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토끼 생일 ⠀ ۪۫۫𖡻⠀⠀𝗸𝗼𝗼𝗵𝗮𝗿𝗲𝗺

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Summary

𝗸𝗼𝗼𝗸𝗶𝗲⠀quiso celebrar su cumpleaños junto a sus hyungs, sin imaginar que cada uno le daría un inolvidable regalo.⠀⠀one shot nsfw⠀|⠀alt. universe.⠀⠀bangtan!top ༝ koo!bottom.⠀⠀feminización,⠀estereotipos de género,⠀+18,⠀androginia,⠀kooñito⠀age gap,⠀relaciones sexuales,⠀boypussy & boytits,⠀sexo oral / irreal & sin protección,⠀creampie,⠀soft to smut,⠀multiple penetration,⠀infantilism & praise kink,⠀sex call,⠀crossdressing,⠀birthday & morning sex,⠀exhibicionismo,⠀pussy play,⠀poliamor,⠀dirtytalk,⠀ kooharem,⠀overstimulation,⠀degradación,⠀dub-con,⠀manipulación,⠀desequilibrio de poder,⠀ooc.⠀⠀original story.⠀⠀si no es de tu agrado te invito⠀ 𝗮𝗺𝗮𝗯𝗹𝗲𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲⠀a⠀ 𝗿𝗲𝘁𝗶𝗿𝗮𝗿𝘁𝗲.⠀⠀abstenerse de⠀𝗥𝗘𝗣𝗢𝗥𝗧𝗔𝗥⠀la historia.⠀⠀2O26⠀©⠀koolourr / namjincidio.

Genre
Erotica
Author
l๑͏tth
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

⠀♡ྀ.⠀⠀⠀섹스⠀;⠀𝗎𝗇𝗂𝑞𝗎𝖾

경고.ᐟ.ᐟ⠀⠀contenido vulgar & sexual,⠀Bangtop x Koottom,⠀dirty talk,⠀feminización,⠀kooñito,⠀sexo irreal / oral / telefónico / sin protección,⠀pussy play,⠀poly Bangtan,⠀pink Googie being hard fucked by his hyungs,⠀praise kink,⠀age gap,⠀spanking & squirting,⠀voyerismo pasivo,⠀crossdresing Googie,⠀kootits slight mention,⠀degradación,⠀ infantilismo,⠀more in bio.



⊹⠀︵֔⏜۠͡︵⠀⠀ও⠀⠀︵۠͡⏜֔︵⠀⊹











⠀⠀⠀⠀Hay un encanto muy dulce en las mañanas de cumpleaños, una vibración casi imperceptible en el aire que hace que el sol se sienta un poco más cálido y el techo del dormitorio parezca cobijar esperanzas renovadas. Para Jeongguk, cumplir años siempre había sido el evento más esperado de su calendario, una fecha especial en la que el mundo se detenía para dejarlo ser el centro de todos los mimos.

⠀⠀⠀⠀Sin embargo, sus recuerdos estaban irremediablemente teñidos de la nostalgia de su infancia en Mandeok-dong, aquel rincón acogedor de Busan. Allí no tenía que preocuparse por nada. Su madre preparaba elegía las guirnaldas, horneaba la tarta de dos pisos y preparaba los aperitivos favoritos del pequeño conejito. Mientras tanto, su padre y hyung asumían la misión de sacarlo de casa a pasear, a comer helado o a los videojuegos para distraerlo hasta que todo estuviera listo. Al regresar, las luces se encendían, las sonrisas de sus amigos lo recibían y, tras cantarle, sus padres se retiraban para dejarlo disfrutar en completa libertad.

⠀⠀⠀⠀Pero la vida adulta en Seúl era distinta. Hacía casi cinco años que se había mudado a la capital por sus estudios. Al principio, el ritmo desenfrenado de la ciudad y el anonimato entre la multitud le provocó un nudo en la garganta al no tener familiares cerca. Por fortuna, con su ternura natural —un aura blanquita e inocente—, Jeongguk atrajo a las personas correctas. No necesitó un ejército de amigos; le bastó un pequeño grupo que rápidamente se convirtió en su refugio, su hogar lejos de casa. Y esta noche, por primera vez, tenía el dinero suficiente para invitarlos a una reunión pagada por él mismo.

⠀⠀⠀⠀Días atrás —con los deditos temblorosos por los nervios y el corazón latiéndole a toda prisa— envió las invitaciones por mensaje de texto. Los primeros en responder fueron Namjoon y Seokjin, los mayores del grupo que lo habían adoptado como su pequeño consentido y aceptaron sin pensarlo.

⠀⠀⠀⠀Luego vinieron las confirmaciones de los demás.

⠀⠀⠀⠀Finalmente confirmó Jimin, su hyung por el cual su corazoncito latía con devoción. El rubio ni siquiera esperó una invitación formal, pues conocía demasiado bien la ilusión que le hacía su cumpleaños, y le aseguró —con esa sonrisa coqueta que achicaba sus ojos— que estaría allí pasara lo que pasara:

⠀⠀⠀⠀«Muy bien, Ggukkie-ah. Hyung estará allí sin falta».

⠀⠀⠀⠀El sol filtró sus primeros rayos entre las cortinas del dormitorio y Jeongguk despertó envuelto en el calor de sus sábanas de estampado pastel. Parpadeó despacio, restregándose los puños contra los ojos para espabilar del sueño. Con una sonrisa perezosa trazándose en sus labios, dio una patada a las cobijas y —en lugar de incorporarse como una persona normal— prefirió rodar juguetón hasta dejarse caer por el costado de la cama.

⠀⠀⠀⠀Su trasero golpeó la esponjosa alfombra con un pequeño sonido sordo. Rió entre dientes por su propia travesura, manteniendo las piernas —largas, firmes pero de pantorrillas adorablemente gorditas— extendidas sobre el suelo. Intentó tocarse las puntas de los pies en un estiramiento básico, soltando un largo bostezo que sonó como un leve chillido de cachorrito. Luego se puso de pie, arrastrando sus medias con orejitas de conejo que le había regalado su madre dos semanas atrás, y caminó hacia la cocina rascándose la espalda.

⠀⠀⠀⠀Llevaba una camiseta blanca holgada que dejaba al descubierto parte de su clavícula y hombros de tono lechoso, acompañado por un short de seda blanca sumamente corto que apenas cubría la redondez de sus muslitos. Avanzó hasta la isla de la cocina y suspiró maravillado al ver la tarta de chocolate. La mañana anterior había horneado con extremo cuidado aquella bonita masa, la cual reposaba como un cuadrado perfecto sobre una base limpia.

⠀⠀⠀⠀Tomó un trozo de papel impreso donde había seleccionado el diseño que quería plasmar encima: la carita de un tierno conejito con gorro de cumpleaños; sin embargo, al examinarla le entraron las dudas. Arrugó su nariz, mordisqueándose el labio inferior, temiendo arruinar la cobertura con un movimiento torpe de la manga pastelera. No tendría tiempo de preparar otra masa y se negaba a comprar una tarta genérica de una pastelería industrial. ¡Quería su propia tarta de chocolate, hecha por sus manos para consentir a sus hyungs!

⠀⠀⠀⠀— Sé que sabrás deliciosa, pero más te vale no decepcionarme. —le reclamó a la masa.

⠀⠀⠀⠀De pronto, un par de golpes resonaron en la puerta principal.

⠀⠀⠀⠀Jeongguk dio un salto por el susto, soltando el papel impreso. Con el corazón a mil y la carita todavía adormilada, abrió el grifo para echarse un poco de agua fresca en el rostro. Se secó a toda prisa con unas servilletas —que tiró al bote de basura— y corrió hacia la entrada. Ajustó la cadena del pestillo de seguridad por precaución, recordando las advertencias de su hermano sobre no abrir a desconocidos, y entreabrió apenas unos centímetros.

⠀⠀⠀⠀— ¿Quién es...? —susurró con voz ronca por el sueño.

⠀⠀⠀⠀Grande fue su sopresa al descubrir del otro lado a Namjoon, abriendo sus inmensos ojitos redondos. Al otro lado de la rendija, el pelinegro vestía un suéter amplio y pantalones ajustados —un atuendo casual pero impecable—, manteniendo ese aire viril y magnético que le hacía perder el aliento.

⠀⠀⠀⠀— ¡Hyung! —exclamó él, apresurándose a retirar el pestillo para abrir la puerta por completo—. Lo siento mucho, estoy impresentable... Apenas desperté porque anoche me quedé hasta tarde haciendo algo…

⠀⠀⠀⠀— Descuida, la culpa es mía por venir sin avisar, Ggukkie. —respondió el moreno con voz aterciopelada. El ruido retumbó en el pecho de Jeongguk.

⠀⠀⠀⠀Sin pedir permiso, pero con un afecto natural, Namjoon dio un paso al frente y rodeó la diminuta cintura de su dongsaeng* con su brazo, atrayendo el menudo cuerpecito tibio hacia él para depositar un beso —húmedo y pausado— en su sien. El contacto directo de sus pieles hizo que a Jeongguk se le erizara cada vello del cuerpo, soltando un suspiro ahogado. Amaba los besitos de su hyung.

⠀⠀⠀⠀Con los pies flotando en el aire por el agarre, pateó la puerta para cerrarla antes de que el de hebras grises lo liberara gradualmente del agarre. Al separarse, Namjoon le dedicó una sonrisa llena de afecto que dejó al descubierto los hoyuelos de sus mejillas.

⠀⠀⠀⠀— Feliz cumpleaños, conejito —dijo, extendiendo una mano para revolver con mimo el cabello rosado y despeinado del menor—. ¿Qué tienes pensado hacer hoy? ¿Necesitas que traiga algo, te ayude a limpiar o a preparar las cosas? Lo que sea que necesites tu hyung puede hacerlo.

⠀⠀⠀⠀Jeongguk negó enérgicamente con la cabeza, agitando sus manos mientras sus mofletes se teñían de un rubor carmesí—. ¡No, no, hyung! Muchas gracias, pero ya compré todo lo necesario. Solo debo decorar la sala y listo —tomó aire viendo la estrechez del espacio que usaría como centro de reunión—. Sé que es pequeña, pero estoy seguro que entraremos todos en los sofás. Además, tenemos la televisión grande para ver una película después de comer tarta.

⠀⠀⠀⠀La emoción infantil en sus palabras fue contagiosa, tomó la mano cálida de Namjoon entre las suyas, tirando de esta para guiarlo hacia su cocina abierta.

⠀⠀⠀⠀— ¡Mira! ¡La hice yo solito ayer por la mañana! —dijo señalando con orgullo el bizcocho de chocolate—. Espero que a todos les guste la crema de vainilla porque le voy a poner bastante. Es la que mejor me sale y mi favorita de todas.

⠀⠀⠀⠀Su mayor soltó una risita baja, profundamente conmovido por la alegría pura que irradiaba el cumpleañero. Sin embargo, Jeongguk estaba tan ensimismado en el diálogo sobre sus preparativos que no fue capaz de percibir la paulatina transformación en los ojos de su hyung.

⠀⠀⠀⠀— No sé si sea buena idea cortar la tarta en forma del conejito, quiero hacerlo, pero si luego lo arruino con la crema o incluso el corte… —sacudió la cabeza ignorando los peores escenarios donde el bizcocho terminaba mal—. Mejor lo dibujo encima del cuadrado.

⠀⠀⠀⠀Dice, sin percatarse que la mirada de Namjoon se había vuelto lasciva, recorriendo de reojo sus gorditas piernas desnudas y la curva de su cadera, sorprendido por el corte del short y la inocente combinación de su tinte rosa con sus medias de conejito. Jeongguk se dio la vuelta para lavar nuevamente sus manitas en el fregadero, hablando sin parar mientras señalaba con el codo la bolsa donde guardaba las guirnaldas.

⠀⠀⠀⠀— ¿Debería dibujarlo con crema o recortar el papel y ponerlo encima? No sé cuál quede mejor al final, quiero que quede bonito en las fotos, ¡se las enviaré a mi familia en Busan!

⠀⠀⠀⠀Entonces, el peso de la barbilla del moreno se asentó sobre uno de sus hombros desnuditos. Jeongguk se puso de puntillas instintivamente, anonadado por la impresión y chocando forma accidental contra el pecho ancho del mayor.

⠀⠀⠀⠀— ¡N-Namjoonie hyung! ¡No hagas eso! —reclama riendo con nerviosismo para disimular cómo se le aceleraba el corazón por tenerlo cerca.

⠀⠀⠀⠀Pero Namjoon, a diferencia suya, no se rio. Dejó salir un suspiro tan profundo y caliente que golpeó de lleno el cuello lechoso de su dongsaeng*, haciéndolo estremecerse de pies a cabeza.

⠀⠀⠀⠀— ¿Hyung...? —murmuró Jeongguk con un hilo de voz más tierno, terriblemente vulnerable, acariciando con timidez el brazo que ahora le sujetaba la cintura—. Tengo que hacer la tarta, luego debo bañarme, arreglarme, ponerme bonito... y limpiar un poco la sala. Si quieres ayudarme, puedes volver a las siete...

⠀⠀⠀⠀— Ggukkie-ah... —lo interrumpe.

⠀⠀⠀⠀El pelinegro pegó la totalidad de su torso y pelvis contra aquellos glúteos suavecitos. La tela de su pantalón no pudo ocultar la dureza impresionante que se erguía justo en la hendidura del culito de Jeongguk.

⠀⠀⠀⠀— Siéntelo. —siseó al oído de este.

⠀⠀⠀⠀Su dongsaeng* soltó un ahogado chillido, amagando con escapar hacia adelante, pero su propio cuerpo traicionó sus intenciones quedándose paralizado ante la sensación de sentir la virilidad ajena. Giró el rostro de perfil para mirarlo con los ojitos abiertos de par en par. ¿En serio su hyung lo estaba aprisionando contra su miembro?

⠀⠀⠀⠀— Namjoonie... yo no...

⠀⠀⠀⠀— Lo sé —responde al instante, tomándolo de la barbilla para darle un beso profundo que lo dejó sin aire—. Por eso quiero aprovechar que es tu cumpleaños para enseñarte.

⠀⠀⠀⠀Sin darle la oportunidad de objetar ni moverse, lo levantó en brazos para trasladarlo fuera de la cocina, lejos del bizcocho y utensilios limpios. Avanzó con seguridad hasta la sala donde lo acomodó sobre el sofá más ancho: colocó su espalda sobre el cojín base mientras elevaba su cintura hacia el apoyabrazos mullido.

⠀⠀⠀⠀Namjoon se posicionó frente a él y le sujetó los muslos llenitos para abrirle las piernas.

⠀⠀⠀⠀— No te voy a quitar mucho tiempo, pero no deberías ser tan obvia, bonita —sonrió, frotando su miembro contra el coño del menor—. ¿Crees que no me daba cuenta de cómo me mirabas? Eres una zorra, Ggukkie-ah.

⠀⠀⠀⠀Jeongguk ahogó un gemido al notar cómo su diminuto short mostraba una mancha húmeda y traslúcida en el centro, se estaba excitando y su coñito lo dejaba en claro. Namjoon mantuvo la presión durante varios segundos, presionando las caderas ajenas con sus robustas manos para evitar que se moviera mientras su erección ganaba aún más grosor.

⠀⠀⠀⠀Sin previo aviso, deslizó los dedos por el lateral de la braguita, enganchó la tela elástica hacia un lado de un tirón, dejando al descubierto la carne rosada y rendida del coño de Jeongguk. El moreno se detuvo un segundo, sorprendido al ver que no llevaba nada debajo.

⠀⠀⠀⠀— ¿Duermes desnuda, Ggukkie? —inquiso con crudeza por el deseo, viendo cómo el canal vaginal abierto segregaba un hilo de lubricante natural apenas fue expuesto al aire mañanero.

⠀⠀⠀⠀Jeongguk escondió el rostro entre los hombros, mordiéndose el labio mientras sus piernitas contorsionadas temblaban de ansiedad. Se sentía completamente expuesto.

⠀⠀⠀⠀— Suponía que te gustaba dormir sin ropa, pero no imaginé que te quitabas tus braguitas de puta… —suelta de forma corriente, como si no hablaran de una verdad privada—. ¿Te masturbas por las noches, verdad? Lo haces pensando en tus hyungs y en lo bien que podrían follarte, por eso amaneces así... tan adormilada y tierna, tan provocativa con esa falsa inocencia que me enloquece incluso cuando no te veo.

⠀⠀⠀⠀Namjoon sonrió lascivo y se desabrochó el pantalón a toda prisa, liberando su polla —gruesa y palpitante— frente a los ojos del menor para que pudiera apreciarla. La alineó con precisión en la entrada empapada del coño de su dongsaeng* y comenzó a presionar contra su agujerito rosado lentamente, hundiendo la cabeza de su miembro hacia el interior.

⠀⠀⠀⠀— Cállate, maldita... no hables ni gimas fuerte, ¿entendiste? —siseó frunciendo el entrecejo, sofocado por el placer que le generaba hundirse en la estrechez del pelirrosa.

⠀⠀⠀⠀Jeongguk apretó sus manitos contra la colcha que cubría su sofá, aguantando el aliento durante la lenta intromisión mientras sentía la carne de su hyung abrirse paso dentro de su coñito. La calidez era tan abrumadora que le hizo olvidar la incomodidad de haber sido profanado sin preparación. En pocos segundos, el abdomen de Namjoon chocó de lleno contra sus muslos, quedando completamente dentro de su irritada vagina. La polla de su hyung había desaparecido de su vista para ser reemplazada por un bulto nacido del estiramiento anormal de la piel en su abdomen blanquito.

⠀⠀⠀⠀— Eso es, Ggukkie. Mira qué buena chica eres... —sonrió Namjoon, inclinándose para besar tiernamente la mejilla ruborizada de su dongsaeng*—. Mira qué bien lo recibes… Mira cómo te estiras y me tragas, ¿feliz con tu regalo de cumpleaños, maldita?

⠀⠀⠀⠀— S-sí, hyung... mhm... sí... —gimió el pálido, perdiendo la poca cordura que le quedaba y enroscando sus piernitas pantorrillosas alrededor de la cintura alta.

⠀⠀⠀⠀El moreno no perdió el tiempo. Volvió a jalar a Jeongguk para fijarlo contra el apoyabrazos y comenzó a embestir aquel cuerpito moldeable a su gusto, creando una profanación cruda y rítmica. Jamás imaginó que podría llegar a cumplir esa fantasía que tuvo hace cuatro años cuando vio a su dongsaeng* salir del sauna abrazado a Jimin con aquella bonita ropa de baño negra que resaltaba el bonito atributo que tenía entre las piernas.

⠀⠀⠀⠀«Debo follarte», fue lo único que pensó.

⠀⠀⠀⠀El sonido húmedo del contacto entre sus pieles resonó por toda la estancia, eclipsando el departamento del resto del mundo.

⠀⠀⠀⠀— Mira cómo me aprietas por dentro, zorra... estás tan deliciosa. —murmuró Namjoon, incrementando la velocidad de las estocadas.

⠀⠀⠀⠀Inevitablemente, Jeongguk no pudo contenerse más y de su garganta brotaron los gemidos más agudos y desamparados que el moreno jamás pudo oír—. ¡A-Ah…! Hyung… ¡Namjoonie hyung no tan duro! ¡D-duele mucho! Por favor... es muy temprano... debo terminar de decorar la sala para los demás... —suplicó con la vocecita rasgada por los espasmos de placer.

⠀⠀⠀⠀Namjoon asintió con una mirada repleta de devoción y posesividad, pero redobló la fuerza en un par de penetraciones sintiendo que, gracias a la postura en la que encontraban, estaba a milímetros de traspasar su cérvix.

⠀⠀⠀⠀— Carajo.

⠀⠀⠀⠀Cuando las manitas de Jeongguk le sujetaron con violencia la cadera, fue consciente de que había traspasado su cometido. Terminó por eyacular por completo en el interior cálido del coño del pelirrosa. Un gemido ronco escapó de sus labios mientras se permitía que su semen corriera a borbotones hacia estancarse en el fondo, calentándolo con el líquido que el mismo Jeongguk había ordeñado.

⠀⠀⠀⠀— Mierda, puta…

⠀⠀⠀⠀Tras unos segundos de respiración agitada, Namjoon se retiró con lentitud de su dongsaeng*, viendo con fascinación cómo su orgasmo escapaba sutilmente de la entrada abierta. Con suma delicadeza, le reacomodó el short con el cual fue recibido y le acarició el vientre lleno de ternura.

⠀⠀⠀⠀— Llegaré media hora antes de las diez. Avísame si necesitas algo, ¿de acuerdo, Gguk? —dijo acomodándose la ropa.

⠀⠀⠀⠀Jeongguk asintió debilitado, girando la cabeza para mirarlo con los ojitos dilatados y empañados en lágrimas de satisfacción, manteniendo su cuerpito despatarrado en el sofá.

⠀⠀⠀⠀— Báñate... envíame una foto si quieres. Hyung te quiere mucho, muñeca. Termina de decorar bonito.

⠀⠀⠀⠀Cuando la puerta que daba al pasillo general se cerró, el pálido quedó inmóvil un momento. Llevó lentamente sus manitas hacia su coño trabajado, tocando con la punta de sus yemas el rastro tibio y pegajoso del regalo seminal que acababa de recibir.

⠀⠀⠀⠀Su hyung tenía razón. Solía masturbarse por las noches en la soledad de su habitación, fantaseando con las manos y los labios de cada uno de sus mayores haciéndole sentir lo que Namjoon finalmente había logrado. Amaba a todos de formas distintas, pues le hacían sentir como el chico más especial y protegido del planeta.

⠀⠀⠀⠀Recordó entonces la madrugada de ese mismo día: Yoongi había sido el primero en felicitarlo a través de una videollamada. El de hebras negras le había mostrado a Tang usando un diminuto gorrito festivo sostenido por una liga.

⠀⠀⠀⠀«Vamos, maulla y di ‘feliz cumpleaños, Ggukkie’», regañó este antes de dejar al felino fuera del lente de la cámara y probablemente de su habitación.

⠀⠀⠀⠀Pero aquella llamada no había quedado ahí; tras el tierno saludo, Yoongi lo guió a una sesión de sexo a través de la pantalla, donde el pelirrosa terminó gimiendo como prostituta arrullado por la voz áspera de su segundo hyung mientras este se masturbaba viéndolo revolcarse en su cama y sobre sus dedos.

⠀⠀⠀⠀Con las piernitas temblorosas y la mente perdida por la sobreestimulación, Jeongguk logró ponerse de pie cinco minutos tras recuperarse del entumecimiento. Tenía que ducharse de inmediato, ¡ni su fiesta o los preparativos no podían esperar a que espabilara!

⠀⠀⠀⠀Caminó a pasos torpes hacia el baño, aún sintiendo el calor acumulado en la parte baja de su vientre mientras se despojaba del pijama. La sensación de la tela húmeda en su short no le disgustaba, pero prefería quitárselo antes de recordar que había ensuciado una prenda que llevaba puesta apenas un par de días.

⠀⠀⠀⠀— Tonto Namjoon hyung —protestó con un puchero y abrió el grifo de la tina seleccionando el agua caliente—, pudiste pedirlo después…

⠀⠀⠀⠀El agua crecía amoldándose a la bañera, cuando se llenó al punto exacto, el pelirrosa se sumergió sin dudarlo. Cubrió su nariz y deslizó su cuerpito bajo el agua unos segundos, dejándose envolver por la temperatura y el vapor, lo que actuó como un masaje reconfortante sobre sus músculos fatigados. Jeongguk cerró los ojos antes de tomar su champú de menta, lavando sus hebras con la cremita color verde, dejando que la espuma enjuagara el sudor de su piel.

⠀⠀⠀⠀Luego se estiró para tomar de la repisa su esponja de baño, le puso jabón líquido para restregarla con cuidado sobre su pecho y espalda, batallando un poco al no alcanzar ciertas zonas de la última.

⠀⠀⠀⠀— ¡Carajo…! —renegó, dejando que la esponjita flote sobre el agua.

⠀⠀⠀⠀Ya finalizada la rutina y satisfecho por haber sido follado por uno de sus hyungs, tomó la regadera de mano para enjuagarse por completo. Primero la cabeza —tomándose su tiempo— para seguir con el cuerpo, poniéndose de pie para no volver a tocar el agua residual. Con su pie retiró el tampón de la bañera y se frotó por última vez hasta quedar impecable.

⠀⠀⠀⠀Ahora que se sentía fresco, salió envuelto en una suave bata blanca de algodón y ajustó el cinturón a su cintura, sintiéndose fresco. No podía estar más contento de haber adoptado las duchas energizantes para los días pesados.

⠀⠀⠀⠀«Te lo aseguro, Kookoo, yo puedo bañarme cinco veces al día solo para recargarme», alegó Jihyo una tarde al salir de jugar bolos. «Es un buen truco para engañar a la mente; créeme, Minjeong y Sehun lo confirman. ¡Hay que llamarlos!».

⠀⠀⠀⠀«Van a pensar que queremos ir a tomar», había balbuceado él en respuesta.

⠀⠀⠀⠀«Lo dices como si no los cuidara siempre para que no se les pase la mano».

⠀⠀⠀⠀Apenas estaba secándose el cabello con una toalla pequeña, planeando cómo podía distribuir los globos y guirnaldas que había comprado cuando el timbre de la puerta volvió a sonar. Esta vez, el ritmo de los golpes fue diferente: tres toques pausados y elegantes.

⠀⠀⠀⠀Jeongguk, confundido, infló las mejillas mirando el suelo al tratar de hacer idea que tal vez su familia le había enviado un paquete especial por su cumpleaños, aunque le pareció raro porque le habrían avisado para que estuviera atento. Aún así, se secó los pies a toda prisa, se puso sus pantuflas negras de conejito y caminó hacia la entrada. Abrió la puerta de golpe sin poner el pestillo por la prisa.

⠀⠀⠀⠀— ¿Oh? ¡Ah…! —balbuceó al ver que era otro de sus hyungs parado en el pasillo—. ¿Jin hyung...?

⠀⠀⠀⠀— Feliz cumpleaños, conejito. —dijo el peligris, quien vestía un abrigo crema que resaltaba sus hombros anchos y llevaba en la mano un hermoso bouquet de flores silvestres.

⠀⠀⠀⠀— ¡Ah, gracias, hyung! —exclamó Jeongguk, dando un salto hacia atrás para evitar mojarlo cuando vio que se acercaba, negándose a recibir el abrazo—. No tenías que hacerlo ahora, estoy empapado. Debiste llamarme; casi te confundo con un paquete de mis padres.

⠀⠀⠀⠀Jin soltó una carcajada cristalina llenando el pequeño pasillo.

⠀⠀⠀⠀— No pasa nada, cumpleañero. A veces las sorpresas son buenas, ¿no? —dijo entrando sin pedir permiso.

⠀⠀⠀⠀— S-sí, supongo que sí, pero eso no quita que me asustó verte tan temprano. El año pasado no viniste así de la nada.

⠀⠀⠀⠀— ¿No será porque celebraste con los chicos en el restaurante de mi hermano? —inquiso el mayor mientras caminaba hacia el sofá individual para dejar el ramo cerca al cojín—. Tampoco lo sabías esa vez, los únicos enterados de la sorpresa eran Namjoon y Yoongi.

⠀⠀⠀⠀Se apoyó sobre el reposabrazos y observó con curiosidad a su dongsaeng*, quien permanecía de pie frente a él abrazándose a sí mismo a través de la bata, recordando la noche en que fue a comer a aquel restaurante japonés en la zona más exclusiva de la capital.

⠀⠀⠀⠀— No sabía que te dabas un baño a estas horas... ni que la tarta sería de chocolate —comentó Seokjin, desviando la mirada hacia la cocina para señalar con su cabeza el bizcocho cubierto con plástico transparente—. ¿La hiciste tú?

⠀⠀⠀⠀Él asintió.

⠀⠀⠀⠀— Se ve delicioso.

⠀⠀⠀⠀Las palabras de su hyung resonaron con un cariño tan denso que le hizo sonrojar—. No digas eso si ni siquiera lo has probado, pero me esmeré mucho con la receta. Es de mi madre... —murmura—. Hyung, ¿me das unos segundos para ir a mi cuarto a vestirme? Estoy goteando por todo el suelo.

⠀⠀⠀⠀— ¿Tan rápido te vas a poner la ropa de la noche, Ggukkie-ah? —bromeó guiñándole un ojo.

⠀⠀⠀⠀— No... pero no quiero andar desnudo por la casa. Prefiero ponerme algo fresco hasta la tarde. Si arrugo la ropa de la fiesta desde ahora, no me veré bonito... —explicó el menor girando sobre sus talones.

⠀⠀⠀⠀— En eso nos parecemos; a mí tampoco me gusta usar la ropa antes del momento indicado.

⠀⠀⠀⠀El pelirrosa hizo una pequeña reverencia antes de dar la vuelta hacia su dormitorio. La charla realmente estaba siendo entretenida, pero el frío comenzaba a calarse por su frágil pielcita húmeda, haciéndolo tiritar. Sin embargo, para su sorpresa, escuchó los pasos firmes de Seokjin siguiéndolo de cerca. Jeongguk no intentó detenerlo; pensó que se iría al ver que no había nada que aportar allí dentro.

⠀⠀⠀⠀Al llegar a la puerta, se giró sintiendo un cosquilleo de timidez al tener al mayor tan cerca, incapaz de echarlo tras recordar el enorme gesto que tuvo con él el año pasado en esta misma fecha.

⠀⠀⠀⠀— Jin hyung... Si vas a venir esta noche, ¿verdad?

⠀⠀⠀⠀— Por supuesto que sí —asiente despreocupado—. Quise venir a verte temprano para ser el primero en abrazarte. ¿Fui el primero en saludarte hoy?

⠀⠀⠀⠀Jeongguk negó con la cabecita, esbozando una sonrisa inocente.

⠀⠀⠀⠀— No... Yoongi hyung me mandó de madrugada una foto de Tang con un gorrito de cumpleaños. Él fue el primero.

⠀⠀⠀⠀Hizo una breve pausa. Por supuesto que omitió a propósito la videollamada sexual donde se masturbó con su hyung minutos después de recibir la foto del felino.

⠀⠀⠀⠀— Y Namjoonie hyung vino hace un rato... Él me saludó en persona. —agrega, y al igual que antes, evitó dar detalles de lo ocurrido en el sofá donde, por suerte, Seokjin no se había sentado.

⠀⠀⠀⠀El de hebras grises dejó salir un suspiro resignado, fingiendo decepción—. Bueno... Parece que la competencia madruga demasiado. El próximo año me aseguraré de ser el número uno.

⠀⠀⠀⠀— Siempre eres el número uno hyung, a tu manera. Todos tienen un lugar especial en mí.

⠀⠀⠀⠀— No deberías ser tan adorable, Ggukkie-ah. Harás que te pellizque las mejillas hasta ponértelas rojas.

⠀⠀⠀⠀Ambos rieron con complicidad antes de que se formara un breve silencio. Jeongguk —imposibilitado de pedirle que se fuera— comenzó a sentirse inquieto ante la mirada directa de Seokjin, jugando torpemente con la tira de la bata ceñida a su cintura.

⠀⠀⠀⠀— Hyung... Me... Me tengo que cambiar... ¿Podrías esperar afuera? —susurró—. No tardaré mucho, solo cinco minutos, por favor.

⠀⠀⠀⠀— Ah... ¿Me estás echando de tu cuarto, Ggukkie? —preguntó Jin con tono suave, ladeando la cabeza. Dio un par de pasos hacia adelante, apoyándose contra la pared junto a la puerta con los brazos cruzados—. Namjoon también me confirmó que estuvo aquí.

⠀⠀⠀⠀Las palabras le cayeron como un cubo de agua helada. El rostro de Jeongguk se encendió en un rojo vivo. Santo cielo, ¿qué le habría contado Namjoon? ¿Que gemía como una prostituta de videos porno y era mucho más precoz que cualquier virgen con inexperiencia? Eso sería humillante.

⠀⠀⠀⠀— ¡N-no hicimos nada malo! —chilló Jeongguk, dándose la vuelta bruscamente con las manos extendidas—. Namjoon hyung solo vino a saludarme y a ver si necesitaba ayuda con la decoración...

⠀⠀⠀⠀Seokjin elevó una ceja de manera enigmática, extrañado por la intensidad de la respuesta de su dongsaeng*, pero desarmó la tensión con una sonrisa fraterna y coqueta—. Está bien, no he dicho nada. Puedes vestirte.

⠀⠀⠀⠀— Perdón… y gracias, Jin hyung.

⠀⠀⠀⠀— Siempre me ha dado curiosidad ver cómo eliges tu ropa —continuó—. Ponte la que más te guste y le daré mi calificación.

⠀⠀⠀⠀El pálido se detuvo a verlo, apenado ante la idea de desnudarse frente a otro de sus hyungs a menos de una hora de lo ocurrido con Namjoon.

⠀⠀⠀⠀— No te voy a juzgar, Ggukkie-ah. Siempre te vistes preciosa, como una muñequita —añadió Jin, bajando la entonación volviéndola más seductora—. Vamos, hazlo. Tu hyung quiere verte, bonita.

⠀⠀⠀⠀Sin poder oponer más resistencia, Jeongguk obedeció. Recordando que casi siempre era él quien solía acompañarlo a comprar cuando salía ropa de temporada en Gangnam, deslizando su tarjeta negra. Con los dedos temblorosos desató el nudo de la bata, que resbaló por sus hombros de porcelana hasta detenerse en sus curvas, donde la sostuvo por instinto.

⠀⠀⠀⠀— Tu espalda no ha cambiado nada, Ggukkie... —murmuró Jin, cambiando de manera sutil su postura, recorriendo cada pulgada de la piel expuesta.

⠀⠀⠀⠀— Gracias, hyung… —balbuceó Jeongguk mientras caminaba hacia su cajón, abriéndolo—. A veces uso estas para estar cómodo en casa.

⠀⠀⠀⠀Removió su ropa, buscando entre aquel tumulto de paletas pasteles y minimalistas. Eligió dos opciones, las más recurrentes que usaba cuando no tenía compañía y era libre de andar en braguitas: un top negro sin mangas que acentuaba su cuerpo y una camiseta de manga larga con rayas tonos café y celeste pastel.

⠀⠀⠀⠀— ¿Están bonitas, hyung? ¿Te gustan? A mí me encantan las dos porque son muy suaves... —admite con una sonrisa tímida—. Tengo otra con un estampado de conejito y una que me mandó Junghyun con la foto de nuestra mascota… Le echo de menos.

⠀⠀⠀⠀Seokjin acortó la distancia para tomar la prenda negra de la mano de su dongsaeng*, la examinó apenas un segundo y la descartó sobre la cama como si no valiera nada.

⠀⠀⠀⠀— Ponte la de rayas. Te va a quedar mucho más bonita ahora.

⠀⠀⠀⠀Jeongguk asintió. Se pasó la camiseta pastel por la cabeza, deslizando sus bracitos por las mangas largas que le cubrían los nudillos rositas, dejando a la vista sus delgados dedos. La bata aún seguía enrollada torpemente en su cintura para ocultar sus muslos, pero Jin se aproximó por detrás y le quitó la tela húmeda de un fuerte tirón. El pelirrosa soltó un chillido de sorpresa al sentirse completamente desnudo de la cintura para abajo.

⠀⠀⠀⠀— ¡Jin hyung...! —protestó haciendo un puchero antes de caer sentado sobre el borde del colchón, estirando el dobladillo de la camiseta para cubrir su coñito.

⠀⠀⠀⠀— Ah, Ggukkie-ah, ¿por qué te avergüenzas tanto si ya somos adultos? —dijo Seokjin con un ademán despreocupado—. Soy tu hyung, quiero verte un poco más, nena.

⠀⠀⠀⠀Las mejillas del pálido se encendieron. Al notar el efecto de sus palabras, Jin —para evitar intimidarlo con su tamaño— se arrodilló sobre la alfombra, justo entre aquellas piernitas abiertas.

⠀⠀⠀⠀— Ggukkie-ah... —repitió con ternura, acariciándole las rodillas semi húmedas con los pulgares.

⠀⠀⠀⠀— Hyung... ¿qué... qué vas a hacer? —tartamudeó Jeongguk, sintiendo cómo la sangre de sus pies se helaba lentamente. El pánico volcó su estómago al recordar que aún debían tener restos del semen de Namjoon en su interior, no se había dado la molestia de removerlo con sus deditos.

⠀⠀⠀⠀— Un regalo especial hecho únicamente para mi dongsaeng* favorito. ¿No quieres que hyung también te consienta este año? —cuestiona mirándolo—. No podré llevarte al restaurante que querías, pero puedo compensarlo de otra forma.

⠀⠀⠀⠀— Jin hyung... Yo...

⠀⠀⠀⠀— Namjoon me dijo lo que hicieron.

⠀⠀⠀⠀Oh mierda, ahora sí que estaba jodido y muy avergonzado. No podía desinvitar a sus hyungs de su cumpleaños, pero ahora se sentiría inquieto de saber que ambos conocían la travesura cometida esa mañana.

⠀⠀⠀⠀— ¿Qué te dijo Namjoonie hyung?

⠀⠀⠀⠀— Qué también debería probarte porque eras deliciosa, Ggukkie. Vamos... Al colchón. —dice palpando la parte trasera de sus rodillas.

⠀⠀⠀⠀Jeongguk balanceó sus piernitas, pero terminó por ceder a la invitación de su hyung. Subió ambas a la cama y flexionó las rodillas. Para Seokjin la vista era increíble, devastadoramente hermosa; todo el coñito de su dongsaeng* estaba a su merced —con un brillo que no sabía si atribuir al baño o a la excitación— mientras este se cubría el rostro para ocultar el sonrojo.

⠀⠀⠀⠀— Mírate... —murmuró Jin.

⠀⠀⠀⠀Sin desperdiciar su tiempo, acomodó el rostro entre los muslos entreabiertos del pelirrosa para obtener la cercanía de su coño y no estirarse sobre el colchón. Jeongguk quedó rendido a la posición, acostado sobre las colchitas abultadas de su cama. Víctima del nerviosismo y de la cercanía de Seokjin, su vagina reaccionó de inmediato expulsando una gota de su gush. ¡Ahora de nuevo tendría que tomar un baño!

⠀⠀⠀⠀Jin soltó una risita al percibir el aroma dulce del menor y comenzó a plantar besos en la cara interna de los muslos para que se acostumbrara. Pronto presionó sus belfos contra la carne blanda, entendiendo por qué Namjoon le había asegurado que no se arrepentiría de visitarlo esa mañana. El sabor era una mezcla de fluidos salados y dulces, extrañamente exquisita como si hubieran untado miel con limón para hacerla saber bien.

⠀⠀⠀⠀— ¡A-ah... h-hyung...! —gimió Jeongguk apretando los muslos contra las mejillas ajenas.

⠀⠀⠀⠀El primer contacto de la larga lengua fue tan absorbente y placentero que le dejó los ojos en blanco. Con un movimiento lascivo iniciado en su monte de venus, Seokjin sorbía todo el líquido que su dongsaeng* continuaba liberando de manera inconsciente.

⠀⠀⠀⠀— Mhm… —sisea el pelirrosa apretando las sábanas—. Jin hyungie…

⠀⠀⠀⠀El mayor dejó salir un gruñido ronco desde el fondo de su garganta y sujetó la cadera de Jeongguk con firmeza experta para impedir que se alejara. Su cabeza comenzó a moverse en un ritmo constante y devorador: su lengua hundiéndose violentamente, explorando el interior de la vagina del menor con movimientos circulares concentrados y aplicando la presión adecuada sobre el punto más sensible para someterlo de inmediato.

⠀⠀⠀⠀— ¡Ah, ah, hyung…! ¡Hmg…! —soltó Jeongguk cuando el mordisqueo en su clítoris lo hizo estremecer excitado. Estaba tan sensible que ni siquiera se esforzó por esconder su llanto.

⠀⠀⠀⠀Llevó una mano al cabello de Jin, enredando sus deditos entre los mechones platinados, mientras usaba la otra para intercalar entre morderse los nudillos y bajarla para masturbarse el coño aún con su hyung trabajándolo desde dentro. La destreza de su hyung era fascinante; no le dio tregua en ningún momento, succionando y lamiendo con avidez su canal dilatado como si deseara devorar la esencia especial misma de su cumpleaños.

⠀⠀⠀⠀— Hyung... ¡Hyung, me voy a...! —advirtió el pálido cuando sintió que la parte baja de su vientre se contraía en un espasmo violento.

⠀⠀⠀⠀Justo en el momento que la lengua de Jin presionó fuertemente la zona más profunda de su vagina, el cuerpo del menor —derrotado por segunda vez en la mañana— colapsó en un orgasmo. Un chorro abundante de squirt brotó con brusquedad, empapando los labios y la barbilla de su hyung, quien produjo un sonido húmedo antes de tragarse todo el fluido retirándose despacio. Aún cuando la marea salada cedía, Seokjin se encargó de limpiarlo hasta dejarlo seco.

⠀⠀⠀⠀— Ggukkie-ah... —jadeó Jin contra la piel ardiente del muslo, deleitándose con los espasmos que aún sacudían el cuerpito de su dongsaeng* y saboreando el gusto dulce que le quedaba en los labios. Se limpió la barbilla con el dorso de la mano de forma atractiva, mirándolo con satisfacción—. Tenemos que llegar a las diez de la noche, ¿cierto? —preguntó con absoluta naturalidad, como si no acabara de hacerle una mamada.

⠀⠀⠀⠀Jeongguk mantenía sus ojitos fijos en el techo, acuosos por las lágrimas y respirando agitadamente mientras estiraba sus deditos cubiertos para acariciarse el rostro ardiente.

⠀⠀⠀⠀— S-Sí... h-hyung... —asintió sollozando.

⠀⠀⠀⠀Seokjin se incorporó, observando desde una nueva perspectiva cómo el pelirrosa terminaba de asimilar el orgasmo restregando la carita contra sus sábanas desordenadas.

⠀⠀⠀⠀— Está bien. Trataré de llegar un poco antes... Le diré a Namjoon que pase a recogerme —dijo Jin, inclinándose sobre la cama. Sujetó el rostro de su dongsaeng* con ambas manos y le besó suavemente ambas mejillas para luego capturar sus labios en un beso que sabía a los fluidos ambos—. Te veo esta noche, mi niña bonita. Ponte linda para tus hyungs, ¿de acuerdo?

⠀⠀⠀⠀Jeongguk volvió a asentir con los ojos entornados. El peligris le dedicó una última mirada llena de amor y caminó hacia el pasillo hasta salir del departamento, dejando al pálido solito en la penumbra tibia de su habitación.

⠀⠀⠀⠀Cerró los ojos durante largos minutos para recuperar la fuerza en sus piernas, exhausto pero absorto en una felicidad curiosa tras los mimos recibidos. ¡Qué alegría sentía de recibir su tercer regalo especial de cumpleaños! Sin embargo, algo lo hizo enderezar preocupado.

⠀⠀⠀⠀— El conejito... —mencionó de pronto, recordando su deliciosa tarta de chocolate que lo esperaba en la cocina—. Maldición, no he decorado nada... Todavía tengo tiempo de dejar todo listo.

⠀⠀⠀⠀Se animó a sí mismo a toda prisa. La tarde apenas comenzaba a perfilarse, y tenía que apurarse si quería demostrarle a sus hyungs que realmente podía organizar una reunión que resultase cómoda para cada uno de ellos.



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⠀⠀⠀⠀Jeongguk no había recibido más visitas desde el mediodía. Aunque una parte de él agradecía el respiro —su cuerpecito aún resentía el cansancio de los regalos concedidos—, su corazón mimado detestaba el silencio. Extrañaba el calor de sus hyungs, sus risas y sus abrazos. La soledad de su departamento le resultaba extraña en un día donde estaba acostumbrado a ser el centro de atención.

⠀⠀⠀⠀Con un ligero suspiro, se estiró de puntillas sobre una banqueta de madera para pegar con cinta adhesiva el extremo de una guirnalda de papel crepé sobre el estante del televisor. Justo cuando bajaba temeroso de tropezar, el sonido incesante del celular rompió la quietud. Era una ráfaga de notificaciones que entraron en menos de un minuto. Jeongguk tropezó con sus propias pantuflas por la prisa de alcanzar el aparato sobre la mesa.

⠀⠀⠀⠀Desbloqueó la pantalla con el pulgar, esperando encontrar alguna emergencia, pero se topó con un chat inundado por mensajes de Taehyung.

⠀⠀⠀⠀El pelirrosa soltó una risita, olvidando instantáneamente su melancolía. Sus dedos volaron sobre el teclado para responder con esa falsa severidad que a sus mayores tanto les divertía.

⠀⠀⠀⠀Apenas envió el mensaje, los tres puntos suspensivos que indicaban que el moreno estaba escribiendo. Sin embargo, en lugar de texto, llegó una foto.

⠀⠀⠀⠀El psintió que el aire abandonó sus pulmones. Sus grandes ojitos redondos escanearon la imagen difuminada, comprendiendo en una fracción de segundo de qué se trataba. La sangre le subió hasta las mejillas, tiñéndolas de un carmesí furioso. Se quedó petrificado, incapaz de teclear una sola letra o saber qué contestar.

⠀⠀⠀⠀Los mensajes de su hyung cesaron abruptamente. ¿Eso sería malo? Odiaba todo tipo de silencios porque lo hacía sentir culpable sin importar si fue responsable o no. De pie en medio de la sala, comenzó a morderse el labio inferior. ¿Y si su falta de respuesta resintió a su hyung? ¿Y si Tete pensaba que sintió asco? Siguió sosteniendo el celular —muy quietecito, esperando una señal—, hasta que la pantalla se apagó por inactividad.

⠀⠀⠀⠀— Mierda, mierda… —repetía ansioso, consciente que ya no podía responder con naturalidad tras haber dejado en visto el mensaje por varios minutos.

⠀⠀⠀⠀Instantes después, el cristal volvió a iluminarse, vibrando con fuerza en sus manitos: una videollamada entrante de Taehyung. Justo antes de contestar, una nueva burbuja de texto apareció en la parte superior:

⠀⠀⠀⠀Su corazón dio un vuelco tierno al notar que su hyung tampoco pudo soportar el silencio de la conversación y lo llamaba para aclarar todo antes de generar un drama innecesario. Jeongguk deslizó el dedo para aceptar la llamada, ahora por el cariño de la presencia ajena. En la pantalla apareció Taehyung recostado contra el respaldar de la cama, con el cabello castaño aún húmedo y desordenado cayendo sobre su frente.

⠀⠀⠀⠀Su voz, grave y adormilada, atravesó el altavoz.

⠀⠀⠀⠀— ¿Me disculpas, Ggukkie? —fue lo primero que dijo, sonando como cachorro arrepentido—. Creo que me excedí y te incomodé con la foto.

⠀⠀⠀⠀Jeongguk sintió que el afecto lo superaba. Caminó lentamente por el pasillo hacia su dormitorio, buscando refugio en la intimidad de su espacio—. No, hyung, está bien. No fue tu culpa, no lo hiciste con mala intención. Yo debería disculparme por ignorarte y no responder a tiempo…

⠀⠀⠀⠀— Tranquila, Ggukkie-ah, al final fue error mío.

⠀⠀⠀⠀El pálido entró a su habitación, donde la cama se encontraba perfectamente tendida y la luz del atardecer comenzaba a transmutar en noche. Faltaba poco para que tuviera que arreglarse, pero hablar así con su hyung no le parecía raro. De hecho, en su pequeña burbuja de seguridad, los límites de privacidad se habían vuelto difusos desde hacía tiempo.

⠀⠀⠀⠀— ¿No hiciste esto por San Valentín?

⠀⠀⠀⠀Taehyung soltó una risa baja que hizo vibrar su pecho a través de la pantalla.

⠀⠀⠀⠀— Perdí una apuesta con Hoseok, no tuve opción —murmura bostezando—. Salí guapo en la foto, ¿cierto?

⠀⠀⠀⠀— Parecías un empresario, Taeyungie…

⠀⠀⠀⠀Ambos siguieron su charla recordando asuntos triviales en voz muy baja, casi entre susurros fingidos. Jeongguk intentaba no volver a mencionar la imagen, aunque admitía que le resultaba imposible borrarla de su mente tras haber notado el prominente bulto bajo la ropa interior de su hyung. Por su parte, Taehyung tampoco había eliminado la foto del chat.

⠀⠀⠀⠀— Jeonggukkie… —murmuró de pronto, y antes de decir nada más, soltó un jadeo ahogado mientras enderezaba su postura.

⠀⠀⠀⠀— ¿Qué ocurre, Tete? —preguntó él, apoyando el celular en su almohada y recostando una mejilla sobre el colchón, dejándose ver adorable al mecerse sobre las sábanas solo con su braguita y corpiño.

⠀⠀⠀⠀El moreno tardó unos instantes en acomodar la cámara hasta que esta cambió el plano hacia abajo, un ángulo picado. Los ojitos de Jeongguk se abrieron de par en par al ver la escena en tiempo real: Taehyung había liberado su polla —recta e imponente— marcada por las venas desde la base. La exhibición fue fabulosa. Su hyung tenía la respiración pesada, audible a través del micrófono con un dolor palpable.

⠀⠀⠀⠀— ¿Quieres ayudarme? —preguntó, subiendo un segundo la cámara para mostrar el rostro, su mirada llena de lujuria antes de enfocar abajo otra vez.

⠀⠀⠀⠀Jeongguk sintió una punzada caliente en su vagina y su braguita —de algodón sencillo— se humedeció al instante. Apreció embelesado los pequeños detalles a través de la pantalla: el grosor, el tono rojizo y el latido de las venas.

⠀⠀⠀⠀— Ggukkie-ah, ¿alguna vez has tenido sexo por llamada? —inquiso el castaño, manteniendo la erección erguida frente a la lente sin tocarse.

⠀⠀⠀⠀Las piernas de su dongsaeng* cedieron por instinto. Se doblaron hacia un costado sobre la cama hasta que sus rodillas —adorables y regordetas— chocaron contra su propio pecho. Negó suavemente con la cabeza, una mentira piadosa para ocultar que solía tener este tipo de interacciones sexuales con Yoongi más de diez veces a la semana. De forma involuntaria, bajó una de sus manitas hacia su entrepierna y comenzó a frotarse el coño por encima de la tela blanca.

⠀⠀⠀⠀— Sigue —ordenó Taehyung al percatarse del movimiento que hizo su dongsaeng* fuera de cámara. Jeongguk alzó la mirada, conectando con los ojos de su hyung y vio cómo este asentía despacio—. Hazlo, Ggukkie. Mastúrbate con fuerza y gime como la puta que eres para que hyung te escuche.

⠀⠀⠀⠀— S-sí Taehyungie...

⠀⠀⠀⠀Sometido a la orden, el pelirrosa forcejeó torpemente en su lugar, bajándose la braguita por los muslos hasta patearla a un lado. No obstante, animado por el despertar de sus hormonas y la iniciativa de su hyung, Jeongguk se sentó sobre su cama. Separó las piernas dejándolas a una distancia tentadora, ofreciendo a la cámara una vista clara de su vagina —húmeda y rosada— para corresponderle de la misma manera.

⠀⠀⠀⠀— ¿Así, hyung? —balbuceó Jeongguk, hundiendo dos deditos en su coño y abriéndolo con una lentitud que era pura tortura para sí mismo.

⠀⠀⠀⠀— Maldición, Ggukkie… Así… Ábrete la vagina para hyung —gruñó el mayor, envolviendo finalmente su propia polla con una mano para empezar a bombearla de manera ascendente y descendente, marcando un ritmo.

⠀⠀⠀⠀— Se siente bien, Taehyungie…

⠀⠀⠀⠀— Lo sé, preciosa —alienta él, sin apartar la vista del sexo dilatado de Jeongguk—. Sigue haciéndolo, hunde más esos dedos de puta en tu coño.

⠀⠀⠀⠀Ambos continuaron compartiendo el estímulo a la distancia. El pálido lo hacía con una timidez visual deslumbrante, pero sus movimientos carecían de inexperiencia de alguien plenamente virgen. Sus diminutos dígitos entraban y salían, provocando sonidos húmedos que el micrófono captaba con claridad a pesar de chocar contra la sábana. Jeongguk se deleitaba escuchando los murmullos y jadeos —casi animales— que Taehyung soltaba al otro lado.

⠀⠀⠀⠀El escándalo en sus habitaciones se volvió evidente, agitado, dominado por la sinfonía de respiraciones entrecortadas y chapoteos de ambos fluidos. Jeongguk sentía una extraña sensación de tranquilidad, saber que ya había terminado con sus pendientes para su reunión le permitía sumergirse por completo en el morbo de estar masturbándose frente a la cámara y gimiendo como un sinvergüenza.

⠀⠀⠀⠀— Maldita zorra… —siseó su hyung al observar como los deditos ajenos se movían con una cadencia hipnótica entre los pliegues sonrosados y el clítoris hinchado.

⠀⠀⠀⠀Entonces, el ritmo de Taehyung se volvió frenético. Jeongguk lo escuchó soltar jadear, un sonido profundo que anunciaba la llegada de su orgasmso. Su celular cayó boca arriba sobre el colchón enfocando el techo blanco de su dormitorio, e instantes después, el pálido gimió al ver cómo un espeso chorro de semen salpicó directo y varias veces sobre el lente frontal de la cámara, cubriendo parte de la imagen.

⠀⠀⠀⠀— Jeonggukkie… —dijo la voz ronca de Taehyung desde lejos, antes de limpiar el residuo viscoso del cristal con los dedos para enfocarse el rostro sudoroso.

⠀⠀⠀⠀— ¿Taehyungie…? —respondió él con vocecita rasgada, deteniéndose al notar la mancha brillante de su parcial corrida que dejó sobre sus sábanas por estar masturbándose.

⠀⠀⠀⠀— Te quiero, preciosa —alega Taehyung desde su cama, acomodándose la polla ya satisfecha para sacarla del plano antes de mirar a su bebé con rebosante afecto—. No puedo esperar para verte hoy. Faltan seis horas… ponte bonita, llegaré temprano.

⠀⠀⠀⠀Finaliza, con una confianza arrogante de quien se sabe ganador al conseguir algo prohibido, hizo un ademán de despedida con los dedos aún brillantes por su semen antes de cortar.

⠀⠀⠀⠀— También te quiero, Taehyungie… te veo pronto —suelta risueño y con el rostro encendido.

⠀⠀⠀⠀La llamada terminó. Apenas la pantalla se oscureció, Jeongguk echó la cabeza hacia atrás y se dejó llevar, liberando todo sus fluidos y la tensión acumulada mientras su squirt corrió con fuerza fuera de su vagina sobre sus sábanas inmaculadas, abrumado por la intensidad de lo que acababa de pasar.

⠀⠀⠀⠀De forma coja y con las piernas temblorosas, Jeongguk caminó casi como si hubiera recibido una paliza, fue arrastrándose torpemente por la pared hacia el baño. Necesitaba un segundo aseo rápido de la cintura para abajo, la recomendación de Jihyo ya no podía aplicarla en ese caso. Mientras el agua tibia corría por la cara interna de sus muslos hacia su coño, jugó con el teléfono de la ducha cambiando la presión del chorro... no pudo evitar pensar en las manos de Namjoon, los labios de Seokjin y las miradas penetrantes de Taehyung y Yoongi.

⠀⠀⠀⠀— Mhm-ah… —suspira, deslizando sus deditos por su monte de venus.

⠀⠀⠀⠀Al salir, se secó la vaginita con pequeños toques de toalla, volviendo a su habitación. El pelirrosa abrió su cajón para elegir un conjunto de lencería limpia acorde a la estética pastel de su fiesta: un delicado corpiño de encaje blanco que no sostenía mucho —tampoco poseía senos grandes— y unas panties de color piel con imperceptibles bordados florales. Aún vistiendo solo la lencería, el ánimo festivo volvió a poseerlo.

⠀⠀⠀⠀Corrió descalzo hacia la cocina para sacar del refrigerador la tarta de chocolate decorada en la abundante crema de vainilla que él mismo untó—. Qué bonita quedaste. ¡Omma estaría feliz! —dijo emocionado, cerrando la puerta del electrodoméstico con un toque suave de cadera.

⠀⠀⠀⠀Jeongguk llevó la tarta hasta el comedor, donde había improvisado una base utilizando varios vasos anchos de cristal volteados y la acomodó con sumo cuidado. Al lado descansaba una bolsa de papel con las velas que compró a mediados de agosto: dos con forma de estrellas, una con el número dos y otra con el cero. Todas ostentando tonos agradables para la vista.

⠀⠀⠀⠀— Esperen a que lleguen los demás para colocarlas y soplar para pedir mi deseo. —les habló a los cirios, sumido en esa tierna energía que traía enamorados a sus hyungs.

⠀⠀⠀⠀Se dedicó a pulir los últimos detalles. Sacó cada una de sus cartones, colocándolas en su bol favorito de cerámica y fue por los platos —que compró en su primer año de independencia— a la cocina.

⠀⠀⠀⠀— Creo que ya está todo… —murmura rascando su barbilla—. ¡No, un momento!

⠀⠀⠀⠀El pelirrosa corrió, como si sus piernas fueran dos motorcitos sorprendentemente veloces, a buscar su cámara fotográfica desechable junto a los gorritos de fiesta y collares de papel para dejarlos sobre la mesa. Ahora sí todo estaba listo.

⠀⠀⠀⠀Su celular volvió a sonar desde el dormitorio. Alzó una ceja trotando hasta el origen del sonido, sorprendiéndose al leer el nombre en la pantalla.

⠀⠀⠀⠀— ¡Junghyun! —contesta efusivo, pegando el aparato a su oreja—. ¡Hola, hyung! Te extraño mucho, ¿qué haces? ¿Cómo están omma y appa? ¿Me extrañan?

⠀⠀⠀⠀Su hermano rió al otro lado de la línea, una melodía cálida y familiar. Afirmó que, de hecho, lo echaban muchísimo de menos en Busan, pero sabían que haberle permitido mudarse a Seúl era la mejor opción para sus estudios.

⠀⠀⠀⠀— Jeongguk, ¿cómo vas con tus amigos? —preguntó entonces Junghyun, y su voz adoptó instantáneamente ese tono protector y preocupado—. Dijiste que irían a tu departamento… ¿me prometes que estarán bien? Omma dice que si hubiera sabido que irían “extraños”, habría tomado el primer tren hacia allá desde anoche. Ha hecho un lío tremendo, como si no fueras un adulto.

⠀⠀⠀⠀A lo lejos, Jeongguk pudo escuchar la voz de su madre regañando a su hermano por delatarla—. Creo que me escuchó… En fin, ya sabes, renacuajo, con cuidado. —continuó su hermano.

⠀⠀⠀⠀— ¡Que sí! ¡No te preocupes, lo tengo todo completamente controlado! —respondió él, sintiendo un cosquilleo de culpa al pensar cómo esos “extraños” lo habían tenido bajo control desde de la mañana.

⠀⠀⠀⠀— No te drogues ni beban demasiado soju, es peligroso. Quizá vayamos a verte el otro mes, appa tendrá vacaciones y podremos pasar tiempo juntos —comenta Junghyun, dejando entrever su nostalgia con un suspiro—. Te quiero, Jeonggukkie… No puedo creer que ya tengas veinte. ¡Recuerdo cuando tenías tres años y llorabas a mares cada vez que iba a la escuela!

⠀⠀⠀⠀Su dongsaeng* hizo un puchero automático y protestó con sarcasmo fraternal—. ¡Qué manera de hacerme ver como un bebé llorón! ¡Supéralo, eso fue hace quince años!

⠀⠀⠀⠀— El tiempo no cambia que siempre serás el bebé mimado de la familia. Te dejo, ¿vale? Recuerda no…

⠀⠀⠀⠀Antes de que Junghyun pudiera recitar la lista de reglas, el pelirrosa se las enumeró de memoria, callándolo al segundo y sacándole una última carcajada a su hermano antes de cortar. Dejó el celular sobre su mesita de noche. Era hora del toque final. Jeongguk abrió el pequeño armario empotrado a la pared y extrajo una bonita blusa de satén blanco con cuello camisero que dejaba al descubierto sus clavículas. Luego sacó del cajón inferior una falda verde pálida —casi menta— estampada con minúsculos lunares blancos y se la ajustó a la cintura.

⠀⠀⠀⠀Al mirarse al espejo de cuerpo entero, sintió una ola de alegría: se veía muy bonito, profundamente bonito y emocionado. El atuendo le permitía resaltar su delicadeza física, acentuando la redondez de sus muslos gracias a que la falda terminaba peligrosamente pocos centímetros debajo de sus glúteos.

⠀⠀⠀⠀Tomó un frasco de su colonia favorita con aroma a frutos rojos, rociando una cantidad generosa en sobre su cuellito lechoso y muñecas. De pronto, el timbre de la puerta principal sonó; aún con sus pantuflas de conejito puestas, Jeongguk corrió hacia la entrada a abrir a toda prisa.

⠀⠀⠀⠀— ¡Jimin-ssi! —exclamó apenas la luz del pasillo cruzó el marco, lanzándose hacia adelante.

⠀⠀⠀⠀Dio un salto colgándose del cuello de su hyung con absoluta confianza, riendo de forma contagiosa donde —guiado por la costumbre— enroscó ambas piernas en la cintura del rubio. Jimin, con una fuerza sorprendente contrastante a su apariencia, lo sostuvo en el aire sin problema a pesar de llevar una enorme bolsa de regalos en una mano y un inmenso bouquet de flores en la otra.

⠀⠀⠀⠀— Hola, preciosura mía… —sonrió Park con afecto. Inclinó el rostro para besar sonoramente su pómulo, sujetándolo bien por los muslos regordetes para no dejarlo caer—. Feliz cumpleaños, Ggukkie. Veo que estás de muy buen humor.

⠀⠀⠀⠀El rubio cerró la puerta de una patada y caminó por el ambiente con el cumpleañero a cuestas hasta dejarse caer en el sofá principal, el cual Jeongguk ya había despojado de su colcha recordando su incidente mañanero con Namjoon. Jimin se alejó un poco para admirarlo, sus ojos escaneando la blusa y la falda antes de dejarle un beso casto en la punta de su naricita.

⠀⠀⠀⠀— Luces hermosa hoy, Ggukkie… y la decoración también te quedó muy bien.

⠀⠀⠀⠀Sonrojado por los cumplidos, Jeongguk infló los mofletes antes de acomodarse y ayudar a que su hyung se quitara las pesadas bolsas de los brazos—. Jimin-ssi, ¿te gustó? ¡Gracias, gracias! Lo hice todo yo solito desde temprano para ustedes —dijo con entusiasmo, distrayéndose al oler los capullos frescos de su segundo bouquet del día—. ¿Y los demás?

⠀⠀⠀⠀— Namjoon y Jin hyung ya vienen en camino, bonita.

Querían pasar por mí, pero yo ya estaba en mi coche a tres cuadras de tu departamento desde hace rato… Qué organizados somos, ¿verdad? —bromeó con una sonrisa que le cerraba los ojos.

⠀⠀⠀⠀El pálido no hizo amago de levantarse; al contrario, se acomodó más sobre el regazo de su hyung, descansando su peso por completo mientras se dejaba arrullar con el calor ajeno.

⠀⠀⠀⠀— Hay que esperar a que lleguen para abrir mis regalos, Jimin-ssi.

⠀⠀⠀⠀— ¿Segura, Ggukkie? Realmente quisiera que verte abriendo el mío —comenta Park peinándole las hebras con cuidado, embelesado con las facciones redondas de su dongsaeng* que se entretuvo con la solapa de su abrigo.

⠀⠀⠀⠀— Te prometo que el tuyo será el primero que abra, Mochi… —balbuceó abultando los belfos—. Ahora solo quiero quedarme así encima tuyo, acurrucado y calentito.

⠀⠀⠀⠀— Mhm, está bien, mi vida.

⠀⠀⠀⠀Quince minutos después, dicho anteriormente por el rubio, los dos mayores mencionados hicieron su aparición: Namjoon y Seokjin ingresaron al minúsculo departamento luciendo impecables y terriblemente calientes. Vestidos de manera elegante pero gentil con suéteres de punto fino y abrigos ligeros.

⠀⠀⠀⠀«¡Nada de atuendos intimidantes, venga con algo corriente...!»

⠀⠀⠀⠀Jeongguk sintió un nuevo sonrojo al recordar vívidamente lo que ambos le habían hecho horas atrás en esos mismos metros cuadrados. Sin embargo, ninguno de sus hyungs pareció inmutarse o sentirse incómodo por haber compartido un habitáculo o por haberlo follado —uno usando su polla y el otro la lengua— a horas de diferencia esa misma mañana.

⠀⠀⠀⠀— Ahí está nuestra cumpleañera —anunció Jin con voz jovial, dejando sus llaves en la entrada. Se acercó a acariciar la mejilla de Jeongguk, entregándole tres bolsas brillantes de regalo—. Espero que te gusten, mi niña…

⠀⠀⠀⠀Se inclinó rozando sus labios contra la orejita ajena para susurrarle con tono cómplice—. Una tiene joyería importada. No sabía si preferías usar plata u oro con esa faldita, así que pedí ambas.

⠀⠀⠀⠀Jimin se puso de pie, apartando a Jeongguk con suavidad de su regazo para hacer una reverencia cordial al peligris y darle espacio a Namjoon. El moreno dio un paso al frente, recorriendo con la mirada la clavícula expuesta de su dongsaeng* hasta el ruedo de la faldita verde.

⠀⠀⠀⠀— Te ves hermosa, Ggukkie-ah. —dijo acariciando la base de su cuello. Jeongguk se fundió a él en un abrazo apretado contra el pecho ancho, familiarizado con los perfumes frescos del mayor— No sé qué trajo Jin —comentó, separándose con una sonrisa de hoyuelos—, pero estoy seguro de que cualquiera de sus tres bolsas vale lo mismo que todos nuestros regalos juntos...

⠀⠀⠀⠀Su hyung caminó hacia la mesa central. Observó la tarta con interés, notando cómo Jeongguk había dejado el bizcocho cuadrado y solo dibujó un conejito con crema coloreada encima.

⠀⠀⠀⠀— Lindo. —murmuró, dejando sus presentes en la silla contigua.

⠀⠀⠀⠀El ambiente se volvió ruidoso y hogareño. Mientras sus tres hyungs platicaban y se quitaban los abrigos, Jeongguk puso una lista suave de sus canciones favoritas en el televisor. Apenas terminó la primera melodía, Yoongi apareció en el umbral. Vestía completamente de negro, contrastando con el departamento y temática de la reunión, pero con una expresión suave reservada solo para su dongsaeng*.

⠀⠀⠀⠀Llevaba una caja envuelta en papel plateado sostenida contra el estómago y otra más pequeña encima. Min saludó a Jeongguk con un abrazo silencioso, oliendo su cabello antes de pellizcarle las mejillas gorditas con mucho cariño.

⠀⠀⠀⠀— Ah, sí que saliste premiada este año, Ggukkie-ah. Hagamos apuestas de qué hay en cada bolsa y caja… —propuso Yoongi dirigiéndose al resto, ganando la atención inmediata—. El que tenga menos aciertos deberá comprarte otro regalo mañana mismo.

⠀⠀⠀⠀Jeongguk arrugó la nariz, fingiendo molestia aunque por dentro sentía que el pecho le iba a estallar de felicidad—. Hyung… es demasiado, ya tengo suficientes regalos… —murmuró.

⠀⠀⠀⠀«Pero, ojalá quieran comprarme la colección completa de Cyberpunk».

⠀⠀⠀⠀Taehyung fue el penúltimo en llegar, cruzando la puerta apenas cinco minutos antes de la hora acordada. Para ese momento, los demás —excepto Jeongguk— estaban cómodamente sentados en los sofás, riendo y disfrutando de un cóctel de frutas con un ligero toque de alcohol que Namjoon había improvisado en la cocina bajo el permiso del pelirrosa.

⠀⠀⠀⠀— ¿Tan rápido se piensan alcoholizar sin mí? —dramatizó el castaño mientras se quitaba los zapatos.

⠀⠀⠀⠀Se acercó sigilosamente a Jeongguk por la espalda. Su dongsaeng* yacía de pie frente a la pared de vidrio mirando hacia la calle con ansiedad, esperando divisar el coche de Hoseok. Taehyung aprovechó aquella distracción para rodearlo por la cintura y abrazarlo con fuerza.

⠀⠀⠀⠀— ¡Ah, Taehyungie! —exclamó el pálido, dando un saltito antes de girarse en sus brazos, causando que los demás soltaran risas por la tierna reacción. Siempre era él quien hacía ver las cosas adorables.

⠀⠀⠀⠀— Feliz cumpleaños, conejito. ¿Qué tal me veo? —preguntó, dando una vuelta.

⠀⠀⠀⠀Jeongguk ladeó la cabeza, admirándolo de cuerpo entero. El porte de su hyung era innegablemente elegante; llevaba el cárdigan marrón tierra puesto sobre una camisa blanca de cuello pulcro y pantalones oscuros acentuaban su cintura, ceñidos por una correa de cuero negro. Entonces, el recuerdo de la videollamada e imagen del chat cruzó por su mente, calentándole las orejas.

⠀⠀⠀⠀— Te ves muy guapo, hyung… —murmura con admiración, aunque sus ojitos volvieron a buscar con inmediatez a Hoseok en la oscuridad.

⠀⠀⠀⠀Jimin, notando la preocupación genuina en los hombros de su muñeca, dejó su vaso sobre la mesa de centro y caminó hacia él, también abrazándolo por la espalda. Apoyó su barbilla sobre la cabecita de Jeongguk.

⠀⠀⠀⠀— Bonita, no te desesperes —le consoló balanceándolo de un lado a otro—. Hoseok hyung te prometió que vendría y él nunca rompe una promesa. Seguro se ha liado con un inconveniente, pero jamás te ignoraría en tu día.

⠀⠀⠀⠀El pelirrosa suspiró profundo, asintiendo. No quería arruinar el ambiente por un capricho. Gracias al carisma de sus hyungs, además de un breve instante de reflexión, la reunión siguió su curso maravillosamente: todos se sentaron en la alfombra y para jugar yut nori en equipos, promoviendo más el bullicio que la competencia o compañerismo.

⠀⠀⠀⠀— ¡Bien, bien! —interrumpió Namjoon en medio de las risas—. A ver, atentos. Ya, callen a Yoongi un momento… Hagamos esto, el que haga perder a su equipo beberá un trago de soju. ¿Entendido?

⠀⠀⠀⠀Los demás silbaron en respuesta, vacilando el castigo. Cuando fue turno de Jimin para lanzar las fichas, sacó un resultado que los mandaba de regreso al punto de partida y eso lo dejaba tanto a él como a Jeongguk descalificados de la ronda.

⠀⠀⠀⠀— ¡Ahí va el trago! —festejó Taehyung, sirviendo los dos vasos minúsculos.

⠀⠀⠀⠀Para sorpresa de nadie, Park le arrebató ambos vasos y se los pegó a la boca para bebérselos de un solo sorbo. Limpió con una manga el rastro restante que corría por su barbilla, antes de ver como su dongsaeng* lo observaba confundido.

⠀⠀⠀⠀— No puedes tomar demasiado, Ggukkie-ah… Quedas exento esta ronda.

⠀⠀⠀⠀Yoongi rió apartando la vista, celebrando con emoción cuando Seokjin —con una eficaz trampa— logró que ganaran la partida. Así pasó el tiempo entre risas. El reloj marcaba las 11:15 de la noche cuando al fin llamaron a la puerta.

⠀⠀⠀⠀— ¿Mhm? —titubeó el más joven.

⠀⠀⠀⠀Hoseok apareció apresurado, con el cabello negro revuelto y una chaqueta de cuero colgada en el antebrazo. Jeongguk no pudo contenerse, soltó las fichas de madera y gateó por toda la alfombra hasta erguirse para abalanzarse sobre el cuerpo de su hyung, abrazándolo con tanta fuerza que le sacó el aire. Lo apretó desesperadamente, agradeciendo en silencio que su círculo estuviera completo. Un pequeño ruidito de alegría escapó de sus labios.

⠀⠀⠀⠀En contraste, los demás comenzaron a abuchear al recién llegado desde el suelo por la impuntualidad, pero el pelirrosa se encargó de ignorar sus represalias, frotando su cachetito contra aquel pecho.

⠀⠀⠀⠀— ¡Muy bien, estamos todos! ¡Ya puedo partir la tarta! —anunció separándose con una sonrisita brillante, dando brinquitos hacia su cocina para buscar los utensilios.

⠀⠀⠀⠀Hoseok se dejó la chaqueta y, sin decir palabra, siguió en silencio. En el otro espacio, Jeongguk abría sus cajones buscando el cuchillo y la pala pastelera, cuando sintió dos brazos fuertes apoyarse a los lados de su cuerpo contra la encimera, privándolo de cualquier vía de escape.

⠀⠀⠀⠀— Te dije que vendría, mi niña… —suspiró cansado pero cariñoso, inclinándose para depositar un beso prolongado en su coronilla.

⠀⠀⠀⠀El pálido ronroneó de gusto, recargando su espaldita y cabeza contra el pecho firme de Hoseok, realmente agradecido de tenerlo—. Hobi hyung, te quiero mucho… Gracias por venir.

⠀⠀⠀⠀— No es nada, bebé. Como envié en el mensaje… pasara lo que pasara llegaría a celebrarte —respondió, volviendo a besarlo con un poco más de intensidad—. Pero, siendo sincero, entre tanta prisa olvidé tu regalo en el estudio…

⠀⠀⠀⠀— No me importa el regalo, hyungie; me importa que estés aquí. ¡Con que estén todos!

⠀⠀⠀⠀— Eres tan linda, muñeca —continuó Hoseok. Su tono se volvió un poco más oscuro contra el oído del pelirrosa—. Aunque hyung no quiere ser grosero y pasear por aquí sin darte nada. Tendré que improvisar.

⠀⠀⠀⠀Antes de que Jeongguk pudiera procesar las palabras, la mano derecha de su hyung bajó por el ruedo de la faldita, sintiendo la fina tela la pantie color piel. Los falanges largos del pelinegro presionaron el núcleo de la vagina cubierta, deslizándolos de atrás hacia adelante con una firmeza que le robó el aliento.

⠀⠀⠀⠀— Hobi… —jadeó el pelirrosa dando un respingo, soltando el cuchillo sobre la encimera con un leve tintineo—. N-no hagas eso, hyung... da cosquillas… Mi c…

⠀⠀⠀⠀A Hoseok poco le importó aquella patética queja. Su instinto y necesidad de posesión hicieron que lo abrace con más fuerza por la cintura sin detener su roce. El calor irradiante del coñito de Jeongguk a pesar de estar vestido era como si probara hierbas prohibidas. Le besó la sien mientras inhalaba el aroma de su colonia.

⠀⠀⠀⠀— ¿Por qué eres así, Ggukkie-ah? —gruñe por lo bajo con una mezcla de lujuria incontrolable—. Tan provocativa y zorra que hyung quiere follarte ahora mismo.

⠀⠀⠀⠀Táctico, como si hubiera premeditado qué haría con su dongsaeng* ni bien se lo encontrara, empotró a Jeongguk contra el mármol y su zurda tomó el cuchillo pastelero. El pálido ahogó un gritito preso del pánico, pero su hyung no cedió completamente, usó la hoja dentada para cortar el lateral de las panties hasta que los hilos quedaron tan finos que pudo desgarrarlas y hacerlas caer por su pierna.

⠀⠀⠀⠀Sin darle tregua ni dejarlo respirar, Hoseok lo tomó de los muslos y lo sacó a rastras de la cocina. Su dongsaeng* tropezó con la carita escarlata buscando frenarlo burdamente, pero en segundos ya estaban en la sala, donde los demás seguían concentrados en la partida.

⠀⠀⠀⠀— ¡No, no, no! ¡Taehyung, jódete y baja las putas fichas! —gritó Jin.

⠀⠀⠀⠀El pelinegro llevó a Jeongguk directamente a la mesa central —donde yacía la decoración— y lo acostó de pecho sobre ella. La diminuta falda se subió por encima de la cintura, exponiendo su coñito lubricado y rosita bajo la luz de las lámparas. ¡Santo Dios, estaba en tantos problemas!

⠀⠀⠀⠀Jeongguk sacude la cabeza con frenesí mientras sus hyungs detenían sus movimientos para mirar la escena. Escuchó la hebilla del cinturón de Hoseok ser removida antes de sentir su polla amenazante hincar entre sus piernas.

⠀⠀⠀⠀— ¡Hy-hyung…! —exclamó en voz alta, llamando la atención de los presentes.

⠀⠀⠀⠀El pelinegro retiró el último resto de tela rota, aprensando la cadera de su dongsaeng* y posicionó el bálano segregante justo en la entradita ajena.

⠀⠀⠀⠀— ¡Ah…! —gimoteó Jeongguk retorciéndose—. Aquí no, hyung… Ho-hobi hyung, la tarta está cerca, se puede…

⠀⠀⠀⠀Hoseok silbó sin importarle la plegaria hecha, deleitado por el calor y la resistencia inútil del coño al abrirse imcomplicadamente para él. Cegado por la satisfacción de ser apretado hasta que a él mismo le doliera, se hundió en el interior hasta la empuñadura. Jeongguk soltó un grito agudo arqueando la espalda, mientras su hyung arremetió contra uno de su culito propinándole una sonora nalgada que hizo enrojecer la carne blanda.

⠀⠀⠀⠀— ¿Para esto querías que viniera tu hyung, no? —escupe el mayor. Tomó una de sus piernas y la dobló con firmeza sobre la mesa, abriéndolo de forma mucho más obscena—. Te gustó que vinieran todos... Todos los que te la han metido y chupado ese coño de puta —siseó al empezar a dar embestidas lentas y profundas—. Así te gusta que te traten, maldita sea...

⠀⠀⠀⠀— Ah… hyung, ah… —gimió el pelirrosa, apretando los ojitos, mientras buscaba desesperadamente a qué aferrarse en la mesa.

⠀⠀⠀⠀A unos metros, la partida quedó en el olvido y la sala se llenó de silencio. Jimin bajó despacio su trago de soju y enderezó la espalda desde la alfombra, con la mirada clavada en la piel tersa de Jeongguk. Yoongi y Namjoon no despegaron los ojos de la escena, este último cruzó las piernas en el sofá individual para ocultar su verdad.

⠀⠀⠀⠀— Llegaste al último, era de esperarse que vinieras con hambre. —comentó Taehyung con una sonrisa humorística, casi orgullosa, al ver el ritmo obsceno que Hoseok ejercía sobre la vagina del menor.

⠀⠀⠀⠀— ¡Ah, ah…! —jadeó Jeongguk, sintiendo que la mente se le nublaba bajo el escrutinio de sus mayores—. ¡Hyungs…!

⠀⠀⠀⠀Clamaba cerrando los ojos, con una manito en el pecho y la otra aferrada fuertemente al borde de la base donde yacía recostado para no perder el equilibrio por las penetraciones. Era tan bueno que estaba avergonzado, pero sería mentira decir que no le excitaba ser follado de forma cruda y directa frente a todos en su fiesta.

⠀⠀⠀⠀Todos lo habían celebrado, follado y profanado. Jimin lo acompañó desde la víspera haciéndole más de quince mamadas antes de marcharse del departamento por trabajo.

⠀⠀⠀⠀— Sube la otra pierna. —ordena Hoseok sin detener el embate de su cadera.

⠀⠀⠀⠀— N-no puedo, hyung… me caigo… —titubeó gimoteando, sintiendo la dureza de la madera lastimarle la pelvis.

⠀⠀⠀⠀Park fue el primero en reaccionar. Se levantó de la alfombra sin pensarlo, rodeó la mesa —por la pared donde Jeongguk estuvo esperando— y se colocó al costado. Sin decir nada, tomó la pierna libre, sujetándosela hacia arriba, facilitándole a Hoseok el acceso al coño maltratado.

⠀⠀⠀⠀— Ggukkie-ah —lo llamó Jimin, obligándolo a girar el rostro para mirarlo. El pelirrosa tenía los ojitos llenos de lágrimas—. ¿Estás feliz con tus regalos de hoy? —pregunta con un tono meloso, señalando las bolsas apiladas en las sillas.

⠀⠀⠀⠀Jeongguk asintió frenéticamente, soltando gemidos cada vez que el cuerpo de su hyung chocaba contra él, produciendo un eco de los roces húmedos en la estancia.

⠀⠀⠀⠀— Me sorprende que aprietes tanto, como si fuera la primera vez del día. —alegó Hoseok, inclinándose para peinar los mechones rosados que se le pegaron a la frente sudorosa.

⠀⠀⠀⠀Taehyung, Namjoon, Yoongi y Seokjin se levantaron, indiferentes con la situación de camino a la mesa, apartaron los regalos de las sillas y las acercaron para sentarse a observar. Jeongguk sintió que si el exceso de sexo no lo mataba esa noche, lo harían el placer y la vergüenza de saberse observado por múltiples ojos en simultáneo.

⠀⠀⠀⠀— Maldición, Ggukkie-ah… eres preciosa. —gruñó su hyung antes de darle una firme palmadita en el muslo rellenito y sonrosado.

⠀⠀⠀⠀El golpe provocó que Jeongguk perdiera el control. Un espeso hilo de fluidos transparentes goteó desde su coño, resbalando por la madera de la mesa hasta caer en el piso de parqué. Incluso, mojó con gotitas las puntas de los zapatos del hyung detrás suyo.

⠀⠀⠀⠀— Ah… ah… —jadea el dongsaeng*, tratando de tomar aire.

⠀⠀⠀⠀De pronto recordó el motivo principal de la reunión: faltaban apenas treinta minutos para la medianoche y terminar su cumpleaños... ¡y todavía no tenía la foto que le había prometido a su hermano!

⠀⠀⠀⠀— La foto… —bisbiseó, intentando empujarse hacia atrás para levantarse.

⠀⠀⠀⠀Sin embargo, Jimin no cedió. El rubio le presionó una mano en el centro del pecho, manteniéndolo inmóvil sobre la mesa—. Quieta…

⠀⠀⠀⠀— ¡Ah…! Es cierto. Junghyun quiere una prueba de que estás celebrando sano y salvo, ¿no? —recordó Seokjin, haciendo memoria que el año pasado habían enviado una fotografía como evidencia—. Hay que darnos prisa.

⠀⠀⠀⠀Con sonrisa ladina, el mayor se estiró perezosamente tomando el cuchillo y la espátula para la tarta que estaban a centímetros de la cabeza del pelirrosa.

⠀⠀⠀⠀— A-así no… —murmuró Jeongguk, dejando atrás cualquier decoro mientras un rastro de saliva corría por sus labios—. Junghyun hyung se va a enojar…

⠀⠀⠀⠀Todos lo ignoraron. Namjoon fue a buscar un trípode portátil a la estantería, lo colocó en la esquina frontal de la mesa y acomodó su celular ahí mismo. Tras intercambiar miradas cómplices, los demás se levantaron para ponerse alrededor. Hoseok, comprendiendo el plan, moderó la intensidad de sus embestidas sin salir de su interior, mientras Yoongi tomaba los gorros de papel pastel para repartirlos.

⠀⠀⠀⠀— Hyungs… —repitió Jeongguk sintiéndose sobreestimulado y expuesto, deseando esconder el rostro.

⠀⠀⠀⠀Taehyung notó su estado y se acercó por su lateral para colocarle una pequeña diadema plateada en la cabeza, coronándolo como el protagonista de la noche.

⠀⠀⠀⠀— Ya estás, Jeonggukkie. Mírate, qué linda te ves —sonrió el castaño antes de mirar a Namjoon—. Pon el temporizador.

⠀⠀⠀⠀— Diez segundos. —anunció, ajustando el encuadre.

⠀⠀⠀⠀Seokjin —con la espátula en mano— raspó un poco de la abundante crema superpuesta en la tarta de chocolate, inclinándose para manchar con ternura la punta de la naricita de Jeongguk. Luego pasó el sobrante por los labios entreabiertos y jadeantes de este.

⠀⠀⠀⠀— Listo. —sonrió, satisfecho con su obra.

⠀⠀⠀⠀Hoseok bufó una risa nasal ante la ocurrencia, dio otra embestida profunda que hizo saltar el cuerpito sometido. Taehyung, ignorando los ruidos obscenos, tomó las velas de números y con ayuda del mechero de Yoongi las encendió, acercándolas al rostro de su dongsaeng*.

⠀⠀⠀⠀— Ocho... —dice Namjoon, moviéndose rápido para entrar en el encuadre mientras se agachaba a la altura de la mesa.

⠀⠀⠀⠀— Venga, sopla las velas, preciosa... —propuso el castaño, sosteniendo las luces encendidas frente a aquellos ojitos dilatados.

⠀⠀⠀⠀Pero Jeongguk apenas tenía aire en los pulmones. Sus manitos estaban tan aferradas a la mesa que sus nudillos completamente blancos—. N-no puedo…

⠀⠀⠀⠀Namjoon estiró un brazo para deslizar la base de la tarta hacia la izquierda, asegurándose de que la misma saliera completa junto a la cara del cumpleañero.

⠀⠀⠀⠀— Bueno, irán sobre la tarta entonces —dijo Kim con calma, encajando los palillos de plástico en el espeso bizcocho de chocolate.

⠀⠀⠀⠀— Ah... Hobi hyung… —gimió de pronto el pelirrosa. Su mano izquierda soltó la mesa para sujetar la muñeca de su hyung al sentir que su orgasmo se acercaba.

⠀⠀⠀⠀— Mira a la cámara, Ggukkie. Ya vamos a acabar y comeremos tarta todos juntos… —le susurró Hoseok al oído, sosteniéndolo de la nuca para que no desviara la mirada.

⠀⠀⠀⠀La luz intermitente comenzó a parpadear más rápido indicando los tres segundos finales. Sus hyungs esbozaron sonrisas radiantes —ridículamente naturales— como si posaran para un mundano recuerdo de cumpleaños. Contagiado por la esencia relajada de sus mayores, Jeongguk logró forzar una pequeña sonrisa temblorosa con los ojos llenos de lágrimas.

⠀⠀⠀⠀El sonido del clic fue nítido y claro entre los jadeos. Al instante, Namjoon fue el primero en moverse para sacar su celular del trípode y revisar la imagen. Sus profundos hoyuelos se marcaron en una sonrisa satisfecha.

⠀⠀⠀⠀— Vaya… —silbó.

⠀⠀⠀⠀Taehyung, atraído por el gesto que hizo cuando vio el resultado, asomó la cabeza por encima del hombro ajeno—. Mierda, sí que salió bien —complementa.

⠀⠀⠀⠀Los demás, a excepción de Hoseok, se acercaron a mirar para poder darle una calificación. Esa distracción le permitió al pelinegro continuar embistiendo a Jeongguk a su antojo. Atrapándolos en su burbuja de fluidos y jadeos como si nada extraño sucediera.

⠀⠀⠀⠀— Te ves hermosa con la carita llena de crema… —siseó con la respiración entrecortada, apretando su agarre e incrementó la velocidad—. Podría tenerte así todas la mañanas...

⠀⠀⠀⠀El pelirrosa gimió agudo apretando el interior de su coñito alrededor del miembro de su hyung, provocando que gruñera antes de descargar todo su semen dentro suyo, llenándolo a borbotones hasta que el exceso cayó al suelo.

⠀⠀⠀⠀— Ggukkie es hermosa sin importar qué tenga encima —corroboró Jimin, quien nunca había soltado su pierna en todo el proceso ni cuando Hoseok eyaculó dentro de su coño. El rubio se agachó para besar el muslo interno de su dongsaeng*, dejando una marca rojiza—. Joon-ah, muéstrasela.

⠀⠀⠀⠀Namjoon tomó su celular yendo hacia la mesa para ceder el dispositivo a Jimin, quien lo sostuvo a la altura justa de los ojos exhaustos y dilatados del más joven.

⠀⠀⠀⠀— Mhm… —gimió Jeongguk, intentando enfocar la pantalla.

⠀⠀⠀⠀Y entonces, se vio.

⠀⠀⠀⠀La foto definitivamente no podía enviársela a su familia. En el centro estaba él, acostado sobre la mesa, con la blusa de satén desabotonada exponiendo sus senos y la faldita remangada. Su rostro estaba adorablemente manchado con crema y la diadema plateada destacaba entre sus hebras rosas. A su lado se veía la tarta con las velas encendidas.

⠀⠀⠀⠀Pero lo más impactante era la formación de sus hyungs. Todos llevaban los gorros de fiesta y sonrisas fraternales. Yoongi saludaba a la cámara con dedos perezosos; Jimin presionando su rodilla desnuda mientras hacía un ademán de paz; Taehyung lucía su característica sonrisa; Seokjin sostenía el cuchillo y la espátula con restos de crema, y Namjoon hacía un saludo casual.

⠀⠀⠀⠀Por último, Hoseok lo sujetaba firmemente de la cintura —casi amoratada— mientras su diestra le sostenía su cuello, ocultando el rostro detrás de su dongsaeng*, dejando ver con claridad que seguía enterrado dentro de su coñito.

⠀⠀⠀— N-no… esto no puede verlo Junghyun… —jadeó horrorizado, con las mejillas más rojas que las fresas. El placer dio paso a un pánico infantil—. ¡Se va a enojar! ¡Me van a regañar toda la noche…!

⠀⠀⠀⠀Jimin dejó el celular a un lado y volvió a besar la piel sudada de su conejito, murmurando contra su cuello—. ¿Qué tendría de malo que la vean, Ggukkie? Solo estamos festejando a nuestro modo.

⠀⠀⠀⠀— Pero… —intentó argumentar Jeongguk, sintiendo a Hoseok retirarse despacio de su interior, dejándolo con una sensación de vacío—. Mi familia piensa que son mis amigos…

⠀⠀⠀⠀Seokjin estalló en una risa limpia y caminó hacia el sofá para servirse soju—. Junghyun ya nos conoce, bonita. Sabe que somos muy… atentos contigo —bromeó, alzando el vaso en señal de brindis—. Tomaremos una foto normal después si tanto quieres.

⠀⠀⠀⠀— Abre los regalos un rato —sugirió Namjoon—. Despeja tu mente. Si tu hermano pregunta por qué tardaste en responder, dile que te entretuviste ganándonos en el yut nori… Tarde o temprano lo sabrá.

⠀⠀⠀⠀— Quizá ya sospeche. —dice Taehyung.

⠀⠀⠀⠀Jeongguk, aún tendido sobre la mesa con la respiración agitada y la crema sobre su piel, parpadeó varias veces procesando la audacia de sus hyungs.

⠀⠀⠀⠀— Pero tomemos la foto normal antes de partir la tarta, ¿sí? —suplicó removiéndose torpemente, intentando bajarse la faldita arruinada para cubrir su coñito abierto y goteante de semen. Miró a los seis con sus ojitos suplicantes—. Hyungs, por favor…

⠀⠀⠀⠀— No tengo problema. —responde Yoongi.

⠀⠀⠀⠀— Si quieren, después podemos hacer lo que ustedes quieran

⠀⠀⠀⠀Todos asintieron sin mucha resistencia, rendidos a la orden de su dongsaeng*. Hoseok le limpió parte de la crema que cubría su nariz y le dio un beso en la frente antes de ayudarlo a sentarse en el borde de la mesa. Jeongguk suspiró; se sentía adolorido y sucio, pero al mismo tiempo encantado.

⠀⠀⠀⠀Definitivamente había organizado la reunión perfecta e intentaría repetirlas veces posibles para seguir recibiendo la atención que —secretamente— tanto le gustaba.






















⠀⠀⠀⠀Demasiado porno al escribir esto, no sé cómo se me ocurrió crear esta mamada, que más da... La idea la llevaba maquinando desde inicios de mes —agosto, btw—, pero como dice mi dicho: «más vale tarde que temprano». #shibal

⠀⠀⠀⠀Amé poner a Googie rosita; todo chubby bunny listo para ser folladito por sus hyungs. A la verga, no lo dijero pero Jin & Jimin eran boypussy, pero como no le sé a los tijerazos, pues ni modo: tocó que usaran la boquita. #uwu

⠀⠀⠀⠀Por cierto, fotito de cómo lucen los poliamorosos en este oneshot:

⠀⠀⠀⠀Pd. 🐰 cumplió 20 añitos; los otros Ggukkiefuckers —empezando por Tae— van de la siguiente manera: 🐯 24, 🐣 25, 🐿️27, 🐱 27, 🐹 30, 🐨 28. Ajá, sí. Aguante el poliamor.

⠀⠀⠀⠀Aquí dejo el QR a mi canal donde también doy adelantos de mis oneshots en general de Polybangtan / Namjin. ¡Síganlo si quieren estar al corriente de cualquier cosa! ꉂ(˵˃ ᗜ ˂˵)

⠀⠀⠀⠀No se olviden de dejar su reacción y comentarios. ¡Gracias por leer!



⠀⠀⠀⠀𝗶.⠀Dongsaeng (동생): Se traduce como “hermano menor”. Es un término neutro en cuanto al género que utilizan tanto hombres como mujeres para referirse a un hermano menor, una hermana menor o cualquier persona menor que ellos en una relación informal o cercana.

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