⨠Introducción āØ
Las mĆ”quinas del gimnasio no eran lo suyo. Tampoco las multitudes. Pero el ventilador de su departamento se habĆa roto y la computadora pasarĆa horas actualizĆ”ndose. Pond no tenĆa otro plan. AsĆ que se puso una camiseta cualquiera, unos pantalones que no le quedaban bien y caminó bajo el calor saturante de Bangkok hasta el gimnasio de siempre, donde nadie le hablaba y Ć©l tampoco hacĆa el intento.
No buscaba moldear su cuerpo, ni socializar. Solo necesitaba matar el tiempo.
Subió a una caminadora en la esquina, donde sabĆa que pocos pasaban. El sudor le incomodaba en la piel, pero no era algo que le molestara de verdad. La incomodidad era su estado natural. Conectó los audĆfonos, puso algo de mĆŗsica instrumental sin nombre, y empezó a correr sin mirar a nadie.
Hasta que una pantalla frente a él llamó su atención.
No la imagen en sĆ, sino el rostro.
La televisión del gimnasio solĆa mostrar videos de rutinas, deportes o noticias, pero alguien habĆa conectado un USB. Y ahora, en primer plano, habĆa un rostro: piel clara, ojos grandes, cabello perfectamente enmarcado. El chico en la pantalla parecĆa estar a punto de llorar, atrapado en alguna escena dramĆ”tica de una serie que Pond no reconocĆa.
El actor sostenĆa la mirada de la cĆ”mara de una forma que parecĆa mirar a cada quien que lo observaba. Pero fue a Ć©l a quien atrapó.
Pond se detuvo en seco en la caminadora. Lo supo de inmediato: estaba viendo algo que no debĆa dejar pasar. HabĆa visto rostros bonitos, claro. Pero ese rostro era distinto. No solo era bello, sino que tenĆa un aura, algo en la mirada que le dejó un cosquilleo en la nuca.
Sacó el celular de inmediato y le tomó una foto borrosa a la pantalla.
āĀæQuiĆ©n es? āpreguntó sin pensar a la persona mĆ”s cercana.
āAh, ni idea ārespondió el otro, encogiĆ©ndose de hombros.
Preguntó a un par mĆ”s, pero nadie sabĆa quiĆ©n habĆa puesto la serie ni quiĆ©n era el chico en la pantalla. A nadie parecĆa importarle.
Pero a Pond sĆ. Se mordió el interior de la mejilla, sentĆa el pulso rĆ”pido, no por el ejercicio, sino por la necesidad que le nació en el pecho.
En cuanto llegó a su departamento encendió el portÔtil. A partir de la foto borrosa, empezó a rastrear: buscó en foros de series tailandesas, usó herramientas de reconocimiento facial, comparó escenas hasta que finalmente dio con un nombre.
Phuwin Tangkuysen. Veinticinco aƱos. Actor en ascenso.
Su perfil de Instagram apenas superaba los cien mil seguidores. Su cuenta de Twitter, olvidada. Su ficha en IMDB, incompleta. Poca cosa para alguien que brillaba tanto con solo un encuadre.
āNo es suficiente āsusurró Pond para sĆ, con los ojos fijos en la pantalla.
Esa noche no durmió. Escarbó en sus redes, en sus interacciones, en los nombres que lo etiquetaban, en las fotos antiguas de sus amigos, en el cĆrculo de contactos que no tenĆan sus cuentas privadas. Empezó a conocerlo. Al menos, conocer la superficie.
Pero no era suficiente.
Pond jamĆ”s habĆa considerado usar sus habilidades para seguir a una persona. Era un hacker, sĆ, pero no un enfermo. O eso pensaba. Hasta ahora.
Hasta Phuwin.
No se trataba de fanatismo. No era admiración. Era hambre. La necesidad de saber mĆ”s. Porque cada imagen le parecĆa insuficiente, cada video demasiado breve.
Pero habĆa algo mĆ”s. La pregunta que le martillaba la cabeza.
ĀæPor quĆ© apareció esa escena justo cuando yo estaba allĆ? ĀæQuiĆ©n puso ese video? ĀæQuiĆ©n querĆa que lo viera?
No tenĆa la respuesta, pero en el silencio de su cuarto, con el Ćŗnico sonido de su ventilador tambaleante, lo decidió.
āVoy a encontrarte āsusurró, sonriendo apenasā. A ti... y a quien me puso en tu camino.
Estaba en lo correcto alguien querĆa que lo viera, un hombre que en ese momento estaba por grabar un comercial pero no podĆa dejar de pensar en el perdedor...
Holaaaaa, bienvenidas a mi nuevo proyecto āØ
![Werewolf Hollow [GALATEA DATE TBA]](https://cdn-gcs.inkitt.com/vertical_storycovers/ipad_76bbf380fa2e8dc2f70694197487ab81.jpg)







