Customize readability
Aa

Mio: Inspiración, placer y amor prohibido

All Rights Reserved ©

Summary

​La casona Oshinomiya solía ser un refugio tranquilo, pero la convivencia bajo su techo cambió para siempre. Tras quedar huérfanos, Ren asumió el cuidado del hogar mientras su hermana Mio entrega su vida a su pasión como mangaka. Al abrir las puertas a cinco inquilinas universitarias para solventar los gastos, el hogar se convierte en un nido de desahogo donde la desnudez, los masajes y el sexo se vuelven la rutina perfecta para liberar el estrés académico. ​Sin embargo, la tensión más peligrosa no está entre las inquilinas, sino entre los propios hermanos. Mio encuentra en Ren a su muso absoluto, desencadenando una espiral de seducción y deseo reprimido. Cuando los límites del pudor y la sangre se disuelven por completo, ambos cederán a una devoción romántica e íntima de la que no habrá vuelta atrás

Status
6d ago
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

​La primera inquilina

ADVERTENCIA: CONTENIDO EXCLUSIVO PARA MAYORES DE EDAD (18+) Puntos a considerar antes de leer:

Relación Tabú (Incesto): La trama principal incluye una relación romántica, afectiva y sexual explícita entre hermanos consanguíneos. Dinámica de Harén: Contiene interacciones de convivencia íntima, masajes, voyerismo y encuentros eróticos con múltiples personajes femeninos. Contenido Adulto Explícito: Representación detallada de desnudez, actos sexuales y lenguaje erótico sin censura.

Esta es una obra de ficción orientada al entretenimiento de público adulto. Si este tipo de temáticas o tropos románticos no son de tu agrado, te sugiero abstenerte de leer.



En el estudio del ala este de la casona Oshinomiya, el raspado del lápiz digital sobre la tableta era el único sonido que competía con el golpe constante de la fuente shishi-odoshi en el jardín zen. Mio estaba encorvada sobre la mesa baja, vistiendo una sudadera holgada que le caía por un hombro y apenas le cubría los muslos. Con la punta de la lengua asomando ligeramente entre los labios y el cabello recogido en un moño desprolijo, corregía el trazo de una curva en su nuevo boceto.

Ren se deslizó hacia el interior del estudio, vistiendo sus habituales pantalones de chándal y una camiseta sencilla. Se detuvo a un lado de la mesa, observándola con una sonrisa serena.

—Voy a hacer las compras —anunció Ren, ajustándose la bolsa de tela al hombro—. Estate atenta al timbre por si vienen candidatas.

Mio ni siquiera levantó la vista del monitor, aunque esbozó un pequeño gesto descarado mientras su mano seguía trazando líneas rápidas.

—Sí, no te preocupes, yo me encargo —respondió Mio, haciendo sonar un chasquido relajado con la lengua.

Ren asintió con tranquilidad, dio media vuelta y sus pasos resonaron suavemente sobre la madera de los pasillos hasta que la puerta de la casona se cerró a sus espaldas.

Pasó algo de tiempo. El silencio de la casa solo era interrumpido por el suave viento entre los bambúes y el trabajo de Mio, hasta que el resonante timbre de la entrada interrumpió la calma.

Mio soltó el lápiz óptico con un suspiro exagerado, se levantó del tatami y acomodó la sudadera sobre su figura antes de avanzar a pasos descalzos por el pasillo. Deslizó la puerta principal de la casa, cruzó el pequeño sendero del patio y llegó hasta la valla exterior. Tras deslizar la puerta del enrejado, el sol brillante iluminó la entrada.

Frente a ella, al otro lado de la valla, se encontraba una joven de rostro dulce y cuerpo voluptuoso, con el cabello castaño oscuro sujeto en una coleta baja.

—¿Vienes por lo del anuncio? —preguntó Mio, apoyando una mano en el marco de la valla y evaluando abiertamente a la chica con la mirada.

Sora esbozó una sonrisa amable y asintió levemente.

—Así es, me interesa un lugar cerca de la universidad —contestó Sora, dando un paso al frente mientras acomodaba la tira de su bolso—. Me llamo Sora.

—Me llamo Mio —dijo la joven, acomodándose la sudadera sobre el hombro mientras se giraba para indicarle que la siguiera—. Te daré un recorrido; me puedes hacer tus preguntas durante él.

—Bien —asintió Sora con una sonrisa dócil, ajustándose la tira del bolso mientras daba los primeros pasos tras ella.

Mio cruzó de vuelta la valla y la guió a través del patio principal, situado al frente y hacia un lado de la casa.

—Por aquí tenemos la zona delantera —explicó Mio haciendo un gesto hacia la franja llena de plantas que bordeaba la fachada—, y hacia este costado está el espacio para tender la ropa. Al fondo de ese tramo queda el cuarto de lavado.

Sora observó el entorno con genuino interés, apreciando la distribución del espacio exterior antes de descalzarse y seguir a Mio hacia el interior de la casona.

—La sala —presentó Mio, cruzándose de brazos con soltura.

Sora echó un vistazo al espacio acogedor con un par de sillones, una mesa baja y un televisor.

—¿Cómo funciona lo de ser modelo? —preguntó Sora con curiosidad.

—Soy mangaka y quiero dibujar personas reales para mejorar mi dibujo —respondió Mio de forma directa y sin rodeos.

—Vaya... —alcanzó a decir Sora, esbozando una sonrisa entre curiosa y asombrada.

Mio continuó el trayecto hasta una estancia en el ala este, deslizando la puerta para mostrar el Taller Oshinomiya.

—Este es el estudio —indicó Mio, haciéndose a un lado.

Sora dio un paso al frente y sus ojos abiertos de par en par recorrieron el lugar. Quedó completamente deslumbrada por la cantidad de carteles ilustrados, bocetos detallados e impresiones de arte que cubrían gran parte de las paredes y el espacio de trabajo.

—¡Es increíble todo lo que tienes aquí! —exclamó Sora con verdadero asombro.

—Y aquí enfrente está la biblioteca —añadió Mio, mostrando las estanterías de madera oscura atestadas de tomos y el espacio de tatami con cojines que se divisaba al fondo—. A veces vengo a buscar referencias de libros viejos o a garabatear un rato.

Sora echó un vistazo fascinada al rincón silencioso. Mio sonrió con autosuficiencia y se dio la vuelta para emprender el regreso por el mismo pasillo de madera por el que habían llegado. Mio se detuvo un par de metros más adelante y señaló las siguientes puertas.

—Esta es mi habitación —dijo Mio, apuntando a la primera puerta, y luego deslizó la vista hacia la siguiente—, y la de al lado es la de mi hermano.

—¿Hermano? —preguntó Sora, ladeando ligeramente la cabeza mientras un matiz de curiosidad cruzaba sus ojos color miel.

—Se llama Ren —respondió Mio con naturalidad, manteniendo el paso—. Trabaja conmigo en el taller y se encarga de las cosas de la casa. ¿No tienes problema con eso?

—No, ninguno —aseguró Sora de inmediato, esbozando una sonrisa dulce para transmitir tranquilidad.

Mio dobló la esquina, adentrándose en el siguiente pasillo de madera.

—Este es el baño —explicó Mio, indicando la puerta de madera hacia el cuarto tradicional con bañera de hinoki—. Y justo al lado está la puerta para salir al patio central. Hay una puerta que da al jardín en cada uno de los tres pasillos de la casa.

Sora observó el acceso hacia el patio intermedio, apreciando la vista del verde de los bambúes a través de la apertura. Mio, sin detenerse, señaló hacia la pared opuesta.

—La puerta de esa otra pared lleva al patio de al lado —continuó Mio—. Ahí está el cuarto de lavado, que además tiene su propio baño secundario.

Caminaron juntas hasta el fondo del pasillo, donde la luz se filtraba de manera más suave a través de las ventanas.

—¿Y qué clase de manga haces exactamente? —preguntó Sora con curiosidad, ladeando un poco la cabeza mientras el sonido de sus pasos resonaba suavemente sobre la madera.

—Hentai —respondió Mio de forma seca y directa, acomodándose la sudadera sobre un hombro con total despreocupación.

Sora se detuvo un segundo, parpadeando con sorpresa antes de procesar las palabras. Acomodó la tira de su bolso con una risita algo nerviosa.

—¿Debo... debo modelar desnuda? —preguntó Sora, bajando un poco el tono de voz.

—Me ayudaría bastante para el detalle, pero no es estrictamente necesario si no quieres —contestó Mio con naturalidad, volteando a verla de reojo—. Con que adoptes las poses que te pida es suficiente.

Llegaron al extremo del corredor. Mio hizo un gesto vago con la mano señalando las puertas corredizas de madera que tenían enfrente.

—Aquí al fondo hay dos habitaciones libres —dijo Mio—. Tienen buena ventilación y buena luz.

Sin detenerse demasiado, giraron en esquina hacia el siguiente pasillo de la casona, dejando atrás la zona del fondo para continuar con el recorrido.

—El anuncio decía que tengo que aportar un poco a la casa —comentó Sora, ladeando la cabeza con una sonrisa dulce enquanto caminaban por el pasillo—. Estudio gastronomía, así que puedo encargarme de hacer el desayuno y la cena.

—Perfecto —respondió Mio, esbozando un gesto de satisfacción—. Ahora te muestro la cocina.

Siguieron avanzando por el corredor hasta llegar nuevamente al fondo del pasillo. Mio hizo una pausa y señaló hacia ambos lados con la mano.

—De este lado hay dos habitaciones libres —explicó Mio, indicando las puertas de un costado—, y del otro lado hay una habitación libre y la cocina.

Mio deslizó la puerta corrediza de madera y ambas entraron a la cocina. Sora dio unos pasos hacia el centro del espacio, contemplando las amplias encimeras, la mesa baja y los utensilios bien ordenados.

—Es grande y bonita —dijo Sora con sinceridad, sus ojos color miel recorriendo cada rincón con evidente entusiasmo.

—Puedes usar la habitación que quieras —añadió Mio, apoyándose con despreocupación contra el marco de la puerta.

—La de al lado de la cocina —eligió Sora de inmediato, sonriendo con ligereza al imaginarse lo práctico que le resultaría estar a unos pasos de sus platillos.

Entraron a la habitación indicada. En el centro destacaba una cama grande con edredón impecable, flanqueada por un armario de madera, una mesa de noche sencilla y una pequeña mesa sobre la que descansaba un televisor.

Sora dio un par de pasos hacia el interior, mirando alrededor con una expresión radiante.

—Es muy linda y cómoda —comentó Sora, girándose hacia la mangaka con los ojos brillando de entusiasmo.

—Me alegra que te guste —respondió Mio, apoyando un hombro contra el marco de la puerta y cruzándose de brazos.

—Iré por mis cosas —anunció Sora, ajustándose el bolso en la tira.

Mio asintió suavemente y la acompañó a través del pasillo hasta la entrada de la casa. Al llegar al umbral y abrir la puerta principal, Sora se calzó rápidamente, se giró hacia ella y le dedicó una calurosa sonrisa.

—Vuelvo al rato —se despidió Sora con la mano levantada.

—Nos vemos —contestó Mio con un ademán despreocupado.

Una vez que Sora cruzó la valla hacia la calle, Mio cerró la puerta de la casona y caminó con pasos perezosos hasta la sala. Se dejó caer sobre el sillón, tomó el control remoto de la mesa baja y encendió el televisor para matar el tiempo mientras esperaba a que volvieran.

Dos horas pasaron lentamente en la sala de la casona. Mio permanecía tendida de lado sobre el sillón, viendo la televisión para matar el tiempo. Soltó un largo suspiro, dejó el control remoto sobre la mesa baja y sacó su teléfono celular del bolsillo de la sudadera holgada. Miró la hora en la pantalla iluminada del dispositivo y soltó un resoplido de impaciencia.

—Ren ya tardó mucho... —murmuró para sí misma.

Sin dudarlo, marcó el número de su hermano y se llevó el teléfono al oído.

Mientras tanto, en la penumbra de una habitación de motel situada en un distrito distante de la ciudad, las sábanas desordenadas cubrían a medias la cama. Ren yacía sobre el cuerpo de una mujer madura, acorralándola contra el colchón mientras se besaban con lentitud y pasión, apoyando sus manos con firmeza a los costados de sus caderas. Entre respiraciones agitadas y el roce de la piel desnuda, el tono de llamada del teléfono de Ren comenzó a sonar desde la mesa de noche.

Ren detuvo el movimiento de sus labios y levantó levemente la cabeza.

—Un momento... —dijo Ren con voz pausada.

Girando sobre el cuerpo de la mujer, estiró el brazo hacia la mesa de noche y tomó el dispositivo. Al iluminarse la pantalla, vio el nombre de Mio y esbozó una leve sonrisa hacia ella.

—Es mi hermana —mencionó Ren en voz baja.

Llevándose un dedo a los labios, le pidió que guardara silencio por un instante. Ella asintió con una mirada complaciente mientras Ren presionaba el botón verde y se llevaba el teléfono al oído.

—¿Bueno? —atendió Ren.

—Hermano, ¿vas a tardar más? —preguntó Mio desde el otro lado de la línea, con tono directo y ligeramente impaciente.

—Sí, un rato más —respondió Ren sin perder la calma, mientras sus dedos volvían a acariciar la cintura de la mujer.

—Bien... ¿traes algo de comer? —pidió Mio.

—Sí. Adiós —contestó Ren de forma corta.

—Adiós —dijo Mio antes de colgar.

Mio dejó el teléfono a un lado y volvió a acomodarse contra los cojines del sillón, regresar la vista a la televisión.

En la habitación del motel, Ren dejó el teléfono en la mesa de noche y volvió a acomodarse pesadamente sobre el cuerpo de la mujer, mirándola fijamente a los ojos. Ella le acarició el cabello desordenado con una sonrisa intrigada.

—¿Ella es celosa? —preguntó la mujer, enmarcando el rostro de Ren con una mano.

—Un poco —respondió Ren con una leve sonrisa, inclinándose para dejarle un beso firme en el cuello.

Ella soltó una risita suave mientras echaba la cabeza hacia atrás sobre las almohadas.

—Mi hija también lo es conmigo —comentó ella, enredando las piernas alrededor de la cintura de Ren para atraerlo más hacia sí.

Ren se inclinó ligeramente y presionó sus labios con ternura sobre la piel cálida del cuello de la mujer, arrancándole un suave suspiro mientras sus dedos acariciaban de nuevo su cintura.

—Mi hija Hana está por entrar a la universidad —comentó ella, inclinando ligeramente la cabeza para darle más acceso mientras continuaba acariciándole la espalda—. Busca un lugar cerca para vivir, además de empezar a independizarse.

Ren se detuvo un instante y la miró a los ojos con su serenidad habitual.

—Mi hermana busca inquilinas a cambio de modelar para ella y aportar un poco a la casa.

—Suena bien —respondió la mujer, dejando ver una sonrisa de aprobación.

—Cuando terminemos te doy la dirección —contestó Ren con tono relajado, rozando sus labios contra los de ella antes de agregar—: ¿Lista para la tercera ronda?

—Sí, pero esta vez déjame montarte —pidió ella con una mirada cómplice y atrevida.

Sin poner objeciones, Ren se giró suavemente sobre el colchón y se acostó boca arriba a su lado. La mujer madura se desplazó ágilmente, subió sobre él y se acomodó a horcajadas sobre su cadera. Ajustando su postura con lentitud, lo guió hacia su interior y se dejó caer suavemente hasta encajar por completo. Con un suspiro profundo, apoyó las manos en el torso firme de Ren y comenzó a cabalgar con ritmo constante y pausado sobre él.

Ren afirmó el agarre en sus caderas con firmeza, guiando el movimiento de subida y bajada para imponer un ritmo mucho más acelerado y continuo sobre la cama.

—Gracias, cariño... —murmuró ella entre jadeos breves, inclinándose levemente hacia adelante mientras mantenía el ritmo sobre él—. Los jóvenes tienen tanta energía.

La fricción constante e intensa elevó la temperatura de la habitación. Ella arqueó la espalda por completo, soltando gemidos cada vez más agudos y entregándose al roce directo de sus cuerpos.

—¡Eso es... justo ahí! —exclamó con la respiración entrecortada, apretando los muslos contra los costados de Ren—

Ren apretó los dedos sobre su piel desnuda, impulsando las caderas hacia arriba con golpes secos y profundos que la hacían estremecer en cada descenso, marcando un compás desenfrenado en la penumbra del cuarto.

Siguieron por algunos minutos más en ese mismo ritmo constante. Ren apretó el agarre en sus caderas, sintiendo el bamboleo desenfrenado mientras su mirada descendía fijamente sobre su pecho.

—Me encanta cómo rebotan tus pechos —soltó Ren con voz ronca, sin aflojar la presión de sus manos.

La mujer soltó una carcajada ahogada que se convirtió de inmediato en un gemido agudo al sentir la profundidad de las embestidas.

—Cariño, tu verga es tan buena... ya me estoy viniendo de nuevo —alcanzó a exclamar ella, apretando las piernas a los costados del cuerpo de Ren mientras se inclinaba ligeramente hacia adelante.

Ren aumentara el impulso, obligándola a subir y bajar cada vez más rápido. El impacto continuo sobre la cama marcaba un compás acelerado en la penumbra del cuarto. Ella, completamente desinhibida y llevada al límite por la intensidad del acto, no paraba de soltar cada pensamiento en voz alta entre gemidos desgarrados.

—¡Ah, me vas a romper toda, carajo! ¡Puta madre, qué bien se siente! —gritaba fuera de sí, arqueando la espalda—.

Sintiendo el calor final acumulándose en la base, Ren dio tres embestidas secas y profundas hacia arriba antes de venirse por completo dentro de ella, soltando un leve gruñido y sosteniendo su cadera firme contra la suya.

—¡Sí! ¡Así, carajo, relléname toda de semen! —exclamó ella con la voz completamente quebrada, apretando las uñas en sus hombros al sentir la descarga caliente en su interior mientras se dejaba caer rendida sobre el pecho de Ren.

Let Jolteonzap know what you thought about this chapter!
Love this

0

Love this

Funny

0

Funny

Spicy

0

Spicy

Suspenseful

0

Suspenseful

Emotional

0

Emotional

Profound

0

Profound

Heartwarming

0

Heartwarming

Shocking

0

Shocking

Good Writing

0

Good Writing

Compelling Plot

0

Compelling Plot

Great Character

0

Great Character

Strong Dialog

0

Strong Dialog

Further Recommendations

Silver's Second Chance

Beth Willyoung: This is definitely a great site all the rest make you read and pay this one is the most legitimate site.

Read Now
Beyond the Ice Wall

Dee: I'm enjoying this read immensely. I would recommend this to readers who enjoy suspenseful romance. At this point, I can't find a reason to rate less. Can't wait to see how the story plays out.

Read Now
The Rewrite

Deonna: I really enjoyed reading this book! Liv and Knox are absolutely perfect for each other, and I'm so glad they got their happy ending. Adding it to my favorite books reading list. ❤️🩶

Read Now
Fated to My Ex- Best Friend

Kelley: Love the story line! Ryder needs to getvhiavhead out of his ass tho!

Read Now
Between the Whistle and the Quiet (Book #1 in The Reapers & Roses Series)

user-za6B61FpQY: The story is great. I think we could have waited a lottle longer for them to get together,

Read Now
The Cleanup Girl: A Dark Mafia Romance

MamaJo57: Loved this book so much , the main characters made me laugh and cry . Not the typical mafia romance .Less violence which I enjoy. Loved the humour and the banter between them. Thank you for sharing your great work . I’m looking forward to reading your other works,

Read Now
THE WOMAN HE BOUGHT

blair: THIS IS SO GOOD I LOVE IT IM GONNA READ IT LATER BC IM TIRED BC I JUST FINISHED WRITING 10 CHAPTERS IN 1 DAY!

Read Now
After Letting Go

demirciselen: Hikayeyi çok beğendim mutlaka okuyun

Read Now