El visitante inesperado 🌃🖤
CAPÍTULO 1: El visitante inesperado 🌃🖤
La lluvia golpeaba los ventanales inmensos del penthouse, a ciento cincuenta metros de altura, sobre las luces doradas de Viena. Elisabeth estaba de pie, frente al cristal, con una copa de vino tinto en la mano, el vestido de seda oscuro cayéndole hasta los pies, el cabello castaño recogido en un moño severo que no dejaba escapar ni un solo mechón. Era la imagen perfecta de la dama de hierro: intocable, inalcanzable, fría como el invierno austríaco. 🇦🇹🥂🗿
Pero por dentro… ardía. 💔🔥
El timbre sonó. No era hora de visitas. Nadie se atrevía a subir sin previo aviso. Elisabeth frunció el ceño, dejó la copa sobre la mesa de mármol y caminó hacia la puerta. Al abrirla, el aire se le escapó de los pulmones. 🚪😮
—Markus… —susurró, casi sin voz—. ¿Qué haces aquí? 🗣️🌑
Allí estaba él. Alto, de hombros anchos, cabello oscuro con algunas hebras de plata que le daban un aire de madurez imponente, ojos grises profundos que la miraban como si ella fuera la única cosa en el mundo que importaba. Tenía 42 años, pero parecía eterno. Para el resto del mundo, era su primo. Para la ley… era su tío. 🖤👀⚓
—Sabía que estarías despierta —dijo él, con voz grave y suave a la vez, entrando sin que ella tuviera que invitarlo, como si ese lugar también fuera suyo—. Te vi en el balcón desde la calle. Estabas mirando la lluvia… igual que siempre. 🗣️🌧️❤️
Elisabeth cerró la puerta tras de él, giró la llave con un clic que sonó demasiado fuerte en el silencio.
—No deberías estar aquí —dijo ella, dándole la espalda para que no viera cómo se le aceleraba el pulso—. Si alguien te ve… si se entera alguien… 🗣️😰⚠️
—Que se enteren —dijo él, acercándose despacio, sin tocarla, pero tan cerca que ella podía sentir el calor de su cuerpo—. Ya no me importa. Llevo veinte años escondiéndome. Veinte años llamándome tu primo, mintiendo, aguantándome las ganas de tomarte entre mis brazos y decirle al mundo que te amo. 🗣️🔥💔
Elisabeth se giró bruscamente, con los ojos brillantes de lágrimas contenidas.
—¿Y qué quieres que hagamos? —le dijo, con voz temblorosa pero firme—. ¿Que vayamos y digamos que la cabeza de la familia se acuesta con su propio tío? ¿Que rompemos todo por un capricho? ¡No podemos, Markus! ¡Somos sangre! ¡Es prohibido! 🗣️⛓️😭
—Sí —dijo él, dando un paso más, hasta que sus rostros estuvieron a centímetros—. Somos sangre. Y por eso mismo, nadie te va a querer como yo. Nadie te va a proteger como yo. Nadie te va a conocer de la forma en que yo te conozco. Soy tu familia… y eso significa que mi lugar es a tu lado. No detrás, no lejos… a tu lado. 🗣️❤️🩸
El aire entre ellos ardía. Las manos de Markus temblaban al querer tocarla y no atreverse. Elisabeth cerraba los puños con tanta fuerza que las uñas se le clavaban en las palmas. Lo quería. Lo amaba con toda su alma, desde que era una niña y él la cargaba en sus brazos cuando su padre no estaba. Pero el mundo… el apellido… la ley… todo estaba en contra. 💞🖤🚫
—Si te beso ahora —susurró Markus, rozando apenas su aliento sobre los labios de ella—, no habrá vuelta atrás. ¿Lo sabes? 🗣️💋⚠️
Elisabeth no respondió con palabras. Levantó la mirada, lo miró a esos ojos grises que eran su refugio y su condena… y asintió. Con un movimiento casi imperceptible, pero que lo dijo todo. 🥺❤️🔥
Él acercó su mano lentamente a su rostro. La tocó con tanta delicadeza como si fuera de cristal, y al sentir su piel bajo sus dedos, soltó un suspiro que parecía llevárselo todo.
—Mi Elisabeth… —murmuró—. Cuánto te he esperado. 🗣️🖤💋
Y justo cuando sus labios estaban a punto de encontrarse, el teléfono sobre la mesa sonó. Agudo, insistente, rompiendo el hechizo de golpe. 📞🚨😱
Elisabeth se apartó de un salto, como si hubiera sido quemada. Respiraba entrecortadamente, con el rostro encendido, los ojos llenos de deseo y de miedo.
—Es la familia —dijo, con la voz rota—. Si no contesto… van a sospechar. 🗣️😰
Markus la miró, viendo el conflicto que la destrozaba por dentro.
—Contesta —dijo él, con tristeza infinita—. Pero recuerda esto: no importa cuánto tiempo pase, no importa qué reglas tengan… yo no me voy a ir. Y tú no vas a poder huir de esto. 🗣️🔒❤️
Se giró y salió de la habitación sin mirar atrás, dejándola sola con el sonido del teléfono, con la lluvia, y con el fuego que él había encendido en ella y que ya no se podía apagar. 🔥🌑💔








