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Unión de paises, estilo ruso (Alya-san)

Summary

Que Alya esté en una relación con su amado no le impide conocer a otras personas. Masachika piensa lo mismo.

Genre
Erotica
Author
m3n4sk3r
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1: Alya y el conflicto

Disclaimer: Alya-san y sus personajes no nos pertenecen.

Hola, les traigo un nuevo fic, una colaboración con Gilgamesh 45, todos los créditos a él por la idea y el esfuerzo


Masachika caminó hacia la casa de novia pues estaban viendo cómo sería la clausura del año escolar junto a su otro compañero de intercambio, Robert ‘Bob’ Smith.

Je, este juego está muy bueno — diciendo en voz baja mientras caminaba lentamente donde su novia — Espero que ellos hayan terminado todo, así no tendré que ayudar mucho — revelando porque demoró más de lo planeado en llegar —

Aunque, el pelinegro se extrañó un poco, normalmente Alya era muy, muy pegajosa con él, vanagloriándose de por fin volverse una pareja.

“Amigo, tu novia no tiene necesidad de respirar.” Apareció un mensaje del estudiante de intercambio. “No ha parado de hablar en horas.”

El japones solo se rio y contestó el mensaje, tomándose un tiempo para ver el icono de pantalla de su nuevo amigo

En ella, se veía a una sonriente Yuki en medio de dos hombres, uno el propio Masachika, y el otro un joven con cara demasiado adulta para ser estudiante, piel oscura y pelo rasurado, una pequeña sonrisa en el rostro del estadounidense, los tres posando para la cámara.

Masachika guardó su teléfono en el bolsillo trasero de su pantalón con una sonrisa ligera en los labios, sacudiendo la cabeza ante el último mensaje de Bob. El sol de la tarde se filtraba entre los edificios mientras caminaba con paso relajado hacia el departamento de Alya, sintiendo el leve peso de la mochila en su hombro. El aire cálido acariciaba su piel y, por un momento, se permitió imaginar lo pegajosa que estaría su novia al verlo llegar, como siempre, presumiendo delante de todos que él era suyo y solo suyo.

Alya había insistido tanto en que se reunieran en su casa porque sus padres y Yuki estarían fuera todo el día, ofreciendo el lugar perfecto para planear la clausura del año escolar sin interrupciones.

Al llegar al edificio, introdujo el código de acceso que ya conocía de memoria y subió hasta el piso correspondiente. Una vez frente a la puerta, giró el pomo con familiaridad y entró, quitándose los zapatos en la entrada con un movimiento automático, dejando que sus calcetines rozaran el suelo impecable. El departamento estaba en silencio… o eso creyó al principio. Pero conforme avanzaba por el pasillo, un sonido extraño y húmedo llegó hasta sus oídos: gorgoteos fuertes, ahogados, sonidos de asfixia repetitivos y húmedos que provenían claramente de la sala de estar. Su corazón dio un vuelco. Por un segundo pensó que Alya podía estar en problemas, quizás atragantada o sufriendo algún accidente. Apresuró el paso, el pulso acelerándose, y giró la esquina que daba a la amplia sala.

Lo que vio lo dejó completamente congelado en el umbral, el cuerpo rígido por el shock.

¿Qué mierda? — murmurando —

Allí, recostada de espaldas sobre el amplio sofá de la sala, estaba Alya, su novia de cabello blanco plateado, casi completamente desnuda. Solo conservaba puesto un tanga negro diminuto que apenas cubría su monte de Venus, hundido profundamente entre los labios hinchados y relucientes de su coño, y las medias escolares blancas que subían por sus largas piernas torneadas, terminando en la mitad de sus muslos gruesos y suaves. Su uniforme estaba tirado desordenadamente en el suelo junto al sofá. Sus enormes tetas, pesadas y redondas, rebotaban con fuerza mientras su cabeza colgaba ligeramente hacia atrás por el borde del sofá, la garganta completamente expuesta y abultada.

Bob Smith, el estudiante de intercambio de piel oscura y complexión fuerte, estaba de pie frente a ella, con las piernas abiertas, sujetando con ambas manos esas enormes tetas rusas como si fueran agarraderas perfectas. Sus dedos oscuros se hundían profundamente en la carne blanda y pálida, dejando marcas rojizas mientras usaba los pechos de Alya para impulsarse con brutalidad. Su polla gruesa, venosa y de un tono muy oscuro, entraba y salía sin piedad de la garganta de la chica, follando su boca con embestidas largas y profundas que hacían que su cuello se hinchara visiblemente cada vez que empujaba hasta el fondo.

Sonidos húmedos y grotescos de asfixia llenaban la habitación: *gluck—gluck—gluck*, gorgoteos ahogados y arcadas fuertes mientras la saliva espesa y blanca brotaba por las comisuras de los labios de Alya, resbalando por sus mejillas y goteando en hilos gruesos hasta el suelo. Sus ojos estaban entrecerrados, llorosos, con las pestañas húmedas, pero no había resistencia; al contrario, sus manos descansaban sobre los muslos de Bob, sujetándolo como si quisiera que entrara aún más profundo.

Bob gruñía de placer con cada embestida, sus caderas chocando contra el rostro de Alya, haciendo que sus pesadas tetas se sacudieran violentamente en sus manos.

—Joder, Alya… tu garganta es aún mejor de lo que imaginé —murmuró Bob con voz ronca y satisfecha, sin dejar de follarle la boca—. Mírate, puta rusa… tragándote toda mi polla negra como una buena zorra. Tus tetas son perfectas para masturbarme mientras te uso la garganta. ¿Sientes cómo te abulta el cuello? Apuesto a que Masachika nunca te ha follado así.

Alya solo podía responder con más sonidos ahogados y húmedos, su garganta contrayéndose visiblemente alrededor del grosor invasor. Lágrimas de esfuerzo corrieron por sus sienes, mezclándose con la saliva que no paraba de brotar. Su coño, visiblemente empapado, marcaba una gran mancha oscura en la tela del tanga, y sus caderas se movían sutilmente de forma involuntaria, buscando fricción.

Bob, sin soltar las tetas de la fémina, siguió penetrando su garganta con ritmo constante y profundo, sacando la polla solo hasta la mitad para luego volver a clavarla hasta que sus huevos pesados golpeaban contra la frente de la chica. La cámara del teléfono que tenía apoyado en una mesita cercana grababa todo en detalle: el rostro congestionado de Alya, su garganta abultada, las tetas siendo estrujadas y usadas, los hilos de saliva brillando bajo la luz de la tarde.

Masachika permaneció allí, paralizado, incapaz de moverse ni de emitir sonido alguno mientras observaba la escena.

Oh… — comenzando a reacciones — Esto es como un NTR — sonriendo conflictivo —

El japonés pasó desapercibido por los dos extranjeros, el pelinegro notando como los jadeos de su ‘amigo’ se entrecortaban cada vez que la preciosa mitad—rusa movía la cara contra él, los dedos de Alya se enroscaban por el placer de dar una simple mamada.

¡MMMMM! — Alya sintiendo su enorme trasero mojado por sus propios jugos — (¡Es demasiado grande!) — sintiendo como la polla llegaba a lo más profundo de su garganta — (¡Nunca me voy a poder acostumbrar a esto!) —

Oh, eso, Alya — Bob restregando las bolas en la nariz de su amante — Chúpala como solo tú puedes, rusa ramera — riendo — como a ti te gusta, ¿Cierto? — pegando su pelvis a la boca de la dueña de casa — ¿Te gusta que llene tu boquita, puta? —

MMMM — Alya asintiendo y acariciando los muslos del hombre negro —

Oh, Alya… — Masachika enojado por lo que veía — Nunca te habías visto así — sintiendo su polla… endurecerse por el espectáculo —

El Kuze se ocultó levemente para pasar desapercibido, acariciando su verga sobre el pantalón, viendo como el Smith luchó para mantener las enormes tetas de la rusa en sus manos, la sonrisa de triunfo de su amigo molestando al pelinegro levemente, pero ver a su Alya tragar una polla enorme como si nada…

… Por eso el NTR es tan popular — pensaba Kuze rindiéndose a su excitación —

Bob incrementó la fuerza de sus embestidas con un gruñido animal, sujetando con más brutalidad las enormes tetas pálidas de Alya, hundiendo sus dedos oscuros profundamente en la carne ya marcada mientras usaba sus pechos como palancas para follarle la garganta con mayor ferocidad. Su polla gruesa y venosa entraba y salía a un ritmo salvaje, abultando visiblemente el cuello esbelto de la chica rusa con cada penetración profunda, golpeando el fondo de su garganta con fuerza húmeda y repetitiva.

Los sonidos de asfixia se volvieron más intensos y desesperados: fuertes gorgoteos ahogados, arcadas húmedas y saliva espesa que brotaba en burbujas blancas por las comisuras de sus labios estirados al máximo alrededor del grosor negro, tanto que los jadeos del mirón pasaron desapercibidos.

Alya tenía los ojos completamente llorosos, las lágrimas corriendo por sus sienes mientras su rostro se enrojecía por la falta de aire, pero aun así… un incrédulo Kuze notó como las manos de la peliplateada manos seguían acariciando los muslos fuertes de Bob, animándolo a seguir.

—¡Eso es, puta! ¡Toma toda mi polla negra hasta el fondo de tu garganta de ramera! —gruñó Bob con voz ronca y dominante, acelerando aún más, sus bolas pesadas golpeando contra la frente y nariz de Alya con cada embestida brutal—. ¡Siente cómo te destrozo la boquita, Alya! Nunca te habían follado la garganta así, ¿verdad? ¡Trágala entera como la zorra que eres!

Después de varios minutos de follada intensa y sin piedad, Bob apretó con fuerza las tetas de Alya y empujó su pelvis contra su rostro hasta enterrarse completamente. Su polla palpitó violentamente dentro de la garganta constreñida y, con un largo gemido gutural, comenzó a correrse. Chorros gruesos y calientes de semen espeso inundaron directamente el interior de la garganta de Alya.

¡MMMMM! — casi desmayándose —

La Kujou intentó tragar desesperadamente la leche de su amante, contrayendo los músculos, pero era demasiado volumen; gruesas líneas blancas de semen salieron disparadas por su nariz en dos hilos pegajosos y espesos, mientras más semen rebosaba por las comisuras de sus labios estirados, goteando abundantemente por sus mejillas y barbilla.

Bob mantuvo a su puta asfixiada unos segundos más, presionando su polla hasta el fondo mientras terminaba de vaciarse, viendo cómo los ojos de Alya se ponían vidriosos por la falta de oxígeno.

Finalmente, sacó su polla con un sonoro y húmedo *pop* acompañado de hilos largos de saliva espesa y semen que conectaban los labios hinchados de Alya con su miembro brillante y todavía duro. La chica tosió y jadeó violentamente, recuperando el aliento entre arcadas, con semen goteando de su nariz y boca, girando para tratar de ponerse de pie. Bob le dio una fuerte nalgada en su enorme trasero redondo, haciendo que la carne pálida rebotara y quedara marcada con la huella roja de su mano.

—Buena chica — Bob viendo el culo de la peliplateada con hambre — Mierda, sí que te has vuelta toda una puta, ¿eh? —

N—No juegues conmigo, Bob — dijo Alya tratando de parecer dura —

MMM, creo que lo haré — teniendo una idea — ¿Sabes? súbete encima de mí, Alya. —ordenó Bob con una sonrisa arrogante, sentándose en el sofá con las piernas abiertas, su polla gruesa y cubierta de saliva y semen apuntando hacia arriba — Quiero follarte ese coño apretado antes de que tu noviecito llegue —

Alya, todavía jadeando y con el rostro manchado de semen y lágrimas, se incorporó con las piernas temblorosas. Se posicionó sobre él en cuclillas, bajando lentamente mientras Bob agarraba con ambas manos su trasero grande y suave, separando las nalgas y dándole varias nalgadas fuertes que resonaron en la sala y dejaron marcas rojas visibles en su piel blanca.

Ahhhh — gimiendo — Блядь~ — ( joder)

La cabeza gruesa de su polla presionó contra los labios hinchados y empapados del coño de Alya, abriéndolos lentamente mientras ella descendía. Centímetro a centímetro, la polla negra y venosa desapareció dentro de su interior caliente y resbaladizo, estirando sus paredes vaginales al máximo hasta que estuvo completamente enterrada, con sus nalgas descansando contra los muslos de Bob.

Oh, mierda — Masachika con los pantalones abajo, masturbándose casi sin pestañear —

Una vez dentro, Bob comenzó a follarla fuertemente desde abajo, levantando las caderas con embestidas potentes y rápidas que hacían que el cuerpo de Alya rebotara violentamente. Sus enormes tetas saltaban arriba y abajo con cada golpe, sus pezones rosados duros y erectos. El coño de Alya tragaba la polla entera con sonidos húmedos y obscenos, sus jugos blancos y espesos cubriendo el miembro negro y salpicando con cada embestida profunda.

— ¡Ahhh! ¡Sí! ¡Fóllame más fuerte! —gimió Alya como una puta desesperada, su voz ronca y quebrada por el placer, moviendo sus caderas para encontrarse con las embestidas de Bob—

Me prende que seas honesta, zorra — riendo — Dime lo que deseas — dijo Bob empalando a la belleza de rusia en su enorme verga —

¡Así! ¡Destrózame el coño con esa polla negra tan grande! ¡Me encanta tu polla negra, Bob! ¡Es tan gruesa y profunda… me llena completamente! — en éxtasis — ¡Siempre quise ser tu puta… fóllame como la zorra que siempre he querido ser! ¡No pares, por favor! ¡Sigue metiéndola tan duro! Diría Alya gimiendo como la puta que es.

Bob seguía follándola con fuerza brutal, sus manos apretando y abofeteando sus nalgas mientras Alya gemía y jadeaba sin control, completamente perdida en el placer de ser follada como una puta.

Ah, maldita zorra… — hundiendo los dedos en la masa de carne — Eres mucha mujer para mi amigo — dijo Bob embistiendo con fuerza a la peliplateada — Que bueno que estoy yo para enseñarte lo que es un verdadero hombre —

Oh… — Masachika viendo el culo blanco y golpeado de su novia bajar en la pelvis negra — respóndele, Kujou — con su verga más dura que nunca —

Ahhh, Si~~~ — Alya cerrando los ojos, rebotando en la polla del amigo de su novio — necesito un verdadero hombre —

Bob se rio y siguió embistiendo a la voluptuosa puta encima de él, los gemidos de la rusa distrayendo al negro, ninguno de los extranjeros notando como una persona se acercó lentamente a ellos.

(Así que no soy un hombre, ¿Eh?) — Masachika viendo el enorme culo de la Kujou ser sacudido con cada sentón — (Ya verás) — comenzando a sacarse la ropa —

El Smith separó las nalgas de su amante, mostrando ese agujero fruncido que Alya tantas veces le negó al antiguo heredero Suou, palpitando como si le guiñara al cornudo Masachika.

Ahhh, mi culo~ — Alya sintiendo el ano expuesto — Luego follaras mi culo, ¿Sí? —

Ah, maldita zorra… — Bob gruñó con voz ronca y arrogante, enterrando el rostro entre las enormes tetas que rebotaban frente a él—. Si, luego voy a romper tu culo de puta, ¿ok? —

Alya gemía como una puta en celo, rebotando con fuerza sobre la polla del negro, sus jugos espesos y blancos cubriendo el miembro oscuro y salpicando con cada descenso violento de sus nalgas.

Ahhh, ¡sí~~~! — Alya jadeó ella con los ojos entrecerrados de placer, su voz cargada de lujuria — Necesito un verdadero hombre… ¡tu polla es tan grande y gruesa! ¡Fóllame más duro, Bob!

Bob se rio y aceleró sus embestidas, separando aún más las nalgas de Alya y exponiendo completamente su ano fruncido y rosado, que palpitaba visiblemente, ya acostumbrado a ser usado. El agujero se contrajo y relajó como si invitara a ser penetrado, brillando por los jugos que habían corrido hacia atrás en sesiones anteriores.

Alya, completamente perdida en el placer, siguió gimiendo sin control mientras saltaba sobre la polla que le destrozaba el coño.

Ahhh… después de follarme el coño… ¡fóllame el culo como a mí tanto me gusta! ¡Por favor! ¡Quiero sentir tu polla negra abriéndome el trasero otra vez! ¡Me encanta cuando usas mis dos agujeros como la puta que soy! Dijo Bob

Ninguno de los dos notó la presencia de Masachika, quien ya se había quitado toda la ropa en silencio. Su polla dura y palpitante apuntaba hacia adelante mientras se acercaba lentamente por detrás de Alya.

MMM… — viendo la escena detenidamente —

Los ojos del novio engañado estaban fijos en el ano expuesto de su pareja, viendo perfectamente cómo la polla negra y venosa de Bob entraba y salía del coño empapado de Alya, estirando sus labios hinchados con cada movimiento.

Sin decir una palabra, Masachika se subió al sofá entre las piernas de su amigo, frotó la punta de su polla contra el ano fruncido de Alya, lubricándola con los jugos que chorreaba, y, de un solo empujón fuerte… metió su verga hasta la mitad dentro del culo de su novia.

¡Kyaaaa! — chillando ante la súbita penetración de su ano —

Alya se detuvo bruscamente de rebotar, el cuerpo tensándose violentamente al sentir la intrusión repentina en su ano.

¡¿Qué?! — Alya exclamó alarmada, girando la cabeza con los ojos muy abiertos. Al ver que era Masachika quien la estaba penetrando por detrás, su rostro se llenó de sorpresa y pánico—. Masachika?! N—no… Eto… Eto ne to, chto ty dumayesh! Ya… ya ne… — ( P—pero… no es… ¡no es lo que piensas! Yo… yo no…) comenzó a balbucear en ruso rápidamente, la voz entrecortada y nerviosa mientras su cuerpo seguía empalado en ambas pollas.

(Ah, mierda, que apretada está) — tratando de no correrse en ese mismo instante — Masachika no dijo palabra alguna, dando una fuerte nalgada al regordete y pálido trasero de Alya, haciendo que la carne rebotara y quedara marcada con una huella roja intensa, igual que Bob había hecho antes.

¿Qué mierda? — Bob sintiendo a la puta aún más apretada que antes — ¿Kuze? — sorprendido por ver a su amigo detrás de la zorra, sintiendo además la polla del japonés a través de la fina membrana que separaba los agujeros de la rusa —

El novio de la Kujou luego empujó más profundo, metiendo el resto de su polla en el culo ya entrenado de su novia hasta enterrarse completamente. Alya gimió como una puta desesperada al sentir su primera doble penetración real, los dos agujeros completamente llenos y estirados al límite.

¡Aaaahhh! ¡Bog! ¡Las dos… al mismo tiempo! — Alya gritó ella, el placer superando rápidamente la sorpresa.

Masachika la agarró fuerte del cabello plateado, tirando de su cabeza hacia atrás mientras comenzaba a follarle el culo con embestidas profundas y brutales.

Te voy a dar una lección a ti por ser una puta infiel — Masachika gruñó con voz baja y cargada de excitación—, y a Bob por follarse a mi novia. Les voy a enseñar a ambos cómo se folla de verdad a una puta como tú, Alya —

Bob, lejos de molestarse, tomó las palabras de Masachika como un reto directo y sonrió con arrogancia, comenzando a embestir con más fuerza desde abajo.

¡Ja! ¿Quieres competir? Te voy a mostrar cómo se folla a una puta como tu novia, maldito nipón —respondió el negro, acelerando el ritmo.

Ambos comenzaron a follar a la rusa al mismo tiempo con fuerza salvaje y sincronizada, entrando y saliendo de su coño y culo sin piedad. Las dos pollas gruesas estiraban sus dos agujeros al máximo, rozándose a través de la delgada pared interna mientras Alya gemía como la puta que era, completamente llena y usada.

¡chertov bog vyshe! —( maldito dios ) diría Alya en éxtasis — ¡trakhni moi shlyusheskiye dyrki! ( Fóllame mis agujeros de puta)

El cuerpo voluptuoso de la dueña de casa se sacudía violentamente entre los dos hombres, sus enormes tetas rebotando con fuerza, los pezones duros y enrojecidos, y sus jugos espesos salpicando con cada embestida doble. El ano de Alya, ya acostumbrado a ser follado por Bob y otros, tragaba la polla de Masachika con facilidad pero seguía apretando con fuerza, contrayéndose alrededor de él mientras su coño chorreaba alrededor de la verga negra.

Masachika aumentó aún más el ritmo, follándola sin ningún cuidado, penetrando su culo con embestidas largas y brutales, poco propias de él.

Fui un estúpido por no follarte como la puta que eras todo este tiempo — Masachika le dijo al oído, tirando más fuerte de su cabello—. Ahora te voy a follar como lo que realmente eres: mi puta personal —

Lejos de disgustarle, a Alya parecía encantarle el trato rudo; sus gemidos se volvieron más altos y desesperados, su cuerpo temblando de placer mientras era doblemente penetrada como una verdadera zorra entre su novio y su amante negro.

Ohh, ¿soy tu puta? — Alya girando la cabeza para ver a su novio, sus ojos azules llenos de lujuria — ¿Vas a hacerme tu mujer, cariño? — chillando mientras era doble penetrada, pero tratando de tomar el control —

¡Slap! ¡Slap!

La peliplateada chilló cuando su amante golpeó su enorme culo, la masa de carne ya teniendo una tonalidad roja por las nalgadas pasadas y el choque de la pelvis de su novio contra su redonda retaguardia.

Oye, puta — dijo Bob apretando las mejillas de la Kujou, teniendo cuidado de no tocar al otro chico — que aquí tu único dueño soy yo — embistiendo con menos velocidad que el novio de la puta, pero llenando la concha de Alya con su verga más grande —

Es mi novia, bastardo — Masachika embistiendo con fuerza el culo de Alya, compensando todas las veces que Alisa le negó su ano cuando él estaba en modo travieso, pegándose al trasero de la rusa —

Soy una puta, soy una puta — Alya repitiendo como un mantra, gritando de placer — ¡trakhni menya! — rebotando entre los dos hombres, sus hombres —

Tanto japones como estadounidense jadearon por los movimientos de la zorra en medio de ellos, las gordas tetas de Alya en frente del chico rapado, el enorme culo enrojecido de la Kujou aplanándose con la pelvis de su novio.

Más — Alya amenazando con romper las pollas del blanco y el negro con sus apretados agujeros —

Ahhhh, Alya — dijo Masachika acariciando las caderas de la peliplateada — te voy a romper tu culo — murmurando —

Zorra — Bob dijo soltando los muslos de la novia de su amigo para agarrar de nuevo ese perfecto culo — te mostraré quién manda en verdad —

Alya gemía como la puta rusa insaciable que tanto había deseado ser, su cuerpo voluptuoso sacudiéndose violentamente entre los dos hombres mientras las pollas de su novio y su amante negro entraban y salían de ella con fuerza brutal y sin control. Sentía cada centímetro grueso y venoso deslizándose dentro de su coño empapado y su culo ya entrenado, los dos miembros rozándose intensamente a través de la delgada membrana que separaba sus dos agujeros, creando una fricción constante que la volvía loca de placer.

Los sonidos húmedos y obscenos llenaban la sala: chapoteos fuertes y viscosos cada vez que las pollas la penetraban hasta el fondo de la dueña de casa, sus jugos blancos y espesos chorreando abundantemente por los muslos de Bob y goteando sobre el sofá.

— ¡Ahhh! ¡Sí! ¡Más fuerte! —gritaba ella entre gemidos roncos y desesperados, moviendo sus caderas con más intensidad para estimular ambas pollas al mismo tiempo, contrayendo sus paredes internas con fuerza para apretarlas.

Masachika, jadeando contra su oreja mientras la follaba el culo con embestidas largas y salvajes, tiró más fuerte de su cabello plateado.

—Esto es lo que querías, ¿verdad, Alya? Ser tratada como una absoluta puta, dejándote follar por cualquiera que tenga una polla dura — el joven nipón se rio agridulce — Mi novia infiel convertida en una zorra común.

Alya, completamente perdida en el éxtasis, respondió entre gemidos ahogados mientras seguía rebotando entre las dos vergas:

— Da… ya khochu byt’ polnoy shlyukhov, zavisimoy ot chlenov! Trakhayte menya kak shlyukhu, kakoy ya yest’! —balbuceó en ruso con voz entrecortada y cargada de lujuria, sus ojos azules vidriosos de placer—.( ¡Sí… quiero ser una completa puta adicta a las pollas! ¡Fóllenme como la puta que soy!)

Masachika entendió perfectamente sus palabras y, excitado al máximo, soltó su cabello solo para agarrarla con fuerza del cuello desde atrás, asfixiándola con firmeza mientras la obligaba a girar la cabeza hacia él. Sin dudarlo, le dio un beso profundo y húmedo, introduciendo su lengua con agresividad dentro de su boca, devorándola mientras seguía embistiendo su culo sin piedad.

El beso entre la pareja era salvaje, lleno de saliva que se escapaba por las comisuras de sus labios, mientras Bob continuaba follándole el coño con golpes potentes desde abajo.

El negro, riendo con arrogancia, soltó una mano para comenzar a darle fuertes nalgadas al enorme y regordete culo de Alya. ¡Slap! ¡Slap! ¡Slap! Cada golpe resonaba fuerte, haciendo que la carne pálida rebotara y se pusiera cada vez más roja e inflamada, las marcas de manos superponiéndose unas sobre otras.

— ¡Ja! Ya escuché cómo se folla a una puta como Alya —dijo Bob con tono burlón mientras seguía penetrándola.

Masachika rompió el beso de golpe, un hilo grueso de saliva conectando sus labios, y miró al negro con desafío mientras seguía destruyendo el culo de su novia.

— No digas tonterías, bastardo. Alya está gimiendo como una puta por cómo le estoy destruyendo el culo.

Alya, entre balbuceos ahogados y gemidos entrecortados en ruso, logró decir con voz rota de placer:

— Ya lyublyu vashi dva chlena… Prodolzhayte razrushat’ moyu pizdu i moyu zhopu… —traducido en su mente como un mantra: (“Amo sus dos pollas… Sigan destruyendo mi coño y mi culo…” )

Kuze, con la respiración agitada, vio cómo los enormes pechos de Alya rebotaban salvajemente con cada doble embestida. En un acto rápido intentó agarrar uno de esos jarrones pesados y suaves con su mano libre, pero Bob había tenido exactamente la misma idea al mismo tiempo.

— Hey — ambos adolescentes dijeron, quejándose de la mano intrusa del otro en su puta — suéltala — más preocupados de follar a la puta que perder el tiempo peleando por las magníficas tetas de la belleza de Rusia —

Ambos terminaron tomando con fuerza una de las enormes tetas de Alya cada uno, hundiendo sus dedos profundamente en la carne blanda y pálida sin ninguna piedad. Apretaron con brutalidad, tomando grandes puñados de sus pechos, pellizcando y tirando de sus pezones rosados y duros mientras intentaban monopolizarlos, sacudiendo y estrujando las tetas de la puta rusa como si quisieran reclamarlas exclusivamente.

Alya gimió de puro placer al sentir cómo sus enormes tetas eran maltratadas y apretadas sin misericordia por las manos de su novio y su amante, su cuerpo temblando entre ellos mientras seguía siendo follada como la zorra que era.

— hhh, denme más duro~ — Alya rogó y ordenó a la vez, cada vez más cerca de su orgasmo — ohh, siento que me van a partir en dos — sudando a más no poder, llevando sus manos a su amplio pecho — ¿Podrán hacerlo? — retando a sus machos —

— Hoh — Robert levantó una ceja, claramente intrigado — estás siendo demasiado arrogante… — embistiendo con fuerza a la rusa desde abajo — ¡Para una simple puta! —

— ¡KYAAAA! — Alya babeó en sus tetas, chillando al tener la enorme verga negra golpeando los espacios más profundos de su coño, siendo suspendida por las manos en sus melones — ¡Bob! — gritando el nombre de su amigo —

La rusa volvió a chillar de placer, esta vez por la brutal embestida a su demasiado lleno culo, su novio pegando la pelvis a su gran trasero, pareciendo como si el japones quisiera que llenar sus intestinos con su gran verga.

— No pensé estar de acuerdo con un maldito americano — El Kuze jadeó en el oído de la fémina, amasando la teta en su poder — Pero si… — retomando sus embestidas, asegurándose de siempre llenar el culo de la rusa — ¿¡Quién te crees que eres!? —

La rusa gritó de placer y dolor, siendo empalada brutalmente por debajo y por detrás, ambos jadeantes adolescentes embistiendo con todo lo que tenían, metiendo y sacando sus pollas de los hambrientos agujeros de la preciosa Kujo, nunca dejando de amasar y apretar esas enormes y jugosas tetas que eran la envidia de toda la academia.

— Fóllenme, ¡Fóllenme! — gritando la rusa a todo pulmón — ¡Я — шлюха для них обоих! — ( Soy una puta para ambos.) con una sonrisa estúpida en su linda carita —

— Eres mi puta, Alya — gruño el novio de la peliplateada, sintiendo su corrida en la punta del pene — Y te voy a marcar ahora, mi sexy ramera rusa —

— No si lo hago yo primero — sonrió el estadounidense antes de apretar los dientes — (Te voy a embarazar, puta) — a punto de llenar la concha de su sexy amante — (Vas a tener un bastardo negro y con pelo plateado) —

Bob y Masachika aumentaron la intensidad de sus embestidas como dos animales en celo, follándola sin piedad ni descanso, convirtiendo el cuerpo voluptuoso de Alya en un mero juguete sexual sacudido brutalmente entre ellos. El japonés embestía su culo entrenado con golpes salvajes y profundos, sacando casi toda su polla solo para clavarla hasta el fondo con fuerza brutal, haciendo que sus nalgas pálidas y enrojecidas rebotaran violentamente contra su pelvis con cada impacto húmedo y sonoro.

Al mismo tiempo, Bob empujaba desde abajo con potencia demoledora, levantando las caderas para enterrar su gruesa polla negra hasta el útero de Alya, estirando su coño empapado al límite mientras sus labios vaginales hinchados tragaban y escupían el miembro oscuro cubierto de jugos blancos y espesos.

Las dos pollas gruesas se rozaban constantemente a través de la delgada pared interna, creando una fricción intensa que hacía que Alya sintiera cada vena, cada pulsación y cada centímetro moviéndose dentro de ella al mismo tiempo. Su cuerpo era sacudido con violencia: sus enormes tetas rebotaban salvajemente, sudor corría por su piel pálida, y sus jugos chorreaban sin control, salpicando los muslos de Bob y el sofá con cada doble penetración.

Ambos seguían compitiendo ferozmente por las enormes tetas de la puta de cabello plateado, hundiendo sus dedos con fuerza en la carne blanda y pesada, apretando, amasando y tirando de ellas sin misericordia. Sus manos se superponían y chocaban mientras intentaban monopolizar aquellos melones perfectos, pellizcando y retorciendo sus pezones rosados y erectos hasta hacerlos enrojecer.

Alya gemía como la rusa puta que era, completamente rota de placer, moviendo sus caderas lo mejor que podía para recibir ambas pollas más profundo.

— Da, trakhayte menya sil’neye! Ya — nevernaya shlyukha, zavisimaya ot chlenov! Prodolzhayte pol’zovat’sya moyey pizdoy i zhopoy kak khotite! —gritaba entre gemidos roncos y desesperados—. (¡Sí, fóllenme más fuerte! ¡Soy una puta infiel adicta a las pollas! ¡Sigan usando mi coño y mi culo como quieran!)

Ambos chicos, sintiendo que ya estaban al borde del orgasmo, aumentaron aún más la fuerza de sus embestidas, convirtiendo la follada en un ritmo animal y caótico. El cuerpo de Alya se sacudía con mayor violencia entre ellos, sus tetas agitándose salvajemente en las manos que las estrujaban, su cabello plateado pegado a su espalda sudorosa, y su rostro mostrando una expresión de éxtasis absoluto con la boca abierta y la lengua ligeramente fuera.

— Ohh — Bob jadeó, chocando su pelvis con la de su puta —

— Mierda — Masachika maldijo, enterrando su verga en el culo de su novia —

Alya reconoció la familiar sensación de ambas pollas hinchándose y palpitando dentro de ella, y en respuesta apretó con fuerza su ano y su coño, contrayendo sus paredes internas con todo lo que tenía para ordeñarlas, ansiosa por recibir los creampies calientes que tanto había llegado a amar.

Después de unos segundos más de follada brutal e implacable, nipón y estadounidense metieron sus pollas lo más profundo posible dentro de la puta mitad rusa.

— ¡OHHHHH! — Alya cerró los ojos, esperando su premio —

Bob fue el primero en correrse con un gruñido fuerte, inundando completamente su útero con chorros espesos y calientes de semen negro. Casi al mismo tiempo, Masachika explotó dentro de su culo, llenando sus intestinos con potentes jets de semen caliente que la desbordaron.

Alya se corrió violentamente con ellos, gritando de placer mientras su coño liberaba un gran chorro potente de jugos claros que salió disparado, empapando el abdomen de Bob y parte del sofá. Su cuerpo convulsionaba sin control entre los dos, sintiendo cómo sus dos agujeros se llenaban hasta rebosar de semen espeso y caliente.

Los tres respiraban pesadamente después del intenso orgasmo triple, sus pechos subiendo y bajando con fuerza mientras el sudor cubría sus cuerpos. Alya estaba completamente perdida en el placer, con los ojos entrecerrados y vidriosos, la boca entreabierta dejando escapar gemidos débiles y saliva que resbalaba por su barbilla. Su cuerpo voluptuoso todavía temblaba por las réplicas del clímax, con ambas pollas todavía enterradas profundamente en su coño y culo llenos de semen caliente.

Masachika fue el primero en moverse. Con la respiración agitada, comenzó a sacar lentamente su polla del culo apretado y ahora completamente inundado de su novia infiel. El ano de Alya, enrojecido e hinchado por la brutal follada, se contrajo visiblemente alrededor de su verga mientras él se retiraba con sonidos húmedos y obscenos: largos y viscosos *schlorp* acompañados de burbujas de semen blanco que escapaban por los bordes del agujero estirado.

Cuando finalmente Masachika salió del culo de su novia infiel con un fuerte y húmedo *pop*, como si se hubiera sacado un corcho, un torrente espeso de semen blanquecino comenzó a brotar inmediatamente del culo abierto de Alya, resbalando en hilos gruesos y pegajosos por sus nalgas redondas y enrojecidas, goteando abundantemente sobre el sofá ya empapado.

Aún fuera del culo de la puta, Masachika soltó unos últimos chorros potentes de semen que salpicaron directamente sobre la espalda arqueada y las nalgas de Alya, pintando su piel pálida con líneas blancas y calientes.

Bob, con una sonrisa arrogante y todavía respirando con fuerza, no esperó mucho. Agarró con sus fuertes manos y brazos musculosos las caderas anchas de Alya y la levantó sin esfuerzo, sacándola de su gruesa polla negra. Sonidos húmedos y chapoteantes llenaron la sala mientras el coño usado y desbordado de la rusa se deslizaba hacia arriba, liberando la verga venosa cubierta de una mezcla espesa de jugos y semen.

— Así es como se llena a una puta — dijo el afroamericano, mirando a su amigo con una sonrisa victoriosa —

En cuanto la polla salió por completo con un *pop* húmedo y obsceno, una gran cantidad de semen blanco y espeso comenzó a salir a borbotones del coño abierto e hinchado de Alya, cayendo en cascadas pegajosas sobre los muslos de Bob y el sofá.

Alya seguía gimiendo débilmente, pidiendo más en ruso entre jadeos entrecortados:

— Bol’she… pozhaluysta… trakhayte menya eshche… ( Más... por favor... fóllame más…)

Como si no fuera nada, Bob la arrojó a un lado con fuerza. El cuerpo exhausto y cubierto de fluidos de Alya cayó pesadamente sobre el sofá en una posición incómoda, con las piernas abiertas y dobladas de forma obscena, su coño y ano aun goteando semen sin control. Su cabeza quedó colgando por el borde del sofá, el cabello plateado cayendo desordenado, pero a Bob no le importó lo más mínimo.

El estadounidense se puso de pie, se acercó y se sentó directamente sobre el estómago suave y sudoroso de la puta mitad rusa. Alya gimió de dolor por el peso repentino que le aplastaba el abdomen, pero el gemido rápidamente se convirtió en uno de placer cuando Bob tomó sus enormes tetas con ambas manos, las juntó con fuerza formando un canal profundo y suave, y metió su polla todavía dura y brillante entre ellas.

— грубый американец — ( estadounidense maleducado) dijo la dueña de casa, exasperada y agotada —

— Si — El Smith ignoró a la peliplateada — Adornos estas bebes —

El negro comenzó a follar aquellas suaves y enormes tetas de la puta rusa con embestidas fuertes y deliberadas, haciendo que la carne pálida y pesada rebotara y se deformara alrededor de su grosor negro mientras la cabeza de su polla salía y entraba por el valle de sus melones, rozando contra su barbilla y labios entreabiertos. Alya solo seguía gimiendo de placer, completamente sumisa y disfrutando el trato degradante.

— Ahhh, tú, tú… — Alya miro a su amante con un puchero, tratando de recuperar el aliento — Ты слишком любишь мои сиськи — ( Amas demasiado mis tetas)

El negro solo compartió una mirada cómplice con su amante, antes de chasquear la lengua cuando Masachika con una sonrisa comemierda agarró la cara de la dueña de casa.

— Tus tetas son las mejores, Alya — El japones dijo, acercando su verga viscosa, llena de sus jugos, a la cara de la segunda idol de la escuela — Tanto como tu boca —

— MMM — La peliplateada abrió la boca, dándole lamidas a su segundo pene favorito — Sabes, Kuze—kun… — sonriendo — mi boca quiere tu gorda polla dentro — lamiendo sus labios — Мне нужно отсосать твой член — ( Necesito chuparte la polla)

El nipón no se hizo de rogar, pero no como la peliplateada esperó.

— Puta… — El Kuze embistió con todo la cara de su hermosa novia — ¿Pensaste que te iba a tratar bien, mi puta infiel? —

La fémina se atragantó con la polla de su amado, la larga verga llenando su garganta y casi provocando sus arcadas, su novio por primera vez follando su boca como ella no quería… externamente.

— (Masachika está follando mi garganta) — Pensó una extasiada Alya, comenzando a mover la boca — MMM~ — lamiendo y tratando de acomodarse para recibir la follada oral del nipón —

— Oye… — Bob se molestó un poco — Aquí Alya es mi puta… —

Alya cerró los ojos cuando el negro apretó sus tetas contra la otra, envolviendo la polla negra con sus levemente enrojecidos pechos, y golpeando sus montículos de carne con fuerza.

— Es la mía, tu solo estás de adorno — Masachika se rio mientras follaba la boca y garganta de la Kujou, viendo satisfecho como su verga se podía notar a través de la garganta de su zorra —

Bob y Masachika continuaron usándola como la puta que era y que tanto adoraba ser, follándola sin piedad en ambos extremos con un ritmo cada vez más salvaje y posesivo. La peliplateada yacía allí, completamente sometida, con su cuerpo voluptuoso sirviendo de juguete sexual para los dos hombres que la penetraban sin descanso.

La mente de la rusa daba vueltas, nunca habiendo imaginado que ser una completa puta se sentiría tan increíblemente bien; si lo hubiera sabido antes, lo habría hecho desde hace años, entregándose sin reservas a cualquiera que quisiera usar sus agujeros.

— (Me volverán loca con sus gruesas vergas ) — pensó la belleza número 1 de la academia —

Masachika aumentó la intensidad de sus embestidas, sujetando con más fuerza la cabeza de Alya mientras metía toda su polla hasta el fondo de la estrecha garganta de la puta mitad rusa. Empujó con brutalidad hasta que sus pesadas bolas le taparon completamente la nariz, obligándola a respirar el aroma fuerte y almizclado de sus huevos mientras su garganta se contraía violentamente alrededor de su grosor, produciendo sonidos húmedos y gorgoteantes de arcadas.

—Ahhh, ya se cómo hacer para que estés aún más apretada — señaló el Kuze con una sonrisa traviesa —

Al mismo tiempo, el novio de la rusa colocó ambas manos alrededor de su delgado cuello y apretó con fuerza, asfixiándola como la puta que era, sintiendo cómo su garganta se hinchaba visiblemente con cada embestida profunda.

Bob, desde arriba, sujetaba con más fuerza sus enormes tetas alrededor de su polla negra, apretando los montículos de carne pálida y suave con tanta intensidad que dejaba marcas rojas intensas en la piel sensible.

— Nada mal, amigo — el negro rio burlesco — eso lo sabía desde los 13 —

El extranjero pellizcaba y estiraba sus pezones rosados sin ninguna misericordia, retorciéndolos y tirando de ellos como si no valieran nada, haciendo que los pechos rebotaran y se deformaran obscenamente con cada embestida entre ellos.

—(Son unos brutos, unos malditos brutos) — Alya pensó con su mente nublada — (Unos sexys y bien dotados brutos) — delirante por el placer abrumador de ser tratada como la absoluta puta que era —

La combinación de la polla gruesa obstruyendo su garganta, las manos fuertes asfixiándola en el cuello, el peso considerable del negro sentado sobre su estómago y las brutales atenciones a sus tetas estaban llevando al límite a la Kujou menor.

— (es demasiado, quiero que paren) — la rusa casi se largaba a llorar — (Necesito que sigan) — Alya aguantó las ganas de tomarse en su propio sofá —

Cada vez le costaba más respirar a la rusa usada por partida doble; sus pulmones ardían, su visión empezaba a llenarse de puntos brillantes y sentía cómo poco a poco iba perdiendo el conocimiento, su cuerpo convulsionando débilmente de placer y falta de oxígeno.

— Ah, no voy a aguantar mucho si sigue chupándola así — dijo el Kuze para sí mismo, aunque su amada logró escucharlo —

Justo cuando la mitad japonesa estaba a punto de quedarse inconsciente, Masachika soltó su cuello de golpe y sacó su polla de lo más profundo de su garganta con sonidos húmedos y viscosos. Largos hilos espesos de saliva conectaban los labios hinchados de Alya con su verga brillante mientras esta salía entre arcadas y tos violentas, dejando su garganta visiblemente enrojecida y su barbilla completamente empapada.

— ja, eres un debilucho de mierda — bufó Bob, aliviado internamente por la oportunidad de tomarse un respiro — no aguantas nada —

Bob se levantó de encima de Alisa, no sin antes darle varias fuertes bofetadas a sus enormes tetas, haciendo que estas rebotaran pesadamente con cada impacto sonoro y dejando las marcas rojas de sus manos impresas en la carne blanda.

El cuerpo exhausto y tembloroso de Alya, aún al borde del sofá, perdió el equilibrio y cayó pesadamente al piso en una posición incómoda y degradante ante la vista de ambos hombres: sus piernas abiertas de forma obscena, su coño y ano aun goteando semen, sus enormes tetas enrojecidas y su rostro manchado de saliva con la cabeza ladeada contra el suelo.

— Ahhh, ahhh — Alya exhaló, incapaz de hablar —

— Nunca te había visto así — Dijo el novio de la dueña de casa pensativo —

— (Yo sí) — pensó el Smith — (Pero nunca me había calentado tanto) — admitió para sí mismo —

— Ma—Masachi — La peliplateada trató de llamar a su amado, pero fue interrumpida —

Después de caer pesadamente al suelo en esa posición degradante, con el cuerpo cubierto de sudor, semen y saliva, la puta rusa apenas había empezado a recuperar el aliento cuando Bob, con una sonrisa cruel y dominante, usó su pie descalzo para voltearla sin ningún cuidado, empujándola como si fuera un simple pedazo de carne usado.

Alya rodó hasta quedar completamente de espaldas sobre el piso frío, sus enormes tetas rebotando pesadamente con el movimiento, sus piernas abiertas de forma obscena y su coño hinchado y enrojecido aun goteando espesos hilos de semen blanco que se deslizaban por su entrepierna.

— ¿Qué carajos crees que estás haciendo, puta? —gruñó Bob con voz ronca y autoritaria, mirándola desde arriba como a una simple zorra barata—. Una puta como tú no merece ni un segundo de descanso. Tu único deber en esta vida es ser una puta y ofrecer todos tus agujeros siempre que te lo pidan. Para eso viniste al mundo, para eso naciste, Alisa Kujou: para ser una ramera infiel que abre las piernas y la boca para cualquiera con polla —

Sin darle tiempo a responder, Bob presionó la planta de su pie con fuerza directamente contra el coño empapado y sensible de la puta mitad rusa, pisándolo en círculos lentos pero brutales. La presión era intensa, aplastando sus labios hinchados y frotando su clítoris hinchado contra la suela de su pie, haciendo que los jugos mezclados con semen salieran a borbotones alrededor de sus dedos. Alya gimió alto, arqueando la espalda mientras su cuerpo reaccionaba con placer masoquista.

— Ahhh~ — Alisa sintió dolor, dolor con una pisca de placer —

Masachika, de pie al lado de ella y con la polla todavía dura y brillante, estaba completamente de acuerdo con el trato.

— Tiene razón —dijo con una sonrisa fría—. Una puta infiel como tú no necesita descansar —

— (¿Ku—Kuze—kun?) — La rusa pensó incrédula—

Acto seguido, Kuze levantó su pie y lo plantó con fuerza sobre una de las enormes tetas pálidas de Alya, aplastando la carne blanda y pesada contra sus costillas. El peso hizo que la teta se deformara obscenamente bajo su planta, el pezón rosado saliendo entre sus dedos mientras él lo pisaba y frotaba con rudeza. Alya gimió más fuerte, su voz entrecortada y temblorosa por la mezcla de dolor y placer.

— Ahh… por favor… denme solo un minuto… para recobrar el aliento… —suplicó entre palabras cortadas y jadeos, su cuerpo temblando bajo los pies de ambos hombres — No sean malos con esta Alya… —

Sin embargo, Alisa fue bruscamente interrumpida cuando Masachika levantó el pie de su teta, solo para plantarlo con más fuerza directamente sobre su cara hermosa y enrojecida. La planta de su pie cubrió la boca y nariz de Alya, presionando su cabeza contra el suelo mientras le aplastaba las mejillas.

— Aunque Bob sea un idiota, en esto estoy de acuerdo con él —gruñó Masachika con tono posesivo y cruel—. Una puta infiel como tú no merece descansar. Tu lugar es siendo usada.

— Ja, primera vez que suenas como un hombre — se rio Robert, aun apoyándose en la concha mojada de su amante—

Alya, con los ojos vidriosos de lujuria y sumisión, sacó la lengua y comenzó a lamer obedientemente el pie de su novio, pasando su lengua húmeda y caliente por la planta y entre los dedos, lamiendo con devoción mientras gemía ahogadamente bajo la presión.

— (Me van a volver una puta barata como Suou—san) — la peliplateada temió por su cordura — (Quizás no sea tan malo) — disfrutando de ser denigrada así —

Bob siguió pisando el coño hinchado y empapado de la puta rusa con más fuerza, aplastando sus labios vaginales sensibles contra el suelo mientras movía su pie en círculos agresivos y presionaba su talón directamente contra el clítoris hinchado, frotándolo con rudeza. Los jugos mezclados con semen brotaban alrededor de su planta con cada movimiento, dejando un charco brillante bajo las nalgas de Alya.

— ¿Cuánto tiempo más vas a seguir tirada en el piso como una puta tonta? —gruñó Bob con desprecio, aumentando la presión sobre su coño—. Levántate y ofrece tus agujeros como la zorra que eres.

Alya intentó responder, abriendo la boca para suplicar, pero Kuze presionó su pie con mucha más fuerza contra su cara, cubriéndole completamente la boca y nariz mientras movía el pie de un lado a otro, restregando su planta contra sus labios y mejillas, ahogando cualquier palabra. La peliplateada solo pudo emitir gemidos ahogados y vibraciones contra la piel de su novio.

— (Nunca espere hacerlo esto a una chica) — Masachika pensó, algo asqueado consigo mismo — ( pero si a mi Alya le gusta eso…) — encogiéndose de hombres —

De repente, Bob levantó el pie del coño de Alya solo para dejarlo caer con fuerza brutal sobre su estómago plano y suave. El impacto hizo que todo su cuerpo se sacudiera y un fuerte gemido de dolor escapara de sus labios. El negro comenzó a retorcer el pie con saña, aplastando y masajeando su abdomen con rudeza, hundiendo el talón en su carne mientras observaba cómo la puta se retorcía bajo él. Alya, con las pocas fuerzas que le quedaban, intentó moverse y escapar de la presión, pero su cuerpo exhausto apenas respondía.

— Eres una puta inútil —escupió Bob con una risa cruel, viendo cómo ella se esforzaba débilmente—. No sirves ni para recibir un castigo como se debe —

— Oye, no te pases — dijo el Kuze serio, levantando el pie de la cara de su novia — Alya sirve para muchas cosas — defendiendo a su novia, pero no de la mejor forma —

El negro ignoró a su amigo y dejó de pisar el estómago de Alisa y se agachó con rapidez, agarrando con fuerza el cabello plateado de Alya con su mano grande y oscura. Jaló con brutalidad hacia arriba, obligándola a incorporarse mientras le hablaba a Kuze:

— Hazte a un lado, nipón. Tengo que castigar a esta puta mala que no sigue órdenes.

Con un tirón fuerte y doloroso, Bob arrastró a la puta de Alya por el cabello, obligándola a gatear torpemente por el piso. Alya gemía de dolor con cada tirón, las lágrimas acumulándose en sus ojos mientras balbuceaba en ruso entre quejidos:

— Ne tak grubo… bolit… ya shlyukha, no vsyo ravno bolit…

(“No tan rudo… me duele… soy una puta, pero igual duele…”)

Alya se preguntó también… ¿por qué su Masachika no hizo nada?

A Bob no le importó en absoluto la súplica de su amante. Siguió jalándola del cabello hasta ponerla de rodillas frente a él en el centro de la sala. Sosteniéndome firmemente por la melena plateada con una mano, la obligó a mantener la cabeza en alto mientras con la otra tomaba la base de su gran polla negra, gruesa y venosa, todavía brillante por los fluidos anteriores.

El Smith agitó su enorme polla pesadamente como si fuera un gran bate de carne, apuntando directamente a la hermosa cara de la puta rusa.

— (Ahí viene) — la Kujou pensó —

Alya apretó los dientes y cerró los ojos por un momento, sabiendo exactamente lo que venía. El negro ya la había castigado de esta forma en otras ocasiones, y su cuerpo temblaba de anticipación y miedo excitado mientras esperaba el castigo.

Bob miró desde arriba a la puta de rodillas con una sonrisa sádica y arrogante, sosteniendo todavía su gruesa polla negra por la base como un arma mientras la agitaba pesadamente frente al rostro enrojecido de Alya.

— Esto es exactamente lo que le pasa a una puta cuando no obedece las órdenes de su amo —gruñó con voz profunda y autoritaria—. Las zorras como tú necesitan aprender su lugar.

— (Veamos que tiene en mente) — el Kuze pensó curioso, queriendo saber qué hará el bastardo con su novia —

Sin previo aviso, el Smith comenzó a golpear la mejilla de la ojiazul con la pesada polla, dándole pequeños pero firmes golpes que resonaban húmedamente contra su piel. La cabeza gruesa y caliente dejaba marcas brillantes de preseminal pegajoso en su mejilla pálida con cada impacto, estirando ligeramente la carne suave de su rostro.

— Aunque no puedo culparte del todo… —continuó Bob riendo—, sé que eres una idiota que solo piensa con los agujeros. Una puta barata adicta a pollas grandes, especialmente las negras —

Alya, creyendo que el castigo había terminado con las palabras, abrió ligeramente uno de sus ojos azules con esperanza. En ese mismo instante, Bob descargó un poderoso golpe con su gruesa polla directamente contra su cara. ¡Slap! El sonido húmedo y carnoso resonó fuerte mientras la pesada verga impactaba contra su mejilla, dejando una marca rojiza visible de inmediato. Luego vino otro, y otro, y otro más, alternando entre ambas mejillas, su frente, sus labios y hasta su nariz.

Cada golpe era más fuerte que el anterior, haciendo que la cabeza de la Kujou se moviera bruscamente de lado a lado. La gruesa polla negra dejaba marcas claras del grosor del miembro en su hermosa cara de puta, mezclándose con las huellas rojas de manos que ya tenía en sus enormes tetas y culo. Sonidos húmedos y obscenos llenaban la sala con cada *slap* mientras hilos de precum y saliva volaban.

La puta mitad rusa se quejaba entre golpe y golpe, su voz entrecortada y lastimera:

— ¡Ahh! ¡Me duele! ¡Por favor! Una polla debería estar metida en mi culo o en mi coño… ¡no golpeándome la cara como a una puta barata! — declaró Alisa —

Sus protestas, lejos de detener al negro, solo avivaron más su sadismo. Bob aumentó la fuerza de los golpes, azotando ahora su cara con mayor brutalidad. La pesada polla negra impactaba con fuerza contra sus mejillas, dejando marcas más pronunciadas y rojas, cubriendo su rostro de precum brillante y haciendo que sus ojos se llenaran de lágrimas de dolor y humillación excitada.

Masachika, que observaba la escena con atención mientras su propia polla palpitaba dura, se acercó lentamente. Ver a su novia infiel recibiendo el castigo como la puta que era lo excitaba de una forma enfermiza. Se acercó a Bob para comentar con una sonrisa oscura:

— Aunque no te soporto, americano… tengo que admitir que es una gran forma de castigar a una puta como Alya. Mírala… recibiendo cada golpe en esa cara de zorra como se merece — el japonés señaló divertido —

Alya permaneció de rodillas, jadeando y gimiendo mientras su rostro enrojecido y marcado seguía recibiendo los duros golpes de polla del negro, completamente sometida y usada.

Kuze se acercó a Alya con paso lento y decidido, posicionándose justo frente a la puta que seguía recibiendo su merecido castigo, su polla dura y palpitante balanceándose pesadamente a escasos centímetros del rostro ya enrojecido y marcado de Alya.

La peliplateada permanecía de rodillas, jadeando y con lágrimas de humillación y placer brillando en sus ojos azules mientras Bob continuaba azotando su cara con la gruesa polla negra.

— Esto es exactamente lo que te mereces por ser una puta infiel —dijo Masachika con voz baja y cargada de excitación posesiva, mirándola desde arriba con una sonrisa oscura—. Pero aún no es suficiente. Una sola polla no alcanza para castigar a una zorra como tú. Así que yo también voy a castigarte por ser tan puta —

Sin esperar respuesta, Kuze agarró con fuerza el cabello plateado de Alya con una mano, tirando de su cabeza hacia atrás para exponer mejor su rostro, mientras con la otra tomaba la base de su propia polla. Al igual que Bob, comenzó a golpear fuertemente su cara con la verga, azotando sus mejillas, frente, labios y nariz con golpes húmedos y sonoros. Cada impacto dejaba marcas rojizas del grosor de su miembro y dejaba rastros brillantes de precum pegajoso sobre su piel pálida.

Bob, lejos de protestar, solo sonrió con satisfacción al ver al novio de la puta mitad rusa uniéndose al castigo, claramente de acuerdo en disciplinar a la zorra infiel para que aprendiera a ser una buena puta.

— Eso es, nipón. Castiguémosla juntos para que esta ramera aprenda su lugar —gruñó el negro con aprobación, aumentando también la fuerza de sus golpes.

Alya gemía de dolor y placer entre cada impacto, su hermoso rostro cada vez más enrojecido y cubierto de precum. Entre sollozos entrecortados intentó suplicar en ruso:

— Pozhaluysta… dajte mne otdokhnut’ nemnogo… bolit… (Por favor… déjenme descansar un momento… me duele…)

Sin embargo, sus palabras fueron brutalmente interrumpidas cuando ambos hombres aumentaron la velocidad y la fuerza de los golpes. Bob y Masachika, sin decir una sola palabra más, comenzaron a azotar su cara de forma alternada y constante, golpeando diferentes partes de su hermoso rostro de puta para que nunca dejara de recibir impactos. La polla negra de Bob golpeaba una mejilla mientras la polla de Kuze azotaba la otra, luego invertían, golpeaban su frente, sus labios hinchados y hasta su nariz, produciendo constantes sonidos húmedos y carnales *slap, slap, slap*.

Alya abrió la boca para intentar decir algo más, pero en ese preciso instante ambos pensaron lo mismo. Dejaron de golpear su hermoso rostro —ahora completamente lleno de marcas rojas y cubierto de precum brillante— y, en un movimiento rápido y sincronizado, metieron las puntas gruesas de sus pollas al mismo tiempo dentro de la cálida y húmeda boca de la puta.

— ¡Mmm! — abrió los ojos Alisa a más no poder —

Alya se vio forzada a abrir la boca al máximo, sus labios estirados dolorosamente alrededor de las dos cabezas gruesas que invadían su cavidad oral. Parecía una ardilla con exceso de bellotas en la boca: sus mejillas se hincharon obscenamente al límite, tensándose hasta el extremo mientras las dos pollas forzaban su mandíbula y llenaban completamente su boca, rozándose entre sí contra su lengua y el interior de sus mejillas.

— Ohh — Masachika apretó los dientes—

— Maldita sea, que boca tienes — El Smith le dijo a su puta —

Bob y Masachika se detuvieron por un instante, sus pollas aún con las puntas metidas profundamente en la boca estirada de Alya, y se voltearon a mirarse como dos depredadores hambrientos que acababan de encontrar a la misma presa perfecta. Sus ojos brillaban con lujuria y competencia mientras empujaban sus caderas al mismo tiempo, metiendo más profundidad sus gruesas pollas dentro de la cálida y húmeda cavidad oral de la puta mitad rusa.

Las mejillas de Alya se hincharon aún más obscenamente, tensándose al límite mientras las dos vergas forzaban su boca hasta el extremo, rozándose entre sí contra su lengua empapada en saliva espesa.

— ¿Qué carajos crees que estás haciendo metiendo tu polla en la boca de mi novia? —gruñó Masachika con tono posesivo, mirando al negro con desafío mientras empujaba su verga aún más adentro de la garganta de Alya, obligándola a abrir más la mandíbula—. Esta garganta de puta infiel es mía para follármela.

Kuze siguió empujando con fuerza, metiendo varios centímetros más de su polla dentro de la boca caliente y babeante de Alya para demostrar que él sería quien le follara la garganta como se merecía. Bob soltó una risa baja y arrogante, sin retroceder ni un centímetro.

— Yo pensaba hacer exactamente lo mismo con la boca de mi puta, como siempre lo hago —respondió el negro, empujando también su gruesa polla negra más profundo, sintiendo cómo la lengua de Alya se apretaba inútilmente contra ambos miembros—. Esta zorra rusa ya sabe cómo tragar mi verga hasta el fondo.

Ambos sabían que ninguno iba a retirar su polla de la cálida boca de la puta. Bob, con una sonrisa competitiva, le propuso sin apartar la mirada de Kuze:

— Entonces hagámoslo así: ambos vamos a follarle la boca al mismo tiempo. El que se corra primero pierde. El ganador podrá follarse cualquier agujero de esta puta que quiera, sin pedir permiso ni considerar a la zorra. ¿Aceptas? — el negro lanzó el guante —

Alya, todavía con la boca peligrosamente llena de las dos pollas, escuchaba con molestia cómo planeaban usarla como un simple objeto de apuesta. Sus ojos azules brillaron con un toque de irritación, pensando para sí misma que los iba a dejar secos a ambos.

— (Piensan que soy una puta cualquiera, ¿eh?) — se molestó la fémina al ser menospreciada así — (les voy a enseñar con quien se están metiendo) —

Decidida, movió su lengua todo lo que podía entre las puntas de las dos pollas, lamiendo y presionando contra ellas mientras su abundante saliva caliente cubría el resto de los miembros que sobresalían de sus labios estirados, goteando en gruesos hilos por su barbilla y cayendo sobre sus enormes tetas.

— Claro que acepto — Kuze aceptó la propuesta con una sonrisa oscura.

Ambos hombres agarraron con fuerza la cabeza de la puta de cabello plateado, uno por cada lado, sujetando su melena con dedos firmes. Sin más preámbulos, comenzaron a moverse dentro de su boca cálida y estrecha, empujando y sacando sus pollas de forma alternada y luego al mismo tiempo, follándole la cara con embestidas cada vez más profundas.

— Oh, fuck yeah — embistiendo el Smith la cara de su amante, tratando de acaparar el espacio oral con su verga más larga y gruesa — chupa toda mi verga, Alizorra —

— Vi lo mucho que te gustó chupar toda mi polla Alya — sonrió confiado el pelicafé — así que haré que te acostumbres —

Alya comenzó a gemir como la puta que era, vibraciones roncas y ahogadas escapando alrededor de las dos vergas que invadían su boca. Sentía cómo ambas pollas entraban y salían, recorriendo todo el interior de su boca de zorra, frotándose contra su lengua, el paladar y el interior de sus mejillas hinchadas y estiradas al máximo. Su saliva brotaba sin control por las comisuras de sus labios, creando un desastre viscoso mientras era usada brutalmente entre los dos.

— (Me van a romper la mandíbula si siguen así) — notó la belleza de Rusia, siendo doble embestida en su linda carita — (¿Quién será la que me la rompa?) — Pensó emocionada —

La enorme polla negra de su amante, aquel estudiante seductor que estrenó su apretado recto, o la polla más pequeña, pero igual de buen tamaño de su novio, el chico que amaba y le quitó la virginidad…

— Oh, estás demasiado emocionada, Alya — suspiró el novio de la chica, viendo la cabeza de la puta moverse por cuenta propia — debiste haberme dicho que querías hacerme una garganta profunda —

— ¿De qué hablas, amigo? — contestó el Smith, tirando de las trenzas de cabello en su mano — está puta está loquita por una verga negra como la mía, no tu pequeño pene —

— No tiene nada de pequeño — el Kuze no se sintió intimidado — Alya es una zorra que no necesita una polla tan grande, yo la haré gozar como la ramera que es —

Ambos comenzaron a aumentar la velocidad de sus movimientos, follando la boca de la puta mitad rusa con embestidas más rápidas y brutales. La cálida cavidad oral de Alya se convirtió en un desastre húmedo y ruidoso mientras las dos pollas gruesas entraban y salían más rápido, golpeando contra su lengua, el fondo de su garganta y el interior de sus mejillas hinchadas.

Alya gimió de placer como la puta obediente que era, vibraciones roncas y ahogadas escapando alrededor de los dos miembros que la llenaban, su saliva brotando en abundancia y goteando por su barbilla y cuello hasta caer sobre sus enormes tetas rojas que rebotaban con cada embestida.

— (oni skoty) — Alya pensó, casi inconsciente por la falta de aire — (Son unos brutos…) — rindiéndose a sus hombres — (Mis brutos) —

Los dos hombres se volvieron aún más rudos con la puta mitad rusa, tirando de su cabello plateado con fuerza y usando su cabeza como un simple juguete sexual. Alya no podía hacer nada más que ser una puta obediente, sabiendo que si se resistía demasiado sería castigada otra vez con una golpiza en la cara con las mismas pollas que ahora le follaban la boca. Los hombres siguieron aumentando el ritmo mientras discutían acaloradamente sobre a quién le pertenecía realmente la puta de Alya.

— Esta zorra rusa es mía —gruñó Masachika, empujando su polla con fuerza—. Yo fui quien le quitó la virginidad.

— Mía, nipón. Esta puta ya sabe quién tiene la mejor verga —replicó Bob con arrogancia, tirando más fuerte del cabello de Alya.

Los estudiantes movieron la cabeza de la puta con tanta fuerza que sus enormes tetas rojas y marcadas golpeaban contra los muslos de ambos hombres con cada embestida. Alya solo intentaba aguantar como una buena puta, resistiendo ambas pollas dentro de su cálida boca mientras las embestidas se volvían cada vez más salvajes. Su mente daba vueltas por la falta de aire y el placer degradante, pero seguía chupando y lamiendo todo lo que podía.

Llegó un punto en que ambos no se conformaron solo con follarle la boca. Como si hubieran tenido la misma idea al mismo tiempo, Bob y Masachika tomaron con aún más fuerza el cabello de la puta, sujetándola con firmeza. En un movimiento sincronizado y brutal, sacaron sus pollas casi por completo de su boca solo para empujar con fuerza al mismo tiempo, metiendo sus gruesas vergas directamente en la garganta de Alya.

— Oh, siii — dijeron ambos hombres al unísono —

La puta mitad rusa sintió cómo su garganta era estirada al máximo por las dos pollas gruesas que invadían su interior al mismo tiempo. Entró en pánico al no poder respirar bien, sus ojos azules abriéndose desmesuradamente mientras fuertes arcadas sacudían su cuerpo. Su garganta se contraía violentamente alrededor de los dos miembros, produciendo sonidos húmedos y grotescos de ahogo.

— (Ya no puedo aguantar más) — pensó aterrada la puta —

Su cuerpo reaccionó instintivamente: comenzó a manotear desesperadamente contra los muslos de ambos hombres y a mover los pies en espasmos violentos, intentando salir de las pollas que la asfixiaban. Sin embargo, era completamente inútil. El fuerte agarre de los dos hombres en su cabeza y cabello la mantenía completamente inmovilizada, con gran parte de las pollas —tanto la negra como la blanca— enterradas profundamente en lo más profundo de su garganta estirada.

— Oh, nunca habías estado tan entusiasmada por chupar pollas — Bob leyó mal los gestos de su zorra —

— Mi Alya es una zorra amante de pollas~ — cantó el Kuze, dominado por el placer —

Bob y Masachika soltaron un fuerte gemido al unísono al compartir el mismo agujero de la puta mitad rusa, sintiendo cómo la garganta apretada y caliente de Alya se contraía violentamente alrededor de sus dos pollas gruesas. La peliplateada apenas podía respirar, sus fosas nasales dilatadas y sus ojos llenos de lágrimas mientras luchaba por conseguir algo de oxígeno entre las brutales invasiones.

— Ahora sí las cosas se van a poner serias, nipón —gruñó Bob con una sonrisa sádica, comenzando a follar la garganta de la puta con movimientos lentos pero profundos, estirando su garganta al máximo con cada centímetro que empujaba.

Kuze no se quedó atrás y empezó a mover sus caderas también, follando la garganta compartida de su novia infiel con la misma intensidad. Alya solo podía emitir sonidos ahogados y gorgoteantes, pidiendo aire desesperadamente mientras se decía a sí misma en su mente que acaso querían matarla ahogándola con sus pollas. Al principio ambos entraban y salían lentamente, acostumbrándose a compartir el mismo agujero estrecho, sintiendo cómo sus pollas se rozaban y presionaban una contra la otra dentro de la garganta constreñida de la rusa.

Después de unos segundos de esa tortura lenta y profunda, ambos decidieron que ya era hora de ir en serio. Empezaron a follarla mucho más fuerte y rápido, convirtiendo la garganta de Alya en un túnel húmedo y usado sin piedad.

Las dos pollas entraban y salían casi al mismo tiempo con embestidas brutales y sincronizadas, abultando visiblemente su cuello esbelto con cada penetración profunda. Su garganta se estiraba obscenamente alrededor de los dos grosor, contrayéndose y convulsionando mientras producía sonidos húmedos, gorgoteantes y ahogados constantes.

Saliva espesa y burbujeante brotaba por las comisuras de los labios estirados de Alisa, goteando abundantemente por su barbilla y cayendo sobre sus enormes tetas.

— Tu trabajo como puta no acaba hasta que estés muerta, zorra —gruñó Bob mientras follaba su garganta sin misericordia.

Con su mano libre tomó uno de los enormes pechos de la puta mitad rusa y comenzó a jalarlo y apretarlo con fuerza, hundiendo sus dedos oscuros en la carne blanda y dejando más marcas rojas. Al mismo tiempo, levantó uno de sus pies y volvió a pisotear con fuerza el coño hinchado y empapado de Alya, frotando su planta contra sus labios vaginales y clítoris con rudeza.

Kuze, al ver esto, no se quedó atrás. Tomó el otro enorme pecho libre de su novia y lo apretó con la misma brutalidad, tirando del pezón rosado mientras competía con el negro por pisar el coño de la puta.

— Yo debo castigar este coño de puta infiel —gruñó Kuze, presionando su pie con fuerza contra el monte de Venus de Alya.

— Este coño es mío y soy yo quien siempre lo castiga por ser una mala puta —replicó Bob aumentando la presión de su pie.

Ambos aumentaron aún más la fuerza de sus embestidas en la garganta de Alya, follándola como si quisieran romperla. La puta de Alya, ya completamente rendida, cerró los ojos y abrazó con sus brazos los muslos fuertes de sus dos machos, moviendo su cabeza hacia adelante lo poco que podía para tragar todos los centímetros posibles de polla blanca y negra.

Ninguno de los chicos se quejó cuando sus cuerpos chocaron. Exclamaron de triunfo cuando la ramera tragó ambas pollas casi por completo, la verga negra llegando a lo más profundo de la boca de Alya, pero la de Masachika no se quedó muy atrás.

— Oh, you’re the baddest bitch —halagó el negro a su amante en inglés.

— Alya, se ven nuestras pollas dentro tuyo —rio el novio de la chica, notando lo enganchada que estaba la garganta de la zorra.

— Mmm —la puta babeó aún más alrededor de las vergas y bolas de los hombres que adoraba.

Ambos hombres comenzaron a jadear y embestir la cara de la idol de la escuela más erráticamente a medida que pasaron los minutos, agarrando las tetas de Alya tanto para castigarla como usarlas para soporte, porque la sexy zorra… nunca dejó de usar la lengua.

— Ahhh — Masachika pegó la cara de su novia puta a las pelvis de su amigo y la suya — Mierda, mierda~ — restregando sus bolas en la cara de la dueña de casa — Ah, ¡Alya! — rugiendo —

— (Ja, gané) — sonrió Bob, apenas aguantando las ganas de correrse en la boca de su puta favorita —

Alya se ahogó en las pollas de sus hombres cuando su novio se corrió directamente en su esófago, la polla más pequeña pero aun así bien gruesa palpitando como loca dentro de su agujero oral, llenándola con ese espeso y agridulce semen que tanto le gustaba antes recibir en su estómago… y ahora adorando el sabor de la corrida.

— (kakoye vkusnoye moloko) — Alya soltó los muslos de su amante y su novio para finguerear su mojada concha — (Que rica leche) — pensó la puta apenas consciente —

El japones solo jadeó, tratando de ignorar el aura de condescendencia del hombre que estaba compartiendo la boca de la Kujou con él, antes de soltar la cabeza de Alya para sacar la verga de la puta y caer al sofá.

— Oh, Kuso, tu boca es genial, Alya — trató de recuperar el aire el otrora Suou —

— Je, lo es… — Robert sonrió, aún con toda la polla negra dentro de la zorra blanca — Y por eso ella necesita un hombre de verdad que sepa aprovechar sus dotes, ¿Verdad? — moviendo la cabeza de Alya arriba y abajo, haciendo como si ella estuviese asintiendo —

— (Bol’she, ya khochu bol’she) — La Kujou cerró los ojos y babeó en la verga dura dentro de su cavidad oral — (más, quiero más) —

— Sabía que dirías eso — El Smith esta vez leyó bien los gestos de su zorra —

El negro sacó lentamente su gruesa polla de la boca de la puta mitad rusa, disfrutando cada centímetro que salía mientras Alya producía sonidos húmedos y viscosos, gorgoteos ahogados y arcadas suaves que resonaban en la sala. Hilos largos y espesos de saliva mezclados con precum y semen conectaban sus labios hinchados y rojos con la cabeza brillante de la verga negra.

Una vez el estadounidense sacó su polla por completo con un audible *pop* húmedo, Bob la colocó pesadamente sobre la cara de la puta de Alya, restregando la longitud caliente y venosa contra su mejilla, nariz y labios mientras ella tosía violentamente, tratando de recuperar el aliento después de la brutal garganta profunda que acababa de recibir. Ninguno de los hombres que le habían follado la garganta antes había sido tan brusco y despiadado.

Alya apenas había empezado a respirar cuando sintió cómo el negro volvía a agarrarla con fuerza del cabello plateado, levantándola una vez más hasta ponerla de pie sobre sus piernas temblorosas y débiles.

— ¿Cuántas veces tengo que decírtelo, puta? —gruñó Bob con voz dominante y cruel—. Eres una puta y las putas no merecen descanso. Tu único propósito es servir pollas —

— Ahhh~ — gimió la belleza con la garganta desecha por la doble garganta profunda —

Con un fuerte empujón el extranjero la arrojó sobre el sofá, haciendo que Alya cayera en cuatro patas como la puta que era, con su enorme culo regordete y marcado levantado obscenamente hacia él.

Sin piedad, Bob comenzó a darle fuertes nalgadas en su trasero pálido y redondo, haciendo que la carne rebotara y se pusiera aún más roja con cada impacto sonoro. Alya gimió de dolor y placer, balbuceando en ruso entre quejidos:

— Pozhaluysta, bud’ pomilostive k moyey zhopke… yeye uzhe tak mnogo raz shlepaly… (Por favor, ten piedad de mi culo… ya lo han azotado tantas veces…)

El negro la ignoró por completo y, agarrando sus anchas caderas, metió su gruesa polla negra de un solo empujón brutal en el culo de Alya. La puta soltó un gemido largo y profundo de placer, arqueando la espalda mientras su ano entrenado tragaba la verga hasta el fondo.

Kuze, sentado en el sofá, observaba la escena con una mezcla de excitación y lamento por haber perdido la apuesta, su polla todavía semierecta mientras veía cómo su novia infiel era follada en el culo por el negro.

— Mierda… — maldijo el japonés, acariciando su verga — Ponte duro amigo, no podemos perder aquí — dándole ánimos a su verga —

Bob siguió follando el culo de la puta mitad rusa con embestidas fuertes y profundas, haciendo que sus nalgas rebotaran contra su pelvis. De repente, la levantó en sus brazos poderosos y le hizo un full Nelson a la puta, sujetándola firmemente por detrás mientras la penetraba. Alya quedó completamente expuesta ante su novio, con las piernas abiertas y dobladas, su coño hinchado y goteante y su ano estirado alrededor de la polla negra perfectamente visibles. Sus enormes tetas rebotaban con cada embestida mientras Bob la follaba en el aire.

— Así es mucho mejor para mostrarle cómo se folla a una puta de verdad —gruñó Bob con arrogancia, mirando a Kuze mientras continuaba penetrando a Alisa sin piedad.

Alya, completamente inmovilizada en el aire y a merced del negro, gimió entrecortadamente en ruso:

— Ne day mne upast’… nesmotrya na to, chto ya shlyukha, ya mogu povredit’sya… (No me dejes caer… a pesar de que soy una puta, podría lastimarme…)

Su cuerpo voluptuoso temblaba suspendido, completamente a disposición de Bob mientras este la follaba como una muñeca sexual en esa posición humillante y expuesta.

— Así es como un hombre debe follar a una zorra, nipón — jadeó el Smith, desafiando a su amigo — Mira como goza mi zorra de mi enorme polla negra —

— Ahhh, YA ne tvoya shlyukha~ —. gimió la belleza de Rusia, siendo embestida en el aire — (No soy tu puta) — pensando abriendo los ojos para ver a su novio con sus grandes ojos azules, tan bellos como su cuerpo era voluptuoso — YA ikh obe shlyukhi — viendo con una sonrisa como su amado se levantó, la polla desafiando al aire — (Soy la puta de ambos) —

La rusa agradeció la posición en la que la puso su amante negro, no solo por la enorme polla llenando su apretado culito y haciendo que todo su cuerpo se sacuda en su agarre, sino que le daba acceso al hombre que amaba a su necesitado coño…

— Masachika—kun~ — la rusa sonrió como una puta — Necesito tu polla~ —

La fémina chilló cuando el molesto Smith la levantó más, taladrando su recto por detrás, moviéndose tan fuerte que todo su cuerpo se sacudió en el agarre del negro.

— Solo necesitas mi verga, cariño — dijo el negro, mirando a su rival desafiante — Que Kuze se masturbe como todo un cornudo —

El negro tenía todo planeado, follar a la puta a una altura que su amigo no podía llegar, el coño de la puta mojando sus bolas y la estrechez del culo de Alya para disfrutar a sus anchas…

Excepto por un detalle, que el Kuze le iba a hacer notar a su ‘amigo’.

— Se equivocaron — acercándose a Alya, quien abrió los ojos al ver a su novio agarrar su dura polla — Alya es mi puta — apuntando al ya ocupado ano de la rusa con su verga, aprovechando que su amigo lo dejo a la altura de su pelvis —

Alya sintió cómo Kuze comenzaba a frotar la cabeza gruesa y caliente de su polla contra la entrada ya ocupada de su culo, presionando contra el ano estirado que seguía siendo brutalmente follado por el negro que la mantenía inmovilizada en full Nelson. El japonés, con voz ronca y posesiva, le dijo mientras frotaba su verga contra el agujero ya lleno:

— Si yo soy el dueño de Alya, entonces tengo que competir por sus agujeros de puta. Ya que me pertenecen … Ya subestimé lo puta que podías llegar a ser. Estoy seguro de que podrás aguantar dos pollas en tu culo — dijo el Kuze —

— (Mogut li dva petukha proniknut’ vnutr’?) —se preguntó la rusa aterrada — (¿Podrán entrar dos pollas dentro?)

La puta mitad rusa tenía una mezcla de miedo y excitación desbordante ante la posibilidad de que las dos grandes pollas que ya la habían follado cabrían ambas en su pequeño culo. Su ano ya estaba estirado al límite alrededor de la verga negra de Bob, palpitando y contrayéndose, y la idea de meter una segunda polla le provocaba punzadas de temor pero también una excitación tan intensa que su coño goteaba sin control.

— Espera, Nipón — se sorprendió el Smith — ¿Qué vas a hacer? —

Kuze tomó con fuerza su polla y, de un fuerte empujón, metió su verga en el culo de la puta junto a la de Bob. Ambos hombres soltaron un gemido profundo y gutural de placer al sentir cómo el ano apretado y caliente de Alya los envolvió a los dos al mismo tiempo, contrayéndose con fuerza alrededor de sus pollas que se rozaban dentro de ella.

Alya gimió como la puta que era, un grito largo y ronco escapando de su garganta al sentir por primera vez su primer doble anal, el ardor intenso y la sensación de estar completamente llena y estirada al límite recorriendo todo su cuerpo.

El negro, lejos de incomodarse por compartir el culo de la puta, gruñó con placer:

— Joder, su culo está demasiado apretado amigo… — Robert gozó — (No está nada mal) —

El pensamiento del Smith fue interrumpido cuando Alya soltó un gemido agudo de dolor y placer al sentir cómo ambas pollas se acomodaban dentro de su ano, el tejido sensible ardiendo mientras punzadas intensas de dolor y placer le recorrían la espalda.

Los estudiantes reanudaron su competencia salvaje y comenzaron a moverse, follándola el culo a Alisa fuertemente con embestidas profundas y brutales. Las dos pollas entraban y salían de su ano estirado con fuerza, rozándose constantemente dentro de ella, alternando y luego golpeando al mismo tiempo, abriendo su agujero al máximo con cada penetración.

El ano de Alya se contraía desesperadamente alrededor de los dos miembros en su culo, produciendo sonidos húmedos y obscenos mientras sus nalgas rebotaban y se sacudían con violencia. Cada embestida era más profunda y salvaje que la anterior, haciendo que su cuerpo se sacudiera en el agarre de Bob como una muñeca rota, sus enormes tetas rebotando pesadamente y su coño goteando jugos claros sin parar.

— Uohhhh~ — gimió Alya, rendida a su puta interior — Oni mne zadnitsu naderut (Me van a romper el culo) — diciendo en ruso siendo doble embestida analmente —

Alya estaba babeando abundantemente sobre el pecho de Kuze, que estaba frente a ella. En lo único que podía pensar era en las pollas, su mente completamente nublada por el placer. Murmuraba incoherentemente en ruso entre gemidos y babas:

— Bol’she chlenov… chernykh i belykh… khочу bol’she… (Más pollas… negras y blancas… quiero más…) — Escucharon los hombres dentro del culo de la idol de la academia —

Mientras sentía cómo la polla de Bob entraba con una fuerte embestida hasta lo más profundo de su culo.

— ¡Pene negro! —chilló Alya, aferrándose con fuerza a los hombros de Kuze mientras su cuerpo convulsionaba de placer. Su novio empujaba hacia abajo mientras Bob hacía lo mismo hacia atrás, introduciendo un pene en la parte superior. El anillo exterior de su trasero se estiraba y estimulaba constantemente mientras luchaban por espacio dentro de ella.

— Maldita puta — Insulto Masachika a su novia, enterrando la verga en el culo usado de la Kujou — Mírame a mí —

— ¡Pene blanco! — Ahora la puta chilló mirando a su amado, a merced de los dotados hombres — ¡Ambos están dentro de mi culo! — gritando en japonés —

— Si, ambos te estamos follando — gruñó el negro cargando a la zorra — Mierda, ahora si tu culo va a romper mi verga — riendo —

Aun habiendo dicho ese comentario, el Smith no dejó de embestir a la belleza de Mother Russia con todo lo que tiene, bajando un poco a la ramera para que su amigo también la embista por delante.

Y ese gesto lo notó el Kuze, que dejó su animosidad con el estadounidense de lado.

— Si, se nota que esto es lo que en verdad querías — levantando ambas manos el novio de Alisa — Querías que rompamos tu gordo culo juntos — agarrando las piernas de la rusa para aliviar la carga de su compañero —

— ¡Si! — La recatada Alya había desaparecido, solo exquisita la Alya puta, PutAlya — Slomay mne zadnitsu! (¡Rompan mi culo!) —

— ¿Escuchaste, Masachika? — Dijo Robert, a punto de correrse — ¡Rompamos a esta puta! —

— Si, Bastardo — el Kuze se pegó a los magumbos de su novia — ¡Hagámoslo! — rugiendo —

— ¡Kyaaa! — gritó Alya de placer cuando ambos hombres aumentaron la velocidad de sus embestidas — ¡Soy su puta! — declaró — Я обожаю их большие члены! (¡Adoro sus gordas pollas!) —

Ellos siguieron follándola como la puta adicta a las pollas que era, embistiendo su culo con fuerza salvaje y sin ningún tipo de contención. La puta mitad rusa gemía de placer sin control, su voz ronca y quebrada resonando en la sala mientras sentía cómo las dos pollas gruesas entraban y salían de su muy apretado culo, abriéndolo de una forma que ningún hombre lo había hecho antes.

— Сломай меня, сломай меня! (Rómpanme, ¡Rómpanme!) — Alisa rogó a sus hombres —

Cada embestida era brutal: las dos vergas se rozaban constantemente dentro del recto estirado al límite de Alya, abriéndolo obscenamente con cada penetración profunda mientras su anillo muscular se contraía desesperadamente alrededor de los dos gruesos falos, produciendo sonidos húmedos, viscosos y obscenos con cada movimiento. Su culo se abría y cerraba visiblemente alrededor de las pollas, tragándolas hasta el fondo solo para ser vaciado parcialmente y vuelto a llenar con más fuerza. Las nalgas redondas y enrojecidas de Alya rebotaban violentamente contra las pelvis de ambos hombres, marcadas por las huellas de manos y los impactos constantes.

Bob, mientras seguía destrozando el ano de la puta, quiso hacer las paces con el Kuze.

— Hey, amigo, disculpa por haber follado a tu sin haberte pedido permiso — Bueno, el Smith trató de disculparse, a su manera —

Kuze, sin dejar de embestir el culo de su novia, miro a su rival con una sonrisa agridulce.

— No te disculpes. En parte fue mi culpa por no haber tratado a Alya como la puta adicta a las pollas que era — embistiendo el Kuze a su novia con cada palabra — La traté como una dulce chica en vez de tratarla como la puta que es, por eso abrió las piernas tan fácil al ver otra polla —

En un acto de reconciliación, ambos chocaron los puños en señal de amistad mientras seguían follándola sin piedad. Luego aumentaron su velocidad con toda su fuerza, penetrando el culo de la puta peliplateada con embestidas salvajes y sincronizadas que hacían que su cuerpo se sacudiera violentamente en el aire.

Alya gemía de placer absoluto, reconociendo la familiar sensación de cómo las pollas se hinchaban dentro de ella, listas para llenar su culo.

— vot ono (Ahí viene) — La Kujou cerró los ojos y esperó su premio —

— ¡Me corro! — rugieron ambos hombres —

Con un último y poderoso empuje sincronizado, ambos metieron sus pollas en lo más profundo de su ano y comenzaron a correrse, llenando sus intestinos con chorros espesos y calientes de semen. Alya se corrió violentamente al mismo tiempo, liberando fuertes chorros de jugos de coño que salpicaron el cuerpo de su novio mientras su ano se contraía con fuerza alrededor de las dos pollas que la inundaban.

— Chert, ya idu!! (Mierda, ¡Me corro!) — chillo Alisa —

Después de unos minutos de vaciarse completamente dentro de ella, ambos sacaron sus pollas del culo de la puta de manera lenta y deliberada. Sonidos húmedos y viscosos acompañaron la salida de las vergas, seguidos de un torrente abundante de semen blanco y espeso que brotó del ano abierto y destruido de Alya, cayendo en cascadas pegajosas por sus nalgas y muslos. La puta seguía teniendo espasmos por el potente orgasmo, su cuerpo temblando sin control.

— Mierda, hicimos un desastre — rio Masachika, alejándose de su novia —

La puta quedó solo sostenida en el full Nelson por Bob y este, al ver el estado completamente destruido y babeante de la puta…

— Te dejaré donde mereces — Robert dejó caer a su amante al piso sin ninguna delicadeza —

El cuerpo de Alya golpeó fuertemente contra el duro piso sobre el gran charco de semen y jugos de coño, quedando en una posición erótica y muy incómoda: piernas abiertas de forma obscena, culo levantado goteando semen sin parar, tetas aplastadas contra el suelo y la cara ladeada con la mejilla pegada al piso mientras seguía retorciéndose de placer.

— Nya… — Dijo Alya como una gata — Они накормили меня молоком (Me llenaron de leche) — murmurando en ruso —

La puta mitad rusa se recuperaba lentamente del intenso orgasmo del brutal doble anal que su novio y su amante le acababan de dar. Sentía cómo sus intestinos estaban completamente llenos de semen caliente y espeso, presionando contra sus paredes internas mientras su ano permanecía más abierto de lo que estaba acostumbrada, tanto con ellos como con otros hombres que le habían follado el culo anteriormente.

— (Necesito descansar) — pensó una agotada Kujou —

Pero eso no sera posible.


La segunda parte saldrá en unos días.

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