Prefacio
Puede sentir la nieve quemarle los dedos mientras se coloca los guantes; su aliento cálido sale disparado como vaho sobre sus manos tiesas, en un intento de calentar estas mientras sigue luchando para colocarse la cálida tela como abrigo para sus manos. A su lado, la gente lo rodea para pasar por la acera, todos cubiertos con abrigos bombachos que los protegen del frío, gorros calientes, abrigos largos, bufandas que adornan sus cuellos de tonalidades neutras. Es como si el invierno estuviera hecho para usar colores oscuros; rara es la persona que usa colores tan vivos como la primavera; porque el inverno es frío, aunque queme, como sus dedos después de haber tocado el poste en un ridículo intento de lucirse y parecer gracioso delante de él.
Porque él… él es todo lo que ama en el mundo; en el universo. Casi toda su existencia se basa en hacer feliz a Byun Baekhyun, ¿Cuándo comenzara a llamarlo Park Baekhyun?, todavía le daban nervios llamar al otro con su apellido, aunque el menor había insistido tanto en llevarlo. Y no era que no le gustase, sino todo lo contrario. Amaba saber que el otro le pertenecía tanto como él lo hacía, solo que aun parecía un jovencito nervioso hablando con el chico que tanto le gustaba. Y con razón de sobra; Baekhyun había sido su crush por años, desde la secundaria, cuando lo conoció siendo un alumno de nuevo ingreso. El pelinegro había sido la sensación del colegio porque era demasiado bonito. Su risa escandalosa era preciosa, sus ojos adorables, sus labios pequeños y demasiado llamativos, los pómulos de sus mejillas demasiado adorables; y su preciosa cabecita sosteniendo un corte de hongo que, viendo ahora las viejas fotos de aquellas épocas, le daba mucha risa por lo gracioso y adorable que lucía. Baekhyun había sido su gran amor desde entonces, y hablar con él, invitarlo al baile de graduación; había sido difícil. Pero lo hizo, y de ahí en adelante, la vida fue sencilla.
La misma preparatoria, los mismos intereses en cuanto a la universidad y ahora, ambos trabajaban juntos como médicos veterinarios en un consultorio que, después de esfuerzos, habían abierto juntos. No era millonarios, les había tomado cinco años ahorrar para la boda de sus sueños después de mudarse juntos, pero eso era lo importante: estaban juntos.
Chanyeol había sido un chico solitario; luego de vivir en hogares de acogida hasta que tuvo la edad suficiente para independizarse y trabajar para pagarse la carrera por su cuenta; por fin había encontrado una familia estable con quien vivir el resto de sus días; y Baekhyun era perfecto. Se amaban el uno al otro, se complementaban, eran demasiado felices y no quería que nada de eso cambiara nunca.
—¿estas seguro de que no puedes venir, amor? —pregunto el pelinegro, ayudándole a colocarle los guantes mientras susurraba un regaño; ya le había advertido que no tocara el poste porque, como paso; probablemente se quemaría los dedos. El mayor nunca le hacía caso. —Mis padres estaban muy entusiasmados de pasar la navidad con los dos, ya sabes que te quieren mucho.
—Y yo los quiero a ellos, es solo que esta cirugía es de emergencia cariño. —dijo, besando su frente mientras el otro le ayudaba.
—Pero tus manos.
—No pasa nada, cariño; o sea si me queme, pero no es algo grave y sabes que uso protección, de todos modos; además, el perro de Sehun me necesita. No quisiera que pasara una tragedia en navidad.
Baekhyun lo observo un momento, soltando un suspiro profundo antes de hablar. —Tienes razón, Vivi es un miembro importante de su familia, mañana es navidad y seguro que se siente muy nervioso. —se puso de puntitas, dándole un beso en los labios. —Pero con mucho cuidado, eres el mejor y se que lo harás muy bien; pero dile a Sehun que eso será su regalo de navidad. No le cobres nada.
Chanyeol sonrió, colocándole un mechón de cabello detrás de las orejas mientras lo miraba. —Jamás le cobramos nada, y mejor le diré eso del regalo después de que Vivi se sienta mejor.
Ambos soltaron una risa, envolviéndose en un abrazo fuerte mientras el altavoz mencionaba que el tren estaba por llegar. Los padres de Byun eran personas ya adultas, retirados; viviendo en una cabaña dentro de un bosque en Tucson, por lo que tomar el tren era la mejor manera de llegar, dando que él y Chanyeol vivían en Phoenix. Los chicos eran independientes en todo sentido, pero dado la falta de familia por parte de Chanyeol, las navidades y fechas importantes las pasaban con los padres de Baekhyun, quienes eventualmente llamaban a más parientes; esta vez, sin embargo; solo iban a ser ellos cuatro, hasta que surgió la emergencia de Vivi, su mejor amigo, Sehun; estaba desesperado. Una infección que escalo hasta necesitar una cirugía, la misma que programo para esa misma noche, al día siguiente siendo navidad. Quería estar para su amigo, tanto como él también estuvo. Sehun y Baekhyun su familia, la única además de los padres de su esposo; por lo que no iba a fallarle.
—Te prometo que todo irá bien; y te avisaré cuando termine. Tomaré el primer tren a Tucson si es que hay mañana, si no, caeré ahí pasado ¿sí?
Baekhyun suspiro, formando un puchero. —Me deprime, pero lo entiendo. —la voz habló de nuevo, ultima llamada para el tren a Tucson y un ultimo abrazo entre ambos antes de que el pelinegro tomara sus maletas y se dirigiera a subir por la puerta. El tren ya estaba estacionado, esperando a sus pasajeros, un hombre ayudando a subir los equipajes y, cuando estuvo a punto de ser su turno, un ultimo adiós con la mano mientras le soplaba un beso. —Te amo, te veré en un día, te avisaré cuando este en casa.
Chanyeol se mordió los labios. Desde que se habían casado, nunca se habían separado por tanto tiempo; ni siquiera soportaba estar una hora sin él, por eso habían decidido emprender juntos, para estar juntos. Todo el día. Lo amaba, el amor nunca se le acabaría y no había manera de pensar siquiera en estar separado de Baekhyun. Y el sentimiento era mutuo, por eso pesaba tanto.
Camino hasta ver al menor avanzar por el pasillo, encontrando su lugar, solo segundos después, sentándose para colocar sus manos juntas sobre la ventana. El tren cerro sus puertas y comenzó a avanzar; y Chanyeol corrió. Baekhyun sintió un vuelco en el corazón al ver a su esposo así; suspirando, limpiándose el rostro cuando una lágrima brotó sin querer por su mejilla, cuando lo perdió de vista y el panorama cambio a los pinos cubiertos de nieve. Iba a extrañar tanto a Chanyeol.
La cirugía fue un éxito, como de costumbre y afortunadamente; pues su mente había estado dispersa en Baekhyun; en esos hermosos ojos y la presencia que ya extrañaba. Justo a tiempo cuando su celular sonó, el menor había llegado a casa con sus padres y estaba a salvo, por lo que podría relajarse en cuanto a eso; pero ahora estaban a mas de tres horas lejos. Quería tomar el coche y salir volando de ahí; pero el abrazo fuerte de Sehun lo regresó al mundo.
—¡Gracias! —dijo, limpiándose el rostro cuando se separó de él. —De verdad muchas gracias Yeol, ¿esta mejor ahora verdad?, dios, no sé cómo poder pagártelo.
Chanyeol sonrió, negando suavemente mientras se quitaba los guantes para tirarlos a la basura y comenzar a quitarse la ropa de cirugía. —No es nada, lo sabes Hun. Él esta mejor ahora, solo necesita mucho reposo. ¿compraste la camisa de presión que te dije? No debe hacer movimientos bruscos por al menos dos semanas, y que coma comida húmeda nada más.
—Si, si… compré todo eso, ya le preparé su habitación también, Irene se quedará conmigo estos días, me ayudará a cuidar de él también. —Irene era la novia de Sehun, algo así como el mismo amor entre Baekhyun y Chanyeol, solo que sin las partes trágicas. —Muchas gracias de verdad, no sé qué decir… dime, ¿Cómo puedo pagarte? Hare lo que sea, se que no fuiste con Baekhyun por esto, te puedo llevar. O llévate mi coche, llegarás mas rápido.
Chanyeol sintió una punzada en el pecho, la emoción llenándolo de repente. —Sehun, no, como crees. Ese coche es nuevo y te salió muy caro, son casi los ahorros de tu vida…
—Vivi es mas importante, y ya que no aceptaras dinero, al menos acepta eso. El del clima dijo que sería una noche tranquila, no habrá tormentas y la nieve apenas esta cayendo. Anda, tómalas. —dijo, extendiéndole las llaves de su bonito coche, un bonito Kia K3 último modelo. —Anda, Irene vendrá por mí y de todos modos Vivi tiene que quedarse aquí ¿verdad? No es como que te vaya a robar nada.
Chanyeol se tentó, colocándose la chaqueta. Miro las llaves en mano de su amigo, luego a él y de vuelta. Las tomó. —Bien, te lo traeré cuando vuelva, en una semana ¿esta bien?
—Claro, son vacaciones.
—Usa el mío entonces, y toma, —dijo, ofreciéndole la llave de la clínica. —Puedes quedarte aquí, entrar y salir, solo mantén cerrado cuando estes aquí. Dale a Vivi suelo todo el día de mañana cuando despierte, después podrás empezar a darle comida húmeda, solo una lata al día, déjalo descansar y te lo puedes llevar hasta el tercer día luego de que despierte ¿esta bien? Cuida que no se mueva mucho. Hay bolsas para las heces y…
—Bien, bien, entendí. Si algo pasa te llamo, no te preocupes. Dijiste que no se moverá.
—No, pero igual, te deje el medicamento, solo una al día ¿sí?
—Bien, ya lo anotaste todo Yeol, no te preocupes. Vete, quizá puedas llegar para antes de la media noche. —Chanyeol se detuvo en la puerta, Sehun viéndolo con una sonrisa. —Gracias de nuevo.
—Gracias a ti también. Llámame si necesitas algo, cuidaré bien tu auto.
Una ultima despedida, halagos y el mas alto subió al coche, encendiendo este para comenzar a conducir. A sabiendas de que era noche vieja, no había muchos autos en la carretera; era una noche tranquila; la música de Linkin Park acompañándolo en su camino hizo que todo se sintiera más ameno, y después de las tres horas de viaje, por fin pudo divisar el bosque en donde Vivian los padres de Baekhyun. Ya estaba algo cansado, el trasero le dolía y la espalda se comenzaba a sentir incomoda. Ingresó por el camino ya trazado para llegar a las viviendas, avanzando lento para evitar un accidente. Coloco el mapa en su teléfono, pero la señal era pésima. Una mirada sobre el dispositivo y, freno de golpe cuando algo atravesó su camino tan rápidamente que apenas lo divisó como una sombra. Sintió su corazón latir desbocado en su pecho; el auto nuevo de Sehun debía permanecer intacto; no importaba si Chanyeol le había ayudado con Vivi, era su vocación, pero un auto que costó los ahorros de su vida, debía ser muy cuidadoso. Tomo un suspiro para calmarse, avanzando de nuevo por el camino; divisando luces rojas y azules que se hacían mas grandes conforme avanzaba. El corazón se le apretó, y las palmas de sus manos sudaron cuando logró divisar la cabaña de los padres de Baekhyun, policías por todos lados y dos ambulancias.
Bajo rápidamente al ver a Baekhyun siendo cargado en una camilla; gritando su nombre, con los ojos llenándosele de lágrimas. —¡¿Pero que paso?! —gritó, empujando a los oficiales cuando estos le prohibieron el paso. —¡Soy su esposo! ¡Baekhyun, amor! —corrió a él, observándolo.
Las heridas en su rostro se veían graves, rasguños y la ropa rasgada. La sangre goteaba por todos lados en su cuerpo, y la hinchazón de su rostro comenzaba a tornarle la piel amoratada, sus cabellos se pegaban a su frente repletos de sudor frío que se mezclaba con la sangre misma.
Sintió deseos de morirse al verlo así, de intercambiar el lugar con el menor. Se echo a llorar fuertemente cuando los policías lo apartaron para que pudieran llevarse a Baekhyun, forcejeando hasta que no hubo más remedio que esposarlo y llevarlo en la patrulla directo a la estación. Aun así, durante el recorrido pateo y gritó, no le importaba nada, debía volver con Baekhyun y saber que era lo que le había pasado.
—¿Ya está mas tranquilo, señor Park? —el oficial entró, dejándole una taza de café sobre la mesa frente a él. Asintió y el hombre tomo asiento delante de él. —Lamento mucho tener que darle las noticias; según los informes y los peritos, un oso entro a la cabaña y ataco a su familia; asesinó a los padres de Byun Baekhyun y su esposo… esta gravemente herido. Lo llevaremos el hospital de inmediato, solo necesitábamos que se calmara un poco para poder informarle lo sucedido.
—¿Un oso? —preguntó, sus ojos ardiendo por el llanto, luciendo demacrado y pálido. —¿Cómo un oso pudo hacer todo eso?
—Señor Park, por la zona los animales suelen invernar en estas épocas, sin embargo, hay algunos que no logran racionar alimento suficiente para pasar el invierno; tienen hambre y están furiosos cuando despiertan; se que suena a una tontería, pero le sorprendería la cantidad de veces que nos ha sucedido en diez años.
—¿Cuántas? —preguntó, tosco, con ironía. —¿Cuántas putas veces les ha pasado?
El oficial resopló. Sabía que el hombre estaba ansioso, por lo que tomárselo personal sería una perdida de tiempo. —Quince veces. Aun así, para nosotros es un gran número; los ataques de animales en el bosque son escasos; por eso representan un gran número. —Chanyeol chasqueo la lengua, las lágrimas recorriéndole el rostro de nuevo.
—¿Los señores Byun en verdad están muertos?
—Sus cuerpos estaban destrozados cuando llegamos a la escena, lo siento; el señor Park Baekhyun estaba escondido debajo de un sofá que al parecer el animal no pudo esquivar. Eso lo mantuvo a salvo….
—¿A salvo? Mi esposo esta grave, esta magullado y muy herido… déjeme ir con él.
—El sofá le salvó la vida. Y los médicos están haciendo todo lo posible para…
—¡Solo déjeme ir con él! —grito, azotando la mesa y provocando que el café se derramara.
El policía suspiro, poniéndose de pie. —Le pediré a un oficial que lo lleve ahí cuanto antes.
En el hospital, la sala de urgencias se movía con rapidez. Los cuerpos de los señores Byun al parecer estaban irreconocibles, pero lo más importante, Baekhyun estaba en quirófano, luchando por su vida cuando Chanyeol ingresó preguntando por él. Nadie le daba una respuesta concisa, y el vomito en forma de bilis broto de su estomago un par de veces antes de llamar a Sehun para informarle lo que estaba sucediendo. Se odiaba ahora por no estar con Baekhyun, por no poder protegerlo. Y cuando el medico salió por la madrugada, le informó que el menor había caído en coma, estaba vivo, pero inconsciente. El vomito regresó, el repudio y la ira.
Todo había pasado tan rápidamente, que era desagradable.
De nuevo, se quería morir. Morir mil veces.







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