir que nadie mire mal a mi niño. No me mate en el maldito parto para que venga una vieja pendeja a ver de forma despectiva a mi mocoso. Dentro me encuentro con un hombre algo mayor, lo suficiente como para ser mi padre. El hombre me mira un momento a mi antes de bajar la mirada a mi hijo, ahí es cuando sonríe un poco. Kookie se ríe y aplaude un poco antes de intentar decir un “Hola”, aunque suena más como “oa”.
—Hola, pequeño. —El hombre ríe un poco—. Muy educado, ¿Cuántos meses tiene?
—Ocho meses, señor. Disculpe mi insolencia. —Hago una gran reverencia—. Mi nombre es Min Yoongi, vine por el puesto de secretario.
—Pasa, muchacho, pasa. —Me señala la silla—. Señora Jang, a su lugar.
El resonar de los tacones me hace creer que la mujer esta totalmente molesta. Ella se sienta al lado del hombre y abre la carpeta, seguramente ahí está el curriculum que envié hace días. Como puedo me siento en la silla y dejo la pañalera en el piso, pongo mi portafolio en un costado. Kookie empieza hacer un sonido con la boca, eso quiere decir que quiere su chupón. Lo saco rápidamente de su chamarra y lo pongo en su boca.
—¿Padre soltero?
—¿Se nota mucho? —pregunto con una sonrisa.
—Bueno, veo su esfuerzo por procurar a su hijo, dígame ¿por qué no lo dejo en la guardería?
—Con todo respeto, no quiero que mi bebé adquiera un mal comportamiento de los niños de ese lugar. —Hago una mueca mientras sujeto mejor a Jungkook—. Me está costando criarlo para que de la noche en la mañana tenga malos hábitos... y tampoco confío en esos encargados. Se nota que les falta más experiencia que a mí.
El hombre suelta una carcajada y eso ocasiona que Kookie también empiece a reír, incluso empieza aplaudir, pero por su risa hace que su chupón se le caiga de la boca. Hago un sonido de asco y empiezo a regañar a mi bebé, le digo que debe ser más cuidadoso porque el piso esta sucio y no traje un chupón de repuesto, hago todo esto mientras me inclino para levantar el jodido chupón. Jungkook empieza hacer pucheros y baja su rostro, justo en mi maldita debilidad.
—Ya, no es para tanto. —Acaricio su cara y lo hago mirarme—. Solo se cuidadoso, ¿sí? Papi quiere cuidarte.
—Magnífico, veo que no le hablas como a un simple bebé, ¿cierto?
—Bueno, soy una persona que cree que si le hablas a un niño como aun adulto el te entenderá. No hay que subestimarlos. —Me encojo de hombros—. Bien, creo que ya podemos empezar con la entrevista. Disculpe los inconvenientes.
—No es ningún inconveniente, me encantan los niños. —Señala a mi niño—. Supongo que te quieres esforzar en esta entrevista por él.
—Hago todo por él —murmuro—, es lo único que me mantiene con fuerzas.
No miento, desde que me quede embarazado pensé que jamás me quedaría solo. Ahora tengo a quien abrazar, quien esté conmigo cuando llega mi día de descanso y tengo a alguien que me mira con cariño incondicional. Lo amo demasiado, ya no me veo sin mi bebé, incluso cuando se enfermo y tuvo que quedarse en el área pediátrica del hospital me sentía morir, me recrimine una y otra vez por no ser más cuidadoso con mi hijo; sin embargo, eso me sirvió para estar más atento a lo que pueda hacerle daño. Escucho como vuelve a balbucear y tan solo me dan ganas de abrazarlo más contra mí pecho. Kookie ríe un poco, con su mano agarra mi corbata y empieza a jugar con ella.
—Y si lo contrato, ¿usted se esforzara para mantenerse en este empleo por su hijo?
—Sí. —Levanto la mirada—. A menos que encuentre algo mejor y así darle una mejor vida a mi bebé, pero lo dudo.
—Bien, esta contratado.
—¡¿Qué?! Señor Kim, el chico...
—Señora Jang, le recuerdo que yo soy el presidente de la empresa y usted es mi secretaria temporal. —Se gira a verme—. Cuando sea necesario deberás dejar al niño en la guardería, ¿de acuerdo? Habrá momentos que tienes que estar conmigo en las juntas y...
—Entiendo, mi bebé podría llorar e interrumpir.
—¡No! Nos distraerá su ternura. —Lo señala—. Solo mira esos ojos, ¿no son un encanto?
Jungkook empieza a reírse aún más mientras tira de mi corbata y empieza a balbucear cosas sin sentido. Supongo que si me obedeció y enamoro al jefe para que me diera el empleo, joder, debo hacerle su puré de manzana como premio.
—Bien hecho, sanguijuela, eres un buen niño. —Le doy un beso esquimal—. Papi tiene empleo nuevo y tú tendrás ese hermoso conejo rosado que viste en el centro comercial y que tanto te gusto.
Él parece que no entiende lo que digo, pero aún así se emociona. Quizás es por la vibra que transmito, pero no importa. Este lunes iré a trabajar y llevaré a Kookie conmigo, solo será hasta que entre al preescolar. Estoy seguro que si me organizo bien podré acomodarme a la perfección en el trabajo y mi labor como padre. Estoy a punto de seguir jugando con mi bebé cuando escucho mi celular sonar. Pensaba dejarlo así, hasta que reconocí el tono de llamada de mi madre. Con un bufido estiro la mano para tomar mi celular y así respondo la llamada.
—¿Te dieron el empleo?
—Hola, mamá, estoy bien. —Ignoro su pregunta—. Sí, Kookie también lo esta y ya comió.
—Dime sobre el empleo.
—Ya mujer, sí lo conseguí. Si solo querías saber eso será mejor que cuelgue. —Suelto un bufido—. Tengo que cambiarle el pañal a mi piojo.
—Deja de llamarlo con apodos despectivos.
—Es de cariño. —Arrugo la nariz y eso hace que Jungkook quiera agarrarla, pero me aparto un poco para que él intente estirarse aun más— ¿Solo para eso me llamas?
—Tengo que estarte vigilando, no vayas a cometer otra estupidez y...
—Por eso estoy viviendo solo, mamá, debo irme. El trasero de Jungkook decidió sacar un premio, te lo enviare por paquetería, adiós.
No dejo que me diga algo más y corto la llamada. Hace días solo le mencione que conseguiría otro trabajo, ella estaba molesta, no quiero recordar ni lo que dijo. Escucho la dulce vocesita de Kookie llamándome y solo así regreso a la realidad.
—No te preocupes, cariño, papi esta aquí. —Le sonrío y acaricio su rostro—. No voy a dejar que nada te falte, trabajaré día y noche para darte todo lo que mereces, daré todo para que estés orgulloso de mi. No necesitas de nadie más.
Siento que mis ojos se llenan de lágrimas, pero me obligo a contenerlas. No puedo evitar ponerme sensible con estos temas, debo esforzarme por él y por mí.
Somos una familia.








