#1: El Rey de La Fosa
En el fondo marino, los reyes de Atlantis nadaban hacia la oscuridad. Aquaman, Arthur Curry, y su reina, Mera, se mantenían lado a lado

—¿Estás seguro de esto, Arthur? —preguntó Mera —. Después de enfrentar a Atlan y perder el cetro, ya no tienes forma de controlar a los monstruos de La Fosa.
—Lo sé, Mera. Pero debo hacer algo para evitar que ellos sigan causando muertes. Desde que salieron de La Fosa, se han cobrado miles de vidas de atlantes y de humanos por igual.
—Es imposible negociar con ellos, Arthur —declaró la mujer, sintiendo que su piel se erizaba—. Son animales salvajes que se guían por su instinto. Debemos aprovechar que acabamos con su monstruosa reina, y que todas las crías anteriores habían nacido muertas. Sonara cruel, pero guiarlos a la extinción sería lo mejor.
Aquaman se detuvo, sintiendo como la oscuridad lo envolvía. Mera se quedó a su lado, con su corazón golpeando contra su pecho. Ambos podían escuchar como diversas criaturas se movían en el agua a su alrededor.
—Como rey de Atlantis, posiblemente debería tomar esa decisión. Como héroe, quiero buscar otra salida.
Los monstruos de La Fosa se dejaron ver. Criaturas repulsivas y de pieles grisáceas. Pero alguien resalto entre ellos. Dagón, el rey de La Fosa se alzó en su grotesca gloria. Su piel blanca llena de cicatrices, su cuerpo musculado y fuerte, sus ojos de tono rojizo observando a su enemigo.

—No vine a luchar —dijo Arthur, intentando no sonar amenazante—. Quiero la paz entre nuestros reinos, ¿puedes comprender eso?
El profundo mayor gruño lentamente, como si de cierta forma intentara comunicarse. Mera frunció la nariz, sintiendo un extraño aroma en el agua. No era olor a muerte o sangre, sino algo más intenso y diferente. ¿Podrían ser... feromonas?
—Arthur —trató la mujer de llamar a su esposo—. Nos están rodeando.
—Confió en que tú los mantendrás a raya —dijo Aquaman, sin despegar la mirada de Dagón—. Tú y tus... súbditos, podrán cazar y alimentarse de los animales de las profundidades como los atlantes lo hacemos. Sin cazar más de lo debido. Pero quiero que se mantengan lejos de Atlantis y de la superficie. Ellos no son comida —dijo en un tono más severo y pausado, buscando que su contrario comprendiera.
Dagón apretó los dientes y rugió un poco más fuerte. Sus músculos se tensaron mientras sus garras se preparaban para el combate.
—Esos son mis términos. Si no los aceptas... terminare el trabajo, y no quedara nada de La Fosa más que ruinas y cuerpos sin vida. ¿Entiendes lo que te estoy diciendo?
Dagón finalmente rugió. No era solo furia animal, sino un reproche que Arthur no comprendía.
—“Mataste a nuestra reina. Nos quisiste sepultar en el fuego. ¡Serás comida para La Fosa!”
Dagón se lanzó hacia Aquaman con una ira asesina.
Las criaturas de La Fosa se lanzaron a atacar a Mera, pero esta comenzó a partirlos por la mitad con sus constructos de agua sólida.

—¡Te dije que era una mala idea!
Aquaman no pudo responder al estar combatiendo contra Dagón. El rey de Atlantis quiso tomar su tridente, pero su par lo atrapó con una mano y lo arrojó a un costado. El rey de La Fosa lanzó un zarpazo, rasgando el pecho de su enemigo. Arthur respondió con un puñetazo a la mandíbula, alejando varios metros a su enemigo.
—“No puedo confiarme con este monstruo —pensó Aquaman mientras nadaba al ataque—. Es muy fuerte, y mi telepatía no funciona con él.”
Aquaman embistió a Dagón con un derechazo capaz de hacer temblar al propio Superman. Continuó con un gancho al hígado, y luego un golpe ascendente a la mandíbula. Pero el rey de la Fosa se mantuvo en pie, aunque sangrando. Arthur arrojó otro derechazo, el cual Dagón detuvo al atraparle el brazo con una sola mano. Las garras de la criatura se clavaron en el antebrazo del monarca. Aquaman no pudo responder a tiempo, y Dagón le conectó una mordida en el hombro.

Arthur bramó como animal herido antes de conectar una serie de ganchos furiosos contra el abdomen de su enemigo. Dagón no cedió con facilidad, y arrancó un gran trozo de carne tras aplastar el hombro de su enemigo.
Aquaman se separó tanto como pudo. Alzó las rodillas al pecho y le conectó una doble patada al torso, sacándose al depredador de encima. Dagón impactó de espalda contra las rocas, y esta vez fue él el que no pudo reaccionar. Aquaman le cayó encima con un rodillazo doble, hundiéndolo en la piedra. Sin contemplación, el héroe comenzó a golpear una y otra vez el rostro de Dagón, quien solo rugía. La criatura clavó sus garras en el abdomen de Arthur, y lo desgarró de un solo tajo.
Aquaman escupió sangre, y aquello fue suficiente distracción para que Dagón continuara atacando. El siguiente zarpazo fue hacia el rostro del atlante, cuya visión se tiño de rojo por su sangre. Arthur retrocedió, debía tomar un respiro antes de volver a atacar. Pero el rey de La Fosa no le dio ese respiro. Su enorme manó lo tomó de la cabeza para hacerlo chocar con la roca, la cual se partió a la mitad por la fuerza. Antes de que Aquaman pudiese contraatacar, sintió las fauces de Dagón cerrarse sobre su cuello y clavícula.
Carne, músculos y huesos fueron triturados por las potentes mandíbulas de Dagón, quien clavó sus garras en los brazos de Aquaman para inmovilizarlo. El rey de Atlantis gritó del dolor, y ese grito llamó la atención de la reina.
—¡Arthur!
Dagón salió despedido por un golpe de agua solida generado por Mera. La pelirroja se aproximó a su esposo, quien perdía grandes cantidades de sangre.
—Tenias... tenías razón, Mera —dijo Aquaman con dificultad y tos—. Vete de aquí.
—¡Estas loco si piensas que te dejare solo!

Dagón se reincorporó, y clavo su mirada en Mera. La bella pelirroja sintió una inquietud subir por su espalda ante la mirada del gran profundo.

Pero la mujer no se amedrentó, y creó una esfera de agua solida alrededor de Dagón. Sin piedad comenzó a aplastarlo, buscando acabar con el rey de La Fosa para poder escapar. Pero no esperaba que Dagón fuese tan fuerte. La criatura hizo presión con sus músculos y destruyó la creación de la reina.
Mera quedó atónica unos segundos ante aquel despliegue de fuerza bruta. Pero sabía que no podía quedarse quieta. Nadó hacia Dagón mientras disparaba rayos solidos de agua, pero el profundo resistía cada embiste que no era capaz de esquivar. Mera comprendió muy tarde que debía cambiar de estrategia. Cuando intentó retroceder para ganar espacio, Dagón ya estaba demasiado cerca.
Mera fue condenada en el instante que Dagón le escupió su veneno encima. Los músculos de la reina se adormecieron casi al instante, sintiendo como si la presión marina finalmente la hiciera ceder. Sus poderes dejaron de responder mientras la enorme mano de la criatura se cerraba sobre su cuello. Dagón rugió, salpicando el rostro de Mera con saliva y más veneno paralizante.
—“Él mató a nuestra reina. Tú eres su reina.”
Dagón alzó a Mera del cuello y rugió con una potencia que todos sus súbditos lo escucharon.
—“¡Ella es su reina! ¡La reina de aquel que asesino a la nuestra!”
Mera no era capaz de comprender el lenguaje primitivo de La Fosa, pero sentía el peligro crispar su piel. Aquaman observaba con impotencia mientras se desangraba, pero reunió fuerza para combatir.
—¡Aléjate de ella!
El rey de Atlantis intentó atacar, pero las criaturas de las profundidades se le fueron encima con golpes y rasguños. Arthur estaba demasiado débil, y había perdido mucha sangre.
Mera observó a Dagón con una mezcla de odio y temor. El rey de la Fosa inhaló profundamente el aroma de la mujer, provocando que esta se sintiese incomoda.
—¿Qué te crees que haces? —cuestionó Mera entre dientes.
Dagón alzó la mano izquierda, con sus garras afiladas, y lanzó un zarpazo contra Mera. La ropa de la pelirroja fue rasgada, dejándola parcialmente desnuda. Su piel blanca captó la mirada de las criaturas, sobre todo de Dagón. Los pechos grandes y firmes de Mera se movían erráticos por su respiración. El rey de La Fosa tomó uno de estos entre sus manos y lo apretó, robando un gemido de la pelirroja.
—¡No la toques! —gritó Aquaman.
Dagón observó a Arthur, mientras sus súbditos volvían a golpearlo. Ambos monarcas intercambiaron miradas, y Aquaman lo entendió. Mera contempló con horror un cambio casi imperceptible en la expresión de la criatura. Y allí fue que ella tambien lo entendió.
La Fosa comprendía mucho más de lo que aparentaba. Su aspecto animal podía parecer brutal e ignorante, pero ellos razonaban. Comprendían la perdida, y la venganza. Comprendían el odio, el dolor, y la lujuria.
Dagón sonrió, mientras sus súbditos sujetaban a Aquaman, clavando sus garras en él. El rey de la fosa apretó su agarre sobre el cuello de Mera, y su rostro empezó a descender. La pelirroja soltó un grito cuando sintió los dientes del monstruo clavándose sobre su pecho. Por unos segundos creyó que se lo iba a arrancar, pero aquella creencia se evaporó cuando sintió la lengua de Dagón jugando con su pezón. La criatura se apegó al cuerpo de la fémina, mientras su mano libre la rodeaba. Acarició su trasero, pero siguió descendiendo. Su mano se metió entre las piernas de Mera, palpando su sexo convulso y confundido.
—¡Ahh! ¡Ahh! ¡¿Qué estás haciendo!?

Dagón chupaba el pecho de Mera, mientras sus largos dedos acariciaban de atrás hacia adelante su entrepierna. La reina comprendió que aquella mordida no era para herir; la estaba marcando.
Sus ojos nublados se cruzaron con la mirada horrorizada de Arthur. Su esposo golpeado y humillado, obligado a ver como ella era tomada por aquel que lo derrotó. Aquello la quebró, y encendió algo primitivo dentro de ella. Su esposo, el rey de Atlantis, había sido derrotado. Otro macho lo había desafiado y vencido, y ahora ese macho la reclamaba como suya. Ahora entendía por qué podía oler unas feromonas tan fuertes cuando llegaron a La Fosa. Era como un primitivo ritual de cortejo. Le había arrebatado a la reina, y ahora La Fosa la reclamaba como su nueva reina.
Mera sabía que debía luchar. Sabía que debía oponerse. Pero aquella naturaleza primitiva y visceral que despertaba dentro suyo le exigía lo contrario. Si su macho no fue capaz de defenderla, entonces no la merecía. Y mientras su vagina se humedecía, sus manos temblorosas buscaron la espalda de Dagón.
Aquaman no podía creer lo que sus ojos veían. Por más que intentara liberarse, los profundos volvían a atacarlo. Las heridas que Dagón le había provocado solo empeoraban mientras seguía perdiendo sangre.
Dagón liberó el seno de Mera, dejando la marca de sus dientes sobre este. La criatura alzó el pecho, quedando cara a cara con la reina. La mujer bajó la mirada por instinto, fijándose en el bulto en la entrepierna de aquel que la reclamaba. Una especie de caparazón se abrió, y de allí emergió el miembro de la criatura. Su aspecto era rugoso, pero estaba cubierto por una sustancia tan viscosa como el aceite. Su tamaño hizo que Mera se estremeciera casi tanto como por su forma. Su glande parecía hinchado, y su forma recordaba más a un hongo que a un miembro común. El color rosado iba volviéndose blanco conforme bajaba por el tronco de aquel pene. Aquel monstruoso semental apoyó su polla contra el abdomen de la mujer, llegando más arriba de su ombligo.
—Es... más grande que la de Arthur —murmuró la pelirroja.
Dagón la tomó de las piernas y se las separó. Mera quedó pálida cuando sintió aquella verga presionar contra su intimidad, todavía protegida por su traje de escamas verdes. Pero nada fue suficiente cuando el rey de la Fosa empujó sus caderas. De un movimiento feroz fue que penetró a Mera hasta lo más profundo que ningún hombre había llegado jamás. La reina sintió como de pronto fue partida al medio. Su coño se ensancho y relleno en un segundo, abrumando cada nervio de su cuerpo. Dagón empezó a embestir con fuerza, provocando que Mera se aferrase a sus hombros para no desfallecer.
—¡Ahh! ¡Ahh! ¡Perdóname, Arthur! —exclamó mientras giraba la cabeza para el lado contrario de su esposo—. Pero él es tan grande... tan masivo... ¡Ah, ah, ah!
Aquaman agachó la cabeza, incapaz de esconder sus lágrimas. La mujer que amaba estaba siendo tomada delante suyo, y no podía defenderla. Uno de los profundos le conecto una patada frontal al rostro, tras lo cual lo tomó del cabello. Con furia le rugió directamente a la cara, y sus garras señalaron hacia donde el rey y la reina se unían. La Fosa mostraba su crueldad. Arthur había acabado con su reina, y ahora debía contemplar como perdía a la suya.
Mera era incapaz de esconder la cruel verdad que sus gemidos delataban. Aquella invasión total de su cuerpo la estaba llevando a un abismo de placer y vergüenza que jamás había experimentado. Su Punto G fue completamente rebasado conforme su útero era embestido sin contemplación. Alzó su mirada suplicante hacia Dagón, y este aproximó su rostro. Abriendo la boca, mordió la mandíbula de Mera. La lengua de la criatura se metió en la boca de la pelirroja, que no hizo nada para impedirlo. No entendía cómo, pero todos sus sentidos se veían abrumados por aquel macho. Sus brazos rodearon el cuello de Dagón mientras ella correspondía al beso de lengua. Su coño se contraía sobre aquella polla invasora, deseando hasta la última gota de su semilla.
—“Sé... sé que está mal. Pero se siente tan bien. Se siente tan bien... ser de él.”
Las piernas de Mera se enredaron sobre la cintura de Dagón. La reina se entregó por completó a su nuevo rey, gimiendo con desesperó contra su boca. La pelirroja temblaba en cada penetración, mientras su orgasmo escapaba con fuerza de su ser. Dagón se hundió profundamente en la mujer, y tuvo su abundante orgasmo. Su semilla, caliente y viscosa, inundo el útero de Mera en busca de preñarla.
La reina de Atlantis tomó bocanadas de oxígeno cuando su boca fue liberada. Sentía como aquel miembro se había hinchado todavía más dentro de ella. Dagón rugió hacia sus súbditos, quienes parecieron gruñir entre ellos.
Mera apoyó su cabeza en el pecho de Dagón, sintiéndose agotada y satisfecha como ningún hombre había logrado antes. Dagón empezó a sacar su miembro, pero cuando solo faltaba el glande volvió a embestir a la pelirroja. La reina gimió con fuerza, arqueando la espalda por la sorpresa. Dagón se aferró a sus glúteos y empezó a bombear nuevamente, con la misma intensidad de hacía unos momentos.
—¡Ah, maldición! ¡Ah, ah, ah! ¿¡Tú no te cansas!?
Mera observó de reojo como otra criatura se aproximaba desde atrás. De su caparazón en la entrepierna emergió un miembro de buen tamaño, el cual se frotó entre los glúteos de la mujer.
—¿Q-Qué? ¿Qué estas...?
El profundo la tomó de las caderas y empujó su miembro, abriéndose paso con fuerza dentro del culo de Mera. La mujer gritó mientras alzaba la mirada, sintiendo como era doblemente penetrada. Su ano nunca había sido explorado antes, pero aquello se sentía extrañamente cómodo. Los dos monstruos embestían con una potencia animal, haciendo que la reina se retorciera entre ambos por el intenso placer. Una de sus manos se aferró a Dagón, mientras la otra se estiró hacia atrás para sostener la cintura de su súbdito.
—¡Más! ¡Más por favor! ¡Tómenme! ¡Tómenme como a su nueva reina!

Otra de las criaturas nadó hacia Mera, con su miembro ya erecto y preparado. Tomó a la mujer de la cabeza, y esta abrió complacida su boca. Sin dudar se metió aquella polla en la boca, hasta que su rostro chocó con la pelvis grisácea.
Arthur no podía creer lo que era forzado a ver. Su amada esposa, gimiendo como una yegua en celo. Convertida en la sirviente de las pollas de La Fosa. Y él, incapaz de hacer nada más que observar aquel espectáculo tan perturbador como fascinante. La máxima humillación de la Atlantis.
Mera se encontraba en pleno extasías, sintiendo como aquellas pollas palpitaban y se hinchaban dentro suyo. El salvajismo de los invasores provocaba que su coño chorreara sus jugos constantemente. Su cuerpo colapsado por las vergas de La Fosa, sobre todo por la de Dagón, provocándole un placer que ni Arthur ni Nereus le habían dado.
Pronto su culo fue llenado por el semen caliente de una de las criaturas, y su boca le siguió. Tan pronto como ambos agujeros fueron liberados, otras dos pollas nuevas y potentes las reemplazaron. Mera comenzó a comprender que aquel ritual de apareamiento la llevaría al agotamiento extremo. Su culo y su boca recibirían con placer a sus nuevos súbditos, pero Dagón no se apartó de su coño. Mera perdió completamente la percepción del tiempo mientras un orgasmo tras otro golpeaba su interior.
Ella misma tuvo un orgasmo tras otro, colapsando su coño alrededor de la polla monstruosa e imbatible de Dagón. El rey de La Fosa llenó una y otra vez el útero de Mera, como queriendo asegurarse de que esta quedase fecundada.
Cuando los demás profundos se apartaron, Mera fue puesta de boca contra una roca. Dagón uso una de sus grandes manos para mantener la cabeza de Mera contra la piedra, provocando que esta le diera la espalda. El profundo mayor gruñía y jadeaba, sin dejar de embestir a la pelirroja. Mera gemía ya sin control alguno. Sus ojos completamente blancos por el placer profano al que era sometida. Sus pechos chocaban con la roca mientras sus manos desesperadas clavaban sus uñas en esta. La mano libre de Dagón se aferraba a la cintura de su nueva reina, dejando marcas sobre su piel por la fuerza ejercida. El vientre de Mera, ya abultado tanto por la semilla como por la polla de su amante, se bamboleaba sin control. Ambos explotaron en un nuevo orgasmo conjunto, sellando su peculiar unión.

Mera sintió como aquella polla empezaba a salir lentamente. Sintió cuando el anillo prepucial abandono su coño, y finalmente aquel glande con forma de hongo lo hizo tambien. Una gran cantidad de semen salió de su interior, flotando en el agua entre ambos cuerpos. Dagón le rugió a sus súbditos y comenzaron a nadar para alejarse de aquel lugar.
Mera se giró con debilidad. Observó por un momento a Aquaman, el cual flotaba ya inconsciente por la pérdida de sangre. No se detuvo a prestarle atención y buscó inmediatamente a Dagón, el cual se alejaba con los suyos.
—Por favor... —exclamó, alzando la mano hacia su amante—. No te vayas. Llévame contigo...
Los ojos de Mera se fueron cerrando por el agotamiento, quedando atrapada por la oscuridad de La Fosa.









Detesto los NTR, pero está protagonizado por Mera, así que solo por esta ocasión daré un pase. 10/10, sigue cocinando
Duda, que lê ocorrio a Aquaman depues
En qué tierra ocurre este fanfic y en cuál multiverso ocurre 🤔